La mañana llegó más temprano de lo que Anko esperaba, pero el hermoso sol que usualmente la despertaba en las mañanas de Junio estaba cubierto con nubes grises. Encontrando extraña la idea de que una mañana de verano estuviera tan nublada, la kunoichi alzó los hombros y continuó caminando silenciosamente. De vez en cuando revisaba atrás por si acaso su compañero se había perdido, pero sabía perfectamente que eso no sucedería ni en un millón de años. Insegura de por qué revisaba o por qué le importaba si él se perdiera, decidió dejar de pensar en sus cosas personales y enfocarse en la misión en la cual estaban involucrados los dos. Aún estando todavía en territorio de Konoha y estando tan cerca el país del fango, no podía evitar el preguntarse si la compañía de Kakashi era realmente necesaria. Ella sabía que él solía ser un ANBU, y por lo que le habían contado uno bastante bueno, pero ella no era ninguna novata. Entonces… ¿Cuál era el punto de enviarlos juntos, simplemente a entregar un mensaje a un señor feudal que era aliado de la aldea? ¿Acaso Tsunade no podía enviar un águila y ya?
Anko estaba demasiado sumergida en sus pensamientos para siquiera notar que Kakashi se había detenido en seco y ahora estaba revisando sus alrededores, completamente alerta. Su nariz identificando cada esencia que el lugar despedía y buscando con su mano derecha un kunai de su morral. Anko se preguntaba por qué era ella quien llevaba el estúpido mensaje en lugar de él, ¡El era el genio de Konoha! ¿Por qué no podía cargarlo él en su lugar? Asomándose sobre su hombro y encontrándolo bastante lejos de ella, se preguntó por qué se había detenido tan abruptamente. Se volteó y caminó hacia donde él estaba. La kunoichi dio dos pasos en su camino cuando escucho un sonido amortiguado detrás de ella, viniendo de los arbustos. Sin titubear sacó dos kunai de su morral y salto a la rama del árbol más cercando, evitando los tres shuriken que habían lanzado hacía donde ella se encontraba. Las armas se clavaron en el suelo y con eso Kakashi desapareció detrás de una nube de polvo blanco.
Mordiendo su labio inferior suavemente y pateándose mentalmente por ser tan tonta como para no haber notado el ataque antes, saltó al siguiente árbol, esperando a que su compañero apareciera. Pero no había ni pista de él. Sí, claro… ¡Trabajo en equipo mi trasero! Sacando un kunai venenoso de su abrigo, lo dirigió hacia los arbustos de donde sabía venía el ataque. Una sombra saltó de ellos y arrojó dos shuriken hacia donde Anko estaba. Esquivándolos hábilmente siguió subiendo más alto en el árbol que estaba. Después de asomarse hacía la posición de su atacante, notó que había otro más. Encontrando la última rama saltó hacia adelante y aterrizó en la copa del siguiente árbol. No lejos de donde ella estaba, escuchó un tintineo, obviamente de una pelea de kunai contra kunai. Mordiendo la parte interior de sus cachetes, decidió obtener un poco de diversión con el perdedor que había tratado de acuchillarla y con una muerte rápida detener esta nimiedad, sonriendo malignamente.
Kakashi estaba escondido detrás de un árbol, mientras su clon de sombra desempeñaba un impecable trabajo distrayendo al más débil de los dos ladrones. A juzgar por sus movimientos y que no se ha dado cuenta que está peleando con un clon de sombra, es un vil Genin. Miró hacia donde sabía que su compañera estaba peleando, y suspiró. El otro ladrón no era un genin, pero como en un combate no puedes elegir contra cuál oponente vas a pelear, era mejor dejarlo así. La única cosa de la que el jounin de cabellera plateada se arrepentía es que ella se estaba divirtiendo mucho más que él. Y vaya que se la estaba pasando bien, saltando de árbol en árbol, esquivando esos patéticos ataques hasta encontrar el lugar que estaba buscando. Revelando un senbon envenenado de su leal abrigo, ella se arrodilló en la rama donde estaba y despiadadamente lo arrojó a la parte de atrás de su cuello. El ladrón hizo un sonido gutural y antes de que Anko pudiera registrar en su mente la cara de sufrimiento que tenía, cayó en pleno rostro al piso con un sonido apagado.
