Disclaimer: Invasor Zim no me pertenece a mi, gracias.
30 Vicios ZADR.
21. Violencia.
Zim miro desde su asiento hacia la derecha, buscando en uno de los asientos a alguien a quien conocía, pero su vista encontró solo el vacio en el asiento que buscaba.
¿Cuánto tiempo había pasado?
¿Una? ¿Dos? ¿Tres semanas?
Zim ya había perdido la cuenta, el humano pestilente de Dib no había asistido a clases de nuevo. Llevaba mucho tiempo faltando a clases, su padre ya había denunciado su desaparición a la policía ya que no había llegado ni a su casa a dormir. Y nada, de nada habían encontrado los policías.
E inclusive se llevo a la posibilidad de darlo por muerto si no aparecía, aunque Zim le decía al humano ese tipo de insultos él nunca había deseado que muriera o desapareciera; al menos sin que el supiera el porqué de esto. Aunque solo se admitía a si mismo que estaba preocupado, muy preocupado por Dib.
Zim, tenía en su base los periódicos en los cuales anunciaban la desaparición de Dib, pero nadie se había comunicado para decir si lo habían visto. Zim no podía crear algo para rastrearlo ya que no había hecho ningún aparato para espiar a Dib en las cosas que llevaba encima y eso le frustraba; tenia deseos de encontrarlo, no sabía el porqué solo quería, deseaba, encontrarlo.
¿Era eso mucho pedir?
El timbre sonó indicando que ya era tiempo de irse a casa así que salió de la escuela, estaba lloviendo, Zim maldijo suavemente al clima pero se había puesto su pegamento especial y Gir al menos le había dado una sombrilla antes de irse a la escuela en la mañana que estaba soleado. Zim abrió la sombrilla, mientras caminaba por el camino y sus pensamientos solo se desviaban a alguien.
Dib.
Dib.
Dib.
Casi podía sentir que el nombre tintineaba frente a sus ojos en letras difusas, Zim ignoro eso y aun entre la lluvia paso por un callejón por el cual nunca había pasado antes miro con seriedad a la gente que estaba en el callejón y que perfectamente le ignoraban. Pero cuando estaba a punto de irse, un gemido adolorido llamo extrañamente su atención, vio a alguien arrodillado y con una extraña cosa negra en la cabeza, al parecer estaba inconsciente, Zim se acerco con precaución a esa persona.
Y cuando la movió, al menos para ver si estaba herido, sus ojos se abrieron como platos, esa cara… ¡El la conocía! ¡Era Dib! Zim miro en shock al humano que ciertamente no se veía muy bien.
Tenía rasguños en su cara, y gemía bajito por el dolor, esto lo comprobó Zim cuando lo movió, la cosa negra en su cabeza era su gabardina… El irken no sabía cómo reaccionar ¡El había encontrado a Dib! Su corazón latió por la felicidad de finalmente haberlo encontrado. Medito que hacer ahora, perfectamente podía llevarlo al hospital, pero sentía que si iba ahí le preguntarían si realmente era él quien había dejado así a Dib y el no tenía ganas de que lo tacharan de pandillero (Aunque no hubiera hecho nada malo). Lo más lógico por ahora si no quería preguntas, era intentar curar a Dib en su base hasta que este despertara y pudiera hablar con él.
Zim cargo a Dib en su espalda, ciertamente en el crecimiento él había logrado llegar a la altura de Dib, pero nunca había intentado cargarlo, pero se le hizo muy fácil. Camino con lentitud, con el humano en su espalda y despareciendo el sombrío callejón detrás de los dos. Hasta que llegaron a la casa verde con techo rojo que era la base del irken. Zim entro despacio a su base, subiendo hasta una habitación que tenia arriba y lo recostó en la cama, este gimió levemente al sentir en su espalda la suavidad de la misma.
El alíen busco vendas y cosas de primeros auxilios para curar al humano, que siempre guardaba al menos para curarse a sí mismo. Zim le quito las ropas con lentitud a Dib, mirando incrédulo aquellas heridas que se mostraban en su pecho, moratones y cortadas en donde se veía la sangre ya seca; Zim sintió las ganas de vomitar al oler el olor de la sangre seca.
