Admito que estoy empezando a escribir esta historia, con un gran número de otras incompletas. Pero esta historia llevaba meses en mi mente, así que me dije que subiría el primer capítulo piloto para ver que opinaban ustedes y sacarla de mi mente. Al final decidi continuarla gracias a su apoyo.

Ladybug no me pertenece.

Este A.U nació en mi mente hace mucho, pero no fue hasta hace poco que comencé a darle sentido a mi cabeza.

Luz y oscuridad

Capítulo 20: Alianza

Sintió su brazo adormilado, pero no hizo ningún movimiento para no despertar o mover a la chica. Había costado mucho el calmar a Marinette, tanto para llevarla a su cama y poder acostarla. La joven sin embargo, se negó a dejarlo ir en toda la noche, o gran parte de ella. Tanto así que ya eran las tres de la madrugada, mientras esta aun dormía abrazada a él con fuerza.

Recordaba cuando su madre se fue, la desesperación y el dolor en su interior.

Una persona muy querida para él.

Pero una persona al fin.

En cambio Marinette estaba al borde de la cordura, por ser tantas personas. Tantos rostros que jamás vería y que peor aún, se echaba la culpa de no haber ayudado a nadie.

Acaricio el cabello de ella de forma distraída.

Él podría sentir el dolor, por verla sufrir, pero no podía comprender sus emociones. También sabía que Edward y Madeleine estaban sufriendo, pudo ver sus rostros la impotencia, pero incluso aun así ellos no se echaban tanto la culpa como Marinette, para ellos fue la impotencia de no poder ayudarles.

Para Marinette.

Era perder nuevamente todo.

Quiso ayudarla, decirle que todo estaba bien y que le haría olvidar todas las preocupaciones. Pero no era cierto, ese dolor era algo con lo que ella debería vivir toda su vida, que solo ella podría superar y a la larga, aprender a sobrevivir.

Era tan frustrante.

Lo único que podría hacer, era estar a su lado en ese momento, hacerle ver que aún no había perdido todo.

Buscar un rayo de luz.

La respiración de la chica dejo de ser acompasada y la vio revolverse en sus brazos. Giro su rostro al verla despierta, con la mirada perdida y adolorida, sin haber olvidado en ningún momento que pasaba. Pero mientras se abrazaba con fuerza de él, como si fuera su último salvavidas, supuso que al menos estaría tranquila.

Ayer ella había vivido un ataque de pánico, su trabajo ahora, era evitar otro.

—Tuve una pesadilla…pero supongo que no desperté—susurro la chica acomodándose aún más a su lado.

No dijo nada mientras regresaba el abrazo.

Era la primera vez que dormía con una chica, claramente no era nada igual a lo que alguna vez pudo imaginar, que sería que pasara.

—Yo estoy aquí—intento calmarla un poco.

Para su deleite funciono, la chica parecía encontrar tranquilizante su presencia, una parte de él se sintió bien, como si sentirse útil para alguien fuera lo que buscaba. Siempre de niño todos lo veían en busca de algún bien, como si fuera la conexión con su padre, en la industria o para obtener un amigo con dinero. No fue hasta que conoció a Nino y a Alya, que se sintió útil para alguien, como si vieran sobre su fachada de dinero.

Aun así.

Fue la primera vez que se sintió que todo su ser era útil para alguien, fuera de todo eso. Como si para Marinette él solo fuera el único que importaba, y eso hizo que una parte en su interior que no había reconocido, se alegrara oscuramente.

Ella lo ocupaba.

Solo a él en ese momento.

Negó con la cabeza reconociendo que probablemente la chica se sentiría mejor con el tiempo, que volvería a ser amiga de Nino y Alya como de costumbre, con su familia…con la gente a su alrededor.

Una parte dentro de él se preocupó y se puso nervioso.

Gran parte de su vida paso solo en su hogar, encerrado y trabajando como modelo. No tenía una conexión muy fuerte con nadie, pero ahora con Marinette, sentía que por fin tenía algo que siempre quiso de forma inconsciente.

Que alguien dependiera de él.

Supuso, que aún él tenía deseos egoístas.

—Adrien—llamo Marinette sacándolo de su duelo mental—tengamos sexo—le dijo con tranquilidad.

La vio detenidamente unos momentos, con el silencio de la madrugada y el frio que entraba por la ventana. Fue cuando su cerebro pareció poder reaccionar a las palabras de la chica.

