¡Hola! He vuelto puntual con mi promesa :D jaja me reí con sus reviews Shirae y Karma3985, sé que está mal dejarlo así pero es para dejarlas intrigadas hasta la continuación. A petición de ustedes dos y July, trabajare más esa pareja. Aunque no se va a dar de noche a la mañana… ¿o tal vez si? Lo que si prometo es que ira… intensificándose cada capítulo. Juju Como dije antes estos próximos capítulos será para consentirlos (por ahora) Ya que lo importante ya se explicó… pero no crean que me estoy olvidando de algo :) todo ya está planeado desde el principio hasta el fin. ¡Espero que les guste! Atentamente su fiel esclava xD

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Capítulo 21: "Convéncela"

Era tiempo que abordaran la caseta.

— Suban ustedes primero.

Aquella firme orden de Temari tomó por sorpresa a Tenten y Neji, pues pensaban que iban a subir todos juntos. Era innegable que algo estaba sucediendo y fue la presencia de Shikamaru quien lo había detonado. Un poco confundidos y sin prisa, el par se acercaron en la cabina. Un muchacho, quien era el encargado de accionar la rueda, ayudó a la ángel para que se subiera y fue seguida por el empresario. Su vista curiosa cubrió cada centímetro del interior de la cabina; Era circular rodeada por una gran franja de cristal, la paredes eran blancas y tenía dos hileras de asientos que estaban una enfrente de la otra, los cuales eran de terciopelo de color vino. Una vez que los dos tomaron asiento, el joven acciono la rueda e hizo que la cabina se elevara suavemente para después detenerse en el aire. La castaña veía todo con asombro, pues para ella parecía mágico y muy bonito. Hasta que la figura de Neji se interpuso en su vista. Con sus orbes aperlados fijos en ella y con los brazos cruzados. Ella conocía esa mirada. Era la misma mirada que le dedicó cuando le pregunto la razón porque no había volado a la seguridad de la nieve. Violentamente bajo la mirada hasta toparse con sus pies y con nerviosismo junto sus manos. Presentía que pronto le iba a exigir respuestas y ella no podía negarse a proporcionárselas.

— Ahora eres tú la que se comporta extraño.

La cabina volvió a moverse, subiendo lentamente hacia el cielo. "Si no puedes negarlo, quédate callada" ponía en práctica las enseñanzas de Temari. Después de su charla, se dispuso a hacer lo imposible para alejarse del empresario y detener sus sospechas. Su única solución era construir un gran muro, alto y frío que los separara de tajo. Uno que le entristecía contemplar, porque los distanciaba y en verdad a ella le gustaba su compañía… ¿le gustaba? Eso no estaba bien, no podría estarle pasando. Siendo o no lo que pensaba, tenía que detenerlo.

— ¿Qué sucede?

La voz serena del Hyuga hizo eco en su mente. Su ansiedad crecía. Estaba segura que él tampoco quería que eso pasara entre los dos. Lo había aclarado desde un principio, no la veía de esa manera ni buscaba que eso cambiara. Si tan solo pudiera recordar cómo era el coqueteo, ¿qué tal si era ella la que se le estaba insinuando sin querer? Tal vez eso explicaría el anterior comportamiento del ojiperla, su repentino distanciamiento, que la ignorara y que se fuera al trabajo sin ella. Debía de hacerlo, tenía que dejar de hacer cosas raras. ¿Cómo iba a lograr eso si ocurría involuntariamente? A veces sentía que no podía controlar sus acciones. Cada uno de sus pensamientos alimentaba la tormenta que se había formado en su mente. La cabina se volvió a detener.

— Tenten.