Zim unto varias pomadas y cremas cicatrizantes en las heridas, para luego vendarlas; el humano apenas hizo muecas de incomodidad mientras seguía inconsciente. Zim trago saliva al ver que ahora le tenía que quitar los pantalones al humano, se mordió el labio mientras sus manos temblaban y miraba de reojo mientras le bajaba el pantalón.
Cuando termino no deseo haberlo hecho, estaban los mismos moratones morados y verduzcos en aquella piel que era pálida, junto con las cicatrices, pero algo llamo la atención de Zim y separo con lentitud las piernas del humano. Y el corazón de Zim termino por partirse del dolor que sentía, era sangre, y esa sangre provenía de la entrada de Dib. El irken trago saliva ignorando el dolor de su corazón mientras intentaba limpiar y curar con varios cuidados la entrada de Dib y las heridas de sus piernas siendo ya vendadas.
Zim suspiro mientras cubría al humano con las cobijas de la cama y ponía su ropa doblada a los pies de la cama, se sentó en una silla mientras miraba al humano que comenzaba respirar normalmente y solo gemía entre sueños por la incomodidad de las vendas.
¿Qué le había pasado a Dib en ese tiempo en que desapareció?
¿Y quién podría haberle hecho algo tan cruel, como herir su cuerpo?
Zim gruño entre dientes, sintiendo que cuando encontrara a quien sea que le hubiera hecho las heridas a Dib el mismo lo mataría. No admitiría a nadie más que a si mismo que apreciaba a Dib, pero podía admitir que no quería que nada de esto le hubiera pasado a él. Toco con su mano enguantada la frente de Dib quitándole algunos mechones que caían sobre su cabeza, mientras velaba sus sueños con sus ojos rojos ya que se había quitado el disfraz después de entrar a la base.
Dib no despertó sino hasta tres días después y Zim estaba con el después de clases, como siempre, a su lado y sin su disfraz. El humano de ojos ámbar, miro con confusión el lugar donde se encontraba, no le era conocido, volteo su rostro hacia un lado aunque con mucha lentitud porque su cuerpo seguía estando cansado. Y ahí había alguien a quien él conocía, ojos rojos, piel verde y antenas; era…
-¿Zim?-susurro con la voz ronca ya que para Dib se sentía como que no había hablado en días.- ¿Eres tu… verdad?-pregunto con la voz temblorosa esperando que no fuera otro sueño y aun siguiera ahí con su captor.
-Sí, soy yo-susurro Zim con una pequeña sonrisa y mirando a Dib con ¿Ternura? ¿Aprecio? El humano no lo entendía, ¿Desde cuándo Zim le miraba así? Miro de reojo su cuerpo, no tenia ropa encima, solo unos bóxers limpios y muchas vendas en su cuerpo, donde estaban sus heridas… ¿Zim lo había curado? Pero… ¿No lo odiaba?-¿Cómo… como estas?-dijo tranquilamente mientras miraba de reojo a Dib.
-Bien-respondió automáticamente Dib, aunque en su interior "Bien" era lo último que sentía. Asco, repulsión, dolor, odio, tristeza, confusión, miedo… Dib tenía tantas cosas en su cabeza que no podía expresarlo con palabras y que solo podía responder que estaba bien para que nadie supiera sus problemas.
-Ya veo…-dijo Zim con la voz tranquila, mientras seguía mirando al humano con sus ojos rojos, como examinándole para saber si lo que decía que era verdad, una de sus manos enguantadas fue hasta la frente de Dib para intentar retirarle un mechón de cabello que tenia pegado a su frente pero no noto la expresión aterrorizada del humano, hasta que este aparto de un manotazo, la mano de Zim.
Fue un momento muy tenso, ambos se miraban, Zim miraba con sorpresa al humano y Dib tenía una mirada aterrada como si… temiera de Zim. El corazón de Zim latió por el dolor que sentía ¿Dib le temía a él? Nunca había intentado dañarlo así, aquellas cosas de hace tres años solo eran rencillas infantiles y jamás se atrevería a mancillarlo de esa forma. Aparto con lentitud su mano, siendo perseguido en sus pensamientos por esos ojos ámbares aterrados. Dib siguió mirándolo pero su expresión dejo de ser aterrada, aunque aún seguía mostrando nervios en sus ojos.
