Les recuerdo que nada me pertenece, los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia es de la increíble Drotuno, yo solo traduzco.
Y como ya es costumbre, agradezco la ayuda de mi querida Beta Erica Castelo, no podía haber tenido una mejor Beta. ¡Muacks!
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Capítulo 21
BELLA
"Muy bien, Carlisle, todos en posición. Mándenlos al infierno."
La voz de Jasper estaba tranquila, que era su humor habitual, pero también lo estaba la de Carlisle cuando habló a continuación por la radio.
"Jasper, vas a dispararle a cualquiera que salga de esta bodega que no seamos nosotros o los Carver. ¿Entendido?" Preguntó bajito mientras nos ocultábamos detrás de una camioneta estacionada.
"Sí, señor," respondió Jasper. "Tengo una vista adecuada de la puerta del frente y el callejón lateral. Necesitarás la vista de alguien más en la puerta trasera y el otro callejón."
"Estoy en ello," respondió Alec, respirando pesadamente, y supe que estaba adolorido, pero seguía adelante de todos modos. "Tendrás una vista de ahí en veinte segundos… De acuerdo, tal vez treinta. ¡No critiquen!"
Todos nos reímos entre dientes, y Mickey sacudió su cabeza, diciendo, "¿Cómo podríamos criticarte, Alec? Demonios, creímos haberte perdido."
La mirada de Carlisle encontró la mía, y había un toque de tristeza mezclado con la severidad por la situación que nos ocupaba cuando dije, "No jodas," bajo mi aliento.
"Ahora que estamos cubiertos por todos lados, Mickey, quiero que te encargues de la puerta trasera, con Alec cubriéndote la espalda. Lo más probable es que esté cerrada con llave de todos modos. Avísame cuando estés lista para entrar." Se volvió hacia mí cuando ella se echó a correr hacia la noche. "Bella, tú vas conmigo. Una vez que despejemos esta bodega, tendremos que informarle al otro equipo. Con suerte, tendrán recepción para entonces."
"Está bien," le dije con un profundo suspiro, preparando mi nueve milímetros. "Te lo advierto, Ji-Yun es aguerrida."
Carlisle asintió. "¿La necesitamos?"
"No si podemos sacar a Miranda y a Marcus a salvo de ahí. Aunque, ella es una fugitiva internacional buscada por crímenes terroristas mientras ha trabajado para Kim. Sin mencionar que creo que tienen una relación, lo que significa que podría sernos muy útil," solté con ironía, lo que hizo resoplar bajito a mi padrino.
"Y que le debo una épica pateada en el puto culo," agregó Mickey.
"Entendido," susurró él, haciendo un gesto con su barbilla para ponernos en posición y tomar la puerta del frente.
"Estoy en la puerta trasera," susurró Mickey por el auricular. "La estoy abriendo."
"Bella, ve por la derecha. Yo iré por la izquierda. Mickey, a tu señal," ordenó con facilidad.
Trabajar con Carlisle no era muy diferente de trabajar con su hijo. Mientras que a veces Edward tenía la tendencia de entrar disparando, su papá daba miedo por su forma de actuar meticulosa y calculadora. Era silencioso y misterioso. Podía ser frío y sabía muy bien que cuando empezó su equipo de mercenarios, era una fuerza por sí solo, sin sentir mucho remordimiento por nada mientras hacia un trabajo. Ahora, era más viejo, más sabio, pero no menos calculador como alguna vez lo fue. Aunque era Poppy para todos los niños y CEO de una compañía de la lista Fortune 500, seguía siendo malditamente astuto. Podía calcular y reaccionar tan rápido como siempre si tenía que hacerlo, pero si no tenía que hacerlo, sería igual de feliz siendo Poppy todo el maldito día. Lo que me recordó que todo esto empezó con una excursión al maldito zoológico. Me reí en silencio yo sola, sacudiendo mi cabeza, pero me puse seria cuando la voz de Alice se escuchó bajito por la radio.
"Bella, Bella, Bella, tienen fuentes de calor ahí dentro. Dos en la puerta del frente, dos en la puerta de atrás y uno paseándose en medio en torno a dos más que han estado quietas por algún tiempo. Creo que la que se está paseando es Ji-Yun. He intentado tener una vista del interior de la bodega, pero no tienen cámaras de seguridad. O si las tienen, no están conectadas a ninguna red que pueda encontrar."
"Gracias, Alice."
"¿Quieres que apague las luces?"
Miré a Carlisle, que estaba sacudiendo su cabeza. "No, estamos bien, pero desconecta su teléfono robado."
"Está bien, está bien, está bien. Para su información, el barco de carga elevará anclas en breve. Hasta ahora, nadie ha visto a Edward o a Eleazar, o al menos, no ha sonado ninguna alarma. Sin embargo, perdí de vista a Boris."
