POV Romano
Hola otra vez, bastardo. Han pasado unas cuantas semanas desde la última vez que me viste. En serio. Tres semanas justas.
Pero no pasó nada interesante, por eso no conté nada. Ya sabes, lo de siempre...
Intentar no traumarme con el gay de mi hermano, dormir, comer, intentar no matar al gay de mi hermano, trabajar, Antonio, dormir, comprar otro sofá y ponerle una funda protectora, limpiar el sofá con aguarrás, tele, seguir intentando no traumarme con el gay de mi hermano, más trabajo, más Antonio, amigos bastardos de Antonio a los que no aguanto, seguir intentando no matar al gay de mi hermano, más tele, más trabajo, más Antonio, dormir un poco más, más tele y más Antonio, comer, trabajar y más Antonio... oh, y Antonio de nuevo.
Creo que voy demasiado a visitar a ese bastardo.
Debería agradecerme que no tenga más vida social que él.
Y no, no tengo vida social. Vale que la morena esa, Michelle, me pidió salir una vez, pero... no podía, (adivinad de quién era la culpa), y no me lo ha vuelto a pedir... debería tomar yo la iniciativa. Creo.
Oh, bueno, pero eso no te interesa. Tengo novedades interesantes que contar.
¿Recuerdas al chino esquivo y al ruso acosador del otro día?
Le dije a Antonio que si les trataba bien, el chino llamaría a sus congéneres chinos y la cafetería se llenaría, ¿verdad?
Pues acerté.
Hoy iba hacia el garito de Antonio, pensando en mis cosas; o en lo poco en lo que puedo pensar. Llevaba otros cinco euros en el bolsillo... ya sabes, de mi hermano. No es que se lo haya robado... es mi hermano, y compartimos las cosas. En eso se incluye el dinero. Así que es de los dos, no sólo de Feliciano.
Hablando de ese memo, tuve una pesadilla con él y su... egh... patata. Iban los dos vestidos de colegiala y bailaban el opening de Lucky Star. Fue horrible. Durante todo el sueño busqué ácido para mis ojos, pero no encontré, por lo que estuve obligado a mirarlo todo. Quise morirme.
Maldita patata violadora.
...
Bueno, lo que iba diciendo.
Entré en el local, pensando que estaría tan vacío como siempre. Pero no.
Había como siete asiáticos dentro.
- Pe... ¿¡Pero qué coño!?- Grité, asustado. Pensé que quizás eran de la mafia china, que iban a por el bastardo tomatoso, porque les debía dinero o algo. Y que me apuntarían con una pistola y me harían pagar un rescate. ¡Y si no lo hacían le torturarían! ¡Pero yo sólo tenía cinco euros! ¡Y no quería que...!
- ¡Oh, Lovino! ¡Nihao, aru!- El que tenía más pinte de chino me saludó con alegría.- ¡Volvemos a vernos aru!
... Me sonaba de algo.
- ...¿Yao?- Aventuré.
- ¡Exacto aru! ¡Qué bien que te acuerdes de mí aru!
- ¿Y tu novio?- Pregunté, molesto. Su "aru aru" me ponía nervioso, en serio.
Todos los presentes callaron y se giraron a mirarnos al decir yo eso. Yao se puso tan rojo como la camiseta que estaba llevando, y empezó a negar a voz en grito cualquier tipo de relación que pudiera tener con un ruso alto y con bufanda.
Por supuesto, nadie le creyó. Pero le siguieron la corriente para que no hubiese percances. Si es que aquí todo el mundo lo sabe todo.
Después, Yao me presentó al resto del grupo mafios... quiero decir, a los demás.
- Él es Im Yong Soo.- Me dijo, señalando a un tipo muy alto. Sentí compañerismo instantáneo al ver que también tenía un rizo. Sentí trauma profundo al ver que el rizo tenía cara.- Es uno de mis hermanos pequeños aru.
- ¡Encantado da ze!- Saltó de su asiento con una energía insospechada.- ¡Soy Im Yong Soo, puedes llamarme aniki! ¡Me gusta ver porno y jugar al baloncesto! ¡Ah, y los dramas koreanos! Puedes acompañarme en cualquiera de esas actividades si quieres da ze~
- Le detuvieron hará unas pocas semanas por falsificar obras de arte.- Me susurró al oído el de la coleta.- Pero no se sabe cómo, ha conseguido salir impune.
