La espera ha sido más larga esta vez... no merezco disculpas.
Pero al leer notarán del porqué me fue tan difícil darle esta continuación (nota: el capítulo fue redactado en un solo día pero PENSADO en todo un mes) Tuve que borrar muchas escenas que tenía en mi mente y agregué otras que jamás imaginé tener que poner.
Mi tedioso proceso de escribir se basa en arrancar... saber a donde debo llegar y desconocer por completo el camino.
Con mi mayor empeño: El penúltimo capítulo ante ustedes... Disfrútenlo.
-reedición 2012, otra vez no pude releer el lemon ni corregirlo (tendré q analizarlo con el psicólogo xD)
UNA ÚLTIMA VEZ
Vegeta amaneció esa mañana en los brazos de Bulma, se desperezó lentamente y quedó en silencio dejando que sus ojos pudiesen embelezarse con la faz tranquila de la mujer.
-¿Ves algo que valga la pena?- dijo de repente ella manteniendo los ojos cerrados mientras una sonrisa asomaba en su rostro, Vegeta no pudo más que sonreírse con sí mismo.
-...
-Es extraño amanecer a tu lado- continuó Bulma ya dejando a la luz sus bellos ojos celestes mientras que se abrazaba con más firmeza al cuerpo del guerrero, él simplemente asintió- ¿Por qué no fuiste a entrenar aún?
-Hoy descansaré- sentenció el saiyajin recostándose con la mirada clavada al techo- ¿O acaso quieres que...?
-No!- se alarmó Bulma saliendo al fin de su sorpresa, Vegeta jamás había tomado un día de descanso (al menos sólo esos en los que la cámara no funcionaba, pero aún así salía a entrenar fuera), sería agradable tenerlo a su lado aunque fuese un sólo día. Levantó la mirada esperanzada hacia él y lo observó serio... más serio de lo que nunca había estado, parecía que algo le preocupara- ¿Qué piensas?
-No huelo el desayuno- forzó él enseñando una nueva sonrisa cuando vio la mirada fúrica de Bulma, ella lo golpeó levemente y se puso en pie. Cargó su batón y salió del cuarto regalándole un guiño de ojo antes de cerrar la puerta.
Vegeta le sonrió, pero en cuanto la vio desaparecer se incorporó.
"Sólo puedo sentir el ki de Gohan y Piccolo, entonces es cierto que han matado a los demás... y que esas sabandijas no tiene ki" reflexionó frotándose la sien "¡Pedirme a mí que luche a su lado! A mí no me interesan los terrícolas!" soltó comenzando a cambiarse.
Bajó las escaleras con poco entusiasmo oliendo ya un suculento desayuno caliente, como siempre el mocoso de Trunks estaba en la sala jugando con su abuela.
-¡Ahí está tu papi! ¡Hola papi! ¡Hola papi!- enseñaba la señora Briefs al pequeño, Vegeta hizo como que no los veía y pasó rápidamente entre ellos para llegar a la cocina.
-Oh... estás aquí?- preguntó Bulma dándose media vuelta velozmente con una gran bandeja repleta de comida sobre sus manos- Iba a llevarte esto...- la muchacha volvió a notar la urgencia en los ojos de Vegeta, su sentido de alerta constante- ¿Puedes sentir algo?
-Nada por ahora- dijo sencillamente quitándole la bandeja de las manos y apoyándola sobre la mesa. Se sentó en su sitio mirando a Bulma de soslayo- No es nada mujer, siéntate de una vez- protestó sintiendo la mirada insistente de ella sobre él.
-Vegeta... ya que no vas a entrenar ¿Te molestaría que...?- preguntó ella dubitativamente. Vegeta levantó una fría mirada hacia ella preguntándose ahora con qué le saldría- No, déjalo... sería tonto para ti... -murmuró ella poniéndose de pie y yendo hasta la sala para encontrarse con su hijo, pero no pudo avanzar mucho más allá, Vegeta la tomó del brazo y de un tirón (brusco para ella, suave siendo de él) la obligó a mirarlo.
-No pienses por mí mujer, dime qué ibas a decirme- exigió con soberbia sin soltarla del brazo, ella se puso ante él y agachó levemente la mirada antes de volver a enfrentar a aquellos profundos ojos negros.
-¿Quieres pasar el día conmigo?- preguntó débilmente, como previendo su respuesta negativa. Vegeta la soltó y respiró hondamente como si su pregunta fuese realmente molesta.- Déjalo, es sólo que...
-¿Aún tienes miedo por esos insectos?- sugirió Vegeta cruzándose de brazos algo molesto de que ella desconfiara de su poder.
La mujer levantó la vista hacia él y se sonrió con honestidad.
-No es eso- le dijo mientras se sentaba junto a él- Pero jamás... sé que lo nuestro no es "oficial" ni nada por el estilo, pero es sólo que...
-Jamás te había visto titubear tanto, mujer- Vegeta lanzó una carcajada y continuó con su comida en silencio, pero sintió las manos de Bulma envolverse en su cuello, cuando quiso mirarla sintió un rápido beso en la mejilla y la muchacha se separó de él yendo hacia la sala.
El saiya tardó un poco en reaccionar, limpió el beso con el revés de su mano y se permitió una breve sonrisa.
"¿Serán así todas las terrícolas o estará realmente loca?" se dijo a sí mismo sin quitar la sonrisa de su rostro mientras continuaba en su desayuno. Él jamás lo admitiría pero realmente estaba ocupado, siempre alerta a cualquier cambio abrupto de energía. Desde que Gohan se había marchado la noche anterior tuvo aquel cosquilleo de emoción en el cuerpo ¡Él quería pelear! Desde hacía tres años no tenía un combate real y ansiaba con todo su espíritu saiyajin tener una sangrienta batalla en donde demostrar los frutos de su arduo entrenamiento, aún si no fuera ante Kakarotto.
Por otro lado su orgullo de guerrero no le permitirían "ayudar" al hijo de un plebeyo a "proteger" a la Tierra, un planeta que no le pertenecía, que no le importaba. Pero el otro motivo... ¡Luchar-superar-humillar! ¡Volver a dejar fluir por sus venas el instinto saiyajin! Para eso había nacido, no para entrenarse y superar a un clase baja. Por eso hoy no entrenaría, muy en el fondo ansiaba estar listo y descansado para un prometedor combate con seres indestructibles. Sólo dignos oponentes para él.
Si Gohan hoy fallaba, él podría demostrarse qué tan alto era su nivel como guerrero... sólo si aquellas chatarras valiesen la pena.
-Descuida, Bulma, el niño la pasará bien con nosotros, sabes que nos adora- dijo la señora Briefs tomando al niño de ceño fruncido en sus manos- Le enseñaremos a caminar ¿Verdad Trunks? ¿Verdad que sí, Trunks?- decía la abuela alzando al niño frente a ella que se reía ante los gestos de blonda- ¡Pero que niño más hermoso!
-Vamos, ya se hace tarde- guió el científico de cabello cano tomando a su mujer por la cintura- Cuídate hija.
-Pero... ¿están seguros de salir? ¿Con esa amenaza de la que habló Gohan ayer?- Bulma estaba intranquila y aún no podía digerir la siempre relajada posición de sus padres.