El jounin con cabellos de plata verificó por el rabillo del ojo. Después de analizar a su oponente y dándose cuenta de que se estaba cansando de esperar que descubriera que estaba peleando con una ilusión, salió de su escondite y con un simple corte rebanó su garganta de lado a lado. El asaltante genin trató de detener la sangre que brotaba de su cuello con ambas manos, pero era inútil. El jounin de pelo color plata había hecho un corte profundo y a juzgar por la pérdida de sangre del atacante, éste había fenecido. El asaltante cayó de rodillas y sacudiéndose levemente, dio de cara en el piso. Limpiando su kunai en el pasto, Kakashi se levantó y decidió buscar a su compañera pero se dio cuenta que ya no era necesario. Anko estaba parada en el árbol detrás suyo, esperando con ambos brazos cruzados sobre el pecho y sonriendo de manera infantil.
Te estás oxidando, fanático del porno. ¿Más de un minuto para lidiar con un Genin? Claramente la edad no te sienta bien.
Kakashi giró su ojo en exasperación y puso su arma de vuelta en su morral, y metiendo sus manos en el bolsillo caminó hacía el camino que estaban siguiendo antes de ser "asaltados". Anko miró sobre su hombro y vio los dos cuerpos en el pasto, temblando suavemente y con un simple gesto aterrizó a lado del ninja copia. Kakashi diviso por encima de su hombro con su ojo y suspiró.
Eso no era necesario, Anko. - Viendo al cielo gris, evitando su mirada.
La kunoichi parpadeó confundida, ¿A qué se refería con ese comentario? Perpleja y sabiendo que él había encontrado su punto débil, aparte de su amor por los dulces, caminó hacia él. - ¿A qué te refieres?
Tú bien sabes a que me refiero. - aún ignorando su cara pero encontrándolo muy difícil, puesto que ella se había colocado casi enfrente de él.
Anko continuó parpadeando incrédula, ahora caminando de espaldas y mirando al jounin indiferente que tenía su vista puesta en el cielo gris. Notando claramente que estaba evitando su mirada, comenzó a golpear su barbilla con su dedo y se cuestionó a qué se refería. Seguía caminando de espaldas como si fuera una manera normal de transportarse, cuando su pie derecho topó con una roca y la hizo perder su balance. Kakashi sintió esto y con su mano derecha trató de detener su caída, ella la aceptó instantáneamente pero jaló de más, y encontrándose en una situación de "o tú o yo" alcanzó a enderezarse jalando a Kakashi con más fuerza aún, causando que cayera de cara al suelo. Mareado, el jounin plateado sacudió su cabeza y se arrodilló, quitándose el polvo de su uniforme vio fijamente a la kunoichi. Ella estaba sonriendo y sobando la parte de atrás de su cuello. Arreglando su máscara y sus ropas, se levantó.
Eso tampoco era necesario.- aún viéndola, frotándose la frente.
¡Oye! Eras tú o era yo, y decidí lo más obvio. - levantándose de hombros y sacándole la lengua.
El jounin de cabellos de plata demostró su enojo a través de su ojo una última vez, antes de suspirar profundamente y proseguir su jornada, no sin antes hacer notas mentales acerca de la situación y jurando que está era la última vez que ayudaba a alguien que prefería que él fuera la carnada.
Los dos caminaron silenciosamente el resto del camino, ignorando la presencia del otro. Aún cuando el sol estaba oculto detrás de las nubes, el clima comenzó a calentarse y antes de que ellos pudieran darse cuenta de la hora que era, el estómago de Anko anunció que era tiempo de desayunar con un rugido bastante alto. Kakashi volteó a ver a su compañera y giró sus ojos, pero estaba agradecido, ya que él tenía también hambre. Y sin dirigirse palabra alguna caminaron hacia un gran árbol y refugiándose bajo sus ramas se sentaron y sacaron sus propias comidas de sus mochilas. Anko estaba abriendo la caja de lunch que había cargado con ella, cuando un sonido particular llamó su atención, era el ruido que hace el papel celofán, y la mayoría de las veces eso significaba comida rápida siendo desenvuelta.
