Me fui a ver a los alimentadores, cuando terminé con ello fui al comedor, me había bajado un hambre voraz por comida de verdad.

- Hola chicos! - saludé a Mason y Eddie que estaban en una mesa cercana

- Hola - saludó Eddie

- Hola Sev! - me dijo Mason - llegaste justo a tiempo

- A tiempo de qué? - le dije empezando a tragar mi comida

- Sólo esta mosqueado porque iré a ver a Débora - explicó Eddie

Gracias a todos aquellos que leen, que comentan, que visitan y que se entretienen con esta historia... desde Mañana habrá un especial que durará cinco días (toda la semana), para que se preparen para sorpresas que espero que sean de su agrado... Saludos, Cariños y Mordiscos para tod s!

- No seas mosca Ashford - le dije con la boca llena de comida - deja que este engendro sea feliz

- Jajaja tu cariño me impresiona - dijo Eddie

- Gracias - le dije siguiendo con mi comida

Eddie se despidió y quedamos solos con Mason

- Fue una noche agitada no? - me dijo Mason con cara de picardía

- Por qué lo dices? - quise saber

- Con ese apetito, debes haber pasado toda la noche "ejercitando" - dijo enfatizando la palabra con unas comillas hechas con los dedos

- Todas las cosas pervertidas que has escuchado salir de mi boca - le dije tranquilamente - se quedan cortas

- No quiero saber más - me dijo cortante

- Ahora te haces el santo - le sonreí – oye, hablando de estas cosas... Que pasa con Izz? - pregunté directamente

- Nad... - me miró - bueno, sólo nos hemos besado - dijo medio sonrojado

- Y que estas esperando por San Vlad para ir más allá? - quise saber

- El que tú seas ninfómana no quiere decir que todos lo sean - me dijo medio espantado

- No estoy hablando de sexo... Retrasado! - le dije lanzándole un pedazo de pan - sólo de algo más formal

- Ella es una Ivashkov - me dijo a modo de explicación

- Y eso me lo estás diciendo a mí?, como si eso del apellido me importase - le dije recordándole mi relación con Adrian

- No querrán que ella este con un chico como yo - dijo Mason apenado

- Eres un chico genial Mason… seguro que es esa tu preocupación? - quise saber - o es porque aún sientes cosas por Rose?

- Tu como...? No siento nada por Rose - se defendió

- Mason... Mason... Mason - le dije moviendo la cabeza de un lado a otro - sé que siempre te ha gustado, que eres el amigo que le tiene ganas y eso

- Tan sutil siempre para decir las cosas - dijo Mason echándose atrás en la silla

- Sólo digo la verdad - le dije - mira, me gustaría mucho decirte que es lo que debes hacer, pero eso no me corresponde, por lo que sólo te diré que hagas lo que creas mejor para ti, pero que te decidas pronto, eso de andar perdiendo el tiempo pensando es lo peor, de tanto que piensas se te pasa el tiempo y luego te recriminas soñando con los escenarios de que "habría pasado si hubieses tomado otro camino"

- ... - me quedó mirando reflexionando en lo que le dije - si no te conociera diría que acabas de entregarme un mensaje profundo – bromeó

- A veces puedo decir cosas con sentido - seguí bromeando

Mason se despidió al rato después, se le había olvidado que tenía que terminar un trabajo, por lo que me quedé sola terminando mi comida.

- Hola Sev - me saludó Lissa, se acercó

- Princesa Dragomir – le dije con una reverencia, como siempre, ella sonrió, dejé mi bandeja a un lado

- Qué es eso? - me dijo sentándose a mi lado y tomando mi mano izquierda

- Es una pulsera - le dije

- Está encantada - me dijo con ojos brillantes

- Oh si - le dije comprendido su interés - está encantada con espíritu

- Puedo verla? – preguntó

- Claro

Me quité la pulsera y la puse en su mano, como había bebido sangre los efectos de ocupar mi magia ya no los tenía, por lo que no sentí nada diferente al quitármela

- De donde la has sacado? - quiso saber

- Fue un regalo de Danila – expliqué

Vi que se acercaba Rose, chocamos los puños cuando llegó a mi lado

- Qué es eso? - le preguntó a Lissa

- Es una pulsera encantada con espíritu - explicó Lissa sin sacarle los ojos de encima y dándola vuelta entre sus manos

- Se pueden encantar cosas con espíritu? - preguntó Rose perdida

- Al parecer, está empezando a ser un elemento muy versátil - dije medio en broma

- Quien la ha hecho? - quiso saber Lissa

- No lo sé, no me lo dijo – expliqué

- Casi puedo leer como está hecho el encanto - dijo Lissa con los ojos brillantes - es algo para sanar

- Me dijo que era para ayudar a mi mente con la energía - le dije a Lissa

- Esto nos abre un mundo de posibilidades - me dijo devolviéndome la pulsera, la guardé en mi bolsillo - no te la pondrás? - preguntó

- No, me siento bien y su magia se desvanece – le expliqué

- Quizás pueda hacer algo así para ti Rose - dijo Lissa

- Para mí? - dijo Rose sin entender

- Para los efectos del espíritu - Lissa se levantó emocionada - vamos Rose, hay que probar esto

Rose me miro con una cara extraña, nos despedimos y ellas se fueron, también me levanté, dejé mi bandeja al lugar en que se devolvían y me fui a caminar por el campus, me sentía muy bien, estaba de buen humor, me sentía un poco cansada por el movimiento de la noche anterior, pero era un cansancio placentero

- Fangs! - escuche de pronto

Me giré y vi que se acercaba Jesse y Ralf, pensé que el universo era malo conmigo, eso de estar de buen humor al parecer no me estaba permitido

- Que sucede? - dije con pocas ganas

- Es raro verte sola - dijo Jesse acercándose

- Estás en tu día de suerte - le dije - que es lo que quieres?