- A... Aaah...- No supe si sentir miedo o respeto por él. Yao siguió presentándome al resto.
- Ella es Mei, mi adorable hermana pequeña, aru. Es algo tímida, así que trátala bien aru.
- Encantada...- La joven asiática me saludó con timidez, inclinando levemente la cabeza.
Que monada. Y esa florecilla en el pelo le quedaba tan bien...
- ¡Yo soy Kim!- La chica aislada que había en una esquina me gritó, con cara de mala leche. Se atusó la coleta y me fulminó con la mirada.- Espero que no te acerques a mí si no es estrictamente necesario. Me caes mal.
- Tiene un poco de mal carácter...- Explicó Yao.- Y creo que también es mi hermana pequeña. Creo.
- ¿Crees?- Alcé una ceja.- ¿Qué clase de hermano eres que no lo sabes?
- Mamá me ocultó muchas cosas.- Él se encogió de hombros.- De todos modos, siempre ha estado con nosotros, así que la consideramos una más.
Acto seguido, se giró para señalar a uno, muy bajito, y con mirada aburrida. Estaba jugando con las mangas largas de su chaqueta.
- Él es Hong, aru. Es el menor de todos mis hermanos. Es algo soso... pero nos llevamos muy bien. Me suele ayudar mucho en la tienda aru.
- Encantado... o algo así.- Me miró, con una expresión inescrutable. No pude adivinar lo que estaba pensando.- Y sensei, no es ayuda, es esclavitu...
- ¡Bueno, bueno aru! ¡Y él es Kiku!- Ignorando a su hermano, me acercó a otro asiático, de pelo negro y corto, con los ojos caídos.
- Mi nombre es Honda, Kiku.- Se presentó, cortésmente.- Soy japonés; mis aficiones son leer el ambiente y pensar las cosas detenidamente. De dicho paso, informo que todas mis respuestas serán "no". Ah, por cierto, no soy hermano del señor Wang.
Joder. Otro tío raro. Dios me asista.
Yao empezó a gritar, diciendo que Kiku sí que era su querido hermano pequeño, pero le ignoré. Me giré hacia el último que faltaba. Parecía más mayor que los demás; tenía el pelo castaño, levantado ligeramente hacia arriba, y llevaba gafas.
- ¿Y tú eres...?- Pregunté.
- Me llamo Thai.- Se inclinó un poco.- No soy de la familia, pero hemos estado juntos toda la vida, codo con codo en la tienda, así que les aprecio mucho.
Oh. Alguien que no era de la familia. Me esperaba otra cosa... pero bueno, qué más da.
Entonces, me di cuenta de que no sería capaz de acordarme de los nombres de todos. El horror. Eran demasiados. Como setas.
- Eh... ¿Y por qué estáis todos aquí?- Pregunté, algo incómodo ante tanta gente mirándome.- Así tan de repente, digo...
- Hai.- El japonés respondió por el resto.- Realmente, Yao-san nos habló mucho de este local. Y positivamente. Por lo que quisimos venir todos juntos... aunque nos costó encontrar un día en el que estuviésemos libres todos, por eso tardamos algo más de lo esperado. No solemos estar mucho juntos.
- Hmmm... ya veo. Eso explica muchas cosas...- Me dije a mí mismo. No sé por qué algo me hizo pensar que ese tal Kiku se llevaría especialmente bien con Feliciano.
- ¡Vámonos luego juntos por ahí tú y yo, da ze!- Gritó el del rizo con cara, agarrándome por el brazo.- ¡Podemos ir a jugar a las recreativas, a algún juego koreano!
- ¡No hay juegos koreanos en las recreativas, idiota!- Replicó duramente la de la coleta.
- ¿¡Cómo que no!? ¿Y el del tetris?
- Mis disculpas, pero ese es un juego japonés...- Intervino el tal Kiku.
- ¡De eso nada! ¡Todo procede de korea da ze! ¡Hasta vosotros! ¡Y sobretodo yo!
- ¡Menuda gilipollez!- Saltó la chica.- ¡Eso es como decir que todo viene de Vietnam!
- ¡Pero eso es una vil falacia da ze!
- Y... ¿Y si lo dejamos en que todo viene de Taiwán?- Dijo Mei. Si, me acuerdo de su nombre.
