Capítulo 21
Si alguien sabe el significado real de estar nervioso podía entenderme, cada vez que miraba el reloj parecía que las agujas giraban más a prisa cada vez. Justo ahora que necesitaba que el tiempo se detuviera avanzaba cada vez más y más rápido.
Prometo que lo intenté, pero me fue absolutamente imposible poner atención en clase y por lo mismo me lleve más de una llamada de atención de parte de los profesores, que al parecer se habían puesto de acuerdo en dejarme como blanco de todas sus preguntas, incluso la profesora de literatura me hizo quedarme al final de la clase para preguntarme sobre mi sorpresiva falta de atención, a lo cual solo me limité a contestar que no había podido dormir bien en la noche ya que estaba un poco enferma.
Toda la mañana sentí las insistentes miradas y cotilleos de parte de todos los alumnos del instituto por la inesperada aparición de Edward, por lo cual me mantuve lo bastante alejada de todos las que sabía eran capaces de hacerme frente para obtener la información de primera fuente.
Durante el almuerzo como de costumbre me senté junto a Ángela, pero obviamente ella no estaba con la mejor cara después de lo ocurrido ayer, durante las clases me hablaba lo justo y lo necesario, ni una palabra más ni una palabra menos. Yo entendía que estuviese molesta conmigo porque me fui con Edward, pero ella también sabía todo lo que yo sentía... lo que nunca dejé de sentir, tenía muy claro todo lo que sufrí tras su partida, pero si yo fui capaz de perdonar a Edward ¿Por qué Ángela no lo iba a hacer?
-Ángela... si tienes algo que decirme ¿Por que no lo haces de una vez?, tú sabes que odio estar enojada contigo – Hablé fuerte y claro ya que tanto silencio entre nosotras me estaba incomodando.
-No estoy enojada contigo... mal que mal es tú vida y tú sabes lo que haces con ella, pero lo que me da rabia y aun no logro entender es como de buenas a primeras Edward aparece y tú te vas con el como si nunca hubiese pasado nada y todo entre ustedes siguiera mejor que nunca... de verdad me sorprendes Bella, después de todo lo que pasaste por su culpa... ¡Te faltó poco para lanzarte a sus brazos! – nunca había escuchado tan molesta a Ángela.
-No todo es como tu piensas, si ayer Edward vino a buscarme es porque hace un par de semanas atrás el habló conmigo, me explicó el por que se fue, me dijo muchas cosas... tu sabes que yo nunca dejé de quererlo, le pedí un tiempo y lo respetó a cabalidad, no me llamó ni me buscó...hasta ayer – dije intentando bajar el tono de voz solo para que Ángela me escuchara ya que sabía que muchos oídos estarían al pendiente de mi conversación.
-Claro... y tu creíste cada palabra que te dijo... Bella yo entiendo que lo único que quieras es estar con el y hacer de cuenta que nunca pasó nada, sé que estas enamorada y que estando así somos capaces de perdonar todo, sé que no logro nada con pelear contigo, hemos hablado este tema un millón de veces y ya sabes lo que pienso al respecto... pero si tu estas feliz con el, no tengo otra opción que apoyarte en las decisiones que tomes, mal que mal eso hacen las amigas.
Después de escucharla lo único que pude hacer fue abrazarla, ya que me importaba mucho lo que Ángela pensara, ella nunca me dejó sola y me acompañó en cada uno de mis ataques de angustia, estuvo a mi lado cada vez que necesitaba hablar con alguien, estuvo conmigo para subirme el ánimo aunque esa tarea pareciera imposible.
-Gracias, de verdad no sabes lo mucho que significa para mí saber que me apoyas.-Pero por favor prométeme que me mantendrás al tanto de todo, y que serás lo suficientemente inteligente para apartarte de su lado antes que te haga sufrir... de verdad no quiero que pases otra vez por lo mismo – dijo luego que nos separamos.
-Te lo prometo, todo lo que pase te lo contaré...
-Bueno en realidad no necesito saber todo lo que pase entre ustedes, creo que ahí algunas cosas que no necesito saber – por su tono de voz y su sonrisa supe que los ánimos estaban mejorando, ya que hasta se dio tiempo de molestarme un poco, logrando que para variar me sonrojara.
-¿Y hoy te va a venir a buscar otra vez? No encuentro razones para seguir ocultándose, ayer todos los vieron irse juntos – preguntó.
-Si va a venir en cuanto terminen las clases...pero preferiría que no lo hiciera – suspiré bajito imaginando lo que me esperaba.
-¿Por qué lo dices? Deberías estar saltando en un pie por que el venga por ti.
