Hola! Tal y como lo prometí, a pesar de ser un fin de semana un poco difícil aquí tienen este nuevo capítulo.

CAPÍTULO 21

GRACIAS NADESHIKO.

Era 1 de abril, si, el cumpleaños de Sakura. Pero como era de esperarse la ejecutiva se encontraba tan atareada que había olvidado esa fecha. Había salido muy temprano en la mañana, inclusive Shaoran aún dormía, ella se había despedido dándole un beso en la frente y salió el silencio para evitar despertarlo.

Como lo supuso el lugar estaba desierto. Solo el portero del edificio se encontraba allí, de manera que al llegar lo saludó con una sonrisa, acción que sorprendió a aquel hombre pues verla sonriendo era algo muy poco común.

Continuó su camino en el ascensor rumbo a su oficina, hasta que una fuerte punzada en su cabeza la llevó a sujetarse de las paredes del lugar. Aquellos dolores eran cada vez mas frecuentes y venían acompañados de episodios amnésicos. Como siempre, había decidido callar lo que pasaba, sola una persona conocía sus padecimientos y era aquella fiel asistente.

La señorita Rika Sasaki corrió al ver las puertas del elevador abrirse y a su jefa de rodillas y sujetándose en una clara muestra de que no estaba bien.

- ¡Señorita Kinomoto! – La ayudó a levantar y evitando que las puertas se cerraran-

- Rika, llévame a mi oficina por favor, solo necesito…. Recostarme.

- ¿Está segura?

- Si, no te preocupes, ya está pasando…

Aquella joven solo asintió ayudando a su jefa pero estaba muy preocupada por lo que estaba pasando. Al entrar a la amplia oficina, la ejecutiva se recostó en el sillón mientras la asistente corría por una pastilla.

- Señorita, ¿ya desayunó?

- No me llames así Rika, te lo he dicho.

- Está bien Sakura, dime por favor que ya desayunaste.

- En realidad no, no alcancé y no quise despertar a Shaoran.

- Bueno, espérame un momento.

Pasados unos minutos Rika Sasaki entró con un pequeño Obento envuelto en un hermoso pañuelo de seda y lo ofreció a la castaña ubicada en el sofá.

- ¿Qué es esto? – Inquirió Sakura-

- Es mi desayuno, no acostumbro a comer tan temprano y por eso lo traje, por favor cómelo; más tarde yo conseguiré otra cosa.

- No, pero ¿cómo se te ocurre?

Ella insistió sentándose al lado de Sakura. -¿sabes? Cuando Tomoyo dejó el puesto, me encargó de manera muy especial que cuidara de ti. Y no te niego que al principio era solo una labor para mí, pero conforme pasan los días me doy cuenta de la gran mujer que eres, así que lo hago con mucho cariño.

La castaña le sonrió para después darle un abrazo en agradecimiento por sus cuidados. Tomó en sus manos la pequeña cajita y empezó a comer, no pudo ocultar su satisfacción, era absolutamente delicioso.

- ¿Tú preparaste esto?

- Claro que sí, me encanta cocinar. ¿Te gustó?

- ¡Por favor! Está delicioso, pensé que solo la comida de Shaoran me gustaría tanto.

La asistente sonrió con satisfacción y extendió las pastillas a Sakura – Ahora si puedes tomar el medicamento.

De esa manera empezó la mañana, además de muy atareada por la ejecución de nuevas alianzas y negocios que afianzarían a la empresa en nuevos mercados internacionales.

- Señorita Kinomoto – decían al otro lado de la línea – La están esperando el señor Yamazaki, la señorita Mihara y el señor Tsukishiro en la sala de juntas.

- Voy para allá.

En ese mismo momento se levantó y ordenó lo que tenía en su escritorio dirigiéndose a aquella sala donde le esperaban.

La reunión no fue muy larga en realidad y con la ayuda de Yue todo se hacía más fácil, al terminar Takashi y Chiharu salieron del lugar.

- Cerezo ¿Estás bien?

- Si, ¿Por qué lo dices?