Se incorporó de golpe rojo como un tomate, bueno, apenas logro sentarse en la cama y girar a verla como si estuviera loca. Vale admitía haber tenido alguno que otro pensamiento algo subido de tono (que era su primer amor y era un adolecente, mala combinación) e incluso uno que otro sueño igual subido de tono. Pero eso a verlo en la realidad era muy diferente.

Estaba loca.

Quien en su sano juicio propone algo de esa forma.

Aunque pensándolo bien. Él estaba en el cuarto de una chica de su edad, entrada la madrugada y durmiendo a su lado. De no ser porque mando a Plagg a quedarse con los otros Kwami cuando llego a la casa entrada la noche el día anterior, probablemente incluso tendría un traje de gato de cuero.

Se rasco la cabeza con rudeza.

Ocupaba pensar.

Pero ella lo seguía viendo fijamente con esos ojos algo inexpresivos, por todo lo pasado.

No negaba que como Queen Heart la chica le había hecho propuestas indecorosas, siempre pensó que era un juego. Incluso el día de la feria había estado de forma muy, junta, por así decirlo. Si por algún extraño motivo lograban superar todo lo que pasaba y formaban una relación, era normal que en algún momento tuvieran esa clase de relaciones.

Pero pensó que eso pasaría en un futuro.

No ahora.

Cuando si apenas puede pensar que dos más dos es igual a….es igual…¿a qué es igual?...¿a un pez?.

Ya ni pensaba de forma coherente.

—Marinette no creo que sea tiempo para bromear con eso—dijo acomodando su cuello de la camisa, viendo a otro lado.

La chica lo vio fijamente, antes de acercarse a él y colocarse sobre sus piernas. Se puso rojo como un tomate sin saber cómo huir, además que no sabía que le diría a otros, probablemente se burlarían por desaprovechar una oportunidad que todos quisieran ver.

Trago nervioso cuando ella coloco su rostro cerca de su cuello.

Muy cerca.

Un tic nervioso lo ataco.

¿Cuánto más podría seguir jugando el papel de caballero?

No mucho.

—Solo quiero olvidar todo un momento…Edward decía que tener sexo ayudaba—hablo cerca de su cuello, logrando que su aliento chocara.

No iba a negar que eso no lo motivo, que una parte en su interior gritaba que se acostara con la chica, que él lo deseaba igual o más que esta. Pero no se movió, pues sintió una enorme pena al ver a Marinette casi sin vida en sus brazos.

Era obvio que un día después, no estaría mejor después de lo que paso.

Tomo aire.

—Marinette no niego que me gustaría tener relaciones contigo, creo que en este preciso momento es lo que más deseo—hablo con una mano en la cintura de la chica.

Jugueteo un poco con la piel de su cadera bajo la blusa, sintiéndola suave y dispuesta a seguir experimentando.

—Pero no creo que funcione como tú quieres, puedes que olvides durante unos minutos, pero luego volverá con más fuerza. Creo que es mejor luchar contra eso, pero no te preocupes, voy a estar contigo—hablo amablemente.

Comenzando a sentirse nervioso cuando unas manos pasaron tras su cuello.

Trago nervioso al ver los ojos penetrantes de la chica.

—¿No quieres hacerlo?—pregunto demasiado cerca de su rostro.

Trago aún más nervioso.

Se le estaban acabando las opciones.

La chica estaba ahí frente a él, algo pálida, con ojos un poco perdidos y aura ausente. Pero aun así el la quería demasiado, además era difícil resistirte cuando el amor de tu vida, te pide de esa forma que tuvieran sexo.

¿En que estaba pensando?

¿Debería hacer algo?

—No es ese el punto, solo que ahora no creo que sea un buen momento—aclaro intentando apartas las manos de su cuello.

Pero se distrajo un instante, que Marinette aprovecho para conectar sus bocas en un suave beso. Que no duro más de unos segundos en convertirse en uno desesperado. Siempre pensó que en las probabilidades que una persona fuera violada, el uso de fuerza colocaba generalmente a las chicas a tener más porcentaje de probabilidad.

Aun así.

Ahora que estaba de espaldas a la cama, con las manos de la chica a cada lado, sintió un nerviosismo en su interior.

La vio suspirar sentada en su abdomen.

