Capítulo 21: Teniente y la cena.

Se removió en la cama al escuchar el sonido insistente de su celular, insistente y lejano. Se sentó en la cama, aun con los ojos cerrados y su cabello por todos lados. Quería asegurarse que era su celular y no otra cosa como había sido el caso en la madrugada.

Si, era su celular. Abrió los ojos de golpe y saltó de la cama, buscando su teléfono. Debió ser precavida y haber aprovechado su momento de desvelo para buscarlo, pero se enfocó tanto en la conversación que olvidó por completo el evitarse la molestia y el estrés de buscarlo apurada.

Recorrió casi todo el departamento con la bata puesta, buscando entre su ropa y finalmente lo encontró en su chaqueta, la cual estaba prácticamente al lado de la puerta de entrada. Se avergonzó al darse cuenta de que nuevamente no aguantaron y corrieron a la cama. Negó con la mirada quitándose esos recuerdos vergonzosos y tomó el celular.

Ya había dejado de sonar.

Tenía ya tres llamadas perdidas de Yang.

Frunció el ceño y caminó hasta el dormitorio. Quería asegurarse que Weiss seguía dormida. La conocía y sabía que era mala para madrugar. La encontró con los ojos entrecerrados y una cara de odio a la humanidad. Soltó una risa. Era adorable, incluso con su mal humor matutino.

"¿Quién te llama tan jodidamente temprano?"

Ahora soltó una carcajada.

"Yang."

Se acostó en la cama y de inmediato se dio cuenta. Había olvidado que el mundo seguía girando.

"Mierda."

Weiss se alertó y se sentó en la cama, con preocupación en su mirada.

"¿Qué pasó?"

Sonrió ante la actitud de la mayor y quiso besarla. Terminó frunciendo el ceño, mirando el aviso de las llamadas perdidas.

"Ella llegaba hoy con Blake a pasar un par de días conmigo. Supongo que con todo lo que pasó con el entrenamiento, con el concierto y con mi depresión lo olvidé por completo."

Weiss frunció los labios y parecía pensativa. Le iba a preguntar que pasaba, pero su celular volvió a sonar y se vio obligada a contestar.

"¿Hola?"

"¡Al fin contestas! ¿Qué has estado haciendo que no tomas el maldito celular? ¡Llevo llamándote la última media hora!"

Hizo un puchero al escuchar a su querida hermana gritar en su oído. Le avergonzaba pensar que Weiss podía escuchar claramente sus gritos.

"Lo siento, no estoy en casa y tomé un par de copas de más en casa de una amiga."

Pudo ver de reojo como Weiss rodaba los ojos, y le encantaba que lo hiciera.

"¿Amiga? ¿Qué amigas, Rubes? Tus dos amigas se quedan en la academia. No intentes mentirme. No tienes más amigas."

Sintió su cara enrojecer de vergüenza, y un peso cayó en su espalda. ¿Mentirle a su hermana mayor? Mala idea. ¿Y porque tenía que ser tan directa con eso? Había dolido. Un flechazo doloroso en el corazón.

"¿Gracias por la fe? De acuerdo, es una larga historia, luego te contaré. ¿Ya llegaste a Atlas?"

"Si, ya llegamos, pero tuvimos unos percances y pasamos a un centro comercial, de ahí vamos a la casa del tío Qrow."

"De acuerdo, yo me iré a la casa también, nos vemos allá."

Se despidieron y cortó la llamada.

Solo pudo taparse la cara con las manos. La nota mental era no hablar con Yang con Weiss cerca, no mientras viviera.

La mano de la teniente en su espalda la hizo temblar y la miró, esta se veía pensativa, pero tenía una leve sonrisa adornando su rostro. Le causó curiosidad, porque era como una palmada de apoyo, pero su mirada y su cabeza parecían estar en otro lado.

"Estas pensativa."

Los ojos azules pestañearon con sorpresa, y luego vio un brillo poderoso, una faceta llena de determinación.

"Invítalas a cenar."

La miró por varios segundos, sin entender lo que decía.

"¿Que?"

"Eso. En un buen restaurante, hoy."

Ladeó el rostro.

Weiss no podía estar hablando en serio.