-Tranquila, hija, si Vegeta sabe que algo le haría daño al niño ya hubiese salido a pelear ¿no crees? Quizás tenga razón y no sea la gran cosa- dijo la señora Briefs saliendo finalmente hacia el patio delantero, la joven asintió mirando la despreocupación en el rostro de su padres. Quizás todos tenían razón y ella era la única paranoica, aunque no había que fiarse... Vegeta no era de los que pondrían el pecho para defender a un "engendro".
Suspiró, saludando al niño con la mano, Trunks le dirigió sus lindos ojos azules con aquella seria mirada.
Bulma se mantuvo pensativa en la sala, no podía dejar de estar intranquila a causa de lo que podría sucederle al niño, miró hacia un lado. Detrás de la pared el ser más poderoso del universo tomaba relajadamente su desayuno mientras que un niño de ocho años cargaba en su espalda el futuro de la humanidad.
Seguiría pensando cosas malas de Vegeta pero el teléfono sonó.
-¿Hola?
-Bulma, soy Milk...
-Ah ¿Cómo estás Milk? ¿Ocurrió algo? ¿acaso...?- la sangre se le heló de tan sólo pensar que Gohan quizás había muerto.
-No, aún no pasó nada, mi Gohan acaba de partir y quería saber si es verdad que Vegeta no va a acompañarlo...- preguntó angustiada la mujer.
-Pues...
-¡Ya perdí a mi esposo! ¡No quiero perder a mi hijo por nada del mundo! ¡Tu debes entender cómo se siente, eres madre ahora!- exigió la voz cansada de Milk, Bulma se mordió los labios. Por supuesto que lo entendía, pero a pesar de ser mayor ella no había sufrido por una familia como Milk. Su familia estaba recién formada, Milk ya había sufrido mucha angustia por Goku y Gohan. En ese mismo instante sintió su misma congoja en el corazón.
-Milk... por más que quisiera yo no puedo ¡No podría jamás convencer a Vegeta!- gritó Bulma sintiendo un nudo atorándose en su garganta, sin saberlo el príncipe saiyajin se acercó a la sala atraído por el sonido de su nombre y se dispuso a escuchar la charla- Y para ser sincera, espero que Gohan resuelva todo junto a Piccolo hoy...
-¿Cómo dices?- la voz de la mujer se sintió alterada por el auricular- ¡Bulma, Vegeta es mucho más fuerte que Gohan!
-Yo... no quiero... no quiero que él pelee.- dijo finalmente.
-¿QUÉ?- el grito le perferó los oídos- No sé qué clase de aventura hayas tenido con él, ni qué te habrá dicho para acostarse contigo ¡PERO VEGETA ES UN ASESINO, por si no lo recuerdas! ¡Lo menos que puede hacer después de poner la vida de todos nosotros en peligro, después de matar a nuestros amigos, después de todo lo malo que hará después, ES LUCHAR PARA FRENAR A ESOS MONSTRUOS! Bulma... no quiero ser dura contigo, pero alguien tiene que bajarte de tu nube... ¡ESE HOMBRE PROMETIÓ MATARNOS A TODOS, Y LO HARÁ!
No supo qué decir, no sabría por donde empezar. Ella no quería por nada aceptar aquella realidad que todo el mundo le vaticinaba.
-¡VEGETA LUEGO NOS MATARÁ! ¡A TÍ Y A TÚ HIJO TAMBIÉN! ¡No le importa nada más que él!- rogó Milk por hacerse entender, por liberar el tormento de que todo lo malo le ocurría a ella y que los malos no pagaban su deuda. Por el hombre que tuvo poco tiempo a su lado, que defendió a la humanidad, por el hijo que hizo lo mismo aún tan pequeño... y que ahora había partido a encontrar la muerte.- ¡ÉL NO TE QUIERE!
Sintió un vacío en el pecho y los ojos pronto se le llenaron de lágrimas. Del otro lado del teléfono, Milk pudo escuchar algo: quizás un sollozo o quizás fue su imaginación.
-Bulma... disculpa, pero tienes que ver la realidad.
-No hay problema.- alcanzó a decir la muchacha conteniendo la aflicción- Veré si puedo hacer algo... adiós.
Y cortó.
Se dejó caer en el sofá más próximo sintiendo que todas sus fuerzas mermaban. Ella no tenía corazón para mandar al padre de su hijo a la batalla, a una posible muerte... y... aunque no tuviera un hijo con él... no, no lo haría. Amaba a Vegeta.
... Y lo odiaba por eso.
Se llevó las manos al rostro. "Él no te quiere" la frase resonó con fuerza en su cabeza haciendo estallar el llanto de tantas presiones e incertidumbre acumuladas. Su mente se esforzó por buscar momentos en su memoria que le hicieran pensar que todo era mentira, que Vegeta sí la quería... pero no tenía recuerdos de esos momentos muy cerca. Tan sólo acudían a su mente situaciones que apoyaban el punto de vista de Milk y su peor temor. Era cierto, Vegeta no la quería y jamás lo haría. Y quizás eso no fuera tan malo a no ser porque ella realmente lo amaba y no podía evitarlo.
Una de las cosas más angustiantes entre los misterios que trae el amor es no ser capaz de dominarlo a voluntad.
-¿Por qué?- la pregunta salió apretada entre la angustia latente ¿por qué él? ¿por qué un hijo? ¿por qué lo invitó a su casa? ¿por qué lo trató como no se merecía -bien-? ¿por qué lo amaba? ¿en qué momento su alma lo dejó entrar? ¿por qué se instaló? ¿qué fue lo que la hizo caer ante tal maldito? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué?- Maldigo el momento en el que me crucé con él...
Vegeta había podido oírlo todo, hasta la eufórica voz de la mujer de Kakarotto y sintió algo clavarse en le pecho ante la reacción primera de Bulma al oír sus palabras.
A él le gustaba la mujer, le atraía. Era una hembra digna de yacer con él...
Alzó la vista hacia la muchacha que intentaba calmarse. Sintió algo en su pecho conmoverse, él se lo había advertido después de todo. Él le había dicho que no tenía nada de lo que los terrícolas buscan en una "relación".
Carraspeó dándole tiempo a la mujer de simular su llanto antes de entrar a la sala.
-¿Y el mocoso?- preguntó Vegeta viéndola de espaldas, ella seguía sin voltear hacia él.
-Eh, mis padres lo llevaron de paseo... ya sabes, lo quieren presentar a todo el mundo.- dijo riendo forzadamente.
Vegeta dio la vuelta por el sofá y se sentó junto a ella, Bulma le esquivó la mirada volteando su rostro en la dirección opuesta.
-No voy a pelear con sabandijas- aclaró, la mujer giró hacia él enseñando su rostro humedecido por el llanto, él la miró penetrantemente.
-Está bien- la muchacha pestañeó varias veces ante la mirada fría del saiyajin. Era increíble pero no podía ni odiarlo, ni ser indiferente, el único sentimiento que se despertaba ante él era el más puro cariño que podría jamás sentir por alguien. Una parte de ella lo entendía y justificaba, otra quería correr antes de sentirse más y más anclada a él.- Jamás te pediría que...
-Yo no sigo órdenes de mujeres- protestó cruzándose de brazos. Bulma se puso de pie lentamente, habían prometido hacía tiempo no pelear... y habían llevado así casi un mes. No tenía caso pelear ahora.- Pero si esas chatarras se meten con mi cámara de gravedad... -Bulma alzó las cejas de espaldas a él conociendo la frase- ... o contigo... yo...
