LIBRO DE REFERENCIAS AMOROSAS

Tema 21:

Mística

(Fullmetal Alchemist)

Edward tiene las manos en los bolsillos y muy poco dinero allí entre sus dedos. Mientras está recargado contra la fachada de un edificio viejo, piensa una manera de conseguir un poco de efectivo o Alphonse, Noah y él acabarán durmiendo bajo el puente. Es una mierda ser un extranjero en un país con diferente idioma al tuyo y que te hayan asaltado en el maldito autobús.

Se plantea, aunque sin mucho peso en sus pensamientos, robar, tal vez, a alguien. De preferencia a uno de esos ricos de traje y sombrero que salen del edificio de en frente, ese donde se dan los espectáculos de piano y ópera. Sin embargo, sus propios principios y la voz de la razón que es Alphonse le dicen que eso es muy mala idea. Supone que, después de todo, tendrá que hacer un espectáculo de acrobacias también en Suecia. Deja su lugar contra la pared y busca una buena locación para hacer el ridículo y se da cuenta de que le han ganado el mejor lugar con otra idea estúpida: un puesto ambulante de lectura del tarot. Edward pone los ojos en blanco y piensa que seguro hay que ser muy estúpido para creer en esas falacias. Se acerca igual al lugar porque, piensa, donde cabe uno caben dos y el dinero de la cena no se va a conseguir por sí mismo.

Con resignación, Edward se quita el saco, lo deja en el suelo frente a él para que la gente capte (más o menos) que ahí es donde deben tirar las monedas y los billetes, y se levanta las mangas de la camisa. Mejor ahora antes de que Alphonse lo encuentre y se humille también a su lado. Está a punto de comenzar a gritar para llamar la atención, cuando un par de mujeres rubias salen del puesto ambulante de lectura de cartas. Reconoce a las dos: una es Winry, otra es la ladronzuela Psiren. Se queda quieto durante varios segundos, no pensando en nada y sólo viéndolas reír al pasar a su lado.

—Dijo que tendré muy buena suerte este año —escucha decir a Winry.

—Con suerte y te casarás este año —añade la otra. Luego ambas se echan a reír y siguen su camino, sus palabras marchándose con el viento.

El cerebro de Edward comienza a razonar.

Cierto. Eso no es Amestris y esas no son Clara, mucho menos Winry. Winry es demasiado inteligente, demasiado práctica, para creer en esas tonterías del misticismo. Ella es mucho mejor que todo eso. Winry es una de las mejores mecánicas de automail de Amestris, él puede atestiguarlo, y también es…

Edward se interrumpe a sí mismo abofeteándose la cara. No. De nada sirve pensar en aquello que se dejó atrás. No ahora. O, por lo menos, no sobrio.

Bien, ese dinero no se va a ganar solo.