DISCLAIRMER: HP y sus personajes, lugares y demás son propiedad de la señora J.K Rowling yo solo los uso para diversión sin fines de lucro…

Capitulo 21: Errores

Charlotte estaba desesperándose, esa mugrosa no dejaba a Draco solo, ni a sol ni a sombra mientras estaba en la mansión y el la facultad el parecía evitarla como a la peste.

Gruño en señal de desesperación y golpeo el espejo con la silla que estaba frente a este haciéndolo añicos, se doblo por el dolor en su estomago, camino hasta su baúl y pasándole la varita este se abrió para ella, saco una de las botellitas que estaban perfectamente ordenadas y se la bebió de golpe, eso la tranquilizaría un rato.

-0-0-0-

-No esta aquí- esa era la voz de George Weasley ¿o seria Fred? Blaise no lo sabía y honestamente no le importaba, lo único que quería era encontrar a Ginevra. Tres días desde la maldita pelea con Potter y eran esos mismo tres días en lo que ella no daba señales de vida. La busco en su casa, pero tanto Molly como Arthur Weasley aseguraban no saber de ella, al principio no les creyó pero al ser amenazado prácticamente por Arthur Weasley por hacer desaparecer de esa manera a su pequeña hija, el les creyó -¿Dónde estas Ginevra?- ese fue el primer pensamiento con el que se levantaba y que lo acompañaba a cada momento.

-¿No se a comunicado? Necesito hablar con ella, o por lo menos saber que esta bien- sonaba cansado y eso hizo que los gemelos arquearan las cejas ¿De verdad ese tío estaría preocupado por su hermana? Era obvia su preocupación, pero ¡vamos! Las serpientes eran expertas en mentir y ser excelentes actores.

-Pues no, no ha hablado- ese fue el otro gemelo –Aun que siendo honestos, si supiéramos donde esta…- dijo y Blaise torció la boca he intento hablar pero el primer gemelo lo interrumpió.

-Que no es el caso…- ambos se miraron y asintieron entre si. Era de lo mas extraño ver el comportamiento de los hermanos gemelos.

-No te lo diríamos- contestaron al unísono. Blaise apretó la boca y sin mediar palabra salio del local que los gemelos Weasley regenteaban.

Debía encontrar a Ginny y hacerle saber que no había sido su intensito herirla, ni mucho menos…

-0-0-0-

No podía creer lo excitada que se encontraba, estando asi, semi desnuda y contra la pared de un callejón. Si, sonaba feo… y hasta sucio, pero joder ella estaba a punto de sufrir un caso terrible de combustión espontánea. Un dedo largo se escabullo en su interior y se corrió como una animal salvaje. Escucho el movimiento a sus espaldas, el sonido de la ropa crujiendo y la bragueta de un pantalón siendo bajada con rapidez. Ella aun estaba bajando de su extraordinario orgasmo cuando sintió la rígida y gruesa carne abriéndose paso en su interior, jadeo en busca de aire y sus dedos se curvaron contra los rugosos ladrillos cuando Bill se la dejo ir completa.

El que ella fuera virgen hasta hacia unos días no le impedía leer sobre sexo y saber que la mayoría de los hombres no estaban tan bien dotados como William Weasley, el empuje rápido y certero la hizo gemir y arquear el culo mas para dejarle mejor espacio para que siguiera sus -hasta cierto punto, rudas- acometidas, sintió unas de las grandes manos del pelirrojo subir por su vientre y apresarle uno de sus pechos que estaba al aire libre, Cogio la rígida punta y comenzó a pellizcarla con fuerza, grito y su centro convulsionó alrededor de el miembro de Bill.

Jadeo al sentirse preso, pero no dejo de empujar, solo cuando ella grito por tercera vez el se dejo ir dentro de su centro, hundiéndose todo lo humanamente posible en su aterciopelado y húmedo calor.

Después de acomodar su ropa, entre besos salieron tomados de la mano de aquel oscuro callejón que estaba a solo unos pasos del departamento del pelirrojo, en su necesidad no alcanzaron a llegar hasta ahí y decidieron darle rienda suelta a su pasión en aquel lugar.

Janine estaba más que contenta, se sentía. Sip. Enamorada. Ya. Lo había admitido. Y es que era casi imposible no hacerlo de un hombre tan magnifico como William. Él era, todo lo que una chica podía desear y ella lo deseaba más de lo que había deseado alguna vez a algún hombre. Cierto que tenia que remarcar que jamás de los jamases había pasado de simples besos y caricias con dichos tíos, pero ese no era el punto.