Bulma abrió los labios sorprendida por sus palabras.
- ¿De qué me sirve una cámara de gravedad que siempre se descompone si no hay quien la repare?- siguió él haciendo que ella dejase de flotar- ¡Esta tecnología terrícola es tan atrasada! y aún así creen que un humano pudo construir un ser más poderoso que un saiyajin!
Bulma se dio la vuelta y sin previo aviso se dejó caer en sus brazos, Vegeta se quedó inmovilizado de buenas a primeras mirándola con incredulidad ¿desde cuándo le emocionaba que criticara a los humanos? Pero la muchacha se aferró a él con fuerza respirando profundamente el aroma sobre el cuello del saiya.
Podía sentirlo.
Era indescriptible e imperceptible... pero él podía sentirlo.
Cerró los ojos y dejó que sus manos sostuvieran la cintura de la mujer apretándola contra él.
Podía sentir una energía que no tenía medición y que jamás podría ser tomada en consideración por su antiguo scouter, esa energía difícilmente le haría daño o formaría esferas luminosas que aniquilan cosas. Pero la sentía.
La sintió envolverlo, la estrechó con más fuerza.
Tanta fuerza y tanta debilidad en una sola criatura, Vegeta aspiró el aroma embriagador hundiendo su nariz en los cabellos de Bulma y no pudo evitar dejar que sus labios diera un pequeño beso en su cuello. La mujer comenzó a alejarse de él, quizás previendo que él quisiera algo más que un abrazo, el príncipe saiya abrió sus ojos para encontrarse con la mirada de Bulma entrecerrarse mientras su rostro se acercaba al suyo.
Un beso.
Sus labios se rozaron gentilmente y luego presionaron con un poco más de fuerza quedándose así, suspendidos por varios segundos en ese beso sencillo.
Vegeta habría ido a buscar algo más a no ser porque aquella energía que ella le presentaba no pedía nada, nada más.
Nada lo era todo.
Ambos se separaron lentamente aún manteniendo el abrazo y sus miradas se encontraron.
"Aquello" se esfumó, Vegeta se sintió algo extraño cuando la hipnosis desapareció. Se sintió algo ridículo pero aún así no pudo evitar una sombra de sonrisa asomar ante la mirada llena de paz y amor de Bulma.
Eso era... era AMOR, eso es lo que había sentido.
Frunció el ceño extrañamente, el "amor" que ella le tenía sin lugar a dudas se sentía bien, pero era una energía que no servía de nada. Debilidades, como le habían enseñado.
-¿Lo entiendes?- le preguntó ella dulcemente, él frunció aún más el ceño- Vegeta, sé que... no te soy indiferente, lo sé- reafirmó ella más para ella que para él- Sé que guardas nobleza en tu corazón y que puedes acostumbrarte a recibir lo que siempre se te negó.
-No sé a lo que te refieres- aclaró él deshaciéndose del abrazo, Bulma lo miró un instante.
-No importa ahora, sólo quiero que sepas que te amo. -Tenía que decírselo, temía no tener otra oportunidad para hacerlo. Todo lo malo parecía sucederse a su alrededor desde hacía un tiempo.
-Hm... -fue la simple respuesta de Vegeta. La mujer le sonrió tiernamente, sabía que era duro para él y no iba a forzarlo a nada. Ni Milk ni nadie tenía derecho de venir a decirle quién era Vegeta, ellos no tenían idea. Quizás él no sintiera lo mismo que ella, no tanto... pero tenía la certeza de que si Vegeta algún día tuviese que tener a alguien en aquel frío corazón sería a ella y al hijo que habían formado juntos.- Yo jamás te daré nada.- admitió él con una sonrisa socarrona en el rostro. Ella rió de la misma manera desconcertándolo.
-Me conformaré con ésto- dijo ella acariciando suavemente el pecho del saiyajin- y con Trunks, por ahora.
-¿Así que estás loca por mí, terrícola?- se mofó él con una petulante arrogancia mientras caminaba indiferente hacia las escaleras. Bulma sintió la vergüenza apoderarse de ella.
-¡Tu siempre tienes el guión perfecto para echar a perder los momentos!- protestó ella caminando junto a él.
-Y dime... -sugirió él deteniendo su andar- Entonces ¿por qué me invitaste aquel día a tu casa? Cuando volvimos de Namekusei- preguntó él aún en plan de "galán". Bulma se mordió el labio inferior.
"Por Kami ¿cuánto me costará luego decirle la verdad?"
-Bueno, estabas ahí... y... ufff... eres mejor cuando estás entrenando- se quejó ella queriendo eludir el tema, quiso seguir caminando pero al instante siguiente se encontró en los brazos de Vegeta- ¿pero qué...?
-¿Qué tienes, mujer? ¿Acaso no querías un día con el gran príncipe saiyajin?- preguntó él haciéndose el inocente mientras una sonrisa curvaba sus labios y sus pies se despegaban del suelo.
-¿Eh? ¿Cómo?
-Pues tienes suerte- antes de terminar la frase habían despegado a una velocidad impresionante y Bulma podía ver a la gran Corporación Capsula quedando como una simple mancha, se abrazó al cuello de Vegeta con fuerza apoyando su rostro contra su hombro, buscando evitar el viento que la golpeaba- No me gusta ir lento como tus amigos- advirtió él, ella apenas asintió.- ¿Tienes miedo, terrícola?- otra vez ella asintió y el príncipe detuvo su marcha en seco quedando ambos suspendidos en el aire, muy pero muy alto. Bulma no quiso mirar hacia abajo y se abrazó fuertemente al cuello del saiyajin que buscaba con insistencia su mirada- ¿qué pasa? ¿Temes que te suelte?
Ella negó.
Justo cuando iba a decirle que confiaba en él, sintió que los brazos del saiyajin la soltaban y ella comenzaba a caer irremediablemente hacia el vacío.
Movió sus manos para agarrase de él, pero Vegeta la esquivó y terminó gritando de horror mientras caía.
No podía entender nada, sólo que caía y que su cuerpo estaba cada vez más cerca del suelo, cerró los ojos finalmente esperando que no fuera a doler mucho cuando sintió un sacudón.
Otra vez el aire golpeaba su rostro con salvajismo, Vegeta la había tomado por debajo de los brazos y la llevaba volando incómodamente.
-¡Bájame en este instante, mono estúpido!- aulló ella mientras se sacudía en los brazos de Vegeta- ¡Casi me matas!
Vegeta reía muy divertido mientras avanzaba más lentamente y ella continuaba quejándose, hasta que finalmente llegaron a un lugar desértico El horizonte se extendía demasiado lejos, tragado por un espejo de agua ¿Era una isla? ¿Un río? La arena no era tan blanca, ni el agua tan azul, pero no perdía el encanto que tienen los lugares inexplorados y jamás antes vistos. Sin ninguna sutileza Vegeta la soltó a unos centímetros del suelo.
-Ya deja de hacer escándalo- protestó él cruzándose de brazos mientras perdía la mirada en el horizonte.
-¿Escándalo? ¡Escándalo!- gritó ella enfurecida- ¡Por poco me matas!