—Adrien, vamos a morir, todos vamos a morir…me gustaría si tuviera que morir hacerlo sin ningún arrepentimiento, pero tengo muchos—explico con la vista perdida.

Sonrió levemente.

—Pronto vamos a entrar a una batalla peor, no sé si podamos salir con vida, no sé si mi mente soporte algo más—hablo está viéndolo a los ojos, entrelazando una mano con la de él—solo soy consciente de que está pasando ahora, y tu estas aquí conmigo… ¿acaso mi deseo está mal?—pregunto ladeando la cabeza con mirada apenada.

Entrecerró los ojos.

Esa…manipuladora.

Muy convincente manipuladora.

Pero era verdad, los villanos que quedaban libres o al menos lo que le había contado de ellos. Significaba que ahora todo estaría incluso a un nivel peor, cuando apenas lograban sobrevivir a este.

Suspiro pensativo.

¿De verdad estaba mal?

Pensó en su madre que lo regañaría por no esperar hasta el matrimonio para alguna cosa como esa, la voz de su padre advirtiéndole que no cayera en sus garras. Además eran apenas unos niños con 16 años, bueno en una semanas tendrían 17 tampoco era mucho, solo un año a ser menores de edad. Había personas que incluso iniciaban una vida sexual activa desde antes.

No serían los primeros, tampoco sería algo tan atroz.

Aun así no se sentía preparado para algo de ese tamaño, solo que todo era muy rápido y le hubiera gustado pensar.

Vio a la chica inclinarse un poco para él, dejando ver parte de sus escote demasiado atrevido.

La vio indignado.

Chantajista.

—Creo que…eres una mala influencia—se limitó a decir cuando ella paso una mano sobre su pecho.

La vio tener su mirada perdida, pero una leve sonrisa maliciosa.

—Soy una villana Adrien, espero que eso te quede claro—hablo la chica de forma tranquila.

Él suspiro.

Nino se despertó a las cuatro de la mañana sin poder dormir bien, se levanto dejando a Wayzz dormir y se fue a la cocina para preparase algo de comer. Comió un poco de cereal, viendo su teléfono de forma despistada. Luego se tiro al sillón viendo la televisión, pasando sus canales rápidamente. Un noticiero de la madrugada, que le indico que había pasado distraído gran parte de la madrugada, presento nuevamente los incidentes sucedidos con los akuma.

Hubo un recuento de gente muerta y los números le preocuparon, aún más ver la satisfacción con que los reporteros alegaban que los villanos podrían haber perdido por fin.

El recuerdo del niño que le salvo la vida, le hizo pensar en si…de verdad fueron tan malas personas.

El sonido de su celular lo distrajo, vio el número durante unos segundos, antes de contestar con un suspiro.

—¿Sucede algo?—pregunto con una tranquilidad que no sentía.

—No podía dormir, así que pensé que era buena idea hablar un rato con alguien, además tenemos mucho de qué hablar—expuso la voz femenina con jovialidad.

Entrecerró los ojos.

—No creo…que sea buena idea—murmuro algo serio.

El otro lado soltó un bufido.

—Es en serio Nino, no puedo creer que te comportes ahora como la amargada tortuga, se supone que esto sea una buena noticia—hablo Alya emocionada.

Apretó la mandíbula.

—Alya esta es una línea publica contrólate, en primer lugar se supone que no debíamos descubrir al otro, esto puede ser peligroso—comenzó a enojarse sin razón aparente.

Era como una medida tan normal en su interior, que siempre saltaba ante la voz de esa chica. Con Volpina era igual, no podían verse ni cinco segundos antes de pelear por alguna tontería.

Algo que también parecía pasarle a la chica.

—No puedo creerlo, de verdad eres ahora como la tortuga…que paso con el Nino divertido, mi mejor amigo y que siempre está a mi lado—le reprocho.

Se sonrojo un poco por el final, pero negó con la cabeza.

—Alya esto es serio—

—LO SE, CLARO QUE LO SE, NO SOY ESTUPIDA—

—Entonces deja de comportarte tan infantil, ocupamos tomar esto de forma que nos pueda…—

Ella le interrumpió.

—Estaba feliz porque mi mejor amigo también fuera mi compañero, pero sabes que, sigue siendo una estúpida aburrida y lenta tortuga aburre noticias. Sabes puedes que te creas muy cool por seguir las normas y tener esa cara de me preocupo siempre por todo, pero solo eres un amargado que no disfruta lo que tiene, pues me vale una mierda que clase de pensamientos aburridos tengas de esto, era una noticia genial, pero como siempre aburres todo hasta el infinito—le reclamo rápidamente antes de colgarle en la cara.

