—Estoy muy cansada como para ir al gimnasio —dijo frotándose la nuca.

—No tengas pena puedes ir cuando gustes —le sonrió.

—Gracias Korra —le abrazó para despedirse.

—Te cuidas mucho —se despidió y esperó a su amigo con el que iría al gimnasio.

Revisó sus redes sociales mientras lo esperaba. Le sorprendía que hubiesen páginas de fans dedicadas a ella, realmente le parecía muy tonto.

«Nadie me conoce como para hacer este tipo de paginas» —las ignoraba mientras

—¿Ya estás lista? —tomó el casco.

—Si, vámonos —se colocó el suyo y subieron a la moto.

—Cuéntame Korra ¿qué tal te fue con Asami ayer que te dejé con ella? —le preguntó mientras emprendía el viaje.

—Pues en realidad... no quería verla —salieron del aparcamiento.

—¿Qué? ¿por qué no? —se sorprendió de la respuesta.

—Estaba enojada porque Bumi actúa como niño y me golpearon y aparte de eso Asami insistía en querer curar mi ojo y yo no quería verla, también estaba molesta con ella por dejarme plantada.

—¿Es por eso que fuiste al gimnasio? —encajó los sucesos.

—Si —admitió—, ya sabes que me molesta mucho que me dejen plantada.

—¿Y tuvo buena excusa? —preguntó.

—No me dió mayor información, sólo me dijo que tuvo una emergencia.

—Pero ¿no te pudo avisar?

—No y eso me molestó, si realmente era una emergencia podría haber escrito algo como "no podremos vernos te explico luego" o qué se yo, pero nada —lamentó.

—Vaya que fastidioso eso y yo pensando que había hecho mi obra del día.

—Pero bueno, me salvó Azula porque me la encontré en el vestíbulo, ella tomó el elevador y pude ignorar a Asami.

—Creo que es un problema el tipo de vida que ella lleva ¿no creés? —preguntó.

Esa pregunta que se hacía siempre en su mente ahora resonaba en sus oídos a través del casco. Había pensado una y mil formas de no encariñarse con la modelo, pero ya era demasiado tarde, la amaba, quizá no era un amor tan grande, pero la amaba y estaba enamorada, que para ella eso era lo peor. Suspiró antes de responder a la pregunta de su amigo que iba manejando.

—La verdad es que si —dijo en tono triste—, pero nada se puede hacer, esa es su vida no puedo obligarla a que cambie.

—Si te entiendo, pero creo que debería de tener ciertos horarios ¿no? eso es lo que pienso —dijo entono molesto—. Lo que menos quiero es que te vaya a utilizar a su antojo y que salgas lastimada.

—Si lo sé Bolín y gracias, es por eso que voy siempre cautelosa.

—Eso espero Korra y siempre date tu lugar.

Se despidió de su amiga Opal que estaba en la cuidad nuevamente y le hizo muy bien verla porque así podría dejar de pensar en la entrevista de esa tarde, agradeció grandemente que lo tomara todo con calma a pesar de estar con un nudo de emociones en su interior.

—Vaya que no dijiste nada estúpido —le felicitó su conciencia.

—Vaya que no —avanzó para ir a su ático—. Ahora la pregunta que tengo es ¿qué hago para volver a hablar con Korra?

Pensaba y pensaba en que era lo que tenía que hacer, muchas ideas venían a su mente, pero eran desechadas al analizarlas. Respiró profundo mientras tomaba su celular, con su tanque de valor lleno marcó el celular de la morena y esperaba siquiera convencerla de que charlaran un poco.

—Alo —se escuchaba agitada.

—Hola Korra ¿cómo estás? ¿te encuentras ocupada? —preguntó.

—Pues estoy en el gimnasio ¿querías algo?

—Emm sí, quería hablar contigo no sé si puedes... —fué interrumpida.

—Estoy en el gimnasio en este momento y después tengo marciales.

—Sí, yo sé, pero podríamos hablar después de que te desocupes ¿qué dices? —escuchó un suspiro proveniente de la sureña.

—Si está bien, ven a buscarme —respondió de lo más tranquila.

—Esta bien, llegaré a buscarte y gracias Korra —hizo una ligera pausa—, te amo.

—Adiós Asami —colgó la llamada.

El corazón de la modelo dolió al no escuchar una respuesta a sus últimas dos palabras, pero entendía el porque de las acciones de la joven bajista. Por el contrario Korra sólo seguía el consejo de alguien a quien le tenía mucho cariño, realmente ella no estaba enojada con Asami, ella entendía perfectamente que la vida de la modelo era un trajín sin descanso, aunque si le había molestado que la hubiese hecho esperar no era el fin del mundo.

