Disclaimer: los personajes principales pertenecen a la gran Stephenie Meyer.

Chapter 21

Maneje a toda velocidad sin respetar señales de tráfico resumiendo a una hora mi camino hasta llegar al hospital donde Carmen me había informado que Bella fue ingresada, el maldito celular no paraba de sonar haciendo más estresante el viaje lo que pareció un jodido calvario se disipó al ver el gran edificio me mal estacione para bajar corriendo hasta la entrada de urgencias donde los niños corrieron a abrazarme en cuanto me vieron, yo solo mire la cara de tristeza de Carmen para deducir lo peor.

—¿Cómo está? —dije casi en un susurro.

—No pudieron detener la hemorragia —negó Carmen y yo me hundí en mis pensamientos hemorragia esa maldita palabra otra vez, salí de mi trance para pedir ayuda una enfermera que me permitiera verla—.

Me encamine en los pasillos hasta llegar a la habitación señalada, allí estaba ella tendida en una camilla dormida su hermoso rostro reflejaba una mueca de angustia y tristeza mientras Demetri sostenía su mano y con la otra acariciaba sus cabellos, cuando se percató de mi presencia hizo un ligero carraspeo para alejarse de mi esposa.

—¿Qué haces aquí? —trate de que mi voz saliera normal.

—-Isabella, no ha querido soltar mi mano —me señaló todavía su mano unida a la de mi Bella— Se puso muy mal por la pérdida del bebé, la han tenido que sedar.

—Gracias por no dejarla sola —lo hice un lado logrando que soltara a mi mujer, reemplace su mano por la mía me incliné sobre de ella para besar su frente—.

Me partía el alma verla así tan frágil en una camilla de hospital ella tenía muchas ilusiones con el bebé al igual que yo. Se que me había molestado su tacto para hacerlo pero al final había sucumbido ante la idea de un nuevo hijo, yo también me ilusione al imaginar a un pequeño en mis brazos, un bebé parecido a mi Bella.

—Buenos días —el doctor Stanley llegó hasta mí para saludarme— lo siento mucho, no hubo nada que hacer cuando la señora llegó al hospital el aborto ya había concluido, no fue necesario practicarle un legrado ya que el producto fue arrojado completo.

—Usted nos había dicho que todo estaba bien con mi bebé ¿que fue lo que ocurrió? —indague compungido.

—Sé muy bien lo que le dije, he mandado analizar los residuos del feto y no arroja ninguna anormalidad, tampoco los análisis de su esposa.

—¿Qué quiere decir? —pregunté nervioso.

—Hay que descartar algún tipo condición en su esposa este es su segundo aborto y todo parece indicar que fue de la misma manera, hablaré con usted en cuanto tenga los resultados. La dejaré 24 horas en observación después de eso podrá irse a casa le daré medicamento para las molestias y necesitará dos semanas de reposo absoluto… lo siento mucho señor Cullen.

Cuando el Doctor abandonó la habitación pude soltar todo el aire retenido por la tensión, ni siquiera podía imaginar la desilusión de mi esposa cuando la mía era arrolladora, me deje caer en la incómoda silla para llevar mis manos a mi nuca totalmente confundido que no tenga nada malo me repetía una y otra vez.

Las horas pasaron lentas y yo me quedé con Bella el resto del día, Demetri se encargó de llevar a Carmen y los niños de vuelta a casa no sin antes pasar a verla y me hicieron prometer que la llevaría al día siguiente que ellos estarían esperando por ella.

La luz solar empezaba a ocultarse cuando Bella empezó a removerse inquieta, pronto me acerque a ella para tomar su mano entre las mías cuando abrió los ojos al instante se aguaron empezando a derramar lágrimas quito su mano de las mías para llevarla a su vientre haciendo que su cuerpo empezará a sacudirse por el llanto.

—Mi bebé, mi bebé —repetía entre sollozos aferrando sus manos a su vacío vientre— quiero a mi bebé.

—Lo siento, amor —llevé mis manos a las suyas para entrelazar nuestros dedos— lo siento tanto.

