.
Colaboración con la autora cpbr15
.
"Te amare con el cuerpo y con la mente
con la piel y el corazón
Vuelve pronto te esperamos, mi soledad y yo"
.
.
-Alejandro Sanz-
.
.
Elecciones 2: Mi soledad y yo
.
.
La unión de sus labios fue perfecta, aquellas bocas tan necesitadas y ansiosas por fin tenían el placer de disfrutarse mutuamente, cada movimiento era un compás de sensaciones, sus lenguas entraron en contacto para desbordar el cúmulo de pasión escondido en el interior de la pareja, Adrien la abrazo por la cintura apretando a Marinette contra su pecho, el mensaje era claro no volvería a soltarla jamás, ella revolvía sus cabellos con locura, la misma que se apoderaba de su ser en esos momentos.
Un largo suspiro se escapó de ambos labios en un intento desesperado por recuperar el aire, sus ojos seguían cerrados, aun anonadados por lo sucedido, habían soñado con esto por tantos años que parecía irreal, ¿Cómo cabía tanta felicidad en sus pechos?, ¿Cómo se negaron esto antes?, las ansias eran más fuertes que el sentido común, y luego de otro suspiro Adrien volvió a sellar sus labios contra lo de ella.
Para los transeúntes, eran cualquier otra pareja dándose un beso en medio de la noche en una calle en la Gran Manzana, para ellos era liberación, de los prejuicios, de los errores, del tiempo perdido.
Si toda tu vida pudiera definirse en un momento, sin duda para ellos seria este, aquel donde dos almas destinadas finalmente pudieron entenderse.
Marinette abrió sus ojos lentamente para encontrarse con un verde brillante observándola con ternura, apenada giro su rostro, las manos de Adrien acogían su rostro, la chica froto su mejilla contra los dedos de él, retomo el contacto visual y sonrió, él correspondió de la misma forma.
—Eres tu — susurro Adrien y la chica lo miro extrañada —Siempre has sido tú, perdóname no haberme dado cuenta antes, que eran la misma persona.
—Éramos tan niños, pero ya no importa, estas aquí Adrien.
—Y no pienso dejarte nuevamente— confirmo el rubio con una sonrisa.
— ¿Es una promesa? — pregunto la chica mientras abrazaba su cuello.
— Es un para siempre — aseguro el rubio, iniciando así el inicio de los maravillosos días por venir para los dos.
…..
…
—Creí que nunca tendríamos el placer de vuestra compañía — la delgada y alta rubia de ojos avellana, bromeaba con el artista que se presentó en su oficina a verle.
—Itsaso, es cierto que me tome más tiempo del esperado, pero aquí estoy, cumpliendo mi palabra — respondió Nathaniel mientras tomaba asiento.
—Sois un gran artista, te lo dije desde que nos conocimos, supongo que Berlín y New york os suena más interesante que Madrid.
—No se trata de eso, es… complicado, muchas cosas sucedieron últimamente.
—No sonáis nada bien, pero por tu cara, podría deducir que es una cuestión del corazón.
—Eres bastante perspicaz.
—Vamos ombe, es porque sois artista, ustedes parecéis que llevaran el corazón en los ojos, reflejando en ellos todo lo que sentís — la joven se lo queso viendo por algunos segundos — ¿Estáis así por la Catarina?
— ¿Cómo lo sabes? — se inquietó el pelirrojo en su silla.
—En casi todas tus pinturas ahí una Catarina, luego en la exposición universitaria donde nos vimos por segunda vez, tu cuadro más hermoso, era una chavala pelinegra que tenía en su mano una Catarina, solo uní los cabos tío.
—Eres la primera en darse cuenta de eso.
—Bueno, pues es que luego vi la chica en varias de tus obras y pues ándale, ya eso era demasiado evidente.
—Creo que debo superarla, es solo que no encuentro la forma de hacerlo, ha sido parte de mi vida por tantos años, que se fundió aquí — indicando su corazón — tan adentro.