"—Finge que estás enojada con ella para que se de cuenta que su vida no es la única que se mantiene en movimiento —recordó las palabras— y si puedes convencer a tus amigos que interactúan con ella de que estás molesta será mucho mejor, será una buena lección para ella".

«Por eso te amo Katara»

Prosiguió con sus ejercicios habituales mientras charlaba con Matías. Se habían conocido por medio de Bolín y se habían hecho buenos amigos, gracias a él había mejorado mucho en tomar fotografías y la motivaba a no quedarse sin aprender de lo que el mundo le ofrecía. Siempre le daba buenos consejos acerca de como guíar su vida libremente y eso la hacía muy feliz.

—Korrita te debo una —le guiñó el ojo—, nos has apoyado mucho a mí y a Bolín con este proyecto.

—No quiero agradecimientos Mat, realmente es un placer apoyar a mis amigos. Yo te debo mucho más.

—Tú siempre tan desinteresada en mis gracias —hizo gesto de indignación—. Ya sabes que puedes contar conmigo siempre, mi vida entera esta agradecida contigo.

La morena sabía a lo que se refería, pero para ella era una pequeña devolución de lo que Matías le había enseñado, podía decirse que la mentalidad que Korra tenía en ese momento era gracias a él y con eso estaba más que feliz, ambos se habían apoyado mutuamente en el momento preciso y lo guardaban en sus corazones, era un secreto que ni el mismísimo Bolín sabía ya que era bastante personal y ambos eran muy discretos.

—Y mi vida contigo —le sonrió.

La joven se alistó para dirigirse al salón donde la esperaba su amigo ya no tan enojado Bumi.

Supo que tendría que esperar a la morena asi que aprovechó para hacer algo de ejercicio, de igual manera tenía que estar en forma.

—¿Quieres que te ayude en tu rutina? —dijo amablemente.

—Ah eres tú el acosador —hizo caso omiso a su ofrecimiento.

—Vamos no seas mala, te dije que solo era una broma —rascó su nuca mientras reía.

«Estos chicos tienen siempre el mismo aura»

—Quiero hacer pierna ¿qué me sugieres hacer? —le dió una oportunidad.

El joven sonrió grandemente y fue a tomar unas mancuernas y se las dió a la chica.

—Haz cuatro series de quince sentadillas para calentar.

Iban bien con la rutina del muchacho mientras hablaban de cosas triviales, realmente Asami sentia que habia juzgado mal al jóven, ya que era bastante agradable, tanto que se preguntó si era también amigo de Korra, quería preguntar, pero no sabía como sacar esa plática.

—Perdona que me meta en esto, pero tú eres amiga de Korrita ¿verdad?

«Vaya que me ahorró la pensada»

—Así es ¿y tú? —se interesó en el tema.

—Claro que sí, es la única amiga mujer que tengo —confesó con orgullo.

—¿En verdad? ¿la conoces hace mucho? —tenía mucha curiosidad.

—No, realmente la conocí hace un año más o menos por medio de Bolín, el me comentó que tenía una amiga que le encantaba tomar fotografías y gracias a ello empezamos a salir algunos fines de semana para tomar fotos a donde fuéramos —contó con entusiasmo.

—¿Tú le enseñaste? —recordaba que Korra le había mencionado a alguien que le había enseñado algo de fotografía.

—Sí le enseñé varias cosas y le dí diversos consejos para tomar buenas fotografías —sonrió—, ¿ella me mencionó?

—Sí, creo que si lo hizo, pero no recuerdo bien. Pero críticando su trabajo, le enseñaste bien ya que tiene buen ojo para las fotos.

—Wow que enorme halago, pero ella tenía buen ojo cuando empezamos yo sólo le enseñé detalles que tenía que mejorar y así —confesó.

—He visto varías fotografías de ella y sí, siempre se encuentra con el paisaje perfecto —se sintió feliz por la morena—, ella es increíble.

—En eso te sigo a la perfección, ella es una persona increíble, yo le estoy muy agradecido por toda la vida —dijo en tono serio.

La ojiverde lo vió dudosa al no saber a qué se refería y quería averiguar el por qué de los halagos.

—¿Hizo algo por ti? —le preguntó.

—Ha hecho mucho por mí, aunque para serte sincero a ella no le gusta hablar sobre esto porque es muy delicado para ambos —vio a la joven que se decepcionaba de no comprender—, pero en forma de disculpa, supongo que puedo confiartelo, es algo que solo sabemos ella y yo.

Los latidos de la modelo se aceleró debido al tamaño del secreto, quería saber la fuente de la admiración de Matías con Korra.

