¿Te quedarías conmigo, por favor?
Autora: XMizzfreestyleX
Traductora: Alisevv
Pareja: SS/HP
Disclaimer: No soy propietaria de nada relacionado con HP. Todo pertenece a JK Rowling, Bloomsbury Books, Scholastic Inc., Warner Bros. y demás entidades involucradas
La versión original la pueden encontrar en la bio de mi perfil
Won't
You Please Stay With Me?
Capítulo 21/26
El Dragón Plateado
Este capítulo va dedicado a Jean Slytherin, que cumplió años en estos días. Espero te la hayas pasado genial, preciosa. Muchas felicidades.
—¡No, Señor Longbottom!— McGonagall lo alcanzó suavemente e intentó dirigir a su Gryffindor hacia la izquierda—. Debe entrar por aquí y salir por allá.
Neville la miró, notándose completamente confundido. Señaló la plataforma y después las escaleras.
—Pero ellos salieron por ahí…
—Señor Longbottom, por favor, trate de poner atención. Todos los otros estudiantes están saliendo por ese lado.
—Oh…— musitó el chico, para luego dirigirse hacia la otra entrada con la cabeza gacha.
McGonagall suspiró y golpeó el pie contra el suelo con nerviosismo. ¿Quién hubiera pensado que los ensayos para la graduación pudieran ser tan estresantes? Se preguntaba si Sprout, Flitwick y Snape estaban teniendo los mismos problemas.
—¡Señor Finnagan, usted va antas que el Señor Fitch!
Después de una hora de tediosos ensayos, la profesora anunció, feliz:
Eso es todo por la práctica de hoy. Mañana todos vendrán aquí a las ocho en punto, después de desayunar. ¿Alguna pregunta?
Nadie alzó la mano. Todos querían salir y largarse a Hogsmeade.
Muy bien, pueden irse.
Los Gryffindor volaron rápidamente del lugar, y mientras lo hacían, Severus Snape esperaba en la entrada del fondo con sus propios Slytherins. Cuando McGonagall pasó a su lado, se detuvo momentáneamente y lo miró.
—Buena suerte, Severus. La vas a necesitar— miró al grupo de pendencieros e indisciplinados estudiantes de la Casa de las serpientes—. Es una lástima que no tengamos otros profesores para asistirnos.
—Gracias por tu preocupación, Minerva.
La bruja le lanzó una sonrisa de comprensión y partió rápidamente, agradeciendo a Merlín el que ella no era la Jefa de Slytherin.
Mientras entraba al castillo, atrapó a Harry observando hacia los Slitherins.
—Señor Potter, ¿qué está haciendo?
—Yo… yo estaba…
La mujer sacudió la cabeza.
—No ahora, Potter. El Profesor Snape tiene que preparar a los de su casa para la graduación. Es una tarea exigente, por si no lo ha notado. No tendrá tiempo para usted hasta más tarde.
—¡Señor Mac, si no se coloca en la fila ahora mismo, lo arrastraré de la oreja para asegurarme que lo haga!
Harry y McGonagall hicieron una mueca al escucharlo. Apenas habían transcurrido dos minutos y ya Snape estaba gritando a sus Slytherins
—Ésta es la peor época del año. Nunca ansío preparar a nadie para la graduación.
—¿Cree que en todas las casas es como esto?— preguntó Harry.
—Ravenclaw, sí, porque después de un rato comienzan a frustrarse y empiezan a actuar como una pandilla de sabelotodos.
—¿Y qué hay de Hufflepuff?
McGonagall se encogió de hombros.
—¿Por qué no le pregunta a la Profesora Sprout? Tiene programado ensayar con su Casa dentro de tres horas.
Harry deseaba imaginar que los Hufflepuff eran los estudiantes perfectos, pero incluso los adolescentes bien educados como ellos podían salirse de la línea.
McGonagall asintió como despedida y luego partió hacia su oficina. Harry permaneció donde estaba y, una vez que su profesora desapareció de la vista, caminó hacia las puertas y miró a hurtadillas a Snape. En ese momento, el mago, sosteniendo a uno de sus estudiantes por la oreja, estaba arrastrándolo a través del césped. Quería señalar y reírse del tío a quien su prometido le estaba haciendo pasar un mal rato, pero sólo se quedó observando y disfrutando el espectáculo. En ese momento, vio que Hagrid estaba en el exterior de su cabaña, riéndose mientras cortaba algo de leña. Harry sonrió y tomó nota mental de preguntarle más tarde sobre todos los maravillosos sufrimientos que Snape estaba infligiendo a sus estudiantes.