- Y me encanta que lo haga, pasaría todo el día a su lado si fuese posible... pero el problema es que quiere hablar con mi papá y estoy aterrada... me asusta la reacción que tendrá Charlie cuando sepa que volvió y que yo lo perdoné...solo espero que mantenga su arma lo bastante alejada de Edward en cuanto comencemos a hablar – tirité de solo pensar en eso.
Luego de conversar con Ángela me sentí un poco más relajada ya que ella se encargó de repetirme a cada momento que todo saldría bien, y yo necesitaba creer eso. Más rápido de lo que quisiera el sonido del timbre me indicó que la hora de hablar había llegado, guardé mis cuadernos y libros en la mochila, tomé y boté todo el aire que pude y me encaminé hacia la salida.
Las miradas y cotilleos comenzaron otra vez –¿Es que a caso nunca se cansarían de meterse en la vida de los demás?– caminé rápidamente sin mirar a nadie, para cuando llegué al estacionamiento, levanté la mirada y me encontré con el dueño de todos mis pensamientos apoyado en su flamante Volvo, al darse cuenta que yo también lo miraba comenzó a caminar lentamente hacia mi y sentí como el pulso se me aceleraba, caminé intentando poner un pie delante del otro para no tropezar, y lo logré ya que llegué a su encuentro sin si quiera una caída.
-Hola... otra vez – dijo mientras esbozaba una de sus sexys e irresistibles sonrisas, para luego darme un corto beso en los labios.
-¿Lista para irnos? – preguntó mientras miraba por sobre mis hombros, ya que los murmullos tras nuestro casi imperceptible beso -para mi gusto- se habían hecho cada vez más audibles.
-Para nada... pero vámonos pronto – señalé mientras tomaba su mano para que saliéramos lo antes posible del estacionamiento ya que las voces de mis compañeros lo único que lograban era que me pusiera cada vez más nerviosa.
Abrió la puerta del copiloto para que yo entrara y lo hice rápidamente, al instante el asiento junto a mí estuvo ocupado, Edward entrelazó sus dedos con los míos y se besó el dorso de mi mano suavemente haciéndome sentir como si miles de mariposas se apoderaran de mi estómago.
-Tranquila amor... te prometo que todo va a salir bien, sabes que esta conversación es necesaria si queremos estar juntos sin tener que escondernos.
-Lo sé, de lo contrario hubiese hecho lo imposible para hacerte cambiar de opinión... pero prométeme que ante la más mínima idea que tenga Charlie de sacar su arma, de golpearte o de lo que sea, me lo vas a hacer saber... no sé, me apretas la mano o lo que sea... ¿Lo harías cierto? – le pregunté muy nerviosa, pero al parecer esto le causó gracia, ya que rió bajito y luego meneó la cabeza de un lado hacia otro.
-Mi pequeña...tú sabes que Charlie no podría hacerme daño alguno y sabes que no dejaría que el se diera cuenta de que algo raro anda conmigo... pero si eso te hace sentir mejor, te prometo que ante cualquier pensamiento que tenga te lo haré saber... pero tienes que relajarte no pasara nada malo... Confía en mi – Dijo manteniendo sus bajo mi mentón para evitar que yo bajara la mirada y luego me dio un suave beso en los labios, para después arrancar el auto hacia nuestro inevitable destino.
Una vez que estacionó el auto en frente de la casa, no pude evitar ponerme más nerviosa de lo que ya estaba. A pesar de todo, confiaba en Edward, y sabía que el hablaría con Charlie y que todo se aclararía. Pero tenía que ser realista también, ya que mi padre no nos lo pondría fácil, pero yo sería capaz de todo por no separarme nunca más de Edward, pasé demasiado tiempo alejada de el, y no tengo intenciones de repetirlo. Además falta muy poco para que el año escolar termine y me tenga que ir a la universidad, lo cual facilitaría mucho las cosas si es que Charlie se pone difícil.
Una vez dentro de la casa Edward se sentó en el sillón y palmeó a su lado para que me sentara junto a el, pero cuando me disponía a hacerlo me tomó entre sus suaves y fuertes brazos y me sentó en su regazó, lo cual agradecí inmensamente ya que sentirlo cerca ayudaba a estar un poco más relajada, o por lo menos hacia que lo intentara.
-Bella tienes que calmarte...tu corazón parece que se va a salir de su lugar de tan rápido que late – Susurró bajito mientras acercaba suavemente la palma de su mano hacia mi corazón... algo que hacia que este latiera más a prisa y no precisamente por el nerviosismo de la conversación.
