Advertencias:
Los personajes pertenecen a L. J. Smith, menos la protagonista, Sally, su familia y algún que otro personaje más, que son originales míos.
Esta historia contiene lenguaje fuerte, escenas de violencia y sexo.
La historia está inspirada en la serie de televisión, por lo cual, habrá detalles que se tomen de ella al igual que habrá cosas originales.
Si se me olvida algo, perdón. Gracias al que lo lea y al que comente.
Capítulo 21
Cuando llegaron al pueblo ya se había adentrado la noche. Sally pasó a la casa de los hermanos para hablar sobre lo sucedido aquella ajetreada tarde. Ahora llegaba la hora de idear un plan.
-Tenemos que salir mañana mismo hacia allí.
-Vale, y qué hacemos cuando le veamos ¿le pedimos que se venga con nosotros de copas?
-Igual es una buena opción. Imagínatelo: ¿¡Héctor, amigo, te vienes de copas con tus mayores enemigos!?, el alcohol y la fiesta siempre han unido a los gentes. –Respondió Damon al comentario de la chica mientras la sonreía de forma socarrona.
-No podemos atraparlo, es más fuerte que nosotros. Necesitamos un conjuro que lo paralice o algo.
-Conozco uno que puede someter la voluntad de cualquier ser a una bruja, pero no sé si con él funcionará.
-Estupendo, vamos a ciegas.
-No nos queda otra opción, hay que probar. Si consigo distraerlo vosotros podréis atraparlo aunque no le embruje.
-Eso suena muy peligroso. –Respondió el moreno, mirándola.
-Como si te importara. Haremos eso. –La frialdad de la respuesta impresionó a Stefan, quien observó la impotencia en los ojos de la castaña.
-Tienes razón, eres el menor de mis problemas. –Contestó Damon, mirándola con una sonrisa maligna.
-Ya basta, centrémonos en lo importante. No hay otra alternativa, es cierto, pero hay que arriesgar, nosotros seremos el factor sorpresa. Mañana saldemos por la mañana, ni saquera sabemos si puede caminar de día.
El móvil de Stefan comenzó a sonar, cortándole en la conversación. Pidió disculpas y se alejó para hablar con su novia, la cual le llamaba. Sally se levantó del sofá y trató de contener su rabia y tristeza por el comentario del joven.
-¿Quieres un trago? –Preguntó el moreno contemplando a la mujer, la cual estaba de espaldas.
-No quiero nada tuyo, pareces no entenderlo.
-Está bien, pero deberías relajarte si vamos a tener que trabajar juntos.
-No voy a relajarme teniéndote cerca porque no me fío de ti, Damon, me engañaste una vez, y no volverás a hacerlo. Tú ahora eres también mi enemigo, no lo olvides.
El hombre sonrió con malicia y en un movimiento de suma rapidez, debido a sus habilidades vampíricas, se acercó a la chica con los colmillos desplegados y aquellos ojos extraños y terroríficos, amenazante con morderla, pero no pudo llegar ni a rozarla cuando un fuerte dolor en la cabeza lo redujo. Su rostro volvió a la normalidad y calló de rodillas al suelo mientras gemía de dolor.
-¡Para, esto es insoportable!
-No lo olvides, Damon, ahora soy mucho más fuerte. Me he entrenado intensamente para que no pudieras volver a hacerme daño, y no vacilaré en matarte si es necesario.
La chica detuvo el hechizo y se dio la vuelta dirigiéndose hacia la puerta de salida, saliendo con un portazo. Tras cerrar la puerta y estar en la calle, no pudo controlar el llanto y rompió a llorar golpeando con fuerza uno de los muros de la casa al observar la crueldad del hombre al que había amado, y amaba profundamente. No entendía como podía ser así, sentir esa indiferencia.
Sacó del bolsillo de su chaqueta el bote de Prozac y tomó dos de las pastillas con ansias, para después de unos segundos, comenzar a andar con tristeza hacia el hostal.
Al llegar a su pequeño cuarto de hotel encendió la luz y se dirigió hacia el baño donde mirándose al espejo comprobó sus ojos hinchados. Sacó el teléfono móvil y marcó el numero de Stefan mientras salía hacia la sala del cuarto, pero al cruzar el umbral de la puerta, unas fuertes manos la agarraron del cuello, empujándola con violencia contra la pared haciendo que soltara el móvil.
