CAPÍTULO 21: ¿FELIZ CUMPLEAÑOS?
Ese día era ya el último que Ron pasaría en la cocina, por lo que se despertó contento. Se levantó y se fue al encuentro de los elfor domésticos. Por el camino se encontró a McGonagall.
- Recuerde que hoy vuelve a las clases, señor Weasley.
Ron la miró confundido.
- ¿Pero no tenía que pedirle perdón a Malfoy para eso?
- Claro, por eso puede usted volver a clase – y dicho eso, siguió su camino.
Al llegar la hora del desayuno, Ron entró feliz en el comedor. Contó a sus dos mejores amigos que podía volver a clase sin ni siquiera haber pedido perdón a Draco y Harry miró a Hermione. En cuanto Ron se despistó un rato, Granger le susurró algo al chico de gafas: "Poción Multijugos". Potter sonrió. Su amigo era realmente lista. Se había hecho pasar por Ron para pedir perdón a Malfoy y así poder volver a las clases.
En Pociones Ron se extrañó al ver a Dumbledore. Harry le había comentado el cambio a Hermione, pero no al pelirrojo.
Durante los siguientes meses no ocurrió nada importante. Ron no acudió a la cita del sábado y Hermione no aceptó la invitación de Krum para pasar las vacaciones con él.
De vez en cuando Ron y Ginny tenían que volver a la enfermería porque estaban déviles, pero nada más.
Las cosas volvieron a revolverse el 1 de Marzo, en el cumpleaños de Ron.
En la Sala Común de Gryffindor todos felicitaban a Ron y este no se cansaba de recibir regalos. Harry le había regalado una bludger con los colores de los Chudley Cannons, Hermione le regaló una sudadera y un peine (que, según Ron, esto último lo había ofendido) y de su familia recibió diez cajas de ranas de chocolate y una pajarita nueva para su túnica de gala. Incluso Wendy fue a felicitarle (cosa que no hizo mucha gracia a Hermione).
- ¿Qué es esto? – preguntó la pequeña mordiendo una rana de chocolate.
- Son ranas de chocolate.
- ¡Buaj, están malísimas! – dijo llevándose las manos a la boca para no vomitar.
Salió corriendo a los lavabos y Ron comenzó a comerse el resto de la rana.
Al salir de la sala común, Wendy se tropezó con Fred, que iba acompañado de George.
- ¿Quién era esa enana? – preguntó Fred mientras se sacudía el trozo de túnica que Pyton había tocado.
- Uuuuh, es la novia de Ronnie – burló George a su hermano pequeño. – Nuestro Ronnie se está haciendo mayor...
- ¡Cállate! – refunfuñó Ron.
George le quitó lo poco que le quedaba de la rana de chocolate a Ron y se lo comió. Este último se levantó para empezar a chillarles pero se cayó al suelo.
Los gemelos no dudaron ni un segundo en comenzar a reir.
- Ay, Ronnie, Ronnie... para andar primero se mueve un pie y luego el otro... que luego pasa lo que pasa – rió Fred, pero Ron siguió tendido en el suelo.- ¿Ron? – Nada. - ¿¡RON?!
George se acercó para ayudarle a levantarse pero el también se cayó.
Fred y Ginny agarraron a George y bajaron a la enfermería. Harry y Hermione hicieron lo mismo con Ron.
Al llegar a la enfermería tumbaron a cada uno en una camilla y buscaron a Pomfrey, que no estaba ahí.
- ¿Dónde se ha metido? – preguntó Ginny con lágrimas en los ojos.
De repente la puerta se cerró. Fred intentó abrirla pero no pudo.
- ¡Déjame a mí! – dijo Hermione con sequedad empujando al gemelo. - ¡Alohomora!
Pero la puerta no se abrió.
- ¡Alguien la ha cerrado con un encantamiento! – informó Harry.
Alguien a sus espaldas aplaudió lentamente y a continuación dijo:
- Muy bien seño Potter... tan hábil como siempre...
- ¿¡SNAPE?! – gritaron todos a la vez.
- En realidad soy PROFESOR Snape.
Fred se acercó a él y lo apuntó con la varita.
- ¿Por qué nos ha encerrado? ¡Habra la puerta, mis hermanos no se mueven, necesitamos ayuda!
- En realidad no os he encerrado yo, sino él.
Y antes de que nadie pudiese preguntar quién era "él", "él" apareció.
- ¡VOLDEMORT! – chilló Harry.
