Damon no sabia como reaccionar. Realmente estaba feliz por verlo, pero sentia que su presencia allí no solo era una simple visita.

- ¿ Que haces aquí?-

- Tenia un ganas de ver a mi hermano. Que pasa. ¿No te alegras de verme?.-

- Pues claro que si.- se volvieron abrazar.

Elena presenciaba la escena maravillada por que nunca había visto a Damon así de cariñoso con nadie, excepto con ella.

- Stefan, escucha, toma mis llaves y espérame en mi piso. Es el de ahí en frente. Acomodate, yo ahora voy para allá.- le explica para que lo dejara solo con la chica.

- Entiendo.- el hermano le guiño el ojo y fue hacia la puerta.- Gracias Elena por tu hospitalidad. Espero verte pronto.- la miró de arriba abajo envidiando la suerte del hermano.

Al fin solos, Elena se apoyaba sobre una de las columnas que había en el salón y miró a Damon negando con la cabeza.

- Sois igual de pervertidos. Parece una versión de ti, pero con diecisiete años, que no se que es peor...- recogió de la mesa el vaso de agua que le ofreció a Stefan mientras esperaba.

Damon alcanzó su brazo y tiro fuerte ella para tenerla delante.

- Me has engañado.- le dijo entre dientes.

- Te lo merecías por imbécil.-

- Por que me has hecho pasar por este infierno cuando no estabas embaraza.?-

- Eso te lo has hecho tu sólito. Creíste por si solo que esa prueba era mía.- braceó para que la soltara pero el la agarró con mas fuerza.

- ¿Y por que dejaste que pensara que si?-

- Por que te faltó tiempo para largarte cuando vistes la prueba, pensar que era de Matt y no contento con eso irte a los brazos de Rebeckah.-

- Mierda, Elena!- la soltó al fin desquiciado.- Que solo hablamos, ¿ como te lo tengo que decir?.-

- Me da igual!.- respondió ofuscada.- Puedes hacer lo que te de la regalada gana Damon. A mi no me importa.-

- Esto no va quedar así Gilbert.- le advertía con su dedo encarándose.

- Es mejor que te vayas.- pasaba de sus amenazas- No deberías hacer esperar a tu hermano. Seguro que tenéis millones de batallitas que contaros.-

Damon respiró hondo e emitió un gruñido de frustración antes de dirigirse hacia la puerta y salir del piso.

Cuando el chico llegó a su casa, Stefan estaba tirado en el sofá dormido como un tronco. No lo quiso despertar y lo tapó con la manta, dejando que descansara y poder hablar mas tranquilos para el día siguiente.

La noche pasó rápidamente y el amanecer de un nuevo día asomaba por el horizonte.

Como Stefan seguía dormido, Damon salió a la calle para correr un rato. Cuando volvió, su hermano al fin se había levantado y preparaba el desayuno con mucho animo.

- Aquí estas!. Sabia que habias salido a correr. No cambias tu rutina hermanito.- giraba las tortillas con una espátula.

- Al parecer mama te ha enseñado por fin a cocinar.- se burlaba.

- Si, siempre dice que a las mujeres se le conquista por el estomago. Así que...- dijo divertido.

- ¿ Como esta?.

- Mama?. Pues lleva unos meses algo rara. Supongo que serán sus achaques. Pero te echa muchísimo de menos. Quiere que vayas a verla.-

- Bueno...- Damon quería ir al tema principal- ¿ Quien te ha dado el permiso para que volaras hasta aquí?. Por que dudo mucho que papa te firmara la autorización para venir a verme.-

- El viejo no sabe nada. Se cree que estoy en una excursión con el instituto. Ha sido mama quien la firmó.-

- ¿ Y como me habéis encontrado?.- apoyó sus codos en la encimera.

- Pues un hombre llamó a la casa y estuvo hablando con ella. Después me sacó un billete y me pidió que viniese. Como comprenderás no iba a negarme a viajar a Estados Unidos y mucho menos perder la oportunidad de ver a mi hermano.- le pegó cariñosamente un golpe en el brazo.