- Porque te conozco y sé que algo te pasa.

- Ehmmm… No, debe ser tu imaginación.

- No se por qué te empeñas en mentirme, pero bueno… No pienso insistir, eso sí, confío en que cuando te sientas más segura me contarás.

Ella le sonrió dulcemente – Tú no te preocupes, antes agradezco mucho tu ayuda con todo esto, tu asesoría ha sido invaluable pues tienes mucha experiencia en el mercado de occidente y eso hará la diferencia.

- Sabes que cuentas conmigo pequeña. Ahhh y … Feliz cumpleaños – Al decirle esto, le extendió una pequeña cajita muy hermosa que ella solo miró con detenimiento-

- Tómala que no muerde – se acercó besando su mejilla – te quiero mucho cerezo.

- Yue… Yo…

- Ay no te preocupes que se perfectamente el lugar que tengo en tu vida, pero eso no impide que yo te siga queriendo.

Ella sonrió con su rostro agachado – Gracias de verdad, pero no le digas a nadie por favor. No deseo celebrar este día en realidad.

- No digas eso por favor.

- Yue… Hace un año todo fue tan diferente… No te puedo negar que me siento muy agradecida por muchos aspectos de mi vida, pero no puedo evitar pensar en mi madre, postrada en una cama. La extraño demasiado.

Sin pensarlo demasiado el joven Tsukishiro la abrazó y acariciaba su cabello mientras ella lloraba.

- Te comprendo. En verdad lo hago. Pero no puedes pausar tu felicidad pequeña, como tú misma lo dijiste, no puedes reemplazar la ausencia de tu madre, pero este año ha traído muchas cosas buenas para ti y estás rodeada de muchas personas que te queremos y te queremos bien.

- Gracias Yue…

- Bueno, ahora, ¿qué te parece si regresamos a tu oficina? Puedo hacerte compañía un rato ¿qué te parece?

La muchacha asintió mientras secaba sus lágrimas.

- ¿Me veo bien? – preguntaba ella

Él solo sonrió -No podrías verte mal cerezo, ahora vamos-

Sakura se sorprendió al ver que Rika no estaba en su puesto, ella nunca se iba sin avisar. Un murmullo proveniente de su oficina le llamó la atención por lo que abrió lentamente la puerta del lugar.

Pero al entrar cuál sería su sorpresa al encontrar a su flamante novio elegantemente vestido y sosteniendo en sus manos una pequeña rosa, se veía absolutamente perfecto y más aún porque la miraba como nadie más lo hacía en el mundo, de manera que ella se perdía de la realidad cuando se conectaba con esos ojos ámbar y se acercó lentamente hasta quedar lo más cerca posible de su rostro y atrapar los labios masculinos contra los suyos con toda la pasión y dulzura de la que era capaz. Con los ojos aun cerrados él se separó de ella y le susurró.

- No estamos solos mi amor.

Ante estas palabras escuchó también como alguien carraspeaba y se volteó poco a poco para encontrarse con su hermano mirándola seriamente – Está bien que no eres una niña pero ¡compórtate por favor!

- Touya, no la molestes – decía el gentil Yukito – Feliz cumpleaños pequeña Sakura-

- Hija mía – se acercó Fujitaka para abrazarla- te deseo un muy feliz cumpleaños.

- ¡Qué sorpresa de verdad! Me hace muy feliz verlos a todos acá.

Ya habiendo saludado a los demás se tomó el tiempo de ver que su oficina estaba llena de globos y muchas flores de diferentes tipos, ella contemplaba el lugar y se notaba el amor puesto en cada detalle.

- ¿Te gustó? – dijo Shaoran en su oído mientras la abrazaba por detrás-

- Es hermoso mi amor, pero no quiero que nos vean.

- Por si no te has dado cuenta ya todos salieron, vamos a ir a almorzar al apartamento de tus padres. Estás un poco distraída, ¿te sientes bien?

- Más que bien, estoy feliz, feliz de tenerte en mi vida Shaoran, haces que todo por más oscuro y difícil que sea se torne… No lo sé, diferente. Gracias de verdad – le dedicó una sonrisa llena de luz para después besarlo nuevamente.