—Podéis creer que es cruel pero a mí me encantan cuando vosotros estáis así, un artista con mal de amores es un creador de maravillas — admitió la joven alzando sus hombros.
—Siempre tan directa — resoplo Nathaniel.
— ¿Lo decís porque te pedí sexo a los cinco minutos de conocernos? Tengo que recordarte que estaba borracha tío— pregunto con la ceja alzada la española.
—Y no pasó nada te recuerdo, yo no me aprovecharía de una dama— el joven alzaba sus manos en señal de paz.
—Pero aun así os amanecí en tu cama ¿qué curioso no? — comento la chica.
—Era eso o dejarte en ese bar sola y pues, no podría desamparar a una hermosa chica que hablaba un malísimo francés, dejando en evidencia que era extranjera.
—Si claro, hazme sonar mal para que quedéis vos como el héroe de la historia.
El pelirrojo solo a reír a carcajadas —en tres años de conocernos no has cambiado nada — comento el artista — eso me gusta.
—Ostia, no digas cosas así con esa sonrisa a medio lado tan sexy— Itsaso jugo con su cabello para disimular sus mejillas sonrojadas.
—No le fallaría a una amiga, nuevamente disculpa haber retraso esta exposición — hablo con sinceridad Nathaniel.
— Vale, ya no importa, estáis aquí y tenemos una exposición que preparar; en dos semanas esta galería se vestirá con tu arte, ándale a trabajar — le animo la rubia, Nathaniel se levantó de la silla y caminando a su lado ambos salieron de la oficina.
…
…..
—Bienvenido — la chica recibió a su invitado con una gran sonrisa —Adelante por favor.
—Traje vino — dijo Adrien levantando la botella.
—No estoy segura que eso sea una buena idea, ¿acaso está planeando aprovecharse de mi esta noche? — bromeo Marinette mientras enrollaba sus brazos en el cuello de Adrien.
—Acabas de descubrir mis intenciones — respondió el rubio para luego besarle.
—Adrien— Saludo Tikky
—Deja de interrumpir y vámonos — intervino Plagg llevándose a su amiga roja lejos para dejar a la pareja a solas.
Estos días para los dos parecían un cuento de hadas, Adrien pasaba por ella luego del trabajo de ambos, normalmente cenaban juntos y luego daban una caminata, hablaron de muchas cosas, pudieron ponerse al tanto luego de muchos años, hasta la noche anterior que Marinette finalmente se decidió a invitarlo a cenar en su departamento.
—My lady, no quisiera tener que desprenderme de ti nunca pero, ¿no huele como algo quemado? — pregunto Adrien.
Marinette necesito de algunos segundos antes de recordar la cena que tenía en el horno — ¡El Rollo de carne! — grito y salió corriendo a la cocina, al llegar el humo negro en el ambiente no le daba un buen pronóstico.
Abrió la puerta del horno y saco con la ayuda de los guantes la bandeja que yacía dentro, lo que había en ella ahora solo era una masa negra carbonizada, la decepción era evidente — ¿Todo bien My lady? — pregunto Adrien a una distancia prudente.
—Creo que tendremos que pedir un domicilio— alzándose de hombros bromeo Marinette.
—Tranquila princesa, lo importante siempre es la compañía — sin duda el rubio era encantador al hablar.
—Buscare el número del domicilio — se apresuró la chica, luego de unos treinta minutos el pedido llego a su puerta.
La pareja disfruto de su cena con la misma emoción que si fuera un bufet, disfrutaban una película sentados en el sofá, cubiertos con una gran manta, Adrien había tenido razón, lo importante esa noche es que estaban juntos.
—Creo que es hora de despedirme — manifestó Adrien luego que la película terminara.
—Quédate — tomando su mano pidió Marinette —No tienes ir a ningún otro lado esta noche, quédate a mi lado — la chica temblaba por dentro.