-L-lo siento…-susurro el humano con la voz temblorosa mientras se abrazaba a sí mismo, el sabía que Zim no se atrevería a lastimarlo, ¡Lo sabia!, pero no podía dejar que le tocara… se sentía sucio y asqueado de si mismo que no podía dejar que nadie lo tocara-P-por favor… s-solo no me toques… por favor, Zim…-dijo con suavidad y la voz aun temblorosa, sentía que quería ponerse a llorar ahí mismo, pero no podía, no enfrente de Zim, no quería quebrarse delante de él.
La mano de Zim que aun seguía en el aire, regreso para posarse en su pecho, mientras su mirada rojiza se oscurecía por la tristeza. Se levanto con lentitud mientras miraba de reojo al humano, que estaba empezando a temblar mientras seguía abrazándose a sí mismo. Dib ya había empezado a llorar, ignorando si era observado o no, pero sus sollozos eran bajitos, se sentía totalmente solo, tenía miedo y sentía que no quería que nadie más lo tocara.
Ignoro que alguien lo estaba abrazando y que ponía su mano en su cabeza acariciando sus cabellos, mientras seguía llorando y diciendo entre hipidos que era su culpa, que todo era su culpa. El no sentía nada mas, solo culpa, miedo y mucha, mucha soledad en su interior; deseando que nadie más se acercara a él, nadie. Zim era quien abrazaba a Dib, no soportaba escuchar los leves sollozos del humano, que hacían que su corazón se encogiera más del dolor que sentía; el humano no reaccionaba ante los abrazos de Zim solo seguía llorando sin importarle el mundo exterior.
Zim pasó semanas haciendo lo mismo, ya que el humano no podía dormir y si lograba hacerlo despertaba al rato gritando y suplicando que lo dejaran en paz. Las semanas seguían pasando, de alguna forma la hermana de Dib, Gaz, ya sabía que su hermano estaba con Zim y el irken tuvo que soltarle todo con mucha rapidez. Ciertamente extrañamente la mirada de Gaz que casi siempre tenía los ojos cerrados se mostraron con una ira suprema, a su manera ella demostraba que amaba a su hermano, aunque fuera retorcida; y Zim se sintió extrañamente como si hubiera aterrizado en un mundo alternativo cuando ella le pidió que cuidara a su hermano el tiempo suficiente hasta que tuviera este el valor de regresar a la escuela; ella hablaría con su papa diciendo que ya habían encontrado a Dib.
Zim, solo asintió ante las palabras de la humana, mientras subía a atender a Dib que ciertamente ya no estaba tan deprimido como antes, pero al menos ya confiaba lo suficiente en Zim para no temer de su presencia y había logrado contar cosas de aquel día en que había desaparecido; aunque Zim no quería que le contara algo así. Zim se sorprendió al entrar, ver la habitación vacía y la ventana abierta, su corazón se acelero; mientras salía con rapidez al buscar al humano y sin su disfraz, pero afortunadamente era de noche y además no había nadie en las calles que lo notara.
Lo peor fue cuando empezó a llover, al irken no le importo, solo quería encontrarlo, encontrar a Dib; el humano, el humano que había cambiado su vida, sus sentimientos. La lluvia quemaba su piel dejando marcas crueles en sus mejillas, el gimió un poco por el dolor pero siguió corriendo, pero entonces cayó en un charco, no le importo si estaba manchado y quemándose la piel por la lluvia.
Tenía que… no, más bien quería encontrar a Dib. Sentía que si no lo encontraba no aclararía aquellos sentimientos que atormentaban a su corazón. Y que dolía cuando el lloraba, que reía cuando el reía. Se levanto del charco mientras seguía corriendo hasta llegar a un parque solitario, donde había una figura balanceándose en un columpio sin importarle que se mojara o no, Zim lo miro de reojo y sabía que era Dib, cuando levanto la vista mostrando una mirada de tristeza hacia el cielo.
Zim se acerco a él con rapidez, ignorando sus heridas por la lluvia que aun seguía dañándolo y miro al humano con neutralidad, este levanto la vista y vio a Zim frente a él, miro hacia otro lado, sentía vergüenza de mirarlo a los ojos, sentía que le reclamaría el haberse ido. Pero nada, no escucho los reclamos del irken, solo sintió un cuerpo cálido, acobijarlo con ternura y una mano acariciando sus cabellos. Los ojos de Dib se abrieron con sorpresa, para que luego se entrecerraran dejando salir lágrimas de tristeza y de frustración hacia sí mismo por preocupar al irken.