Se dirigieron todos hacia el lugar definido.

- Rika, ¿vienes con nosotros?

- ¿Yo? Pero señorita… Es una celebración… Privada y me apenaría mucho…

- No digas más por favor. No regresaremos mas hoy, vamos – le guiñó un ojo, gesto ante el cual la asistente sonrió mientras asentía y tomaba sus cosas.

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En el apartamento de Fujitaka y Nadeshiko se encontraban ya Tomoyo y Eriol, quienes habían empezado a salir hacía algunos meses pero no tenían una relación formal, el rostro de la ejecutiva fue de completa felicidad al ver a sus amigos allí, el lugar estaba sobriamente decorado y se sentía el delicioso olor a comida proveniente de la cocina.

Al pasar al comedor trajeron también a Nadeshiko a compartir con ellos; había días en los que no podía comer por sus propios medios, pero al parecer ese día había amanecido mucho mejor respecto a días anteriores, lo que llenaba de felicidad a la familia Kinomoto presente.

Almorzaron tranquilamente mientras charlaban y su madre los miraba, de repente se le había visto sonreír un poco al observarlos hablar.

Fujitaka pasó al comedor con un enorme pastel hecho con chocolate blanco, se veía exquisito y había sido preparado por él en honor a su querida hija.

- Vamos Sakura, pide un deseo

Todos la miraban mientras ella cerraba sus ojos durante unos segundos y se disponía a soplar las velitas que decoraban aquel bello pastel.

- Gracias papá, ha sido un detalle maravilloso y hermoso, estoy muy feliz de tenerlos a todos junto a mí en este día. Y ti mamita – se acercó a su madre sentándose en su regazo y abrazándola con ternura.

Cuál sería su sorpresa cuando los labios de su madre que permanecían cerrados casi todo el tiempo y solo hablaba para cosas básicas, ahora mencionaban el nombre de su hija casi en un susurro.

- Mamá… ¿Tú? – No pudo evitar que sus lágrimas empezaran a salir desesperadamente mientras la abrazaba con mas fuerza, en un momento sintió las cálidas manos de su madre rodeándola en el mismo gesto.

Todos los demás veían absortos lo que estaba sucediendo; un momento después Sakura se separó de su madre para mirarla a los ojos – Mamá te extraño muchísimo.

- Feliz cumpleaños mi pequeña Sakura – la voz de la mujer era muy suave, sonaba cansada pero dulce como la recordaban.

Fujitaka y Touya corrieron hacia ella y los demás se acercaron con un poco más de prudencia.

- Mi amor – dijo dirigiéndose a su esposo – perdóname por todo lo que has tenido que pasar y ustedes también mis hijos; mi mente ha estado perdida pero mi corazón siempre ha latido por ustedes.

- Nadeshiko mi amor… - Fujitaka la abrazaba con fuerza pero cuidando de no hacerle daño – No sabes cómo te necesito.

- Lo sé, lo sé… Perdónenme por favor, pero quiero que sepan que aunque no esté presente los amo con toda mi alma.

Shaoran miraba la escena enternecido pero a la vez sorprendido y extrañado, poco a poco se acercó a la familia y Nadeshiko le extendió su mano la cual él tomó entre las suyas y le dio un tierno beso en la frente.

- Tomoyo, acércate por favor – la joven azabache tímidamente se unió al grupo que rodeaba a la señora Kinomoto – ¡Estás preciosa!

Las horas se esfumaron mientras compartían una maravillosa tarde juntos, por poco olvidaron la situación real en la que estaban, Shaoran se encontraba en un rincón de la sala observando hasta que Touya se acercó e hizo la pregunta que tanto temía.

- Es hora ¿verdad?

Shaoran no pudo evitar mirarlo con tristeza y asentir lentamente – Así es, creo que se está despidiendo, aunque es increíble ver la lucidez que tiene ahora, de verdad que no comprendo cómo es posible en las condiciones que está su cerebro.