-¿Que te parece si cenamos en la madriguera?- Jay dejo de revisar sus mensajes y alzo la vista, el estaba parado en la cocina sirviéndole agua en un vaso, ella se encogió de hombros, no es como si no conociera a la familia Weasley y además eran buenas personas, aun que analizándolo bien, si aparecía con Bill todo mundo se daría cuanta de lo obvio, de repente sus mejillas se sonrosaron.- ¿Qué?- pregunto él al verle titubear.

-Nada es solo que… bueno… ¿Cómo? ¿Cómo explicaríamos mi presencia… bueno ahí, contigo?- Bill le sonrió y se acerco con el vaso ofreciéndoselo, ella lo tomo sin dejar de ver esa maravillosa sonrisa sexy en su rostro. Ambos sabían que no podían ir así como asi a la casa de los Weasley, el acababa de enviudar y mas de uno tomaría a mal que ya tuviera una, eh ¿Novia?... O pareja y por otra parte no quería que ella se viera en esa situación. Asi que irían pero como amigos.

-Vivo en el mundo Muggle ahora y no creo que sospechen mucho si decimos que nos encontramos por casualidad y muy amablemente te invite a cenar. Además mamá ha estado preguntando por ti… bastante- y era cierto, ella sonrió y le beso un poco, no le molestaba su idea, al contrario se sentía aliviada. Aun que una parte muy pequeña de su corazón se sintió decepciono al no poder gritarle al mundo lo mucho que amaba a ese hombre.

-0-0-0-

Abrió la puerta de su apartamento, aquella imagen la sorprendió en demasía. Era su prima con el cabello mas alborotado que nunca, los ojos enrojecidos, al igual que la nariz y el maquillaje corrido. Su aspecto era como el de esas novias a las que dejan en pleno altar, eso y la pequeña maleta que estaba a un lado de ella sobre el suelo le dijo de inmediato lo que había pasado.

- ¡Puff! Pasa- no dijo nada más y se retiro de la puerta permitiéndole a la castañita más alta pasar por el umbral. Después de ayudarle a ponerse cómoda y darle un tesito de tila para los nervios finalmente pregunto -¿Me contaras o tendré que hacerme ideas?- Hermione Jean Malfoy sorbió un poco de su te y cuando se sintió preparada comenzó a contarle el terrible día que llevaba.

-0-0-0-

El puto día había ido de mal en peor, hasta terminar en desastre. Primero se había levantado tardísimo, bueno eso no estaba tan mal pues la razón de ello era la hermosa mujer que aun dormía placidamente enroscada en la enorme almohada larga que le sostenía el vientre.

Suspirando se había levantado y corrido, llego a la facultad justo a tiempo para evitar que el profesor cerrara las puertas en su nariz, tuvo que inventar mil excusas solo para escuchar media hora de sermón de cómo el estar casado y tener una esposa embarazada no le daba derecho a llegar tarde.

Después se la había pasado esquivando a la loca de Charlotte y su insistencia en pasar tiempo con el, su maletín se rompió en medio de un pasillo, se volcó el café hirviendo sobre los pantalones lo que le provoco un caso horrendo de bolas quemadas.

Para el final de la tarde lo único que quería era llegar a casa y acurrucase en el regazo de su Hermione mientras le platicaba sobre su herencia a su futuro hijo. Pero no, al parecer Karma quería la revancha por todos esos años en los que el se porto mal con otras personas, no era como si ahora se portara bien con alguien que no fuera Hermione pero eso no importaba.

Suspirando con cansancio llevo arrastrando los pies por los pasillos hasta su dormitorio, solo para encontrarse con que Hermione no estaba, decidió buscarla mas tarde primero se tomaría una copa, y eso hizo. Se sirvió una medida de Whiskey de Fuego y se lo bebió de golpe, después se sirvió más para tomarlo despacio.

Una vez con ropa cómoda, unos pantalones de chándal y una camiseta fresca que se pudiera quitar con facilidad, ha Hermione le gustaba desnudarlo pero últimamente con su vientre no podía hacerlo tan fácil.

Con su vaso aun en la mano se dirigió a la biblioteca para buscar a su mujer que seguramente ahí se hallaba, pero otra vez no, escucho la puerta cerrarse detrás y sonrió, una calidas y pequeñas manos le cubrieron la vista.

