Hola….
Tendrán que disculparme, estuve fuera por falta de internet y por enfermedad han ocurrido tantas cosas este último mes que ya ni sé qué demonios está pasando hahahaha
Bueno, espero que les guste este capítulo que me costó tanto trabajo hacer….
Espero les guste
Hika&cerebro-chan
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Traición
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Llevaban varias horas aguantando en el mismo punto, el inicio de la batalla había sido atronador y brutal. Había acabado con muchos de ambos bandos en cuestión de segundos.
Kuu se sentía asqueado, sentía la sangre ajena que le cubría toda su ropa, la sangre que le había salpicado de quienes habían intentado detenerlo. Había matado ya para esas primeras horas a cientos de soldados y su mente no dejaba de perturbarlo. Pero no debía parar.
Un nuevo soldado enemigo intento lanzarle una estocada con su espada pero interpuso su escudo con forma de hoja y antes siquiera de que el soldado enemigo lo notara le había atravesado el estómago dándole un golpe mortal.
Kuu continuo ayudaba a los humanos que alcanzaba a reconocer y se sintió frustrado a ver la brutalidad de sus ataques, casi parecía que lo disfrutaran. La naturaleza humana podía llegar a ser aterradora.
Iban en una completa desventaja y sus fuerzas empezaban a fallarle, la energía que le había brindado a Kuon lo había limitado más de lo que le hubiese gustado, toda la energía que le había dado era la que él había perdido y había sido bastante.
Se secó el sudor de su frente y continuo abriéndose camino pero el ejército enemigo parecía interminable, cuando creía avanzar unos pasos terminaba retrocediendo el doble.
Iban perdiendo y se defendían a duras penas, le gusto descubrir pequeños grupos de elfos que luchaban lado con lado junto a humanos, era una imagen digna frente a toda la destrucción. Al final un enemigo más grande podía reunir a enemigos de toda la vida y eso que ellos nunca habían sido sus enemigos, no directamente.
Kuu soltó un grito y transmitió nuevas órdenes de agrupamiento, por el momento no podían emplear ninguna clase de estrategia frente a un enemigo tan poderoso y un campo completamente abierto.
Por su parte Kuon ya había perdido por completo el rumbo de la misión, frente a la lucha había terminado adentrándose a la ciudad y cada vez era más difícil encontrar algún sitio por el cual escapar y terminar la misión, sabía que con los dragones obtendrían una ventaja considerable y los habitantes del pueblo de Kyoko lucharían con mayor fervor, pero por el momento eso parecía imposible.
Kuon escucho gritos de las parte bajas del enfrentamiento y rápidamente trepo por uno de los techos blancos de una casa cercana a él y palideció. Los dragones enemigos atacaban al grupo en donde estaba su padre y descubrió con aun mayor horror las modificaciones que tenía ese dragón.
Le habían inyectado energía para que fuera más rápido y más poderoso, Kuon los odio. Hacerle algo así a un dragón era dañarlo permanentemente, los estaban llevando a su muerte segura y eso solo podía ser obra de Natsumo Chiba.
Kuon apretó los dientes y se mordió para evitar que su furia se desatara, mas dragones modificados salieron de entre los grandes barcos y debajo del suelo. Todo completamente planeado.
Ellos creían que llevaban la ventaja de la sorpresa pero sus enemigos sabían de antemano la batalla que habían planeado librar, alguien había estado avisando de sus movimientos al enemigo.
Kuon soltó una exclamación y sintió el viento caliente del fuego, escucho los gritos de terror, vio como los grupos de sus soldados salían corriendo bajo la nueva amenaza, vio a tanto humanos como elfos morir enfrentando a los dragones, personas valientes que se arriesgaban y que salían a luchar aun cuando la batalla estaba perdida intentando defender lo que alguna vez había sido.
¿Y él que hacia?
Seguía escondiéndose frente a sus temores, rememorando aquellas muertes que había provocado. No.
Esto era más horrible que todo aquello que vivió en su pasado, eso era real en ese presente terrible que vivían y él podría evitarlo. Él podría ayudarlos a todos, pero ¿estaba dispuesto a pagar el precio?