Sin poder contenerme más dejé mis lágrimas rodar me incliné hacia ella reposando mi cabeza en su estómago mientras mi mano derecha seguía aferrada fuertemente a sus manos que seguían en su vientre, esa fatídica tarde los dos lloramos consumidos en la nostalgia, que embargaba la pena la pérdida de nuestro pequeño hijo.

Los resultados a los análisis de Bella me dejaron más tranquilo ella estaba completamente sana, aunque la respuesta por la pérdida de nuestro bebé había sido un desprendimiento de placenta. El Doctor solo dijo que fue un aborto espontáneo y que era preferible esperar un año antes de volver intentar otro embarazo, mi esposa no mencionó nada la vi dar un fuerte suspiro para continuar con su cabeza inclinada.

Cuando llegamos a casa Bella pidió un poco de privacidad no quiso tener a nadie cerca de ella, no aceptó que mis suegros viajarán a verla por supuesto tampoco quiso a mis padres. Tan solo se la pasaba encerrada los monosílabos se habían vuelto su lenguaje preferido, sus pijamas parecían ser la última moda ya que no usaba otro tipo de ropa, el silencio se había vuelto su mejor amigo y la tristeza su sombra.

—No puedes seguir así —dije exasperado cuando entré a nuestra alcoba y mire el desayuno intacto, Bella solo se cubrió con las sábanas ignorando mis palabras—. Escúchame, tienes que salir de esto. Sólo te estás haciendo daño.

—Tengo sueño —respondió bajo las sábanas— y… quiero estar sola.

Al escuchar su respuesta actúe sin pensar halando las sábanas con tanta fuerza hasta lanzarlas al piso, de inmediato gesticulo malhumorada poniéndose de pie para ir al baño, la mire pasar al lado mio tome su brazo atrayéndola a mi cuerpo donde la abrace con todas mis fuerzas Bella en ningún momento se resistió tan sólo abrazó mi cintura enterrando su cabeza en mi pecho para volver a llorar como desde hace dos meses.

—No te hagas más daño, amor, se lo que te ha dolido porque yo me siento igual pero no deseo seguir viendo como te destruyes —tome su rostro entre mis manos para mirar sus profundos orbes chocolate que seguían derramando lágrimas—.

—Me duele mucho —pronunció entre hipidos— yo tenía muchas ilusiones con mi bebé y me duele saber que ya no existe dentro de mi, que ya no crecerá… que nunca lo conoceré ¿entiendes? Nunca vamos a conocer su rostro, no sabremos si se parecerá a ti —sorbió su nariz enrojecida para regalarme una triste sonrisa— seguro iba ser un niño muy guapo como tú con su pelo cobrizo y tus mismos ojos verdes.

La volví abrazar para descansar mi mentón sobre su cabeza limpiando rápidamente mis lágrimas no deseaba que viera lo vulnerable que me hacían sus palabras porque era exactamente lo que yo había imaginado cuando me enteré que estaba embarazada, siempre desee que se pareciera a mi Bella, hoy solo me queda ser fuerte para ella.

—Entonces por nuestro bebé te pido que vuelvas a ser mi Bella —levantó su rostro mirándome sin comprender— Necesito de vuelta la Bella risueña, la que no puede mantener su boca cerrada por dos minutos sin estar discutiendo, cuestionando ó burlándose de todo. Por favor vuelve mi amor —rogué— Jessica Stanley es la psicóloga de Darinka quizás ella puede ayudarte ¿Quieres que la llame? Ella es una vieja amiga —me miró ceñuda— puede venir hasta acá ¿si tú quieres? —asintió sonriendo con timidez—.

Ese día bajamos al comedor Carmen preparo sopa de tortilla también se portó discreta al no mencionar nada sobre el tema, comimos en un agradable silencio hasta que mi mujer murmuró.

—Haré un pastel de chocolate, es mi forma de pedir disculpas por haberlos abandonado dos meses —se encaminó hacia la cocina—.

—¿Necesitas ayuda? —expresó Carmen ayudando a buscar los ingredientes—.

Al parecer todo estaba volviendo a la normalidad Bella de a poco iba integrándose nuevamente aunque todavía se miraba cabizbaja los niños lograban hacerla sonreír.