Todo estaba bien hasta que el florar y empalagoso aroma de Charlotte le llego a la nariz.

-Adivina quien soy- dijo su irritante vocecilla, se aparto como si lo hubieran repelido con magia.

-¿Qué carajos? ¿Que mierda haces?- desde que su mujer había puesto en su lugar a la chica el ya no se molestaba en fingir cortesía hacia ella, era lo que era y ella era una buscona como Hermione le llamaba.

-Oh- dijo ella como sorprendida y haciendo un pequeño puchero, trato de acercarse pero el nuevamente se movió asi hasta que el escritorio que estaba mas cerca le impido su huida. Ella se recargo contra su cuerpo y fricciono sus pechos contra el haciéndole sentir sus pezones a través de su transparentoso vestido blanco que por cierto se le entallaba como un asegunda piel y que no dejaba nada a la imaginación haciéndole saber a todos que no llevaba nada debajo.

-Charlotte- su voz sonó repentinamente mas baja de lo que esperaba, un repentino mareo lo lleno, carajo pues si solo había tomado un trago y unos cuantos sorbos de otro, su cabeza comenzó a girar y la rosada boca de la joven se torció en una sonrisa peligrosa.

-Oh Draco veo que estas muy ansioso por tenerme- el pudo sentir el tirón en su parte inferior ¿Estaba teniendo una erección? ¿Qué? –Y te aseguro que yo estoy mas que ansiosa por que me tengas – dijo empujándolo contra el escritorio, sus fuerzas se habían ido de paseo y el parecía una marioneta a su servicio.

-Hi…ja… de puta… me… me drogaste, ¿cierto?- ella soltó una risita traviesa que le atravesó como una daga, sabia lo que ella quería. Mierda quería fallárselo y seguramente después iría con el chisme a Hermione. Oh Merlín! Su dulce, dulce Hermione

Trato de apartarla pero sus manos no respondían, sus miembros parecían hechos de gelatina, bueno con excepción del que tenía entre las piernas, mini- draco parecía muy despierto y alerta. Charlotte lo empujo hasta que estuvo acostado en la madera pulida y procedió a desabrocharle los pantalones, liberando su erección.

Draco estaba con la cabeza colgando del maldito escritorio en una posición totalmente incomoda asi que no la vio relamerse mientras acariciaba su dura y larga parte masculina, sintió las manos pequeñas acariciarlo largamente y no pudo evitar las nauseas, quería gritar, empujar a esa pequeña perra y correr a los brazos de su esposa. Si sonaba bastante marica pero era lo que mas deseaba en esos momentos.

La cara sonriente de Charlotte se puso en su limitada línea de visión y escucho el inigualable sonido de ropa siendo sacada de lugar, se estaba desnudando, lo supo cuando le puso sus senos en la cara en un intento de excitarlo.

Sintió los pliegues húmedos rozándose contra su dura carne pero sin penetrarse con ella, la escucho gemir y buscar mas contacto. Ugh! Asco, si no se detenía iba a vomitar en cualquier momento, ¡linda forma de morir!, ahogado con su propio vomito mientras era violado por una loca.

-Charrr…lote…- su voz parecía la de un gatito asustado, al parecer lo que fuera que le suministrara la puta esa era lo bastante potente para inmovilizarlo y dejarlo sin habla pero perfectamente conciente.

-Shhh, solo disfrútalo- le dijo ella inclinándose de nuevo y pasándole los labios por la mandíbula- ¿Sabes? He estado tomando pociones para quedar embarazada, por lo que hoy a parte de por fin estar juntos, haremos un bebe –Draco se habría tensado de no ser por la droga, ¿Pero que carajos? ¿Un bebe? El no quería hijo de ninguna psicópata, el solo quería a el bebe que crecía en su hermosa esposa y todos los que ella pudiera y quisiera darle.

Charlotte no quería penetrarse aun. Necesitaba esperar a que la puerta se abriera para comenzar, la idiota sangre sucia llegaría justo en el momento para verla dándole placer a Draco, se haría la sorprendida y cuando se largara lo montaría duro hasta dejarle seco, era lo mas conveniente si quería quedar encinta.