—Me parece un trato muy justo —le sonrió cómplice mientras extendía su mano.

El joven de sonrisa blanca y cálida se alegró de poder hacer las pases con la pelinegro y respondió al apretón de manos.

—¿Sabes? Korra es una persona muy sencilla y creo que eso ya lo sabes, pero aparte de eso ella me ha apoyado con...

—Hola Matías —interrumpió lo que el muchacho iba a contarle a la actriz—, hola Asami.

Ambos jóvenes pegaron un brinco de sorpresa ante la voz que les saludaba.

—Korraaaaa —cantaron ambos mientras desviaban sus miradas cómplices.

—Asami, si me disculpas te robaré a Matías un segundo.

—Está bien —sintió que casi le daba un infarto.

«Tendré que esperar a que se vaya» —siguió con los ejercicios.

—[Pero ¿qué rayos haces?] —le preguntó enojada.

—[Lo siento Korra, perdóname por favor] —juntó sus palmas para rogar por su alma.

—[Lo escuché todo Mat, no te atrevas a contar nada de mi por favor] —su entreceja estaba fruncida y su ojo despedían peligro.

—[Perdóname, creí que Asami era alguien inofensiva, solo quería quedar bien] —se disculpó.

—[Por favor, te pido que respetes eso] —se alejó de él, mientras se acercaba nuevamente a la ojiverde.

—Perdóname Asami, solo quería preguntarte si quieres ir a ver dónde recibirás las clases de defensa personal.

—No te preocupes Korra —lo había escuchado todo, pero no había entendido nada, lo único que entendía era que Matías estaba en problemas—. Me parece buena idea, vamos.

Empezaron a caminar en dirección contraria de dónde estaban y la modelo pasó a la par del jóven alto.

—Lo siento —se disculpó mientras se dirigía a las máquinas para ayudar a otras personas en las máquinas.

Llegaron a una puerta de madera color oscura y la morena dió paso a la modelo. Una vez dentro cerró con llave la puerta.

—Listo, ya tenemos privacidad —dijo mientras se dirigía a unas sillas que habían ahí.

—¿No me enseñarás el lugar? —la vio confundida.

—Le tengo una propuesta señorita Sato —la vio de manera seria.

Las mejillas de la de tez nívea se encendieron violentamente y su mirada se retiró del ojo azul de la morena.

—¿Y-Y de qué se trata? —tartamudeó.

La sonrisa de Korra apareció en ese instante, encantada del sonrojo de la chica que traía siempre en su mente.

—Primero toma asiento por favor —acercó una de las sillas frente a ella.

Se sentó en está y vió que sus rodillas topaban con las de la morena y sintió un cosquilleo en su estómago. La morena separó las piernas para que las rodillas de la modelo quedarán dentro de las suyas.

—Estaba hablando con Bolín acerca de tus clases de defensa y se nos ocurrió lo siguiente —tomó algo de aire para explicarle—, como ya van varias personas que se inscribieron en la clase y aún esperamos más, sentí quería para ti difícil lidiar con más gente y nos preguntábamos ¿si no te molestaría que te diera mejor las clases privadas?

La ojiverde de sorprendió de la propuesta que estaba recibiendo, era bastante buena la idea, pero quería consultar ciertas cosas.

—¿Tú impartiras la clase?

—¿Eso importa?

—Pues verás, ya me había hecho a la idea de que me dieras clases —sonrió pícaramente.

—Sí, me imagino —sonrió ante las ocurrencias de la modelo—, claro que yo impartiré la clase, no hay otra persona que se encargue de ella.

—Entonces está bien en ese punto —lo aprobó—, hay otra cosa que quiero preguntar.

—Dime.

—Ya que solo me darás la clase a mí ¿por qué no la impartes en mí ático? recuerdas que tengo un mini gimnasio ahí.

—Sí, eso estaba pensando yo también —le sonrió—, entonces quedamos así, llegaré a tu ático a darte las clases.

—¿Qué días serán? —preguntó.

—Mira la otra semana empiezo a dar las clases, dependiendo de como vayan las inscripciones y cómo cambiaré mi horario de trabajo nuevamente, podíamos quedar los martes y jueves ¿te parece bien?

—Sí, estaría muy bien ¿a qué hora?

—Yo puedo de seis y media hasta las nueve y media, la clase será de una hora, pero cómo vivimos en el mismo edificio no es muy importante si nos pasamos un poco.

—Y también porqué soy yo ¿verdad? —mordió sus labios.

—Sí, es porque eres tú también —sintió un escalofríos en la columna vertebral—. Por cierto ¿de qué querías hablarme?