Anko volteó y vio a Kakashi con un leño en su mano derecha y una taza de ramen en su izquierda. Encontrándolo entretenido decidió observar lo que estaba haciendo. El jounin de cabello de plata se arrodilló y colocó el pedazo de madera en el piso y con un simple gesto, invocó un Katon Jutsu, sacó de su mochila una botella de agua y la abrió. Anko pensó que él sacaría una tetera de su mochila pero en lugar de eso sirvió el agua sobre el leño, el agua casi tocando el fuego y antes de que Anko pudiera gritar Idiota el agua se detuvo a medio camino y flotó sobre el fuego. Sorprendida, frotó sus ojos y volvió a mirar. El agua estaba flotando en forma de esfera sobre el fuego. Debe ser un Suiton jutsu que copió de alguien más. Y mientras contemplaba incrédulamente esa inusual pero original técnica para calentar el agua, se comió una de las salchichas de su lonchera.
El agua comenzó a hervir y Kakashi con algunos movimientos de sus manos sirvió el agua en la taza cerda del fuego, se cruzó de brazos y tomó aire. Anko seguía impresionada por la forma tan práctica del jounin para calentar agua sin usar implementos de cocina. Notando que su comida consistía en cosas que necesitaban calentarse, el volteó a verla y con un gesto de la mano resaltó lo evidente. Anko sonrió como una niña, saltó de la rama en la que estaba sentada, aterrizó cerca del pequeño fuego y, clavando sus salchichas con un kunai, comenzó a cocinarlas sobre el tronco en llamas. Kakashi olió que su comida estaba lista y dándole la espalda a la kunoichi se quitó la máscara y comenzó a comer. Ya se había terminado la mitad de su taza, cuando escuchó a Anko aclarar su garganta. Tragó y sin voltear le hizo saber que la escuchaba.
Tu bien sabes que ya la he visto.
Kakashi se alzó de hombros y continuó comiendo, sin prestar atención a los ojos que penetraban su nuca. Anko frunció el cejo y se sentó cruzada de piernas, masticando su salchicha cocinada. Mascando de manera notoria siguió mirando fijamente a su nuca pero al no encontrarle fruto, paró y dejo el asunto como estaba. Después de terminar su comida y guardando la caja en su mochila, bostezó. Encontrando algo cómodo el tronco del árbol apoyó su espalda en él y cerró los ojos, cruzando sus brazos detrás de su cabeza como soporte y estirando sus piernas como un gato. Kakashi estaba recogiendo sus tiraderos con su máscara en su sitio, cuando notó que su compañera estaba tomando una pequeña siesta. Arqueando su ceja derecha en desacuerdo acomodó su mochila y camino hacía donde ella se encontraba, y revisando que no estuviera fingiendo, suspiró. Rascándose la parte de atrás de su cabeza, regresó a donde estaba su mochila y sacó lo que más necesitaba en ese momento. Su amado volumen de Icha Icha.
Tomando asiento a lado de su compañera y copiándola apoyando su espalda en el tronco, comenzó a leer. De vez en cuando ella gemía suavemente mientras dormía, lo cual ni tomó en cuenta y continúo su lectura. Una suave brisa pasó donde ellos estaban, haciendo que la kunoichi sintiera frío y acurrucándose a lado de él, apoyó su cabeza en el regazó de él. Sorprendido, volteó a ver a la ninja descansando encima de él, y encontrando difícil librarse de la situación dejó que hiciera lo que le diera la gana de momento. Estaba leyendo una parte especialmente candente de su novela cuando sintió el cabello de ella cepillar su sección media, y asustado se movió un poco a la derecha de tal forma que su cabeza reposara en un lugar decente y colocando su libro en el piso suspiro. Grandioso, simplemente grandioso.
Anko abrió lentamente sus ojos, encontrando la pierna izquierda de Kakashi soportando su cara. Su mente se preguntó cómo se las había apañado para terminar sobre el ninja copia, pero estaba demasiado somnolienta como para reflexionar en ello, en su lugar se enderezó y restregó sus ojos con sus manos. El jounin de pelo plateado se quedó como estaba, con los brazos cruzados en su pecho y viendo el cielo de la tarde. Anko se levantó y estiró los brazos y con un ruidoso bostezo tomó su mochila y acomodó sus ropajes. Tomando esto como una señal, Kakashi se puso de pie, tomó su propia mochila y comenzó a seguir a la kunoichi violeta, de nuevo silenciosamente y sin verla directamente, a pesar de que estar enfrente de él.
