Como cuando hace un calor de puta madre pero le prometes a tu mejor amiga escribir el capítulo…y terminas con más calor.

Pd: hace más de 35 grados…

Pov Kuroo.

Me desperté a media noche.
Kei dormía. Jun también y está vez lo hacía en su futon.

Me levanté para beber un poco de agua y no sé cuánto habré tratado en ir a la cocina y volver, que cuando llegue a la habitación, Jun dormía plácidamente al lado de Kei. Su cabeza se había apoyado en su espalda y parecía que hacía años que estaba así.

No me podía frustrar, aunque ganas no me faltaban.

Pero supongo que si más tarde tendríamos hijos, esa situación se repetiría.

Me iba a doler tanto tener que aprender a compartir de ese modo a Kei. De sólo pensar que no íbamos a tener tanto tiempo solos como en ese momento me ponía mal. Pero... Yo quería tener hijos con él y supongo que eso venía aparejado y no podía decir nada.

Kei es una persona... ¿Cómo decirlo? ...Me avergüenza decir que aún no le conozco muy bien. No sabía si el cachorro le iba a gustar...tenía un poco de miedo a un rechazo o que no lo quisiese lo suficiente como para preocuparse por él.

Pero de repente me sentí sorprendido, aliviado y más enamorado, mucho más.

Ha aceptado a Jun como un hijo y me hace un hombre sumamente orgulloso. ¿Por qué? ...porque me siento afortunado de tenerlos. Y viviría presumiendo a todo el que conozca de la hermosa familia que estaba formando. Y presumiendo más aún, de la calidad de hombre que tenía a mi lado.

Así que sin otro remedio me acosté sin poder abrazarlo. Pero Jun se veía tan hermoso a su lado que me hizo sentir feliz.
Había estado cerca de la muerte y ahora vivía con dos personas que lo querían demasiado. Más que nada, había encontrado una mamá preocupona que lo llevaba a todos lados y no lo dejaba ni a sol ni sombra.

...

Por fin ya sin discusiones o clima desfavorable, planeamos el viaje a Miyagi.

-Pasaremos todo el fin de semana, procura llevar bastante ropa de abrigo - sugerí. Conociéndolo iría con lo puesto.

Kei se encontraba de cabeza hurgando en mis cajas, para guardar mi ropa también.

-Lo siento amor...hay que comprar un armario.

Sacó varias prendas más y también mi vieja chaqueta de Nekoma que usaba en preparatoria. Estaba un poco descolorida.

La tomó y bajo el cierre con cuidado. Me quedé observando como la llevaba a su rostro y aspiraba. Luego despacio se la colocó. Habia fantaseado miles de veces, verle enfundado en ella. Habia fantaseado poder hacerle el amor con esa chaqueta, en mi adolescencia imaginaba con cualquier cosa hacerle el amor, ahora también…pero es mucho más simple. Ya no tengo que imaginar, lo tengo de verdad conmigo.

Por dios quedaba hermoso en ella. Su piel hacia un contraste y aunque ya no tenía ese rojo intenso aun con lo blanquecino que era, quedaba hermoso, más de lo que era…claro. Me miro a los ojos y articulo:

-Amaba verte en ella. Siempre fuiste alguien de usar perfumes fuertes. Aún conserva ese aroma que me hacía voltear a verte en la escuela.

Quede boquiabierta al escuchar semejante cosa. Me miro sonrojado y bajo su rostro.

-Lo siento- susurro.

Camine hacia él y lo bese sin más. – No digas cosas así de repente…me acelera mucho el corazón- me sonrió divertido y mi corazón volvió a emocionarse. Kei estaba cambiando, estaba mucho más abierto. – En serio mi amor…vas a matarme.

-Estaba pensando, cuando me enoje por lo de Bokuto…estaba pensando en cuanto te conozco, en cuantas cosas amo de ti y no te lo habia dicho. Quiero que sepas todo lo que me gusta de ti…y me di cuenta que, si algún día…esto no va más…antes de separarnos sepas todo, para que si algún día me recuerdas…tengas por seguro que te conocía y amaba todo de ti, hasta lo más tonto como el olor de tu chaqueta.