—¿Ya te desocupaste? si no te molesta me gustaría ir al apartamento a hablar de eso ¿te parece? —rogaba para que aceptara.

—Sí ya me desocupe, si quieres salimos para allá ahora mismo —se levantó y extendió su mano a la modelo para que la acompañase.

A la más alta se le hizo tierno el gesto de Korra, extendiéndole la mano con una sonrisa infantil en sus labios mientras su ojo bueno la veía con un brillo único y su otro ojo morado e hinchado, pero a la vez se preocupó de la gravedad del golpe.

—Korra me tienes preocupada con ese ojo —empezaban a cruzar la calle.

—¿Qué tiene de malo? —le restó importancia.

—Oh por dios, no seas negligente Korra, lo tienes todo hinchado y sin ninguna protección —su tono era preocupado.

—Lo siento doctora, pero no he tenido tiempo de ir al médico, de igual manera ya me tomé unas pastillas para el dolor.

—¿Te duele en este momento? —le preguntó mientras entraban al ascensor.

—Ahorita si, un poco. Solo llegó a la casa y tomo otras pastillas.

—¡Ay Korra! —se acercó a ella mientras veía lo hinchado que estaba aún, apenas si se le veía la pupila cuando trataba de abrirlo—, dejame curarte esta vez ¿si? —pidió mientras la veía penetrante.

—Esta bien —posó sus manos alrededor de la cintura de la modelo—, perdóname por preocuparte.

—Eres demasiado terca Korra, pero está bien, te perdono —dió un ligero beso en los labioslabios—, y tú perdóname por no avisarte que había salido, fué mi culpa.

—No eso no te perdono —actuó con falso dolor.

—¡Ay qué fea eres! —acarició la mejilla de la morena.

—Bueno, bajemos de esto —señaló las puertas del elevador.

Salieron tomadas de las manos hacia la puerta de entrada, la más alta dió paso a la joven sureña.

—Si quieres puedes tomar asiento mientras traígo el botiquín para limpiar tu ojito —acarició el mentón de la ojiazul.

—¿No quieres cenar primero? —le tomó la mano.

—Bueno, pero de todos modos lo iré a traer.

La sureña se dirigió a la cocina para ver que había para poder hacer de cenar.

—¿Está bien si hacemos lasaña? —dejó el botiquín en la isla.

—Bueno, me parece —dijo mientras dejaba que la chica sacara los ingredientes.

Comenzaron a hacer la lasaña, mientras aprovechaban a darse uno que otro beso o hacerse una caricia. Se llevaban muy bien, les gustaba compartir tiempo juntas a pesar de que eran contadas las veces que lo hacían lo disfrutaban mucho.

—Ahora sólo hay que esperar —cerró el horno y se dirigió donde estaba Korra sentada—. Te trataré el ojo para mientras.

—¿De qué querías hablar conmigo Asami? —preguntó mientras esperaba ser tratada por la modelo.

—Ah de eso... emm —su corazón se empezó a acelerar considerablemente—, quería hablar contigo de algunas cosas.

—¿Y qué sería Asami? —cuestionó mientras observaba a la ojiverde.

Asami se acercó a la morena con un algodón en su mano el cual remojó con agua tibia. Lentamente pasó este en el ojo morado e hinchado de la sureña mientras terminaba de llenar el tanque de valor de su interior.

—Korra, sé que no soy alguien perfecta y que siempre cometo errores —hizó una pausa porque vió que su mano estaba temblando—. Y quiero disculparme por todo lo que has tenido que pasar por mi, realmente no estaba conciente de mis actos, pero ahora estoy dispuesta a cambiar mis errores y mejorar para que no tengamos problemas.

El corazón de la morena iba a mil por hora, nunca pensó que esas palabras iban a ser dichas por la modelo, pero ahí estaba disculpándose por lo sucedido y en ese momento la idea de seguir fingiendo estar enojada se suicidó.

—Asami... —sonrió con asombro—, yo...

—Espera no he terminado —puso su mano en la boca de la morena para que no siguiera—. Korra lo que quiero decir es que...

Se quedó muda por un momento y su lengua se tropezaba y sus nervios aumentaban, pero no se daría por vencida hasta no conseguir lo que se propuso.

—Lo que quiero decir es —tomó aire—, ¿quieres ser mi novia?

—Asami —dijo contra la mano blanquecina la cual fué retirada—, si quiero ser tu novia, pero solo si me respondes algo...

—¿Qué sería? —sus alarmas se encendieron.

—¿No importa si tengo el ojo morado? —rio por la cara de la ojiverde.

