Retroceso (parte 2)
Estaba sola y no sabia en donde rayos se encontraba, lo último en su mente era el accidente y... su muerte.
-Estoy... ¿muerta?
-No aun (la vos venia de todas direcciones).
-¡¿Quién eres¡¿Dónde estoy?! (a la defensiva).
El lugar estaba cubierto por una espesa neblina, era lo único que se podía ver, lo demás era oscuridad.
-La verdadera pregunta es ¿Qué harás?
-¡¿A qué te refieres?!
-Solo observa.
El suelo bajo sus pies se volvió transparente y a través de él pudo ver el lugar del accidente, o lo que quedaba de el.
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Atravesando los escombros, el fuego y el humo, un equipo bien coordinado se movía a increíble velocidad sin emitir ni un ruido. En un determinado lugar todos se reunieron.
Sol.1:-Aquí fue, sepárense y búsquenla.
Sol.2:-¿Qué hacemos con los cuerpos de los otros implicados?
Sol.1:-No nos sirven. Déjenlos, solo busquen a Urano.
-¡Si! (todos menos Sol1).
Trabajan rápido tenían poco tiempo antes de que las autoridades locales llegaran. Los cinco sujetos llevaban trajes ajustados, armaduras y cascos, todo de negro.
Sol.3¡La encontré! (lanzando lejos una enorme roca que le estorbaba).
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-¿Qué es eso?
-Lo que queda de ti.
-Pensé que no estaba muerta.
-No lo estás, eso es lo que te mantiene viva aun.
-¿Y mi cuerpo¿Dónde esta mi cuerpo?
-Lo tengo yo.
-¡¿Que, qué?!
-Sigue observando.
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Sol.4:-¿Dónde está su cuerpo?
Sol.5:-Que importa, ya tenemos lo que buscamos.
Frente a ellos se encontraba una gema con forma de flor de color dorado claro, su brillo estaba medio opacado por la pérdida de su cuerpo, pero aun tenía mucho poder.
Uno de los sujetos intentó tomarla con las manos, pero lo detuvo la voz de su líder.
Sol.1:-¡Detente!
Todos giraron en su dirección.
Sol.1:-No saben que les pueda pasar si lo tocan. Usen la cápsula.
Obedeciendo la orden, uno de los saiyan sacó una cápsula pequeña de su mochila y con sumo cuidado encerró el cristal de Urano, privándole de toda luz para que no pudiera hacer nada. Luego de asegurar su carga el equipo se dispersó para dirigirse por caminos diferentes a un punto de reunión común.
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-¿Quiénes son ellos? (mirando a todas partes, pues no sabia quién le hablaba ni dónde estaba).
-Saiyans.
-¿Saiyans?
-Son los que te mantienen en esta oscuridad.
-¿Cómo?
-¿No lo viste?
-Las escenas que vi, son...
-Pasadas. Tú ahora estás dentro de esa cápsula.
-¿Qué debo hacer?
-Yo pregunté eso primero.
-¿Quién eres?
-¿Yo? Un amigo, claro.
-Déjate ver entonces.
-No puedo.
-¡¿Por qué?!
-Tú debes venir a mí, no me gusta el lugar en donde estás.
-¡¿Y cómo rayos hago eso?! (irritada porque no estaba avanzando nada con la conversación).
-Tú tienes el poder Sailor Urano. Solo libéralo y verás la luz. Mi luz.
La neblina comenzó a desaparecer y la oscuridad avanzaba conforme ésta se desvanecía. De seguir así, ella también sería cubierta por la oscuridad.
-¿Qué poder¿Cómo lo saco?
No hubo respuesta, se había ido.
-¡Responde¡¿Cómo lo saco?!
Nada.
-¡Demonios! (golpeando el suelo bajo sus pies). No puedo, no se como (el rostro de Michiru le vino a la mente). Michiru (casi inaudible, incluso para ella). No puedo creer que lo último que le dije... no, no, yo... no puedo morir ahora. No sin antes (cerró los ojos para visualizar a su princesa)... decirle... lo siento.
Las sombras que ya estaban consumiendo a Haruka, se alejaron asustadas cuando ésta comenzó a liberar un intenso brillo dorado, enseguesedor.
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¡¡¡HAAAAAAAAAAAAAAAA!!! (uno de los soldados parecía estar siendo atacado).
Sol.1:-¡¿Que demonios esta pasando?! (mientras observaba sorprendido lo que pasaba).
Ante los ojos de todo el equipo, el soldado que transportaba la cápsula comenzó a quemarse pero no por fuego. Su cuerpo estaba rodeado por un aura dorada que se movía como si fuera fuego, y que al igual que éste lo estaba consumiendo.