Entonces, otro pensamiento le impactó.
"Todavía tengo que encontrar el anillo perfecto para él"
Sonriendo feliz, corrió hacia la salida principal del castillo. Mientras Snape estaba ocupado pagando su frustración con sus estudiantes, encontraría el anillo de boda perfecto para él. Estaba determinado a conseguir el mejor… con mas cantidad de hechizos protectores que cualquier otro allá fuera.
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Una vez que Harry llegó a Hogsmeade, divisó rápidamente a Hermione y Ron, que estaban en un banco, conversando. Se acercó y preguntó:
—Entonces, ¿dónde está la tienda de anillos?
—Creo que justo al doblar la esquina de la siguiente calle— contestó Ron.
El pelirrojo guió el camino y, en cuanto encontraron la tienda de anillos, llamada 'Los Cuentos de Hadas se Vuelven Realidad', Harry estuvo listo para entrar, y hubiera tenido éxito si Hermione no hubiera aferrado su brazo.
—¡Detente, Harry!
—¿Qué?
—Usa tu cerebro por una vez. ¿Qué pasaría si alguien te viera comprando un anillo?
El chico bajó la mirada hacia el piso.
—Demonios…
—Está bien, Harry. Ron va a entrar y fingir que él es quien va a comprar el anillo y que tú eres su mejor amigo. Simplemente, estarás ahí para dar tu aprobación.
—Me suena como un buen plan— intervino Ron.
—Está bien. Entonces, vamos.
Ron entró en la tienda primero, seguido por Hermione y Harry. El propietario, Señor Bradley, se adelantó ansiosamente a recibir a sus visitantes.
—Buenos días.
El trío sonrió y saludó al hombre.
Siéntanse libres de mirar alrededor. Si les interesa algo, un duden en pedírmelo.
Los profundos y cerúleos ojos del hombre se posaron en Harry por mayor tiempo que en los demás. Luego regresó a lo que estaba haciendo.
Los tres se dispersaron, Hermione y Ron pretendiendo mirar los anillos mientras Harry realmente observaba cada uno de ellos. La tienda no era tan grande como había esperado y luego de diez minutos, ya había visto todo lo que había que ver.
—¿Encontraste algo?— preguntó Hermione mientras pasaba a su lado.
Completamente alicaído por no haber encontrado el anillo de sus sueños, sacudió la cabeza lentamente. El Señor Bradley, que había escuchado a Hermione, sonrió contento. Así que la joya era para El-Niño-Que-Vivió. Dejando a un lado los anillos que estaba encantando, caminó hasta Harry y preguntó tranquilamente.
—¿Quizás es usted quien está buscando un anillo?
Harry quiso decir 'no', pero tan pronto la idea cruzó su mente, su lengua se trabó.
—¿Qué pasa?— preguntó Ron.
—Hay encantamientos en mi tienda— contestó el Señor Bradley—. No pueden mentir aquí.
De repente, Hermione y Ron parecieron muy intranquilos.
No se alarmen. Nunca le diría al Profeta ni a ningún otro editor de noticias sobre las intenciones del Señor Potter. Ahora, por lo que entiendo está buscando el anillo perfecto, ¿no?
Harry asintió.
—Para mi prometido.
—Obviamente— replicó el hombre, mientras caminaba hasta el fondo de la habitación—. Tengo un anillo en el que he estado trabajando por dos años. Por increíble que pueda ser, es la ruina de mi sueño y la perdición de mi vida— el Señor Bradley alcanzó una pared de mármol negro y retiró una caja dorada que estaba rodeada de fuego frío—. Aquí está.
El hombre entregó la cajita a Harry y observo curioso mientras éste la tomaba en su mano, sin sentir las llamas que protegían el tesoro oculto. El Señor Bradley sonrió y asintió con aprobación.
—Bien hecho, Señor Potter.
Hermione levantó una ceja y Ron estiró la mano para tocar la caja.
—Llamas frías…— pero, tan pronto como su dedo se acercó a centímetros de la caja, pudo sentir el calor del fuego y lo retiró rápidamente. Luego, miró a Bradley.
—¡Arde!— Ron estaba asombrado.
—No trabajé en esa caja y el anillo por nada. Yo no creo en el matrimonio sin amor. ¿Cómo puede mantenerse un matrimonio sin amor? Aparte de mí, sólo alguien que ame verdaderamente a su pareja puede sostener la cajita en sus manos.
