Inuyasha fanfic
"Knockout"
por Ivan Emiliano Altamirano
Capítulo 21: Derrota
Advertencia: Todos los personajes en este fanfic son propiedad de Rumiko Takahashi, así que no me demandes.

Los destellos blancos eran bastante molestos. No podía negarlo.

Sin embargo, ¿Por qué ahora veía las luces desde abajo? ¿Y la pelea?

-Dios – se escucho una voz conocida – al fin despertó

-Sí, eso parece – otra voz resonó – tiene la cabeza bien dura. Con tales Crochets, ya otro estaría medio muerto.

-Da gracias a que no es como Johnny Owens

-Magnífico Bankotsu, mi novio casi se muere en el ring y tu invocas leyendas negras – reconocía perfectamente aquella voz. Era Kagome. Sin embargo, el tono de su voz era carrasposo. Era como si hubiese estado llorando por horas. Eso termino por despertarle de la inconciencia totalmente.

-Hey, hey – Inuyasha parpadeo varias veces mientras movía las piernas y brazos - ¿Qué paso?

-Nada mi estimado – Miroku se inclinó – solo tuviste un "mal" día.

-¿Mal día? – pero antes de que Inuyasha preguntara el porque, ya Kagura se había inclinado con una lámpara de bolsillo en mano, examinando las pupilas del boxeador.

-Parece que solo fue la conmoción, pupilas reactivas y conductos auriculares limpios. Claro, slavo las suturas que tuve que hacer en tu cabeza. Sangrabas como licuadora – Kagura silbó – definitivamente, el Dios del Boxeo te estuvo cuidando.

Un ligero sollozo, proveniente de un lado de Inuyasha, hizo que el peliblando se volviera. Kagome estaba llorando, de nueva cuenta, en los brazos de Ayame. Momento, ¿Qué hacía Ayame allí?

-Idiota, como haces sufrir a la gente – ahora la presencia de Kouga apareció en el campo visual de Inuyasha – esta chica no paraba de llorar por ti.

-¿Qué? – Inuyasha estaba desconcertado. Bankutsu pareció entender su expresión y alzo las manos.

-A ver, despejemos la sala. Creo que nuestro amigo necesita descansar y que alguien le explique que paso.

Los presentes asintieron y todos se fueron retirando. Sin embargo, un gesto de Bankutsu hizo que Kagome se quedará junto con Miroku. Inuyasha agradeció el gesto al entrenador de Kikyo.

-¿Y bien? ¿Qué paso? – pregunto el peliblanco tan pronto se cerro la puerta. Kagome solo suspiro y se sentó a su lado.

-Fuiste derrotado por Ryoga – soltó de golpe. Inuyasha sintió de repente como todas las heridas del cuerpo comenzaban a dolerle. Kagome volvió a suspirar.

-Cuando conectaste los dos ganchos al hígado, te derrumbaste sin más. Ryoga alcanzo a levantarse a la cuenta de 9. Lo siento mucho.

La boca de Inuyasha se entreabrió ligeramente. Sin embargo, sus puños, llenos de vendas ensangrentadas se apretaron en un instante.

-Me sorprende que no hallas entrado a consolarlo.

Kikyo se encontraba recargada contra una pared del recinto, afueras de los vestidores. Al momento de escuchar la voz de Bankutsu, se incorporo un poco.

-Es mejor. Ahora armará un escándalo y tendremos que entrar para detenerlo.

-Me sorprende que tenga tanta energía, luego de lo que le paso.

-Él es así – Kikyo sonrió levemente. En ese momento, se escucho un estruendo – te lo dije. Vamos.

Sin embargo, el golpeteo duro poco. Para cuando Kikyo y Bankutsu entraron al vestidor, Kagome se encontraba abrazando a un iracundo Inuyasha. Este solo gruñía en voz baja, mientras la reportera lo tenía sujeto por la cintura.

-Si estas molesto, lo entiendo, pero tienes que pensar en tu próxima pelea – Kagome apretaba el agarre sobre su novio – tienes que cuidarte.

