Disclaimer: Los personajes no son míos, son de la maravillosa S.M. Yo sólo juego con ellos y espero que lo disfruten.
Capítulo dedicado a Vero Grey de Cullen por siempre estar a mi lado y darme su amistad incondicional. Te amo, amiga.
Bella POV.
-Así que… - comenzó Rosalie. - ¿Cuántas parejas son seleccionadas aproximadamente?
-Usualmente son tres seleccionados. –respondió Kath. –Sin embargo, ya les comenté de los rumores que dicen que este año habrá más.
- ¿Cuántos crees que sean más? –inquirió con falsa casualidad.
Kath se encogió de hombros.
-Pueden ser cuatro o diez. –respondió con simpleza. –No hay forma de saberlo.
Aury arqueó una ceja.
-Puedo intentar ver algo, si quieres. –le ofreció a Rose.
-Eso es contra las reglas. –gruñó Kath.
- ¿Me vas a delatar? –cuestionó con burla Aury.
Me reí intentando bajar la tensión. Aury y Kath se querían como si fueran hermanas, sin embargo, Katherine era una fiel seguidora de las reglas y Aury disfrutaba romperlas constantemente, por lo que siempre las encontrabas peleando.
-Chicas, vamos a relajarnos. Aury, puedes tratar de ver algo, pero, en caso de que lo logres, no puedes decir nada y Kath, controla tu genio, hermana. –ordené.
Kath rodó los ojos y Aury se encogió de hombros sonriendo para luego cerrar los ojos y concentrarse, intentando obtener algo de la ceremonia.
Pasamos un buen rato del camino en silencio, lógicamente yo estaba preocupada, quería con todas mis fuerzas ser seleccionada junto con Edward, pero tenía está sensación en el pecho que ya no sabía si era un presentimiento malo o solo mis nervios jugándome una mala pasada.
Finalmente, llegamos a las orillas del bosque de Biggertown. La ceremonia se celebraría en una isla de Atlántica, cruzaríamos las aguas cristalinas del mar hasta llegar a la isla al anochecer. Ya comenzaba a obscurecer un poco y aun teníamos que cruzar el océano de Odette.
Bajamos del carruaje un poco antes de que éste tocará la arena.
- Caminaremos lo restante hasta la orilla y ahí tendremos el transporte para llegar a la isla. –les informé.
- ¡Que emocionante! –exclamó Alice
Nos reímos de su emoción.
-Andando. –musitó Kath, tomando la mano de Damon.
Comenzamos a caminar hacia la arena platinada, cada quien con su respectiva pareja. Cuando llegamos, todos soltaron un jadeo simultaneo pues la arena brillaba tenue pero hermosamente bajo la luz de la luna, pocos pasos más adelante se encontraban los carruajes enviados por Tritón, hermosamente elaborados con brillante concha nácar. Tenían diseños de conchas marinas y algunos peces, jalados por peces espada y con un guardia en cada puerta.
Los guardias eran seres marinos parecidos a un calamar, pero con un cuerpo humano enorme y brillantes ojos aguamarina. En el momento en que llegamos a los carruajes, abrieron las puertas simultáneamente.
Ninguno de los Cullen pudo evitar notar el luminoso océano frente a nosotros.
-Esto es tan hermoso. –susurró Alice.
-Bienvenidos a Atlántica. –les sonreí a todos.
Los guardias se postraron ante nosotros.
-Altezas, los carruajes tienen espacio para cuatro personas. –indicó.
-Muchas gracias. –exclamó Elena.
Decidimos rápidamente que Elena, Stefan, Edward y yo iríamos en uno; Katherine, Damon, Jasper y Alice irían en otro; Rosalie, Emmett, Fanny y Hyden en otro y en el último Andrea, Melany y Aury.
Después de acomodarnos, emprendimos camino hacia la isla, con el agua de nuestro alrededor centellando en un tono azulado medio que era difícil de ignorar.
-Dios, Odette nunca deja de sorprenderme. –susurró Edward en mi oído.
Me reí ligeramente.
-Es tan hermoso que duele. –le contesté.
- ¿Del uno al diez que tan nerviosos están? –inquirió Elena.
Solté un suspiro.
-La verdad yo creo que un once. –contesté.
-Creo que yo igual. –se quejó mi hermana.
Stefan se encogió de hombros.
-Puedo admitir que un seis, tal vez.
-Creo que yo diré que un cuatro. –siguió Edward.