Damon se preguntó quien podría ser ese hombre que llamó a su madre para contarle de su paradero. Solo se le ocurrió pensar en una persona. La única que tenia toda la información sobre el.

- ¿ Cuanto tiempo te vas a quedar?.-

- Ya quieres que me vaya?.-

- No es eso. Sabes perfectamente que estoy intentando conseguir el suficiente dinero para traerte conmigo. Falta poco para que cumplas dieciocho e iba esperar solo un tiempo mas para irte a buscar.- le explicaba para que no pensara que se había olvidado de el.

- Pues no lo parece.- dijo algo molesto- Has pasado de mi estos últimos años. Un par de email y poco mas. Creía que no te veríamos mas.- se entristeció.

- Oh, vamos Stefan.- enroscó su brazo al cuello de su hermano.- Si hasta tengo tu regalo de cumpleaños. Era la sorpresa que quería darte cuando vinieses a vivir aquí. Pero ya que estamos...-

Damon llevó a Stefan hasta los aparcamientos del edificio y el chico se quedó con la boca abierta cuando le mostró su regalo.

- Es para mi?-

- Si. Toda para ti.- le confirmó con una gran sonrisa al ver como el joven daba saltitos de alegría y lo abrazaba con fuerza.

- Gracias, Damon. Eres el mejor hermano del mundo mundial.- se montó en la moto.- Es una pasada.-

Elena salia del portal y se los encontró a ambos de frente. Con un vestido beige claro, sencillo a la vez que corto y provocador, delineaba muy bien su figura. Damon parecía haber visto un ángel y no pudo disimular su asombro al verla tan guapa. Stefan por su parte no se cortó ni un pelo al silbarle.

- Estas guapísima, Elena.- se bajó de la moto para saludarla.

- Gracias Stefan. - respondió echando una mirada inescrutable a Damon y se fue para su coche sin decir mas nada.

El chico se fijó con soberana tristeza como se alejaba y se preguntaba donde iría tan arreglada.

- Dios!, hermanito. Tu vecina te tiene bien agarrado por los huevos.- se burlo el menor.- Normal, esta buenísima.-

- No me hagas arrepentirme de regalarte la moto.- le advirtió molesto.

- Vale, vale. Lo que no entiendo es como la has dejado escapar.-

- ¿ Como sabes que hemos estado juntos?.-

- Sales en los periódicos. Y esta mañana en las noticias. Por lo visto tu ruptura con ella está eclipsando el gran partido de esta noche. -

A Damon no se le había olvidado su amenaza. No dejaría que la mentira de Elena quedara impune. Igual que ella lo castigaba cada vez que no le gustaba su comportamiento, el haría lo mismo. ¿ Cual era la mejor manera de hacerlo?. Con la única que arma que tenia, la provocación.

- Vamos para la casa. Tenemos cosas que hacer.- dijo con segundas intenciones.

Elena disfrutaba en el jardín de un pequeño tentempié antes del almuerzo. Aaron, acompañado por su padre habían llegado hace rato, pero se estaban entreteniendo demasiado con Grayson en su despacho. Como para ella no había nada mas aburrido que hablar de negocios y fútbol, se ausentó voluntariamente de la reunión. El rubio de todos modos no la dejaría mucho tiempo sola y pronto se acercó por su espalda para taparle los ojos con sus manos.

- ¿ Quien soy?- preguntó en broma retirándolas.

Elena fingió una sonrisa, pero desapareció cuando el le dio un beso en la mejilla.

- Preparada para que os machaquemos esta noche?.- dijo muy motivado.

- No digas eso delante de mi padre o se enfrascará contigo en un interminable debate.- le pidió con sorna.

- Tranquila, no se me ocurriría enfadar a tu padre. Quiero caerle bien.-

- Si nos ganas esta noche será imposible. Va terminar por odiarte.-

- Pues vamos a tener que perder entonces. No me gustaría ponerme trabas en el camino...- soltó claramente una indirecta intentando coger su mano.

Elena vio claramente sus intenciones y carraspeó apartándola.