"Diez-cuatro, Alice," susurré, mirando a Carlisle cuando Mickey nos informó que estaba en posición.
"Ya he quebrado este huevo. A mí señal en tres… dos… uno…"
Carlisle giró el pomo, abriendo la puerta rápidamente. Apenas al entrar había una pequeña oficina, con un pasillo hacia el área de la bodega. La puerta estaba completamente abierta. Me escabullí hacia la derecha, y él hizo lo mismo a la izquierda. La bodega tenía las habituales pilas de palés, estanterías con cajas y un montacargas estacionado en el centro. Alice tenía razón; había cuatro guardias y Ji-Yu. Dos hombres nos vieron de inmediato, gritando con fuerza, lo que hizo que todos se volvieran hacia nosotros. Le disparé al hombre más cerca de mí, y Carlisle eliminó al que estaba frente a él. Mickey se había movido sigilosamente desde la puerta trasera, eliminando a un hombre con su cuchillo, pero el otro nos estaba gritando.
Sin embargo, todos nos detuvimos de golpe cuando Ji-Yun presionó el cañón de su arma en el asustado niño de doce años que lloraba.
"Lo mataré. ¡Los mataré a los dos!" Prácticamente gruñó.
Sonreí al ver su labio partido, a sabiendas que ese pequeño recuerdo fue un regalo del codo de mi Edward en la cabaña de la montaña. Mi sonrisa también era para Mickey, a quien todavía no habían visto ni escuchado detrás de Ji-Yun y el guardia que nos gritaba.
La madre en mí quería dispararle justo entre los ojos por siquiera tocar a un niño inocente. Debido a mi colorido historial, podía entender el miedo de Miranda, así que no pude evitar dar un paso al frente. El guardia y Carlisle estaban frente a frente; Ji-Yun y yo estábamos por nuestra cuenta. Era Mickey la que hacía la diferencia sin que se dieran cuenta, y me estaba diciendo en silencio que me retirara y esperara, de modo que revisé cómo estaban los dos cautivos.
"Miranda, Marcus, ¿están bien?" Les pregunté, mirando a los ojos rojos de Miranda.
"¡Cierra la boca, perra!" Ji-Yun dijo con brusquedad, presionando con más fuerza el arma en la sien de Marcus. "¡Le dispararé ahora!"
"No, no lo harás," respondió Carlisle, dándole una rápida mirada de soslayo. "Porque si los matas, entonces tu infiltrado la emprenderá totalmente contra ustedes. Matará a Kim Min-Jun en seguida."
"No se enterará." Su argumento era débil, pero al parecer válido.
"Oh, pero lo hará. También tenemos a alguien en posición. Solo se necesita una palabra."
Ella tomó el teléfono que le había quitado al dueño de la motocicleta pero arrojó la maldita cosa al otro lado de la bodega cuando no funcionó. Golpeó el montacargas, haciéndose pedazos, la pantalla una pérdida total.
"¿Mala recepción?" Le pregunté con falsa inocencia.
Mickey esbozó una sonrisa detrás de ella pero se movió de su lugar en las sombras entre las altas estanterías, trasladándose a una pila de palés. Se acercaba poco a poco y en silencio.
Ignorando su explosión de maldiciones en coreano, volví a ver a Miranda y a Marcus Carver. Los dos se veían cansados y asustados, pero relativamente ilesos. No veía moretones o señales de maltrato, simple agotamiento mental y emocional que conllevaba ser retenido contra tu voluntad, algo con lo que estaba más que familiarizada.
Miranda era una mujer bonita con cabello color castaño miel. De pie, probablemente era unos centímetros más alta que Mickey y yo. Con brillantes ojos verdes, examinaba a su hijo repetidamente. Marcus definitivamente era el hijo de su padre. Tenía hombros anchos como Dean, y ya estaba muy alto para su edad. Era un niño guapo con ojos iguales a los de su madre.
Mickey se movió otra vez, y esta vez me moví un poco a mi izquierda para asegurarme que el guardia y Ji-Yun no la vieran venir. La ventaja era que el guardia tendría que mirar detrás de él para siquiera ver a Ji-Yun, de modo que cuando Mickey dio la señal, desvié la mira de Ji-Yun y apunté directamente a la pierna del guardia. Mi disparo se escuchó con fuerza dentro de la bodega, y Carlisle reaccionó al instante, desarmando al guardia. Mickey tenía un cuchillo en la garganta de Ji-Yun y sujetaba su cabello.
"Tira el arma, perra," le ordenó, haciendo una diminuta herida en la piel de su garganta. "Ahora. Joder, no te lo pediré de nuevo."