- ¿Cómo pueden no estar muriendo de nervios? –soltó Elena.
-No lo sé. –se encogió de hombros Edward. –Supongo que solo tenemos que saber que vamos a estar juntos no importa que pase y que somos correctos para el otro.
-Exacto y por lo único que estaríamos nerviosos sería porque algo les pasara a ustedes y eso solo nos hace querer protegerlas más de lo normal.
Edward asintió.
-Esto es horrible. –gimoteé.
Mi novio pasó su brazo por mis hombros y dejó un beso en mi sien.
-Vamos a estar bien. –susurró.
Lo miré a los ojos y, con un suspiro, deje ir la ansiedad, él y yo ya habíamos pasado por demasiado como para que una simple batalla nos separara, no lo iba a permitir, no iba a dejar que nos alejaran de nuevo.
Mientras platicábamos sobre temas más ligeros, unos conjuntos de caballos marinos nos envolvieron en una suave danza. Eran mitad caballo y mitad pez, tenían una larga cola llena de escamas en colores vibrantes y terminaban en un suave pelo varios tonos más claros que sus escamas. La crin parecía cabello de oro por sus dorados tonos y el brillo que se desprendía.
Todos nos aglomeramos en las ventanas para poder ver el espectáculo. Los caballos siempre venían acompañados de sirenas y tritones, por lo que sabía que no tardaban en aparecer algunas.
Llegamos a la orilla acompañados de los caballos y, cuando bajamos de los carruajes, pudimos admirar a varias personas asomadas por sobre la brillantez del agua, agitando sus manos hacia nosotros. Regresamos los saludos y continuamos con nuestro camino. Las sirenas y tritones también eran parte de la ceremonia. Pronto llegaríamos a un lago lleno de luces con enorme naturaleza rodeándolo, nosotros estaríamos en el centro, cerca del árbol y la gente acuática alrededor de éste.
Grande maleza comenzó a aparecer y, en menos de un segundo, luciérnagas nos rodearon a todos, con grandes árboles y helechos brillando en tonos lilas, amarillos y azules. Los animales emitían gruñidos amistosos y saltaban de árbol en árbol.
-Llegamos. –anuncié.
El majestuoso árbol se alzó ante nosotros con cada rama y cada hoja brillando en rosa, con elegancia y fortaleza. A su alrededor ya se habían colocado muchísimas personas del reino, las hadas flotaban de un lado a otro, acomodando cabellos y arreglando vestidos. Nuestro padre se encontraba en el frente de todos.
Cuando se percataron de nuestra presencia, se abrió un pasillo entre la gente que llegaba directo al rey y comenzamos a caminar hacia ahí entre reverencias.
-Llegan tarde. –anunció papá con una media sonrisa.
-Perdón, Alice no encontraba sus zapatos. –musitó Aury.
Nos reímos de la avergonzada cara de la pequeña vampira.
-Lo siento. –susurró.
Papá negó repetidas veces con la cabeza.
-Anden, tenemos que ir a posiciones, no tardan en llegar las sirenas. –nos apuró.
Elena le frunció el ceño a papá.
- ¿No que llegamos tarde? –inquirió retadora. - ¡Ellas ni siquiera han llegado!
Todos soltamos una carcajada.
-Pero ustedes son las principales. –musitó papá. –Son las princesas y heredera del reino y por lo tanto deben estar aquí a tiempo.
-Se le llama retraso elegante. –respondió Elena en un susurro.
Papá sonrió, pero lo dejó pasar.
Cuando la ceremonia comenzará papá debía dar un discurso, luego Damián, quien era el gobernante de Atlántica, ya que estábamos en sus territorios y finalmente Sioban, gobernante de Slightly. Después de todos los discursos la magia comenzaba: el árbol frente a nosotros comenzaría a iluminarse poco a poco y las parejas comenzarían a ser seleccionadas una por una. Si una de las joyas de la corona era seleccionada, lo primero en brillar sería su piedra, ya había pasado con Alex cuando había sido seleccionada con su novio Paul.
Alex era la hija de los gobernantes de Waverly, su piedra era ágata, tenía un hermano mayor llamado William, cuya piedra era el ámbar. Cinco años atrás había sido seleccionada y ella había sido la única joya seleccionada.
- ¿Ese es Hyden? –llegó Rebekah inesperadamente.
Brinqué por el susto y luego miré hacia donde ella seleccionaba. Hyden y Fanny conversaban en voz baja.
-Si. –respondí. –Y está con Fanny.