Vegeta no contestó, simplemente se silenció. Extrañada de no recibir respuesta a su enojo, Bulma buscó la mirada del príncipe que se encontraba pensativa mirando a la nada. Cerró su boca por primera vez mientras continuaba observándolo.
-Sabes que no- dijo él sencillamente sin voltear a mirarla, lo dijo muy silenciosamente, casi imperceptible. Vegeta comenzó a caminar hacia la costa hundiendo sus botas blancas en la arena. Bulma sabía que no debía decir nada al respecto, guardó sus palabras sin perder detalle de aquella imagen, pues ese era uno de los momentos que debía recordar cuando comenzara a dudar sobre los sentimientos de Vegeta.
Lo vio retirarse, el hombre caminó hasta que el débil oleaje llegó a humedecer las puntas de sus botas y se detuvo mirando hacia el horizonte aquel despejado mediodía.
Otra vez para su corazón aquel hombre significó todo, y todo entendía de él sin necesitar la más mínima explicación. Caminó alcanzándolo y tomó su mano.
El príncipe volteó a verla algo sorprendido por la intromisión y porque no estaba acostumbrado a que Bulma lo tomara de la mano en lugares que no fueran "su habitación". Se sintió algo extraño pero intentó dejar de lado aquel sentido del ridículo que siempre lo perseguía y observó la mano de la mujer que se había unido a la suya. Él mismo no cerró sus dedos alrededor... pero la dejó hacerlo. Vio una sonrisa en el rostro de Bulma que intentaba mirar el horizonte tal y como él hacía. Vegeta también se sonrió, sabía que ella no lo miraba en esas circunstancias para no hacerle sentir más vergüenza de la que por sí ya sentía.
No pensaba en nada, salvo en lo extraño que la vida había sido con él: anteayer futuro heredero de una raza poderosa, ayer mercenario espacial dispuesto a aniquilar lo que fuese, hoy... padre de un híbrido terrícola de la mano con una mujer humana... ¿y mañana?
Sonrió, todo era posible.
-Gracias- dijo ella de repente sacándolo de sus pensamientos, el hombre volteó a verla.- Gracias por darme un día, a tu manera pero un día al fin y al cabo.
-¿A qué te refieres con qué "a mí manera", hm?- preguntó él jalándola de la mano para tenerla frente a él. Ella acomodó una mano sobre el pecho del saiya y otra en su mejilla.
-¿Sabes porqué te soporto como pareja?- indagó ella con mirada arrogante, él viró la vista con indiferencia y Bulma continuó- Porque tengo todo de tí en escala.
-¿Cómo que en escala? - se enfadó.
-Así es, cuando me dices que algo me queda "menos feo" me estás diciendo que me veo hermosa- explicó ella provocando en él un gesto de ingenuidad mientras que sus mejillas cobraban un tono rojizo.
-Tonterías... -murmuró no queriendo oír más, la fulminó con la mirada pero ella continuó.
-Cuando dices "mocoso", sé que dices Trunks, y cuando dices "Trunks" significa hijo- Vegeta esta vez corrió la mirada de los ojos de ella.- Cuando me dices Mujer en realidad me llamas por mi nombre, y cuando recurres a mi nombre...
-Deja eso, son tonterías tuyas- protestó él dando un paso hacia el costado.
-Un "humano" me habría traído rosas, mariachis, un anillo de compromiso, una luna de miel en un lugar paradisíaco... y aún no habría superado la escala... del hecho de que hoy me hubieras traído hasta aquí- concluyó ella tomándolo nuevamente de la mano.
-Hm... Ningún humano jamás me superará, en ninguna escala, Mujer- sostuvo él intentando no ver tan grave la situación y sacarle partida con su arrogancia. Frunció el ceño pensando en las palabras de la mujer.
-¿Sabes porqué te invité a mi casa aquel día que volvimos de Namek?- preguntó volviendo a retomar la conversación de la casa, Vegeta se volteó hacia ella interesado.- Pues yo tampoco lo entendí muy bien en ese momento... -dijo de repente- No sé porqué allí dejé de tenerte miedo, ni porqué puse en riesgo la vida de mi familia... -se rió recordando la emoción de su madre ante el nuevo visitante- supongo que quizás me sentía un poco intrigada por tí.
-¿Intrigada?- repitió él con un tono sarcástico- ¿qué te intrigaba? -el ego pidió alimento.
-Pues... ¿Y tú porqué aceptaste?
-Me daba igual, no tenía lugar a donde ir en este planeta y al decir verdad sentí algo de curiosidad- dijo con sinceridad, Bulma abrió más los ojos con ilusión- Jamás había visto a una mujer tan gritona y vulgar.
-¿Ah, sí?- ofendida en lo más profundo de su vanidad.
-Ni tampoco tan agresiva... -añadió él en un tono más sugestivo que le provocó un ligero escalofrío a Bulma. Vegeta sí que sabía poner el tono que se le antojara a su voz, otro motivo más para detestarlo.
El príncipe se sonrió, vio el estremecimiento de la mujer y no perdió un segundo de terreno mientras la estrechaba duramente contra él, ella se dejaba llevar simplemente con la mirada retirada en los labios del saiya, que curvó en una sonrisa mientras se acercaba hacia la boca femenina.
Esa mañana fue sólo para ellos dos, no sumaría en nada explicar lo que hicieron, simplemente estuvieron juntos. Compartieron cosas que no compartían a diario.
Volvieron a hablar del planeta Vegita y Bulma prestó completa atención.
Ella habló sobre la búsqueda de las esferas siendo muy joven, no entrando mucho en detalles para que él no se aburriera. Comparado con sus historias espaciales, la lucha con la vieja patrulla roja no tenía gracia.
También hablaron de Trunks brevemente, muy brevemente.
-Me gustaste- dijo ella de repente como si allí mismo hubiese tenido aquel descubrimiento. Vegeta arqueó una ceja pensativamente "¿A qué venía eso?" Él se encontraba sentado contra un árbol y tenía a Bulma recostada sobre él, ambos contemplaban el principio del atardecer en silencio, un poco cansados del día que tuvieron (Bulma por el trajín, Vegeta por tener que soportar estar con la humana todo el día)- Aquel día que te invité, me gustaste.
Vegeta dejó que una sonrisa confundida asomara en su rostro.
-Sabía que era una locura y lo pasé por alto, no me había dado cuenta... hasta mucho después- reflexionó ella dándose la vuelta para enfrentarlo, los ojos azules de Bulma chocaron con los azabaches de él.- El amor... es un rompecabezas y cuesta unir las piezas... y no te das cuenta de qué se trata hasta que ya lo tienes casi completo ¿me entiendes?
Ahí, otra vez mencionando su tan preciado "amor".
-Bulma... -murmuró él con la voz ronca.
Iba a decir algo importante, se notaba en sus ojos. O quizás no, quizás no diría nada más que aquello que decía con la mirada, Bulma saboreó el momento sintiendo como su corazón latía fuertemente; el cielo comenzaba a cobrar un tono anaranjado.
Los ojos de Vegeta de pronto se movieron fuera de ella, estaba alarmado. Ahogó un grito mientras se ponía de pie y miraba a un punto en el horizonte.
-¡Es imposible!- exclamó, Bulma vio en él miedo. Un terrible espanto salirse por su rostro que empalideció de repente, sin más apretó los puños- ¡ES IMPOSIBLE!- volvió a rugir y esta vez una onda de energía sacudió el cabello de la mujer que continuaba buscando una explicación con la mirada.