- Aaron, no te equivoques.- fue al grano- Acabo de salir de una tormentosa relación y no me ha ido nada bien.-

- El tiempo cura las heridas y yo estoy dispuesto a esperarte.-

Elena iba a respondedle, pero el timbre de la casa sonó interrumpiendo la conversación.

- Esperamos a alguien mas?- preguntó el rubio.

- Creo que no...- se extrañó y fue a ver quien era.

La asistenta abrió la puerta, encontrándose en la entrada a Damon muy exultante y un Stefan bastante alucinado.

- Hola señor Salvatore. El señor Gilbert está ahora mismo ocupado y no puede atenderle.-

- Lo se, acabo de hablar con el por teléfono y me ha invitado almorzar.- respondió pasando para dentro cuando la mujer se echó a un lado.

- Le diré que están aquí.- se retiró la mujer.

Stefan abrió la boca al observar toda la casa por dentro.

- Esto es una pasada. Las mansiones de aquí son mas modernas que las de allí y enormes...-

- Y aun no has visto las fiestas que hacen en el pueblo. Prácticamente una cada semana.- informaba Damon mirando para todos los lados por si veía a Elena.

Pronto su deseo se vio cumplido cuando la chica apareció desde el jardín y se acercaba a ellos con paso firme.

- ¿ Que haces aquí Damon?- preguntó molesta.

- Lo siento, princesa. No vengo a verte a ti.- mintió- Llamé a tu padre esta mañana y le comenté que mi hermano había venido de visita. Insistió que comiéramos con el para conocerlo, así que aquí estamos...- la chulería con la que se comportaba cambió radicalmente cuando vio a Aaron.

- Elena.- la llamo el rubio aproximándose a ellos.- Algún problema?.-

- Ninguno Aaron...- ella se giró y volvió al jardín.

- Salvatore...- lo saludó fingiendo una sonrisa.

- Withmore...- se retaban con la mirada hasta que el rubio siguió a Elena.

Damon apretó sus puños y resopló para no irse tras de el y romperle esa cara de niño rico que tenia.

- ¿ Quien es el sonrisa perfecta ese?- murmuro Stefan con desprecio cerca del oído de su hermano.

Las cosas no mejorarían el humor de Damon, ya que mientras esperaban a que Grayson saliera de su despacho, avistó a lo lejos como Aaron no paraba de coquetear con ella y la hacia reír a carcajadas.

- Si no vas a partirle las piernas a ese tío, lo haré yo. ¿Vas a permitir que toque a tu novia así?. - comentó el pequeño Salvatore con las mismas ganas que su hermano en ir a por el.

- Ella no es mi novia- dijo con un hilo de tristeza- y tranquilízate.-

- Muchachos!. Estáis aquí. Perfecto.- Gilbert apareció al fin y saludó a Damon efusivamente.- Este es el pequeño Salvatore?. ¡Pero si es todo un hombre!.- ofreció la mano y se la estrechó fuertemente a Stefan.

- Gracias señor Gilbert por la invitación a comer.- dijo educadamente.

- Bromeas?. No aguanto ni un minuto mas a Wes Withmore y su pedante hijo. Esto lo hago solo por Elena y de paso puedes estar un ratillo con ella .- le dio un codazo cómplice a Damon.

Situándose entre los Salvatore, Grayson les pasó los brazos por los hombros a ambos en un gesto cariñoso y los guió hasta la terraza del jardín.

Allí, Elena con los Withmore, los esperaban en la mesa principal para comenzar con el almuerzo.

- Perdonar el retraso, pero tengo dos invitados mas. Wes, Aaron, estos son Damon y Stefan Salvatore.- los presentó.

- Salvatore..., quien es el que juega en tu equipo?.- preguntó Wes.

- Yo señor.- respondió Damon.

- Me han hablado muy bien de ti. Dicen que eres muy bueno.- lo agasajaba el hombre- Espero que hoy no aciertes con tu puntería.-

- Usted no conoce a mi hermano. Cuando esta motivado y quiere ganar, no hay quien lo pare.- intervino Stefan defendiéndolo.