Los dos shinobi caminaron silenciosamente mientras el sol se ponía en el horizonte perezosamente, aún escondido detrás de la cortina de nubes grises. Anko se cuestionaba qué tan lejos quedaba el país del Pantano de donde ellos se encontraban. Nunca antes había visitado el lugar, al contrario de sus compañeros que al menos una vez en sus días de shinobi habían realizado una misión ahí. De acuerdo al testimonio de Kurenai y los demás, parecía que era un lugar agradable, y una vez más la kunoichi se preguntó por qué había sido obligada a trabajar con Kakashi cuando la mayoría de las misiones de rango A eran solitarias y consistían en asesinar gente o proteger a alguien importante, o al menos lo suficientemente paranoicos para pagar la enorme tarifa.
Anko dio un vistazo rápido a su derecha y notó el suave pero notorio cambio en sus alrededores. Henos aquí. Los árboles que los rodeaban estaban volviéndose más gruesos y verdes, además de que la tierra bajo sus pies era más café, el aire era húmedo y los animales actuaban de forma distinta a los que habían encontrado antes. Deteniéndose y mirando sobre su hombro derecho, mentalmente se despidió de su tierra natal. Ahora estaban oficialmente en territorio del país del Pantano. Kakashi notó su cambio de humor, era típico del shinobi que no tenía muchas misiones fuera de su lugar de origen, pero a pesar de que el recibía muchísimas misiones de este tipo y no era el tipo de los que sienten añoranza de su país, cada que salía tampoco podía evitar sentirse un poco mal.
La noche llegó silenciosa, acompañada de una suave brisa que acariciaba sus espaldas. Anko se preguntaba que tanto tendrían que viajar o si de casualidad tendrían la oportunidad de descansar y continuar con su viaje al día siguiente. Pero luego recordó que ésta era una misión de rango A, por lo cual no había oportunidad de darse esas comodidades. De hecho almorzar de forma tan similar a un picnic y reposar luego de ello no era en verdad lo que Tsunade llamaría un "buen desempeño" en una misión. Pero bueno, ella tenía la culpa. Después de todo, ella había forzado a Kakashi en su equipo, si no fuera por él, ella habría terminado su misión en 48 horas, pero no… el Godaime pensó que sería una broma muy chistosa jugar con ella y emparejarlos justo después de esa molesta pelea que habían tenido. Pero primero que nada… ¿Había sido realmente una pelea para empezar?
Anko se asomó por el rabillo del ojo para ubicar dónde estaba el ninja copia, a él no le parecía importar que ella lo estuviese mirando. De hecho, estaba ocupado viendo el cielo nocturno sobre ellos. La kunoichi se preguntaba por qué había empezado la "pelea", el hizo preguntas tontas y continuó jugando con ella. ¿Pero por qué se había enojado tanto, después de ese juego tonto? No era la primera vez que él se aprovechaba y la hacía sentir como tonta, ni mucho menos la primera vez que habían discutido. Entonces, ¿Por qué le afectaba tanto cuando él le hablaba de esa manera? Había escuchado cosas peores antes, aparte de que él no había dicho nada malo, ¿o sí? ¿Por qué su último comentario la había lastimado tanto? Anko suspiró y dirigió su mirada hacia el tenebroso manto de la noche, seguramente las nubes lo hacían ver más tétrico. Torció el gesto hacía las nubes danzantes, cuando una gota de agua cayó en su cachete derecho. Limpiándolo, escucho a su compañero pararse en seco y adivinando su pensamiento, tomó su mochila y comenzó a buscar por sus efectos personales.
Kakashi sacó la tienda de campaña, puesto que ella estaba cargando los sacos de dormir de ambos su responsabilidad era la de llevar el refugió de ambos shinobi, no era grande pero al menos los dos cabrían adecuadamente en él. La brisa se convirtió en un enorme viento que hizo temblar un poco a Anko. Kakashi desenvolvió la tienda y usando algunas rocas para evitar que se fuera volando con el viento, empezó a montar el sitio para la noche. Anko notó como se avecinaba una tormenta, y a pesar de que era inútil tratar de hacer sitio para una fogata, sabía que lo iban a necesitar para la mañana siguiente. Sacando de su morral un kunai, corrió al árbol más cercano y con un rápido pero letal brinco, una rama cayó junto a ella. Concentrando algo de chakra en su mano derecha, cortó la rama en 5 pedazos y luego los dividió por la mitad. Levantando los 10 leños que había hecho, corrió de vuelta a donde su compañero la estaba esperando.