Soltó un suspiro al ver como la llamada aparecía cortada.

Intento regresarle la llamada, pero obviamente no funciono de nada.

Genial.

Estaba en problemas.

Suspiro nuevamente viendo el techo de su hogar, sintiendo una leve sonrisa al ver que el carácter de Alya sin duda, no estaba tan alejado del de Volpina.

Había sido un gran ciego.

Abrió sus ojos incrédulo cuando vio que eran las seis de la mañana, sabía que Nathalie no estaba en su hogar por un trabajo al igual que su padre, pero puede que alguien notara su desaparición y tendría muchos problemas, con pocas explicaciones de su parte. Se incorporó de un salto, levantando a la persona a su lado. Fue cuando su sonrojo alcanzo niéveles poco humanos.

Marinette estaba viéndolo de forma curiosa, con un extraño brillo en medio de sus ojos opacos. No estaba seguro si lo que habían hecho era una decisión correcta, pero no había tiempo para echarse para atrás.

Lo hecho, hecho estaba.

Se sonrojo aún más al ver como la chica parecía no darle importancia a su estado desnudo, estando sentada en la cama con su cabello suelto y algo desordenado.

—Eres muy tímido—le indico está ladeando la cabeza.

Le vio de mala forma.

—De una u otra forma me siento ultrajado—murmuro causando que la chica sonriera levemente, muy levemente, pero era algo.

Es como al principio de su amistad, tenía que abrir poco a poco las capas, pero esta vez, asegurándose de poder protegerla por completo.

Él la protegería.

Hiciera lo que tuviera que hacer.

Se encargaría de protegerla.

Sonrió de medio lado pensando que eso debió pasar por la mente de Marinette antes de envolverse en ese mundo, protegiendo Paris como última alternativa, como último escape.

Pero él no sería un villano.

Pues él era un héroe.

Él la rescataría como siempre lo hacían estos, llevándola a la luz de toda esa oscuridad.

Se puso más nervioso cuando esta se abrazó a su brazo derecho, totalmente desnuda y sintiendo parte de sus pechos y cabello. Pero era su rostro, esos ojos azul claro, que comenzaban a tener un poco de brillo, casi inexistente, pero ahí estaba.

Un poco de esperanza.

Sonrió un poco.

—Me pregunto por qué a tu lado, se siente que aún hay esperanza—musito Marinette por bajo.

Así que no pensaban tan diferente.

Pego un salto cuando la puertilla de su cuarto en el suelo, se abrió revelando a un tranquilo Edward. Él se puso pálido de golpe, viendo su torso desnudo y como Marinette también se observaba sin ropa, era claro lo que había pasado ahí.

Trago nervioso y un tic apareció en su rostro.

Pero el hombre no mostro emoción.

—Marinette ya está el desayuno, ve a vestirte—le dijo señalando la puerta del baño.

Esta se levantó sin ninguna pena o prenda visible, revelando gran parte de sus cicatrices y el tatuaje en una de sus piernas. Camino tranquilamente, causando que una sensación de celos se apoderara de él, cuando vio que Edward podría verla, pero no hizo ningún movimiento. Principalmente porque Edward no dejaba de verlo a él tranquilamente.

Comenzó a buscar sus ropas, cuando de repente unos pantalones golpearon su cara.

Se los quito, para ver una cara oscura en el mayor, que le hizo estremecerse.

—Aunque no tenga mis poderes y un brazo, aun puedo darte una paliza con la espada si lastimas una parte de ella—indico con voz tan fría, que sintió que el cuarto descendió unos grados.

Intento largarse e huir cuando el hombre se fue, pero Marinette le obligo a desayunar con ellos. Era evidente que los demás miembros de la casa sabían que había pasado, lo cual solamente aumentaba la incomodidad latente que sentía.

Madeleine hacia bromas jocosas a su persona, que intentaba evitar metiendo comida. Edmund le había amenazado fijamente mientras cortaba una barra de pan y Edward había golpeado intencionalmente al chico varias veces.

Fue cuando ella noto, todos lucían una máscara falsa que intentaba ocultar lo ocurrido el día anterior, que todo parecía un extraño sueño.

