Todos los personajes son propiedad de Masami Kurumada, excepto la joven Jeruza

Sé que las tengo a punta de tecitos, como me dice mi amiga, beauty_amazon, con este Milo que parece más hundido en el fango… aunque aún hay una luz… siempre habrá una luz en medio de tanta oscuridad.

Este capítulo contiene lemon, como les dije en anteriores capítulos, las tensiones subirán y las intrigas también, así como las cuoticas de lemon…

Disfruten la lectura

Cap 21: a la luz de la luna…

Esa misma noche…

Saga de Géminis entro a los aposentos de la diosa, cerciorándose antes de no ser visto por nadie, las luces estaban apagadas, el cuarto estaba encendido por velas, un aroma a Lavanda fresca invadía el lugar, la luna plateada se veía completamente llena, asomándose al balcón de la alcoba de Saori. Su cama estaba perfectamente tendida, con sabanas de seda egipcia regalo del embajador de esa nación.

Era la primera vez que el dorado de Géminis, se detenía a ver detalladamente la habitación de la joven de cabellos lila, salió al balcón y prendió un cigarrillo. Se quedó contemplando la luna…

Saori entro a su alcoba sin que Saga pudiera darse cuenta, y como una niña cubrió los ojos del caballero en un juego de "adivina quién soy", el dorado, completamente agradado del aquel gesto infantil, tomo las manos de su diosa y le dio un casto beso en su frente.

-Saga… ¿fumas a menudo?- pregunto Saori, para comenzar la charla.

-…solo en momentos especiales, no es un hábito realmente… -respondió el dorado de cabellos azules- por cierto Saori… gracias por el detalle a la hora de la cena, esa letra cantada en la voz de esa joven resulto sublime… pero yo sí quiero que seas mi niña bonita…

Saori rio ante esas palabras- Saga, ¿quieres una copa? – pregunto la diosa.

-será un placer- dijo Saga esbozando una sonrisa de sus labios carnosos -¿y tú? ¿Qué vas a servirte?

- Leche y fresas- contesto la joven diosa de la sapiensa – no bebo alcohol…

Una vez más, como otras tantísimas veces, hubo silencio, Saga observaba como Saori colocaba la roja fresa en sus labios, cada momento que ellos dos compartían era mágico, la joven de cabellera lila, no cabía de la felicidad de estar allí bajo la luz de la luna, con el hombre con quien fantaseaba siempre.

-A veces… siento envidia de Shaina y las demás chicas…- dijo Saori rompiendo el silencio.

-¿no entiendo, Saori, como una dama en tu posición, puede tener envidia del resto de las mujeres? – contesto Saga, acariciando con sus nudillos el mentón de la joven- Shaina, Marín y hasta esa noble jovencita que hizo ese recital, envejecerán algún día y morirán, eso jamás te pasará a ti.

- … tal vez porque ahora que vamos a organizar la boda de Milo y Shaina, me doy cuenta que yo no puedo ser libre, de amar como lo hacen ellos…- contesto Saori.

-Oh Saori…- agrego el dorado - ¿y acaso ya no me estas amando? ¿Ahora?

- sí, yo te amo… pero no puedo casarme contigo… - dijo apesadumbrada la diosa - eso sería deshonroso a la vista de los demás, ¿no ves? Tenemos que escondernos; ahora te llame porque sé que el Patriarca está en sus sesiones de meditación, y todos sabemos que pueden duras muchas horas y hasta días, ahora no hay nadie en palacio y puedo sentirme un poco más libre de estar a tu lado. Dime una cosa Saga ¿hasta cuándo podrá durar esto?

-preciosa… lo importante es disfrutar el momento, todo a su tiempo… - contesto el caballero de Géminis.

Saori se levantó pensativa, deambulando por la habitación, meditando sobre la forma que esos pocos momentos con su caballero duraran para siempre.

Saga observo que su diosa, no llevaba más que el kimono blanco que dejaba entrever sus piernas, se encontraba totalmente desnuda bajo esa fina tela.

Por el momento la diosa Athena, pensó en que su amado tenía toda la razón, y se relajó por completo, los momentos que podía darse esa libertad eran realmente muy pocos, ella siempre vivía rodeada de sus demás caballeros o con el Patriarca, atendiendo los asuntos del Santuario.

Ese momento era para su hombre y nada más para él.

Saori se desplomo de espaldas a la cama y esta era tan blanda que quedaba hundida en las sabanas. Saga se sentó a su lado, y recostándose junto a ella, acariciaba su bellísimo rostro y su cabello. Ella trato de decir más cosas, pero el caballero coloco su dedo índice en los labios de la diosa, tal como ella lo hizo la primera vez que estuvieron juntos en la ciudad.

Las manos del caballero, comenzaron a explorar el cuerpo de Saori, el dorado de Géminis desamarró la cinta del kimono y ante sí contemplo la belleza su desnudez. Acaricio los exuberantes pechos de la diosa con toda delicadeza y suavidad.

