Capitulo 21.

A pesar de que podía sentir que Sirius la abrazaba y que estaba cien por cien segura de que estaba despierta, Hermione no podía aún creerse de que Sirius Orion Black, el merodeador más deseado, con un club de fans (Es que ni Harry tenía un club de fans, que ella supiera), acabara de declarársele a ella. A ella. A Hermione Jean Granger, comelibros oficial de Hogwarts.

Parecía un sueño…

En ese momento llamaron a la puerta y entraron en la habitación Remus, Peter, James y Lily, los que, logicamente, al encontrar a Sirius y Hermione abrazados y muy sonrientes, dijeron:

-Sospechoso, ¿no crees, James?- dijo un sonriente Remus.

-Muy sospechoso, Lunático. Tu también lo ves sospechoso, ¿no, Peter?

-Por supuesto- dijo el pequeño merodeador, no tan sonriente como sus amigos.

-¿Hermione?- dijo Lily con una sonrisa pícara en la boca-¿algo que contar a la clase?

-Sí- dijo ella, sonriendo feliz en los brazos de Sirius.

En ese momento estalló el Apocalipsis. Los merodeadores felicitaron a la parejita feliz "a la manera merodeadora", es decir, con gritos, cánticos, palmadas en el hombro… etc, mientras que Lily, de una manera más calmada pero no menos feliz por su amiga, les felicitó con un abrazo de lo más sentido.

Cuando se calmaron, pasaron un rato agradable, entre risas, bromas, anécdotas… solo se separaron cuando llegaron las dos horas en las que no se podían recibir visitas en la enfermería correspondientes a la hora de la comida.

Solo estuvieron fuera dos horas.

DOS HORAS.

¿Cómo es posible que TODO el club de fans de Sirius se haya enterado que ahora Hermione es la novia del merodeador más deseado de Hogwarts en dos horas?

Eso es lo que se preguntaba Hermione mientras unas treinta chicas la miraban con odio desde la entrada de la enfermería. La chica se habría asustado de no ser porque la señora Pomfrey, que estaba al lado de su cama, haciéndole unas revisiones.

-Señoritas, por favor. El límite de visitantes por paciente es de seis personas.

-Oh, señora Pomfrey- dijo una de ellas, a la que Hermione reconoció como la presidenta del club de fans de Sirius, una chica que era bastante mona, pero que era muy pesada. Todo el rato agobiando a quienes eran objeto de su interés- Por favor, déjenos hacerle una visita a nuestra querida amiga Hermione. Queremos saber cómo se encuentra y felicitarla por su nuevo novio- concluyó con una sonrisilla irónica.

Hermione le devolvió la sonrisa mientras la enfermera respondía:

-Ya se lo he dicho. Solo pueden pasar seis personas de todas vosotras para ver a la señorita Granger.

-Está bien, decidamos pues.

Las treinta chicas hicieron un corrillo para decidir quiénes entraban. Por lo que Hermione pudo escuchar, salían elegidas aquellas muchachas que parecían las más fuertes o beligerantes del grupo.

Cuando ya estaba elegido más o menos la mitad del grupo, se abrió la puerta de la enfermería y entraron Sirius, James y Lily. En cuanto las chicas vieron aparecer al objeto de su adoración, dejaron lo que estaban haciendo para abalanzarse sobre ellos.

-Sirius, dijiste que me enviarías una lechuza diciéndome la hora a la que íbamos a quedar y no la he recibido, ¿Qué pasa?- dijo una.

-Ay, Sirius, espero ansiosa que llegue la temporada de Quidditch para poder verte de nuevo como guardián. Lo haces tan bien…- suspiró otra.

-Señoritas, cálmense- dijo la enfermera, acudiendo al auxilio del pobre Sirius, el cual no podía salir del corro que habían formado las chicas.

-Las chicas lo van a matar un día- susurró James a Lily, que sonrió mientras veía a la señora Pomfrey echar a las chicas de allí "por escándalo público"

Tras cerrar la puerta de un portazo, la señora Pomfrey se metió en el cuarto contiguo murmurando cosas.