Damon le reprobó con la mirada que no se metiera en la conversación.

- Tenemos buenas defensas y grandiosos delanteros. - Grayson les hizo un gesto para que se sentaran en la mesa.- Será un partido bonito y digno de ver.-

Damon tuvo la ocasión de sentarse al lado de Elena y comenzar con su pequeña venganza. La chica se movió inquieta sobre la silla al sentir su proximidad.

El debate se iba subiendo por las ramas entre Wes y Grayson. Los dos hombres discutían y discutían sin parar. Todo ello con la educación necesaria para no lanzarse cada uno al cuello del otro. Si no fuese por la presencia de sus hijos y de los Salvatore, perfectamente habrían llegado a las manos.

- Vaya plan para reconciliar a dos enemigos a muerte.- murmuro Damon lo suficientemente alto para que lo escucharan solo Aaron y Elena.

Stefan se guardó la risa y recibió como respuesta una mirada asesina de la chica. Harta de conflictos y tener que estar pasando estos momentos tan incómodos, decidió intervenir.

- Papa, Señor Wes!- los llamó.- Basta de hablar de fútbol, por favor. Esta noche podréis hacerlo en el palco, disfrutemos de la comida.- pidió exasperada.

- Mi hija tiene razón. - murmuró enfurruñado como un niño pequeño.- Cambiando de tema... Se acercan las vacaciones de navidad. Damon, iras a ver a tu familia?.-

- Gracias señor Gilbert. Yo iba hacerle la pregunta mas tarde.- se cruzo de brazos Stefan expectante por la respuesta.

- No lo había pensado aun señor.- mataba con la mirada al hermano.

- Nosotros iremos a esquiar a los alpes suizos. Estáis invitados si queréis venir.- Aaron lo dijo para todos, pero solo se dirigió a Elena.

- Tío, todo el mundo sabe que las pistas suizas son para novatos. Las que molan mas son las italianas.- intervino de nuevo un aburrido Stefan dejando sin respuesta al rubio.

Elena se tapo la boca antes de que se le escapara la risa. La verdad que el hermano de Damon tenia su gracia. Como si fuera una copia exacta, no respetaba ni cumplía ninguna norma.

- Stefan!.- el mayor le volvió a llamar la atencion.

Todo se fue calmando hasta llegar a los postres. Cuando la conversación sobre fútbol siguió y todos estaban entretenidos en el debate, Damon desde su asiento vio como una Elena cansada de escucharlos dejaba descansar la mano en su regazo. Sin pensárselo dos veces, fue a cogerla por debajo de la mesa.

La chica pegó un brinco a sentir el contacto y lo miró rápidamente encontrándose con sus chispeantes ojos. Esta no vez no era una mirada lasciva o pervertida como tantas otras. Esta vez su mirada pedía perdón y la dulcifico con una pequeña sonrisa.

- Te echo de menos.- susurró muy bajito inclinándose un poco hacia ella

Elena se moría de ganas por atacar esos carnosos labios y mas cuando noto como los dedos de Damon se entrelazaban con los suyos. Pero en intento desesperado por resistirse, se levanto rápidamente de la mesa.

- Perdonar, tengo que ir al baño.- se ausentó.

Todos miraron como se marchaba, pero no le dieron mucha importancia y siguieron comiendo. Damon tuvo que aguantarse para no correr tras ella.

Grayson dio por concluido el almuerzo y los Withmore se retiraron, quedando en reencontrarse mas tarde en el partido.

- Se creen que por que son los dueños y señores de todo una cuidad pueden mirarte por encima del hombro.- comentó el hombre asqueado.

- Tranquilo señor Gilbert. Damon los hará bajar esta noche de esa pomposa nube en la que viven.- decía Stefan muy ilusionado.

- Eso espero Salvatore. Tenemos que ganar si o si.- advertía preocupado.- Quiero restregarle la victoria-

- Y lo podrá hacer. En mi cabeza no entra perder.- le aseguró confiado.