- ¡NO!- Gritaron los dos discutidores a la vez.
Bueno...
Por esto puedo deducir que el alto ruidoso es Koreano, la malcarada de la coleta es Vietnamita, y Mei es de Taiwán.
También podía deducir el por qué no solían estar juntos demasiado a menudo. Tanta pelea debía hartarles.
Y ahora que lo pienso... Koreanos, Vietnamitas, Japoneses, Taiwaneses... el chino tenía una enorme variedad de hermanos, ¿no? Y a saber de dónde era el bajito soso. O el tal Thai. No me extrañaría que fueran de sitios distintos también.
Mientras pensaba en ello, se había formado la marimorena. La discusión principal trataba sobre nacionalidades, hermandades, pechos, (WTF?), y merchandising. Hasta Yao se había unido. El único que se había quedado callado era el japonés. Aunque creo que se debía a que no era capaz de decir gran cosa. Parecía alguien bastante indeciso...
Yo ya estaba empezando a agobiarme, joder.
Iba a decirles algo, lo que sea, para callarles y que me dejasen vivir, pero antes de que pudiese abrir la boca, apareció un español con tres platos y cinco jarras en una bandeja plateada.
- ¡Dos rondas más de jamón serrano y cinco jarras más de cerveza!- Dijo, dejándolas sobre la mesa donde estaban todos sentados. Callaron inmediatamente.
Antonio. Ya me había olvidado de que estaba aquí. Aunque claro, si no muestra su cara, cómo me voy a acordar... maldición.
La vietnamita corrió a por una de las jarras de cerveza y se retiró con precaución.
El resto se quedaron sobre el plato, echándose miradas depredadoras. Tuve miedo. Antonio se hizo un par de pasos hacia atrás y levantó la mano.
- Tres, dos, uno...- Hizo una cuenta regresiva con los dedos.
Al gritar cero, todos, (menos la de la coleta, que se había ido lejos a beber), se lanzaron sobre el plato. Iban a matar.
Dios.
Yo creía que eran adultos. En serio, ¿cuántos años tenían estos tipos?
Y yo había quedado relegado a un segundo plano, joder. ¿Cuándo había ocurrido? Nadie me hacía ni puto caso. Me sentí ignorado.
Aunque fue por poco tiempo.
- ¡Lovii~!- El bastardo tomatoso, con la cara iluminada de alegría, se acercó a mí a paso rápido e intentó abrazarme. Me aparté, y falló épicamente. Aunque eso no le impidió seguir sonriendo como un subnormal.- ¡Qué bien que hayas venido, tenía muchas ganas de verte~! ¡Es la cuarta vez esta semana que te pasas por aquí, estoy taaan feliz~! ¿Te quedarás todo el día otra vez~?
Me sonrojé. Valiente hijo de puta... atreviéndose a decir esas cosas a esta hora de la tarde... Le envié a la mierda y me senté en la mesa más lejana posible de los asiáticos locos que pude encontrar. Dicho sea de paso, hoy era martes.
Y el bastardo me siguió. Le maldigo.
- ¿Qué quieres?- Le miré mal. Él se rió. Agh, Dios, odio esa risa. Es la más bonita que oí jamás. Es empalagosa... no la aguanto, en serio.
- Jaja~ lo que quisiera saber es qué quieres tú, Lovi~ ¿Quieres comer algo?- Me sonrió, y me quedé, no sé cómo, embobado por unos cuantos segundos.
Cuando me di cuenta, sacudí la cabeza para volver al mundo real y golpeé al idiota de Antonio en el estómago.
Y luego, como al parecer estaban en voga, pedí un plato de esos de jamón serrano.
X X X X
POV España
¡Hoolaa~! ¿Qué tal~?
¿Has visto cuántos clientes tengo? ¡Son siete! ¡Es increíble! ¡El jefe está superfeliz~!
¿Y sabes qué, sabes qué? ¡Luego llegó Lovino~! ¡No quepo en mí de felicidad~!
Hmmm~ No sé por qué, cada vez que veo a Lovi me pongo supercontento... aunque bueno, no importa. Debe de ser porque es el ser más adorable del universo, o algo así. O porque es muy majo, o algo, no sé...
- ¡Bastardo! ¡Si te queda más jamón, ponme un plato!- Me gritó el italiano.