Vegeta jamás dio esa explicación, simplemente alzó vuelo y partió alejándose en el horizonte hasta desaparecer dejando a la mujer anonadada en medio de algún lugar... ¡En medio de la nada!
"¡Esto no puede ser!" se repetía Vegeta a sí mismo mientras aumentaba la velocidad, había sentido el ki de Piccolo esfumarse de repente (lo que podía significar o su muerte o que intentaba ocultarse), pero lo que lo hizo ponerse de pie fue el estallido de ki que le siguió, era de Gohan y tenía un poder impresionante. Mayor que el suyo... mayor que el de Kakarotto. -¿Qué?- Vegeta frenó su marcha en seco quedando suspendido en medio del mar, miró hacia todos lados desesperadamente buscando otra vez ese grandioso ki, pero ya no pudo sentir más que la fuerza ordinaria de Gohan- Desapareció... - dijo sorprendido, frunció el ceño y despegó nuevamente hacia la Corporación Cápsula ¿Podría ser posible que se haya equivocado? ¿Había alucinado? ¿Su obsesión por buscar un rival al cual superar estaba fuera de control? Decidió esperar qué sucedía aquella tarde, cuando llegara a la Corporación tomaría su traje de combate e iría a ver a Gohan si es que aún seguía con vida.
-Grrr... ¡VEGETAAAAAAAAAAA!- aulló Bulma mirando hacia el cielo el diminuto punto que era ahora Vegeta a kilómetros de ella.- Con un demonio, maldito saiyajin... -se enfadó ella- O... ¿no será qué...? ¡Gohan! ¿Habrá muerto?
Bulma sintió a su corazón acelerarse, ese desgraciado de Vegeta la había dejado en medio de la nada.
-Por suerte siempre llevo mis cápsulas- comentó la muchacha sacando del bolsillo de su pantalón una diminuta cápsula que arrojó al aire al azar, convirtiéndose de inmediato en una nave pequeña.- No me quedaré de brazos cruzados, hablaré con Milk por si sabe algo.
Vegeta llegó a la Corporación y rápidamente se cambió con su traje malgastado, con el agujero en medio del pecho que traía de Namek, el mismo que a veces usaba para entrenar con dureza. Pero cuando salió al balcón para buscar la localización de Gohan e ir con él... No la hallaba, no estaba ni siquiera el ki débil del muchacho, sin embargo partió en su búsqueda al azar por los cielos.
Bulma aterrizó en el patio trasero de su casa junto a la cámara de gravedad y comenzó a caminar hacia el interior de la casa.
-Bulma, hijita, mira quién te estuvo esperando- anunció la señora Briefs entregándole de una vez al pequeño Trunks, la chica lo recibió y el niño le sonrió de oreja a oreja.
-¿Mamá, no viste a Vegeta?- preguntó Bulma acomodando a su hijo en el regazo mientras intentaba tomar el teléfono.
-No está en la casa, quizás salió a entrenar como siempre- dijo el señor Briefs sentándose junto a ellos en la sala donde la mujer colocó una enorme bandeja llena de pastelillos. La luz caía ya y el corazón de Bulma se inquietaba, pero agradeció que ni a su hijo ni a sus padres les hubiera ocurrido algo durante su paseo.
Gohan se desplomó en el patio delantero jadeando por el esfuerzo de vuelo que recorrió desde una pequeña ciudad muy cercana a la capital del Oeste. La sangre y las magulladuras aún adornaban por completo su rostro y su cuerpo, junto con la raída ropa de combate que imitaba el diseño de Piccolo.
-Señor Piccolo... -murmuró cerrando los ojos, dejando que una lágrimas se deslizara por su rostro, pero tragó saliva valientemente y apretó los dientes dejando que el enfado y la tristeza se apoderaran de él.
Sabía que sólo la furia podía expulsar su verdadero potencial de pelea, él era una persona pacífica a pesar de ser mitad saiyajin. Cuando esos malditos androides asesinaron a Piccolo la angustia dejó paso a la más descomunal de las iras, expulsó un poder que en principio dejó boquiabiertos a los androides pero que luego no hizo más que provocarles una ligera sonrisa.
El estado de super saiyajin lo absorbió, volviéndolo más violento y feroz en sus ataques, por un momento pudo contra los dos androides pero... de inmediato su estado desapareció y la tunda que recibió lo dejó inconsciente antes de escuchar un breve diálogo entre ambos enemigos: "Mañana terminaremos con esta ciudad, 17" "Bien y luego visitaremos la capital del Oeste, número 18, siento más personas allí. Será más divertido"
Por eso mismo había decidido ir primero que nada a la casa de Bulma para advertirle, ya no para pedir la ayuda de aquel arrogante de Vegeta.
No le importó curar sus heridas, dio entierro al cuerpo de su maestro y siguió rumbo hacia la casa de la mejor amiga de su padre.
-Tú hubieras querido esto, papá... -murmuró cuando golpeaba la puerta de la casa.
"Últimamente en esta casa se está usando mucho alcohol..." pensaba Bulma mientras limpiaba las heridas de Gohan, el niño no se quejaba, tan sólo hablaba sobre que era imperante abandonar la ciudad.
-¿Entonces no has podido derrotar a esos monstruos?- preguntó la señora Briefs alarmada, Gohan asintió.- ¡Pero continuarán matando gente!
-Descuida, querida, luego los reviviremos a todos con las esferas del dragón- consoló el científico posando una mano sobre el hombro de su esposa.
-Eso no será posible.- remató Gohan seriamente haciendo que todos levantasen la vista hacia él.
-¿Qué?
-¿Qué dices, muchacho?
-¿Por qué dices que no será posible, Gohan?- interrogó Bulma temiendo una mala noticia.
-Mataron a Piccolo- sentenció él haciendo que el rostro de Bulma empalideciera- Las esferas del dragón ya no existen... los que han muerto quedarán en el otro mundo.
Un silencio sepulcral invadió la charla, Gohan contuvo otro par de lágrimas que clamaban por salir al recondar a su maestro.
-Esos demonios... son indestructibles...
-¿Indestructibles, dices?- todos voltearon a ver a Vegeta que aparecía entre las sombras, el niño asintió- ¿Asi que no has podido contra dos máquinas, enano? Tú no eres digno de pertenecer a la raza saiyajin- aclaró el príncipe avanzando hacia la sala con los brazos cruzados y uniformado con su armadura, guantes y botas. Gohan mantuvo una dura mirada con el mercenario espacial, sabía que quería provocarlo.
-Como te decía, Bulma, debes salir de aquí a como de lugar- continuó el niño poniéndose de pie- Debo ir a ver que mi madre esté bien y conseguir una semilla de ermitaño, mañana será un duro combate.
-Descansa Gohan, quizás pueda arreglar de nuevo la cámara de Vegeta y volaremos a Namek para pedir un deseo con las esferas de ese planeta. Les pediremos que resuciten a nuestros amigos y te ayuden a pelear con los androides- aclaró Bulma con la voz firme.
-Muy buena idea, hija, ahora mismo voy a ponerla en condiciones para aquel viaje tan largo- apuntó el señor Briefs mientras se ponía de pie con su nieto entre manos.
-De ninguna manera- interrumpió Vegeta- Seré yo quien acabe con aquellas máquinas.