Quede en silencio, y me dolió un poco el corazón. –Kei…nunca te voy a dejar. Y no te preocupes, sé que te cuesta expresar las cosas, pero tu amor por Jun por ejemplo, me hace ver con que intensidad amas, y sé que me amas así también…aunque quiero creer que un poco más- dije sonriente- no nos vamos a separar…¿piensas en eso?...no quiero que pienses esas cosas.

-trato de no pensar en eso…pero ya te dije que siempre temo que me dejes por no saber decirte las cosas como son.

-eso no pasara- le sonreí y acaricie su rostro y ese hermoso pelo revuelto. – ¿crees que eres el único con conocimientos? Yo también le conozco señor Tsukishima, conozco tus miradas. ¿Quieres que te las enumere? Tienes 8. Una mirada cuando te sientes irritado, cuando eres feliz, cuando has sacado buenas notas, cuando yo o Kageyama te hacemos rabiar, cuando no logras algo en la cancha, cuando te pones celoso. Y dos miradas sumamente hermosas, cuando me miras a mi o a Jun y cuando hacemos el amor. Obviamente que la ultima es mi favorita, nunca nadie me ha mirado con tanto amor y pasión. – Volvió a sonreírme con algo de emoción y seque alguna lagrima furtiva- ¿quieres que lavemos esa chaqueta?

-¿lavarla?

-Sí, así la puedes usar cuando quieras. Te queda muy bien, es tuya.

La apretó con fuerza contra su pecho. Me beso la mejilla y me dejo sumamente tonto, yéndose hacia el lavadero.

-Tetsu, ¿compraste boletos para viajar en litera verdad?

-No… compre común ¿Por qué?

-¡Tetsu! No podemos llevar a Jun sino. Sabes que los requisitos para llevar animales son enjaulados y con literas.

-¿Lo llevaremos? Iba a pedirle a Kageyama que lo cuidara, Hinata estaría encantado.

-¿eh? Ni pensarlo, el bebé va con nosotros.

-Pero Kei

-Somos los tres o nada. Es parte de nosotros, no quiero dejarlo.

Suspire sin otro remedio. Yo era quien quisiera a Jun y lo habia logrado. Debía cerrar la boca y cambiar los boletos.

A Jun, le dieron una jaula especial. Obviamente con lo malcriado que estaba, le costó horrores acostarse allí. Pero como también estaba asustado se durmió parte del viaje.

Con Kei, viajamos en el mismo asiento cama, en el otro estaba Jun y nuestras maletas.

Hacía rato que no leía un buen libro así que mi viaje consistió en leer y el de Kei, acostarse en mis piernas y escuchar música.

El viaje fue tranquilo y llegamos entradas la tarde. El tren estaba bien climatizado y chocarnos con el frio de las montañas, nos revitalizo del todo.

Sus padres no esperaban con un almuerzo especial. Su hermano no habia podido viajar debido a su trabajo.

-Kei-kun…Tetsorou nos llamó para decirnos que tenían una buena noticia… ¿es sobre nuestro nuevo nieto?-

Rei con placer al ver como el señor Tsukishima tomaba en brazos al cachorro y lo llevaba hasta el patio trasero para que jugara allí.

-No papá,..

-¿entonces? Es raro verlos en época de exámenes- comento su madre uniéndose a la mesa del comedor. – aunque debo admitir que te extrañaba mucho…sino fuera por Tetsorou-kun…no sabríamos de ti.

-Está ocupado señora Tsukishima, discúlpelo.

Su madre me miro sabiendo que le estaba mintiendo. A Kei le costaba comunicarse hasta con su familia.

-¿Entonces?- pregunto su padre volviendo a entrar ya sin Jun.

-Hace…casi un par de semanas que…Tetsu y yo nos comprometimos.- susurro Kei avergonzado. Yo estaba que me moría de amor.