-¿Qué hacían todas esas locas aquí?- preguntó Sirius acercándose a la cama de Hermione y saludándola con un beso.

-Nada, querían saludarme- dijo Hermione, sarcásticamente.

-Habrá que ponerte guardaespaldas, Hermione- dijo James, sonriendo.

-Ja. Ja. Ja- rió Sirius, mirando ceñudo a su mejor amigo.

-Tienes que ir con ojo, Hermione- le aconsejó Lily.

Hermione asintió, recordando el acoso que sufrió en su cuarto curso con Rita Skeeter divulgó que Viktor Krum y ella estaban juntos, junto con la mentira de que Harry Potter, héroe del mundo mágico, también estaba enamorado de ella. Aunque nunca le hicieron daño físico, si que tuvo que aguantar que la gente la criticara y que se hablara de ella todo el rato.

-Esta vez no me importa lo que se diga de mí- pensó.

Al día siguiente la señora Pomfrey le dio por fin el alta a Hermione. A primera hora de la mañana, antes incluso de que se sirviera el desayuno en el Gran Comedor antes de las clases, Sirius ya estaba en la enfermería esperando para acompañar a Hermione a las clases. Una vez que Hermione terminó de desayunar, siendo vigilada estrechamente por la enfermera y por Sirius, ya se pudo marchar.

Caminando por el vestíbulo de camino a los invernaderos, se encontraron con un grupo de Slytherins, que iban de camino a la clase de Cuidado de las Criaturas Mágicas. En ese grupo se encontraban Severus Snape y Mulciber, los cuales miraron a Hermione con asco.

-Mira, Severus. Sirius Black con una impura.

-No la llames así, Mulciber- amenazó Sirius.

-Vamos, Black- sonrió Snape- Mira que yo no te tengo en alta estima, pero hasta yo pensaba que tendrías mejor gusto.

-Déjalo, Sirius- dijo Hermione apoyando una mano en el hombro del chico, ya que pudo ver perfectamente que se iba a pelear con ellos.

- Uuuuuuh. ¿Has oído?- dijo Snape, sonriendo desdeñosamente- La sangre sucia nos ha salvado la vida…

-Mira Snape, no me toques las narices ¿estamos?- dijo Sirius, rojo de la ira.

-¿Y si no que, Black?- desafió Snape.

-Sirius, por favor- rogó Hermione, haciendo que Sirius la mirara- Por favor, dejalo. Vamos a clase.

Sirius miró con odio al grupo de Slytherins que se habían burlado de Hermione, pero asintió con rigidez y tomó la mano de Hermione para salir del castillo. En cuanto se dio la vuelta pudo ver a Peter y James esperándolo en las puertas del castillo y a Lily y Remus, los prefectos, avanzar hacia el grupo.

-Eso, Black, vete con tu novia sangresucia- dijo Mulciber.

-Sirius NOOOOOOOOO- gritó Hermione, pero ya era tarde. Sirius ya se había soltado de su mano y había golpeado con el puño a Mulciber en la cara.

-¡Ya basta, chicos! Ya está bien- dijo Lily con voz autoritaria.

Mulciber había caído al suelo tras el puñetazo que le propinó el moreno, un poco mareado, pero no tuvo tiempo de recuperarse, pues ya estaba Sirius otra vez encima de él pegándole con todas sus ganas. Remus corrió hacia su amigo e intentó apartarlo de Mulciber, pero Sirius estaba complemente enfurecido.

Hermione miró a su alrededor, buscando la manera de detener la pelea cuando vio que Snape levantaba la varita hacia Sirius y que hacía un movimiento cortante con ella, sin decir ningún embrujo. La chica corrió hacia Sirius, pero éste recibió el embrujo antes de poder llegar ella. Sirius se quedó rígido en los brazos de Remus y empezó a tener convulsiones. Remus estaba tratando de calmarlo cuando llegó Hermione a su lado.

-Sirius, ¿Qué te pasa?- sollozó Hermione.