Por respuesta, recibió un gruñido del susodicho. Sin embargo, luego de unos momentos, Inuyasha se sentó de golpe. Miroku y Tottosai, se vieron sorprendidos, para luego voltear a ver a los recién llegados.

-Vaya – Bankutsu sonrió – el poder de una mujer es… - no alcanzo a terminar la frase, cuando Kikyo salió corriendo de allí.

-Será mejor que la alcances – Miroku miro significativamente al moreno mientras sacaba una cajita de primeros auxilios – aquí estaremos bien.

Bankutsu asintió, mientras se daba la vuelta, no sin antes volver a ver a Kagome, consolando a un lastimado Inuyasha.

Musou estaba sorprendido. Las cosas habían empeorado en las últimas semanas, pero esto, había sido un golpe de suerte para su causa.

Tan pronto había acabado la pelea, Naraku se había levantado de su asiento y se había retirado sin decirle alguna palabra a su hermano menor.

Él que la estrella del Gimnasio Shikon hubiese perdido, era un revés de fortuna para el mayor de los hermanos "Tarántula". Naraku tenía planeado vender el gimnasio y todo lo demás por una enorme cantidad. Ahora era seguro que el comprador había retirado la oferta.

Y un gesto había comprobado sus sospechas, cuando Naraku había lanzado su celular de última generación por la ventana de su palco privado en el Korauken tan pronto sonó la campana.

-Es mi oportunidad – Musou se sentó en el asiento de su hermano y termino por degustar la copa de vino que tenía a un lado – el Gimnasio pronto será mío.

El Dr. Tofu no pudo evitar hacer una mueca mientras miraba las radiografías que le habían tomado a Ryoga luego de la pelea.

-Tiene al menos dos costillas rotas. Un pulmón se colapso. Gano el cinturón, pero estas lesiones lo tendrán al menos 6 meses fuera de circulación.

-Ryoga no se lo va a tomar bien – una joven de cabellos castaños se cruzo de brazos – él quería pelear con Ranma.

-De ningún modo. Si pelea así, la siguiente vez, podría morir en el ring

-Cosa que no me disgusta doctor – el susodicho apareció, en silla de ruedas, sin nadie más.

-¡Ryoga! – Tofu se acerco – te dije que te quedarás en tu habitación.

-Ni pensarlo doctor. Tenía que las lesiones por mi propia cuenta.

Ukyo solo tomo las radiografías del Negatoscopio y se las mostró a contraluz a su compañero de Gimnasio.

-Vaya, pensé que estaría peor.

-Espero no estés pensando en lo que creo.

-No, para nada – Ryoga suspiro y dejo caer la radiografía sobre sus piernas - ¿Fuera 6 meses?

-Así es. Si quieres estar a punto para pelear con Ranma, tienes que esperar.

-Vale. 6 meses, ni un día más doctor – Ryoga le entrego la radiografía a Ukyo y se dio la vuelta, pedaleando la silla de ruedas. Tofu iba a intervenir, pero Ukyo metió la mano.

-Déjelo doctor, necesita estar solo.

-Tienes razón, pero pensé que se lo tomaría a peor.

-Créame, se lo tomo de la peor manera posible.

Tofu no contesto, mientras la sombra de Ryoga se perdía en el pasillo del hospital Nerima.

-¿Seguro estarán bien?

-No te preocupes muchacho – Tottosai le guiño el ojo a Miroku y Sango. El anciano "segundo" de Inuyasha, se encontraba en el borde de una ambulancia. Al fondo de la misma, estaba el peliblanco, mientras discutía con Kagome.

-Kagome, no tengo que ir al hospital, estoy bien.

-Eso lo decidirá el médico, no tú. Tienes que revisarte.

-¡Pero no quiero!

-¿No quieres? ¿Acaso quieres que te trate como un perro? – el rostro de Kagome se torno feroz. Inuyasha solo trago saliva y se volvió a tirar como tabla sobre la camilla.

-Como ven, estoy bien acompañado. Aparte, solo será una noche, salvo que encuentren otra cosa, pero lo dudo mucho.

