Ante todo:

DISCLAIMER: los personaje pertenecen a Stephenie Meyer, aunque la historia es mía.

Las cursivas son conversaciones telefónicas o conversaciones que se oyen en la lejanía.

Los pensamientos de los personajes están escritos "entre comillas".

La historia está escrita desde el punto de vista de… pronto lo descubriréis, aunque es fácil de descubrir. R.C.

.-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-.

21. PREPARACIONES.

Ya ha pasado un mes y aun no hay noticias de Jacob. Si no fuera por mi pequeño Alexander, no tendría fuerzas ni para levantarme de la cama. Por las mañanas, iba con mamá al pueblo y el abuelo Charlie y yo desayunábamos juntos con el niño. Cuando se marchaba a trabajar, iba a pasear por el pueblo y la reserva.

Alexander ya tenía la apariencia de un niño de poco más de un año. Ya hablaba y, gracias a Dios, mamá había gravado el momento en que dijo su primera palabra. Estábamos en mi dormitorio, mirando las fotos que Jacob y yo nos hicimos en París y, en ese momento, Xander señaló a Jacob y le llamó papá. Fue un momento muy emocionante y triste al mismo tiempo. Triste porque Jacob no había estado presente en ese gran momento.

Comíamos en La Push, en casa de Billy o en casa de Emily, con ella y el pequeño Samuel. Por la tarde, ayudaba a Rosalie con el coche, que estaba casi a punto, mientras Alexander jugaba con Esme y Jasper.

Por la noche, cenábamos a solas, mientras los demás… bueno, aun no se que es lo que hacen todas las noches. Seguían ocultándomelo.

Garret y yo nos veíamos a escondidas por las noches, antes de que llegara a casa. Él era el único que me iba contando las novedades. El vampiro que me estaba buscando, se había marchado a la semana de llegar a Forks y Jacob… "Donde estás, Jacob? Siento morir teniéndote tan lejos de mí."

- Ya te vas? – dijo mi padre.

- Si. El abuelo me espera. Desde que conoció a su bisnieto se le ve muy feliz.

- Creo que deberíamos empezar a ir mirando una universidad. El curso empieza en un mes.

- No quiero estudiar. Aun no. Ahora voy a centrarme a Alexander.

- Piénsatelo bien, Nessie. – dijo con cara preocupada. Suspiré y asentí con la cabeza.

- De acuerdo. Bueno, mamá me está esperando en el coche. – besé la mejilla de mi padre y me fue con Xander cogido de mi mano.

Ese día no tenía ninguna intención de ver al abuelo Charlie, más que nada porque él iba a ir a pescar con un compañero de trabajo. Nadie lo sabía, y era mucho mejor así. Mi intención era reunirme con Garret. Me había dejado un mensaje en el buzón de voz del móvil que me había comprado mi tía Alice diciendo que tenía noticias.

Cuando mamá me dejó en la casa del abuelo Charlie, entré y me encontré con Seth. Habíamos quedado allí. Mi amigo se iba a quedar con Xander mientras yo hablaba con mi amigo.

Hasta que no estuve segura de que mamá se había ido, no salí de la casa. Me encontré con Garret en el instituto. Cerca de allí, había una pequeña zona boscosa y decidimos que sería el lugar apropiado para nuestro encuentro.

- Hay buenas noticias? – dije sentándome en el suelo. Garret hizo lo mismo a mi lado.

- Al parecer el Vulturi nunca se fue, solo ha estado escondido éstas tres últimas semanas. Tiene a Jacob en su poder.

- Y tú sabes donde están? – dije cogiéndole de la mano.

- Si. En Port Ángeles, si no me equivoco. Tenemos dos días, como mucho para ir a por ellos. Tenemos que prepararnos para lo peor.

- No me digas eso, Garret. – supliqué. "Jacob no puede estar muerto."

- Me refiero a que no creo que el Vulturi esté solo. Podría haber más.

- Ah! – dije algo más tranquila, pero tampoco mucho.

- Así que, empecemos.

Garret se puso en pie y, cuando quise darme cuenta, se abalanzó sobre mí. Estuvimos entrenando durante toda la mañana. Gané todas las peleas menos una. Cuando Garret ganó, empezó a dar brincos por todo el bosque, riendo.

- Aun tienes de esos cuchillos tan mortíferos? – dijo cuando ya volvíamos al instituto.

- Tengo un par, aunque Cayo también tiene uno. Estoy deseando que sea él. Quiero pillarle y cargármelo.

- Reserva tus fuerzas para pasado mañana. – dijo cogiéndome de la mano. – no pienses en nada. Nos veremos mañana, a la misma hora. – dijo antes de besar mi mejilla.

- Hasta mañana.

Me marché a toda prisa hacia La Push, ya que Seth me había dicho que llevaría allí al niño. Les encontré a los dos en la playa, jugando a hacer castillos de arena con el pequeño Samuel.

Sonreí al verles. Seth era como un niño grande, mientras que Samuel y Alexander parecían un par de hombrecitos.