¿Realmente podría hacer una diferencia?
Si, por supuesto que si existiría una diferencia y la gente no tendría que morir.
Vio a su padre luchando con valentía y elegancia, se movía rápidamente y cada uno de sus movimientos parecían un hermoso baile, lo vio brincar e intentar atravesar a una de esas bestias en lo que habían convertido a los majestuosos dragones.
Lo vio fallar y lo vio caer arrodillado intentando contener el impacto, lo vio sangrar y vio su ropa manchada completamente de sangre como la de él. No podría imaginar que cosas le podrían doler más a su padre, las heridas que tenia o las que infligía.
Kuon sintió un dolor agudo atravesándole el muslo derecho, había estado perplejo mirando su alrededor que se había olvidado que el mismo estaba en un punto demasiado visible.
Kuon tomo la flecha que le había dañado en la pierna y se había clavado en el suelo, la contemplo por un momento antes de lanzarla con todas sus fuerzas devolviéndola hacia quien se la hubiese lanzado como una pequeña bomba, pues había cambiado la comprensión de su aire y al chocar toda esa energía había causado la explosión.
Ya no se contendría, si moría y explotaba al menos se adentraría entre los soldados enemigos y así mataría a todo ser viviente cercano a él con la explosión de su energía.
Pero no sería suficiente, aun si moría y explotara, su padre y todos a los que había conocido morirían. Lo había visto y no tenía mucho tiempo, el cansancio de Kuu era palpable y no habría mucho tiempo antes de que sucumbiera ante algún fallo y todo terminaría, las fuerzas elficas perderían potencia y su desolación los volvería descuidados e intentarían asesinar a cualquier humano sin importar de que bando fueran, Kuon casi lo vio como una predicción del futuro pues aun si conseguían su misión de soltar a los dragones pertenecientes al grupo de Kyoko sería imposible una victoria.
Necesitaba algo mucho más poderoso.
Estaba decidido.
Empezó a abrirse paso en dirección del bosque, escucho a su padre gritando su nombre con el tono de la preocupación y la ¿advertencia? Pero lo ignoro.
Estaba en llamas.
Su furia se había desatado y se volvía cada vez más difícil controlar su poder, si alguien llegaba a tocarlo entraba en combustión y sus llamas no se apagaban aun si entraban en agua.
Estaba furioso porque lo obligaban a usar su último recurso, algo que había mantenido en secreto por tanto tiempo que parecía que hubiese nacido con ese conocimiento.
Entro al bosque, varios enemigos lo rodearon sin ninguna intención de dejarlo pasar, no entenderían. Kuon levanto una mano y dio un brusco giro. Se escucharon gritos y después fue silencio.
Kuon continuo caminando sin importarle los restos calcinados de su enemigo, debía apresurarse. Se puso a correr a toda velocidad libre de cualquiera que lo siguiera, corrió como nunca lo había hecho, la imagen de su padre le perturbaba. Debía ayudarlo.
Por primera vez tenían algo, una nueva luz había nacido dentro de él cuándo Kuu le dio su energía. La calidez y el amor lo invadieron por completo y lo había entendido. Kuu lo sabía, lo perdonaba y aceptaba, lo comprendía.
Kuon sonrió un poco mientras corría. Todo ese tiempo no tuvo que haberse ocultado de los demás, su miedo lo había alejado de todos hasta de sus más preciados seres y estos todo el tiempo lo supieron y se preocuparon por él. Lo intentaron ayudar de todas las formas posibles y él había sido el idiota que las había ignorado, que los había alejado y que les había roto el corazón.
Apretó más el paso.
Estaba ansioso de conseguirlo, lo que haría no sería el final sino el inicio.
Él y sus padres reiniciarían, volverían a empezar como siempre debió ser, Kuon lo sabía y sabia también que amaba a sus padres por encima de todo, daría su vida por protegerlos de ser necesario pero si aún existía una posibilidad él la haría realidad.
Lucharía por un futuro al lado de ellos ya que la luz que le había brindado Kuu había sido la del amor por el mañana, debía agradecérselo. A ambos.