-Esta bien, pero avisen si sucede algo.

Tottosai asintió y cerro de golpe la compuerta de la ambulancia.

Tan pronto esta se alejo del lugar, los dos soltaron un largo suspiro.

-Esto estuvo cerca, pensé que iba a matar a alguien

-Por su cara excelencia, eso parecía. ¿Tan salvaje se pone cuando pierde?

-Sí, había olvidado eso. Era terrible.

-Pero pensé que él nunca había perdido una pelea.

-Inuyasha solo ha perdido en su etapa como amateur. De allí ya no había sido derrotado como profesional. Lo anterior a esto, no cuenta. Sin embargo, Kikyo y yo la vimos duras entonces.

-No pensé que usted fuese tan veterano como Inuyasha.

-Lo soy aun más. Yo comencé a pelear en el gimnasio Shikon. Como mi padre y mi abuelo. Ellos conocieron a Naraku.

-Increíble. ¿Entonces tiene toda su vida aquí?

-Sí y por eso, me hice muy arrogante – Miroku miro su mano derecha – no escuche a mi padre y me fracture en una pelea que no me convenía.

-Pero pensé que su padre había elegido todas sus peleas.

-Así es, lo hizo hasta cuando falleció. Sin embargo, donde me rompí la mano, no hice caso de él, sino del dueño: Naraku.

-Pero el Señor Naraku parece tener "talento" para las peleas.

-Lo tiene, pero creo que él también vio mi soberbia.

-¿Entonces eso significa que lo hizo pelear a propósito para que se diera cuenta? ¡Eso es muy drástico!

-No lo sé Sango, pero sea cual sea su motivo, yo debí hacer caso a mi padre. Al menos, no perdí la vida como Owens.

-Owens. El señor Bankutsu lo menciono mientras estábamos atendiendo a Inuyasha.

-Johnny Owens, fue un boxeador profesional proveniente de Gales, su frágil apariencia y sorprendentes habilidades le ganaron diversos apodos, como "el gallo biónico" o "el cerillo de Merthyr". Durante su breve carrera sostuvo título de campeón peso gallo europeo. Sin embargo, se atrevió a desafiar al campeón gallo mundial, el mexicano Lupe Pintor en septiembre de 1980.

-Entonces… - Sango se tapo la boca. Miroku asintió lentamente.

-Perdió el encuentro de manera tortuosa y difícil en el duodécimo round. Pintor le dio una golpiza tal en ese round que lo noqueo literalmente. Nunca recuperó el conocimiento, cayó en coma y murió siete semanas después.

-Por Kamisama, con razón estaban tan preocupados por Inuyasha.

-La muerte siempre acecha al boxeador, tanto fuera del ring, como dentro de él. Si algo podemos decir peculiar de este caso, fue que Owens tenía una cierta malformación en su cráneo y que eso pudo ser la causa de su muerte. Sin embargo, otros no tuvieron tanta suerte, como Alcazar o Villalta.

-Sabiendo esos riesgos, aun así quiere seguir en el boxeo, ¿Verdad?

-Claro, es mi pasión. Sin él, no podría vivir.

-Algo así me pasa a mí también – Sango sonrió. Sin embargo, puso cara seria y le soltó un pellizco al joven. Este solo se retorció, mientras alejaba su mano.

-Excelencia, se que hemos estado saliendo, pero no puede meterme mano aun, sabe.

-Pero Sanguito, sabes que… - Miroku se quedo callado cuando el puño de la joven se quedo a escasos centímetros de su rostro – Vale, me contendré.

-Por favor o morirá por mis golpes.

Miroku trago saliva lentamente. Solo guardo silencio, mientras Sango le miraba amenazadoramente.

Sin embargo, por un momento pensó en el Dempsey Roll que había aplicado contra su rival.

-Una técnica que requiere un entrenamiento impresionante y la desarrollo en unos instantes. Sango tiene mucho más talento que él que he visto en otra chica, inclusive en Kikyo.

Entonces Miroku hizo una mueca. Definitivamente tenía que protegerla de las manos de Naraku.