- Como ha ido la mañana? – me preguntó Seth levantándose del suelo.

- Ha sido muy provechosa. – dije intentando que solo Seth me entendiera.

Desde que Alexander había empezado a hablar, se chivaba de todo. Edward sabía muy bien como sonsacarle la verdad. Y gracias a Dios, mi padre no podía leerle la mente. "Dios bendiga el don de mi madre."

Me senté con ellos en la arena y Seth hizo lo mismo a mi lado. Estuvimos ahí hasta que terminamos el castillo de arena entre los cuatro.

- Mami, donde has ido?

- He ido a hablar con un amigo, pero no se lo digas a nadie. Es nuestro secreto. Vale? – dije sentándole en mi regazo. Le aparté el flequillo de la cara y besé su frente.

- Vale.

Alexander tenía el cabello cada vez más rubio. Cada día se parecía más a su padre, pero con el pelo rizado, como yo.

- Lo has pasado bien con el tío Seth?

- Si. Hemos desayunado en la casa del abuelo y hemos venido a buscar a Samuel para jugar. Yo quería bañarme, pero el tío Seth no me ha dejado.

- Y ha hecho bien. Hace mucho viento y podrías enfermar. – dije ahora acariciando sus sonrojadas mejillas. Otro día, cuando haga calor, tú y yo vendremos a bañarnos.

- Vale. Y papá?

- Volverá pronto, lo prometo. – intenté ser fuerte, pero no pude.

- No llores mami. – mi hijo llevó sus manitas a mi rostro y secó mis lágrimas. Casi hablaba como un niño de unos tres o cuatro años, aparentaba uno y pocos meses y apenas tenía tres meses.

- Vamos a casa de Billy. – cogí a Xander con un brazo y me levanté del suelo. – Seth, nos vamos a ver a Billy.

- Creo que mi madre está allí.

- Genial. Hace días que no la veo. Adiós, Samuel.

- Adiós tía Nessie. Adiós Xander.

- Adiós Sammy.

Dejamos atrás a los chicos y fuimos hacia la pequeña casita en la que vivía billy, que nos recibió con una gran sonrisa. Comimos con él y con Sue, ya que Leah se había marchado en cuanto me vio llegar. Solo me molestaba porque Xander me había preguntado porque Leah no le quería.

Billy volvió a preguntarme si teníamos noticias sobre Jacob, pero en cuanto vio mi reacción, cambió de tema radicalmente. Me explicó que en la reserva estaban todos investigando la desaparición de Jacob, pero que no había noticias sobre él. Por eso Sam estaba tan frustrado. Odiaba no poder ayudar a su hermano. Y le entendía. Yo me sentía igual que él.

- Mami, tengo hambre. – dijo Xander mientras Sue se marchaba y yo me sentaba en el sofá.

- Acabas de comer.

- Pero yo quiero tarta.

- No vas a comer tarta. Ya has comido mucho. Ven a sentarte a ver el partido con Billy y conmigo.

Vimos el partido de fútbol que echaban esa tarde, y no nos fuimos hasta que no hubo terminado. Decidimos volver a pie a casa, aunque estaba bastante lejos de allí. Emmett le había enseñado una canción a Xander y fuimos cantándola una y otra vez durante todo el camino, saltando y riendo. Conseguí olvidar, por un momento, todo lo malo que nos rodeaba, y solo existíamos Alexander y yo.

Cuando llegamos a los terrenos de la casa, Xander insistió en que le cogiera en brazos y de durmió al instante.

Para variar, toda la familia estaba en el salón y se quedó callada en cuanto me oyeron llegar. En ese momento, el peso de la realidad cayó sobre mí. Reuní todas mis fuerzas, llevé a Xander a su cuna y bajé de nuevo al salón.

- Que pasa ahora?

- Nada. Que va a pasar? – dijo Emmett sin convicción.

- Y como soy idiota, voy yo, y me lo creo. – dije marchándome hacia la cocina, ignorando la cara de sorpresa de los demás.

No me quedé en la cocina, sino que me marché hacia la casita del bosque. Una casa en la que hacía bastante tiempo que no ponía un pie.

Había aguantado muchas cosas y, por Xander, no me había derrumbado antes. me dejé caer en el sofá y empecé a llorar desconsoladamente, intentando ahogar el llanto cubriéndome la boca con las manos.

Mentiras y más mentiras. Jacob desaparecido, alguien, no sabíamos quien, de mi antigua familia, había vuelto a la ciudad, aunque no se había dejado ver. y mi pobre niño… él cada día preguntaba por Jacob y yo ya no se ni que decirle. No se como explicarle que Jacob ha desaparecido, si cada vez que digo su nombre o pienso en él siento como si un puñal atravesara mi corazón.

- Renesmee, estás aquí?

"Ya sabes que si."

- Puedo entrar?

"Para qué? Para contarme más mentiras?"

- No. Renesmee, nosotros…

"Perdona que me comporte como una niñata, pero necesito estar a solas. Es todo muy duro, y necesito pensar. Pensar en privado."