Arrojó a un lado el arma, pero le había advertido a Carlisle que la mujer era una luchadora aguerrida, y Ji-Yun echó su cabeza hacia atrás hacia el rostro de Mickey. Se escuchó un escalofriante crujido, pero Mickey apenas si se inmutó. Aun sujetando el cabello de la chica, barrió los pies de Ji-Yun y otro crujido se escuchó en la bodega. Esta vez fue por un cráneo golpeando el concreto.
Cuando los ojos llorosos de Ji-Yun encontraron la punta de mi nueve milímetros, se le fueron las ganas de luchar. Mickey se limpió la sangre saliendo de su nariz y me dio su cuchillo, optando por su arma. Rodando a Ji-Yun sobre su estómago, Mickey estrelló una rodilla entre sus omóplatos, provocando que se le escapara un quejido. Luego aseguró las manos de la mujer detrás de su espalda con el rollo de cinta que había sido usado en Miranda y Marcus.
Eché un vistazo hacia atrás a Carlisle para ver a su oponente inmóvil y de boca en el piso de la bodega. Estaba segura que el hombre no se volvería a levantar.
Presionando mi auricular, dije, "Jasper, Alec, la bodega es nuestra."
"Entendido," declaró Jasper. "Voy a desviar mis ojos de ustedes el tiempo suficiente para revisar ese barco antes de que esté muy lejos."
"Me dirijo hacia ustedes, Bellissima," Alec informó. "Por favor, no le disparen a mi trasero de nuevo."
"Diez-cuatro." Sonriendo, sacudí mi cabeza pero me acerqué a Miranda y Marcus. "Aguanten. Voy a soltarlos. ¿De acuerdo?"
El gesto afirmativo de Miranda estaba lleno de alivio, pero preguntó, "¿Quiénes son ustedes?"
"Somos investigaciones Gravity. Bella Cullen," me presenté mientras cortaba la cinta de sus brazos y piernas. "La mujer detrás de ustedes desquitando sus frustraciones en su captora es Mickey Giovanni-Malik."
Mickey se rio entre dientes, saludando con su mano antes de levantar a Ji-Yun del cabello y recargarla en un pilar de soporte. "¿Qué hay?" Respondió.
"Y ese caballero por allá es Carlisle Cullen." Señalé en su dirección mientras él reunía todas las armas tiradas.
Se vio en el rostro de Miranda que reconoció el nombre. El nombre de Carlisle era muy conocido por el mundo pero específicamente en el noroeste del Pacífico. La sonrisa de él fue pequeña pero encantadora al mismo tiempo—algo que verdaderamente le había heredado a su hijo. Sin embargo, ella lo reconoció con un toque de miedo. Miranda sabía mucho más de lo que yo había anticipado.
Me puse de cuclillas frente a Marcus, liberando sus piernas. Él todavía se veía un poco afectado.
"Oye, Marcus," le dije en voz baja. "Estás bien. Todo terminó. Vamos a llevarte a un lugar seguro, lo prometo."
El miedo se aferraría un poco a él, pero era comprensible. Aunque Miranda parecía ser malditamente fuerte y ya estaba dejando escapar un profundo suspiro mientras besaba la frente de su hijo. Marcus era solo un poco mayor que Bethy, lo que me hizo extrañar muchísimo a mis hijos.
"Lo que me gustaría saber," comencé a decir, mirando a los ojos a Miranda, "es por qué los secuestraron. ¿Qué tiene Kim Min-Jun contra Dean?"
Miranda titubeó un poco, mirando en dirección a su hijo. "No sé a qué te refieres."
"Miranda," Carlisle comenzó a hablar en voz baja y calmada. "En este momento, mi hijo—su esposo—y un oficial de alto rango de la CIA están en ese barco cargado con bombas termobáricas. Si Kim las saca del país, podría destruir vidas inocentes. Si tiene un dedo inquieto en el gatillo, entonces podría volar la mayor parte de esta área en el olvido. Eso incluye a Dean, señora Carver. Ahora, le pido que nos diga lo que sabe. Si podemos comunicarnos con mi hijo, entonces podemos comunicarnos con Dean. Tenemos que detener a Kim."
"Mi papá es un marine. Un raider," Marcus espetó.
"Silencio, Marcus," Miranda lo reprendió sin muchas ganas, y se puso de pie y nos alejó unos cuantos metros de su hijo. "Él tiene razón. Dean era un raider. Estuvimos estacionados en Corea del Sur durante los últimos años de su periodo de servicio. Ser un raider significa que se infiltró en Corea del Norte por información, para rescatar gente—tanto militares como civiles—y básicamente se convirtió en un maldito espía."
Escupió la última palabra como si la odiara.