-Te prometo que lo intento...pero si supieras todo lo que Charlie decía acerca de ti me entenderías, sé que el no sería capaz de hacerte nada...de todos modos no lo conseguiría., pero aún así no logro tranquilizarme – Declaré mientras me acurrucaba aún más entre sus brazos.
-Si yo fuera tu padre estaría odiando al imbécil que fue capaz de abandonar a tan precioso e inigualable ángel... así que créeme que te entiendo – Podía sentir como su voz cambiaba ante cada palabra dicha, había variado desde el tono más dulce a una voz cargada de dolor y rabia.
No pasó mucho hasta que Edward me levantó suavemente de su regazo para hacer que me sentara a su lado, lo cual indicaba que faltaba poco para que Charlie llegara. Y efectivamente, no pasó más de un minuto hasta que se sintieron las llantas de la patrulla chirriar sobre el pavimento.
Ahora si que podía sentir como si el corazón se me fuera a salir dl pecho, incluso Edward se notaba nervioso, pero intentaba controlarlo. Ambos nos pusimos de pie al instante en que sentimos el cerrojo de la puerta ceder ante las llaves, mi ángel entrelazó sus dedos con los míos y me dio un fugaz beso en la frente antes que el tan esperado pero aterrador momento llegara.
-¡¿Bella?!...¡¿Dónde estás?! – Al escuchar la voz de Charlie cerré los ojos y apreté aún más fuerte la mano de Edward, ya que por el tono de voz con el que habló, me dejaba más que claro que ya había notado el auto estacionado frente a la casa... y obviamente había reconocido al dueño.
-Aquí...Aquí estoy papá - Fueron las únicas palabras que logré juntar en una oración coherente.
Instantáneamente sentí las fuertes pisadas de Charlie cada vez más cerca, Edward respiró profundamente varias veces, aunque ambos sabíamos que no lo necesitaba.
-¡¿Isabella, me puedes explicar que hace el aquí?! – Dijo con el seño fruncido, mientras fulminaba con la mirada a Edward.
-Jefe Swan... Si me permite hablar podré explicarle todo – Habló con un tono tan calmado, que yo ni siquiera con todos sus años de práctica hubiese logrado tener.
-¿Y que me vas a explicar?...Que abandonaste a mi hija de un día para otro sin mayores explicaciones, sin importarte lo que podía o no llegara sentir con tu partida – No puedo decir que habló, ya que cada palabra la decía en un tono más alto que la anterior.
-Jefe Swan, yo sé que fui un estúpido al dejara Bella de ese modo, pero créame que cada día que estuve lejos de ella fue un infierno... anhelaba el día de poder volver a verla, usted ni se imagina cuanto amo a su hija – Rebatió firmemente, pero yo sabía que eso no convencería a mi padre, aunque a mi sus palabras me tuviesen alucinando.
-Y si la amas tanto como dices... ¿por que volviste hasta ahora? ¿O a caso querías que ella corriera a buscarte, a implorarte de rodillas que volvieras?... Tú no sabes todo lo que sufrió Bella por tu culpa, ni te imaginas cuantas noches despertaba llorando y gritando a causa de tu estupidez...¡¡Maldición!!No quería comer, no hacía absolutamente nada, no salía, no quería ir al instituto, por que todo le recordaba a ti... y ahora tienes el descaro de regresar y mantener la mano de mi hija entrelazada con la tuya...No puedo creer Isabella que caigas otra vez en sus mentiras
-Mira papá... entiendo que estés molesto, y que no comprendas el por que Edward está aquí conmigo, pero como tu miso dijiste cuando el se fue no sentía las ganas de hacer absolutamente nada... por que desde el día que el se cruzó en mi camino pasó a ser parte fundamental de mi vida...Ya lo perdí una vez y conversamos al respecto, lo entendí y lo perdoné... por que lo amo papá y nunca dejé de hacerlo... y no estoy dispuesta a alejarme otra vez de el – Dije con las fuerzas que nunca creí tener, pero estaban discutiendo frente a mi, como si yo no hubiese tenido elección respecto a Edward, como si el me hubiese obligado a volver a su lado.
- No entiendo Isabella...juro que no te entiendo, hace tan solo un par de semanas Jacob era tu novio...y te veías feliz a su lado y ahora como si nada aparece Edward y corres a sus brazos como si nada...
- Lo que sentí por Jacob nunca fue amor... por lo menos no ese tipo de amor que tú crees, me he enamorado solo una vez, y ese hombre está frente a ti papá... No te pido que me des tu autorización para estar con Edward, por que créeme que voy a estar con el aunque tu te niegues – dije intentando mantener una postura firme y decidida, pero pronto mi fuerza comenzaba a flaquear.