- Ahora que estamos solos..., de que me querías hablar cuando me llamaste?- preguntó el hombre intrigado.

- Ahm, si. Stefan puedes dejarnos un momento?.-

- Claro...-

Damon esperó que su hermano estuviese lo bastante lejos para dirigirse a Gilbert.

- Señor...-

- Grayson.- le rectificó.

- Grayson... Llamó a mi madre?-

- Si fui yo.-

- ¿ Por que?-

- Por que no tienes a nadie aquí salvo a Elena. Y con vuestra ruptura pensé que necesitarías algún que otro apoyo.-

- No debería haber molestado a mi familia...- le explicaba algo avergonzado por recriminarle.

- No la he molestado, mas bien todo lo contrario. Tu madre estaba muy contenta por saber de ti. Tendrías que ir a verla, se le nota que te echa de menos.-

- Ya...- entonó algo triste.

- Este es el ultimo partido. La liga no volverá a empezar hasta el año que viene y las navidades tendrás que pasarlas con la familia no?. Tienes mi permiso para viajar antes si te apetece.-

- Se lo agradezco.-

- Pero hazlo después de arreglar las cosas con mi hija. No se que habrá pasado entre ustedes, pero estoy seguro de que no es definitivo.-

- No sabría que decirle.-

- Elena a veces es ...- busca la palabra concreta- complicada. Tiene un carácter muy fuerte, aunque también tiene el don de perdonar. Solo dale un poco de tiempo y no la atosigues.- recomendaba.

- Lo tendré en cuenta.-

Después de la charla con su jefe, Damon decidió darle espacio a Elena y no fue en su busca. Stefan y el salieron para el apartamento a cambiarse para luego ir con el camaro hasta el estadio. Dentro de un par de horas comenzaría el espectáculo.

- Y con quien me quedo?- le preguntaba Stefan a DAmon caminando por unos abarrotados pasillos.

- Supongo que Elena y las chicas no tardaran en llegar. Te diré ahora en que parte del estadio se sientan.- le explicaba mientras subían los últimos escalones que daban al campo.

- Ver un partido de fútbol rodeado por tías. - se frotaba las manos- Y si las amigas están tan buenas como tu vecinita...-

- Mira..- se hartó y lo cogió por la oreja.- como no cierres esa boca te la cerraré yo.- le amenazó.

- Ahhh..- se quejaba el menor.- Vamos solo era una broma!-

- Si te preguntan algo sobre mi, no contestes. ¿ Entendido?- mientras le advertía, divisó a alguien a lo lejos y supo con quien dejar a su hermano.

Saludo con su mano y una chica corrió hacia ellos casi brincando.

- Lexi!- la recibió con los brazos abiertos.

- Hola Damon. Preparados para machacar a los pijos de Withmore?-

El y ella se habían hecho muy amigos en el trascurso del tiempo. La adolescente seguía viviendo los vientos por el, pero eso estaría a punto de cambiar.

- Pequeña Gilbert, este es mi hermano Stefan.- los presentó.

- Hola - dijo la chica tímidamente.

El castaño ni si quiera devolvió el saludo y solo se quedó mudo.

-¿ Estas bien?- preguntó ella, pero al no obtener respuesta miró al mayor- ¿ Que le pasa?-

- No lo se...- se extrañó- Normalmente es un bocazas.- Eh tu!- lo empujó para reaccionara.

Stefan parpadeó y al fin recobró la conciencia.

- Ahm, un placer lexi.- le ofreció la mano nervioso.

- En este país se saludan con un beso.- con atrevimiento le dio uno en la mejilla.

Por la cara de tonto que puso su hermano ante el beso, Damon se percató de todo.

- Oye Lexi, mi hermano no conoce nada de aquí y yo tengo que irme a jugar. Podías hacerle compañía un par de horas?.-

- No necesito niñera!- protestó el chico.

- Lo se.- le guiñó el ojo.

- Será un placer, Damon.- la chica le hizo un gesto a Stefan para que se uniera a su grupo de amigos y este se despidió del hermano chocando sus puños.


