PERDIDO ENTRE TUS ALAS
CAPITULO VEINTE
La semana comenzó tranquila en la oficina, Tom me llamo diciéndome que el trabajo de pos producción comenzaría recién el día de mañana, me volvió a consultar sobre la propuesta y aunque quería darle una respuesta afirmativa, aún quedaba conversarlo con Albert, por mucho que me molestara él es el padre de Antoniette y no puedo llegar y llevarla así como así, sin su consentimiento.
Por lo mismo, a primera hora del día iba a mandarle un mensaje para concertar una cita pero Albert me sorprendió llamándome primero,
Albert, iba a llamarte-
Candy, ¿Cómo estás?-
Bien ¿y tú?-
Bien, Candy necesito hablar contigo-
Me parece bien porque yo también quería hablarte-
A la hora de almuerzo podríamos vernos-
Claro-
¿Te paso a buscar?-
De ninguna manera, pensé- No te preocupes, juntémonos en Direlli's a las 14:15, ¿bueno?
Está bien, nos vemos-
Hasta luego, Albert-
Durante el resto de la mañana me mantuve expectante, tenía la impresión de que en cualquier minuto entraría Terry a la oficina, no podía imaginar de que manera pero me pediría explicaciones. Durante el fin de semana me mando cinco mensajes de texto que no me digné en responder, y me llamó por lo menos tres veces.
No tenía ganas de hablar con él, sabía que lo que estaba haciendo estaba mal, era infantil pero bueno él también lo hizo anteriormente y… ¡no! eso sonó más infantil que no contestarle las llamadas.
Sin embargo, durante toda la mañana no se apareció por la oficina, tuve tiempo de revisar de averiguar un poco sobre Londres, arrendamientos, localidades, escuelas todo lo que implicaba cambiarme para allá, debo admitir que siempre había querido vivir ahí, y de a poco la idea me parecía más y más atractiva y más aún cuando leí lo gigante que era la televisora donde podría trabajar, jamás había trabajado en algo así, claro toda publicista quisiera en algún momento poder incursionar en diferentes ámbitos y esta era una oportunidad dorada para lograrlo.
Miro el reloj de la oficina y ya son las 13:30, unos golpeteos en la puerta me hacen ponerme alerta, María no me ha dicho que alguien viene.
Pase- el corazón me late a mil por hora cuando escucho la puerta abrirse pero bastaron solo unos segundos para que volviera a su ritmo normal.
Neil- dije levantándome para saludarlo.
Hola, preciosa-
De inmediato note el tono como me hablo, y recordé lo que había sucedido hace unos días atrás, aquí en mi oficina.
¿Cómo estás?- me acerco lo suficiente como para estrechar su mano pero él me tomo por sorpresa y me arrastró para darme un beso en la mejilla, intente que el contacto fuese lo más rápido posible y me separé de él.
Estoy bien-
Toma asiento- dije mientras disimuladamente pasaba mi mano por la mejilla que él había besado, ya que un resto de humedad quedo en ella luego de su acercamiento.
Gracias, así que ya terminaron el trabajo con Grandchester-
Bueno, solo queda la pos producción, en dos semanas más podremos ver el resultado final-
Has pensado donde será el lanzamiento-12
Claro, he agendado el Salón de eventos del Waldorf, para poder presentarlo, se hará un coctel y un desfile de modas con la colección Otoño-Invierno-
Como siempre tan eficiente, me encanta que seas así, me imagino que debes ser igual de buena para todo-
Gracias por su interés- respondí incomoda- solo hago mi trabajo.
La verdad es que su sola presencia me incomodaba, antes Neil siempre había sido cargante, en extremo cariñoso pero nunca me había dicho o había intentado sobrepasarse conmigo, sino hasta ahora que supo de mi relación con Terry, y bueno de mi divorcio con Albert.
Su mirada lasciva me recorría completa y yo trataba de evitarla, me sentía mal, asqueada, cuando observe que se relamia los labios con los ojos pegados a mí, decidi terminar con el suplicio.
Neil, voy a salir a almorzar ¿tienes algo más que decirme?-
Tengo muchas cosas que decirte, pero me gustaría hacerlo en otro lugar, ¿aceptarías una invitación a cenar?-
Ni aunque murieras y volvieras a nacer- No me parece adecuado, Neil, pero gracias por la invitación.