-0-0-0-0-

-¿Luna?- El sonido de la cadena siendo jalada le indico al ojiverde donde estaba la pequeña Lovegood. Toco la puerta con delicadeza y esta se abrió revelando a una Luna pálida y algo ojeroso saludándole con una pequeña sonrisa. -¿Todo esta bien?- La enigmática sonrisa de la chica se hizo más grande, mientras asentía con su cabecita dejando que su melena rubia se moviera.

-Creo que tengo hambre- dijo con su vocecita, mientras se abrazaba al fuerte pecho del joven –Podemos ir a la madriguera, la señora Weasley me dijo que haría pastel de pollo con champiñones- Harry estaba confundido, pero feliz de que ella estuviera recuperada del todo.

-Lo que tu quieras, pero… ¿No te sientes mal?- pregunto, estaba bastante seguro que Luna había vomitado. Ella negó de nuevo y lo abrazo mas fuerte -¿Qué pasa?- ella soltó una risita traviesa que le lleno el alma.

-Solo… vayamos a comer- dijo ella sobandose la barriga, los ojos de Harry siguieron el movimiento y se pregunto como seria verla con su estomago distendido, lleno con su hijo, un hijo de ambos.

-Si, vamos ya me dio hambre- dijo pasándole un brazo por los hombros, y conduciéndola a la chimenea.

-0-0-0-

-¡¿Por qué?!- grito ella, si algo sabia era que no debía alebrestarse cuando Bill estaba cerca, era hasta cierto punto peligroso para sus muebles.

-¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?! ¡Maldita sea! ¡NO LO ENTIENDES¡, ¡NO PODEMOS POR QUE SE SUPONE QUE YO AUN ESTOY EN LUTO, MI ESPOSA ACABA DE MORIR¡- aquello fue como un puñal atravesándole el corazón –Además ¿Qué crees que dirá tu prima? O tu familia si se enteran que sales con un hombre que acaba de enviudar-

-No te pareció mala idea cuando te acostaste conmigo esta mañana- Ella lo dijo en voz baja, tenia el orgullo herido, al principio no le había parecido mala idea el ocultar su relación pero cuando aquella tipeja de cabello rubio se les acercara en el callejón Diagon con la intención de ligar con su hombre, aquello bueno, aquello ya no fue divertido, y menos cuando Bill la presento como la prima de su amiga Hermione, eso sin duda fue la gota que derramo el vaso.

Y por eso en esos momentos se encontraban discutiendo, ¿la culpable? la rubia compañera de trabajo de William. Amarant Zarbo –una italiana patilarga y flacucha- quien claramente estaba interesada en el pelirrojo y que había hecho todo lo posible por ignorarla y hacerle sentir incomoda en los diez minutos en que estuvo coqueteando con el.

-Eso… eso…- Diablos no tenia una excusa para eso, y honestamente todo era una jodida estupidez, por que tenían que haber ido al callejón. ¡Oh si! Sus hermanos los habían invitado a ver su nuevo producto, y ahora estaban teniendo su primera pelea enserio y las cosas estaban llegando muy lejos –No es lo mismo, ya deberías saber que el sexo… el sexo es eso…- mierda, debía parar su boca antes que dijera una estupidez, bueno no es como si no lo hubiera hecho ya, pero aun no llegaban a un punto sin retorno.

-¡AH¡ ósea que yo solo fui eso para ti, un coño donde follar mientras le llorabas a tu mujercita muerta, bueno pues para que te lo sepas yo soy mucho mas que eso y merezco mas que esto- ¿Cómo era posible que este hombre frente a ella fuera el mismo que la acaricio y la hizo tocar el cielo solo unas horas antes? Sentía que la cabeza le iba a estallar y con ella las represas en las que se habían convertido sus ojos - Vete- dijo y la cara del pelirrojo fue de la mas pura sorpresa –Hemos terminado, lárgate- Bill apretó la mandíbula y sus ojos brillaron con el mas puro oro.

-¡Bien¡ ¡Me largo¡- dijo encaminándose a la puerta y asegurándose de azotarla al salir. Esa fue la señal de Janine para dejarse caer en el suelo y llorar como una chiquilla. Aquello era un jodido desastre.

-0-0-0-

-¿Se puede saber que haces tu aquí?- la pelinegra volteo a ver quien era quien se dirigía sin la mas mínima pizca de respeto hacia ella.

-¿Me hablas a mi?- pregunto ella con petulancia haciendo un delicado ademán con su mano.