Tomó una respiración profunda, mirando entre nosotros. "Dean se enteró de las actividades de Kim Min-Jun cuando se topó con información de un comerciante de armas que tenía unas bombas nucleares. Se infiltró en el grupo clandestino que trabajaba para Kim. Básicamente, se mantuvo encubierto. Cuando se desbarató el trato, Kim culpó a todos. Cuando se enteró que Dean era un soldado de los Estados Unidos, lo culpó a él, acusando a Dean de delatarlo. Lo amenazó, a nosotros, a todos. Ya había asesinado a la mayoría de los compañeros raiders de Dean."
"Oh Dios mío," apenas lo dije en voz alta, mirando a Carlisle, cuyo rostro estaba sombrío y enojado.
"Cuando llegó el momento de volver a los Estados Unidos, Dean insistió en nuestra seguridad. Tenía el presentimiento que Kim se haría global, de modo que decidió separarnos, dar la impresión de que ya no estábamos juntos," dijo con un tono totalmente desgarrador, y eso explicó la tristeza de Dean antes de que todo esto empezara.
No estaba divorciado porque no se llevaran bien. Se había divorciado para mantenerla a ella y a su hijo con vida y fuera del radar de Kim. Alguna vez creí que Dean seguía enamorado de su exesposa, y había tenido razón.
"Pero no ayudó en nada porque Kim todavía culpaba a Dean, y cuando lo encontró, nos encontró. Dean no tuvo elección más que hacer lo que dijo Kim," concluyó en voz baja. "Tomó el trabajo con ustedes a fin de acercarse a Twi Tech."
"En realidad, señora Carver," Carlisle comenzó a hablar despacio, colocando una mano en su pecho, "es mi culpa que ese trato se desbaratara. Mía y de mi equipo." Hizo un gesto alrededor de la habitación, levantando la vista cuando Alec entró cojeando a la bodega desde la puerta de atrás que Mickey había abierto, y Seong lo seguía en silencio de cerca. "Esa responsabilidad descansa en mí. Y prometo que lo enmendaré."
"Tenemos que comunicarnos con Edward y Eleazar," le susurré a Carlisle. "Si de alguna forma pueden informarle a Dean que su familia está a salvo, entonces eso cambiará todo." Presioné mi auricular. "Alice…"
"Estoy en ello, estoy en ello, estoy en ello, pero no creo que tengan recepción de radio dentro de esa monstruosidad de metal flotante. Y van a elevar anclas. ¿Qué hacemos?" Dijo nerviosa de un tirón.
"Primero, tenemos que llevar a Seong y a los Carver a un lugar seguro," respondió Carlisle con firmeza, evaluando su entorno.
"Bueno, hagámoslo…" Dijo Mickey, sacando su teléfono y acercándose a Miranda y Marcus. "Sonrían." Tomó una selfie con los dos, lo que probaría que teníamos a los dos en nuestra protección. En seguida se la envió a Edward y me miró a los ojos. "La recibirá cuando tenga señal. Eso es lo mejor que podemos hacer por ahora."
"Carlisle, los hombres de Kim todavía están por todos lados," Alec empezó a decir, haciendo una mueca al acercarse a Ji-Yun, que nos daba a todos una mirada letal, pero vi que Mickey le había puesto cinta en la boca. "Estoy seguro que se reunirán en alguna parte, pero por ahora, están en la ciudad, están en el puerto y están ocultos hasta que se les llame. Solo hay un lugar seguro para estos dos." Señaló a Miranda y a Marcus.
Suspiré, arrugando mi nariz al mirar a mi suegro, y él respondió por nosotros.
"La casa de tía Kate."
Todos nos quedamos en silencio por un minuto. Él tenía razón. La casa de tía Kate sería el mejor lugar, sobre todo porque Emmett había llevado seguridad extra.
"Pero esta tiene que responder ante su padre," dijo Mickey mirando a Seong. La pobre chica confundida se movía inquieta en su lugar. "Mi voto sigue siendo que tiene que estar en esa base donde está su papá, porque ese pendejo de Kim la matará solo por saber la poca mierda que sabe."
Los ojos de Seong se abrieron como platos y se volvió de golpe hacia Mickey, pero se quedó callada.
Carlisle los observó a todos y luego se volvió a Alec. "Tú, has terminado." Señaló a su pierna herida. "Lleva a Miranda y a Marcus a casa de tía Kate. Llevarás a Seong a donde esté el aeropuerto más cercano." Volviéndose hacia mí, agregó, "Haz que las chicas reserven un avión para ellos tres," dijo, haciendo un gesto hacia Alec, Miranda y Marcus. "Informa a los hombres de Eleazar que envíen un transporte por ella." Hizo un gesto con su barbilla hacia Seong.
Seong empezó a sacudir su cabeza en protesta. "Mi padre me matará."