"¿Hablas en serio? Es Yang y Blake. Se que no soy la mejor persona para decirlo, pero eso no suena a una buena idea."

"He tenido dos años para pensarlo. Algún día tendría que pasar, ¿Porque no aprovechar ahora? Sé que Blake siempre me ha odiado, y Yang probablemente se dio cuenta de que estabas mal y sepa que soy culpable, pero no puedo esconderme de ellas para siempre."

Se levantó de la cama de manera automática, tomando distancia.

"Weiss, te comerán viva, en serio. Sabes como son. No puedo permitir que te arriesgues de esa forma. ¡Solo habrá caos!"

"Sé cuidarme sola."

No importaba lo que le dijera, la mirada de determinación de Weiss no vacilaba. Ella no vacilaba. Tenía metido en la cabeza que quería verlas y no iba a ceder. Frunció los labios y se le acercó, quedando a pocos centímetros de su rostro.

"¿Estás realmente segura de esto?"

Pudo ver una sonrisa llena de confianza.

"Si pude con mi padre, podré con la hermana y la cuñada de mi novia."

Ahora su cara si estaba ardiendo.

Suponía que estaban en una relación desde la vez que fue a su departamento y ella confesó su doloroso pasado, pero no había habido mención en lo absoluto, sobre todo con su pronta separación.

Llevó su mano a la nuca, y sintió su mano fría en contraste con el calor de su cuerpo.

"Tu novia…"

No pudo evitar poner una sonrisa algo tonta, se sintió algo tonta, como una adolescente enamorada.

Vio la sonrisa de Weiss y sintió sus labios en su frente.

"Mi novia."

Soltó una risa ante la afirmación.

Eran palabras tan simples que significaban mucho, y en ese momento su corazón latió más fuerte que nunca.

Entró corriendo a su casa, no sin antes agradecerle al chofer de Weiss por venir a dejarla, no era necesario, pero la teniente fue muy estricta con ese punto, y bueno, no puedes decirle que no a tu novia.

Soltó una risa ante el pensamiento.

Realmente era una adolescente.

Se duchó en casa de Weiss y se tuvo que poner su vestido de nuevo para llegar a casa, así que rápidamente se cambió a una ropa más cómoda y ordenó un poco. Yang y Blake se quedarían a dormir en la habitación de su tío, así que había limpiado para su llegada.

Se quedó de piedra al pensar en su tío.

Él le había dado el boleto, ¿Él sabía que iba a encontrar a Weiss? Las dudas empezaron a bombardearla, pero prefirió dejar el tema de lado, no quería ponerse a pensar en eso o Yang terminaría sacándole la verdad de una forma que no estaba realmente bien.

La susodicha y su cuñada llegaron al momento justo en el que terminó de arreglar todo. Corrió a abrirles la puerta y dejarlas entrar, ambas con una maleta en la mano.

Dio un salto al ser abrazada con fuerza por ambas chicas y solo pudo corresponder. No las había visto hace mucho, ambas estaban ocupadas con sus cosas y no podían viajar seguido. Ella misma también estaba ocupada, así que era difícil compartir en las visitas.

Las extrañaba.

"¿No estás un poco musculada, Ruby?"

Soltó una risa ante la pregunta de su hermana, solo pudo levantar los hombros y reír.

"¿No te has visto en un espejo?"

Blake soltó una risa mientras Yang hacía un puchero.

"Ambas están muy fuertes, se parecen mucho ahora, incluso Yang está muy disciplinada últimamente."

Su cuñada dijo de repente, y le costó un par de segundos el captar el sarcasmo. Habían estado hablando de que ojalá la disciplina militar fuese contagiosa, porque había veces que Yang la sacaba de quicio. Ambas vivían juntas, así que era normal que se exasperara de repente, sobre todo conociendo a su hermana. No podía culparla.

Aprovecharon de dar una vuelta por la ciudad y comprar alimentos para llenar la alacena, la cual permanecía o vacía o con chatarra.

Estaba sudando de puro estrés al pensar el decirles de la propuesta de Weiss.

Le preocupaba.