Pero necesitaba pensar, necesitaba aclararse esos sentimientos que empezaba a tener por Zim, el había hecho en varios días que confiara de nuevo y se abriera, pero aun tenía miedo, cuando esos sentimientos de aprecio y de confianza pasaron a algo más, mucho más profundo que a Dib le daba miedo profundizar más su aprecio hacia el irken ya que no quería que él se atreviera a hacerle lo mismo que le habían hecho antes. El sabía que Zim no lo haría pero… tenía miedo, estaba aterrado del mundo y el irken había sido su salvador, aquel salvavidas al que el desesperadamente se aferraba aun buscando la paz en su interior.
Dib siguió llorando con fuerza tratando de liberar aquel miedo infantil que tenia ante el mundo y apretaba sus manos que estaban aguantadas con fuerza en la ropa de Zim y respiro profundo para poder hablar entre lagrimas- Lo siento… s-solo necesitaba… pensar, quería estar solo…-dijo Dib mordiéndose el labio, odiando su debilidad.
-Está bien, no importa-susurro suavemente Zim abrazando mas a Dib contra su pecho, este levanto la vista observando las quemaduras en el rostro de Zim y Dib recordó que los irkens no podían estar bajo el agua y Dib se sintió conmovido ya que a Zim sin importarle eso había salido a buscarle bajo la lluvia. Se quito su gabardina negra y se la puso a Zim en la cabeza para que la lluvia no le afectara y evitara quemarle más el rostro; imaginando el dolor que tenía el alíen por las quemaduras.
-¿Estás bien?-pregunto Dib después de ponerle la gabardina a Zim y lo miraba con preocupación en sus ojos.
Zim sonrío con burla-Tonto humano, se supone que esa es mi pregunta; Yo estoy bien estas quemaduras no son nada para Zim, me curare rápido.-dijo mientras veía a Dib con expresión maliciosa.-Ahora te lo pregunto a ti… ¿Estás bien, Dib?
El humano se sonrojo, aunque esa no era la primera vez que oía su nombre; ya que Zim le llamaba por su nombre desde que ambos habían dicho que era mejor dejar las rencillas atrás, aunque Zim solo le decía tonto o pestilente humano cuando estaba enojado o bromeaba con él. Pero a él le encantaba, le gustaba como se oía su nombre en los labios del alíen y deseo secretamente que dijera su nombre más seguido.-Estoy bien…-dijo Dib aun sonrojado mientras miraba de reojo a Zim.
Zim sonrío con suavidad, mientras se levantaba y aguantaba la gabardina con una de sus manos, cubriendo su cabeza; mientras el humano apretaba con las suyas la otra mano tridáctila del alíen. Ambos fueron caminando de esta forma a casa, caminaron por unos minutos así hasta que llegaron a la puerta de la base de Zim donde Dib se estaba quedando hasta que pudiera ir a la escuela, Zim fue el primero que se detuvo en la puerta, mientras Dib que tomaba con sus manos la del alíen lo miro con duda.
-¿Zim?-pregunto preocupado Dib ya que Zim se había detenido en la puerta y solo estaba parado ahí con su gabardina negra sobre su cabeza protegiéndolo de la lluvia que aun seguía cayendo con fuerza.
-Dib… lo siento, pero no puedo contener más este sentimiento, no sé que mas hacer…-susurro Zim mientras se giraba hacia Dib mostrando una mirada dudosa y muy triste; el humano no entendía el porqué de esa mirada hasta que sintió a Zim acercarse más a él.
Una pequeña parte de si mismo le dijo que corriera lejos y se escondiera, la otra solo le dijo que se quedara ahí y esperara paciente. Y eso hizo, esperar pacientemente, se aparto de sus pensamientos cuando sintió unos labios cálidos contra los suyos, que estaban fríos por la lluvia que caía sobre él, el cerro sin darse cuenta sus ojos mientras correspondía a aquel beso y ponía sus manos en el cuello del alíen y este las ponía en su cintura acercándolo más a él.
A él no le importo nada mas, sentía que Zim debía besarlo, que era algo correcto y que EL quería que lo hiciera. Atrajo a Zim mas a él queriendo profundizar el beso, mientras sentía las manos de Zim acariciar su espalda por debajo de la camisa y el contacto se sintió cálido a pesar de que sus cuerpos estaban fríos por la lluvia.