POv E

Me siento en la butaca asignada, no muy lejos del palco, pero si lo suficiente para no tener que aguantar los ataques verbales que le dedica mi padre al arbitro en cada partido.

Rogando por que este día acabe ya, solo deseo irme a mi apartamento y encerrarme para no salir jamas.

Le doy vueltas al asunto desde que me dijo que me echaba de menos. ¿ Que voy hacer?. Sigo cayendo como una tonta en sus palabras bonitas y me pregunto si podre pasar por encima de mi propio orgullo para perdonarlo.

El miedo me dice que no, que no me arriesgue. Que ya no puedo aguantar mas problemas de hombres y sobre todo que me merezco un tiempo. Por otro lado, esta todos estos sentimientos que me hacen perder toda cordura. Unos sentimientos que son imposibles ignorar mucha mas.

Caroline llega el momento justo para sacarme de mis pensamientos. Algo mas animada, su pelea con Klaus de los últimos días ha pasado a ser una reconciliación con todas las letras por que no me han dejado dormir en toda la noche.

- Para no querer niños, mira que te gusta fabricarlos...-

- Damon trajo a Klaus a casa.- comenzó a contarme eufórica- Venia un poco perjudicado, pero tenia tantas ganas de estar con el que no pude resistirme. ¿ Tanto ruido hicimos?-

- No se, pastelito. ¿ Tu que crees?- repetí con sorna el mote que tanto le gritaba Klaus.

Enseguida se puso roja y se tapo la boca para después reírse.

- Ríete, que me caigo de sueño por tu culpa.- le recriminé en una broma.

- Lo siento.-

- No pasa nada. Las paredes del edificio realmente son papel de fumar. ¿ Al final habéis hablado algo?-

- Hemos intentado no tocar mucho el tema por ahora. Supongo que tras el partido tendremos la charla.- su estado jovial desaparece.

- ¿ No vais a salir?-

- Si ganan, lo celebraremos en mi piso y si pierden, lo consolare en mi piso. ¿Que te parece el plan?- me guiña el ojo- De paso tu podías hacer lo mismo con tu chico...- mira hacia la parte donde calentaba Damon.

- No es mi chico.- respondí de inmediato a su indirecta.

- Tonterías. Si sigues enfadada con el por que se acostara con tu tía, superalo. No os conocíais aun y tampoco sabia que erais familia. No permitas que el orgullo te ciegue.-

Suelta su típico discursito solo sabiendo la mitad de la historia. Pobre..., si le dijera toda la verdad, esta Caroline no existiría en absoluto y seria la primera en oponerse a esto. La conozco tanto como la palma de mi mano.

- El orgullo y la decencia. Si lo perdono, ¿ que diría eso de mi?-

- Que eres humana. Una persona que se ha enamorado y tiene muchísimo miedo.- pasa su brazo por encima de mi hombro para acercarme a ella.

- Necesito tiempo para recuperarme y pensar.-

- Tal vez..., ¿ pero eso te hace feliz?- pregunta sin esperar mi respuesta y presta su atencion al partido cuando el arbitro da el comienzo.

La perra de mi amiga siempre liándome la cabeza. Nunca ayuda, siempre llevándome la contraria y sobre todo haciéndome sentir mal. Me podría apoyar alguna vez?. Lo que me provoca con todo esto es que se lo confiese todo.

Cuando me lanzo a contárselo, ella hace un amago por levantarse seguida por toda la gente a nuestro alrededor.

- Gooooooooollllllll!- grita histérica.

Yo pego un brinco del susto y dirijo mis ojos al campo. Una enorme alegría me invade cuando compruebo que el autor del gol es Damon.

Abrazado por una maraña de tíos, recibía empujones y felicitaciones de parte de sus compañeros.

- Que golazo Elena. Lo has visto?.-

Después de esa pregunta, ya no aparté mi mirada del juego. Vivía con gran intensidad cada vez que el cogía la pelota y regateaba como quería al rival. Lo peor era cuando lo cosían a patadas, pero se levantaba como un autentico gladiador sin ningún tipo de queja.