-¡Es un DeLorean! – Marty veía asombrado el vehículo que el Doc Brown había descargado del camión.

-Anda Marty, filma, filma – el Doc le apresuro y tomo posición - Soy el Dr. Emmett Brown. Estoy en el estacionamiento del Centro Comercial Twin Pines. Es sábado, 26 de octubre de 1985. 1:18 a.m. Este es el experimento temporal número uno. Noten que el reloj de Einstein está sincronizado con el mío. Si mis cálculos son correctos, cuando ese carro corra a 88 millas por hora…

Kikyo hizo una mueca y adelanto un poco la película, mientras su boca se movía a la par del Doc.

-¡Doc, desintegró a Einstein!

-No desintegré nada. Las estructuras moleculares del carro están intactas.

-¿Dónde diablos están?

- La pregunta debe ser: ¿Cuándo están? ¡Einstein es el primer viajero del tiempo! Yo lo mandé al futuro. Exactamente en un minuto en el futuro. Y exactamente a la 1:12 a.m. lo alcanzaremos en la máquina del tiempo – el Doc se inclinó para ver el tablero "electrónico" del coche y comenzo a visualizar los tiempos – mira, aquí esta lo que he descrito. Podemos..

Kikyo volvió a darle un pequeño click de "adelanto" a la película con el control remoto.

-¡Claro! 5 de noviembre de 1955. En esa fecha inventé los viajes a través del tiempo. Y lo recuerdo bien, yo estaba en el baño colgando un reloj, me resbalé, me pegué en la cabeza en la orilla del lavamanos y cuando volví en mí había tenido una visión. Una imagen en mi mente. Un retrato de esto. Esto es lo que permite viajar por el tiempo. El Capacitador de Flujo.

-Un momento. ¿Quiere decir que esto es nuclear?

-No, no, no. Esto es eléctrico pero necesita energía nuclear para generar la electricidad requerida.

Kikyo soltó una pequeña risa en este dialogo. Era tan simple, pero le hacía sonreír al menos un poco.

-Vaya, el día no me deja de dar sorpresas, en especial tú.

Kikyo se paro de un salto, mientras rápidamente apagaba el aparato reproductor. La habitación se quedo por un momento a oscuras, pero Bankutsu encendió los interruptores. Había encontrado a su pupila en la sala audiovisual del Gimnasio Shikon.

Por un momento, vio la expresión de Kikyo, mezcla de asombro, vergüenza y lágrimas. La boxeadora, en un instante, se había colocado frente a él, apagando nuevamente las luces.

-¿Qué diablos haces aquí?

-Vine a buscarte. Parece que no estoy tan…

Pero Kikyo no dio tiempo de responder al chico, cuando trato de pasar a su lado. Sin embargo, el moreno alcanzo a sujetarla de la muñeca.

-Es algo que debes aceptar.

-Lo he aceptado. Solo que estaba preocupada.

-¿Preocupada? Saliste corriendo.

-No salí corriendo. Ví que él ya no me necesitaba.

-Pensé eso ya lo sabías.

Kikyo no dijo nada. Debido a la oscuridad, el moreno no podía ver su expresión, que seguro no era muy buena.

Sin embargo, Kikyo no había hecho algún intento de soltarse del agarre de Bankutsu. Solo dio un paso hacia atrás.

-Creí que lo había superado – la voz de la joven se volvió ligeramente carrasposa – por eso vine aquí.

-¿A ver "Volver al futuro"?

Kikyo solo asintió y se volvió hacia Bankutsu. Su cara estaba seca, pero se veían las huellas de las lágrimas.

-Cuando él perdía algún encuentro, antes de volverse profesional, siempre había un berrinche monumental. Había que sujetarlo entre cuatro personas. Naraku nos reñía y lo castigaba con dejarlo aquí, en el gimnasio. Yo no quería dejarlo solo – la joven bajo la mirada – me quedaba con él y veíamos películas juntos. En especial esa – señalo con la barbilla la tapa del DVD – Volver al Futuro, la veíamos tantas veces, que inclusive yo, que soy una negada para los diálogos, me los llegué a aprender todos. Fueron buenos años…

Bankutsu notó como las lágrimas volvían a salir del rostro de su boxeadora. Sin más, le soltó la muñeca y se acerco para tomar el estuche de la película.