Incluso ella intentaba fingir que sentía el peso de sus padres sobre sus hombros, susurrándole que los había dejado morir nuevamente.

—No importa que hice o no con Marinette, no es excusa para preguntar eso—grito Adrien señalando a Madeleine.

La pelirrosa alzo las manos vendadas quitando la culpa.

—Un verdadero hombre la hubiera hecho tener un orgasmo—le pico a su ego.

El chico se vio rojo como un tomate, antes de seguir suplicándole que no preguntara esas cosas.

Madeleine soltó una risa, una risa algo sincera.

Volteo a ver al rubio, sin duda tenía un extraño talento, para hacer que la gente a su alrededor olvidara lo malo durante unos segundos, pensando que las cosas a pesar de todo, podrían salir bien.

Vio cuando un cuchillo pasó cerca de la cabeza de Adrien.

Bueno…no tan bien.

—Adrien ayer te comente de nuestra idea…¿Qué te pareció?—exclamo Edward con tranquilidad.

El rubio los vio fijamente, antes de verla a ella.

—Creo que debemos intentarlo—aseguro.

Ella suspiro sin saber, como terminaría todo esto.

Miro fijamente el cielo nocturno desde la torre Eiffel, pensando vagamente en cómo hablar con sus amigos. Noto a la chica a su lado, sentada en una de las vigas, viendo a la nada y tarareando vagamente una canción, bastante deprimente. Sabía que entre la punta de la torre estaba el portador del pavo real, un chico que Marinette había confiado, estaría con ellos fielmente.

Vio como esta se escondía un poco entre las sombras, antes que unos pasos cayeran sobre el metal.

Volteo a ver a Queen Bee, quien fue la primera en llegar, saludando vagamente. No sin antes Volpina apareciera con una voltereta algo arriesgada. El último fue Jade Turtle en su caparazón, quien bajo sin ninguna prisa.

El ambiente se tensó de un momento a otro, y noto una mirada fría que intercambiaron los portadores del Kwami de la tortuga y el zorro.

Queen Bee se encogió de hombros cuando la vio en busca de alguna explicación.

Ella no parecía saber nada.

Trago saliva, sintiendo los ánimos de parte de Plagg en su cerebro, pues tenía razón en algo. Estaban en una encrucijada y ocupaban ayuda los unos con los otros.

Llamo la atención de todos, sobre todo cuando noto que Volpina le enseñaba los dientes a Jade Turtle.

—Para que nos llamaste Chat—pregunto la abeja confundida.

El paso una mano tras su cuello.

Al menos tenía la atención de todos ahora.

—Bueno creo que ustedes escucharon sobre lo sucedido en akuma—comento sin saber cómo tocar el tema.

Marinette no estaba muy lejos y escuchaba todo, a la larga, no quería herirla reabriendo una herida, pero era necesario hablar del tema con ellos.

Gracias a dios ninguno pareció alegre, simplemente sus ojos se habían oscurecido un poco.

—¿Eso es cierto?—pregunto Volpina con cierto pesar.

Iba a responder, pero alguien hablo por él.

—Eso es cierto—hablo la voz de Queen Heart.

Rápidamente Volpina saco su flauta señalándola de forma amenazadora, Jade tenía su escudo listo para atacar y Queen Bee tenía el trompo a un paso de ser lanzado.

Tuvo que pensar rápido y colocarse frente a ellos con las manos en alto.

—¡CHICOS TRANQUILOS!—exclamo asustado que hicieran alguna tontería.

Noto la mirada incrédula de los tres, pero no sin dejar de ver fijamente a la mujer. Cerró los ojos cansados cuando tres cuchillos aparecieron en el suelo de los tres héroes, antes que un chico con el Kwami del pavo real apareciera detrás de ellos.

Queen Bee volteo a verlo furiosa.

—Sé que esto se ve muy mal, pero puedo explicarlo todo—explico rápidamente.

Los tres le vieron de reojo.

—¿Puedes explicarnos por qué estas con el peor villano de Paris?—le grito Volpina indignada.

Buen punto.

Bien eso había sonado mal, vio de reojo a Queen Heart, quien suspiro aburrida.

—No vine a buscar pelea, simplemente ocupo hacer una…negociación con ustedes—musito vagamente, viendo de reojo a el Pavo real.

Este solo asintió, antes de quitar su postura de ataque, caminando hasta estar a su lado.