Pasaron los segundos y no conseguía respuesta. Cada musculo de su cuerpo se tensó porque, no necesitaba verlo para comprobarlo, el muchacho se levantó de su lugar y se sentó a un lado suyo. Hacia un esfuerzo sobrehumano para mantener sus ojos pegados en el suelo. Neji se inclinó un poco hacia el frente tratando de encontrar algún modo para que sus miradas se conectaran. La cabina volvió a elevarse. Era inútil seguir ignorándolo de esa manera tan cruel. Su insistencia había logrado que sus orbes chocolates se fijaran en los suyos. Neji no comprendía la temerosa expresión de ella.

— ¿Qué te dijo Temari? —Su voz sonó más suave de lo normal.

Debía de ocultarle sus sospechas, ponerles un candado y tirar la llave. Si las revelaba, temía que podría asustarlo y se alejaría de ella… ¿Por qué eso le causaba pánico? No, no debía sentirse así, tenía que detenerse, ponerle un punto final y evitar un gran mal entendido. Todo en su interior era un alboroto. Le asustaba que fuera lo que Temari sospechaba y no tenía valor para negarlo. Tanto su mente como su corazón tenían que decir la verdad, incluso a espalda de ellos mismos. Si alguno de los dos mentía, las palabras dejarían de fluir de su boca. Su respiración se había vuelto agitada, haciendo que aumentara la preocupación del Hyuga, pero fue paciente y le dio su tiempo. A su punto de vista ella estaba envuelta en un ataque de pánico "sin razón".

— Que nos iríamos. —Se libró bruscamente del nudo en la garganta que tenía.

El Hyuga la contempló en silencio, experimentando una nueva y nada agradable sensación que se esparcía velozmente en su interior después de escucharla. Tenten tragó saliva y devolvió su mirada al suelo.

— Me dijo que nos iríamos mañana, pero la convencí de quedarnos un día más. —Dijo en casi un murmuro—. Porque había prometido ir contigo a tu evento.

El empresario dejo caer su espalda en el respaldo del asiento de la cabina. Cuestionándose así mismo de la decepción que sentía. Era lo máximo que podía definir sus sentimientos, aunque esa palabra no llenaba exactamente lo que sentía. Esas palabras opacaban el resto del mensaje, dejo que los segundos fluyeran en silencio antes de continuar con su conversación.

— Dije que solo si querías —pronuncio insípidamente—. Puedo ir con alguien más si tienen mucha prisa.

Eso alarmó los sentidos y las fibras de la castaña. Lo vio directamente a la cara con mucha determinación.

— ¡Yo quiero ir!

Intercalaron miradas. Neji permanecía inexpresivo.

— ¿Volverían después?

La esperanza era algo que no cabía en su interior, puesto a que ya estaba preparándose para lo peor. La ángel oculto su rostro entre sus manos, sintiéndose mal emocionalmente. Algo parecido a la tristeza, solo que sin lágrimas y con más sufrimiento. Salió de su escondite e inhalo profundamente, ¿por qué se sentía tan destrozada al haberle confesado eso?

— No lo sé. Lo más probable es que no y si los encontramos en un futuro… tal vez sería demasiado tarde —dejo que unos segundos de silencio transcurriera entre ellos y repasó lo que había dicho—. Por favor no me preguntes porque. Ni yo misma podría explicarlo —un gran vacío se fue generando entre los dos. Con sus miradas fijas en otras partes menos en ellos mismos—. Solo quiero pasar un día más contigo.

En otra ocasión, esa frase hubiera desatado toda una situación "incomoda" con el ojiperla, pero esta no era cualquier otra ocasión. Era la realidad misma que tenían que enfrentar y lo sabían desde un principio. Se iría para siempre y ahora decía esas cosas. En la mente del Hyuga evaluaba todo con suma tranquilidad. Había dicho que había convencido a Temari de quedarse un día más. Eso significaba que quizás podría negociar más. Tal vez aun podía rescatar… ¿Rescatar qué? ¿Qué quería rescatar? Ni el mismo se entendía, pero era lo que necesitaba para darse cuenta que no todo estaba perdido. Todavía se podía hacer algo. Ella misma lo había dicho, quería pasar su tiempo con él y todo podía cambiar en un solo día.