—No creo que pueda controlarme si me quedo — acepto el rubio.
—Entonces no lo hagas— y con estas palabras le beso.
—Marinette— susurro Adrien.
—Te amo — tan suave como un suspiro y tan profundo como el mar, sonaron esas dos palabras en los labios de Marinette, se separaron un poco para verse a los ojos.
—Finalmente lo dijiste — la expresión de dicha era notoria en el rostro del rubio.
—Creí que mis ojos ya te lo decían.
—Eso es cierto, es que antes era tan ciego.
—Te amo Adrien Agreste — repitió la joven con mayor intensidad — te amé desde el primer momento en que te vi y el sentimiento solo ha crecido cada día, no sé cómo algo tan grande cabe en mi pecho.
—El amor es eso, tan grande, tan incomprensible, tan maravilloso, te amo Marinette — Adrien hablaba con los ojos cerrados y sus frentes unidas.
— ¿Qué te parece si lo dejamos fluir? —Propuso la chica y la respuesta vino al instante, Adrien la tomo entre sus brazos y la llevo hasta la cama.
Con delicadeza sus manos recorrieron el cuerpo de Marinette, las caricias parecían gloria y los gemidos comenzaron a salir de los labios de la chica, sus cuerpo se despojaron poco a poco de las ropas, de las preocupaciones, del pasado, desnudos uno frente al otro en cuerpo y en alma.
Una sonrisa de complicidad entre ambos dio inicio al vaivén de besos, el joven parecía sediento de su piel, sus labios escaparon de la boca de la chica para explorar su espalda, sus pechos, su entrepierna.
—Entra— imploro Marinette que desbordaba de humedad en su parte baja.
—Tus deseos son ordenes My Lady — dijo Adrien para tomar su miembro y buscar con la punta la entrada al interior de su amada, embistiendo dentro con un solo movimiento.
Ambos ahogaron un largo gemido, mientras se reponían a la sensación tan estremecedora de haberse convertido en uno, Marinette se abrazó fuertemente a él, y este le dio vía libre al movimiento de sus caderas.
Eran más que dos cuerpos haciendo el amor esa noche, eran dos amantes entregándose por completo.
….
…..
—Esta es toda la información de la familia candidata para la adopción— La trabajadora social extendió la carpeta a la rubia —Una vez le dé el visto bueno y firme todo quedara sellado.
—Solo quiero que no le falte nada — dijo con la voz entrecortada Chloé.
— Si revisa el folio, vera que es una familia de buena posición social.
—No hablo solo de dinero — interrumpió Chloé, sin duda estaba irritable en esos momentos —Quiero que tenga un verdadero hogar, sobre todo mucho amor, cosa que yo no soy capaz de darle, de sentir por él.
—Los señores Barriere están demasiado emocionados, no les importa si es un niño o niña, solo quieren cumplir el sueño de tener un hijo, han esperado por esto muchos años, créame que ese bebé recibirá demasiado amor, esa pareja merece por esta oportunidad.
La rubia dudo por un instante pero luego se decidió por echarle un vistazo al folio, una pareja de edad media, el hombre pasaba los cuarenta y la mujer aunque se veía muy joven marcaba unos treinta y cinco años, el abogado y ella una maestra de primaria, Clase media- alta, residentes en el sur del país, lo suficientemente lejos ara que Adrien jamás encuentre su hijo, para que ella no quiera verlo.
—No es necesario que tome la decisión ahora — la empleada estatal saco a Chloé de sus pensamientos.
— ¿Cuánto tiempo tengo antes de dar un veredicto? —Pregunto Chloé, mientras chocaba sus uñas contra la mesa, un tic nervioso que desarrollo con su actual estado.
—Bueno lo ideal sería lo más pronto posible, para asegurar todo el proceso al momento que nazca el bebé, aunque…
—Eso quiere decir que ¿puedo hacerlo luego que nazca? — esa tarde la rubia no le permitía a la chica completar sus ideas.