El ninja copia revisó el campamento que había levantado hacía menos de un minuto, y verificando con certeza que la tormenta venía hacia ellos, recogió ambas mochilas y se adentró en la tienda. Arrepintiéndose de no haber traído algunas bengalas shinobi, acomodó los sacos de dormir en el piso. Anko entró segundos después, escapando de la lluvia y cargando la madera en sus brazos. Colocando los troncos a un lado de la puerta, cerró la tienda y escuchó cómo los sonidos de la tormenta llegaban, poco después de cerrar la puerta. Viendo lo mojado que estaba su abrigo, comenzó a desabotonarlo cuando se detuvo en seco. Kakashi la vio de reojo, preguntándose cuál era su problema y a pesar que estaba oscuro dentro, entendió perfectamente y no pudo evitar sonreír.
Tu bien sabes que ya los he visto.
Anko parpadeó impactada, sintiendo sus cachetes quemarse al instante. Pero la parte que casi hace que le boten los ojos de la cabeza es que el estaba bromeando de nuevo con ella. Quizá para aligerar el ambiente tan mierda. Se rió un poco, se quitó el abrigo y lo arrojó hacía su mochila.
Lo sé.- mirándolo con una divertida sonrisa dibujada en sus labios.
Se quedaron así por lo que parecía habían sido horas, a pesar de ser meros segundos. Un relámpago rompió el contacto de sus ojos y aprovechando esta oportunidad, Anko apartó la mirada hacía su mochila y buscó algo que comer. Kakashi estaba más que acostumbrado a la oscuridad y subiendo su mochila a su regazo, empezó a buscar el encendedor que Asuma le había dado en su cumpleaños, todavía con la duda del por qué diantres Asuma le había dado eso, en lugar de un volumen de Icha Icha. El ninja copia sacó el encendedor y acarició suavemente la tapa, burlándose suavemente permitió que su mente regresar en el tiempo y recordar a su barbado amigo diciendo "puede que lo necesites próximamente" guiñiéndole y arrojándole humo por su nariz. El jounin de cabello plateado abrió el encendedor y con un rápido movimiento, la pequeña flama apareció.
El jounin de cabellos de plata sintió como sus mejillas se ruborizaban y estaban todavía calientes gracias al show inesperado que acababa de recibir. Recordando que no era nada, que esto era algo que ya había visto antes y que no significaba nada, tomó una bocanada profunda de aire y se acostó recargando su espalda en la suavidad de su saco de dormir. Escuchó a su compañera hacer algunos ruidos, claramente estaba buscando las cosas que acababa de arrojarle. Kakashi giró su ojo y lo cerró poco después. Ella estaba gateando bastante no lejos de ahí cuando se dio cuenta de algo, ella estaba desnuda de arriba y arrastrándose como gatita junto a él. Abriendo su ojo en shock se acomodó de tal forma que ahora estaba viendo hacía una de las paredes de la tienda, respirando agitadamente trató de calmar su problema "masculino", pero ni siquiera el clima estaba ayudando.
Oye, ¿Fanático del porno?
El jounin de cabello plateado tragó saliva, y sin voltear su cabeza respiró profundamente. - ¿Sí?
¿Has visto mi camisa de manga larga? ¡No la encuentro por ningún lado!
Kakashi se volteó y vio a Anko sosteniendo una toalla frente a ella, cubriendo su expuesto pecho. Obviamente su ojo estaba acostumbrándose a la oscuridad de nuevo, y ahora no estaba seguro de bendecir o maldecir ese hecho. Manteniendo la calma e ignorándola por completo, se enderezó y comenzó a buscar la prenda para que así pudiera tener una noche de descanso normal y decente. Encontrándola cerca de los tobillos de ella, la tomo con su mano izquierda y se la ofreció a la kunoichi sin mirarla. Ella le agradeció y se comenzó a cambiar al instante. El jounin de cabellos de plata esperó a que ella terminara, de tal manera que pudiera volver a acostarse e intentar dormir. Anko acomodó la última parte de su camisa cuando se dio cuenta de algo, sus cosas estaban tiradas en toda la tienda.
Oye, fanático del porno-
Sabes que tengo nombre.- interrumpiéndola en media oración, pero sin voltear a verla en su posición de piernas cruzadas.