Kuon se detuvo a retomar el aliento, aun le quedaba un poco de camino.
Miro al cielo y recordó cada vez que kuu intentaba ayudarlo lanzándole indirectas o trataba de sacarlo de la gran oscuridad que lo rodeaba mostrándole luz, la belleza de las cosas. Recordó todas las veces que Kuu había intentado darle su amor, de demostrárselo y como él siempre lo rechazaba. Era doloroso.
Suspiro y volvió empezar a trotar para acelerar el ritmo poco a poco.
Kuon estaba feliz, feliz y descuidado.
Escucho a lo lejos el llamado de un búho y sintió que alguien lo seguía. Se detuvo en seco completamente alerta.
-Te lo dije Kuon – Kuon abrió los ojos desmesuradamente y se giró para ver a Natsumo Chiba a sus espaldas – que la próxima vez que escucharas de mí desearías estar muerto.
Kuon se lanzó contra Natsumo pero sintió un fuerte golpe como una marea tormentosa. Kuon cayó al piso pero ya no pudo moverse más y su visión empezó a fallar. Sintió algo en sus manos y vio como Yashiro le ataba las muñecas. Kuon cayó a la inconsciencia.
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Juliena corría de un lado para el otro, no tenía tiempo pero no podía apresurar a los demás, tenía que asegurarse que todos y cada una de las personas la seguían de cerca, pisando donde ella lo hacía y girando cada vez que ella lo hacía.
No sería complicado, eso le había dicho Kuu pero se había equivocado, probablemente no lo seria simplemente al guiar elfos pero los humanos eran más torpes y descuidados, en especial si se trataba de niños.
-Tía Hizuri ¿Pronto llegaremos?
Miro a la pequeña Maria que se aferraba a su mano, apretándolo tanto como podía con sus minúsculas manos.
Asintió y trato de calmarse un poco, ya faltaba poco, solo debía girar una vez más a la derecha, y en el final del corredor por debajo a la altura de sus rodillas encontraría una abertura que sería la entrada a una nueva galería de cuevas.
El mapa que le había dado Kuu era preciso y si llegaba a equivocarse no encontrarían nuevamente el camino de regreso pero estaba segura de que lo conseguirían y así fue.
Poco a poco cada uno se fue agachando y saliendo a una nueva enorme cueva, Juliena los recibía del otro lado esperando que todos terminaran de pasar.
Pero no se dio tiempo a descansar, rápidamente empezó a ordenar a todas las personas sus siguientes tareas, le había prometido a Kuu que los protegería pero no que ella forzosamente tenía que permanecer a su lado y ella ya no tenía tiempo.
Desde el inicio había tenido un extraño presentimiento y estaba preocupada por Kuu y por Kuon.
-Maria-chan, ¿Qué te parece si te quedas al lado de Hiou-Kun y los demás hasta que regrese?
-¡NO! Yo voy contigo…así también veré a mi abuelo y…
-Maria-chan, te lo volveré a decir. Quédate con Hiou-kun y los demás.
-Pero yo no quiero quedarme aquí mientras mi abuelo está en peligro.
-Lo sé y tranquila. Al viejo Takarada no le pasara nada pero necesito que permanezcas aquí y cuides de los demás, necesito que vallas con ellos y los tranquilices.
Maria agacho la mirada pero termino asintiendo y camino hacia el resto que aguardaba.
-Prométeme que regresaras a salvo.
Una de las mujeres se había anticipado a su ansiedad y la había descubierto.
-No puedo prometer nada pero hare todo en cuanto esté en mi alcance.
El resto de personas se acercaron a ella y les sonrió de forma tranquilizadora.
-Echaré un vistazo a ver cómo va la cosa y ayudare su puedo, permanezcan aquí y estarán a salvo, protéjanse y no generen mucho ruido.
Recibió varias palabras de aliento pero dejo de entender todo lo que le decían, debía apresurarse.
Les dejo el mapa ya que ella ya no lo necesitaba, había memorizado el recorrido y no dudaba a la hora de dar una vuelta o de agacharse para evitar golpearse con algo.