Mickey resopló una carcajada, pero Carlisle levantó su mano, diciendo, "Seong, he conocido y trabajado con tu padre desde antes de que nacieras. Te aseguro que él solo te quiere a salvo. También estoy completamente seguro que estará consciente de que Kim te manipuló. A pesar de los errores que cometan nuestros hijos, los seguimos amando." Se acercó a ella. "Y si tu padre tiene algún problema con algo de lo que ocurrió, entonces me llamas, y se lo explicaré con detalle."
"Gracias," susurró, sus ojos aguándose un poco.
"O podría enviarla a una escuela militar," le tomé el pelo a mi suegro, porque es donde él había enviado a Edward por meterse en problemas cuando estaba en el instituto.
"Silencio," me gruñó en broma. "Tú eres la única buena influencia en mi hijo."
Riendo, asentí. "Le diré que dijiste eso." Presionando mi auricular, dije, "Alice, Rose… necesito un avión privado para que lleve a Alec, Miranda y a Marcus a casa de la tía Kate." No dije dónde estaba ubicada la casa de tía Kate específicamente por razones de seguridad y sé que los otros habían pensado en lo mismo. "También necesito que un transporte militar los espere en el aeropuerto de Port Angeles para llevar a Seong con su padre en la base."
"Ya estoy en ello, Bells," respondió Rose.
"Alec," le dije, dándole las llaves del coche de Edward. "Llévate su coche. Pero si lo chocas, te disparará en la otra pierna."
Alec se partió de la risa y guardó las llaves en su bolsillo. "¡Si lo sabré yo!"
"Asegúrate de revisar las identificaciones cuando entregues a Seong. Si algo te parece sospechoso, llévatela," ordenó Carlisle.
"Entendido. Muy bien, chicos, vamos a llevarlos a un lugar seguro." Alec iba a sacar a los tres por la puerta, pero Miranda se detuvo y nos miró a Carlisle y a mí.
"Por favor, saquen a Dean de ahí. Por favor. Solo estaba haciendo lo que pensó nos mantendría a salvo," suplicó con sinceridad.
"Haremos lo mejor que podamos, señora Carver," él le dijo, haciéndole un gesto a Mickey. "Pon de pie a Ji-Yun. Ella viene con nosotros. Y créeme, si nos da alguna mierda, no tengo problema en dispararle y arrojarla al agua." Le levantó una ceja a la mujer.
Para el crédito de Ji-Yun, se quedó pasiva mientras Mickey la ponía de pie. Probablemente no sabía si podía presionar al hombre frente a ella. Todos sus compañeros guardias estaban muertos, así que podía imaginar que simplemente estaba agradecida que no era uno de ellos.
Salimos de la bodega hacia la oscura y tranquila calle del puerto. Haciendo una mueca, noté que el barco ya había empezado a alejarse del puerto, como Alice dijo. Estaban más lejos de lo que esperaba.
"¡Ve! Sácalos de aquí," Carlisle le dijo a Alec, volviéndose hacia Mickey y a mí. "Ustedes dos, síganme. Y asegúrense que ella mantenga el paso. Tenemos que encontrar algo que nos lleve a ese maldito barco."
"Por favor, dame una razón para arrojar tu trasero en el océano Pacífico," Mickey le advirtió a Ji-Yun mientras corríamos hacia los muelles.
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EDWARD
"Edward—"
"Alice, adelante," respondí, pero lo que se escuchó por el auricular fue estática y palabras a medias.
No me sorprendió; estos enormes barcos eran básicamente tubos de metal. Metal sobre metal, con acero por todas partes—incluso el sonido era diferente al caminar en silencio por el pasillo. A pesar de los gigantescos satélites arriba del puente, radios y móviles no podían conectarse. Y escuchamos subir el ancla, sabíamos que estaríamos aún más fuera de contacto tan pronto como dejáramos el puerto.
Eleazar tomó la delantera, escondiéndonos en cuartos de recreación y galeras cuando escuchaba pasos. Por el pasillo más largo, había largos diagramas del barco enmarcados a lo largo de la pared. Era un fantástico puto mapa al buscar el contenedor que Kim había cargado. Por lo que podía ver en el diagrama, había cuatro niveles. El del fondo para vehículos, pero el resto almacenaba todos los contenedores de metal enviados a todas partes del puñetero mundo.
Sacando mi teléfono, traté de encontrar la ubicación del pulso electromagnético, pero ya no estaba transmitiendo o simplemente no tenía conexión.
"Debería de haber un cuarto de control por aquí. Tendría las computadoras que muestran la ubicación de cada contenedor," Eleazar me informó en voz baja. "Creo que Kim no le quitará la vista de encima a su precioso paquete. Encontramos ese contenedor, y lo encontraremos a él."