- Es sencillo amigo, el amor traspasa barreras y rompe fronteras que nosotros no comprendemos – Ante esto último una lágrima corría por la mejilla del mayor de los Kinomoto.

- Touya – Llamaba Nadeshiko desde el otro lado – ven por favor.

Empezó a hablar con cada uno independientemente, Touya, Shaoran, Eriol y Yukito sabían con certeza lo que estaba sucediendo pero no deseaban alarmar a los demás, Fujitaka lo intuía, su corazón se lo decía… Eran los últimos momentos de la mujer que era el amor de su vida.

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Ahí estaba Shaoran frente a Nadeshiko con las frágiles y suaves manos entra las suyas.

- Sabes que has sido como un hijo para mi ¿cierto?

- Lo se, y te agradezco mucho, me diste todo el amor que necesitaba para salir de ese hueco en el que estaba.

- Bueno, entonces supongo que tienes una idea de lo que te pediré.

- Si, lo sé, y te juro que lo haré con mi vida misma.

Ella le sonrió como solía hacerlo – Lo se Shaoran, pero por favor, tenle mucha paciencia, es mi tesoro el que estoy poniendo en tus manos y después de que suceda… Lo que ya sabemos que pasará, seguramente se encerrará en sí misma y tratará de alejarte, no lo permitas por favor. Ella te va a necesitar ahora mas que nunca.

- Nadeshiko… - Sintió un nudo en la garganta y las lágrimas invadir sus ojos ámbar- Eres una mujer increíble, y si de mí dependiera… Yo….

No necesitó decir más, la mirada cálida de aquella buena mujer lo expresaba todo.

- Gracias Nadeshiko, gracias por ser luz, por ser hogar y refugio; por tu calidez, tu sonrisa, tus manos que me sostuvieron. Agradezco a la vida, a los dioses o a quien tenga que agradecer por haberme permitido conocerte; mi vida no sería la misma sin ti y me diste el tesoro mas grande que es Sakura.

En ese momento se acercó su novia sonriente, se le veía feliz, relajada, tranquila. Rodeo sus hombros con sus pequeñas manos acercándose a su oído.

- ¿De qué hablan?

- de todo y nada mi amor – le dijo él-

- Bueno, doctor, ¿me prestas a mi mami? Quiero aprovecharla al máximo.

- Claro que si – Se levantó besando las manos de la señora Kinomoto y dedicándole una última sonrisa.

- Mamita querida, esta mañana me levanté muy triste y era lo único que deseaba el día de hoy, poder estar contigo…

- Sakura, escúchame muy bien por favor. – Su hija la miraba con la profundidad de sus ojos verdes, esas hermosas esmeraldas que había heredado de ella – Mi niña preciosa, vendrán tiempos difíciles y lo sabes; siempre has sabido sortear con las tormentas sin dejarte caer, mucho más ahora que tienes a tu lado una persona maravillosa.

La ejecutiva solo inclinó su rostro, sabía a lo que su madre se refería, no era tan tonta como para no darse cuenta de que se estaba despidiendo de todos y cada uno de los presentes, había visto a Shaoran hablar con su hermano y sus rostros preocupados. Desearía poder detener el tiempo y evitar que ese momento llegara, pero las palabras de su madre interrumpieron sus pensamientos.

- Se feliz Sakura, la vida es más simple de lo que crees, toma las decisiones que consideres necesarias para alcanzar tus sueños… Tú y solo tú eres la autora de tu propia felicidad, aun así, no rechaces a quienes están a tu alrededor y deseen hacerte compañía en el camino.

- Mamá, pero yo…

- Prométemelo Sakura por favor, no estaré tranquila sin saber que estarás bien. Porque así será, aunque en un principio no parezca te aseguro que estarás bien.

- Te lo prometo mamá… Pero por favor, no me dejes, te necesito. – se arrodillo frente a ella poniendo su cabeza en el regazo de su madre esta acariciaba su cabello –

- Mi amor, hay cosas inevitables, nada podemos hacer, solo recordar que estaremos juntas siempre, más allá de todo ¿si?