Salió a la cueva principal y de ahí al exterior, empezó a correr con todas sus fuerzas a donde los demás luchaban, había sido más tardado la ida porque llevaban muchas personas, iban caminando y descansaban por las noches. Pero ella era veloz como nadie en ese lugar y no tardaría en cruzar el bosque para llegar hasta el otro extremo de la isla y ella deseaba que Kuu y Kuon la esperaran luchando con todo su poder.
Le dio su deseo a la luna y se lo llevo al corazón para que se hiciera realidad.
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Fuego, agua, fuego, agua.
Todo en su interior se revolvía y retorcía, le quitaban el sentido de orientación y su percepción de arriba y abajo se perdió.
Cuando abrió los ojos el mareo aun persistía al igual que esas grandes voluntades nadando en su interior. Recordó todo lo que había ocurrido y se levantó con rapidez pero el mareo gano y cayó de nuevo al suelo.
Podía escuchar sonidos de guerra a su alrededor pero por un momento todo eso no le importo, aun trataba de darle sentido a todo.
¿Por qué el fuego aun persistía en ella?
Ni siquiera con la maldición tenía todas esas sensaciones en su interior.
Kyoko volvió a levantarse en cuanto recupero consciencia de lo que había pasado, recordó a Yashiro dejándola inconsciente. ¿Yashiro era un ayudante de Natsumo?
Agito la cabeza tratando de despejarla, aun no comprendía nada. Sentía el cuerpo pesado como si no lo hubiese movido por horas y sus muñecas ardían y aun podían verse marcas de ligaduras. Descubrió su arco, su carcaj lleno de flechas y su espada en el suelo y se agacho para recogerlas y colocárselas en su lugar.
Empezó a caminar con cuidado, cada paso era un enorme trabajo pero siguió moviéndose buscando un enemigo inexistente. Tanto Yashiro como Natsumo no estaban por ningún lado.
Completamente extrañada siguió adentrándose en el bosque y su panorama se abrió.
Soltó unas cuantas lágrimas de enojo cuando la ciudad quedo a su vista, su ciudad, aquella que su padre y su abuelo, que su bisabuelo habían levantado, la vio estando completamente en ruinas.
Alcanzaba a distinguir pequeños grupos de personas enfrentándose a enormes dragones que parecían una monstruosidad, vio fuego consumiendo las casas, los sembradíos, los animales.
Todo estaba ardiendo y el fuego empezaba a alcanzar el bosque que por primera vez en toda su vida veía completamente apagado como si fuera perdiendo poco a poco su vida conforme el fuego lo iba mordiendo.
Kyoko no podía distinguir aun con claridad pero sabía que estaban perdiendo, ya no luchaban para obtener la victoria sino simplemente para no morir y sobrevivir lo más que pudieran.
No vio dragones de su ejército en el aire por lo que había supuesto que aún no los habían soltado o simplemente habían sido eliminados. Kyoko lanzo una plegaria por Therit y deseo poder asegurarse que su dragón estuviera a salvo pero no podía hacer nada desde la posición en la que se encontraba.
Kyoko se sentó contemplado toda la destrucción y empezó a llorar con mayor fuerza por su estupidez, ella no podía hacer nada ahí y aunque estuviera en ese lugar ¿Qué se suponía que debía hacer?
Era buena peleando pero una sola persona no podría hacer la diferencia, ella no podría hacerlo.
Siguió llorando de forma desconsolada mientras el fuego y el humo seguía propagándose, siguió preguntándose lo que debía hacer y el motivo por el cual ella estaba ahí ¿Qué sentido tenia dejarla inconsciente si al final la habían soltado sin siquiera dejar que ella despertara?
Kyoko hizo puño sus manos y empezó a descargar duros golpes contra el suelo.
¿Qué demonios hacia pensando en Natsumo cuando su prioridad era su pueblo?
Su pueblo no estaría a salvo si Natsumo aún seguía vivo. No tenía sentido acabar con Natsumo si al final no le quedaba ninguna persona que proteger, además de que existía una remota posibilidad de que ella fuera un contrincante digno de Natsumo, alguien más debía de encargarse de él.