— Entonces hagamos que valga la pena.

Atrajo la atención de la ángel, quien examinó con interés su rostro. Algo había cambiado repentinamente dentro de él. De estar sombrío ahora se le veía animado y no despegaba sus ojos del frente. Una extraña y muy leve iluminación se filtraba por el cristal de la cabina. Tenten dirigió su vista hacia el frente también, donde la ciudad y sus luces comenzaban a elevarse ante sus ojos.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Como si tuvieran una ley de hielo, se enmudecieron tan pronto pusieron un pie dentro de la cabina. El Nara estaba sentado enfrente de ella con sus brazos cruzados. Fue hasta ese entonces que la rubia se dignó a verlo. Su vestimenta sí que estaba fuera de lugar. Tenía puesto un traje, no muy formal, de color negro que hacia juego con sus pantalones. Debido a que lo tenía abierto era muy fácil de notar la camisa verde olivo debajo de este, con un par de botones desabrochados en la parte del cuello, lo que demostraba la falta una corbata o quizás le fue muy "problemático" ponérsela o dejársela puesta y sus relucientes zapatos negros. Era casi imposible de creer para ella el pensar que se había esforzado para sacarles brillo. Nunca se hubiera imaginado que podría vestirse adecuadamente para un trabajo que era importante. Con lo vago que era… Eso no disminuía su enojo en lo absoluto. Ella se encontraba pegada a la pared de la cabina, con brazos y piernas cruzadas, evitando ver la figura del hombre que la fastidiaba con tan solo tener cerca su presencia.

Aunque permaneciera callado, podía escucharlo. Escuchar sus molestas excusas, sus porqués y sus tontas razones. Odiaba ser observaba por él, le era inevitable intercalar miradas de vez en cuando. Lo que la hizo cuestionarse cuánto tiempo más iba a seguir viéndola de esa manera. Bufó estresada acomodándose en la pared de la cabina. El cansancio le estaba ganado a su enojo en esa situación y sus ojos aquas le suplicaban que los cerrara de una buena vez.

— Tienes que descansar.

— Podre hacer eso después. —Dijo ella con enfado, pretendiendo que estaba en sus cinco sentidos.

— No has dormido nada.

— Eso que importa, tengo que hacer mi trabajo. —Lo desafío con la mirada.

— Date un respiro mujer.

— Solo interfieres con mi deber, así que te puedes marchar cuando quieras.

— No me iré de aquí sin ti.

— Yo no te pedí esto. —Entornó su mirada.

— Lo sé, pero soy el único que sabe de tu condición.

— Mi "condición" no es una excusa para detener mi trabajo. Así que deja de molestar.

— ¿Cómo puedes trabajar si muy apenas te puedes mantener en pie? Supongo que necesitas estar atenta y no dudo que puedas dormirte en menos de un minuto.

— Debo proteger a Tenten a toda costa y esta vez no la perderé de vista.

— Estará bien, esta con Neji.

— Ah sí. La última vez que confié en él, la dejo por su cuenta y terminó cayendo en un lago congelado —rodó la mirada—. Sí que sabe cuidarla.

— No puedes culparlo, fue un accidente. Estoy seguro que él no permitiría que eso volviera a pasar.

— Ni yo, así que me quedo. Es mi última palabra.

— Te estoy diciendo que no tienes que cargar con la responsabilidad tu sola, problemática.

— No estoy pidiéndole ayuda a nadie. Es mi deber.

— Temari.

— ¿Podrías cerrar la boca por un momento? —Se masajeo la cien— Estas haciendo que me duela la cabeza.

— ¿Yo? ¿O tu abstinencia de sueño te causa dolor de cabeza?

Si las miradas pudieran matar, ella ya lo hubiera destajado en un segundo. Lo odiaba. Odiaba que abriera la boca y hablara como si tuviera todas las respuestas. Lo que era peor, casi siempre que lo hacía tenía razón. A pesar de recibir una amenaza con sus orbes aquas, el permanecía firme en su posición. Parecía que el empresario había perdido la duda de señalar cosas de ella así como si nada.