-desde que me diste tu amor la primera vez, hace días, te he deseado más, mi señora…- susurraba al oído de Saori, el joven guerrero que no se había despojado aun de su armadura.

Saga tomo ambas manos de la joven y las subió a su cabeza, comenzó a recorrer su cuerpo en suaves besos, la sensación de esos labios enloquecía de placer a Saori, que comenzaba a jadear muy dócilmente.

Las manos de Saga comenzaron a palpar la intimidad de Saori quien tuvo que ahogar su grito de placer. Lo que hacía que con más entusiasmo el caballero estimulase más esa parte, Saori emitió un jadeo fuerte que Saga tuvo que taparle la boca, para que no fueran escuchados.

El caballero de Géminis se despojó por completo de su armadura y de su ropa, Saori se reincorporo en la cama apoyándose en sus codos para contemplar cada ápice del cuerpo de su amado, el cual jamás se cansaría de ver.

El joven caballero se abrió paso entre las piernas de Athena, y suavemente reclamo una vez más a Saori como suya, esta vez se dio la libertad de hacerlo un poco más apasionado que la primera vez, ya que en esa ocasión de todas formas había sentido algo de nervios, pues era la primera vez de Saori. El cabello azul de Saga acariciaba el rostro de la princesa del Santuario, mientras la embestía con toda la pasión que siempre deseo.

-Te amo, Saga, siempre te he amado… - decía Saori con su voz entrecortada por el placer.

- y yo a ti más… - respondía el dorado de Géminis.

Ambos, Mortal y diosa estaban sumergidos en un mar de placer, tan pronto como Saga supo que Saori llegaría a su clímax, le dio una última embestida y se derramo en la cama. Y ambos cayeron agotados…

Saori se quedó dormida profundamente, Saga se vistió y embistió su cuerpo de su armadura, cerciorándose que no hubiera nadie, abandono el templo de Athena dirigiéndose a su morada de Géminis.

Kanon su hermano había estado esperándolo toda la noche, realmente se encontraba muy preocupado.

-¿Cómo te fue?- le pregunto a Saga.

- Muy bien Kanon- contesto el dorado de Géminis, con una bella sonrisa, quitándose su armadura – Quisiera darme una ducha y dormir.

- hermano, yo sé lo que ha pasado con la diosa ¿tú de verdad la amas más allá de la devoción? - pregunto el marino.

- Así es- dijo Saga- es la única mujer que he amado en mi vida...

- yo te conozco muy bien, y sé que no puedes esconderme el hecho que ya tuviste intimidad con nuestra diosa- inquirió Kanon con cierta preocupación.

Saga se acercó a su hermano, y colocando las manos en sus hombros, trato de darle paz– hermano mío, lo que sea que se venga, yo lo afrontare no te preocupes, lo que sea que me pase por este amor prohibido, tu siempre estarás a salvo.

-Por mí, tu secreto está a salvo, Saga, yo te amo- bajando la mirada, los azules ojos de Kanon comenzaron a nublarse por las lágrimas- si con esto, puedo enmendar el daño que alguna vez cause a los demás y a ti, mereces ser feliz.

Saga abrazo a su hermano y se despidió de él, dándole un beso en la frente.

-eres mi mejor amigo en el mundo, yo también te amo. Buenas Noches Kanon- Dijo Saga retirándose a sus aposentos.

En Rodorio, en el bar Port Royal.

Shaina se encontraba en la barra ya algo entrada en tragos, con la mirada perdida, tenía los ojos hinchados por las lágrimas, se sentía traicionada y estúpida, no podía creer el estar viviendo de nuevo, aquello que tanto había temido, el ser engañada por Milo y el ser rechazada por Seiya era algo que se salía de toda proporción para ella, por un momento empezó a dudar de sí misma como mujer…

-Shaina, ¿y eso? ¿Por qué te encuentras tan sola aquí y Milo?- pregunto una voz gruesa que ella conocía muy bien…

Volvió su mirada y el dorado de Tauro se encontraba parado tras de ella - ¿puedo acompañarte? Pregunto.

-No se… - contesto Shaina.

-De ninguna manera puedo dejarte en ese estado Shai…- replico Aldebarán.

Shaina se encontraba hecha un mar de desengaño, confundida, triste, estresada, y pasada de tragos y pensó que tal vez no era mala idea que el caballero la acompañara.

Aldebarán la invito a tomar el aire, hacia una leve brisa esa noche de luna llena, el dorado de Tauro portaba su armadura sin el casco, tomo su capa y la coloco sobre la espalda de la Saint de Ofiuco. Al ver este gesto, se sintió más reconfortada.

-Gracias- dijo la cobra.

El dorado de Tauro, no era de los que se metía en los sentimientos o los asuntos de los demás si no era invitado, pero no era tan tonto como para no saber que las lágrimas de Shaina tenían nombre propio.

-La luna esta preciosa esta noche ¿no crees?- pregunto el taurino para romper el hielo.