Se conocía, sabía que se había deprimido más de lo que podía ser consiente en ese tiempo, y Yang la conocía lo suficiente para notarlo y tenía claro que era por culpa de Weiss. Lo peor es que no había podido contarle toda la verdad, como pasaron las cosas, porque no era de su incumbencia. Y no era fácil decir que Jacques Schnee intentó matarla y que también estaba Penny y que Ironwood era quien apuntaba y Weiss quien las había salvado de una muerte certera. No era algo que uno mencionaba, ya que, conociendo a su hermana, probablemente hubiese corrido donde Jacques y sería un real caos.

Solo Weiss tenía el derecho de hablar sobre su situación, de lo que había ocurrido y ahora no tenían la amenaza del hombre si es que se enteraba de que había más gente que estaba al tanto de toda esa telenovela.

¿Qué iban a decir?

No tenía idea.

Su paso en Beacon no había dejado la mejor impresión, y realmente lamentaba aquello. Las cosas serían un poco más fáciles al menos.

Todo era tan tenso en ese instante.

Pero entendía a la mujer, su objetivo. Hablarles de su vida, de lo ocurrido, era algo importante, sobre todo decírselo a la familia de 'su novia'. Era algo que las había involucrado a ambas como pareja, y era un tema que debía hablarse.

Soltó un suspiro.

Eran malas noticias, no quería ser partícipe de esa matanza.

Su nerviosismo iba en aumento.

Conocía a su hermana, y le había dicho múltiples veces que no hiciera una escena o insultara a Weiss de cualquier forma posible. Estaba prohibido.

Blake solo miraba desde la distancia. No decía palabra alguna ni añadía algún comentario, solo se limitaba a observar. Eso la ponía más nerviosa. Sentir su mirada insistente perforando su nuca.

No era solo su hermana quien estaba indignada con la situación, si no que tenía claro que una de las más fastidiadas era Blake. De todas formas, fue la primera en señalarle la mala decisión que estaría tomando si es que llegaba a sentir algo por la heredera.

"No entiendo como caíste tan rápidamente a sus pies luego de todo lo que te hizo pasar. Quiero vomitar al imaginar que táctica sucia utilizó."

Rodó los ojos al escuchar replicar a su hermana, el gesto le recordaba a Weiss, no importaba cuando tiempo pasara, y eso le hacía gracia de cierta manera.

No iba a llevarle la contraria a su hermana, no más. Estaba harta de que permaneciera en constante queja, echando humo sin control. No iba a escucharla estando así de enojada.

Se sentó en la diminuta barra de la casa de su tío mientras su hermana estaba de pie, moviéndose de un lado a otro con rabia, así como Blake miraba desde el sofá.

Realmente se sentía agobiada. ¿Weiss realmente tenía que apresurarse con la conversación? ¿No había un tiempo muerto por ahí? Habían pasado demasiadas cosas esa semana, solo quería disparar un poco y comerse varios kilos de galletas y frutillas con crema para luego dormir una larga siesta, una de un par de días seguidos. Aun no creía que todo había cambiado en cosa de días.

"Weiss quiere explicarles todo, no sirve de nada que te lo diga yo. No me creerás."

"Ni tampoco le creeré a ella. ¡Te dejó! ¡Por dos años, Ruby! No puedes ser tan ingenua."

Podía sentir la mirada abrasadora de Yang. Como sus ojos se inyectaban en sangre mientras su ira la consumía. Una parte de ella solo quería tranquilizarla, y la otra quería que Yang solo explotara sin control, con la intención de que cuando viese a Weiss ya no tuviese rabia alguna.

Tenía que evitar cualquier inconveniente.

Yang era su familia después de todo, pero realmente se sentía avergonzada cuando tomaba el papel de madre que claramente no le correspondía, sobre todo cuando ya eran adultas.

Sintió su voz nuevamente.

Si Blake no le llevaba la contraria era porque estaba de acuerdo, su silencio daba a entender como concordaba con las palabras de su novia.

Se sentía acorralada. Se sentía cansada de eso. Sabía que ocurriría, pero no había opción. El solo pensar en llevarlas de sorpresa a un restaurante y hacer que vieran a Weiss luego de todas las cosas malas que saben de ella, mentiras o verdades, probablemente el local terminaría reducido a cenizas.