— Si en verdad quieres ayudarme, mantén tu boca cerrada por cinco minutos ¿quieres? —Volvió a acurrucarse en la pared, esa era su única oportunidad y tenía que aprovecharla—. Despiértame cuando esta cosa se acabe.

— Si no hay más remedio. —Suspiró.

Además de obstinada, estaba de muy mal humor. Fue su acto de presencia que activo esa actitud tan hostil y ruda de ella. Quien la culparía, no conocía a nadie que pudiera actuar amablemente después de no haber dormido en todo un día. Incluso él estaría fastidiado. Era inútil intentar hacerla cambiar de opinión y lo odiaría con toda su alma si le comentaba a Tenten sobre eso, aparte de ser un golpe muy bajo. Su mente comenzó a trabajar. ¿Qué haría que Temari se fuera por su cuenta a dormir? Las soluciones que se le ocurrían eran muy malas, poco educadas y, conociéndola, no iban a funcionar con ella. A menos de que la otra ángel decidiera irse del parque, ella no iba a abandonar el lugar. Podía predecir que eso no iba a suceder muy pronto. Le echó un vistazo a la chica e involuntariamente negó con la cabeza. Se quedó dormida más rápido de lo que creía. Le resultaba increíble que aun así mantuviera su guardia en alto. Parecía que en cualquier segundo saltaría y actuaría como si nada.

Otra de las manías del muchacho era analizar a las personas que se le acercaban. Dejaba que se desenvolvieran poco a poco frente a él, dándole pequeñas señales de cómo eran en realidad. La mayoría de las veces siempre acertaba con sus nacientes deducciones, pero Temari era otro caso. No es que quisiera pretender entender a las mujeres, eso era imposible. La había comparado con todos los patrones que conocía del comportamiento femenino y justo cuando creía que había encontrado el correcto, ella cambiaba en un instante. Era tan impredecible como el viento.

Su atención seguía girando alrededor de ella. Ahora podía vislumbrar esa fortaleza que siempre portaba y detrás de ella una inusual tranquilidad, pues no lucia así todos los días. Siempre estaba angustiada, preocupada o se encerraba en su mundo cerrándole las puertas a todos los demás. Sumergiéndose tanto en esa prisión que ignoraba lo que le sucediera a ella. Envuelta en un caos que no deseaba compartir. Tenten no era la causa ni aquello que había dicho que había soñado y que dijo que tenía que cuidarse. Desde ese día en la cabaña notó que ella cargaba con algo que era mucho más pesado y por lo orgullosa que era, trataba de evitar demostrar que era. A veces deseaba que en vez de estar tan enfocada en otras cosas pudiera reír como en sus vacaciones o verla sonreír de nuevo. No de esas sonrisas que se obligaba hacer para quedar bien ante los demás, sino su sincera sonrisa. Esa que lo tomaba desprevenido y no podía borrarse de la mente.

Se encontró contemplándola por un largo rato. Sintiéndose raro consigo mismo, busco con la mirada algo más en esa cabina con lo que pudiera distraerse. Hasta que se encontró con la vista de las luces de la ciudad a través del cristal. Los rascacielos derrochando su brillo, alguno que otro de diferentes colores, compitiendo para ser el más llamativo. Una realmente espectacular y ella se lo estaba perdiendo. Los orbes del Nara rodaron hasta los pies de su figura y se deslizaron por la tela aqua de su kimono hasta llegar al rostro de la rubia. En verdad, sin provocación alguna, seguía robándole su atención.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Tenten contemplaba al exterior con fascinación y trataba de memorizarse todos los colores que pudiera en su mente. Una diminuta sonrisa se fue trazando sobre los labios del Hyuga. Había pasado tiempo desde que la curiosidad de la chica se presentaba con ese entusiasmo.