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Isabella, venía saliendo de la casa de Demetri en camisón repetía Esme en tono enfadadoabre los ojos, hijo. Esa mujer se burla de ti.

—¡Basta, madre! Estoy tratando de buscar consuelo en ti, y me vienes con suposiciones. Acabamos de perder un bebé dije colérico.

Estás advertido, no está demás poner un poco de atención a esos dos finalizó la llamada—.

—Las barbacoas de los domingos son lo que más extraño —dijo Sam dando un gran bocado al hotdog y haciéndome volver a la realidad— ¿que pasa contigo? Desde hace días que te veo muy pensativo.

—¿Por qué Demetri nunca ha sido de tu agrado? —me miró juntando sus cejas.

—¿Eso es lo que te preocupa? —encogió sus hombros— Detesto su sentido del humor, también me pudre que sea tan metiche pero lo peor es su hipocresía. Digamos que no confío en él.

—Bella hasta hace unos días también decía lo mismo y últimamente la he visto muy sonriente con él —trate de sonar normal— es como si la pérdida de nuestro bebé la hubiera unido a Demetri.

—¿Estas celoso? —indago levantando las cejas— por favor, Edward eso es ridículo. Bella te adora, solo mira a donde la trajiste —giró su cabeza mirando el lugar— aquí no hay ningún ápice de glamour y ella está aquí por ti.

—Mejor cambiemos de tema, Bella se acerca —pronuncie en voz baja.

—Deberías enseñarte a cocinar otra cosa, ya me aburrieron los hot dogs —dijo Sam mirándome con los ojos entrecerrados, era obvio que el tema no estaba zanjado—.

—Es increíble que no pares de comer y todavía tengas el descaro de decir que ya te aburrieron —respondió Bella quien venía caminando con una jarra de limonada—.

—Regaña a tu marido que solo cocina hamburguesas y hotdogs cada domingo —contestó enseñando la comida haciendo muecas de hastío, Bella solo rodó los ojos para sentarse junto a nosotros—.

—¿Hijo, cuando traeras a Emily? Hace dos semanas que llegaste y solo has prometido que vendrá un día, y nunca sucede —dijo Carmen haciendo que todos miremos a Sam quien se atragantó con la comida—.

—No se, mamá —logró decir en medio de la tos— tal vez luego.

—Deberías traerlos este verano, será bueno convivir todos juntos —respondí sonriendo haciendo que Bella me diera un puntapié por debajo de la mesa, ella estaba enterada de la situación de Sam con su mujer de la cual mi nana no tenía idea—.

—¿Cuántos años tiene el niño de Emily? —Indago Carmen haciendo que Sam dejara de sonreír— estoy segura que será un buen amigo para April.

—¡Yay! Pronto tendré un nuevo amigo, mami —dijo una efusiva April sentándose en las piernas de Bella— ¿cómo se llama?

—Seth y si será un nuevo amigo… algo grande pero amigo —masculló entre dientes Sam logrando que mi carcajada saliera de mi garganta, al tiempo que todos se giraron a mirarme confundidos por mi reacción—.

El hijo de Emily no era ningún niño era un adolescente de 15 que detestaba a Sam por el simple hecho de ser el novio de su madre y yo sería él más feliz de todos cuando ese niño llegue aquí y le amargue la existencia a mi gran amigo.

—¿Sé puede saber cuál fue el chiste de esta tarde? —dijo una curiosa Bella sentándose a horcajadas sobre mí justo en el momento que intentaba dormir—.

—Fue por Sam —volví a sonreír— el hijo de su novia no es un niño, tiene 15 años y es un completo dolor de cabeza —Bella me miró confundida— no acepta que su mamá se haya vuelto a enamorar.

—¡Oh! Tal vez estar aquí ayude un poco, siempre es bueno tener otro adolescente en casa —sus ojos brillaron y me sonrió completamente emocionada— Sospecho que "alguien" estará feliz este verano.

Se quitó de encima de mi para rodar por la cama empezó a suspirar como si fuera una adolescente, me recargue en mi codo izquierdo para mirar que ella seguía ensimismada como si estuviera ideando un plan y entonces todo encajó Darinka.

