Nota: espero que el desarrollo de los personajes que os he mostrado y el que sólo sugerí pueda explicar cómo actúan aquí :)


Sasuke nunca pensó que acabaría casi tratando de abrazar a alguien a propósito. Pero, a decir verdad, la mayoría de cosas que habían pasado en los últimos meses le habrían sido imposibles de predecir. Había algo lleno de desespero en la manera en que ella temblaba, y ya no podía mirarlo a los ojos. La manera en que respingó ante su aproximación, y luego dejó de moverse al completo, como si tuviera miedo de él.

¿Acaso no sabía ella la verdad? Incluso si no era abiertamente amigable, ella era una de sus personas queridas. Era probable que nunca sería lo que ella deseaba… pero no había hecho nada que mereciera tales reacciones.

Ella no respondía de esa manera ante nadie más. No reaccionaba en absoluto, para empezar. Y las primeras palabras que ella dijo, tras todos esos meses, estaban llenas de dolor. Como si hubiera cometido un error horrible conscientemente, lamentándose por algo que él no podía comprender. El silencio se había vuelto asfixiante, y simplemente no había podido soportarlo más.

Como un castigo divino por su momentánea baja de guardia, un borrón naranja y amarillo se abalanzó sobre ellos desde un lugar cercano, embistiéndolos y haciéndolos caer al suelo, menos de cuarenta milisegundos después. Sakura no mostró signo de haberse dado cuenta. Sasuke resistió el impulso de hundir el cráneo de Naruto a puñetazos. Tras deshacer una maraña de miembros y la ejecución de dos patadas, se encontraban al fin en una posición cómoda.

El Uzumaki estaba musitando cosas incoherentes y llorando y riendo, sujetando a Sakura como si fuera agua en un desierto. Y por algún motivo, también estaba aferrado al Uchiha.

Éste último se quedó sentado, confundido y lanzando miradas asesinas en la dirección aproximada de su sensei. No estaba suplicando… en absoluto. El guiño y casual paso de página que Kakashi le ofreció como respuesta le informó de que estaba solo en este asunto. Iba a pagar con creces por su único momento de debilidad fuera de carácter.

Maldición.