-Así es señores Tsukishima…nos casaremos en marzo.

-¡Por fin Muchacho!- exclamo su padre mirándome- pensé que nunca pasaría.

-¿Qué dices querido? Era más que obvio que eso ocurriría. ¿Quién se declaró? ¿Puedo apostar? ¿Fuiste tú Tetsorou-kun verdad?

-¿A caso yo no podía declararme?

-Ay lo siento cielo…es que eres tan obstinado que no te veo proponiendo matrimonio

Lance una risa sonora y sentí su mirada asesinándome.

-Disculpa Kuroo-kun, no es que piense que no tomas a nuestro hijo en serio, es que, conociendo a mi hijo, creí que eso no pasaría.

-Kei acepto de inmediato. Y está ansioso por casarse como yo. Puedo asegurarles que su hijo está mucho más cariñoso que de costumbre y que la idea del casamiento le gustó mucho.

Kei se habia sonrojado con mis palabras. Le costaba hasta con su familia dejar esa faceta dura.

-eso me tranquiliza- susurro su madre- sabemos que te quiere…pero a veces es tan

-mamá estoy aquí…no es necesario que sigas hablando.

-¿lo ven?- pregunto su madre. – no te irrites Kei…vamos a celebrarlo.

Jun y yo salimos a pasear mientras Kei debía hablar con sus padres sobre lo que serían preparativos donde ellos afrontarían el gasto. Aunque yo llevaba el mayor peso, monetario, eso me ayudaría bastante.

Amaba a los padres de Kei, me hacían sentir siempre parte de la familia. Ellos no podían creer que su hijo se habia abierto tanto con alguien a los extremos de convivir con una persona y ceder algo de su tan preciado, espacio personal.

Acompañe a su padre hasta el supermercado del centro. Jun se habia quedado en casa, disfrutando del verde que no tenía en Tokyo.

-Kei, esta tan feliz- comentó.- y más con ese perro. Su actitud está muy cambiada-

-Ahora estamos así…hemos tenido problemas. Discusiones algo grandes, muchos celos de su parte y bastante inseguridad. Estoy tratando de ser su apoyo emocional y que este seguro que nunca le dejare. Y gracias a dios está dando resultados. Mas ahora con como dice usted, con Jun. Y conmigo está más abierto, me dice lo que piensa, lo que le gusta y lo que no, pero gracias a discusiones que hemos tenido. No me gusta pelear…me duele todo cuando lo hacemos, pero es la única forma para que él suelte todo.

-Es un chico difícil, es mi hijo, pero aun así…se a lo que te refieres. Su adolescencia fue tremenda. Debo confesar que cuando me entere que él era…gay, me decepcione un poco. Un padre no espera eso de su hijo, aun así apoye o no…uno piensa que eso no sucederá en su familia. No dije nada, espere a ver qué pasaba. Y me sorprendiste muchacho. Por eso estoy más que feliz que por fin se casen. Para mí y su madre el casamiento es muy importante. No importa lo que digan los demás, es la mejor forma de confirmar el amor.

-Confirmar el amor…eso es muy importante para él.

-Lo sé. Su inseguridad es a veces muy grande. Así que imagino que tienes mucho trabajo.

-Ni que lo diga.

-¿tu trabajo bien?

-Sí, satisfactorio como siempre.

-Genial… ¿hacemos carne al horno?

-Kei no es de comer mucha carne.

-¿Qué sugieres?

-tal vez una lasaña de espinaca.

-¿tú sabes hacerla? No quiero que cocine mi mujer.

-No se preocupe, a parte a Kei ya le gusta como cocino.

-¡Ah! La manera de ganarse el corazón de un hombre…la cocina.

Rei divertido, su supiera que a su hijo le valía la comida… si viviese solo comería solo instantáneo y ni pensar en lo demás… Kei estaba acostumbrado a que alguien estuviera encima de él cuidándolo todo el tiempo. Y a mí que me encantaba, más todavía.

