21. Pelea

—¡Al menos yo no necesito maquillarme para sentirme cómodo conmigo mismo!

Un zapato pasó al lado de la cabeza de Sheen, que no tuvo que hacer mucho esfuerzo para apartarse, y salió por la ventana del cuarto de Libby.

—¡Estás loca!— exclamó Sheen.

—¿Ahora yo soy la loca?— preguntó Libby mientras se agachaba para quitarse su otro zapato.

Entonces Sheen recorrió la distancia que los separaba, la agarró de ambas manos, y las sostuvo contra la pared.

—¡Ya cálmate!

Se sostuvieron la mirada durante un par de segundos hasta que no pudieron más y finalmente suavizaron la mirada. Sheen se inclinó para besarla, pero como ya había aflojado el agarre de sus manos Libby alcanzo a poner una mano entre ellos.

—¿En serio quieres que nos convirtamos en esto?

Él se separó con un suspiro y se sentaba en la cama con la frente entre sus manos. Por su parte Libby se dejó caer al suelo.

—¿Por qué estamos haciendo esto? Tú y yo nunca peleamos— le preguntó Sheen a su novia.

—Claro que peleamos.

—No es cierto, tú me gritas que no haga estupideces, luego yo te prometo que nunca lo volveré a hacer…

—Y después lo vuelves a hacer y yo te vuelvo a gritar por eso.

—Exacto, no hay peleas.

Ambos se quedaron en silencio por unos minutos que se hicieron eternos.

—Lo lamento, creó que sobrerreacciones— se disculpó Libby—. Fue muy injusto de mi parte. Simplemente no pensé que las cosas fueran a tornarse de este modo.

—Lo sé, yo tampoco estoy muy contento con todo lo que está pasando.

Entonces Sheen se bajó de la cama y se arrastró hasta sentarse enfrente de Libby y tomarle la mano.

—Libby— dijo con un suspiro—, quiero casarme contigo.

—Sheen…

—No, escúchame. Quiero pasar el resto de mi vida contigo, quiero que seas la madre de mis hijos y que cuando sea un anciano tú me cambies los pañales. Pero no puedo ir contigo a Nueva York— se detuvo un momento para recorrer el dorso de su mano con sus dedos—. Llevamos juntos prácticamente toda la vida, y aunque quiero que siga siendo así no dejo de pensar que si no nos separamos aunque sea un tiempo vamos a terminar odiándonos.

—¿Entonces qué es exactamente lo que quieres?

—Creo que deberíamos ser solo amigos, por un tiempo. No quiero que perdamos el contacto porque estoy seguro que me volvería loco sin ti, y no en un buen sentido.

—¿Te refieres a salir con otras personas?

—¿Qué? ¡No! Digo, al menos que tú quieras salir con otras personas. Aunque de todos modos no es como si puedas encontrar nada mejor que yo haya afuera— Libby río mientras se limpiaba un par de lágrimas que habían empezado a salir—. Solo digo que soy muy joven para enfrentar algo tan formal, pero sigues siendo la única… ¿Crees que me podrías esperar?

Libby soltó la mano de Sheen y se acomodó un mechón de cabello atrás de la oreja.

—No pienses que me voy a cerrar a otras posibilidades, si quieres tu tiempo y seguir siendo mi amigo vas a tener que aguantarme hablando sobre otros chicos— lo amenazó Libby—. Pero tienes suerte de que yo también quiera que tú me cambies los pañales cuando sea vieja.

En serio que no podría terminar de agradecer a AniiCross por todos sus lindos comentarios. La verdad es que estaba pasando por un bloque muy grande y en verdad que me ayudó mucho a poder continuar escribiendo. Espero que te guste y sigas leyendo.

Los quiere: yo.