"Entendido," susurré, conteniendo el aliento cuando un trabajador de la galera pasó justo afuera de la habitación donde nos estábamos escondiendo.
Nadie que trabajaba en este barco podía vernos. Los empleados de este barco enorme eran inocentes, pero los hombres de Kim eran otra puta historia. Ellos eran cadáveres ambulantes en lo que a mí respecta. Entre más se prolongaba esta mierda, más me importaba una mierda cómo terminaba todo esto. Joder, todos estábamos exhaustos, y ya habíamos estado corriendo y luchando por lo que parecía una maldita semana completa, pero en realidad, el ataque a la Torre Twi había sido hace solo tres días… ¿o eran cuatro? Que me jodan, no estaba seguro. Sabía que quería que terminara. Echaba de menos a mis hijos. Necesitaba a mi esposa a salvo, y decidí que definitivamente estaba en el equipo Papá Debe Retirarse.
Pasamos por la lavandería, la oficina del capitán e incluso un pequeño gimnasio antes de que finalmente llegáramos a un cuadrado profundo con unas escaleras. Mirando hacia abajo, asentí indicando que estaba despejado.
Logramos bajar a salvo un nivel cuando una puerta de metal azotándose debajo llamó nuestra atención. Dejando las escaleras sin hacer ruido y detrás de una puerta cerrada, esperamos hasta que dos hombres pasaron junto a nosotros, y estaban cargados con armas automáticas. No pude ver bien sus rostros, pero cuando una conversación en coreano llegó a mis oídos, le sonreí a El como si fuera la puñetera Navidad.
"¿Quién necesita computadoras?" Le pregunté, y se rio entre dientes y asintió.
Justo cuando nos dieron la espalda, nos escabullimos de nuevo a las escaleras detrás de ellos. Cada uno agarró a un hombre, tirando hacia atrás bajándolos de las escaleras de modo que cayeran en el rellano de metal con un fuerte ruido sordo. La sorpresa los dejó sin aire, pero se congelaron cuando dos armas apuntaron en medio de su frente.
"¿Cuál de ustedes dos habla inglés?" Le pregunté al hombre en el suelo frente a mí, los dos se quedaron en silencio. Cargando mi Glock, la presioné en su frente con más fuerza; pronto cortaría su piel. "¿Cuál?"
"¡L-Los dos!" Tartamudeó.
"Excelente," murmuré. "¿Dónde está Kim?"
Los dos pendejos se quedaron callados otra vez, y suspiré en frustración, alcanzando el cuchillo en mi bota. Lo giré, apunté y lo enterré en el costado del muslo del otro hombre. Eleazar cubrió la boca del tipo de inmediato cuando gritó por el dolor.
Retorciéndolo, pregunté otra vez, "¿Dónde demonios está Kim?"
"U-Un nivel más a-abajo," balbuceó, dándole a su amigo una mirada preocupada. "En medio. Donde está la oficina de mantenimiento…"
"Levántate," ordené, poniendo al hombre de pie al mismo tiempo que El ayudaba al otro a levantarse.
Los metimos al pasillo del nivel más cercano, encontrando un armario de almacenamiento. Improvisando con la mierda ahí, los atamos y amordazamos con trapos y cordones de extensión, cerrando la puerta detrás de nosotros y luego rompiendo el pomo.
Cuando volvimos a entrar a las escaleras, Eleazar se rio con ironía. "¿Estás seguro que no quieres trabajar conmigo?"
"Vete a la mierda," escupí, sonriendo con suficiencia al escuchar su risa. "Ya cumplí con el gobierno. No podrías pagarme de todos modos."
"Dios, chico," dijo, todavía riendo. "Eres demasiado como tu padre."
Sonriendo, sacudí la cabeza. La mención de mi papá me hizo preguntarme cómo les iba a él y a Bella con la familia de Dean. Revisando mi teléfono por costumbre, fruncí el ceño cuando aún no tenía señal. Joder, odiaba estar sin comunicación con alguno o ninguno de ellos. Era inquietante. No tenía idea si mi esposa, mi padre, o mi equipo estaban bien. Esa mierda no estaba nada bien.
"Relájate. Muy pronto tendremos señal. Tal vez si podemos encontrar una escotilla." Eleazar estaba calmado, y trataba de seguir su ejemplo, pero nos acercamos a la puerta que necesitábamos y me dijo que no hiciera ruido.
Estaba más oscuro en el tercer nivel. La luz estaba bloqueada por pilas elevadas de contenedores de embarque. No había corriente de aire, por lo que se sentía sofocante y encerrado, el olor a nuestro alrededor era metálico con un pizca de aceite o combustible. La puerta abría hacia una pasarela con rejas de acero que parecía rodear la orilla del área de almacenamiento y correr justo por en medio. Debajo de la pasarela estaban lo que parecían tuberías y cables.