Los saiyans no podían hacer nada, si se acercaban correrían la misma suerte. Solo observaron hasta que los gritos dejaron de escucharse y el cuerpo totalmente carbonizado de su compañero cayó al piso para desintegrarse en cenizas, que no tardaron en ser arrastradas por el viento.
Allí estaba el causante de todo, frente a ellos flotando como si nada y brillando intensamente.
Sol.3:-E... es...
Sol.1:-¡Urano! (se colocó en posición de combate).
La pequeña cápsula fue destruida cuando el cristal de Urano desplegó su poder, al hacerlo el más cercano a él fue consumido por esa fuerza. Los soldados subordinados estaban muy asustados, uno de los suyos, un guerrero saiyan había sido destruido en cuestión de segundos. Quien sabía lo que podría pasar después.
El más fuerte avanzó para enfrentar la amenaza, esperaba el apoyo de su tropa pero eso nunca pasó, estaba solo, sus soldados ya habían escapado.
-¡Maldición! Eso me pasa por traer a los primeros idiotas del camino. Ni hablar, enfrentaré esto solo, no puedo volver sin ese cristal.
El ki de sol.1 se incrementó y se superpuso con la energía del cristal, por un momento fue un combate de "haber quien es mas fuerte". Hasta que la diferencia de poderes era demasiado obvia. El Sol.1 terminó por ser lanzado, para su mala suerte cayó sobre una roca y la partió en dos con la cabeza, veía doble pero hubo algo que vio perfectamente. Alrededor del cristal ahora había una figura.
-¡Sailor Urano!
Estaba asustado, el no era uno de los mejores y eso se había notado desde el principio, le ordenaron transportar un cristal, no enfrentarse con la sailor scout en cuestión. La onda que lo lanzó lejos golpeó todo su cuerpo y apenas y podía moverse, estaba indefenso ante esta guerrera, que supuestamente no debería tener tanto poder.
Sailor Urano era transparente pero claramente se podía notar su expresión. Ella solo lo observaba, su mirada era amenazante, pero por alguna razón Sol.1 no podía ver odio ni rencor en sus ojos, por el contrario era evidente una profunda tristeza.
Los minutos pasaron y Urano decidió que no valía la pena continuar, tenía cosas mejores que hacer, como encontrar al sujeto que le ayudó, pero... ¿Cómo?
"RETROCEO"
-Tú tienes el poder Sailor Urano. Solo libéralo y verás la luz. Mi luz.
"FIN DEL RETROCESO"
Recordando esas palabras, Urano fijó su vista en el cielo y allí lo encontró, la luz que buscaba y que solo ella podía ver. Dio un salto y se convirtió en un as dorado que se desvaneció en el cielo azul.
-¿Q... qué demonios... fue eso?
Aun no podía creer lo que había pasado, Sailor Urano le había dejado vivir¿Por qué? Y lo que es más ¡¿Cómo rayos le había hecho eso?! Hasta los niños saiyan nacen con más poder que una sailor scout, y él, un saiyan adulto había sido apaleado por... por... ¿Sailor Urano?
-Esto está mal, muy mal. Vejita no estará contento (temblando de ante mano por lo que su amo le podría hacer).
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En su vida jamás imaginó que esto estaría pasando, estaba volando, sin nada que la sujetara. Libre como el viento, ahora podía serlo. Atravesaba las nubes, disfrutaba de no toparse con los límites y fronteras del mundo real, solo ella y el viento.
-Haruka (su nombre fue pronunciado con mucha dificultad).
Haruka estaba como Sailor Urano. Al escuchar su nombre se detuvo para buscar la fuente de la vos. Descendió un poco hasta que comprendió que podía usar de soporte las nubes.
-Haruka, te necesito... Vuelve.
Esa vos era de Michiru, la estaba llamando. Se comenzó a impacientar, podía percibir que su princesa estaba sufriendo, quería hacer algo.
-Hasta que llegaste (nuevamente la voz).
-Otra ves tú (buscándolo).
-¿Y quién más? (apareciendo a su espalda y escondiéndose detrás de ella cada vez que giraba en su dirección).
-¡¿Crees que quiero jugar¡No tengo tiempo para esto¡Muéstrate!
-Ok, aquí estoy (dándole un golpecito en su hombro).
-¡Maldición! (alejándose de un salto y poniéndose en guardia).
Frente a frente ambos guerreros se observaban. Urano examinaba a su oponente, no sabia nada de el, nunca lo había visto antes. Por su parte el otro no tenia nada que examinar, conocía a la perfección a la mujer que se encontraba frente a él, solo le sonreía ampliamente, acción que Urano no correspondió.
-¿Por qué tan a la defensiva¿Crees que soy una amenaza?
-No se quien eres ¿Tu qué crees?
-Creo, que soy el que te salvó la vida (con los puños en sus caderas en señal de reproche).