Comimos en familia esa noche y las demás.

Disfrutamos de esos días, salimos a pasear y fuimos a visitar Karasuno. Aún conservaba intacto el gimnasio de voleibol. Los jóvenes se reunían por la tarde del domingo a entrenar, tal como solía hacer Kei y los demás.

Muy pocas veces habia viajado a Miyagi en mi adolescencia, pero todo estaba igual. Era un pueblo al que me gustaría vivir en algún momento.

-Escucha Kei, cuando tengamos a nuestros hijos…quiero vivir aquí

-¿Aquí? ¿Y nuestros trabajos?

-Siempre podremos encontrar otros…pero este pueblo es muy bueno para criarlos. Tokyo me da miedo, las cosas no son como antes. Yo podría encontrar trabajo en Karasuno o en otra escuela. Y tú, por mi puedes quedarte en casa cuidando de los chicos.

-Yo quiero trabajar Tetsu.

-Está bien, pero prométeme que lo pensaras…me hace mucha ilusión que nuestros hijos se críen aquí.

-Lo pensare…hay tiempo aun.

-Sí, pero el tiempo pasa. Por favor piénsalo-bese sonoramente su frente y los dos días de descanso ya habían pasado.

Tomaríamos el tren de la madrugada. Sería difícil, llegaríamos el mismo lunes a la mañana, y de ahí debería irme a trabajar, pero bueno, esperaba que Kei desistiera de ir a clases así descansaba bien.

Jun se había dormido en esa jaula incomoda.

Eran cerca de las dos de la mañana, y cuando el tren iba dejando Miyagi, las luces se apagaron.

Íbamos sentados en el mismo asiento, en el otro habíamos puesto nuestros bolsos y a Jun, nuevamente

Kei me abrazo por sobre mi estómago y descanso su cabeza en mi cuello.

Sus manos estaban frías, lo note cuando lo acaricie.

-¿Quieres dormir? Aún quedan un par de horas.

-¿Y tú? - pregunto sentándose nuevamente.

-No tengo sueño...acuéstate. Puedes usar de almohada mis piernas.

Me acerqué más. La luz de alguna farola perdida que se asomaba por la ventanilla iluminaba su perfil. No podía ser tan hermoso, tener facciones tan jodidamente bellas que lograban acelerar mi corazón. Y que sólo se calmaba, cuando recordaba que todo eso era mío...que debía tranquilizarme porque eso era mío y de nadie más.
Aspire su suave perfume, mezclado con jabón.

Y sin esperar a que se decidiera o no a dormir, me encontré lamiendo ese largo cuello de textura suave en el cual me gustaba en demasía dejar mi marca.

Kei no dijo nada, sólo me dio más espacio.

Ese fin de semana en casa de sus padres no habíamos hecho nada. Porque no era nuestro lugar y había que respetarlo. Ambos estábamos de acuerdo en eso. Lo mismo pasaba cuando íbamos a lo de mi mamá. Esos lugares se debían respetar.

-¿Quieres dormir? - volví a preguntar por cortesía.

Lo escuché decir que no.

Levante su ropa y acaricie su abdomen subiendo de a poco para tocar más arriba.

_Tetsu...espera.

-¿Qué ocurre?

-¿Hay mucha gente?... Me da un poco de vergüenza.

El tren iba bastante oscuro, pero había tramos donde se iluminaba.
Me levanté y cerré bien las cortinas que nos separaban de las otras literas.

También cerré las cortinas de la ventanilla, para que las pocas luces que había en la carretera no nos delataran. A mí a decir me daba igual... Obviamente que no lo haría frente a una familia con niños, pero…no veía lo malo de hacerlo con mi novio.

Cuando me volví a sentar Kei me abrazo con fuerza y mordió mi cuello- te extrañe.

-estuvimos juntos todo el tiempo- replique divertido-

-no seas tonto…extraño que no me toques.

-yo también mi amor pero ya sabes…

-si lo sé. Eres un gran hombre en ese sentido.