-Es la edición de 2008 que salió. La edición Blu-ray salió hace un par de años – Bankutsu miro la caja – debo admitir que tu exnovio tiene buen gusto.

-Sí, pero no es tan freak como tú – Kikyo trato de secarse las lágrimas con las manos y agradeciendo el gesto de cambiar ligeramente de tema – veo que no solo eres fan de Starwars.

-Soy fan de cualquier cosa que tenga algo de SCI-FI y sea bastante viejo. Digo, es de mis temporadas.

-¿Temporadas? Solo tienes 24 años.

-27 realmente.

-Oh – Kikyo se quedo callada. Generalmente los boxeadores envejecían muy rápido, pero Bankutsu lucía más joven de lo que aparentaba.

-La parte que estabas viendo, es buena, pero prefiero el final.

-¿Cuándo Marty esta cantando Johnny B. Goodie?

-Exacto – Bankutsu amplió su sonrisa – es fenomenal. Puedes ver toda una visión generacional en esa parte.

-Allí vas otra vez con tus filosofías – Kikyo suspiró – si fueras menos complicado, sería más sencillo seguir tus entrenamientos.

-Pero no vas a negar que le da algo de estilo.

-No, por momentos es algo aburrido.

-¿Qué? ¿Quieres que me aparezca con un traje para radiación a mitad de la noche en tu casa y diga que soy Darth Vader, del planeta Vulcano y que te obligue a entrenar?

Una sonora carcajada salió de la joven boxeadora. Al menos tardo un minuto en calmar la risa, que inclusive había hecho que Bankutsu también le acompañara en el momento.

-Pensé que no sabías de esa parte – Bankutsu detuvo por un momento su risa. Kikyo siguió riéndose un poco, pero negó con la cabeza.

-No seré tan freak, pero se algunas cosas – Kikyo soltó un largo suspiro y entonces tomo la caja de las manos de Bankutsu – Inuyasha y yo pasamos muchos buenos momentos viendo esta película. Algunos que ni siquiera te puedo contar.

-Soy tu entrenador, pero esos ya son detalles muy personales – Bankutsu fingió sonrojarse. Kikyo solo le dio un codazo amistoso.

-Vamos, que eres un pervertido. Seguro quieres los detalles – entonces sin más, la chica lo arrincono contra la pared – por ejemplo, aquí hicimos muchas travesuras.

Sin embargo, Bankutsu con gentileza, le hizo los brazos a un lado.

-Lo siento, pero como dije, no me interesa.

Kikyo parpadeo un momento desconcertada, pero luego hizo una mueca de molestia.

-Bueno, allí tú, te lo pierdes – la joven casi le lanza el estuche del DVD a la cara – por momentos eres un pervertido y luego una especie de monje. ¡Ni quien te entienda!

-Me entiendo y más entiendo que no estas en la mejor situación para esto.

-¿Y se puede saber que situación necesitas para entender las necesidades de una mujer? ¡Pudo haber sido tu única oportunidad de tenerme!

-No así Kikyo – negó el joven. Kikyo le miro furiosa.

-¿Y como? ¿Se puede saber?

-Porque me quieras realmente, no porque estés despechada

-¡No estoy despechada! – Kikyo lo agarro de la playera con fuerza - ¡Solo me dí cuenta de que ya no tengo nada de mi pasado!

-¿Y eso es tan malo?

-¡Lo es idiota porque tú me hiciste caer en eso! ¡Te odio!

Y sin más, Kikyo le aventó, ahora sí, la caja a la cabeza. Bankutsu se movió ligeramente esquivando el ataque, lo cual aprovecho la joven para acercarse de manera rápida y conectarle un puñetazo en pleno plexo solar, que mando a volar al moreno.

-¡Imbecil! – le espeto mientras salía del lugar, hecha una furia. Sin embargo, Bankutsu se levanto sin problemas, mientras se frotaba donde había sido el golpe.