Los minutos finales del partido fueron el infierno total. Los de Wtihmore tenían a los Lobos acorralados en su área y tuvieron alguna que otra ocasión para empatar.

Aaron tenia el balón en su poder y quiso pasar por Klaus, pero este se la quitó. En un rebote, la pelota cayó a los pies de Jeremy , que habia entrado por MAtt y se la pasó a Damon en un desmarque.

Mi corazón comenzó a palpitar descontroladamente, estallando de emoción cuando tiró fuerte desde fuera del área y marcó en la portería.

- Goooooooollllll!-

El estadio entero gritaron al unisono y al parecer yo la que mas Como una loca, no se como acabé con Caroline abrazada a dos señora que teníamos a la izquierda. Sin contar el niño que nos llevamos por delante sin querer.

Esa anécdota nos persiguió al termino del encuentro y también en la espera de los chicos a que salieran del vestuario.

Apoyadas sobre los coches del aparcamiento nos encontramos con una Bonnie viniendo hacia nosotras y tirando del brazo de Lexy por un lado y por el otro de Stefan. Conforme se iban acercando me fijé en el pelo alborotado que traía mi prima y la camisa desabrochada de el.

- ¿ Que ocurre?- pregunté sorprendida.

- Nada!- se apresuró en decir Lexi antes de que hablara Bonnie.

- Aquí tu primita y el niñato estaban muy acaramelados en el asiento trasero del camaro. Si llego un pelín mas tarde pierde la virginidad en el coche.- reprochó mi amiga.

Mientras escucho la risa de Caroline, yo aun no se como tomarme eso.

- No soy ningún niñato!- espetó Stefan tirando de su brazo para soltarse de su amarre.

- Elena, no íbamos hacer nada, de verdad.- me juraba ella.

- Claro, por que yo os he interrumpido, que si no...- intercedía Bonnie una vez mas.

- No!. En serio, Elena.- me repetía para que la creyese.

- Tampoco es para tanto. Solo nos estábamos pegando el lote...- dijo el chico con descaro.

Cuando me disponía actuar, la llegada de los chicos y la voz de Damon me detuvo en mi propósito de darle una gran bofetada a su hermano.

- ¿ Que pasa?- preguntó igual de desconcertado que yo por ver en las condiciones en las cuales venían los dos.

- Que que pasa?.- monto en cólera y ahora la que agarra del brazo a Stefan soy yo- La próxima vez controla mejor a tu hermano.- lo empujé hacia Damon.- No lo quiero cerca de ella.- concluí con brusquedad marchándome de allí con Lexi.

- Suéltame Elena. No eres mi madre y tampoco soy una niña pequeña para que me trates así.- me decía forcejeando mientras yo arrastraba de ella.

A unos metros alejados del grupo, me detuve y la solté.

- Si no quieres que Jenna se entere de tu desvergonzado comportamiento es mejor que te vayas para la casa.- le recomendé furiosa.

- Como si tu no hicieras lo mismo!. Si estas amargada por que ya no estas con Damon no es mi problema.- me gritó en la cara casi llorando.

- Vete a casa Lexi.- entoné amenazante aguantándome las ganas de abofetearle también a ella.

Gruñó y se giró sobre sus propios pies para darme la espalda e irse de allí muy enfadada. Nada comparado con mi cabreo, ya que no iba permitir que Stefan coqueteara así con ella y mucho menos que la llevara a su terreno como Damon hizo conmigo.

Me encaminé hacia el grupo para seguir recriminando al pequeño Salvatore, pero alguien se interpuso en mi camino.

- Elena...-

- Aaron!.-

- Hola. Enhorabuena por la victoria. Tu padre debe de estar que no cabe de felicidad.- me dijo algo triste.

- Lo siento. A lo mejor en el partido de vuelta tenéis mas suerte.-

- Eso espero. Has quedado con tus amigos para salir?-

- En realidad no.- los observo desde la distancia y Damon parece tensarse al verme hablando con el.