-Vegeta... -murmuró Gohan sorprendido- Pero aunque luchemos los dos juntos no será suficiente, su poder está fuera de nuestra imaginación.
-No me malinterpretes, no voy a pelear contigo. Dije que YO acabaré con ellos, conmigo es más que suficiente- dijo Vegeta tomando a todos por sorpresa.- Esas sabandijas son más fuertes que Kakarotto, por lo tanto si las venzo demostraré que soy más poderoso que aquel imbécil de Kakarotto. Lo sé porque hoy alcanzaste el nivel de tu padre, enano, y no pudiste con ellos- todos ahora voltearon a ver a Gohan que bajó la mirada un poco ofendido con sus palabras pero aceptando la verdad.- Por fin demostraré quién es el verdadero príncipe saiyajin.
-Es una locura, Vegeta, Gohan dijo que mañana vendrían a la ciudad del Oeste, hoy mismo debemos partir antes que destruyan la cámara de gravedad, debemos ir a Namek y... -antes de que Bulma siguiera hablando el príncipe alargó su brazo y de la palma de su mano salió disparada una ráfaga luminosa que salió por la ventana.
Bulma abrió los ojos con horror cuando una explosión se escuchó: el maldito había hecho volar la cámara de gravedad, la única nave lista para recorrer el espacio que había en la Tierra. ¡Su única posibilidad de resucitar a sus amigos!
-¡Así ya no podremos resucitar a nuestros amigos!- bramó Gohan que se había esperanzado con la idea de traer de nuevo a la vida a Krillin, Piccolo y los demás.
-Mh, tendrán tiempo de hacer una nueva. Mañana ya no habrá rastros de esas máquinas- dijo Vegeta finalmente dejando a todos helados ante la circunstancia- Por cierto, necesito saber donde se encuentran.
-Estarán por la mañana en una ciudad cercana de aquí, dijeron que luego de terminar con esa vendrían a la capital.- suspiró Gohan confundido.
-¡Oh, sí... ví esa ciudad en la noticia!- exclamó la señora Briefs.
-No quiero esperar a mañana ¿dónde están ahora?- preguntó Vegeta iracundo.
-No lo sé, ya intenté encontrar su escondite pero no puedo, es imposible ellos no tienen ki- se excusó el pequeño poniéndose de pie.- Mañana iré a la ciudad en donde atacarán primero para intentar detenerlos, podrás sentir mi ki y venir.
-¡Ya te dije que no quiero que intervengas en esta pelea! ¡Los androides son míos!
-Bulma, intenta salir de aquí por si no podemos detenerlos- dijo Gohan sencillamente mientras se retiraba, la chica asintió.
-Ellos no llegarán- sostuvo Vegeta fuertemente mientras se daba la vuelta y subía las escaleras.
El matrimonio Briefs, su hija y su nieto quedaron solos en la sala mirándose unos a otros confundidos.
-Yo sí creo que el joven Vegeta acabará con ellos, ha entrenado mucho- asintió la señora Briefs muy segura de sus palabras- Él los vencerá, debemos darle la oportunidad de que defienda al planeta.
-Mamá, él no quiere defender al planeta, sólo a su orgullo- dijo Bulma molesta alejándose entre ellos tras los pasos de Vegeta.
La noche transcurrió común y corriente, los señores Briefs se negaron a dejar la casa porque no querían abandonar a los animales, Bulma y su madre se dedicaron a hacer la cena. Extrañamente Vegeta se presentó para comer.
La cena fue silenciosa, Bulma fue la primera en retirarse llevando a un dormido Trunks a su cuarto, luego le siguió Vegeta.
El príncipe se dio un largo baño caliente muy concentrado como si fuera un ritual, mientras se limpiaba en cuerpo con el jabón repasaba en su mente estrategias y movimientos que mañana utilizaría en el combate. Cuando salió del baño secando su cabello encontró que la mujer aún no había ido a dormir, decidió irla a buscar para aclarar las cosas por si ella prefería no dormir en la habitación con tal de no verle el rostro por haber descompuesto su plan al haber hecho volar en mil pedazos la cámara.
Además no era para tomárselo a pecho.
No tuvo más que salir de su cuarto para oír la voz de la mujer en la habitación contigua.
-A ver cuándo aprendes a caminar, Trunks- reprendió la madre otra vez con la puerta abierta a sus espaldas.- Te estás pasando del tiempo, tienes energía para llorar pero no para ponerte en pie.- dijo ella más cariñosamente aún apoyada contra la cuna en la que el niño la miraba concentrado -No entiendo porqué te despertaste... -se quejó ella
-Mamá- dijo el niño simplemente bostezando con fuerza.
-¡Qué tierno te ves!- exclamó en un murmullo embelezada con la presencia de su niño- Te ves tan frágil y eres más fuerte que yo.- repuso ella acariciando el pequeño rostro del pequeño que comenzaba a ceder al sueño.
-Claro que lo es, es el hijo del príncipe de los saiyajins.- dijo una voz a sus espaldas que la hizo voltear, le dedicó una mirada fulminante a su pareja y se dispuso a salir de la habitación.- No te molestes por tonterías, Mujer- dijo él sosteniéndola del brazo para que no escapara de él.
-¿Tonterías? ¿Así que quitarme la posibilidad de revivir a mis amigos es una tontería?- preguntó con sarcasmo.
-Ya podrás hacerlo, pero entiende que necesito demostrar qué tan fuerte soy.
-¿Cuántas vidas costará eso, Vegeta?- preguntó Bulma posando las manos sobre sus caderas- ¿Cuántas vidas más se irán para que tu baja auto estima llegue a la cima de donde cayó?
-No empieces...
-Vegeta, yo no quiero que combatas mañana, es muy peligroso- dijo ella finalmente dejando su mal genio de lado- Por favor, no vayas... deja que reparemos la cámara y busquemos ayuda.
-Aún no crees en mi poder- dijo él molesto caminando de regreso a su cuarto, la mujer lo siguió- Yo sólo puedo contra todos.
-¿Bajo qué certeza lo dices? Aún no has visto el poder de tus enemigos, por favor, no vayas. No seas tonto ¡Ustedes los saiyajins actúan como unos salvajes!- se exasperó nuevamente cerrando la puerta de su cuarto.
-Debo ir.
-Vegeta, si algo malo ocurriese ya no podremos revivirte, los androides vendrán a esta ciudad si no los detienes y lo destruirán todo... ¡Todo! ¿Cómo demonios voy a construir una nueva nave?- preguntó ella.
-Si muero no soy digno de que me resuciten- espetó él con simpleza- Además eso no ocurrirá, soy muy poderoso.
-Poderoso, pero no eres una máquina como ellos. Ya oíste el relato de Gohan el otro día... ¡Tienen energía ilimitada! Tu te cansarás de combatirlos, pero ellos no.- aseguró Bulma sentándose en la cama, él ya estaba recostado bajo las sábanas maldiciendo por dentro el momento en el que se le ocurrió ir a buscar a la mujer a la habitación del mocoso.
-Entonces deberé matarlos de una sola vez y asunto arreglado- le contestó fríamente.
-Te ví luchar contra Freezer en la Tierra, Vegeta- aclaró Bulma ofuscada- Tú no eres de aquellos que lo hacen todo de una sola vez, te gusta presumir.