-No fue como los otros – musitó mientras levantaba la caja del DVD y sonrió – creo que no tengo que preocuparme por esta noche.

-¿Seguro que no tiene nada roto?

-Sí, y aun no lo puedo creer – Kagura volvió a echarle un vistazo a las radiografías – este hombre tiene la cabeza como una piedra

-¿Entonces como fue que perdió el conocimiento?

-Ni idea, de por si es malo tener un cráneo duro, porque el cerebro recibe más golpes, pero inclusive la resonancia magnética esta limpia – Kagura señalo las imágenes que tenía en la lap y comenzó a darles la "vuelta" por tercera vez.

Kagome y Tottosai habían ido con Inuyasha en la ambulancia. Este último ahora dormía a tambor batiente en una cama de hospital, mientras Kagura había coordinado todos los estudios necesarios, desde radiografías nuevas hasta la mencionada resonancia magnética, sin encontrar algún daño evidente.

-¿Y sus exámenes de sangre? Debe tener alguna coagulopatía. Generalmente los boxeadores luego de recibir tantos golpes, su sangre se hace más espesa y puede formar coágulos.

-Bien pensado, pero en eso igual esta normal. No hay nada

-¿Ni convulsiones o traumas oculares?

-No, tampoco

-Fracturas ocultas o alguna destrucción muscular evidente

-No, solamente necesitamos un sedante para su histérica novia

-Sí, tal vez…¿Qué? – Kagome parpadeó – no soy histérica

-Solo un poco – sonrió Kagura y miro a Tottosai – anda, llévatela.

-Pero… - Kagome no dijo más, cuando el anciano la saco casi a rastras de la sala de examinación, que estaba tras una cortinilla que contenía a Inuyasha. Kagura siguió sonriendo, pero su gesto se apago en un instante, cuando se volvió a fijar en las imágenes de la resonancia magnética.

-Ni un solo daño. ¿Cómo es posible?

-Porque no lo hubo realmente – se escucho una voz – solamente se fue la energía

-Inuyasha – Kagura hizo a un lado la cortinilla. El peliblanco le sonreía de manera débil.

-Me desmaye porque se me bajó el azúcar

-¿Se te bajo el azúcar? Pero eso no es posible. Se supone comiste bien la noche anterior.

-No he comido bien en una semana.

-Eso no es posible – contesto Kagura – Kagome me ha dicho que estabas ingiriendo comida bastante bien.

-No, eso creía ella. La terminaba guardando. Ahora hay toneladas en mi refrigerador.

-¿Y eso porque? ¡Es peligroso!

-¿Y tú porque crees que un boxeador deja de comer?

Kagura se quedó callada. El aumento de peso. Pero Inuyasha no había registrado uno significativo en toda su carrera.

-Sí, parece que jamás subo, pero eso es mentira – el peliblanco pareció escuchar los pensamientos de la enfermera – los últimos dos encuentros he tenido que hacer esto, sino comenzaba a subir peligrosamente.

-Pero debiste acudir con Tottosai o conmigo.

-No puedo. Naraku confía en mí como estrella. Aparte, Kagome me mataría.

-Cierto, Kagome te mataría – se escucho una voz estridente que le puso los pelos de punta al boxeador – pero antes te haría sufrir dolores indecibles.

Solo escucho un grito de terror seguido del de Kagura, tratando de calmar a una novia histérica.

Ya lo vez estoy loco por ti
cuando te veo venir
no se ni que decir
que no encuentro la manera
de decirte lo que siento
que tengo un nudo por dentro
que de amor me estoy muriendo
ya lo vez yo voy
siempre detrás de ti
para ver si tu al fin
te fijarías en mi

que no encuentro el camino
para que tu estés con migo
ya lo tengo decidido voy a ser mas que tu amigo

ya te lo tengo advertido
lo tengo bien decidido
yo te boy a enamorar
con migo tu vas a estar
no quieras disimularlo
se que también lo has pensado
vente con migo que yo quiero estar con tigo

mi dulce niña na, na, na
tu me fascinas na, na, na
por tu sonrisa
por tu mirada linda
mi dulce niña na, na, na
tu eres mi vida na, na, na
con tigo niña
quiero pasar los días

-¿Qué demonios…? – Kikyo se incorporó a medias de la cama. Si algo detestaba, aparte de perder o pelearse con su entrenador, era escuchar cumbia en plena madrugada.