Chat Noir se alejó un poco.

—No solo perdí muchos aliados, también Scarlet está libre nuevamente…y pronto se aproxima un villano peor a Paris. El ataque en la feria me dejo ver, que Wolf se acerca y no tengo suficiente fuerza para hacerle frente—hablo rápidamente con la mirada oscurecida.

Casi todos los akuma estaban fuera de combate, junto con Edward y Madeleine, simplemente las oportunidades de sobrevivir eran mínimas.

—No pienso trabajar con un sucio villano—expuso rápidamente Volpina.

Los otros dos no dijeron nada, pero era claro que no estaban de acuerdo con eso.

—Chicos pueden confiar en ella—intento calmarlos.

Obviamente.

No funciono.

—¿Por qué confiaríamos en esa tipa?—gruño Volpina apuntando furiosa a Queen Heart.

El chico chasqueo la lengua, al ver un poco de dolor en la mirada de Marinette.

Así que uso su plan B.

—No confíen en ella, confíen en mi como siempre y que hago esto por un motivo—explico en tono autoritario.

La morena arrugo la boca en una mueca, no del todo convencida. No podía culparla del todo, que de un pronto a otro alguno de ellos llegara con un villano diciendo, oigan confíen en él, no era algo que cualquiera pudiera aceptar de una. Pero no tenían mucho tiempo y tampoco muchas opciones.

—Chat Noir debo estar de acuerdo con Volpina, no podemos confiar en Queen Heart—expuso Jade Turtle con seriedad.

Lo sabía, claro que sabía que eso pasaría.

Pero debían hacerlo.

Debían confiar en ella.

No podía dejarla sola, pero tampoco podría ponerse en contra de sus amigos.

Estaba en una encrucijada.

—Si es necesario el saber mi historia podría contarla para que confiaran en mí, si eso no fuera necesario, podría brindarles mi identidad secreta como garantía que esto es sincero—hablo la chica de forma seria.

Todos giraron a verla confundidos, mientras él giraba a verle asustado.

—¿Estás loca?—le pregunto furioso.

Pero ella se mantuvo firme.

—Miren chicos esto es ridículo, ella no es mala persona, incluso sabia la identidad de todos nosotros y nunca la uso en nuestra contra—hablo rápidamente para alejarla de una idea ridícula.

Todos lo vieron ahora a él.

—Vamos Chat Noir, esperas nos creamos eso—hablo Queen Bee de forma escéptica.

Bien era algo difícil de creer.

Rápidamente Queen Heart puso su bastón en sus manos, caminando tranquilamente a la rubia. Esta se puso alerta cuando ella le dijo que se acercara. Con dudas y confiando seguramente que todos estaban ahí, acerco su oreja.

Quedando pálida momentos después viéndola incrédula.

El proceso se repitió con Volpina y Jade Turtle, aunque la primera parecía con asco de solo ver a la chica frente a ella.

Todos quedaron mudos y boquiabiertos.

Cuando volvió a su lado tomo su bastón.

—Si aún tienen dudas, pueden hablar con Fu, ese hombre les indicara que es correcto o que no…pero por ahora les dejare con Chat Noir para que les cuente mi historia, yo probablemente sobro de más—dijo llegando al borde de la torre.

Rápidamente el pavo real llego a su lado para cargarla como princesa, antes de saltar de esa altura sin temor alguno. Sintió una gran cantidad de celos, pero logro controlarse viendo a sus amigos ahora desconcertados.

—Bien esta noche será larga—hablo para sí mismo.

Antes de comenzar con la historia de la chica, que incluso él parecía no creer del todo.

Continuara...

Siento la demora con esto, pero al menos logre terminarlo para hoy.

Eva feliz cumpleaños :3

AVISO IMPORTANTE: YA MISMO PUBLIQUE UNA SERIE PARALELA A ESTA. DE ESPECIALES DE ESTA HISTORIA QUE NO ESTARAN AQUI, MOMENTOS RELAX SOBRE LOS PROTAGONISTAS, TRISTES Y TAMBIEN SOBRE VILLANOS.

VAYAN A MI PERFIL HAY ESTA LA HISTORIA DE NOMBRE "ESPECIALES: LUZ Y OSCURIDAD". SI TIENEN ALGUN MOMENTO QUE NO MOSTRE PERO QUIEREN VER, ESCUCHO PETICIONES.

Nota:

Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.