- ¿La piromaníaca? –la preocupación tiñó sus delicadas facciones.
-Sí. –volví a contestar. –Y, antes de que preguntes, no, no le ha dicho nada.
Rebekah bufó a mi lado, pero sabía que en el fondo estaba preocupada por Hyden y por Fanny.
- ¿Ya vieron quien llegó? –se nos acercó Elena.
Miramos hacía el mismo lugar que ella y nos topamos de frente con Alec Vulturi.
- ¡Oh, Cristo! ¡Esto si es ser descarado! –exclamó en susurros Rebekah.
- ¿Creen que cause algún problema? –cuestionó Katherine.
-No lo creo, Alec no es como su hermana. –lo defendí.
Agradecí internamente que Edward y los demás chicos estuvieran con mi padre en ese momento.
-Pero sigue siendo un Vulturi. –remarcó Melany.
-Aun así, no creo que haya venido a causar un problema. –apoyó Andrea.
-Si dicen que su ceremonia es tan importante, tampoco creo que cause algún problema. –se encogió de hombros Alice.
-Aun así, deberíamos vigilarlo de cerca. –opinó Rosalie.
Todas murmuramos nuestro acuerdo y, en ese momento, Alec se volvió y me miró con algo parecido al alivio luego corrió hacia mí.
- ¡Bella, gracias a Dios que te veo! –exclamó más cerca.
-Hola, Alec. –lo saludé bajo la atenta mirada de las demás.
-Necesito hablar contigo, en este momento. –susurró.
Miré a mis amigas y todas negaron con la cabeza simultáneamente. Rodé los ojos y tomé a Alec del brazo para alejarlo un poco.
- ¿Qué pasa? –pregunté con algo de preocupación.
-He venido a esta ceremonia cuatro años seguidos buscándote y no te apareciste nunca. –musitó.
-Lo siento, estaba en otra dimensión y no había sentido la necesidad de venir. –expliqué.
-Bella, esto es muy importante, necesito advertirte… -comenzó. –Aro y Cayo están…
-Planeando atacar el palacio. –completé. –Lo sabemos, Alec, incluso me envenenaron.
Se pasó una mano por la cara.
-Mierda, ya pasó eso. –se quejó. –Pero necesito decirte todo. Bella, esto es peor de lo que alguna vez imaginamos.
- ¿Qué están planeando, Alec? –presioné ansiosa.
-Ellos…- comenzó.
- ¡Chicos, es hora de empezar! –exclamó mi padre.
- ¡Mierda! –susurramos los dos.
-Bella, te necesito aquí. –llamó mi padre.
-Ve, te buscaré al terminar la ceremonia. –me empujó Alec.
Asentí y corrí hacia donde mi padre.
Me senté en la tierra entre Edward y Stefan. Debíamos sentarnos con nuestra pareja, pero acomodados de manera de que quedáramos hombre y mujer alrededor del inmenso árbol. La primera era Fanny, luego Hyden, seguido de Elena, después Stefan, estaba yo a su lado, a mi lado Edward, Katherine, Damon, Melany, papá, Andrea, Jasper, Alice, Emmett, Rosalie y luego estaban todos los demás gobernantes con sus hijos acomodados de la misma manera. Detrás de nosotros estaban los demás habitantes y, formando un circulo a nuestro alrededor, las sirenas y los tritones con sus cabellos de mar.
-Para comenzar, quiero agradecer a todas las personas presentes por venir a esta ceremonia y por ser tan fieles a la corona y a las tradiciones de nuestro Odette. –comenzó papá. –Como se podrán dar cuenta, después de casi cinco años sin presentarse en la ceremonia, mis hijas están aquí hoy, lo cual agradezco infinitamente a ellas y a todos por la cálida bienvenida. Hemos pasado momentos complicados en el palacio, nos hemos enterado en este corto periodo de tiempo de cosas que han sido demasiado difíciles de asimilar para la familia real, pero seguimos aquí y no nos vamos a rendir.
"La Unión es un momento especial y mágico para todos nosotros, es cuando nuestro destino queda sellado, es cuando la persona que más amamos queda soldada a nosotros, nos convertimos en uno solo con esa persona y no hay nada más hermoso que eso. A las parejas que queden seleccionadas, quiero darles mis más sinceras felicitaciones y a las que no solo puedo decirles que sigan luchando, no se den por vencidas nunca. Ahora cederé la palabra a Damián, quien es el gobernante de Atlántica."