El saiyajin no pudo replicar.
-Vegeta, por favor, te lo pido... Tengo un mal presentimiento de esto- dijo Bulma apoyando su idea en una sensación que no se largaba de su pecho.
-Bah!- fue su única respuesta, el príncipe le dio la espalda recostándose listo para dormir.
-Voy a perderte- dijo ella finalmente haciendo que el hombre abriese los ojos, el príncipe se volteó hacia ella acomodándose un poco más cerca suyo.
-Por la mañana maldices el hecho de haberme conocido ¿y en la noche temes perderme?- preguntó con un gesto divertido torciendo sus cejas, levantó el rostro de la mujer sujetándola suavemente de la barbilla. La preocupación en los ojos celestes asaltó su propia confianza.- Nada va a ocurrirme.
-¿Lo prometes?
Vegeta quitó su mano del rostro de la mujer y suspiró pesadamente. Si había algo que él tenía era palabra, y no la empeñaba sin sentido. Bulma lo sabía y jamás le había hecho prometer nada anteriormente. El príncipe descubrió que ni su arrogancia ni sus poderes estaban dispuestos a asentir, dejando expuesto algo más fuerte que vivía en él: En sentido del Honor.
-No puedo prometerlo- dijo.
Silencio.
-Es lo único que te pido... -volvió a rogar ella por última vez, él negó con la cabeza.
-Bulma, ya basta, iré y es definitivo- dijo el mercenario con firmeza un poco decepcionado con la desconfianza de la mujer en su fuerza. Si ella lo creía "un debilucho" él mismo llegaba a sentir que quizás no era tan fuerte, necesitaba sentirse temido y respetado para constatar su poder, eso requería su hambrienta inseguridad.- No creo que el príncipe saiyajin pierda contra unas chatarras.
-Eso espero- murmuró ella abrazándose a él, Vegeta la recibió cerrando sus brazos alrededor del cuerpo femenino.- No quiero perder ésto.
-No lo harás- aseguró Vegeta sintiendo a su corazón retumbando pausadamente con fuerza- Pero ante la duda, si yo fuera tú lo aprovecharía mientras está aquí- dijo en un tono arrogante en el oído de la mujer, Bulma se sonrió.
Se acomodó de lado para tener a la mujer enfrentada a él mientras la atraía a su cuerpo con aquel abrazo.
"Después de todo, el deseo aún no ha desaparecido" reflexionó Vegeta con una sonrisa en el rostro sintiendo que las caricias de la mujer y el roce con su cuerpo comenzaban a obrar efecto en él. Era demasiado sensual para sus sentidos, su aroma, su respiro, su tacto, su sabor... todo era ambicionado por él, probaba a la mujer con cada uno de sus sentidos deleitándolos a todos, provocando aquella extraña sensación de vacío en su mente donde nada más importaba, nada más existía que él y la mujer y el deseo que los amarraba.
-Vegeta... -murmuró ella en su oído al sentir los labios del saiya bajar por su cuello dulcemente, sentía contra ella la musculosa complexión de su pareja, que exhalaba virilidad por cada poro de su cuerpo. Él iba lentamente explorándola con suavidad, Bulma tampoco quería apurar las cosas y recibía gustosa cada caricia, cada beso disfrutando de la firmeza del cuerpo que ahora tenía sobre ella.- Te amo- dijo ella tomando el rostro del hombre con ambas manos y conduciéndolo hacia el suyo, fundiéndose ambos en un apasionado beso.
"Esto es lo que quiere" pensó Vegeta mientras la besaba con desconocida delicadeza, la mujer estaba deseosa de aquella sutileza que a veces era presente en él. Pues hoy Vegeta también quería eso, quería tenerla consigo no sólo en cuerpo, después de todo no sería lo mismo poseer el cuerpo de Bulma si no era precisamente "Bulma" la que estaba dentro de él.
Recorrió con sus manos las curvas de la muchacha lentamente sintiéndola estremecerse a su paso mientras continuaba en el beso, llegó hasta el final del diminuto camisón, metió la mano por debajo de la prenda acariciando la cara interna de sus muslos obligándola a abrir las piernas. Él se acomodó mejor sobre ella.
-Todo el día he deseado esto- confesó él en un murmullo abandonando su boca momentáneamente para verla cuando le terminó de quitar la prenda y el cuerpo de la mujer fue sólo cubierto por la ropa interior.
-Y yo- admitió Bulma enredando sus dedos en el cabello salvaje del guerrero y atrayéndola nuevamente hacia ella para que la besara. Vegeta deslizó su mano por el cuerpo de la mujer con firmeza, guardando cada sensación de su suave y cálida piel contra su mano. Ella al mismo tiempo delineaba cada músculo que encontraba a su paso, como si estuviese dibujando con la yema de sus dedos el cuerpo de Vegeta, recordando dónde estaba cada cicatriz, cada punto sensible, sintió que lo conocía de memoria al recorrer el camino que una noche la deslumbró de perfección y fortaleza.
Vegeta se acomodó dejándose recostar sobre la mujer, ambos cuerpo chocaron sus pieles. El contraste entre la suavidad y la fuerza era excitante para ambos, los músculos de Vegeta moviéndose con su respiración sobre el exuberante pecho de Bulma... se agitaban cada vez más, el príncipe dejó sus labios para dedicarse al cuello de la mujer, ese lugar era uno de sus preferidos. Mientras sus manos se deslizaron hacia otra de sus zonas predilectas amasando los senos de Bulma con la misma intensidad de siempre.
Su boca no tardó en bajar a ocupar el lugar de sus manos, que ahora retiraban la prenda superior femenina, dejando a la vista sus pechos para deleite de sus ojos.
Bulma recorrió la espalda del guerrero llegando hasta su cintura, donde chocaron con su ropa interior, metió la mano por deslizándose lentamente hacia abajo, en el camino por supuesto se aseguró de rozar superficialmente la cicatriz que había dejado su antigua cola. Solo así recordaba que estaba con un alienígena.
Vegeta gruñó ante su tacto abandonando lo que estaba haciendo para dedicarle una sonrisa a la mujer entre que él mismo se arrancaba la ropa interior y la arrojaba a un lado dejando al descubierto su masculinidad completamente erecta.
Ahora con el camino libre Bulma masajeó los glúteos de Vegeta con fuerza empujándolo contra ella, se estremeció al sentir el miembro del saiya presionar rudamente contra su vientre, pero se alejó... Vegeta se había retirado hacia atrás, haciendo más cómodo el camino a sus labios de descender por el abdomen de Bulma llegando hasta su vientre, sin embargo sintió una mano levantar su rostro.
Miró a Bulma esperando que lo dejase continuar, pero no parecía lo que tenía en mente, la mujer lo atrajo hacia ella pegando el cuerpo del saiya nuevamente contra el suyo, la mano de la mujer se deslizó hasta su miembro sujetándolo con firmeza y comenzando a mover la mano al compás preferido de Vegeta, el saiya respiró hondamente dejando entreabrir los labios.
-Te quiero dentro de mí le murmuró ella al oído claramente excitada, abriendo las piernas y dirigiendo la erección de su compañero hacia ella. Vegeta le sostuvo la mano con fuerza impidiéndole lograr su cometido.
