La Decisión de un Hyūga.
21. Se repite la historia.
Disclaimer: Los personajes de esta historia no son de mi propiedad. Son de Masashi Kishimoto.
Los OC que aparecen sí los cree yo (son familiares de personajes existentes).
Este fic esta hecho solo para el entretenimiento de su creadora y quien lo quiera leer.
Es mi primer fic. Espero les guste.
— ¿Yo? —preguntó el aludido, Hizashi, el que finamente estaba en su cuerpo y no tenía el signo Bōke que debía poseer. El signo que en cambio su hermano mayor sí portaba.
El otro niño estaba sin habla.
— ¡¿Hizashi? —exclamó el florista.
— ¿Por qué no sólo disuelves las Ramas Hyūga? ¡Esa es la verdadera solución! ¡Eso es lo que tienes que hacer, Hoshto! —soltó la Yamanaka.
—No, las cosas no son tan fáciles ni convenientes para la situación. Esto fue un error desde el principio… y tuvo que suceder esto para enmendarlo… pero no sé si aun haya tiempo —añadió esto último ensimismado.
Miró a sus dos hijos nuevamente como muchas veces antes en esa noche.
—Hizashi —le dijo al de la frente descubierta— tú, al igual que tu hermano descienden del verdaderamente menor de los gemelos, pero el que superó a su hermano mayor.
Somos simples personas impulsadas por el poder de la venganza llamada "justicia".
—Ahora, el Bōke, el menor de los nuevos gemelos, volverá a convertirse en líder del clan, se repetirá la…
"La historia del pasado se repetirá; gemelos separaron al clan…"
Lo recordó, las palabras en las que Kaiya había gastado su último aliento, las que nunca creyó posibles de concebir.
"…y gemelos lo unirán…"
Se quedó sin habla, dejando la frase inconclusa. Tras largos, muy largos minutos en los que el Hyūga repasaba una y otra vez la oración en su cabeza, los restantes procesaban y digerían la noticia que Hoshuto había informado tan seguro de sí mismo… ¿sería porque el menor no tenía ese maldito signo que se convertiría de la noche a la mañana en el miembro más importante de su clan, sólo por un error no previsto?
El niño tenía la mente en blanco, la boca seca y fuertemente cerrada y la mirada fija en sus pies, silencioso. A él, al menor, al Bōke, al líder de los herederos del gemelo Hikibo hacia quienes se les había hecho injusticias durante tantos años, a él, descendiente Sōke y hecho Bōke por ser el menor en el cuerpo de su hermano, a él, que estaba marcado con toda clase de horrores en el alma; a él lo harían el miembro más importante de su clan en menos de un segundo por un error en un juego de niños. Tal vez (aunque nunca lo diría en voz alta) el destino no existía, no te marcaba desde el nacimiento y no decidía tu vida solo por ser quien eras, tal vez tu tomabas tu camino y la vida daba vueltas inesperadas e inevitables (como esa en la que se encontraba) donde todo lo que podías hacer era seguir adelante. Y eso haría, mejoraría todo.
Él, antes siendo Bōke se volvería Sōke, uniendo las ramas nuevamente.
—Solo hay un problema y será tomado como condición: Hizashi —dijo haciendo que levantase su cabeza hasta reparar en él su vista—, para que nadie más se entere, serás llamado Hiashi a partir de ahora y tu hermano tomará tu nombre.
— ¿Qué? —exclamó mirando a su hermano, atónito.
—Sí, él es mayor y fue declarado Sōke, así que serás conocido con ese nombre. Lamentablemente no puedo cambiar todo, y es que los Sōkes y Bōkes seguirán siendo los mismos; solo se cambiará de líder, aunque nadie además de mí, ustedes y los Yamanaka lo sabrán —dijo a estos últimos rogando discreción.
—Mi familia los apoyará en la decisión, cuenten con nosotros para lo que sea.
Un gesto de agradecimiento le fue dirigido.
El niño parecía dudar.
—Mira hijo —parecía preocupado, lo decían sus ojos—, si alguien descubre, quien sea, este cambio, tu hermano marcado y tu serán exiliados y se les arrancarán los ojos para que nunca se descubra el secreto del byakugan.
El horror deformó el rostro del niño, sin embargo continuó:
—Y a ti otou-san, ¿qué te pasará? —estaba asustado, demasiado, pero sabía que si alguien se llegaba a enterar de aquello, su padre se llevaría la peor parte.
— ¿A mí? —Parecía sorprendido de que preguntase eso, de que reparara en él antes que en sí mismo, pero no lo respondió con mucho placer— .Sería… —no quería decir eso, pero era una realidad que le debía ser informada para recapacitar antes de mostrar la verdad frente a alguien. Se lo diría con más delicadeza. —, sería asesinado bajo traición y sepultado fuera del cementerio familiar, en una fosa común, y mi posición pasaría a ser del líder del consejo del clan. Sōke, claro.
El Hyūga tragó saliva, más intimidado que antes y procedió a simplemente asentir en silencio.
De hecho la realidad sobre su destino si alguien osaba contar la verdad sería peor, mucho peor a lo que le había dicho a su hijo. Él sabía que ponía mucho en juego con tal acción, pero ya era hora de que las necias reglas del clan se hicieran a un lado para hacer paso a la decisión de su líder, a la decisión de un Hyūga. Ya era tiempo para que la nueva generación llegara al poder, para que hiciera los cambios y mejoras que él se prometió en vano alguna vez haría. Ya era hora de dejarlo todo en manos no del destino (que de ningún modo lo diría en voz alta, nunca había pensado que realmente existía), sino de las consecuencias de la decisión tomada, tiempo de dejarlo todo en manos de una nueva generación de líderes del clanes que habían visto ya las consternaciones de la vida pero inocentes y buenos aun, esa clase de personas que nunca deberíamos dejar de ser: alegres, inocentes, honestos, desinteresados, niños.
Tal vez Kaiya sí tenía razón. De alguna forma, lo había sabido desde un principio.
Quiero comenzar diciendo que este capítulo ocupa la mitad que el pasado, pero sencillamente no se podía juntar con el siguiente ni el anterior (aunque sea una extensión de este).
Ahora estoy indecisa... Puede quedar un capítulo con el final definitivo u otro (tal vez tan corto como este, lo cual no me agrada mucho) donde se comprenda la historia oficial desde este punto de vista, pero espero tenerlo todo para el 4 de abril, aunque sea en menos de una semana.
Dejando eso de lado, llegó la hora de los agradecimientos, sin duda la mejor parte: doble gracias a Kusubana Yoru y a Alexa Hiwatari por sus bellas palabras, ¡son una inspiración, sobre todo en estos los últimos capítulos!
Nos vemos muy pronto (espero).
Shima No Ru
