Capítulo 20:
Una cabaña muy degradada por la humedad se pudo apreciar a lo lejos. El auto se estacionó frente a ésta. Un joven moreno y delgado se bajó y se dirigió directo a la cajuela del coche.
-Vamos baja- ordenó.
Cindy apoyó sus piernas sobre la tierra. Se encontraba adolorida, un hormigueo le recorrió las piernas hasta subir a su cintura, donde pensó que se desvanecería allí mismo.
-¡No tengo todo el dia!- agarró uno de sus brazos y la arrastró junto con él hacia la puerta.
La madera curtida y podrida sostenía los cimientos de la propiedad. Un olor repugnante invadió las fosas nasales de la rubia y de inmediato pudo sentir un dolor en sus extremidades indicándole que su estadía allí sería muy larga.
-Esta casa era de mi abuelo- admiró el lugar- él era leñador y murió hace unos años.
Cindy se arrinconó en un costado. Se arrodilló y llevó sus piernas hacia su pecho logrando poder abrazarlas. Un escalofrió la invadió al escuchar esas palabras.
-Con esto ya debes suponer algo- sonrió con socarronería.
Nick decidió tomarse un respiro. Debía pensar las cosas con claridad. Agarró la botella de vidrio. La apretó con fuerza y vertió su contenido en un vaso de cristal. Un líquido amarillento mezclado con algunas partes marrones se pudo observar. Cindy se dio cuenta de que su verdugo se iba a propasar,otra vez con ella. Tenía que buscar ayuda, pero la idea era ¿cómo?
El olor a hospital se pudo sentir desde la entrada. Hugh Neutron no era muy recurrente con sus visitas al médico, pero de vez en cuando una rutina médica era necesaria. No le gustaban esas cosas, pero cuando los dolores en el cuerpo se hacían notar era recurrente prestarle atención.
Con paso lento y arrastrando un poco los pies se acercó a la recepcionista.
-¡Disculpe!- apoyó el codo en el mostrador- vengo a ver al "Dr. Foster".
Una mujer de cabello cobrizo lo observó con resignación. Se notaba que siempre hacía lo mismo con cada paciente y su rutina, ya le llegaba a resultar cansadora.
-Sí, él está atendiendo- miró la pantalla de la computadora- dígame su nombre.
-¡Hugh Neutron!- vaciló el hombre.
Miró en los registros y encontró el turno reservado. Se quitó los anteojos y lanzó un bufido.
-Acá está. Adelante y espere en ese lugar- señaló unos asientos cerca de una puerta negra.
-Gracias- Hugh se encaminó hacia el sitio mencionado.
Unos quince minutos más tarde ya se encontraba dentro del consultorio del doctor. El señor Foster era un fiel amigo suyo y de vez en cuando salían a tomar unas cervezas en los bares de la cuidad.
-¿Qué te pasa amigo?
-Vine por el chequeo- Hugh no estaba de ánimos.
Al pasar por todos los controles y dar positivos con los resultados. Un alivio lo invadió. Ahora sí podía respirar con tranquilidad.
-No era nada y tú le temes a esto- el doctor busco un archivo en su computadora.
-¡Ya deja ese aparato!- al señor Neutron podía resultarle irritante, cuando alguien usaba la tecnología y no le prestaba atención.
-Tengo una noticia para darte- advirtió secamente el hombre.
-¿Qué es?- contestó sin ganas.
Su amigo trató de hallar el momento adecuado para soltar semejante información. Al enterarse de eso, sabía que tenía que contarle lo sucedido a su compañero de borracheras.
-Bueno... es algo que me enteré hace poco y...-hiso una pausa- es sobre Nick.
-¡Ya habla Raymond!- gritó exasperado Hugh.
-¡Nick no es tu hijo!
Esas palabras retumbaron sus oídos y desde allí supo que todo ese tiempo había estado viviendo una farsa con un intruso dentro de su casa y este estaba conviviendo con su familia.
-¿Es verdad?- un ahogo lo invadió.