Ambos se separaron con lentitud, mientras se miraban con deseo y entraban a la casa para refugiarse de la lluvia, para volverse a besar otra vez con lujuria y subían lentamente las escaleras entre besos que a ninguno de los dos le importaba chocarse contra algo y llegaron al cuarto mientras Zim recostaba a Dib en la cama quedando el encima del humano.
-¿Estás seguro?-susurro el alíen mirando al humano con duda en sus ojos rojos.
-Sí, no me importa; hazlo ya-dijo Dib mirando con una sonrisa a Zim, mientras este volvía a besarlo para después bajar sus labios hasta su cuello y el humano comenzaba a jadear sintiendo que los lugares donde Zim lo besaba se sentían bastante calientes.
Dib no se asusto cuando Zim le quito su camisa, porque el sabia que esto estaba bien ya que ambos querían, gimió con fuerza al sentir la lengua del alíen lamiendo su pecho y besando sus tetillas; sus manos se aguantaron de las sabanas, mientras movía sus caderas y suplicaba por mas. El tampoco aguanto y pasaba sus manos por debajo de la camisa de Zim, acariciando su espalda y su pecho con sus manos; mientras tallaba sus caderas contra las de Zim. Sintió sus manos bajando sus pantalones, lo dejo hacerlo, al fin y al cabo el quería hacerlo y termino por quitárselos el mismo quedando en un rincón de la habitación.
Mientras el mismo con sus manos, le quitaba a Zim los suyos y este también se dejo quitárselos; el humano era ahora quien besaba al irken acariciando todo su cuerpo con deseo, y con sus uñas rasguñaba con violencia la espalda de Zim, dejándole marcas indicando que era suyo. Sentía a Zim besando sus cicatrices ya curadas, pero que estaban ahí recordando algo pasado; Dib ya no las odiaba si hacían que Zim cuidara y besara su cuerpo con esa ternura que hacia latir a su corazón de esperanza; movía sus caderas con emoción deseando que Zim entrara ya en el.
Este al parecer había entendido su emoción ya que había reído con diversión, mientras que Dib le había hecho un pucherito; que desapareció cuando sintió algo cálido alrededor de su miembro y arqueo su espalda con placer viendo que el alíen se había llevado su pene a su boca para masturbarlo con lujuria. Dib gimió cada vez mas alto, mientras sentía la lengua y los dientes del alíen, morder y lamer todo su miembro, y el solo podía gemir, jadear y rogar por más. Abrió sus piernas dando más acceso, mientras movía sus caderas excitado y el irken, movía su lengua al ritmo de las embestidas. Después de un par de lamidas y mordidas más, el humano se corrió con un gemido sonoro en la boca de Zim, y comenzaba a respirar agitado mientras Zim se tragaba con deleite toda su semilla y limpiaba los residuos de semen en su miembro.
El humano jadeo bajito, mientras volvía a excitarse sin quererlo por las lamidas, y al parecer Zim ya lo había notado ya que enrosco su lengua en su miembro aunque este ya estaba limpio e inserto con cuidado uno de sus dedos dentro de la entrada de Dib, este dio un pequeño gritito de molestia al sentir aquel dedo, pero las chupadas de Zim a su miembro hicieron que se relajara permitiendo que aquel dedo lo invadiera entrando y saliendo y pronto fueron dos más los que se unieron.
Dib no podía parar de gemir y jadear, mientras el placer y la lujuria recorrían su cuerpo, haciendo que sudara, mientras movía sus caderas haciendo que los dedos entraran más en él; pero dio un pequeño gruñido al ver que los dedos se iban de su interior, miro de reojo a Zim y deseo no haberlo hecho. Este se estaba lamiendo y chupando los dedos que había metido dentro de su entrada con deleite y el no pudo mas sino que excitarse más por la escena, mientras sus piernas eran separadas por las manos de Zim después de que este dejara de lamerse sus dedos y se acerco mas al humano; este puso sus manos en el cuello de él, mientras cerraba los ojos esperando mas.
Entonces, Zim empezó a entrar con lentitud dentro de Dib, este apretó sus ojos ya cerrados mientras empezaba a sentir dolor, pero Zim beso su pecho para relajarlo, y Dib intento concentrarse en aquellos besos y se relajo, dejando que Zim siguiera entrando mas en el. El irken entro completamente en Dib, aun dando leves besitos en su cuerpo para relajarlo, aunque sabía que ya lo estaba; espero un rato mas y el humano como leyéndole su pensamiento movió sus caderas como diciéndole que se moviera… y eso justamente hizo, empezó a moverse despacio, disfrutando sentir el interior del humano presionando su miembro y ronroneo suavemente ante el placer que estaba sintiendo.