- A sus órdenes~
Fui a la cocina, tarareando una canción japonesa que Kiku me había pegado.
¡Oh, sí! ¡No te lo vas a creer!
Llegaron todos por la mañana, bien temprano. Casi no me había vestido~ Y entonces se presentaron, hablamos un buen rato, les compré unos cuantos llaveros e imanes para la nevera, (no sé cómo pasó eso, pero en fin~), y luego pidieron un montón de comida~
¡Y entonces hicimos una ronda de Karaoke! No tengo máquina, pero no pareció importarles demasiado a ninguno de ellos.
He de decir que Im Yong Soo canta bastante bien. Cantó la mayor parte del tiempo en koreano, pero también cantó algunas canciones en inglés muy bonitas.
Mei tenía una voz preciosa, igual que Hong y Thai~
Y Kim, la vietnamita... parecía tener pinta de ser de esas chicas con buen tono, pero... ehm... bueno... sin comentarios. Sólo cantó una vez.
Aún así, me quedé impresionado con Yao. ¡Es un artista~! Cantó de maravilla todas las canciones que le propusimos; una máquina~
Y Kiku también era muy bueno. Fue él el que me pegó la canción que estoy tarareando ahora mismo... aunque no sé cómo se llama... Suerte que me anotaron todas las canciones que me gustaron en una hoja~
Y yo... me limité a cantar unas pocas y ya. Bulería, La Casa por el Tejado... y algunas de Mecano, poca cosa~ jaja~
Bueno, volviendo al tema. Le llevé un buen plato de jamón a Lovi. Y un tomatito, que le encantan. Al dejar la bandeja sobre la mesa, él miró la comida con desconfianza.
- Tranquilo, Lovi, está muy bueno~- Pareció dudar, pero al final se lo comió. Su carita se iluminó.
- E... ¡Está buenísimo, idiota!- Me miró con los ojos brillantes, y siguió comiendo con rapidez.
Yo le observé comer, sentado a su lado. Suspiré, con una sonrisa.
- Qué mono eres~- Dije, por lo bajo.
Parece que me escuchó decir eso. Se atragantó con el jamón, y se sonrojó violentamente.
- Ba... ¡Bastardo! ¿¡Otra vez con eso!? ¡Olvídame, acosador de mierda!- Me gritó.
- Uoh~ Pareces un tomatito, Lovi~- He de decir que últimamente se sonrojaba más de lo normal. No tenía ni idea de por qué, pero me daba igual; era una cucada total~
- ¡CHIGIIIII!
¡Qué mono~! "Chigii", dice~ ajajaja~
...
Oh, nos están mirando todos~
...
¿Qué pasa? ¿Por qué?
- Aiyaa...- Yao nos miró con algo de comprensión en sus ojos.
- Desu, desu...- Kiku parecía entenderlo a la perfección, por la cara que ponía.
- ...- Las chicas parecían traumadas.
Y yo era, al parecer, el único que no entendía lo que estaba sucediendo. Im Yong Soo se levantó de la silla con una sonrisa confiada.
- ¡Eh, vosotros dos, ¿estáis saliendo?!- Preguntó, levantando las cejas y guiñándonos un ojo.
Me sonrojé un poco al oír eso. ¿Yo, salir con Lovi? Jajaja~ Lo dice como si fuese algo posible~ Si Lovi saliese conmigo, realmente habría algo mal con el mundo~ jaja~
Además, a mí Lovi no me gustaba "de esa manera", qué tontería~ Es decir, me gusta mucho, porque es muy lindo y todo eso, pero no es ese tipo de gustar, ¿no?
Si me gustara "de esa manera", yo querría abrazarle, decirle lo mono que es, querría pasar el día entero con él... ¡querría besarle y decirle a todo el mundo que es mío!
Y yo no quería eso, ¿no?
Oh, y también: si me gustara "de esa manera", sentiría mariposas en mi estómago, sería tímido para hablarle, me sonrojaría ante sus palabras con facilidad... y más cosas de esas que dice Francis que pasan cuando te enamoras.
Pero yo no sentía nada de eso, ¿no?
...
¡Oh, Dios!
¡Lovi se ha convertido en un tomatito~! ¡Qué mono!
¡Su cara ha conseguido el verdadero color de un tomate maduro! ¡Y su expresión es tan... tan... tan fusososososa!