— Desearía detener el tiempo y seguir teniendo esta vista. —Murmuró suavemente.

— Podría tomarle una foto.

— ¿Una foto? —Lo miró al rostro algo incrédula—. No me digas tienes una cámara escondida en tu kimono.

— Tengo mi smartphone.

— ¿Qué es un esmar…esa cosa?

Exhaló con una involuntaria sonrisa. Todavía tenía preguntas que le podía contestar.

— Es un teléfono celular que tiene la tecnología de una computadora, cámara, radio y otras cosas —sacó su dispositivo y lo tomó de manera horizontal—. Para tomar una foto solo tocas un icono y activas la cámara, ¿ves? Apuntas a lo que deseas tomarle la foto. Tocas la pantalla y listo.

— ¿Solo eso? —Admiraba la pantalla del dispositivo que tenía la vista que ella quería— ¿y cómo sabes que en verdad tomó la foto?

— Revisas en la memoria del dispositivo. Con ese cuadro de ahí.

— ¿Este? —La chica utilizo su dedo índice para señalar lo que quería, pero accidentalmente toco la pantalla.

— No.

La torpeza de la chica activó la cámara frontal demostrándole a los dos su actual posición. Neji se había acostumbrado tanto a la cercanía de la castaña que ya no se daba cuenta cuando invadía su espacio personal. Estaban los dos casi mejilla con mejilla. Claro que el muchacho aparto el celular al verse e inmediatamente los dos se distanciaron un poco del otro. Neji sintiéndose incómodo y Tenten sintiéndose avergonzada.

— E-entonces… también puedes tomar fotos de esa manera con esa cosa. ¿Como si fuera un espejo?

— Sí, —se aclaró la garganta— es algo que mucha gente hace.

— ¿Puedo? —Extendió su mano esperando a que el empresario le prestara su celular el cual accedió rápidamente— ¿Dónde dijiste que le tocaba para tomar la foto?

— En el círculo de ahí —anticipó las intenciones de la chica—. ¿Para qué quieres tomarte una foto?

— Esto es muy raro —tocó la pantalla con una amplia sonrisa—. Puedes hacer caras graciosas con esto. ¿Quieres una Neji?

— No, no quiero una —frunció el ceño— . Las selfies son muy tontas.

— ¿Selfys?

— Es el término que utilizan para las fotos que te tomas a ti mismo.

— ¡Selfys! —Se tomó una foto.

— Eso es plural. Se dice selfie.

— ¡Selfi! —Se tomó otra foto.

— Detente, vas a saturar mi teléfono.

— Selfi. —Se alejó de él y se tomó otra foto.

— Dame eso. —Se le escapó de nuevo de sus manos. La chica se sentó enfrente de él y utilizo las luces de la ciudad como fondo.

— Selfi.

— No tienes que decir eso cada vez que tomas una foto. —Vio como la chica dio media vuelta y le dio la espalda.

— Selfi con Neji.

— Detente.

— Selfi con Neji.

— Tenten —se levantó de su lugar y se puso detrás de ella.

— Selfi con Neji. —Seguía poniéndolo lejos de su alcance pero se aseguraba de incluirlo en la foto.

— ¿Me podrías devolver mi celular, por favor?

La chica detuvo sus fechorías. Tenía una gran sonrisa en su rostro. Entendió desde un principio que al empresario le molestaba que hiciera eso, pero eso no le quitaba lo divertido. Además unas cuantas fotos no le haría daño a nadie. Lo miró por el rabillo del ojo y mantenía sus brazos extendidos con el celular entre sus manos. Lista para tomar otra foto. El Hyuga suspiro tratando de mantener su paciencia con ella.

— ¿Si salgo en esta foto me devolverás mi celular?

Solo obtuvo el silencio de ella, aunque mantenía la misma posición y sin borrar su sonrisa. El Hyuga volvió a suspirar y con una expresión de fastidio se colocó cerca de ella para que le tomara la foto.