Entonces Kikyo fijó su vista en el despertador. Eran las 11 de la mañana.

-Bueno, no es taaan temprano – suspiro y comenzó a buscar algo más decente para ponerse. Sin embargo, se escucharon unos pasos rápidos en la escalera y luego como Kaede abría la puerta de golpe, escuchándose con más fuerza la excelsa letra interpretada por Pee Wee.

-¡Al fin te levantas hermana! ¡Ya es muy tarde! Deberías estar entrenando.

-Oye, oye, oye, primero bájale de volumen a esa cosa y luego hablamos. Me duele la cabeza.

-¿Dolor de cabeza? ¿De que? Ni siquiera llegaste borracha anoche. Al menos hubiera valido la pena. Oh, espera. Seguro fue por un amor no… - Kaede no alcanzo a terminar, ya que su hermana le había arrojado una almohada.

-Sal de aquí.

-Pero hermana…

-¡Sal de aquí!

Kaede solo hizo una mueca y azoto la puerta. Kikyo iba a soltarle unas cuantas palabras, pero se contuvo. No podía reprocharle nada a su hermana. Había notado que ella traía una escoba y un recogedor.

Luego de su entrada al mundo del boxeo, Kaede se había hecho cargo del Templo que sus padres les habían dejado. Y no solo eso, sino también hacía las labores de la casa y la comida, pese a ir a la escuela preparatoria.

-Soy una inútil – mascullo en voz baja, mientras se levantaba y buscaba en sus cajones algo limpio que ponerse.

-Idiota – mascullo Kaede mientras bajaba a la antesala, aun con la escoba y recogedor en mano – debí mejor ponerle la música frente a su cuarto.

-Vamos Kaede – un joven moreno estaba tomando una taza de café mientras veía de reojo la televisión de la cocina – sabías que se pondría así.

-Lo sé, pero no tiene derecho – entonces Kaede se inclinó para hacer una reverencia – discúlpela joven Bankutsu.

-No hay problema. Se como es. Al menos esta bien. Es lo que cuenta.

-Gracias por venir a verla. Se lo agradezco en su nombre.

-Dudo que tu hermana se sienta agradecida – le guiño el ojo – aparte, estaba usando las pantys negras, ¿Verdad?

-Oh, sí. Creo que tenía otras ideas en mente - Kaede soltó una risita. Bankutsu la imito, soltando una fuerte risotada

-Lastima, si Kikyo fuese más como tú, no me molestaría.

-¿En serio? – las mejillas de la adolescente se sonrojaron.

-Sip. Sería más obediente en sus entrenamientos y menos quejumbrosa. Bueno, ya tengo que irme. No quiero tu hermana me encuentre aquí y ahora si me mate.

-Esta bien, vaya con cuidado. A propósito. Hay algo que me extraña en lo que dijo.

-¿A que te refieres?

-Mi hermana podrá tener un carácter muy fuerte, pero rara vez se queja. Salvo con alguien que aprecie.

-Ya veo, entonces ya me tiene confianza.

-Yo diría más que eso.

Antes de que Bankutsu pudiera replicar, su celular comenzó a resonar. Kaede miro de reojo por las escaleras, pero parece que su hermana no había escuchado el timbre.

-Bueno, aquí Bankutsu – contestó el moreno con el visto bueno de Kaede – si Naraku, buenos días, sí, aja… - entonces el rictus de Bankutsu cambio radicalmente - ¡Que! ¿No puedes hacer eso? ¡Claro que no! ¡Acaba de pelear!