Damián se levantó en el momento que papá se sentó, le dedicó una inclinación de cabeza y comenzó a hablar sobre lo agradecido que estaba por tener el árbol de la unión en sus tierras, del honor que sentían todos en Atlántica por eso, entre otras cosas, y luego le cedió la palabra a Sioban.
Ella habló del empeño que se ponía todo el tiempo para la preservación de la naturaleza y repitió el orgullo que sentía por sus hadas que trabajaban arduamente para finalizar deseando suerte a todos.
Una vez pasados todos los discursos, nos quedamos en silencio unos segundos y, de repente, la luz nos cubrió a todos. Al levantar la mirada, parecía que las luciérnagas se habían multiplicado y lucían como pedazos de sol cayendo sobre todos nosotros. El enorme y frondoso árbol estaba iluminado en rosa y lila desde el tronco hasta la última hoja.
La vista era tan hermosa y, el saber que estaba empezando, me cortó la respiración por un segundo. No tenía idea de que haría si Edward y yo no quedábamos seleccionados.
Una ola de aire con olor a romero nos envolvió y luces volaron alrededor del árbol para luego juntarse en una enorme bola que fue recorriendo poco a poco el circulo que habíamos creado.
Entonces se detuvo.
Sobre Rosalie y Emmett.
La luz los envolvió, se dividió en dos con uno en cada circulo de luz y fueron llevados a las ramas del árbol. La luz se tornó lila, se unió de nuevo y otra ola de aire, esta vez con olor a rosas nos envolvió.
Habían sido unidos.
La felicidad por los dos me envolvió y me encontré llorando de alegría por ellos. A mi lado, Edward sonreía emocionado por sus hermanos.
Habían sido dejados en las orillas del árbol, ambos dormidos uno al lado del otro. Al finalizar, todas las parejas seleccionadas estarían inconscientes por el resto del día y cada una sería llevada a su hogar.
La luz se formó de nuevo y recorrió el circulo de nuevo. Una vez, dos veces y luego se detuvo de nuevo. Y collar de diamante de Kath refulgió con fuerza.
Oh. Dios. Mío.
Sobre Kath y Damon.
Al igual que Rosalie y Emmett, el circulo los envolvió, se separó, los llevó al centro, la luz se puso lila y luego se unió otra vez, dejándolos junto a Rose y Emmett.
Sentía que mi corazón iba a explotar de felicidad. Mi preciosa hermana estaba unida finalmente, completa e irrevocablemente unida.
Ya no podía conmigo, iba a soltar un sollozo en cualquier momento.
Pero la luz regreso, brillando más intensamente, ni siquiera dudo en ponerse sobre Alice y Jasper.
¿Qué estaba pasando? Todos a mi alrededor estaban siendo seleccionados. Ya no podía pensar ni en mis nervios.
Se suponía que la luz solo seleccionaba máximo tres parejas y ya estaban seleccionadas. La luz comenzó a apagarse, poco a poco. Sentí una decepción avasalladora, seguida de un miedo irracional. No habíamos sido seleccionados.
Ahora quería llorar de tristeza. ¿Por qué? ¿Qué más nos faltaba vivir?
Entonces, la luz que se estaba extinguiendo, explotó en un cálido brillo como nunca antes habíamos visto. Se escuchó un jadeo simultaneo. Era el doble de grande con colores lilas y rosas revoloteando dentro.
Las luciérnagas bajaron y nos envolvieron a todos.
Miré a mi padre, queriendo pedirle una explicación con la mirada, que me dijera que ya había pasado eso antes, pero lo encontré mirando hacia la luz con ojos impresionados. Claramente, no había pasado antes.
Entonces la luz se dividió en dos y esas dos partes recorrieron el circulo. ¡Iba a seleccionar a otra pareja!
Nuestro circulo fue recorrido dos veces y luego tres. Alcancé a registrar el destello del zafiro de Elena antes de que la mitad de la luz la envolviera junto con Stefan y, entonces, el destello de mi propio rubí me cegó. Por un segundo vi todo rojo y luego me sentí cálida y acogida con una impresionante somnolencia.
No pude registrar nada de lo demás, ni siquiera mis propios pensamientos, solo me quedé profundamente dormida.
Charlie POV.
La ceremonia había sido todo menos lo esperado. Cinco parejas habían sido seleccionadas y todas vivían en el palacio. Mis niñas, mis hermosas bebés habían sido seleccionadas, las tres juntas, como siempre.