- Lo entiendo. Te dejo a solas, pero vuelve pronto a casa. Duerme un poco y vuelve.

"De acuerdo. Gracias."

Oí como los pasos de mi padre se alejaban y, en cuanto estuve segura de que volvía a estar a solas, seguí derramando más lágrimas hasta que me quedé sin, tumbada en el sofá, abrazada a mis piernas, intentando no pensar en nada, pero no lo conseguí.

En mi mente aparecieron cientos de recuerdos. Recuerdos de mi vida en volterra, junto a Demetri y Félix, mis dos mejores amigos. Cayo y yo trabajando juntos con mis mortíferos cuchillos, Aro y yo estudiando, Marco… Marco fue el que me sacó de la celda. Él nunca me atacó, aunque tampoco hizo nada por ayudarme. Iba a ser uno de los pocos que se iba a librar de mí.

Terminé durmiéndome, soñando con Alexander, aunque no dormí ni una hora. Me levanté del sofá y llamé a Garret.

- Garret, es muy precipitado que actuemos hoy?

- Si, lo es.

- No creo que pueda soportarlo mucho más.

- Nos vemos en Port Ángeles. En media hora.

- Hago una llamada y salgo. – colgué el móvil y lo lancé contra el sofá.

Sabía que mi madre tenía algo de ropa en esa casa, así que decidí cambiarme de ropa en un intento de que no se notara tanto mi olor. Me vestí con unos piratas blancos y una camiseta verde, larga, sin mangas. Me recogí el pelo en una coleta alta y volví al salón. Me puse mis deportivas y cogí mi móvil de nuevo.

- Diga?

- Seth. Ha llegado el momento.

- Ya? – exclamó, sorprendido. Él era el único que conocía nuestro plan. – donde estás ahora?

- En la casita del bosque.

- Voy para allá.

- Nos vemos en unas horas. Si no te llamo antes de mañana al medio día, empieza a preocuparte.

- Hablamos.

Colgué el teléfono y lo dejé sobre la mesa. Fui al dormitorio, donde había escondido mis armas días antes, y salí de la casa a toda prisa y, aprovechando que ya se había echo de noche, corrí lo más deprisa que pude en dirección a Port Ángeles, tardando quince minutos en llegar. Garret ya estaba allí.

- A donde vamos, Garret?

- Cerca de aquí hay una mansión abandonada.

- Conozco la casa, Desde el sótano se puede acceder a un túnel que lleva a… bueno, a varios lugares. Como vamos a saber que túnel seguir? – dije colocando los cinturones en mis muslos y los cuchillos en ellos.

Empezamos a caminar hacia la casa, mientras que seguíamos hablando.

- Sabremos que camino elegir por el olor.

- Ya. Pero es que yo tengo problemas de olfato. Todos los olores me parecen iguales.

- Lo recuerdo. Bueno, yo olfatearé y te indicaré que camino seguir.

- Echo.

- Ya hemos llegado.

Nos detuvimos ante la mansión abandonada que me había dicho Garret. Dudé un poco, pero mi amigo me cogió de la mano y entramos. Era una casa preciosa. Si por fuera parecía que estuviera abandonada, por dentro parecía todo lo contrario. Era una casa de lo más lujos, aunque todos los muebles tenían varias capas de polvo sobre ellos. Recorrimos todas y cada una de las habitaciones de la planta baja, que no eran pocas, en busca del sótano, hasta que lo encontré. Había una puerta en la cocina que parecía dar a un armario, pero en realidad era la puerta que daba al sótano.

Garret entró primero y yo le seguí al momento. Sin mediar palabra, me indicó el camino que debíamos seguir. Fuimos por el túnel que estaba más alejado. No se oía nada, pero Garret parecía saber muy bien cual era el camino que debíamos seguir.

Había varias puertas, pero no hicimos caso a ninguna de ellas. Según mi reloj, estuvimos caminando cerca de una hora, hasta que al fin encontramos unas escaleras que daban por finalizado el túnel. Subimos por la escalera de mano y aparecimos en una oscura habitación.

Garret me ayudó a pasar por la trampilla y salimos de la habitación.

- Hay más de un rastro. – susurró Garret.

- Y cual debemos seguir?

- Hay uno que reconozco, pero el otro es desconocido para mí.

- Que hacemos? – dije empezando a ponerme nerviosa.

- Seguiremos el conocido. Es por ahí. – dijo señalando una puerta.

- Vale.

Cogí aire e intenté armarme del valor suficiente para poder afrontar lo que estaba a punto de suceder. "No es tan difícil. Sigues siendo la misma de antes. Actúa con seguridad. La venganza está a una puerta de distancia." Dejé atrás a Garret y entré en la habitación que me había indicado.

- TÚ?

.-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-.

.-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-.

Otras historias Jacob X Renesmee, en proceso.

- Conociendo el amor.

- Juntos por un error, juntos por amor.

- La primera noche.

- Un deseo un poco accidentado.

- Deseando enamorarme.