-Pues Claro que hablo contigo Greengrass ¿Qué carajos hace una Slytherin como tu en una reserva de Dragones- Ronald no podía creer aun lo que sus ojos veían. Cuando su Hermano Charlie le indico que debía instruir a los nuevos voluntarios que llegarían a la reserva esa mañana provenientes de Inglaterra jamás se imagino que entre los jóvenes interesados en ayudar a su hermano a llevar el refugio estaría nada mas y nada menos que Daphne Greengrass y menos que no se parecería nada a ella o al menos a lo que el recordaba.

La muchacha alta se veía más… ¿Cuál seria el calificativo? ¿Bonita? Eh, no. Definitivamente el jamás diría que es serpiente era bonita. Pero carajo se veía bien con su cabellera negra atada en una coleta alta, su camiseta polo verde botella que se entallaba perfectamente a las curvas de su cuerpo en especial a su grande y abundante busto. Y sin mencionar sus pantaloncillos cortos que dejan al descubiertos las torneadas y pálidas piernas.

Sin embargo ¿Qué carajos hacia ella, entre todas las personas del mundo en ese lugar?, ¿quizás estaba de vacaciones? ¿Pero que no todos eso presuntuoso Slytherin se dedicaban a viajar a los mejores lugares del mundo despilfarrando sus cuantiosas herencias? Nah, era demasiado raro.

-¿Y bien?- siguió cuestionando cuando ella lo ignoro. Daphne volteo a verlo como si fuera un bicho asqueroso en la suela de su bota, por que si, ahora usaba botas. Las orejas de Ron se colorearon ante la furia creciente en su interior.

-¿Sigues aquí? – Pregunto con su mejor tono de altanería - No es que sea de tu incumbencia pero me gustan los dragones y se me presento la oportunidad de venir aquí, así que… heme aquí- Ron torció la boca ¿le gustaban los Dragones? A los Slytherin no les importaban otras criaturas vivas que no fueran ellos mismos ¿o si?

-Como sea- dijo alejándose un poco y comenzando con su charla de bienvenida. Daphne se quedo muy extrañada, no sabia que Weasley era quien dirigía la reserva de dragones. Ni modos mala suerte de todos modos ella no estaba ahí para atender dragones si no para encontrar un marido y rápido.

Weasley siguió parloteando acerca de cómo estaban muy contentos de contar con su ayuda, etc., puras tonterías. Entonces fue cuando una montaña de al menos metro noventa y cinco se paro detrás del pobretón y les sonrió a todos, era un hombre con un montón de cicatrices en los brazos las cuales eran visibles pues traía la camisa arremangada hasta los codos, su cabello rojo oscuro estaba atada en una cola en la nuca de donde se habían desprendido varios mechones que se arremolinaban alrededor de su perfecta cara.

Daphne se quedo atontada ante aquel hombre tan condenadamente guapo que comenzó a hablarles sobre que mañana se les darían instrucciones mas especificas del trabajo y que podían pasar a los dormitorios y acomodarse para después cenar. Ella se quedo parada justo donde estaba, viendo como el extraño se retiraba dejando a Weasley con la tarea de llevarlos a sus nuevos dormitorios. Que sin duda no serian otra cosa que tiendas mágicas montadas en las afueras de la reserva.

-¿Piensas quedarte ahí todo el día Greengrass o esperabas una caravana y sirvientes que te carguen hasta tu lugar?- ella parpadeo y volteo a ver la pecosa cara de Ronald que estaba parado justo a su lado, y es que la pobre había seguido al gigante con su mirada y se quedo divagando sobre cuan sexy eran los jeans ajustados al culo correcto.

-¿Qué? ¡Oh si¡- respondió ella confusa aun y siguió al pobretón. Llegaron a las orillas de la reserva y justo como lo había pensado, un montón de carpas viejas se extendían por toda la orilla justo en el centro una más grande que sin duda era el comedor.

-Muy bien- Ron se hizo notar de nuevo –Este será su nuevo hogar a partir de ahora, tomen la que gusten. Los baños están en aquella carpa- dijo señalando al fondo casi llegando a los limites del bosque- Hay agua calientes por si algunos no saben como hacerlo con su varita- Ese fue un chiste incluso ella sabia como hacer eso –Esa que ven ahí, es la enfermería- dijo señalando una carpa color azul cerca de la mas grande –Y ahí en el centro esta el comedor- Daph solo siguió con sus ojos a donde apuntaba pero su mente seguía lejos con el chico de los pectorales de roca.