- Sólo ver como estabas - me dijo

- Esa es la mierda más grande del siglo - le dije con cara de pocos amigos

- Sólo vemos tu estabilidad Fangs - dijo Ralf

- Hasta que has hablado, pensé que eras una sombra - le dije venenosamente

- No te vayas en mal plan con nosotros - siguió Ralf enojado

- Simplemente con ustedes no voy en ningún plan - les dije cruzando mis brazos

- Sabemos todo lo que haces Fangs - me dijo Jesse

- Están jugando a los espías ahora? - quise saber

- Sabemos de tu escapada con Ashford y los Ivashkov - soltó Ralf

- ... - me tomó un momento recuperarme - ni idea de lo que están hablando - les dije seria

- Eso de ocupar la compulsión de ese modo - dijo Jesse - está prohibido

- Sinceramente Jesse no sé qué te has jalado, pero estas imaginando cosas - le dije medio riendo, ellos no podían ganar con esa información - no me he escapado a ninguna parte

- Has como que no sabes nada - dijo Jesse alejándose - ya veremos quien ríe último

Los vi alejarse con los puños apretados, tenía unas ganas de golpearlos, pero debía de mantenerme neutral, no podía dejar que ellos pensarán que tenían información valiosa en nuestra contra, en todo caso, nadie les creería, no tenían pruebas, no habíamos dejado rastro y nadie, siquiera Dimitri o Danila sospechaban algo, y pasar desapercibidos de ellos era un logró con mayúsculas.

No iba a dejar que esos dos arruinaran mi estado de ánimo, así que seguí mi camino a mi lugar favorito de la Academia, iba a servirme para respirar tranquilamente, eso de tener el temperamento en modo polvorita no era siempre bueno. Estaba haciendo mucho frío, en cualquier momento iba a caer la primera nevazón, me gustaba cuando el paisaje se teñía de blanco, me quedé un tiempo más sentada allí, a pesar de que no estaba con la ropa adecuada para ese clima, me gustaba el frío, me hacía sentir más viva que nunca.

- Sabía que estarías aquí - la voz de Adrian me sacó de mis pensamiento

- Aquí es donde hablamos por primera vez - le dije recordando

- Así es - se sentó a mi lado y prendió un cigarrillo - como te fue con ese tipo? - se refería a Danila

- Mmm... mejor de lo esperado, y no te enojes, no tengo nada que ver con sus decisiones, pero me regaló esto - le dije sacando de mi bolsillo la pulsera y mostrándosela

- Y por qué te regalaría algo así? - me dijo sin prestarle atención

- Que la estaca ha estado mejor - le dije notando los celos en su voz - pero sé que te va a interesar - le dije moviendo la pulsera de un lado a otro frente a su cara

- No veo como... - de pronto se fijó en la pulsera, la tomó con la mano que no sostenía el cigarrillo - está encantada con espíritu! - dijo impresionado

- Creo que también podrías hacer este tipo de cosas - le dije con una sonrisa, esperando que no se volviese a poner en modo celoso

- Al parecer no soy el único con contactos - dijo mirando la joya con atención

- Eso me hace recuerdo que debo ampliar mis redes, ya me siento poca cosa - le dije a modo de broma

- Jamás digas eso - me miró - eres más que todos nosotros

- No exageres Ivashkov - le dije dándole un golpe en el brazo - no tienes que inventar cosas, ya te quiero así tal cual sin que agrandes nada

- Me quieres? - me dijo con una sonrisa pícara

- Más de lo que crees

Miré a nuestro alrededor, no había nadie, por lo que me acerqué y le di un dulce beso en los labios

- Sólo un besito? - me dijo cuándo me alejé

- Y buee... Que no soy gran fan de los cigarros de clavo - le dije a modo de explicación

- Quieres que los deje? - me preguntó con resolución en los ojos

- No Adrian, no quiero cambiarte - le dije acariciando su mejilla - sé con lo que luchas a diario, no podría privarte de la única salida que tienes

- Donde has estado estos años? - quiso saber

- Muy probablemente jugando en la liga de niños y por eso no me habías visto - le dije recordándole que tenía 3 años más que yo

- Al menos ahora estás conmigo - me acercó a él y me acomodé en su hombro

- A esto le faltan las bromas en doble sentido, ya me había acostumbrado - le dije en broma

- Tengo que ampliar mi repertorio - me dio un beso en el pelo - lo de anoche fue...

- Tienes palabras para describirlo? - le dije abrazándolo más

- Lujurioso? Extático? Orgásmico? – aventuró

- Son más o menos las mismas que pienso - le dije con una sonrisa

- Y lo de la mordida fue...

- El mejor sexo de la historia – convine

- Lees mi mente, traviesa - me dijo