- Dentro de dos horas salimos para Withmore. Te gustaría cenar conmigo?-

- Ahm...- lo pienso antes de responder , pero mi enfado toma la palabra por mi.- Claro, será un placer.-

Hago un gesto con mi mano despidiéndome de las chicas desde mi posición y me voy acompañada de Aaron. No quise mirar la reacción de Damon al irme por que seguramente mis impulsos me traicionarían y me harían volver corriendo a sus brazos.

En una pesada cena en la que mi mente viajaba a otro lugar, la conversación con Aaron se limitó a dejarle que hablara todo el tiempo. Yo solo asentía y respondía prácticamente con monosílabos.

Esta situación me recordaba a la relación que mantuvimos los dos. La verdad es que siempre me hizo sentir como un trofeo al que tenia que lucir y la tonta de mi se lo permitió. Tanto a el como a todos los hombres de mi vida. ¿ Por que tengo que depender siempre de ellos y doblegarme a sus necesidades?. Creo que ya casi ni me queda dignidad.

Acorté la cena rápidamente poniendo de excusa que estaba cansada. Nos despedimos fuera del restaurante y acordamos vernos pronto por Atlanta. Casualidad o no, se iría a vivir allí el año que viene. Se perfectamente que lo decidió en el momento que le comenté que volvería a la universidad para acabarla.

Con pies de plomo subo los escalones que me separa de mi apartamento. Me cuesta hasta buscar la llaves en el bolso, pero lo consigo y entro al fin.

La oscuridad de la casa se ve usurpada por la luz de mi habitacion. No recuerdo haberla dejado encendida y con cuidado me aproximo hasta el umbral.

Los ojos se me salen de las cuencas cuando observo mi ventana abierta de par en par y a Damon sentado al fino de la cama. Con los codos apoyados en las rodillas y mirando al suelo, fue el montón de dinero dispersado por todas las sabanas lo que capta toda mi atencion.

- Estas muy guapa hoy.-

Levanta su mirada hacia mi y sonríe de medio lado. Oh no...,esos gestos que tanto me gustan.

- Voy a tener que blindar esa ventana. ¿ Quien te ha dado permiso para entrar otra vez en mi casa?.- me puse furiosa.

- Elena..-

- No, Damon, es mejor te que vayas. Estoy cansada y quiero irme a dormir. Que son todos esos billetes?.- le pregunto señalándolos.

- Es tu dinero.-se levanta y yo doy un paso para atrás.

- ¿Como que mi dinero?-

- Es todo lo que me pagaste por acostarnos. Es tuyo.- entona calmado.

- Querrás decir tuyo. Te pagué por los servicios prestados. Ese era nuestro acuerdo.-

- No lo quiero.- se negó en rotundo.

Suspiré hondo pasándome las manos por la cara por que a este hombre nadie lo entendía y pienso que ni el mismo a veces lo hacia.

- Tengo que decirte una cosa y solo tienes que escucharme- acortó la distancia que nos separaba hasta ponerse en frente y supe que ya estaba perdida.- Te quiero, Elena. Y como te quiero no puedo ser egoísta contigo. No te merezco y ya te hecho bastante daño. Pero a partir de ahora voy a empezar hacer las cosas bien por ti.-

- Damon yo...-

- Elena...- me calla cuando amaga por venir a mis labios pero se desvía y me besa en la frente- Me voy a Italia.- susurrura y yo me congelo.- Para poder empezar una nueva vida tengo que cerrar otra.-

Espera una respuesta por mi parte pero no puedo pronunciar palabra alguna. ¿ Pero que esta pasando?. ¿ Me dice que me quiere y se va?

- Es lo mejor que te puede pasar.- dijo con tristeza- Podrás centrarte en lo de la universidad y supongo que poner tierra de por medio nos dirá que significa esto. Espero volver siendo el hombre que te mereces. Adiós Elena.- pasa por mi lado rozando mi hombro.

Al parpadear, consigo reaccionar y lo escucho a mi espalda salir por la puerta. ¿ Y ahora que hago?.


Que guay que os guste tanto la historia. Mil gracias por la motivación que me dais para que la continue. ;)