-Tú sabes lo feliz que era cada día al verlo y ahora que ha regresado siento que mi vida ha vuelto a ser completa, que lo que me faltaba para ser feliz ya lo recuperé...Papá por favor intenta comprenderme, sé que es difícil hacerlo... pero es importante para mi que por último lo intentes – Dije esto último con la voz entrecortada ya que estaba siendo completamente sincera, ya que no podría ser feliz completamente si Charlie se oponía.
Charlie no apartaba la vista de nosotros, su mirada dolía así que solo pude ocultar mi rostro en el pecho de Edward, mientras el pasaba sus brazos por mi espalda y me abrazaba fuertemente, el cielo podría estar cayéndose a pedazos, pero estando en los brazos de mi ángel cualquier cosa era posible de soportar.
-Jefe Swan le prometo que nunca más permitiré que Bella derrame una lágrima por mi causa... la amo como nunca e amado a nadie, volví a penas supe lo de su accidente y desde ese día no he regresado con mi familia, sentía que si desaparecía aunque sea un día podría perder a Bella definitivamente, pero mucho tiempo antes tuve los deseos de volver e implorarle de rodillas si fuese necesario para que me perdonara... pero ella se veía alegre junto a Jacob... y yo no iba a destrozar nuevamente su felicidad – habló mientras con el dorso dejaba suaves caricias en mi rostro.
-Créame q sé lo mucho que debe odiarme... nadie debería hacer sufrir a alguien como yo lo hice con Bella... pero le pido solo un oportunidad para demostrarle cuan importante es ella para mi...daría mi vida, mi alma si fuese necesario por verla sonriendo, por recuperar a la mujer que me robó la razón – Habló con calma, y ante cada palabra me fue inevitable sentir como las mejillas se tornaban cada vez más rojas, nunca antes había hablado de mi de ese modo frente a alguien que no fuese de su familia.
Volví mi cara hacia Charlie sin soltar el agarre de mis brazos en torno a la cintura de Edward, su rostro denotaba confusión, miraba a Edward con rabia pero cuando fijó sus ojos en los míos, pude ver claramente como su mirada se endulzó tras escuchar mi petición luego que pude hablar.
-Por favor Papá... Edward es lo más importante que me ha pasado en la vida, no me pidas que me aleje de su lado – dije sintiendo como el pecho se me oprimía ante cada palabra, estaba hablando con el corazón frente a Charlie como nunca antes lo había hecho.
-No puedo negarme cuando me pides algo de esa forma... cuando veo que la alegría que nunca creí volver a ver en tus ojos, de un día para otro vuelve a iluminarte...sé lo testaruda que eres y aunque yo me oponga harás hasta lo imposible por estar con el... te quiero hija y solo deseo tu felicidad, y después de esto me has dejado muy claro al lado de quien logras estar de ese modo – dijo con un suave tono de voz mientras se acercaba lentamente hacia nosotros, hasta llegara tan solo un par de pasos de distancia.
-Pero estaré al pendiente Edward, la confianza que te tenía se perdió y deberás ganártela nuevamente... te prometo que se me va a olvidar que soy el jefe de policía si vuelves a dañar a Bella y solo seré su padre, y te juro que eso no te va a gustar – declaró con el ceño fruncido, observando cada gesto de Edward.
-Le juro que me preocuparé día a día de recuperar su confianza y de hacer que Bella sea la mujer más feliz que esté parada en la faz de la tierra... nunca más la verá llorar, se lo prometo.
Una gran sonrisa apareció en mi rostro al ver que Charlie le extendió la mano a Edward para que este la estrechara.
-De verdad chico deberías pedirle a tu padre que te haga un chequeo, pareces una piedra de lo frió que estás - Dijo Charlie un poco preocupado.
-No se preocupe Charlie, se lo pediré a Carlisle – Edward sonrió ante las palabras de mi padre, y yo no pude evitar hacer lo mismo.
De pronto el terror que se había apoderado de mi desapareció completamente, y podía sentir como la tranquilidad volvía a reinar, si no supiera que Jasper se encontraba lejos de aquí juraría que estaba encargándose de relajarme.
Por fin todo estaba volviendo a ser como cada noche soñé, por fin podía sostener la mano del hombre que amo frente a mi padre y sentir que todo estaba bien... bueno casi todo, ya que Jacob de seguro no querría volver a saber de mi al enterarse de las buenas nuevas, pero por ahora solo me encargaría de disfrutar el maravilloso momento que había estado esperando por tanto tiempo que llegara.