Tenía prioridades y eso era ayudar en cuanto pudiera en la batalla pero era una inútil si ni siquiera podía acercarse sin caer inconsciente por el dolor.
No importaba, lo soportaría, debía de hacerlo. Se levantó y se secó las lágrimas, empezó a correr todo lo que le permitían sus piernas en dirección a la batalla.
Conforme menos quedaba para llegar el dolor apareció y a cada paso se intensificaba pero no se detuvo. Dejo de correr cuando la visión empezó a fallarle, caminaba como si se hubiera acabado todo un pedido de Hidromiel ella sola.
Termino cayendo al suelo y el dolor la hacía jadear, su cuerpo deseaba regresar a la parte interna del bosque pero estaba aferrada al suelo, no debía de retroceder o ya no podría volver a intentarlo, nuevamente estaba en llamas y el agua de su interior no podían aplacarlas ni siquiera un poco.
Se arrastró un poco más y soltó un grito ¿Es que acaso hasta ahí llegaba su voluntad?
Las personas que estaba arriesgándolo todo, aquellos quienes creían que era mejor morir intentándolo que perder su hogar o ser exiliados de este, todos lo daban todo de sí mismos ¿y a ella la detenía el dolor? ¿Desde cuándo permitía que el dolor se convirtiera en una carga que su cuerpo no pudiera aguantar?
Ella había jurado proteger a su pueblo por su padre, no buscaría la venganza de quien le había hecho perder todo porque aun había cosas importantes por las que valían la pena luchar en lugar de embriagarse de venganza.
No podía permitirse el dudar ni el sucumbir ante el dolor, aun no podía rendirse ni perder la fe.
Con ayuda de sus brazos empezó a arrastrarse, grito de dolor intentando calmarse pero no podía hacerlo, se descubrió lanzando sus manos en sentido contrario pero se mordió el labio para recuperar el control de su cuerpo.
Lágrimas de dolor empezaron a cubrir su rostro y nuevos gritos les siguieron. ¿Cuánto más dudaría esa agonía?
¿Por qué ella tenía que sufrirla?
Ella solo deseaba proteger a los suyos, lo que le importaba ¿Qué había de malo en eso? Todo mundo lo hacía ¿entonces porque a ella no se le permitía darlo todo por los demás?
Regreso sus manos frente a ella y siguió jalando su inerte cuerpo, debía seguir avanzando, seguir adelante sobrepasando las llamas que la quemaban poco a poco.
El agua de su interior termino sucumbiendo y ella fue perdiendo la consciencia de lo que hacía, solo se seguía arrastrando hasta que sus manos dejaron de moverse, podía sentir algo liquido correr por sus mejillas y mentón, también lo sentía en el pecho y los brazos. Era la sangre que salía a causa de sus esfuerzos, si al final no conseguía extinguir el fuego con agua lo haría con su sangre.
Se volvió a morder el labio y sintió el gusto de la sangre en su boca, eso la despejo un poco y consiguió volver a mover los brazos, el dolor era insoportable y ella ya no podía gritar.
Alcanzo los últimos tramos del bosque, los que estaban quemados y el calor de su interior se agregó el de su exterior, si no se levantaba corría el riesgo de salir quemada también al igual que el bosque pero apenas y podía moverse, era impensable que pudiera levantarse y correr a un sitio seguro.
Nuevos mareos surgieron y ya no supo si avanzaba o no, por fin quedaba a su vista el pequeño ejército que habían formado con Kuu, estaban destrozados, heridos y cansados. No durarían mucho.
Vio a varios morir por flechas enemigas y recordó que debía seguir avanzando, ella debía ayudarlos, ella debía continuar.
Vio a uno de sus hombres gritar por ayuda, vio su enfrentamiento valiente frente a varios adversarios y de la misma forma lo vio sucumbir.
Kyoko, completamente molesta empezó a levantarse con la ayuda de los restos de un árbol, le dañaba las manos pero al menos permitían que se mantuviera en pie.