—Sí, aunque entre más pronto mejor para todos.
—Entonces le llamara cuando tenga una respuesta — sentencio la rubia levantándose de la silla con esfuerzo por su avanzado estado de embarazo.
—Señora acaso, ¿está pensando en quedarse con el niño?, debe entender que el trámite de adopción es algo escaso en este país, y por el cual muchas parejas esperan demasiado…
—No quiero esa cosa que crece dentro de mí, ¿eso responde tu pregunta? — forcejeo la rubia.
—Lo siento — apenada se disculpó la empleada pública.
—Ahora si no le molesta, no quiero tener que seguir perdiendo mi tiempo, ya que tengo control médico, con su permiso — pidió Chloé chocando su hombro con la chica para luego salir de aquella oficina.
Mientras caminaba al ascensor metía el folio con la información de la familia candidata a la adopción en su bolso, "quédate con él bebe" las palabras de Nathaniel resonaban en su cabeza, poniendo en riesgo su convicción.
—No puedo quedármelo, porque es de Adrien, todo hubiera sido tan diferente si fuera tuyo — hablo en voz alta mientras miraba su propio reflejo en el metálico interior del ascensor, tan prominente, tan patetica.
Salió rápidamente del edificio y tomo un taxi, en pocos minutos sabría si se trataba de una niño o una niña.
…
….
Marinette observaba el rostro de Adrien contra al almohada, estaba profundamente dormido, su cabello despeinado y sus labios rojos luego de tantos besos resaltaban a pesar de la poca luz, esta vez no era un sueño, era realidad, ella y Adrien Agreste habían hecho el amor.
Aunque nadie la veía en ese momento, apenada tapo su rostro con la sabana, con algo de miedo extendió su mano y retiro algunos mechones para permitirse observar detalladamente aquel rostro tan cautivador, por ella hasta contaría sus pestañas.
"Finalmente lo dijiste" esas palabras de Adrien la tenían un poco incomoda, era verdad en los ocho días saliendo con su gatito, no lo había dicho, a pesar que sus sentimientos eran evidentes, que él ya sabía que se trataba de Amor, entonces ¿Por qué aquella simple palabra no salió de sus labios antes?.
Podría parecer una tontería, pero esa duda la estaba atormentando, ¿acaso no amaba a Adrien Agreste? Sacudió su cabeza al instante, esa no era una opción, Claro que le amaba, había sido así por años, ¿Por qué habría de dudar ahora?, tal vez estaba tan sorprendida por la felicidad que estaba viviendo, que su mente buscaba atormentarse sin motivo.
—Tranquila — se dijo a sí misma, mientras cambiaba de posición para mirar al techo de la habitación — Finalmente eres feliz, es solo eso, no habías sido feliz en el amor antes, pero está pasando, créelo.
¿A quién estaba mintiendo? Sin darse cuenta una lagrima bajo por su rostro, ella ya había sido feliz antes, tanto que parecía ser un sueño, tan perfecto que no tenía comparación y tan corto que se esfumo en un abrir y cerrar de ojos, ese lapso de placidez tenia nombre y lugar.
No era la primera vez que un hombre la hacía sentir tan amada, tan segura, tan completa —Nathaniel — susurro tapándose el rostro, esa era la razón por que la que no había dicho, te amo, antes estaba única y exclusivamente desbordante de este sentimiento por Adrien, pero ahora su corazón se debatía entre dos, amaba a Nathaniel, casi con la misma intensidad que al rubio.
Se levantó alterada de la cama, al descubrir su nueva verdad; estaba enamorada de dos hombres a la vez.
…
…..
Luego de dar los últimos trazos a la pintura Nathaniel se levantó para observarla con detalle mientras estiraba los músculos de su espalda, fue hasta la cocina del departamento alquilado donde pasaba sus días en la capital para prepararse un café, un sonido indicando que recibió un nuevo mensaje le alerto, toco la pantalla de su celular y sin desbloquearlo leyó su contenido.