Y así transcurrió aquella tarde y la noche… A poco más de las 12, todos continuaban con su charla en torno a Nadeshiko, Fujitaka sentado a su lado y sosteniendo su mano, cuando de repente esta dejó de sujetarlo y su cabeza estaba apoyada en su hombro.

El hombre, consternado, no dijo nada, solo empezó a llorar tomando la mano de ella y sostenía el rostro de la mujer con la mano libre. Los demás acompañantes no tardaron en percatarse de la situación y acercarse a ellos velozmente.

Sakura se encargó de abrazar a su padre que se aferró a ella con fuerza, mientras Touya y Shaoran se ocupaban del exánime cuerpo y hacer las revisiones necesarias para confirmar su deceso. Al hacerlo, Shaoran abrazó a Touya, su amigo y quien lo había llevado a pertenecer a esta preciosa familia. Posteriormente lo dejó con Yukito y se acercó a Sakura y Fujitaka quienes estaban muy consternados con la situación.

Era una noche amarga para la familia Kinomoto.

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La casa paterna de los Kinomoto se encontraba atestada de gente; los principales accionistas se habían desplazado hacia la pequeña ciudad de Tomoeda para presentar sus respetos al viudo y a sus hijos por la pérdida de Nadeshiko; durante años pasados, ella junto con su esposo habían manejado el conglomerado Kinomoto- Amamya, así mismo muchos empresarios asiáticos se encontraban en la vivienda.

Por su parte, Sakura permanecía casi todo el tiempo en su habitación acompañada de Shaoran que no la abandonaba un solo instante durante este terrible proceso. Sus dolores de cabeza y mareos iban en aumento, siendo este, otro motivo por el cual prefería estar sola, no quería que especularan en torno a su salud y por ende del idóneo manejo de la compañía que a pesar de la condición de Sakura continuaba con sus indicadores de gestión al tope.

- Mi amor, lo mejor es que descanses, no te encuentras en condiciones de exigirte

- No puedo dormir… Aunque es lo que más quisiera, dormir por mucho tiempo hasta que esta pesadilla haya terminado, ¿Por qué tenía que pasarnos esto Shaoran? Mi mamá estaba muy joven.

- Lo sé mi niña, se lo mucho que te duele esta situación, pero tienes el consuelo de haber podido despedirte de ella, de verla bien y feliz.

- Shao… Prométeme que no me vas a abandonar – decía Sakura sin mirarlo-

Ante esta pregunta él solo sonrió – Nunca, Sakura. No podrás deshacerte de mi.

- Suenas muy gracioso, como si yo quisiera hacerlo.

- Ven – la acercó a él abrazándola – Yo quisiera que lograras comprender lo mucho que te amo mi pequeña Sakura, creo que desde siempre.

- Quieres decir que desde que vivías con nosotros… ¿Ya sentías algo por mi?

- Si, en realidad… No hubo un solo día de los que pasé en Europa en que no te recordara.

- ¿de verdad? Pero no creo que no hayas tenido a alguien por lo menos en un tiempo.

- En eso tienes razón, tuve un par de relaciones… Pero nada importante, solo nos divertíamos y no duraron mucho; nunca me sentí lo suficientemente cómodo o… no sé, enamorado así que simplemente terminaba.

Ella solo guardó silencio, si bien se sentía feliz por las revelaciones de Shaoran en torno a sus sentimientos, su corazón se embargaba de temor; nunca había tenido tanto que perder, aunque no lo expresara de la manera adecuada lo amaba, como nunca y no quería verlo sufrir jamás por su causa. En este cómodo silencio se quedó dormida entre los brazos de su novio.

- Sakura, amor, despierta, ya es hora.

- ¿Ahhh? – se despertó aturdida - ¿Qué dices?

- Es hora de irnos, nos están esperando.

Se levantó con un poco de dificultad, fue al baño echándose un poco de agua para despertar y luego empezó a arreglarse un poco. Miraba su reflejo en el espejo y sentía que estaba en un sueño, que no era ella y todo lo que estaba sucediendo a su alrededor era completamente irreal.