—Ni se te ocurra andar de cupido —advertí— Darinka es solo una inocente niña y quiero que se mantenga así por lo menos otros 14 años más.

Bella se dio media vuelta fingiendo estar dormida dejándome con la palabra en la boca, de ninguna manera iba permitir que ese crío se acercará a mi princesa. Este será el verano donde mire como le amargan la vida a Sam y así será.

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La resolana cegaba mis ojos dificultando mi visión las altas temperaturas y la sequía estaban afectando el ganado los animales estaban perdiendo peso a niveles descomunales estuve detenido por mucho tiempo bajo el fuerte sol observando la interacción de las reses quienes llevaban días comportándose extrañas.

—No quiero alarmarte pero esto no se ve nada bien —dijo Sam saliendo de los corrales—.

—Habrá que buscar un veterinario urgente —respondí caminando hasta la bodega.

—¿Por qué no pides ayuda a tu esposa? —escuché decir a Demetri tras mis pasos— ella podría ayudarnos ahorita y no perder tiempo en buscar un veterinario que vive 3 horas de aquí.

—¡Estás loco! Nunca dejaré que mi esposa pise los corrales, ese lugar no es para ella… los detesta —pronuncie sin detener mi andar—.

—Edward, yo también estoy de acuerdo con Demetri —Sam se plantó frente mi sin permitirme caminar— es una emergencia y no creo que Bella se niegue ayudar.

—Bella aborrece los animales, el hedor, todo esto —sacudí mi cabeza— no será justo para ella.

Jamás me podré imaginar a mi delicada mujer bajo el intenso sol llena de sudor caminando entre el estiércol de las reses tan sólo para ayudarme, no definitivamente nunca lo permitiría.

—Tan solo será para que de un diagnóstico, además nosotros le ayudaremos en lo que necesite —rebatió Demetri.

Resignado camine detrás de ellos era mejor desengañarse por sí mismos que mi esposa nunca aceptará una locura como esta. Al llegar a casa la vimos salir hacia su lugar favorito con unos libros en los brazos, su cabello completamente recogido, una blusa de tiras color amarillo y una falda de mezclilla demasiado corta ceñida a sus muslos sus inseparables sandalias que eran el único calzado para soportar el incesante calor.

—Isabella, te quiero pedir un favor —la voz grave de Demetri hizo que ella diera un respingo mientras sus libros caían al suelo—.

Me acerque de inmediato para recoger sus libros, no es que fuera celoso pero tampoco iba permitir que se agasajen con la hermosa vista de sus piernas.

—Necesitamos un veterinario de modo urgente —intervino Sam— y tu eres la primera opción.

—Amor, no es necesario puedo buscar ayuda en el rancho vecino —trate de explicar— no quiero verte involucrada con animales, no es justo para ti.

Nos miró como si estuviéramos locos, entrecerró los ojos haciendo muecas de desagrado caminó varios pasos adelante para hacernos a un lado y mirar en dirección al maserati estacionado en la cochera, donde descendió de él una rubia despampanante enfundada en un vestido de látex negro que dejaba muy poco a la imaginación sus impresionantes zapatillas no le impedían contonearse como modelo en pasarela sobre el pasto donde estábamos nosotros.

—¡Hola chicos! —habló con voz chirriante— soy Jessica Stanley.

—¿Cuánto has crecido? —murmuró Sam tomándole una mano y haciéndola girar sobre sus talones— parece que tus senos quieren explotar y tu trasero se ve genial.

—Me hice unos cuantos arreglitos —contestó satisfecha para besar la mejilla de Sam, después se dirigió a Demetri quien parecía hipnotizado por la rubia, hasta llegar a mi donde se colgó de mi cuello—. ¿Y cual es la loca que tengo que tratar?

Miré caminar a mi mujer para quedar frente a nosotros y supe que en cualquier momento la sacaría arrastrando de aquí...

*Lo siento por la tardanza*

Hey chicas! Se que muchas no estarán de acuerdo con lo del baby créanme que lo pensé mucho solo que no quise cambiar la versión que hay en mi loca cabeza.

Muchas gracias por sus favoritos, followers, reviews.

Besos.