"El control no presento novedades, ánimos en Madrid" el remitente era Chloé, de inmediato un segundo mensaje apareció en pantalla "Tenias razón, es una niña" al instante una sonrisa de felicidad se marcó en los labios del artista.
Se imaginó a una pequeña de cabellos amarillos y resplandecientes como el sol, jugando al Té mientras cuidaba que todo estuviera perfecto, aunque sus acompañantes en la mesa seguro serian muñecas y peluches, esperaba que fuera tan elegante y perspicaz como su madre, ¿tendría los ojos azules de su madre o el verde de su padre?, si hubiera sido suya, sin duda serian azules pensó, pues ambos tienen este color aunque diferentes tonalidades; pero se arrepintió al instante de concebir una idea así en su mente, de todas formas no vería crecer a esa niña.
Suspiro y decidió que mejor hablaría con Chloé mas tarde, dado que otra persona ocupaba sus pensamientos en esos momentos.
Miro su reloj mientras sorbió un poco de aquel líquido oscuro en su tasa, se preguntó ¿Qué hora seria en New York? Si Marinette estaría despierta, viendo a través de la ventana como el en estos momentos, donde solo se encontraba el eco de sus soledad resonando en su vida, normalmente no le molestaba, aunque últimamente era bastante agobiante.
—Madrid, te ves tan silenciosa desde esta altura — susurro Nathaniel, alzo la tasa y brindo —Por nosotros, al final tu siempre eres quien me acompaña, por mi soledad y yo.
El pelirrojo sonreía, tal parece que pasar tanto tiempo con Chloé estaba confundiendo sus emociones, viejos sentimientos querían volver a flote, mismos que él se empeñaba en regresarlos al baúl de los desechos en su corazón, una extraña sensación lo tenía inquieto hace días, tal vez era solo producto de su imaginación, pero necesitaba salir de la duda, se acercó nuevamente a la mesa y desbloqueo su celular, sin pensarlo dos veces busco su número y marco, era ahora de acabar con este tormento de no saber nada de ella.
Estaba rompiendo el silencio guardado por días con ella, cometiendo una locura, con cada sonido del timbre su corazón parecía querer salirse de su pecho, era hora de colgar esta vez no obtendría respuesta.
— ¿Hola? — Era ella, era la voz de Marinette — ¿sí? — escucho seguido de un bostezo, parecía que estaba dormida.
Nathaniel estaba frio, no reaccionada, la llamo por un impulso pero su boca no podía articular palabra alguna, sus labios temblorosos no pronunciaban palabra.
—Marinette ¿Qué pasa?— escucho a alguien hablar del otro lado de la línea, era una voz masculina sin duda, percibió con claridad los ruidos de dos cuerpos acomodándose entre las sabanas de la cama, el pelirrojo sonrió y colgó, al final no necesito de palabras; Marinette estaba con otra persona.
—Cuídala mucho — susurro Nathaniel, quien acababa de elegir dejarla ir de su vida para siempre.
Notitas de Paola
Tenemos nuevo capitulo, wiii, un poco triste para nuestro tomatico, T.T a mi no me gustaba el marinath todo es culpa de Cindy, creo que hasta yo esoty enamorada de este Nath, pero es que Adrien tambien es tan lindo... yo no podria decidirme, me quedo con los dos xD
Estamos en vacaciones ! al menos de la universidad, para los que trabajamos eso no existe *inserte carita triste* quiero dar las gracias inmensas a los que siguen el Fic a pesar de la pausa y del cambio en las actulizaciones, pero seguimos trabajando para traerles esta historia. *v* aun faltan que se vengan unas cosas que mejor ni les digo.
respondere comentarios finalmente asi que me encantaria que me digan o pregunten lo que quieran, estare contenta de responderle por mensaje privado. un abrazo a todos los lectores y nuevamente gracias por leer... Maria Paola.