Sentí la tristeza envolverme, ya no sería el único hombre en sus vidas, ahora tenía que compartirlas oficialmente.
Eso solo duró un segundo antes de que el orgullo me golpeara. Mis hijas estaban listas, Odette tenía ahora dos nuevos príncipes y un futuro rey y todos ellos eran hombres de honor, dispuestos a enfrentar cualquier cosa por el bien de mis niñas y por el del reino.
Elevé una silenciosa plegaria a quien estuviera dejando que esto pasara.
Después de que la luz envolvió a Elena, el collar de rubí de Bella comenzó a brillar con un rojo intenso y luego la segunda bola de luz la envolvió a ella y a Edward. Ambos círculos se movieron al frente de nosotros, se separaron en cuatro, destellaron en rosa y se unieron, volviendo a ser dos. Después bajaron a los cuatro chicos, profundamente dormidos junto con las otras tres parejas.
Las luces se extinguieron, el aire se llenó de un olor a jazmín, las luciérnagas nos envolvieron de nuevo y luego se posaron sobre las cinco parejas y volaron lejos. Después todo volvió a la normalidad.
Sentí la enorme sonrisa en mi cara antes de ser envuelto por abrazos de mis amigos gobernantes. El pueblo se elevó en exclamaciones y celebración, las sirenas y tritones chapoteaban en el agua y los caballos relinchaban.
Me quedé poco tiempo con ellos, solo lo suficiente para agradecer en voz alta a todos y expresar lo bendecido que me sentía y luego, con ayuda de los guardines, subimos a los chicos a los carruajes y emprendimos camino al palacio.
Si tan solo Rene estuviera con nosotros en ese momento, podía imaginarme su hermosa cara de rasgos delicados con la enorme sonrisa presente y su exaltada emoción por sus hijas seleccionadas y unidas.
-Creo que lo hice bien, mi amor. –le hablé al bosque por la ventana del carruaje. – Sé que nos ves y sé que estas tan orgullosa de ellas como yo. Lo hicimos bien, Rene.
Bella POV.
Me sentía completa, rebosante de alegría cuando desperté. Me costó unos segundos entender en donde estaba y que había pasado.
Estaba recostada en mi casa con Edward a mi lado, habíamos sido seleccionados. ¡Por Cristo, habíamos sido seleccionados! ¡Estábamos unidos!
Casi me pongo a llorar de alegría en ese momento. No podía con todos los sentimientos que me envolvían, eran demasiados y tan intensos.
Edward se removió un poco a mi lado, soltando un quejido y luego abrió sus ojos y recorrió todo el lugar con la mirada hasta que llegó a mí, con la confusión escrita en cada parte de su rostro.
- ¿Qué pasó? –susurró con voz ronca.
Dios, cuanto lo amaba.
-Fuimos seleccionados. –susurré, no confiaba en poder hablar sin romper en llanto.
Parpadeó un par de veces hasta que el entendimiento llegó a él.
- ¿Estamos unidos? –inquirió con voz ansiosa y ojos brillantes.
Simplemente asentí con las lágrimas ya cayendo por mis mejillas.
- ¡Bella! –exclamó con una carcajada.
Se lanzó encima de mí, dejando besos en todos lados por mi cara. Yo comencé a reír y a llorar. Entonces se detuvo y me miró fijamente y esa mirada permanecería en mi memoria el resto de mi vida.
-Te amo. –susurró.
-También te amo. –respondí, sorbiendo por la nariz.
Me besó lentamente, moviendo sus labios con dulzura, envolviendo su lengua con la mía en una tranquila danza, llena de amor y esperanza.
En ese momento supe que no nos íbamos a detener, no ésta vez.
Sus manos recorrieron lentamente mi cuerpo aun cubierto por el vestido blanco, desde la parte externa de mis muslos hasta debajo de mis axilas. Envolví mis manos a su alrededor y separé mis piernas para que pudiera acomodarse en medio de ellas.
Se separó solo lo suficiente para tomar aire y luego bajo lentamente por mi mejilla, besó mi mandíbula y luego mi cuello hasta mi clavícula. Me retorcí por las sensaciones y un ligero gemido salió de entre mis labios.
No pude soportarlo y comencé a jalar su camisa de manta, intentando quitarla. Se separó ligeramente y me dejó quitársela, entonces su hermoso pecho quedó justo frente a mí, ligeramente marcado y perfecto como todo él. Sus labios volvieron a los míos y el vestido cayó hasta mi cintura, dejando mis pechos desnudos.