Anko suspiró y se mordió el labio inferior. - Kakashi… ¿Me permites tu encendedor?
Kakashi parpadeó confundido, ¿Ella estaba usando su nombre y siendo gentil? Eso sí que era raro. No estando seguro si era su mente jugándole una mala pasada, sacó el encendedor de su bolsillo y se lo dio a la kunoichi detrás de él. Ella le agradeció y con un simple gesto, una diminuta flama brotó de su mano. La kunoichi comenzó a recoger todas las cosas que había tirado por todo el lugar, colocándolas encima de su saco de dormir. Kakashi la observó discretamente y notó el trabajo que le estaba costando, tomando con una mano las cosas que había tirado y con la otra usando el encendedor, y sin musitar otra palabra ni dudar le arrebató el encendedor. Sorprendida, la kunoichi volteó a verlo molesta pero pronto se dio cuenta de por qué lo había hecho, sonrió y continuó con su tarea. Doblando sus ropajes y poniendo en su lugar sus provisiones a un lado de su mochila.
Anko ya estaba metiendo todo en su mochila cuando el jounin notó una prenda verde arrojada en la orilla de la tienda, cerca de la entrada. Kakashi se arrastró a esa dirección y la tomó con una mano, revisando que era y dándose cuenta de que era su propio chaleco. Los recuerdos lo golpearon bruscamente y casi causan que tirara el encendedor. Anko cerró su mochila satisfecha cuando percibió que su compañero había callado de repente, volteo a verlo y buscó la razón de su cambio de humor cuando dio con el chaleco verde desgarrado en sus manos. La kunoichi tragó saliva y se sintió un poco avergonzada. Kakashi sintió los ojos de ella sobre él y levantó la cabeza, encontrando su mirada. Ella estaba jugando con sus dedos y mordiendo su labio inferior suavemente, clara señal de pena y timidez.
Anko estaba a punto de decir algo cuando Kakashi colocó el chaleco sobre las piernas de ella y apagó el encendedor, arropándose en su saco de dormir colocó el encendedor en su bolsillo y cerró su ojo. Anko suspiró y lo imitó, metiéndose en su propio saco cerró sus ojos. Pero aun sobre el hecho de que estaba cansada y necesitaba bastante reposar, no podía encontrar la paz que necesitaba. Estaba lloviendo afuera y los relámpagos constantes le hacían dudar si realmente estaban a salvo. Su pecho dolía y ocasionalmente volteaba a ver hacia donde su compañero estaba descansando. Tomando una bocanada de aire decidió sacar lo que la oprimía, de lo contrario no podría dormir por el resto de la noche. Aclarando su garganta giró y observo a su compañero flojo. Ignorando el hecho de que probablemente ya estaba dormido suspiró.
Estaba a punto de comprarte uno nuevo, porque tú sabes… yo destruí éste. - Riendo nerviosamente. - Siento haberlo roto.
Tengo dos más aparte de ése.
Ok…
El silencio cayó entre ellos, solamente interrumpido por la lluvia constante que caía sobre el refugio plástico que los protegía. Anko volvió a suspirar y volteó al techo, viendo como el agua se precipitaba hacía ellos.
Sabes… no pude entender a lo que te referías hace poco con la frase "eso no era necesario".
Kakashi dio una vuelta, de cara al techo. - Lo sé.
Tonto… - sacando su lengua y sonriendo.
Kakashi se rió un poco, y viéndola por el rabillo del ojo suspiró. - Me refería que usar un senbon envenenado no era necesario.
¿Por qué no? - volteándose de tal forma que ahora tenía de frente al ninja copia, arqueando su ceja derecha con curiosidad como si fuera una pequeña niña.
Encontrando eso gracioso Kakashi torció su boca para formar su característica sonrisa mientras seguía viendo hacia el techo, tosió y continuó. - usar un senbon envenenado está reservado para criminales de clase S y solamente a los ANBU se les permite usarlos. Aparte de que tu oponente era simplemente un ex-Chunnin, matarlo de ese modo no fue adecuado.
