CAPITULO XXI
Y ahí estaba de nuevo, parado entre cadáveres perdiendo lo que amaba a manos de la misma persona que odiaba, por segunda vez en su eternidad ese imbécil le había robado el amor, primero ella y ahora Aome, pero esta vez no cometería el mismo error, esta vez lo mataría primero a él y después a ella la llevaría lejos de ser necesario la encadenaría hasta que entrara en razón y aceptara que él era con quien debía estar por la eternidad.
Giro en redondo sin siquiera mirar los cadáveres que estaban en el piso, ni siquiera miro al demonio que estaba parado observando la escena, y esto le dio muy mala espina, a pesar de todo aun el instinto de supervivencia le decía que por el momento no podría decir nada, solo seguirlo como si de un perro fiel se tratara, pero solo sería por un momento, en cuanto recuperara su anillo y a la novicia todo lo demás ya no importaría, camino tras Seshomaru en silencio, poniendo una distancia prudente entre ambos, los arranques de ira del rey lo sacaban de balance y aun quería permanecer en este mundo, camino no más de 10 minutos y sin siquiera verlo venir el agarre de una mano sobre su garganta lo saco de sus cavilaciones
-¿Dónde está ahora?- la voz sonaba lejana y mortalmente tranquila
-sinceramente…no lo sé, debe de estar muy lejos, ya no percibo al anillo- dijo en un susurro debido a que la mano de Seshomaru le incapacitaba hablar más fuerte
Seshomaru lo miro por un breve instante decepcionado, pero se recompuso y ahora solo había furia contenida, sus ojos ambarinos se volvieron rocas doradas.
-será mejor que la encuentres pronto, de otro modo no me sirves de nada, ¿lo entendiste?- esa amenaza le erizo los bellos de la nuca, sí, lo mataría sin dudarlo, así que hizo lo más inteligente y lo que el instinto le dictaba, suplicar.
-te prometo que la encontrare, solo necesito más tiempo y un poco más de alimento, estoy débil y así no puedo ver más allá de unos pocos kilómetros- la súplica era real, cargada de desesperación.
Seshomaru lo contemplo por un instante, pareciera que estaba sopesando sus opciones, después de un instante lo soltó, y el demonio boqueo para meter aire a sus pulmones, y se dejó caer sobre el piso cubierto de nieve, por el momento estaba a salvo de nuevo, vio los pies del ojidorado pero no quiso verlo a la cara, no le daría la satisfacción de verlo postrado ante él, pero aún no se recuperaba y sintió de nuevo esa mano tomándolo por el brazo y alzarlo por el aire, no paso mucho tiempo y volvió a sentir el suelo bajo él, el olor a estiércol, paja y heno le golpeo de repente, abrió los ojos y se dio cuenta de que estaba en un establo, sus ojos buscaron a su captor.
-beberás de estos animales, calmaran tu sed y te darán la fuerza suficiente para que la encuentres-dijo sin ninguna emoción en su voz, y sin más salió del lugar dejando al demonio solo, no era lo que esperaba pero por el momento se conformaría e iría ganando fuerza, y sin más se abalanzo contra el primer caballo que vio y el infierno se desato para esos animales.
El gran rey cerro su mente y sus oídos, solo concentrándose en el recuerdo de ese rostro que tanto amaba, Aome…sí, la amaba como un loco, y sabía que no era muy sano ese amor, ella no lo quería cerca de ella, y era entendible le había quitado a las personas que más amaba pero él lo había hecho por ella, por ese loco amor que le tenía a ella…ella…y entonces como si una maza lo hubiera golpeado el recuerdo de otro rostro similar y también amado se abrió paso en su memoria, pero no era su Aome, era otra chica, era alguien más…
Flash back
-no te acerques más!- su voz sonaba un poco aguda, el miedo era palpable.