-Me temo que sí- giró la pantalla de la computadora- hace unos días me llamaron desde el laboratorio del hospital y me dijeron que Nick, falsificó unas pruebas de "ADN", y bueno... se hiso pasar por tu hijo.
Hugh no sabía cómo reaccionar. Nunca se le cruzó por la mente que todo fuera una mentira. Cuando se enteró de que Nick era también un integrante de la familia, se emocionó mucho. Ya lo había hecho con la llegada de su hija y al saber de que tenía otro hijo, no trató de buscar respuestas en su preciso momento.
-¿Pero, por qué?- en esos instantes sólo quería golpear a su hijo.
-No lo sé. Sólo te digo que de ahora en adelante. ¡Debes tener cuidado! Él puede ser muy peligroso y tienes que pensar en la seguridad de tu familia- Raymond resultó ser un buen amigo pensó con firmeza.
-Lo haré. Ahora me voy y gracias- se saludaron con un fuerte abrazo- ¡me voy a sacar al intruso de mi casa!
-Sí, así me gusta- Nick la tenía atrapada bajo su cuerpo- sólo quédate quieta.
Lágrimas y más lágrimas recorrían las mejillas de la rubia. Su cuerpo comenzaba a desvanecerse y sus fuerzas ya se estaban agotando para poder continuar forcejeando con aquel depravado.
-¡Soltáme!- lloriqueó.
-Tu hombre no podrá salvarte.
Comenzó a besarle el cuello. Pasó sus ásperas manos por sus curvas, y en cada parte se tomaba su preciso momento. Quería tomarse el tiempo necesario, pero sabía que su torpe colega allá fuera. Podría echar todo su plan a perder. Espero que no lo haya arruinado
La puerta de la cabaña se abrió de par en par y Nick se volteó a observar quien era el intruso que irrumpió en su propiedad. Se quedó atónito al ver quién era y un estremecimiento tremendo le recorrió la espalda.
-¡Ahora sí te haré mierda!
El castaño agarró la botella de whisky y la partió a la mitad contra la mesa de madera que a un costado se encontraba. Se dirigió hacia su enemigo y dispuesto a dar la primera paliza. Se puso en posición de combate.
-¿No lo harás?- imploró en tono suplicante el moreno.
Nick se apresuró y al ver que su oponente estaba distraído. Lanzo antes su ataque. Le propinó una buena trompada en la cara que dejó tirado en el suelo al joven castaño.
-Ves, ¡yo soy el mejor!- besó su adolorido puño.
Cindy alejada de la situación logró escaparse de la cama y también se decidió a atacar. Había recordado, sus tan preciadas clases de defensa personal, que en esos momentos le salvarían la vida a ella y a su chico que yacía noqueado en el piso.
-¡Nick!
El muchacho se volteó a mirarla, pero un puño femenino lo interceptó y lo golpeó en la quijada. El dolor le recorrió toda la piel y su cuerpo impacto contra la podrida madera. Cindy dio una patada y le pateó, una última vez, sus partes íntimas dejándolo inconsciente al instante.
-¡Wow!- se frotó las manos- soy única.
Sorprendida por su acción se decidió a despertar a su novio.
-¡Jimmy!-le tocó la mejilla- vamos despierta.
Un adolorido y aturdido joven recuperó la conciencia. Se encontraba perdido y al ver a su amada rubia sus latidos se calmaron.
-¿Qué paso?
-Tu ayuda fue en vano y debo de admitir que las clases de "Tai Chi". Funcionaron a la perfección.
-¡Ohh!, es eso- Jimmy la abrazó con fuerza- me alegro que estés bien.
Se fundieron en un apasionado beso. Su adorada rubia, ya no sería su damisela en apuros. La torpeza que le había contagiado Nick en sus años de noviazgos, ya se había esfumado y de inmediato volvió a ser la chica valiente y audaz de la cual una vez se enamoró.
-¡Salgamos de aquí!- mencionó el muchacho.
Con la victoria entre sus manos, se encaminaron abrazados hacia la salida y lograron escapar de aquel horrendo lugar.
CONTINUARA...