Dib gimió suavemente al sentir a Zim comenzar a moverse dentro de sí, sintiendo que su corazón latía como loco, rasguño con sus uñas la espalda de Zim mientras sentía que este comenzaba a acelerar el ritmo de las embestidas siguiendo el movimiento de sus caderas, el jadeo y gimió con mas placer al igual que Zim lo estaba haciendo. Ambos se sentían más unidos que antes, Dib pensó que tanto placer no era normal, pero no le molesto, abrió más sus piernas sintiendo como Zim embestía su interior con más fuerza y escuchando sus jadeos y gemidos. El humano gimió fuertemente cuando sintió que el irken tocaba algo en su interior, que lo hizo ver estrellas y sentirse mareado por el placer que lo invadía.
El irken sonrío con malicia, mientras se movía con más rapidez en el mismo punto, escuchando los gemidos y jadeos del humano mientras un hilito de saliva bajaba por sus labios y sus ojos estaban brillantes por las lágrimas de placer; Zim lo beso con lujuria en sus labios y aun lo embestía con fuerza, sintió al humano corresponderle mientras movía sus caderas por el contacto. Dib gimió aun más fuerte, mientras sentía la mano de Zim acariciando su miembro, su cuerpo sudaba y se arqueaba hacia atrás por el placer recibido, y que ciertamente se sentía bien y correcto. Araño la espalda de Zim con placer sintiendo cerca el orgasmo este siguió embistiéndolo con rapidez sintiendo el orgasmo.
Ambos se corrieron simultáneamente, Dib se corrió en la mano de Zim y este dentro del humano; ambos respiraron agitados mientras Dib se recostaba en la cama, dio un pequeño sonidito de molestia al sentir a Zim salir de él, pero no dijo nada mientras inconscientemente su cuerpo su acercaba a él queriendo ser abrazado, y este como siempre hacia cuando el humano tenia pesadillas lo abrazo con fuerza. Dib suspiro, mientras se abrazaba mas a él, le gustaba estar así de alguna forma le hacía sentir querido… ¿Pero que eran ahora? Dejaron de ser enemigos ya, y eran ahora algo cercano a amigos, pero los amigos no hacían "esto" porque si.
-¿Qué es lo que somos ahora Dib?-susurro la voz de Zim en su oído, sacando por un momento de sus pensamientos al humano, el lo sabía, sabía lo que eran… Él lo aceptaba, pero… ¿Ambos podían hacerlo? Se abrazo más a Zim, tratando de saber que decir y qué hacer.
-Pues, ahora somos… como una pareja-dijo Dib con suavidad, sintiendo como su corazón latía aun más fuerte al decir la palabra "pareja" y sabía que solo podía definirla así.
Zim no dijo nada, ya sabía sobre las parejas humanas, escucho los latidos del corazón del humano, que latían acompasados al suyo y pensó que no era malo ser pareja del humano. Beso la frente del humano, atrayéndolo más hacia él. Sintiéndose extrañamente en paz consigo mismo y que después de tantas cosas violentas finalmente pudieran estar juntos.
Zim sonrío suavemente, encantado de que tuviera al humano bajo su control para defenderlo de la violencia del mundo.
Si, el lo defendería por siempre.
Hola! Se que han pasado poco desde el vicio 20, pero tengo que acelerar porque el domingo debo viajar y el sabado estare ocupada empacando con mi mama, asi que les traigo hoy viernes, este cursi, largo y con un lemon, el vicio 21 que obviamente se llama violencia y tiene a Zim como seme y Dib como uke, espero que no les afecte el cambio y ahora que lo veo, Dib puede parecer OOC, me disculpo por eso y miren que cuando hice este vicio me informe baaaastante, ademas estamos a ocho vicios de mi favorito y a nueve de cumplir con el titulo de treinta, adivinan cuantas paginas tiene este vicio? Ocho, solamente y como todos los treinta estan en un solo archivo son en total ciento catorce paginas (114) asi que esperen pacientemente hasta que lleguemos al vicio 29, que es mi bebe y es el maaaas largo de sus hermanos, mientras disfruten este vicio bonito!