Hermione y Ron jadearon y Harry sintió que sus mejillas ardían.
—¡Usted es brillante!— exclamó Ron.
Hermione aplaudió a Bradley y Harry le sonrió, antes de abrir lentamente la caja. En su interior, encontró algo que nunca antes había visto. En el centro del cojín de terciopelo se hallaba un dragón chino, los ojos cerrados y los miembros metidos bajo el cuerpo. Jadeó, y sus amigos le imitaron.
—No sé qué decir…— los ojos de Harry permanecían fijos en el dragón dormido.
—No necesita decir nada, sólo pagar el precio apropiado— contestó Bradley.
—Maldición… Ese anillo va a costar una fortuna…— se atragantó Ron.
—Sí… pero… mi prometido vale todo eso y más— asintió Harry, mientras Bradley le entregaba la etiqueta.
—Acaricie a la dragona y despertará. Y no se preocupe por el tamaño, se ajustará al dedo de su amado.
Mientras Bradley se alejaba, el chico tocó con suavidad a la dragona, que se despertó al instante; los ojos esmeralda de ella lo miraron y sus bigotes se balancearon en el aire.
—Es hermosa— musitó Harry.
—Un anillo que vive— explicó Bradley—. Es único en su especie, Incluso puede ser encantado con toda la clase de hechizos que se le puedan ocurrir. Protegerá a tu pareja de forma diferente a cualquier otro anillo; su fuerza radica en tu amor.
Harry cerró la cajita y la colocó frente a él; luego sacó una bolsa de galeones y la dejó caer en el mostrador. Bradley la abrió y contó todo.
—Felicitaciones, Señor Potter. Acaba de comprar el anillo más fino que existe.
El chico agradeció al hombre y partió, sintiéndose el prometido más feliz del mundo.
—Apenas puedo esperar para mostrarle a Severus el anillo.
Hermione y Ron asintieron. Ellos también se sentían excitados, aunque no habían tenido nada que ver con el asunrto.
ººººººººº
Más tarde ese día, cuando la mayoría de los estudiantes estaban estudiando en la biblioteca, o en la sala común haciendo sus tareas, Harry había sacado la caja para verla mejor antes de irse a dormir. La abrió y la dragona se paró sobre sus cuatro patas. Le pareció tan atenta como estaba Snape cuando ejecutaba legeremancia. Entonces, repentinamente, ¡saltó! Harry estiró el brazo para agarrarla pero ella hizo un repentino movimiento hacia el baúl que estaba a los pies de la cama y se zambulló dentro, mientras el chico se caía de la cama tratando de atraparla.
—¡Maldición… Demonios!
Lanzó un hechizo de silencio antes de empezar a registrar su baúl. Momentos más tarde, la dragona había emergido del mismo, y alrededor de su cuello estaba el anillo que Snape le había dado meses atrás. El anillo que él había ocultado. No sabía por qué, pero de repente sintió ganas de llorar. Tomó la dragona y su anillo.
—Gracias.
Sostuvo a la dragona en la palma de su mano y vio como ella enroscaba su cola, formando un aro. Metió su propio anillo en su bolsillo y el de su pareja en la cajita. Snape iba a estar más que complacido.
Continuará…
Próximo capítulo: Las túnicas de fiesta de los magos.
Holitas
Bueno, este capítulo estuvo cortito, pero según palabras de la propia autora, necesitaba hacer una pausa entre tantas capítulos largos.
Mi inmenso agradecimiento a todos los que leen la traducción y en especial a:
Jean Slytherin, Heitt, Liz hattu79, Lupita Snape, Arundhel Snape, Enovy, Tentoushi_Tomoe, Ibyra greydbi
por sus lindos comentarios
Tentoushi_Tomoe: Sipi, ya bviene la boda, y creo que Harry tiene algo de razón en desconfiar jaja. Creo que después eso de estar arriba no le va a preocupar demasiado, jajaja. Besitos mil, linda, y que pases una muy feliz Navidad^^
Ibyra greydbi: Tranquila, si no puedes dejar comentario no hay problema. En realidad esta historia no la escribí yo, es ua traducción, aunque también tengo varias historias propias que te invito a leer^^. No necesitas rogar, te aseguró que actualizo lo más rápido que puedo. Besitos mil, linda, y que pases una muy feliz Navidad^^
Y como me va a ser imposible actualizar de nuevo antes del 25, deseo a todos que pasen una Nochebuena estupenda y un Día de Navidad sin demasiada resaca jiji.
¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!
Besitos
Alisevv
