21.- El Fin de las Vacaciones

Esa noche todo estaba muy tranquilo, pero había algo que a Sirius no lo dejaba dormir lo peor es que ni siquiera él sabia que era, le costo mucho lograrlo. De repente un ruido extraño que lo despertó, miro a James pero él dormía profundamente, inclusive daba unos pequeños ronquidos, pensó que ese era el ruido así que volvió a intentar dormirse. Cuando ya estaba logrando volvió a escuchar el mismo ruido, volvió a mirar James que seguía igual, miro a Remus estaba acurrucado en su cama tiritaba.

- ¿Remus estas bien? – Dijo Sirius, pero lo único que provoco fue que dejara de temblar, y volvió a sentir ese ruido, pero ahora sabia lo que era. Remus estaba llorando - Vamos Remus responde se que estas despierto, cuéntame que te pasa – Eso solo provoco que Remus tomara su cobija y se cubriera completamente. Sirius se levanto de su cama se sentó en la de Remus y levanto la cobija, Remus no dijo palabra alguna, lo miro por unos instantes y se dio media vuelta – Vamos sabes que yo soy tu amigo, me puedes contar lo que sea – Remus siguió callado, Sirius no tuvo más remedio que acostarse, el brillo de la luna entraba por la ventana, hace unos pocos días había sido luna llena.

En la mañana siguiente no hablaron del tema, sus padres los fueron a buscar, para Sirius el resto de las vacaciones serian muy aburridas.

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Una de las mañana la madre de Sirius lo levanto muy temprano ese día tendrían visitas, él se preguntaba quien seria, pero su madre lo arreglaba tanto que por lo menos suponía que no iba a ser alguien muy agradable.

- Sirius quiero que estés en el living – Dijo su madre tratando que se apurara.

- Ya voy madre – Respondió, en ese instante entro a la habitación Regulus.

- Buenos días hermano – Dijo haciendo una referencia.

- Si sigues diciendo esas cosas, vas a terminar igual que un elfo domestico – Regulus lo miro algo enojado, a pesar que su rostro era algo inexpresivo - ¿Sabes quienes van a venir? – Dijo Sirius mientras se peinaba, con su pelo sobre los ojos que su madre tanto odiaba.

- Son nuestros tíos Hydrus y Elladora.

- No me digas que hoy es la ceremonia de decapitación de los elfos – Dijo Sirius con espanto.

- No, hoy no es el día, hoy van a fijar la fecha.

- ¿Y dime vienen solos?.

- Nuestra madre me prohibió responderte eso – Sirius no podía ver con más odio a su hermano, que entendió de inmediato y salió rápidamente de la habitación. Podría pasar hoy no seria un tan mal día vería a su prima Andrómeda, no estaría solo en un rincón observando.

En cuanto bajo, su hermano esta sentado en uno de los sillones, Sirius se sentó a su lado, ya que la espera le daría ideas de que hacerle. El estruendo de la puerta anunciaba que habían llegado.

- Hola quería Morgana ¿Cómo estas? – Decía su tía al entrar y abrazar a la madre de Sirius – ¿Y Tu cómo estas Cetus?.

Su tía era una mujer de cabello muy claro, parecido al de Narcissa, además era muy delgada.

- Hola hermano, hace tiempo que no venia a tu casa, estuve a punto de no traer la llave, deberías dejarla sin llave, ya que tiene tantos hechizo que nadie la puede descubrir – El tío de Sirius era un persona muy alegre, tenia facciones muy parecidas a las de Sirius, era muy alto delgado con su pelo entrado en canas, pero a su vez era uno de los más conservadores y que más odiaban a Alphard.

Sirius esperaba ver entrar a su prima Andrómeda, por el umbral de el living, pero solo apareció Bellatrix, con su pelo particularmente tomando llevaba un vestido abultado, parecía una niña muy pequeña eso que era mayor que él. Se sentó al lado de Regulus dándole un caluroso saludo. También apareció Narcissa, que venia de la mano con su novio Lucius, el miraba toda la casa con gran asombro, le susurraba cosas a Narcissa que Sirius suponía que serian de que tendrían una casa igual, incluso parecía muy entretenido viendo todas las cosas tenebrosas que albergaban en esa casa. Por ultimo venia una muy triste Andrómeda, parecía que hace poco había estado llorando, en cuanto vio a Sirius se lanzo en sus brazos, Elladora los miro con un gesto muy desagradable muy parecido al que hacia Narcissa, Andrómeda no le quedo más que sentarse al lado de Sirius y esperar el momento apropiado.

- Siéntese, ustedes saben que esta es su casa – Dijo el padre de Sirius.

- Oye Cetus y no me has dicho si has decidido si vas a dejar de ocupar estas tremendas llaves – Dijo su tío lanzando la llave hacia arriba una y otra vez, una vez sentado.