La kunoichi cerró los ojos momentáneamente asombrada por la explicación que él había dado, sin embargo no entendía el por qué tenía reservas acerca de matar a un ladronzuelo que había decidido meterse con ellos. Y por qué demonios había estado siendo rudo con ella, cuando él le cortó al genin la garganta despiadadamente. Estaba a punto de señalar esto pero, como si hubiera leído sus pensamientos, él continuó. - Cortarle la garganta a alguien es una de las formas más efectivas de matar a alguien, hace que la víctima sufra menos y sienta como si se estuviera relajando y durmiendo. Mientras que con el senbon envenenado no solamente la víctima se siente paralizada, sino que sus órganos se pudren hasta que muere.
Anko sabía lo que el veneno le hacía a sus víctimas, pero a como él lo había explicado se sentía un poco culpable de usar un arma tan letal contra un patético Chunnin. Kakashi la miró discretamente de nuevo y se preguntó si acaso la explicación que había dado era necesaria, pero después de ver el mismo brillo en sus ojos que aparecía cuando ella se decidía opto por pensar en que había hecho la decisión correcta. Después de un rato de escuchar la lluvia sobre sus cabezas y algunos rayos lejanos, los dos se sentían cansados más ninguno cerraba sus ojos. Anko se estaba aburriendo y viendo a su compañero mostró su curiosidad con su ceja derecha. - Oye Kakashi, ¿por qué renunciaste a ser un ANBU?
Agarrado desprevenido, el jounin de cabello plateado no pudo ocultar su sorpresa, y, volteando hacía la izquierda, viendo hacía su compañera, torció el gesto. - ¿Por qué lo preguntas?
Bueno, es que ser un ANBU es un trabajo de élite que la mayoría de los shinobi estaría orgulloso de realizar. - Sonriendo y cruzando sus brazos detrás de la cabeza como apoyo.
No todos los shinobi sienten orgullo de hacer lo que un ANBU realiza.
Ahora fue el turno de que Anko fuera atrapada desprevenida. Frunciendo el entrecejo una vez más, se acercó gateando hacia su compañero con todo y su saco de dormir. - ¿Qué es lo que quieres decir?
Kakashi miro su rostro, parecía una pequeña que estaba a punto de descubrir la verdad detrás de los cuentos de folklor que sus padres le habían contado años atrás. Suspirando se quedó mirando un poco antes de regresar a ver el techo y juntando sus cejas un poco, suficiente para que ella lo notara, continuó. - No todos los trabajos que realiza un ANBU son bonitos y agradables, muchas de las veces involucra asesinar a shinobi rebeldes y gente que tus superiores te exigen.
Pero sigues matando gente aún si eres un jounin.
Sí, lo sigo haciendo, pero ahora tengo la posibilidad de decidir si estoy dispuesto a hacerlo o no.
Anko vio la tensión escrita sobre toda su cara, pero no estaba dispuesta a detener la conversación ahí. Era la primera vez que él le daba su opinión, y no iba a permitirse desperdiciar la única oportunidad que había tenido en años de conocerlo para saber quién era el verdadero hombre detrás de la máscara, sin embargo aún existía el riesgo de fastidiarlo y volverlo aún más distante de lo que era. Tomaré el riesgo.
¿Qué pasó en ese entonces?
Kakashi se mostró un poco ofendido y la observo incómodamente con su penetrante ojo gris. Anko sintió como su pecho comenzaba a doler y se arrepintió de haber dicho eso, tratando de ver a todas partes menos a donde estaba él, encontrando consuelo en sus manos, pero después de escucharlo suspirar se permitió verlo. - Digamos que asesiné a alguien en contra de mi voluntad.
Anko suavizó su cara y lo miró con compasión. Kakashi sonrió débilmente y se quedó viéndola por un momento antes de volver a concentrarse en el techo. - Parece que la tormenta está a punto de acabar.
Anko no entendía el por qué del repentino cambio de tema, pero después de pensarlo dos veces sonrió, envolviéndose en su saco de dormir y suspirando.- Sipi, así parece.
Buenas noches, esclava de los dulces.
Anko frunció el entrecejo pero rió después, usando su mochila como almohada sonrió. - Buenas noches, fanático del porno.
-.-.-.-.-.-
A/N: Si quieren saber que ha estado pasando conmigo, chequen mi diaro de dA (.com/journal/). Está en Inglés, pero básicamente dice que después de treintamil perscanses estoy de vuelta.
Siguiente Capítulo: Llegarán al país del Pantano (finalmente) y Anko se pregunta por qué esos patéticos shinobi los atacaron, sabiendo de antemano que no tenían oportunidad alguna. También más conflictos internos de ambos personajes.