Dio un inestable paso y después otro, el fuego se volvía real, el fuego empezó a consumirla de verdad con llamas azules que en cualquier otro caso hubieran sido hermosas. Sintió su piel arder y grito, grito y siguió gritando hasta que su cuerpo incendiado cayó al suelo.
Soltó lágrimas, se rendía. Ya no podía soportarlo, preferiría morir a seguir sintiendo ese dolor.
Cerro los ojos en completa negación, escucho gritos de júbilo pero ya no le importaron y dejo de escuchar todo a su alrededor, solo le importaba el tiempo que su muerte tardaría en llegar, el tiempo que le tomaría dejar su cuerpo completamente calcinado.
Con cierta ironía esas flamas que la rodeaban era cálidas, recordó el sentimiento que le generaba Kuon siempre que realizaba magia y se descubrió pensando que ese fuego era igual que el del joven elfo.
Kyoko volvió a abrir los ojos y vio su mano en medio del fuego pero esta no se estaba quemando, simplemente estaba demasiado caliente y ardía pero su piel no cedió al fuego.
-Kuon…
La chica susurro su nombre mientras volvía a intentar levantarse, por fin pudo dar pasos inestables pero cada vez estaba más y más cerca y el fuego era agradable. Consiguió llegar al campo de batalla y sus hombres la miraron aterrados, pero ella estaba feliz.
Ahora lo sabía aunque no lo comprendiera, Kuon le había dado una oportunidad y el fuego de su interior empezó a decaer hasta que simplemente había sido un recuerdo, el agua de su poder volvía a tener el control de su cuerpo y los sonidos regresaron a ella.
El dolor se había esfumado y junto a este el fuego también había desaparecido junto al aire.
Kyoko desenfundo su espada y todos aquellos que la vieron le dieron la bienvenida, vio a Kuu sonreírle y ella le devolvió la sonrisa.
Descubrió que los gritos de júbilo habían sido causados por los dragones que Sho y los demás habían conseguido soltar. Kyoko llego junto a Kuu y lucho protegiendo sus espaldas y llamando mentalmente a Therit, era momento de saber si su dragón se encontraba bien, lo vio sobrevolar guerreros y esquivar flechas con movimientos hermosos.
-Parece ser que Kuon y los demás han conseguido completar su misión.
Kuu atravesó a dos hombres que estaba frente a él y regreso al lado de Kyoko colocando su espalda junto a la de ella.
-Fue Fuwa-san quien lo hizo, Kanae está atacando en la delantera de nuestro ejército y Kuon… no se en donde esta…
Kyoko se giró para ver al hombre frente a ella, era hermoso aun estando lleno de sangre y completamente agotado, su mirada estaba perdida como si hubiera perdido la luz. Kyoko se preocupó pero no tuvo tiempo para preguntarle nada más, nuevos enemigos ocuparon el lugar de los que ellos habían acabado y Therit la había alcanzado y sobrevolaba encima de sus cabezas.
-¡Ve Mogami-san! Ayuda a los demás, el verte les dará fuerzas a todos…. Ve…
Kyoko asintió y le deseo suerte a Kuu, corrió hasta donde Therit empezaba a abrirse camino para aterrizar y cuando lo hizo no perdió tiempo, dio un salto y aterrizo sobre el lomo de su dragón cuando este empezaba nuevamente a elevarse.
Quiso abrazar a Therit pero solo pudo expresarle su felicidad, su dragón correspondió a sus sentimientos moviendo su enorme cola de un lado a otro y dando gruñidos de alegría de vez en cuando. Ambos estaba contentos de verse nuevamente y Kyoko sintió que un peso a su carga se quitaba, no sabía que tan preocupada había estado ni que tanto le había echado de menos hasta que este estuvo frente a ella.
Grito para darse ánimos y empezaron con su tarea, era imposible enfrentar a los dragones enemigos con una sola unidad pero rápido junto a varios de sus jinetes que ya luchaban por aire e iniciaron ataques mezclados para tratar de detener a uno de los enormes dragones, no conseguían hacerle mucho daños pero al menos los distraían de seguir lanzando fuego a sus compañeros que luchaban por suelo.