Kaede miraba sorprendida la conversación telefónica. El entrenador de su hermana generalmente estaba sonriendo o tenía una actitud tranquila. Sin embargo, ahora se veía furioso mientras daba manotazos al aire y gesticulaba bastante molesto. Fue tal su concentración en la platica que estaba teniendo con "Naraku", que no noto que su hermana había bajado de las escaleras, con un evidente gesto de molestia

-Así que el susodicho si estaba aquí ¿Eh? – cuestiono. Sin embargo, su queja se quedo en el aire, ya que Kaede seguía mirando a Bankutsu con interés. Iba a reclamar una vez más, pero un fuerte estruendo, proveniente del celular del moreno, hizo que volteara a verlo. Este le devolvió la mirada y soltó un suspiro.

-Vas a pelear

-Eso ya lo sabía y también sabía que…

-En un mes.

-¿Qué? – Kikyo parpadeo sorprendida luego de unos momentos – pero si apenas peleé el mes pasado…

-Efectivamente. Se supone tienes al menos mínimo 3 meses de descanso, pero Naraku hizo un trato con el Gimnasio Youkai.

-¿Youkai? ¡Pero los que pelean allí son puros pesos pesados!

-Lo sé, lo sé, pero parece que nuestro "jefe" esta de malas luego de la derrota de Inuyasha.

-¿Y que tiene que ver la derrota de Inuyasha en esto? – pregunto Kaede. Kikyo solo suspiro mientras tomaba asiento.

-Naraku quiere recuperar el prestigio del gimnasio, como sea y rápido. Si ganamos una pelea a los Youkai, lo de Inuyasha rápidamente será olvidado.

-Pero si son tan duros como dicen, podrían lastimarte ¡Apenas acabas de pelear!

Sin embargo, Kaede se quedo callada ante el gesto que había puesto su hermana. Una sonrisa macabra había asomado a su rostro. Sin más, tomo una manzana del frutero que tenía enfrente y se volvió hacia su entrenador.

-Voy a cambiarme. Salgo en 10 minutos.

-¡Joven Bankutsu! – replico la menor tan pronto su hermana subió rauda las escaleras - ¡Tienes que detenerla!

-Dudo se pueda. Tu hermana va a usar esta pelea de un modo terapéutico poco ortodoxo.

-¿Qué quieres decir?

Pero la pregunta de Kaede se quedo sin respuesta, mientras Bankutsu soltaba un largo suspiro.

Fin del capítulo.

Notas del autor.

No andaba muerto, andaba de parranda. Bueno, en realidad estuve bastante ocupado todo este año, ya que termine mi posgrado, me cambie de casa y luego inicie otro posgrado, que me ha tenido corriendo literalmente, tanto con los deberes de la casa, como de estudiante y trabajador (sí, mi hiperactividad al máximo). Sin embargo, fue hasta que tuve un momento de descanso para ponerme nuevamente a escribir. Aun con lo que dije, una disculpa por no haber escrito nada y dejar esta historia varada. En realidad tengo bastantes ideas para la historia. Me ha inspirado lo que paso con el Hijo de la Leyenda (Julio César Chávez Jr.), el Canelo y claro, la futura pelea de Márquez vs. Pacquiao.

También otra cosa que me inspiró fue que mientras escribía el episodio, puse algo del soundtrack de "Volver al futuro" y me trajo a recuerdo cuando fui a ver esta película en su reestreno hace un par de años (sí, ya ven donde me inspire para crear algo del frikismo de Bankutsu).

Nuevamente estamos en un episodio algo lento y parecerá drástico que Inuyasha perdiera la pelea, pero era uno de los dos caminos que tenía para el fic. Curiosamente, este es el más corto, ya que también siento que me he detenido demasiado para entrar a lo más emocionante: las peleas por el Campeonato.

Un agradecimiento especial a Rukia, Dany, Kikyoni, Emma-Dhampir como jfar por sus comentarios y reviews previos. Lamento la tardanza nuevamente y también gracias a quienes se toman la molestia de leer esta historia. Nos vemos en el próximo episodio. Por cierto, la canción utilizada en este episodio, fue "Na Na Na Dulce Niña" de los Kumbia Kings (seh, mi mal gusto musical).