-¿Quién eres? (relajándose un poco pero sin bajar por completo la guardia).
-Cierto, jajaja. Yo soy...
-¡¡¡GOKUUUUUUUUU!!!
La voz de un tercer individuo interrumpió a ambos.
Goku ya sabía quien era y no estaba feliz de que los haya encontrado tan rápido, Urano por su parte observaba por todos lados tratando de ubicar la fuente del sonido, sin éxito.
-Debemos irnos antes de que nos ubique (avanzando hacia Urano).
-¿Quién es¿Por qué debemos huir¡¿Qué demonios estás haciendo?!
Goku ignoró las dos primeras preguntas y sujetó a Urano por la cintura acercándola demasiado a él. Esta era la primera vez que un hombre la trataba y le hacía sentir como una mujer. Este sujeto era verdaderamente fuerte, alguien del cual posiblemente se habría enamorado, más su corazón ya tenia dueño o mejor dicho dueña. No podía zafarse de su agarre, era más fuerte que ella y ni siquiera parecía estar haciendo fuerza, al mismo tiempo tampoco la lastimaba, de alguna manera se las arreglaba para mantener un agarre fuerte y suave para su comodidad. Sus rostros estaban muy cerca y el cruce de sus miradas fue inevitable... Y desaparecieron.
-¡¡¿Dónde están¡¡¿Dónde están?!!
-Señor Enma, lo siento, pero no llegamos a tiempo.
-¡¡Demonios Goku¡¿En que estás pensando?!
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Muy lejos, Goku y Urano reaparecieron. Sus miradas aun estaban entrelazadas. Goku le dedicó una tierna sonrisa antes de hablar.
-Llegamos.
Urano reaccionó al escucharlo y se alejó rápidamente de él. Que situación más embarazosa, jamás se imaginó tener que atravesar por algo así y menos por un hombre. No pudo evitar sonrojarse un poco y para su desgracia goku lo notó.
-¿Te pasa algo¿Tienes fiebre? (se acercó para tomarle la temperatura pero Urano no le dejó).
-Estoy bien (recuperando la compostura).
-Que bien (felicidad genuina), sígueme por favor (señalando las escaleras).
El lugar era hermoso, parecía el mismo paraíso, no había un suelo que pisar, solo nubes y a pesar de eso las plantas crecían por todos lados, flores de muchos colores y formas, incluso rosas, hermosas rosas de color... rosa. Urano se acercó al rosal.
-Michiru (tomando una rosa pero sin cortarla).
-Es muy hermosa y es solo tuya (apareciendo de sorpresa).
Urano se asustó un poco al no haberlo escuchado acercarse y se hizo la enfadada al sentirlo prácticamente enzima suyo, otra vez, era obvio que él no conocía el espacio personal.
Realmente no estaba enojada, pero no quería bajar la guardia aún. Se puso de pié y se dirigió a las escaleras que antes le señaló.
-Hey¿No la deseas? (alcanzándola).
-No.
-¿Y por qué no?
-No hay necesidad de matarla-"Las flores solo vivían en las manos de Michiru".
-Sin ti... morirá de todas formas.
-¿Estamos hablando de la rosa?
-Estamos hablando de lo que deseas.
-¿Qué sabes tu de mis deseos? No tienes nada que me interese.
-Al contrario Sailor Urano, yo... lo tengo todo.
-¡Escucha¡Ya me tienes harta con tus frases incompletas¡No voy a dar un solo paso más hasta que me digas todo¡¿Me escuchaste¡¡TODO!!
-Por supuesto, por eso estas aquí (adelantándose).
-¿Escuchaste algo de lo que dije? No me moveré.
-Si, te escuche y te lo diré todo, pero es una historia larga, así que mejor pongámonos cómodos (continuando su camino sin esperar a Urano).
Ya estaba decidida a no seguirle el juego a Goku, pero su curiosidad pudo más que su orgullo y tuvo que ceder. Lo perdió de vista después de un rato pero eso no importaba, solo había un camino que seguir y auque este parecía infinito no sentía cansancio ni temor.
Al estar llegando a la cima divisó un imponente santuario dorado, cuando por fin alcanzó el final de las escaleras encontró a Goku sentado en el suelo y con cara de niño enojado.
-Esta bien que sea eterno, pero... ¿Tenías que tardarte tanto? Empecé a dudar de que llegaras.
-Debiste instalar un ascensor si te molesta la espera. No es que digamos un camino corto.
-Tal ves, pero estoy seguro de que podías subir mas rápido.
-Si, podía, pero fui lento para admirar el paisaje.
Goku izo una mueca de dolor y se puso de pié de un solo salto.
-Hacer esperar a alguien tan importante como yo es una falta de respeto.
-Le recuerdo señor "no se quien" que aun no me a dicho quien es.