Si bien no avanzaban al menos detuvieron un poco la velocidad en que el enemigo acababa con ellos.
Kyoko esquivo una flecha y sintió el dolor de otra al clavarse en uno de los pies de Therit, gruño y saco su propio arco y empezó a lanzar ataques que terminaban dando a algún enemigo al caer, probablemente un ataque aéreo seria lo único que podría darles una ligera ventaja ya que los extraños dragones enemigos no llevaban a sus espaldas ninguna clase de jinete que les ordenara.
Kyoko empezó a ver por ahí una salida y no dejo de hacerlo, mato a muchos con sus flechas, pasaron varios minutos que parecían interminables cuando sus flechas por fin se habían acabado. Decidió iniciar una lucha terrestre siendo respaldada con Therit justo en medio de la formación enemiga, podía ser mortal pero lo seria en ambos bandos.
Ya se dirigía a la posición deseada cuando escucho un grito atronador del fondo de la batalla, en donde sus fuerzas luchaban hombro con hombro, ordeno a Therit que regresara, no había sido un grito sino varios lanzados al mismo tiempo.
Llego al lugar y empezó a bajar un poco para distinguir lo que había ocurrido, nuevos gritos empezaron a sonar y cuando Kyoko también pudo verlo se le paralizo el corazón y se hubiera dejado caer a no ser porque estaba sentada y Therit la sostenía.
-No… ¡NO!
La confusión y la tristeza empezaron a llenarla a ella también.
Vio a la reina elfica Juliena pasmada frente a la escena sin creer, la confusión se habría ante todos los que veían y se había generado un extraño silencio, tanto su ejército como el contrario se habían quedado completamente quietos, observando.
Juliena intento acercarse pero era demasiado tarde.
La espada que había atravesado a Kuu por el pecho salió de su cuerpo poco a poco, con una extraña morbosidad, el suelo bajo los pies del rey elfico empezó llenarse de sangre y el rojo lo cubrió todo, salpico el rostro lleno de dolor de Kuu como el rostro impenetrable de su atacante.
La mirada de Kuu perdió enfoque pero no quería ceder aun ante la muerte.
-¿Por qué?
Pregunto pero no le dieron respuesta, Kuu estaba desecho en dolor y no era el dolor que le causaba su mortal herida.
La espada termino de salir del cuerpo de Kuu y este pudo observar la espada llena de su sangre fuera de su cuerpo, una espada que horas antes le había entregado a su hijo para su protección.
Kuu se tambaleo y levanto la mirada una última vez viendo a su hijo frente a él, con lágrimas en los ojos levanto una de sus manos y acaricio el rostro de su hijo manchado con su sangre, acaricio el rostro de su asesino.
la visión de Kuu perdió enfoque y aun lucho un poco más intentando tapar su herida solo para poder observar a su hijo más tiempo, aquello que siempre amo y siempre cuido, aquello que siempre deseo que se abriera a él y le demostrara su amor pero solo lo consiguió unos segundos.
Kuu sonrió a su hijo por última vez y susurro unas palabras únicamente para él, Kuu se entregó a la muerte y su cuerpo sin vida cayo a los pies de su asesino, de su único y más preciado hijo.
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¿Qué? *Sonido de llanto desgarrador*
Me costó mucho trabajo escribir este capítulo porque la verdad no quería llegar al final.
¿Qué creen que haya pasado?
No digo nada más porque cualquier cosa puede ser usada en mi contra.
Llevo enferma unos días y es un asco pero bagh, se olvida mientras lloro por la muerte de Kuu
22 OCT-20012 …24 JUL- 20015
(Dejo esta fecha por aquí solo para no olvidarla… es importante para mí :3)
Como sea tendrán que esperar una semana para ver qué ocurrirá con Hellgrind, estoy por acabar la historia y no me gustaría dejar ya tanto tiempo entre publicación pero es inevitable, nuevamente me voy a un lugar remoto y ahí no tengo internet…. Como sea, espero poder verlos pronto y mientras tanto seguiré llorando a Kuu ya que no tengo nada más que decir….
Nos leemos pronto
Hika&cerebro-chan