-No seas ansiosa, mujer- peticionó él sin perder su siempre listo tono arrogante, le sujetó ambas manos a la mujer con una sola de él y las encerró detrás de su espalda, quedando la mujer inmovilizada.- Apenas estoy comenzando...
Sus labios volvieron a bajar a su cuello y luego a sus senos mientras que su cuerpo presionaba contra el suyo impidiéndole moverse, Bulma disfrutaba de aquella sumisión hasta que sintió una mano de Vegeta aventurarse en su intimidad.
-Mmm... Parece que de verdad me quieres dentro- murmuró Vegeta burlonamente hundiendo sus dedos en la humedad mientras toda su mano acariciaba rítmicamente la zona más sensible de la mujer, había dejado de succionar sus pezones sólo para verla encorvarse ante el placer.
Bulma intentaba zafarse del agarre al que sus manos eran sometidas, el placer que sentía la obligaban a querer usarlas... a responder ante aquel goce que le ofrecían, pero Vegeta parecía no tener intención de soltarla, nuevamente se dejó caer sobre el cuerpo femenino mientras continuaba en su tarea.
-Por favor... detente- rogó ella entre gemidos, el guerrero no hizo caso a su petición. Él mismo no entendía porqué le gustaba torturarse de esa manera, si ya estaba loco por poseerla.-... no quiero acabar ahora...- dijo claramente entre jadeos, Vegeta entonces levantó la vista hacia ella sonriendo triunfante, la soltó y se dispuso a abrir sus piernas para finalmente penetrarla pero en eso Bulma se lo impidió ejerciendo presión- Antes quiero probarlo.
Vegeta se quitó de encima de ella con una mirada intrigada sostenida sobre la mirada de "predadora" que tenía ahora la mujer, ella misma se posicionó ante él comenzando a gatear sobre su cuerpo dejando que la punta de sus senos rozaran apenas la piel del hombre, Vegeta la sintió cerca suyo plantándole un beso en la mejilla mientras que su mano se asía fuertemente en su miembro que ya estaba a punto de estallar. La sintió relamerse en su oído cuando de nuevo volvió a deslizarse en el camino contrario.
El saiya hundió su cabeza en la almohada cerrando los ojos cuando sintió la boca de la mujer cerrarse alrededor de su miembro. Esto le recordaba mucho a la primera vez que estuvieron juntos, aún ante el hecho abismal de que ahora esa mujer sabía bien lo que él quería, cómo le gustaba y se lo demostraba...
Sintió a su virilidad latir salvajemente dentro de los labios de la mujer mientras su lengua encendía más y más su calor, la tomó de la cabeza y levantó la vista para observarla en su trabajo... pero ella se retiró.
Una sonrisa juguetona adornó su rostro, el hombre la tomó de los brazos y prácticamente la arrojó a la cama tendiéndose él sobre ella mientras abría sus piernas.
Un solo empujón fue suficiente y luego a un ritmo explosivo y desesperado él comenzó a embestirla sin medir su velocidad o fuerza. Ella no parecía sufrir al respecto, lo alentaba a que fuera más rápido... más fuerte... y ya todos saben lo muy a pecho que Vegeta se toma los retos.
Terminaron como siempre rendidos, Vegeta estaba recostado listo para dormir, sobre él Bulma había acomodado por completo su cuerpo. El miembro del saiya aún seguía dentro de ella perdiendo volumen lentamente mientras descansaban de su último rought.
Vegeta fue el primero en recuperar el aliento, pero ella fue la primera que habló.
-Descansa, no quiero sentirme culpable de acabar con tus energías antes de un combate como el de mañana- le dijo murmurante, Vegeta la abrazó por la cintura sonriendo.
-¿Ya no tienes miedo, mujer?
-No... Lo único que tengo ahora es a ti- murmuró ella rodando a un lado para acostarse sobre el colchón, librándose finalmente de la posesión de Vegeta.- ¿A qué hora partirás mañana?
-A primera hora, cuando amanezca- contestó Vegeta inmediatamente estrechándola a su lado.
-¿Puedo pedirte una sola cosa?- el príncipe la miró de soslayo pausadamente y luego asintió- Despiértame antes de partir.
-¿Eh? ¿Y por qué? Quizás esté de regreso antes de que despiertes- con lo mucho que solía dormir Bulma la frase no sonaba descabellada.
-Sólo hazlo, prométeme que me despertarás mañana antes de irte.- sentenció ella sonando autoritaria.
-Espero que no planees una de esas cursis despedidas de tus películas porqué...
-No, sólo hazlo- no se dijo más sobre el tema porque el silencio de Vegeta era lo mismo que su "sí", pero por las dudas Bulma enrededó su cuerpo alrededor de él aprisionándolo, aunque tuviera el sueño pesado ante el menor movimiento del saiya ella despertaría.
Permanecieron en silencio mientras el cansancio de todo lo acontecido en el día acudía a ellos, el príncipe saiya se permitió un último murmullo mientras caía en el sueño:
-Humana tonta... -murmuró él de la nada reposando su cabeza junto a la de Bulma mientras el sueño finalmente lo quitaba de este mundo, permitiéndole un poco de descanso, respiró duramente dando la señal de que ya se había dormido.
-En mi escala... -dijo la voz femenina con somnolencia- ...eso es casi un "te quiero".
Siempre tuve el final en mi cabeza y era especialmente fácil para mí saber que Vegeta y Bulma tuvieron una última noche juntos como revancha a su destino, siempre lo supe así pero fue difícil para mí expresarlo cuando me sentaba a teclear las escenas.
Intenté mantenerme fiel a la historia original, sobretodo me baso mucho en la OVA en donde aparece Trunks del futuro en su tiempo y se explica todo sobre como ocurrieron las cosas.
Bajé y miré muchos capítulos de Dragon Ball sobre la época de los androides para capturar los caracteres de Vegeta y Bulma en aquel entonces... para no pasarme de CURSI en su relación (aunque debió ser drásticamente distinta al no saber sobre la llegada de los androides, la muerte de Goku y una vida "más relajada" antes de todo eso)
Bien qué más decir... el próximo capítulo es el final y como Vegeta saldrá a enfrentar a los androides... Bueno, creo que ya todos conocemos la otra línea temporal. Por eso mismo han leído en este capítulo frases muy difíciles en Vegeta pero no imposibles, lo despedí de ella. Hemos estado ansiosas por que tuvieran su primera vez... pero nadie reparaba en su última oportunidad de estar unidos.
Mi mayor anhelo es que en el próximo y último capítulo todos logren sentirse como Vegeta, y luego... como Bulma. Me encanta apretar nudos en las gargantas.
Vamos... les he dado romance, peleas, drama, psicoanálisis, comedia... ahora quiero darles un poco de lágrimas si fuera posible, el mayor reto de una "escritora" -ese y el difícil oficio de hacer reír... jejeje-
En el próximo capítulo además de lo obvio planeo hacerlo una hermosa ODA que no pierda el espíritu de Dragon Ball y que de a las lectoras más motivos de llorar, viene con sorpresa incluida entre lo anunciado.
Hago mi N.A. larga porque me voy despidiendo de todas ustedes, lectoras... Los Misterios Del Amor está llegando a su desenlace.
No olviden que además del final "oficial" de esta historia, voy a agregar un EPILOGO para que su última impresión en mi historia no sea una lágrima, sino una sonrisa.
Nos leemos pronto.