-Qué gusto volver a verte, bruja. –Dijo Katherine sonriendo mientras apretaba más. –Vaya... ¿no puedes usar tus poderes si te aprieto tanto? Lárgate ahora mismo, deja de ayudarlos a detenerme o empezaré a matar a tu familia para que sufras, y después de que haya acabado con todo ser viviente al que aprecies, te mataré a ti.
-Vas a matarnos igual aunque no les ayude.
-Sí, pero te ahorraré sufrimiento, piénsalo. Por cierto, ya me he enterado de que sabéis dónde está Héctor, no os molestéis en ir, será una pérdida de tiempo. Ya estoy con él.
La vampiresa apretó un poco más y la chica gimió mientras intentaba tomar aire con el que llenar sus pulmones
-Por cierto, qué tal el reencuentro con Damon, ¿te ha contado lo qué hacíamos mientras tu llorabas por las esquinas?.
Sally golpeó con la rodilla todo lo fuerte que pudo a la vampiresa y esta se alejó unos centímetros. La castaña comenzó a crearle aquel fuerte dolor insoportable para los vampiros, pero después de unos segundos en los que Katherine sufrió enormemente, se incorporó aún dolorida y en un movimiento vertiginoso, la golpeó haciéndola volar hasta el otro extremo del cuarto donde cayó sobre un cuadro de la pared. El cristal de la obra se rompió en mil pedazos y cayeron junto con Sally al suelo.
La vampiresa agarró del pelo a la chica y desplegó sus colmillos mordiendo con saña en el cuello. Unos segundos después, la puerta de la habitación se abrió violentamente y alguien que Sally no distinguió empujó a la vampiresa a la otra punta del cuarto.
La castaña gritó de dolor cuando los colmillos de la vampiresa la desgarraron el cuello, provocándole unos profundos cortes hacia uno de los lados, pero lo ignoró y observó a Damon quien estaba siendo agarrado del cuello por la morena, enormemente enfurecida.
La joven se levantó dolorida y concentrando todas sus pocas fuerzas, creó un intenso dolor a Katherine quien se alejó del hombre y huyó por una de las ventanas del cuarto a una velocidad pasmosa. Damon se levantó recuperándose en pocos segundos y se dirigió con gran velocidad hacia la joven, sosteniéndola para evitar que se cayera al suelo, ya que debido a aquel esfuerzo, se sentía muy débil y perdió el control de sus piernas.
-¡Sally! ¿Estás bien? –Preguntó alterado el moreno mientras la elevaba en sus brazos y la depositaba en la cama.
-Sí... Es cosa de la magia.
-Bueno, Katherine también te ha dado duro.
-¿Y Stefan, cómo es qué estás tú aquí y él no? –Preguntó la joven en un susurro.
-Tuvo que salir y se dejó el móvil, yo contesté y al escuchar lo que estaba pasando vine en seguida. Esas heridas tienen mala pinta. –Habló mientras agarraba su brazo y observaba los cortes, para después centrar su atención en lo peor, el cuello de la joven y los dos pequeños agujeros de los colmillos que continuaban con unos grandes cortes hacia un lado
El joven colocó su mano sobre la herida y presionó con fuerza observando su mano llena de sangre con algo de deseo.
-Creo que esto solo no va a curarse, tendría que ir a un médico.
-Será más rápido si bebes mi sangre, además, tal y como están las cosas no puedes ir con puntos ni dolorida, te necesitamos al 100 por 100, y tú también necesitas estarlo para protegerte.
-Está bien. –Respondió tras un silencio incómodo, poco convencida.
El joven mordió su muñeca y la acercó a la boca de la castaña, quien con asco, empezó a succionar. Después de unos segundos paró y el joven retiró el brazo que comenzó a curarse vertiginosamente.
-Gracias, Damon. –La voz de la chica delataba que la sangre ya estaba funcionando.
-Ya me lo devolverás. –Respondió con una pequeña sonrisa para después levantarse de la cama, y hablar de nuevo. –Recoge tus cosas.
-¿Por qué? no pienso ir a ningún lado.
-Claro que irás, no pienso estar haciendo de niñera todos los días, te vienes a nuestra casa. Mi hermano te lo dejó bien claro.
-Pero...
-Hay ocho habitaciones, la casa es suficientemente grande como para que no tengas que verme. –Añadió el joven cortando a la chica mientras comenzaba a sacar ropa del pequeño armario y la observaba.
-Está bien, pero deja de manosear mis bragas, ya puedo yo.
-Como quieras, te espero abajo para darte intimidad con tus bragas. –Dijo con sorna mirándola de forma seria, mientras desaparecía por la puerta con una sonrisa.