— Selfi —Susurró.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

— Temari.

Estaba reaccionado lentamente. Su inhalación profunda era la única señal que demostraba que estaba despertando. Parpadeaba con pesadez tratando de liberarse del hechizo de Morfeo logrando mantenerlos entrecerrados aunque su visión seguía algo borrosa. Se llevó sus manos a su cara. "No arruines tu maquillaje" esa voz resonó en su cabeza. Se cubrió su rostro. Si se frotaba los ojos Ino la mataría… ¿Qué Ino no se había ido? Por los espacios entre sus dedos, uso sus cansados ojos para escudriñar la cabina y por el rabillo del ojo encontró a su acompañante. Se había sentado a un lado de ella. Los ojos del muchacho estaban fijos en ella.

— ¿Cuánto me dormí? —su garganta seguía algo adormecida.

— Diez minutos.

"¿Solo eso?" suspiró. Estaba agotada y moría por dormir un poco más. Su sentido de responsabilidad era mucho más grande que su propio bienestar. Notó que la cabina estaba regresando al nivel de la tierra. Tanto como su pequeña siesta como su recorrido había terminado. De pronto la cabina se detuvo en el suelo, Shikamaru se levantó y le ofreció su mano a la ángel. Ella seguía viéndolo con una mezcla de sueño y odio, sintiendo que si tomaba su mano aceptaría irse con él. Como se lo esperaba, ella se levantó por su cuenta. Una vez de pie, estiró un poco sus extremidades y se acomodó su kimono. Tan terca como siempre, tomó la delantera y bajó de la cabina. El Nara rodó la mirada, sabiendo que sería una larga noche.

— ¡Temari! —La chica corrió hacia ella— ¿viste las luces de la ciudad? ¡Eran hermosas!

La rubia se asombró porque no se esperaba el entusiasmo de la castaña. Solamente le respondió con una sonrisa, puesto a que no podía mentirle ni mucho menos explicarle la razón de porque no lo hizo.

— ¿Ya vieron todo el parque? —Le preguntó el Nara a Neji.

— No —suspiró—. Aún falta mucho por ver.

— ¡Vamos continuemos!

Ahora era Tenten quien la jalaba de la mano. Lo que significaba malas noticias para la rubia, ya que si le seguía el paso de cerca se daría cuenta de su cansancio.

— Temari.

Era extraño que su voz la llamara. La ángel volteó a su dirección incapaz de detener sus pasos al seguir a Tenten. Al tener su atención, el muchacho hizo un ademan para que se acercara. Fue la única vez que agradeció que la estuviera "molestando". Tuvo que detener en seco a la entusiasta chica, quien ahora la miraba algo confundida.

— Disculpa, Tenten —agarró su mano entre las suyas y le dedicó una pequeña sonrisa—. Ya vuelvo.

La mano de la de orbes chocolates se deslizo fuera de las manos de la otra ángel. Giro sobre sus pies y fue acercándose con cautela al empresario que seguía parado en su mismo punto. Cuando se reunió con él, esperó en silencio a que le confesara el motivo porque la había llamado. En todo su recorrido él no le había quitado sus ojos de encima hasta que logro fijarlos en los suyos y la contemplaba con una expresión en blanco. Shikamaru reanudo su caminar y ella lo siguió.

— De nada.

Sabía el punto justo para golpear su orgullo. Para Temari era fastidioso verlo caminar tan relajado, con sus manos en los bolsillos, creyéndose la gran cosa y que sabía que la había ayudado a escapar sin levantar sospechas.

— No te he agradecido nada. —Pretendió ser ignorante de lo ocurrido.

— Lo hiciste a tu manera. No tienes que decirlo para hacerme entender. Sabes, pudiste negarte e ignorarme.

— O te estas imaginando cosas. —Se cruzó de brazos.

— O me estoy imaginando cosas.

La ángel se percató que le estaba siguiendo la corriente. Tronó la boca y mantenía su vista fija en Tenten que por fortuna, no le importó la razón por la que se alejó.