—No, no importa —se inclinó para besar a la morena.

Al momento de unir sus labios, ambas sintieron que era un beso distinto, un beso que llevaba emociones reafirmadas, miedos alejados, sentimientos mutuos y amor que llenaba sus corazones. Por fin habían dado el paso mas importante para estar juntas y con eso también caminar de la mano frente a las adversidades que se les pudiera en el camino.

El beso se fue intensificando cada vez más y unas manos traviesas se aventuraron en ls espalda bien trabajada de la morena y esta pegó un salto.

—Perdón es que me dejé llevar —se disculpó.

—Creo que hay que ver si ya esta la lasaña —recogió su cabello haciendo caso omiso a la disculpa.

—Tienes razón —se dirigió al horno para ver si ya estaba—, creo que le falta un poco más.

—Ya huele muy rico —aspiró el olor de la lasaña.

—Si ya me dió hambre —se levantó para ir a donde estaba ahora su nueva novia—. ¿Me preguntaba si te quedarás aquí conmigo esta noche? —le acarició el brazo.

—Lo siento Asami, pero no puedo —le acarició ella mejilla—, tengo que ir a trabajar mañana —pensó en contarle acerca del nuevo verdugo que le había enviado su padre, pero le pareció un tema muy aparte.

—¿Y si no vas? recuerda que estas herida —le daba razones para detenerla.

—Lo sé, pero debido al cambio de horarios que tenemos, nos queda arreglar unas cosas —se justificó.

«Creo que tendré que empezar a acostumbrarme a ser rechazada»

—¡Ay Korra! está bien no hay problema —se le ocurrió algo—. ¿Cuándo sales de vacaciones?

—Ni idea, pero me deben unas vacaciones ¿por qué la pregunta? —interrogó antes de seguir.

—Porque me estaba preguntando si ¿querías ir a pasear conmigo?

—¡Asamiiii! —se sonrojó—, ¿lo dices en serio?

—Sí Korra en serio —se dirigió a sacar la lasagna del horno—, quiero que nos relajemos en el lugar que tu quieras.

«No puedo creerlo»

—¡Ay que emoción! —estaba muy alegre—, entonces veré cuando puedo cobrarme mis vacaciones y lo organizamos ¿sí?

—Me parece mi pequeña ingeniera —la fue a abrazar después de dejar la lasaña en la isla.

Mientras estaban en el verbo la modelo se dió cuenta que había sido irrespetuoso de su parte tocar de más a la sureña, ya que se le veía bastante apenada en la situación que se encontraba su ojo y sólo se abofeteó mentalmente.

Terminaron de comer y habían hablado de adonde podían ir cuando Korra solicitara sus vacaciones que aún le debían. Entre besos, abrazos y caricias se despidieron ya que la ingeniera tenía que levantarse temprano para ir a trabajar.

—¡Asami! ¿vamos a almorzar mañana? —preguntó.

—Emm... yo te aviso si puedo ¿sí? estoy esperando una llamada de trabajo.

—Esta bien me avisas antes de la una para estar enterada.

—Esta bien, que descanses bien —la vió alejarse hacía el elevador.

—Gracias, te amo —movió su mano en forma de despedida.

Fué a su cama pensando en todo lo que había hablado con la morena, ella sabía que la morena pensaba asi, pero era extraño porque nunca había tenido una relación de ese tipo, realmente tenía miedo porque no sabía cómo podría resultar, pero a la vez estaba feliz porque ahora entendía muchas cosas de su novia.

—Ahora sé porque eras tan comprensiva y misteriosa —se dijo a ella misma—, pero no te quedaste aquí conmigo esta noche —golpeó la almohada.

A pesar de estar muy cansada no podía dormir. Asami la había sorprendido mucho con pedirle que fuese su novia y su corazón aún latía muy rápido y amaba aún más que la modelo aceptara ciertas cosas que ella pensaba acerca de la relación, no era que no le haya hablado acerca de ello, pero que lo llegase a aceptar era increíble.

«Daré todo lo mejor de mi para hacerte feliz amor»

/-/

Muchas gracias por llegar hasta aqui y por todo el apoyo, espero les haya gustado el capítulo, espero sus comentarios.

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Respondo comentarios:

TiaYuri230: A ver qué tal te parece este capítulo. En serio? me preguntó qué cosas serán? espero que sea por los tijerazos jajaja que estés bien, saludos.

María Sato: Pues no dice lo que Asami contesta jajaja espero no quieras matarme jaja. saludos y que estés súper.

Cryp: Ya estaba triste por no ver tus comentarios *inserte pacman llorando* espero que te haya gustado este capítulo y que estés muy bien.