Con Grandchester no tuviste problema-
No sabía que trabajaría con él cuando lo conocí-
Pero después siguieron juntos, los he visto aquí mismo devorándose- al decir esto pone su mirada en mi escote.
Bueno, eso se ha terminado- me pongo de pie y hago las señales de que esta conversación ha llegado a su fin.
Debo decir que estoy sorprendido y por lo mismo, mi oferta se mantiene-
Te he dicho que no- le respondí levantando la voz.
Neil, me mira incrédulo, creo que no se esperaba una respuesta tajante de mi parte.
Está bien, pero mi interés por ti es real, Candy, de verdad que quisiera que aceptaras-
Nuevamente gracias, y por tercera vez no acepto-
Sonríe y se levanta, se despide desde la puerta, siento que no será la última vez que tenga que ponerlo en su lugar y eso me agota, no tengo porque estar viviendo esto en mi trabajo, debería estar tranquila y no preocupada porque ese tipo, quien además es mi jefe, me haga insinuaciones así.
Respiro profundo y me preparo para mi almuerzo con Albert, a las dos en punto salgo de mi oficina hacia el restaurant, debo admitir que extraño la presencia de Terry pero no sé, tal vez entendió el mensaje y ha decidido no volver a hablarme.
Llego al restaurant y me encuentro a Albert ya sentado esperándome, me acerco y me siento de frente luego de saludarnos con un apretón de manos.
Que puntual-
Sí- me respondió con una sonrisa-
Bueno ¿hablas tu o yo?-
Prefiero que pidiéramos primero, estoy hambriento-
Sí, claro no hay problema-
Llamó al camarero y pedimos la comida, al momento en que nos dejo solos, Albert comenzó a hablar.
Candy, lo que tengo que decirte no es muy agradable-
Vamos, te escucho-
Necesito saber si sigues con ese tipo, con el tal Terry Grandchester-
Mira, Albert, lo siento pero no voy a discutir mi vida privada contigo…-
Bueno, si eso involucra a mi hija tiene que ver conmigo tambien-
No sé de qué hablas, que tiene que ver Antoniette-
Me contó que salieron el otro día, ella me cuenta todo, Candy-
Ah, claro pero de todas maneras no le veo lo malo-
Ese tipo es un desgraciado-
Albert, no hables así de él-
Sé por qué te lo digo-
Ah ¿sí?-
Sí, he sabido que él es un bohemio que tuvo una esposa a la cual engañaba con cualquier cosa que tuviese falda y que fue el responsable de la muerte de su hija-
Albert, no puedo creer que me digas esto-
Quiero que abras los ojos, te des cuenta que ese tipo es un malnacido y no lo quiero cerca de mi hija-
Comienzo a reír cuando terminó de hablar, y me miró con una cara de no entender que mierda pasaba.
¿De qué te ríes?-
Te has convertido en una vieja alcahueta, yo ya sabía todo esto, Albert-
Pero como y sigues con él-
A ver Albert, tú no puedes tirar la primera piedra en este caso ¿o no?, por si no te has dado cuenta tu también me engañaste y rompiste nuestro matrimonio, déjame recordarte que no tuviste el valor de decírmelo sino que tuve que pillarte con las manos en la masa-
Pero no es lo mismo- dijo revolviéndose el pelo
Claro que lo es, la diferencia es que yo no enloquecí como la esposa de Terry- mi defensa era acérrima, no iba a permitir que Albert desprestigiara a Terry, no importaba si ahora lo nuestro no había funcionado, yo estaba segura de que él era una buena persona.
Lo defiendes mucho, parece que realmente te importa-
Sí, me importa, pero no es tu problema, vuelvo a repetirlo, confía en mí jamás haría algo que dañara a Antoniette-
Albert se reclinó en su silla, justo en ese momento el almuerzo llegó y fue como si pusiesen paños fríos en la conversación., me pareció bien no quería seguir hablando del tema. Menos, cuando sabía que lo que estaba por decir sería motivo de discusión también.
Y tu ¿que querías decirme?-
Sí- limpié mi boca para responder- tengo algo muy importante que discutir contigo.
Dime, soy todo oídos-
Me han hablado de un trabajo, el cual me interesa mucho, es de directora creativa en una televisora, muy distinto a lo que he hecho-
Candy, te felicito siempre he pensado que eres la mejor en lo que haces, te mereces todo el reconocimiento del mundo-
Sus palabras me alagan y me llenan de emoción.