Lo gire acostándolo sobre aquel asiento cama y bese cada parte de su cuello, mejillas y boca.

-¿te desnudo?

.como quieras…

A mí me gustaba desnudarlo. Así que así lo hice. Total la calefacción era muy buena.

Después de dos días, volvía a tocar su piel. Recorrí desde su cabeza hasta sus pies con mis manos, sin dejar nada atrás.

-te amo Kei. – susurre besando la punta de su pene.

Lo sentí moverse inquieto. No podía casi verle. Todo estaba demasiado oscuro y silencioso. Hasta se podía oír la respiración regular de Jun.

Kei volvía moverse en aquel asiento mientras yo me entretenía chupando. Mi pene estaba molestándome demasiado. Pero quería aguantar un poco más.

Las manos de Kei acariciaban mi pelo y lo tomaba con fuerza cuando lamia las partes más sensibles. Su respiración se volvía agitada y sólo escuchaba esos gemidos débiles que él trataba de apaciguar.

El movimiento del tren era silencioso y constante. No habría problemas para hacerlo.

Después de mamarla hasta saciarme de ello decidí levantarlo.

Sin decirle nada lo pude ver arrodillarse frente de mí y devolverme el favor... Joder... Lo que me gustaba verle haciéndome un oral pero no había luz suficiente para ello.

Las manos de Kei sabían acariciarme y su lengua sabía dónde ir.

Tiré mi cabeza hacia atrás y disfrute de aquella mamada.

Pero a mí lo que más me gustaba era ponérselo en su lindo trasero. Así que lo tome de la barbilla y lo besé con pasión.

-¿Quieres sentarte?

Me dio la espalda y lo tome de su abdomen. Lo senté despacio metiendo mi pene dentro y sintiendo como su estómago se contraía.

-Escucha Kei...

-¿mmm?

-Lo haré despacio...no debemos hacer ruido.

-Está bien...

Lo levanté despacio y lo volví a sentar. Kei lanzó un suspiro largo y tomó mis manos aferrándolas a su estómago. Decidió moverse por su cuenta. No lo penetraba. Él se movía despacio en un vaivén sin fin que me mataba... Era encantador pero a mí me gustaba más fuerte.

Baje mis manos a su cadera y las apoyé allí sintiendo como se movía de adelante hacia atrás.

Me aferre a su espalda para besarla y sentir como era de agitada su respiración.

Dios... Aunque íbamos lentos sus movimientos me satisfacían mucho.

Dejo de moverse y decidió que me acostara. Volvió a sentarse arriba mío y saltaba despacio no queriendo hacer ruido.

Ahí logre masturbarle y hacerle acabar en mis manos.

Kei siguió moviéndose más mucho más, podía tocar su trasero y sentir como su hermosa cola se contraía en cada metida.

Estaba a punto de acabar cuando me levante despacio.
Bese a Kei en la boca y saque mi pene de allí.

Estaba tan caliente, lo tome del cabello y lo metí en su boca, Kei sólo tuvo que succionar un poco, acabe enseguida adentro.

Kei se tragó todo y yo no podía estar más feliz.

-Buen niño...

Cuando lo volví a besar no había quedado nada de rastro de semen en su boca. Se había tragado todo.

Me lo lamio un poco más dejándolo limpio.

Lo mismo hice con él, sólo que a él se le volvió a parar con las lamidas...

-mmm ¿y esto?

-lo siento... En serio te extrañe.

Cosa más hermosa. Lo metí de lleno en mi boca y lo chupe hasta que acabó. Le devolví el favor tomando todo ese semen tan exquisito.

Ahora si podía dormir tranquilo.

No me había dado cuenta, yo también había extrañado eso.

Pudimos dormir el resto del viaje.

...

...

Llegamos a Tokyo temprano en la mañana. Con algo menos que hacer.

Debíamos empezar con el tema de las invitaciones. Y comunicarnos con los que estaban lejos... Como por ejemplo Kenma Kozume.