Usando señales con las manos, Eleazar me dijo que él se iba ir por en medio, pero yo tenía que rodear, lo que significaba que tenía que mover mi trasero a fin de encontrarlo del lado opuesto.
Asintiendo, me desvié a la izquierda, recorriendo la pasarela hasta el final. Eso me dejó a babor avanzando hacia la proa. Había cuatro pilas de contenedores antes del final. ¡Joder! Gracias que el barco era bastante ruidoso y la pasarela lo bastante sólida para que pudiera correr sin que me escucharan.
Al acercarme al final para doblar, escuché vibrar mi teléfono más que sentirlo. Lo saqué de mi bolsillo, sonriendo al ver el mensaje de Mickey. Sintiendo alivio no solo porque mi equipo estaba a salvo sino también porque habían liberado a la familia de Dean. Volví a guardar mi teléfono cuando escuché pasos acercarse. No había muchos lugares para ocultarse, así que subí, trepando por la parte de atrás de la torre más cercana de contenedores. Quedándome agachado y en silencio, decidí cortar la distancia en vez de rodear. Podía escuchar voces adelante y por debajo, así que una vez que llegué al último contenedor, me tiré boca abajo, asomándome por el borde.
Debajo estaba la oficina de mantenimiento y un grupo de hombres—Kim y Dean incluidos—y más allá de la pasarela, podía ver la sombra de Eleazar moviéndose en silencio. Pero fue en Dean en quien me centré, necesitando que se separara del grupo de hombres.
Mirando a mi alrededor, busqué algo para distraerlos. No había nada encima de ese contenedor salvo por mí y polvo. Palmeando mis bolsillos, encontré un cartucho vacío de municiones, lo saqué y le eché un último vistazo al grupo de hombres. Dean parecía encabronado, su ira dirigida a Kim.
"Será mejor que pronto tengas noticias de esa perra, Kim," lo amenazó, señalando con su dedo a su rostro. "Si ella le ha hecho algo a mi familia—"
"Cierra la puta boca, Carver," respondió Kim tranquilamente. "No hay señal aquí abajo."
Arrojé el cartucho hacia la pasarela al frente del barco. Repiqueteó haciendo eco con un sonido metálico.
"¿Qué demonios fue eso?" Kim preguntó, empujando a Dean. "Ve a ver. Asegúrate que Shin no esté ya mareado."
Seguí por encima a Dean mientras caminaba hacia el extremo de la pasarela, doblando a la izquierda. En silencio, me dejé caer detrás de él, tapando su boca con mi mano.
"Di una puta palabra y te mataré aquí mismo. Caerás por la maldita borda antes de que puedas parpadear, cabrón. De hecho, debería matarte por la mierda que provocaste," le advertí.
"Ed—"
"¡No!" Le siseé al oído. "Vas a cerrar la puta boca y ver." Saqué mi teléfono, mostrándole la foto que Mickey había enviado de Miranda y Marcus. "Ya no tiene una mierda con la qué amenazarte. Así que… si te suelto, ¿vas a comportarte?"
Dean asintió, y lo solté. Sus primeras palabras serían las mías, si estuviera en su posición.
"¿Ellos están bien? ¿Cómo—?" Dejó escapar un suspiro largo y lento.
"Yo los veo bien, pero no puedo escucharlos." Apunté un dedo a su rostro. "Te debo una puta paliza espectacular por no ser honesto conmigo. La razón por la que lo hiciste es la única maldita razón por la que no te he puesto una bala en la cabeza. Pusiste a mi familia en peligro, atacaste a mi papá, y ya he perdido la cuenta de cuántas vidas inocentes se perdieron en Seattle. Dean, si no hubiera estado en tu posición, si no comprendiera la desesperación de tu situación, yo—"
"¡Lo sé! ¡Y no te culparía, pero él no me dio otra opción!"
Mordí con fuerza mi labio inferior a fin de evitar darle un puñetazo en el rostro de todas formas.
"Me contarás por qué cuando está mierda termine. Pero por ahora, necesito que hagas tu puta parte," le dije bajito, señalando con mi pulgar detrás de mí. "Kim Min-Jun muere en este maldito barco."
"Si mi familia está a salvo, entonces probablemente yo mismo tiraré del gatillo." Su tono era irónico pero honesto.
Sonriendo, asentí. "Y no te culpo. El problema que tengo es que no puedo comunicarme con ellos, así que—"
El estruendoso ruido que habían sido los motores, de repente se detuvo. Las tenues luces se apagaron, dejando solo las luces de emergencia sobre las puertas a cada extremo del área de almacenamiento.
El radio en la cadera de Dean dio una advertencia llena de estática. "Problemas con el motor. Arrojando ancla. Todo el mundo, espere."