Gracias, Albert- le digo de corazón- el problema es que tendría que mudarme.
Al decir esto su cara cambia por completo, puedo notar que no le ha gustado para nada lo que le he dicho-
¿Dónde sería?-
Londres-
Cielos, Candy, me tomas por sorpresa-
Quería conversarlo contigo, sé que será difícil…-
Quiero que entiendas la magnitud de lo que me pides, básicamente es decirme que te llevas a mi hija a miles de kilómetros lejos de mí-
Entiendo, pero por favor comprende que para mí es una gran oportunidad-
Por supuesto que lo entiendo- lo noto un tanto alterado pero a la vez calmado, es difícil de descifrar su reacción- como profesional lo entiendo pero como padre…
Ambos nos quedamos en silencio mientras seguimos comiendo, al menos la conversación no nos ha afectado en el apetito, al terminar el postre la situación seguía igual, miraba a Albert y lo entendía, juro por Dios que sí pero de todas maneras quería que estuviese de acuerdo en esto, por ningún motivo iba a sacar a mi hija del país sin el consentimiento de su padre y de ninguna manera me iba a ir sin ella.
Albert da un fuerte respiro y cierra los ojos, ya cuando estamos a punto de pedir la cuenta.
Lo pensaré, Candy, lo lamento pero no puedo darte una respuesta positiva, ahora-
Eso me basta, por el momento, podía ver humo blanco saliendo en relación a este tema.
Gracias, Albert- apoyo mi mano sobre la de él y al instante de haberlo hecho, me arrepentí ya que a lo lejos pude divisar a Terry quien tenía la mirada fija en nosotros y en sus ojos podía ver algo que jamás había visto antes, ¿celos?
Aparté mi mano pero Albert tenía que rematar la situación con un comentario fuera de lugar.
Aun me pregunto cómo hubiesen sido las cosas de habernos dado una segunda oportunidad, Candy-
Eso ya no pasó, Albert, ya lo hemos hablado-
Con lo que me acabas de decir entiendo que quieres estar lo más lejos posible de mí-
¿Sería muy cruel reírme en su cara de su egocentrismo?, pensé.
No sería por ti, Albert, yo necesito un cambio de aire-
Me mira no muy convencido, creo que puede leer en mi rostro que me refiero a otra persona, Terry.
Como te dije lo voy a pensar-
Gracias, de nuevo-
Miro hacia la dirección donde se encontraba Terry pero ya no estaba, le pido a Albert que llame al camarero.
Yo invito, Candy, no te preocupes-
Gracias-
Sigo perseguida como una loca, mirando de reojo, anticipándolo, sintiendo que en cualquier momento aparecerá en algún rincón para reclamarme pero luego de salir del restaurant y empezar a caminar hacia la oficina, me doy cuenta de que no iba a hacerlo.
Entro al edificio donde trabajo y saludo a María al llegar mi piso, ella me responde sonriendo, y este gesto me confunde puesto que me lo brinda casi como una sonrisa de complicidad, no entiendo mucho de que se trata hasta que entro a mi oficina y al cerrar la puerta veo que Terry se encuentra ya ahí.
Impresionante como siempre, abrumadora y arrebatadoramente varonil, con un traje negro con corbata a tono y camisa blanca, se había sacado el blazer, por lo que la tela de la camisa dejaba al descubierto su tonificado cuerpo, tuve unos deseos incontrolables de abalanzarme sobre él, pero me contuve, ya que su mirada era de un azul gélido, sabía que me había visto con Albert.
Ahora lo entiendo todo- dijo poniéndose erguido delante de mí- ¿Por qué no me lo dijiste antes?-
¿De que estas hablando?- le dije pasando por su lado, pero al hacerlo, Terry me tomo con fuerza el codo para girarme y quedar de frente, nuestros labios casi rozándose, anhelantes de probarse como tantas veces lo hicieron antes.
¿Has vuelto con él?- pregunto con la respiración entrecortada.
No- respondí lo más imparcial posible.
¿Por qué me has apartado de tu lado?-
No puedo decirlo, no me atrevo, esquivo su mirada para que mis ojos no pudiesen gritar lo que yo por mi cobardía callaba.
Mírame, dime que ya no quieres estar contigo-
Uso toda mi fuerza de voluntad para voltearme y mirarlo, mis labios temblorosos apenas pueden permanecer quietos para poder elucubrar palabras.