¡Waa~! ¡Qué ganas de abrazarle y de comérmelo a besos me estaban entrando! ¡Es que está poniendo una carita~! Pero mejor no lo hago, que me matará... ¡Ah, pero tengo que decirle lo mono que está o voy a reventar!
Aunque Lovi no me dejó hacer eso. Nada más recuperarse del shock inicial comenzó a alborotar.
- Pe... ¿¡Pero cómo se te ocurre semejante subnormalidad, so gilipollas!?- Bramó, señalando al koreano con el dedoíndice de su mano derecha, el cual utilizaba para acusar, (me lo sé de memoria, jaja~).- ¡¿Yo!? ¿¡Salir con él!? ¡Joder, ostia, puta! ¡Nunca, maldita sea! ¡Es este puto acosador pedófilo, que no me deja en paz! ¡No le soporto!
...
Au... eso...
Eso me había dolido un poquito...
- Pero Lovi... ¿no ibas a cumplir en nada los veinte años? No creo yo que sea pedofilia...- Le dije.- Podríamos salir perfectamente, y no sería ilegal...
- ¡Pero al menos niégalo, subnormal!- Me agarró de los hombros y me sacudió.
- El... ¿¡El qué!?- Comenzaba a asustarme. Lovi se estaba comportando de un modo algo extraño...
- ¡Pues que estamos saliendo! ¡Que te gusto! ¡No es verdad, bastardo, así que niégalo antes de que esos imbéciles se hagan una idea equivocada!
Ah, así que era eso...
- Pues no, no salimos juntos; eso sí que puedo negarlo.- Les dije a mis clientes, con una media sonrisa. Lovino me soltó, con un suspiro de alivio.
- Bien, joder, eso quería oír...- Susurró. El sonrojo comenzó a desaparecer de su rostro.
Y entonces, recordé lo que había pensado antes acerca de lo de "gustar" y "gustar de esa manera".
- ¡Ah, pero Lovi, tu sí que me gustas, y mucho!- Le dije, sonriendo.
Se quedó helado en el sitio. ¿Acaso dije algo malo?
Se giró hacia mí y me señaló, con perplejidad.
- Que... que... que tú... que yo te...- Sólo balbuceaba. ¡Que mono~! ¡Y se estaba sonrojando de nuevo~!
- Me gustas un montón, Lovi~ por eso eres uno de mis mejores amigos~- Dije, alzando los pulgares.
Y entonces, su cara pasó de vergüenza a sorpresa. De sorpresa, a comprensión aliviada. Entonces perdió su adorable sonrojo y yo me puse triste. Pero entonces su cara volvió a cambiar, esta vez a la extrañeza, y de ahí al sobresalto. Y de nuevo~ se sonrojó, ¡recuperando la vergüenza!
Una monada.
Me hubiese gustado observarle todo el día, pero me estrelló cinco euros en la cara y se fue corriendo. Lástima...
- ¿A dónde va, aru?- Preguntó Yao.
Me limité a suspirar tristemente, y a decirle que no tenía ni idea.
Traducciones:
Aniki - (Japonés) Hermano
Hai - (Japonés) Sí
...
We~ Volví~! :D
En este capítulo hay muchos personajes~ XDD Espero que nadie se haya hecho un lío... para aclarar, son China, Hong Kong, Korea, Taiwán, Vietnam, Tailandia y Japón. Iba a poner a Tíbet, pero... paso. Demasiados XDDD
Y creo que Antonio está en esa fase en la cual a todas las fangirls nos gustaría pegarle un buen sopapo, por imbécil XD
Sep, acaba de friendzonearle :B
Eeeen fin~ basta de malas noticias! Alguien se ha perdido el gran debut de la NUEVA TEMPORADA DE HETALIA? x33 Ya han sacado dos capítulos, no podría estar más feliz! ;w;
Hetalia the Beautiful World~ Hay que decir que lo de Beautiful se lo merece, el nuevo estilo es TAN HERMOSO JODER! Q/Q
Quien no lo haya visto, que corra a ainofansub o a otra página de descarga, cual prostituta barata, y se los decargue a la de YA! D;
En fin~ nos veremos en el próximo capítulo~ Dejar Review no cuesta nada~! :D
Chau chau~ ^^