-Oh se me olvidaba, si necesitan algo. Aquella es mi carpa y la de haya es de mi hermano Charlie a quien ya conocieron- eso llamo la atención de la pelinegra y de inmediato siguió el dedo de Weasley para ver cual carpa señalaba.

Sonrió con travesura… ¿un momento? ¿Qué había dicho Weasley? ¿Qué el hermoso espécimen de hombre bien formado era su que? ¿Hermano? Oh Merlín no podía ser. Aunque recapitulando los ojos azules y el pelo rojizo. No definitivamente Weasley alucinaba si creía que decir esa tontería lo llevaría a alguna parte.

-En serio Greengrass, espabila. O la próxima vez que te quedes en tontolandia un Dragón te usara de juguete de hule o no quedara nada de ti más que las botas- ella volvieron de su mente y lo fulmino con la mirada.

-Como sea. Por lo menos no voy inventando por ahí cosas tontas- y con eso se alejo de un muy confundido y sorprendido Ron.

-0-0-0-0-

Draco estaba más que desesperado, llevaba todo el día buscando a su esposa. Maldita fuera Charlotte y las mujeres como ella que destruían matrimonios felices con sus mentiras. Dios, Merlín o Buda, alguien, quien fuera que lo escuchara y le regresara a su mujer, sana y salva.

Justo como había pensado Hermione no se espero a que el pudiera explicarle que todo era una puta trampa de la maldita de Charlotte. Ella solo había cogido una pequeña maleta, su varita y desapareció sin dejarle un rastro.

Jalo sus cabellos con desespero y unas cuantas hebras quedaron en sus manos, genial ahora quedaría calvo de tanto arrancarse el cabello. Respiro tratando de pensar por enzima de la maldita furia.

Sus oídos funcionaban a la perfección a pesar de la droga que lo hacia quedar flácido y a merced de esa psicópata estaba completamente conciente. Por lo que escucho la puerta abrirse y el jadeo de sorpresa de su mujer al ver a la asquerosa de Charlotte empalarse en su miembros mientras sostenía sus manos en las caderas simulando que el lo hacia.

Después de eso solo los pasos de su pequeña alejándose dejándole solo a merced de la loca que tenia la intención de montarlo como a un semental pero gracias al cielo, la puerta de la biblioteca se abrió una vez mas interrumpiéndola y haciendo que lo dejara en paz.

Nunca en su vida había escuchado a su madre gritar y mucho menos utilizar palabras tan poco dignas de una dama –según su criterio de dama aristócrata- Y el jamás estaría lo suficientemente agradecido con su señora madre por salvarle de ser ultrajado de aquella manera. Narcissa había dejado de lado la varita y a empujones, arrastrándola prácticamente por los pasillos había sacado por los cabellos a la joven y loca Charlotte Bathurs heredera de una gran fortuna mágica a la calle, haciéndole saber que jamás seria bien recibida en su casa jamás.

Narcissa regreso después de eso a la biblioteca solo para encontrar a su hijo en la misma posición. Ella esperaba regañarlo y había comenzado cuando se dio cuenta que su Draco no se movía y aun seguía con la ropa abierta y acostado en el escritorio.

Después de un rato y de que su padre interviniera llevándole una poción para contrarrestar los efectos de la droga, el Dragón por fin pudo moverse y salir a buscar a su amada, solo para topar con pared y descubrir que ella no estaba por ningún lado.

¡Mierda!

-0-0-0-0-0

BUENO AQUÍ LES DEJO LO ULTIMO. HE DE DECIR QUE ME TOMO SU TIEMPO. PUES COMO YA LES HABÍA COMENTADO ESTOY VIVIENDO EN CASA AJENA Y NO TENGO TIEMPO NI PRIVACIDAD, ADEMAS QUE LOS PROBLEMAS DEL MUNDO REAL ME RECLAMAN.

ESTAMOS A NADA DEL GRAN FINAL Y ESTOY METIÉNDOLE EL TURBO. ENSERIO PERO POR EL MOMENTO LES DEJO ESTOY.

GRACIAS A TODAS Y TODOS MIS LECTORES. ESPERO QUE LES GUSTE Y ME DEJEN REVIEWS –MONTONES DE ELLOS- .

XOXO

DRAGONCITA