— ¿Qué quieres conseguir con esto?

— Que aceptes que necesitas dormir y que nos vayamos de aquí.

— Y si no lo hago, —sus orbes aqua rodaron hacia él, desafiándolo con la mirada— ¿me delataras?

— Tch, soy un hombre de honor, no un soplón —agachó la cabeza y cerró los ojos—. Pero tendrás que cargar conmigo hasta que lo hagas.

— ¿Cargar? ¿Acaso quieres que también te cuide? —dijo con sarcasmo acompañado de un bostezo—. Ni lo creas —pasó un buen rato de silencio entre los dos y como un foco recordó lo que había hecho—. Ni te atrevas a decirlo.

— No tengo que hacerlo —sonrió—. Te lo recuerdas tu sola con tan solo verme.

— Creo que prefiero regresar con Tenten. —Devolvió su vista a la ángel.

— Adelante, no te detendré.

— ¿No puedes cerrar el pico aunque sea por un segundo? Vas a hacer que me vuelva el dolor de cabeza —silencio—. No —pronunció en regañadientes— lo digas.

El muchacho rió con la nariz. Testaruda, orgullosa y no daría marcha atrás, pero esa siesta que tomó logro que anticipara sus respuestas y que mantuviera su guardia en alto. Decidió que era momento de dejarla en paz. Aunque sea por un rato.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

— Otra vez actúas raro.

Tenten se encogió de hombros y evitaba hacer contacto visual. Estaba obligada a distanciarse de él si no quería que Temari le llamara la atención de nuevo. El muchacho torció la boca.

— Bien, ¿qué quieres hacer?

El Hyuga se detuvo haciendo que la ángel se detuviera también. Ella lo observó con intriga y miró a su alrededor. Desconocía los juegos del lugar. Su atención volvió a caer en el empresario.

— N-no lo sé, ¿Hay algo que tú quieras hacer?

— Sí.

— ¿Qué es?

— Irme de aquí. Ya fue suficiente humillación pública.

— ¡Neji! —alzo los hombros y apretó sus puños— ¡Si tú mismo lo dijiste hay muchas cosas más que hacer!

— Lo sé, —sabía que eso la molestaría— por eso te pregunte.

— Yo quiero seguir explorando el lugar. —Se cruzó de brazos haciendo un puchero.

— ¿Te parece la casa de los espejos?

— ¿Casa de los espejos? ¿Es divertida?

— Es… extraña. Tal vez te agrade.

— ¿También puede venir Tema-chan?

El muchacho sin querer frunció el ceño. A la otra chica si le añadía el –chan a su nombre, mientras que con él lo omitía.

— Claro. —Su tono de voz había cambiado.

La castaña ignoro ese cambio. Llamó a su tutora, alzando el brazo y brillando con emoción. Temari y Shikamaru no tardaron en reunirse con ellos. Deambularon un poco hasta que se encontraron con dicha atracción. Por fuera parecía un hogar común y corriente de solo una planta, pero al entrar todo el interior de la casa estaba cubierta de espejos. Estaba compuesta de infinitos, estrechos o angostos pasillos. Con paredes y techos tapizadas de espejos. Las ángeles veían su reflejo en ellos y alguno que otro distorsionaba su figura.

— ¿Qué clase de brujería es esta? —Se contemplaba en el espejo. Parecía más alta de lo normal. Tocó varias veces con su dedo índice la superficie del cristal.

— Se llama ilusión óptica —se detuvo cerca de ella—. Un ligero cambio en la composición de un espejo normal y consiguen esos efectos.

Temari vio su reflejo e hizo un puchero. Después vio al verdadero Nara. En realidad si era más alto que ella aun con esos tradicionales zapatos que ella tenía.

— ¿Qué? —Esta vez si no tenía idea el por qué la repentina y hostil expresión de la chica.

La ángel bufó y siguió caminando.