-sí, ya lo creo- contesto la cobra.

-Recuerdo mucho cuando llegaste al Santuario, eras una niña muy determinada… - dijo el caballero del Toro – siempre admire ese espíritu aguerrido en ti.

Shaina por primera vez en esa noche sonrió, ella también recordaba perfectamente ese día, en aquellos tiempos cuando apenas era una aprendiz del Santuario, a veces se cruzaba con el dorado de Tauro, Aldebarán, un hombre latino, de cuerpo exuberante, apariencia hercúlea e imponente, piel morena, ojos negros, mentón partido, voz gruesa, abundante y larga cabellera castaña oscura y un sabor único a Samba que le daba un aire exótico e interesante. La pequeña e impúber Shaina se sonrojaba al verlo, pues por el tenia, lo que se dice un amor platónico.

-se siente tan bien tu compañía amigo…- le decía Shaina mientras le regalaba una hermosa sonrisa.

-Me alegra mucho, mi niña…- contesto el dorado de Tauro correspondiéndole con otra sonrisa, de esas que hacía que todo alrededor de él, fuera luz.

- a veces es bueno tener otros amigos sabes… - agrego Aldebarán- tu puedes contar conmigo -mientras el dorado de Tauro hablaba. Shaina reparaba en los carnosos labios del caballero, en los pálidos marfiles de su boca. Le resultaban muy sensuales.

-Oye Alde… ¿tú no tienes novia? – pregunto Shaina.

El caballero, se sorprendió ante tan inesperada pregunta - bueno, supongo que no soy tan popular entre las féminas, como otros de mis camaradas ¿no crees? – dijo Aldebarán sin borrar su contagiosa sonrisa…

-A veces las mujeres somos muy tontas… - dijo Shaina frunciendo el ceño.

Shaina seguía reparando en los labios del Taurino, sin darse cuenta los dos se aproximaron a una distancia de a milímetros… pronto cayeron en cuenta y rápidamente desistieron de aquel posible beso.

-Lo siento Shaina- dijo Aldebarán

- no te preocupes, no es tu culpa…- respondió la cobra.

- eres una mujer, muy muy sexy y sensual, pero Milo es mi amigo y yo no lo traicionaría, ¿entiendes?- le explico el taurino.

- entiendo perfectamente- inquirió la Saint de Ofiuco –además mi mente ha estado divagando mucho el día de hoy…Ojala todos tuvieran más en alto el sentido de la lealtad como tú lo tienes… gracias por tu compañía amigo.

La cobra se despidió de un beso en la mejilla del dorado de Tauro. Sin embargo él se ofreció acompañarla hasta su casa…No la dejaría sola por el estado en que se encontraba.

Al día siguiente…

En el Coliseo, se encontraban Milo y Camus entrenando.

-¡defiéndete Milo!- exclamo el dorado de Acuario, lanzando una potente patada que con mucha dificultad el escorpión logro detener. Milo lanzaba golpes sin sentido contra el francés.

Otro golpe más contra Milo y lo derriba al suelo.

-¿qué demonios te pasa Milo? No estas concentrado para nada… - inquirió Camus.

- espera un momento Camus… la verdad me encuentro indispuesto el día de hoy…

En el recinto de las amazonas, Jeruza se encontraba inconsolable, ya no quería salir de su cuarto, ni escuchaba música, tampoco quería probar bocado, la única vez que sintió como la destruían fue el día que, aquellos maleantes se llevaron la vida de su padre, y ahora se sentía destruida desde adentro, ¿Por qué el escorpión tuvo que ser tan cruel? Aún seguía cuestionándose, en que momento él se volvió contra ella sin razón, se encontraba muy arrepentida de haber abierto sus sentimientos en algún momento a aquel hombre que ahora le hizo un daño que le era imposible perdonar. Lo odiaba, de una forma visceral. A veces deseaba hablar con Shura quien decía amarla, pero si le contaba lo que sucedió, podría empeorar aún más las cosas, se guardó su rencor para sí…

En el coliseo…

-¡QUE USTED HIZO QUE!- exclamo Camus saliéndose, de su calma habitual y fría- ¡TE ENLOQUECISTE! ¡PERDISTE LA RAZON GRANDISIMO IDIOTA!

-oye Camus, ¡si te conté no es para que grites de esa forma! – Contesto el escorpión…

¿Sera que, en algún momento abra un camino al perdón por más estrecho que este parezca?

Entretanto, ¿por cuánto tiempo podrá soportar Saori el hecho que ya se ha entregado a su hombre amado en varias ocasiones?

Continuara…

Nota de la autora…

Buenas noches mis queridas lectoras, esta semana estaré adelantando algunos capítulos, ya que el fin de semana saldré de la ciudad y no tendré acceso a un pc. Un saludo y abrazo a todas las que me leen y en especial a las que se toman un minutico a dejarme sus comentarios, no saben lo importante que es para mí, saber su opinión, sea la que sea no importa, siempre que se haga con mucho respeto.