-jajaja es cierto que despistado, bueno por lo menos sabes mi nombre ¿no?
-Si Goku.
-Es un comienzo. Entremos, me estoy muriendo de hambre.
Las puertas se abrieron como por arte de magia, al entrar lo primero que se podía admirar era el increíble espacio de la sala, había dos escaleras que conducían al segundo piso, una en cada extremo. Goku guió a Urano a una puerta situada en medio de las escaleras, para llegar atravesaron trotando ahorrando tiempo, el otro cuarto era mas pequeño pero igualmente grande, carecía de muebles y cualquier tipo de tecnología, la luz venia de dos grandes ventanales ubicados a los costados del cuarto, dándole a Urano una pista de lo alto que se encontraban, no obstante la vista era inigualable, y ella como guerrera del viento se sentía como en casa.
-Sabia que te gustaría, construí este lugar solo para ti, para darte la bienvenida y para que te sintieras lo más cómoda posible.
Urano ignoró su comentario, no iba a hacer ni una solo pregunta mas, si lo hacia la respuesta de Goku sería cortante e incompleta. Caminó hasta él y se sentó en el extremo opuesto de una mesa de roca. Observó en silencio sus ojos en busca de alguna respuesta, pero lo único que podía ver era esa sonrisa estúpida que le estaba sacando de quicio ya, tampoco podía leer o anticipar sus pensamientos. Todo eso le molestaba, no tenia ni una pista de lo que iba a suceder o de qué era capaz.
-Puedo ver que aun no confías en mí... Esta bien, ya sabia que no sería fácil convencerte.
-¿Lees mis pensamientos?
-Puedo pero no lo estoy haciendo, es de muy mal gusto leer los pensamientos de otros si no hay necesidad.
-¿Entonces como sabes que aun desconfió?
-¡Por favor, se ve en todo tu cuerpo! Además puedo sentir variaciones en tu presencia, eso pasa cuando el miedo a lo desconocido te invade.
-¡No te temo!
-Lo se, lo se, tranquila-"nunca lo admitirás pero es cierto" (una gotita se formo en su nuca).
Bien cambiando de tema, no estamos aquí por esto...
-Pensaba que nunca llegaría el momento...
-¡Hora de comer¡Me estoy muriendo de hambre! (casi saltando de alegría).
Urano literalmente se cayó al suelo por la exclamación.
-¡Estás loco, eso no es para lo que te he seguido! (poniéndose de pie casi al mismo tiempo que se cayó).
-Si, si, si ya se, pero en serio me estoy muriendo de hambre¿te importa si hablamos después de comer?
-¡Si, si me importa!
-Está bien (resignado), mejor siéntate o te cansarás de estar parada. Será mejor que empiece desde el comienzo, y eso es hace mas de seis mil años atrás, tomando en cuenta tu tiempo, claro, cuando el Milenio de Plata aún era muy joven y prospero... Felicidad, paz y armonía reinaban en tu sistema solar, pero no todo el universo era así. Muy, muy lejos, miles de años luz lejos, existió un planeta llamado Vejita, en él habitaban lo guerreros más poderosos y temidos del universo entero, los saiyajin. Eran crueles y despiadados, mataban a sangre fría sin ninguna compasión, esa era su forma de vivir... Su reino de terror abría continuado de no ser por la Reina Serenidad, utilizando el cristal de plata detuvo la matanza y expulsó lejos a los saiyajin que fueron enviados para conquistar su sistema solar. El soberano de Vejita, el Rey Vejita no se rindió ante eso, en ese momento los saiyajin eran demasiado débiles para enfrentar la energía del cristal de plata, así que el Rey optó por una estrategia diferente, le propuso a la Reina Serenidad un tratado de paz, y para sellar dicho tratado le obsequió cuatro de sus mejores guerreros para que se convirtieran en sus custodios personales. La Reina aceptó complacida el tratado y por supuesto los obsequios, pero no era una ingenua, ella sabia el riesgo que corría al reemplazar su guardia por cuatro soldados extraños, mas seria un insulto rechazar una ofrenda de paz, entonces decidió que la solución mas diplomática seria bendecir a los saiyajin con un poder especial, ese sería su contra ofrenda. Así fue como obtuvieron una vida mas larga para seguir peleando por más tiempo y la capacidad de fortalecerse diez veces mas con tan solo ver la luna llena. A sus guardianes no solo le otorgó ese poder sino también una magia especial que les haría ver las cosas de manera distinta, les otorgó la vida eterna de una sailor scout, su capacidad para sanar y por supuesto la capacidad de amar, no perdieron sus poderes saiyajin pero a partir de ese momento el odio dejó de ser el motor de su fuerza, lo remplazaron por el amor. Así fue como nacieron las primeras y hasta la actualidad, las últimas Sailors Saiyans...