La chica había retrocedido casi hasta llegar al final del balcón, al llegar al final giro su rostro y sus bellas facciones se llenaron de terror contenido, y al volver el rostro sus grandes ojos azules solo reflejaron miedo, pero en un segundo se llenaron de furia y de desprecio, se irguió y lo enfrento.
-escúchame bien, prefiero morir esta noche a que tu pongas tus garras en mi- escupió cada palabra con desprecio y con valor
-y tú crees que dejaría que murieras?, no seas ingenua, podría alcanzarte antes de que llegues al piso- escucho su voz pero no era como debía de ser, sonaba con miedo, y como no tenerlo?, la chica que amaba estaba a la orilla de un precipicio y amenazaba con matarse si él la tocaba.
-No te amo a ti Seshomaru!, el único dueño de mi corazón de mi ser completo es él, y eso jamás podrá cambiar- su voz sonó decidida y orgullosa, lo miro directo a los ojos y fue cuando él pudo ver la verdad, dio un paso al frente y ella uno hacia atrás…un grito…un golpe…dolor…la había perdido.
Fin de flash back
Tuvo que sostenerse de un árbol para no caer, la respiración estaba demasiado agitada, veía un punto en la nada, se pasó la mano por el largo cabello y se dio cuenta de la realidad, había cometido dos veces el mismo error, había amado y había perdido, se dejó caer de rodillas al piso, intento meter de nuevo aire en los pulmones, aunque sabía que no era muy necesario, pero necesitaba sentirse un poco más sereno, miro al cielo buscando la respuesta, y un nuevo destello brillo en su cerebro, y el corazón le volvió a doler con más fuerza, cerró los ojos en un inútil intento de borrar esa imagen, pero no podía ya contener la verdad, giro en redondo para ver la entrada del establo, aun los chillidos de los animales eran fuertes, se respiraba su miedo, y de nuevo las imágenes lo envolvieron
Flash back
Corrió a la orilla y se lanzó también al vacío, pero el destino es cruel, ella se había lanzado y su cuerpo había chocado con una insignificante saliente, rompiendo su cabeza y matándola en ese instante, logro llegar a su cuerpo y que no sufriera más daño, la abrazo con ternura, grito su nombre, pero la mujer que sostenía ya no le podía contestar, la vida había abandonado ese cuerpo, un grito salvaje y dolido salió de su garganta, la abrazo con desesperación, y así estuvo un rato, hasta que la voz de su rival sonó a sus espaldas
-que le hiciste?- sonó con sorpresa, con dolor y con odio
-solo hice lo que tenía que hacer- logro que su voz sonara hueca, sin emoción y en un rápido movimiento limpio las lágrimas sanguinolentas, componiéndose en un instante, giro aun con el cuerpo de ella en sus brazos y la ropa manchada de sangre, al ver el rostro de él lo odio, lo odio porque el amor de esa mujer no era para el gran rey, sino para su odiado hermano, y en un movimiento impensable, le arrojó el cuerpo de ella.
-la ley es clara, no lo olvides- su voz sonó metálica y sin sentimiento- no puedes convivir con los humanos, ellos solo son alimento, son ganado y tú estabas perdiéndote, tenía que salvarte-
Su rival logro sostener el cuerpo de esa mujer que había amado neciamente desde que la conoció, muy en el interior suspiro aliviado y pidió su perdón, trago el nudo que tenía en la garganta y sin más dio la vuelta para marcharse, hasta que la voz quebrada de su hermano lo detuvo.
-Algún día tú sufrirás lo que yo y en ese momento yo te quitare tu alma así como tú me quitaste la mía-
Lo miro fijamente y sonrió con ironía, ya que lo que más amaba estaba muerta en los brazos de su hermano, ya no había posibilidad de que volviera a amar, jamás existiría nadie como ella.
Fin de flash back
Boqueo de nuevo, y la realidad le golpeo como una maza de hierro, porque las palabras de Inuyasha aun resonaban en su cabeza, y era verdad ahora él estaba perdiendo lo que más amaba a manos de su hermano.
Continuara….