Sirius no parecía oírla, solo se convulsionaba.

-¿Qué le has hecho?- preguntó furiosa, dirigiéndose a Snape.

James, que acababa de llegar corriendo al lado de su amigo se levantó de un salto y agarró a Snape por el cuello de la túnica.

-Te ha hecho una pregunta, Quejicus- susurró- ¿Qué le has hecho?

-¿Qué demonios ha pasado aquí?

Acababa de llegar la profesora McGonnagall, que observaba la escena con los ojos abiertos como platos: Mulciber echo una pelota y tocándose la nariz, que estaba rota. James sujetaba a Snape por el cuello de la túnica, furioso. Una llorosa Hermione y un asustado Remus trataban de contener las convulsiones de Sirius.

-Lleve ahora mismo al señor Black a la enfermería, por favor, señor Lupin- dijo la profesora.

-Profesora- intervino Hermione- Snape le echó un maleficio no verbal a Sirius, yo lo vi.

-Está mintiendo, profesora- dijo Snape. En ese momento, James le apretó un poco más el cuello de la túnica, lo que hizo que Snape se pusiera un poco más rojo de lo que estaba.

-Señor Potter- dijo la subdirectora- suelte ahora mismo al señor Snape y acompáñenme al despacho del profesor Dumbledore.

James, Hermione, Lily y Snape siguieron sin discutir a la profesora hasta llegar a la gárgola que ocultaba la entrada al despacho del director. Una vez dicha la contraseña, subieron las escaleras hasta entrar al despacho, donde los recibió el director.

-¿Qué ocurre, Minerva?

-He enconmtrado una pelea a la entrada del castillo. Mulciber tenía la nariz rota, Potter sujetaba a Snape por el cuello de la túnica y Granger y Lupin trataban de contener las convulsiones de Black, que parece ser víctima de un maleficio.

Dumbledore paseó la mirada por ellos.

-¿Qué ocurrió, señorita Evans?

-Snape y Mulciber empezaron a meterse con Hermione y con Sirius cuando íbamos de camino a los invernaderos. Sirius empezó a discutir con ellos, pero se contuvo hasta que Mulciber llamó a Hermione sangre sucia. Entonces se abalanzó sobre Mulciber y lo golpeó. De repente se puso rígido y cayó con convulsiones. Yo no vi que le echaran un maleficio, pero Hermione sí lo vio.

-Es cierto, señor- dijo ella.

-No es verdad, señor- intervino Snape.

-Cállese, por favor- dijo el director.

Dumbledore miró a los ojos a Hermione durante un tiempo interminable antes de asentir y determinar:

-Nunca en todos mis años de Hogwarts había visto algo así.

-¿No la irá a creer, verdad?- preguntó incrédulo Snape.

-Señor Snape, ¿desea que le hagamos la prueba de la verdad con el Veritaserum?

Ante semejante sugerencia Snape, por fín, calló.

-Tendrá que decirle a la señora Pomfrey que hechizo usó, para poder curar al señor Black. Le descontaré cuarenta puntos a Slytherin por la pelea por el señor Mulciber y otros cuarenta por usted. A Gryffindor le quitaré otros cuarenta por el señor Black. Sé que fue por defender el honor de la señorita, pero eso no quita con que las discrepancias no se arreglan con violencia. Por último, señor Snape, ésta ya es la décima vez que lo veo en mi despacho por peleas al estilo muggle y duelos mágicos con otros alumnos. No sé que le ocurre, sinceramente, desde finales de quinto curso está usted mas agresivo de lo normal- Lily bajó la mirada y Snape miró a Dumbledore, desafiante- por ello tendrá una semana de expulsión.

-No puede hacer eso- dijo Snape.

-Ya lo creo que sí. Además, cumplirá el castigo en su casa. No permanecerá aquí. Espero que con eso se mejoren sus modales

Snape le miró desafiante.

-Ustedes pueden irse- dijo el director a los tres Gryffindors.

Ellos se levantaron y fueron silenciosamente de vuelta a la enfermería para ver, esta vez, a Sirius.