No quiero- le dije mintiéndome a mi misma, a él, al amor que le tenía pero prefería eso a morir como la heroína no correspondida-
¿Cómo me puedes decir eso cuando apenas puedes hablar mientras te tengo entre mis brazos?-
Arrebatadoramente, me roba un beso, su boca empuja sobre la mía y yo trato de resistirme pero su tacto por más rudo que sea es para mí el cielo en la tierra y no puedo, no quisiera dejar de besarlo jamás, con agilidad me toma para posicionarme sobre mi escritorio y con fuerza rasga las medias de lycra que llevaba puestas, esto es; erotismo, calor, pasión, lujuria, amor todo en un solo momento.
Siento como su mano masajea con delicadeza mi monte de venus, mientras continua besándome diligentemente, yo me aferro a su cuerpo como si fuese lo único que me salvara de una muerte segura, toco su espalda, mis uñas parecen atravesar la tela de su camisa y él gime de placer, cuando mi mano encuentra el cierre de su pantalón, y con varios movimientos logro liberar su virilidad.
De una fuerte estocada entró en mí para seguir embistiéndome con fuerza sobre el escritorio, todas las cosas se hallaban esparcidas por el suelo pero nada importaba, solo él, yo y el increíble e indescriptible momento que estábamos viviendo.
Oh, Terry- gemía en su oído, mientras me hacía llegar al clímax de mi orgasmo moviendo sus dedos sobre mi clítoris,
Candy, me gusta- me dijo antes de desplomarse por completo sobre mí, y derramar su simiente dentro.
Besé su cuello y acaricié su cabello mientras nuestros cuerpos se tranquilizaban luego de la explosión vivida segundos atrás.
Nos miramos fijamente, Terry me besó tiernamente y cerró los ojos sobre mi frente, aún permanecíamos unidos, y ya no podía contener lo que sentía adentro.
Dime que quieres terminar con esto- me dijo serio.
No quisiera-
¿Pero…?-
Me revolví para salir de él, recogí mi ropa interior del piso y me la puse, Terry se arreglaba la ropa lo más que podía, pero sentía su mirada fija golpeándome, quería respuestas.
Las cosas han cambiado-
¿Estas con él?-
¿Crees que si estuviese con él, hubiese pasado lo que acaba de pasar contigo?-
No respondió y tome aquello como un insulto pero no quería seguir discutiendo.
Necesito saber que estamos bien- se acercó para abrazarme pero yo me fui directo hacia el baño.
No podemos tener la misma relación de antes, Terry, eso es todo-
¿Y que fue esto entonces?
Solo nos dejamos llevar-
Estaba indignado, irritado, no sé porque le molestaba tanto, él mismo había dicho que lo nuestro era meramente sexual, no podía entender porque ahora se hacia el ofendido.
Trataré de no perder el control con usted Srta. White, aunque lo único que quisiera hacer con usted ahora es embestirla durante toda la tarde hasta que quede sin aliento-
No puedo evitar sentir nuevamente un calor entre mis piernas ante la magnitud de sus palabras y de solo pensar en estar haciendo el amor con él durante toda la tarde; pero mi parte objetiva, aquella que guardaba mi autoestima y la que me hacía recordar que a pesar de lo bien que me sentía con él, solo me traería dolor, hizo que mi deseo se apagara para dar paso a la razón.
Terry, necesito trabajar ahora-
Sonríe de medio lado y se acerca, me aprieta con fuerza para besarme una última vez y robarme por unos segundos el aliento, tal y como lo había prometido.
Nos vemos- dice antes de salir del despacho, yo solo asiento con mi cabeza.
No estoy segura de que quiero volver a verle, su cercanía cada vez es más difícil de sobrellevar, y al recordar lo sucedido siento sentimientos encontrados, por un lado bien porque me encanta estar con él y por otro lado mal porque sé que mis sentimientos no son recíprocos.
Queridas Amigas!
Espero que les gusten estos dos capítulos, he tenido muchas cosas en mi vida este último tiempo, ustedes saben algo, pero bueno hoy se acaba este año y quería comenzar el próximo en este espacio, que amo y con ustedes a quienes adoro! Solo informarles que la historia sigue y tiene para rato... un abrazo para todas en este nuevo año nuevo, agradecer infinitamente por sus saludos y preocupación hacia mi persona, significan mucho para mí...
FELIZ AÑO NUEVO! Nos leemos muuuuy pronto!
Valerae!