- Eso lo estoy viendo, además todavía pienso que la casa no esta lo suficientemente segura – Dijo Cetus, mientras ellos conversaban los elfos pasaban poniendo bocadillos en la mesita de centro.

- Estos elfos están muy viejos, eras segura Morgana que no quieres que sea hoy el día del ritual – Dijo Elladora.

- Muy segura además los necesito por un año más.

- Pero tía si puede usar a Sirius como elfo domestico – Dijo Bellatrix, a la mayoría le hizo mucha gracia, pero como es obvio a Andrómeda y Sirius había sido una broma de muy mal gusto.

Después de una hora de comentarios desagradables, que tuvieron que aguantar, justo cuando estaban a punto de quedarse dormidos, todos tuvieron que ir al patio allí iban a almorzar, era un muy lindo día como para quedarse todo el día encerrados allí, para Andrómeda y Sirius eso era lo ideal así podrían hablar tranquilamente sin ser ni siquiera tomados en cuenta.

- Bueno ¿por qué estas así Andrómeda?

- Es que... – No alcanzo a decir más y se lanzo a llorar y entre el llanto balbuceaba – Mis papas supieron de Ted – unos sollozos más y logro tranquilizarse.

- ¿Y qué hay de terrible en eso? – Dijo Sirius sin todavía entender.

- Ted es hijo de muggles Sirius, tu comprendes que significa eso.

- Pero ellos no pueden hacer nada mientras tu estés en Hogwarts.

- Me han puesto de chaperona a Bellatrix, donde yo vaya ella ira tras mi.

- Pero si quieres yo te ayudo con eso – Sirius sabia que esto era algo muy peligroso, pero tarde o temprano todos sabrían que él era uno de los merodeadores.

- Pero tu estas castigado este año no te quiero poner en problemas.

- Pero a mi me gustan los problemas – En cuanto dijo eso Sirius dio una amplia sonrisa, que hizo que Andrómeda se alegrara, pero de pronto se puso seria – ¿Qué pasa prima?

- El tío Alphard cada vez esta más enfermo, fui el otro día a verlo, y tuve que llevarlo de urgencia a San Mungo.

- Pero como no me avisaste – Dijo Sirius asustado – ¿Hace cuanto fue esto?.

- Fue cuando estabas fuera con tus amigos, no quise molestarte, además cuando fuimos me dijeron que el se iba poner bien – Sirius miro con reprobación a Andrómeda, algo así no se podía pasar por alto.

- Mm... has sabido algo más de él.

- Me a respondido todas las cartas que le he mandado.

Después del almuerzo todo estaba muy tranquilos, Bellatrix y Regulus se llevaban muy bien así que jugaban por todos lados Narcissa y Lucius estaban muy concentrados el uno con él otro, sus padres discutían sobre la fecha de la celebración de la decapitación de los elfos un tema no muy agradable para Sirius. Se fueron a sentar en un lugar en el pasto muy cerca de la mesa.

- No se cuanto tiempo tolere vivir con ellos – Dijo Sirius.

- Mm... para mi también es difícil, pero yo creo que con Ted a penas salgamos de Hogwarts, nos vamos a ir a vivir juntos.

- Me vas a invitar a tu boda supongo – Dijo Sirius sonriendo.

- Si por supuesto.

- Si me ofreces una habitación con ustedes, yo me mudo feliz – Esto cambio un poco la tristeza que sentían los dos de vivir, con sus familias.

- Andrómeda, ven acá no quiero que te juntes más con Sirius, después no se como controlarte – Dijo Hydrus, los chicos se acercaron a la mesa, Sirius se tuvo que sentar al lado de sus padres y soportar a su madre mientras lo peinaba, y Andrómeda temblaba de miedo al lado de su madre.

- Sabes Morgana – Dijo Elladora en voz baja – A mi hija se le a ocurrido la idea de salir con un sangre sucia.

- Por las babas de merlín, ¿Chica no sabes que es muy importante conservar la sangre limpia? – Cuando dijo esto la madre de Sirius, Andrómeda bajo la vista.

- Supongo que tu ya le estas buscando pareja a tus hijos – Dijo Elladora.

- Todavía no, están muy pequeños, pero espero que salgan con chicas de buena familia – Sirius maldecía mientras escuchaba lo que decía su madre - Además mis hijos se han puesto muy apuestos últimamente, sino mira la carita de Sirius, pero el insiste en peinarse con el cabello sobre los ojos.

- Se debe sentir avergonzado, esa en la edad – En cuanto escucho decir esto a su tía, Sirius seguía maldiciendo.

El resto de la tarde paso así, sus padres se entretenían mucho criticándolos, diciendo que eran extraños, que eran de mala raza al igual de Alphard, Andrómeda y Sirius se contenían comentario susurrando maldiciones.