Se movilizaban en los diferentes vehículos, Touya con Yukito, Nakuru y su padre, Tomoyo, Meiling y Eriol y por último Sakura y Shaoran. A pesar de estar en plena primavera el día se veía gris mientras la caravana avanzaba lentamente camino al cementerio. Llegaron y se ubicaron en las sillas provistas para tal fin siendo la familia Kinomoto y sus acompañantes quienes encabezaran el lugar. Las palabras del ministro buscaban principalmente resaltar todas las cosas buenas que caracterizaban a Nadeshiko mientras sonrisas nostálgicas se dibujaban en los rostros de los asistentes; la memoria de Nadeshiko solo podía representar dulzura, ella había vivido de tal manera que cada persona a su alrededor se sentía privilegiado de tenerla.

- Ahora, el señor Fujitaka Kinomoto, desea expresar unas palabras en honor a su amada esposa.

El amable señor se puso de pie ante la concurrencia; a pesar de la tristeza que embargaba su corazón siempre lucía una sonrisa sincera. Acomodó sus lentes y empezó a hablar.

- Nunca olvidaré la primera vez que ví a Nadeshiko. Puede parecer un poco loco para ustedes, pero desde ese instante supe que la amaría por el resto de mi vida. Aquellos ojos verdes siempre me miraron con ternura, y a su lado pasé los momentos más felices de mi vida; no puedo negarles el dolor… - Su voz se quebró por un instante, lo que conmovió a todas las personas- El dolor que embarga mi corazón, pero es mayor el agradecimiento, pues de ella recibí todo, todo lo que jamás soñé tener. Nuestros amados hijos que nos enorgullecen con el simple hecho de existir, hoy, solo podemos decir, gracias Nadeshiko, gracias por tanto amor, comprensión y bondad con que iluminaste nuestras vidas, gracias por hacerme inmensamente feliz hasta el final y espero mi amor, donde quiera que estés me esperes, pues mi amor hacia ti no terminará jamás.

El hombre suspiró al terminar, sus hijos se levantaron y lo abrazaron y en ese momento la ingresaban al lugar donde se realizaría la cremación tal y como fue su deseo.

Como era de esperarse, la tristeza rodeaba el lugar; al terminar la ceremonia todos regresaron a sus respectivos lugares con excepción de la familia Kinomoto quienes se reunieron en la residencia de su propiedad junto con los amigos mas cercanos. Sabían que había sido un día difícil por lo que decidieron quedarse en la pequeña ciudad para hacer compañía a su padre.

Cenaron juntos y a veces trataban de entablar conversación pero los ánimos eran evidencia del dolor existente en la familia; por último decidieron irse a dormir, no sin antes asegurarse de que el señor Fujitaka tomara un calmante suave pues sin duda era quien más estaba sintiendo esa pérdida y se dirigió cada uno a su habitación.

Pero había un pensamiento que rondaba la mente de Sakura. Al evidenciar el dolor y tristeza de su padre y su condición actual la que hacía que fuera posible que ella pasara por la misma situación de su madre, la llevaba a pensar que nunca quería ver a Shaoran sufrir de la misma manera.

- Si amas a alguien déjalo ir ¿no?

Buaaahhhh... No les puedo negar que lloré escribiendo ese capítulo pero era algo que tenía que suceder para el desarrollo de la historia. No me odien por favor!

Ahora solo nos queda la preocupación de lo que sucederá con Sakura de ahora en adelante, ¿pensará acaso dejar a Shaoran para evitarle el mismo sufrimiento que su padre? ¿qué ideará Shaoran para ayudar a su novia frente a este fatal destino? Todo esto y mucho masss... En los capítulos siguientes jejejeje.

A todos muchísimas gracias por sus bellos mensajes de apoyo, de verdad, no se alcanzan a imaginar la cara de ponqué que pongo cuando veo que me han escrito pues mi mayor satisfacción es saber que ustedes lo disfrutan.

Nos leemos en el próximo!

Besos y abrazos.

Ale-San