Edward se levantó, sacó el resto del vestido de mi cuerpo y luego me miró y eso lo fue absolutamente todo para mí. Me hizo sentir adorada y amada y no podía esperar para que regresara.
Volví a gemir y estiré mis brazos hacia él. Soltó una risa y se recostó sobre mí.
-No tienes ni idea de lo hermosa que eres. –susurró y volvió a besarme.
Nuestro beso comenzó a subir de nivel, nuestras manos no podían estar quietas, acariciaban todo lo que podían, sacándonos gemidos a ambos. Entonces, Edward paró de besarme bajó a mis pechos, una de sus manos tomó mi seno izquierdo y acarició mi pezón con uno de sus dedos mientras su boca se dirigía al derecho, succionando y acariciando.
Las sensaciones tomaron control de todo mi cuerpo y me removí buscando más, queriendo más, siempre más de él.
Me perdí en sensaciones y caricias y, cuando me di cuenta, ambos estábamos desnudos y él estaba posicionado en mi entrada. Me miró fijamente y comenzó a entrar en mi lentamente, hasta que estuvo completamente enterrado en mí. Soltamos el aire bruscamente, tenerlo dentro se sentía tan maravilloso, me acariciaba completamente por dentro y me sentía completa, tan llena por él.
Entre gemidos, comenzó a embestirme lentamente al principio y luego con más y más fuerza. Mi cabeza estaba echada hacia atrás, mi pecho se encorvaba y mis caderas se revolvían para encontrar sus embestidas, sin querer disminuir la velocidad. Todo mi cuerpo se encontraba tenso, una ligera capa de sudor cubría nuestros cuerpos y en la habitación solo se escuchaban nuestros gemidos y el sonido de nuestra unión, el choque de la carne contra la carne.
Sus ojos se encontraron con los míos, tan enloquecidos y llenos de lujuria, sus labios se movieron en un silencioso "te amo", me beso y entonces sentí como todos mis músculos se tensaron aún más, alcanzando el más fuerte orgasmo de toda mi vida.
Vagamente y por sobre las sensaciones, sentí a Edward tensarse en su propio clímax y derrumbarse encima de mí.
Nuestras respiraciones agitadas se mezclaron cuando él se irguió un poco y me miró. Sonreí, totalmente satisfecha y ridículamente feliz.
Éramos uno, compartíamos alma, pensamientos, risas, momentos. Estaba perdida, ya no podría perderlo de nuevo.
Afortunadamente, nuestra unión nos daba la seguridad suficiente para decir que ya éramos eternos, que estábamos juntos en esto y que ya no nos separaríamos jamás. Mi sonrisa se convirtió en una risa exudada de felicidad y él me siguió, abrazándome fuerte sin salir de mi.
Ni siquiera pude preocuparme por nuestra inminente batalla con nuestra propia familia, ni por las cosas que Alec quería decirme, no por el hecho de que yo era mortal, nada de eso se coló en mi mente.
Ese era nuestro momento y lo sería por el resto de la eternidad.
¡Hola! ¡Si aún hay alguien aquí, den señales de vida! Ni siquiera me voy a poner a dar excusas, solo quiero decirles que lo siento mucho y que espero que sigan aquí conmigo. Muchas gracias a los que aún están aquí y a los que ya no, como ya no van a ver esto, solo espero que regresen.
Bueno, ¿qué tal el capítulo? Podemos ver muchas cosas aquí como un poco más del mundo de Odette, aun no se resuelven las preguntas que tiene como la historia de Tanya y porque alió con los Vulturi, el gran secreto de Hyden y ahora apareció alguien nuevo. Alec. ¿Qué creen que quiera decirle a Bella? Ah, y se viene lo mejor porque también les voy a contar la historia de Alec y Jane. Si no están tan molestas conmigo, pónganme sus conjeturas en los comentarios y si alguna le atina se puede ganar un adelanto súper especial. Ya se empezarán a resolver las dudas en los capítulos que vienen. Igual quería agregar que todos los escenarios en este capítulo estan inspirados en Avatar de James Cameron.
¡Y les regale un lemmon! Que en verdad no saben cuánto me costó, Dios, aquí estaba yo toda avergonzada por escribirlo. Es primer lemmon así que me gustaría saber que les pareció.
Muchas gracias a todos y todas y espero que hayan pasado un hermoso Año Nuevo y que su 2017 esté lleno de bendiciones.
Las amo muchísimo.
Alexa Swan de Cullen*