Dean me miró. "¿Eso es por ustedes?"
"Muy probablemente," respondí en un susurro, echando un vistazo rápido a mi entorno. "Aunque, a estas alturas no estoy seguro quién habrá sido."
Honestamente, no lo sabía. Había perdido de vista a Boris en el puerto. No tenía idea si Bella y mi papá habían pedido ayuda o se habían movido lo bastante rápido para abordar. Ninguna de esas cosas me sorprendería. Sabía dónde estaba oculto Eleazar, pero sin ninguna comunicación, estaba improvisando esta mierda.
"¡Dean!" Kim lo llamó desde la pasarela de en medio.
"¡Ve!" Le dije, comenzando a trepar otra vez. "Espera mi señal. No estoy solo aquí abajo, así que busca una oportunidad de revertir este puto desastre. ¿Entendido?"
"Sí, sí. Entendido." Empezó a alejarse. "Oye, Ed… Por si sirve de algo. Lo siento."
Hice un gesto con la mano sin darle importancia a esa mierda pero asentí al mismo tiempo. Yo menos que nadie, juzgaría a un hombre por romper todas las reglas a fin de recuperar a la gente que amaba. Había atravesado el infierno, matando demonios y al mismísimo Satán, solo para besar nuevamente a mi esposa, para salvar a mi Bethy, y traer a mi padre a casa. No, yo sería el último en odiar a ese hombre por hacer lo que debía para mantener a su familia con vida. Aun así, eso no significaba que no estaba encabronado porque no acudiera a nosotros—a mí—en vez de poner a mi familia en riesgo como lo hizo.
Una vez que estuve de nuevo sobre la torre de contenedores, me quedé agachado y cerca del borde para poder escuchar. El sonido de alguien llamando a Kim y pasos corriendo llegó a mis oídos.
"Kim, hay alguien a abordo con nosotros. Acaban de encontrar a Shin y Yong en un armario atados y amordazados. Shin se estaba desangrando," dijo respirando pesadamente por correr.
Asomándome por el borde del contenedor, sonreí al ver la expresión lívida de Kim. Sabía lo que venía a continuación, y estaba listo.
"Pon los traseros de todos en acción. Encuentren a quien sea que esté en el barco y tráiganmelo… vivo o muerto."
~o~H&E~o~
Chan can chan chaaaaan… ¡Y sigue la acción! Al menos ahora ya liberaron a la familia de Dean y él lo sabe, así que puede ayudar a Edward y Eleazar en lo que sigue sin ninguna preocupación por ellos. Y Kim no sabe eso muajajaja… Y en alguna parte por ahí ha de estar Boris, tal vez fue él quien se saboteó el motor. O tal vez Carlisle, Bella y Mickey ya están abordo. Aaaaah, habrá que esperar para ver qué sucede ahora. Y Alec va en camino a casa de tía Kate con Miranda y Marcus, sin duda Marcus encontrará buenos compañeros de juego con los niños. Espero que hayan disfrutado del capi tanto como yo, y tal parece que Deb logró tener este un poco más rápido así que tal vez no tarde mucho el próximo. Mientras tanto, como siempre, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció, qué fue lo que más les gustó. Y por supuesto, les pido por favor que le dejen también un review a Deb, como les he dicho últimamente, he encontrado que las autoras agradecen saber su opinión sobre sus historias, aun cuando sea en otro idioma, usan los traductores para leerlos, aunque no quedan muy bien al menos se dan una idea. Así que, háganlo por favor, denle las gracias a Deb con un review. En mi perfil tengo el link de la historia original y lo colocaré fijo en la parte superior de mi grupo en Facebook.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Julieth, glow0718, MercedesS, jovipattinson, Shikara65, Adriu, MONICACM, calvialexa, dushakis, JessMel, Vrigny, Cullenland, AliciaGA, Manligrez, paosierra, odi19, bealnum, beakis, Andii, Chonis22, J, Mss1-cullen-swan, alejandra1987, rjnavajas, paupau1, Nadiia16, debynoe12, tulgarita, SharOn, Rossi, Tecupi, erizo ikki, YessyVL13, DenniChavez, Ali-Lu Kuran Hale, Karina, torrespera172, Joha Asecas, Josi, calia19, Liz Vidal, saraipineda44, lagie, slarralde, Lizdayanna, Kamile Pattz-Cullen, Pam Malfoy Black, PRISOL Abii, AuroraShade, piligm, Vero Morales, Yoliki, Sully YM, EriCastelo, Lunita Black27, BelenV, Klara Anastacia Cullen, injoa, BereB, LicetSalvatore, Yendry Villachica, Mafer, Amy Lee, bbluelilas, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente.