"Puedes gruñir cuanto quieras, Yang, pero las cosas no cambiaran, pueden decidir no ir a la cena y se lo comunicaré a Weiss, sé que ella no tendrá problema en recibir una negativa, pero las cosas entre ella y yo no cambiaran, mucho menos ahora que todo está bien."

Bajó del mostrador y caminó a paso lento a su cuarto, no tenía energías y quería relajarse un momento. Sintió las miradas en su cuerpo mientras se alejaba.

"Ruby."

La voz de su hermana sonó extraña.

Sintió un escalofrió en todo su cuerpo, así que se detuvo en seco, incluso su mano quedó estática sobre el pomo de la puerta.

"¿Qué?"

"Has estado diferente hasta hace unos días, ¿Por qué estás siendo tan positiva? ¿Por qué cambiaste tan rápido?"

Se quedó mirando su propia mano.

Podía notar las cicatrices pálidas en su piel.

Cada cicatriz le recordaba a Weiss. Quizás por lo mismo no podía quitársela de la mente, incluso en sus peores momentos. Incluso aquellas en sus nudillos cuando hizo esa promesa aquella noche.

Haber sido positiva por tanto tiempo había sido algo malo, porque al minuto que dejó de serlo, todo se derrumbó. Todo se volvió confuso, incluso para sí misma. Como si todos a su alrededor pensaran que prácticamente se iba a quitar la vida por ser un poco negativa y depresiva al respecto. Quizás ella misma lo creyó de sí misma.

Perdió algo en ese momento, en el que ella se fue.

Si, estuvo mal. Estuvo pésimo.

Pero fue por amor.

Porque amaba a Weiss y la sentía lejos, sentía que no volvería a verla, y eso la destrozaba cada día más. Pero ese lado positivo de sí misma le recordaba que Weiss había sacrificado su libertad por su idiota trasero. Solamente para brindarle nuevamente la posibilidad de cumplir su sueño.

Weiss también estaba enamorada.

Toda su depresión fue por estar lejos de ella, todo fue por amor. Por soledad. Por tristeza. Por vivir cada día sin saber si ella estaba viva o no. Por sentirse inútil. Por no ser una heroína para la mayor.

"Porque la vi."

Giró el pomo y le llegó la leve luz anaranjada que entraba por esa pequeña ventana de su pequeño cuarto en el que ya llevaba años viviendo temporalmente. Era su pequeño hogar.

Aun sentía el olor de la mayor en su cuerpo, y realmente le gustaría que el aroma permaneciera pegado al de ella por siempre.

Se dio la vuelta, observando los rostros expectantes de su hermana y su cuñada.

"No lo entenderían, pero cuando nos separamos, un trozo de mí se fue con ella. Todo mi lado positivo se mantuvo con ella. Y cuando la vi, cuando supe que estaba viva, que seguía pensando en mí, cuando logró encontrarme en ese mar de gente, pude respirar al fin tranquila. Recuperé esa parte de mí. Se siente bien estar completa, y con ella me siento completa. Ella no tiene la culpa de lo que ocurrió, y tampoco podría culparla, jamás."

No esperó reacción alguna, solo se retiró a su cuarto y cerró la puerta.

No pudo quitarse la sonrisa del rostro. Estaba feliz, no importaba cuan críticos fueron sus últimos momentos juntas. Cuando dolor sintió. Ahora estaban en paz. El encuentro aún estaba tan vívido en su cabeza, probablemente jamás podría olvidarlo. No quería olvidarlo.

No iba a hacerlo.

Por suerte el restaurante no era tan formal como había esperado. Weiss le mandó un mensaje para decirle que era un encuentro casual. Eso realmente la dejaba en paz, porque su único vestido estaba todo arrugado luego de haber quedado botado en el suelo de la habitación de Weiss. No había forma de volverlo a ocupar sin antes mandarlo a la tintorería.

Se puso unas botas largas y una falda, así como su chaqueta de cuero roja sobre una camiseta. Su rostro se tiñó de rojo al darse cuenta de la similitud a aquel día cuando iba a tener su primera cita oficial con la teniente. Lo había hecho inconscientemente, pero no quiso retractarse de su elección.

Salió de su habitación para ver a las dos chicas en la barra bebiendo unas tazas de té. Se les veía tensas, como si sus mentes estuviesen en otro lugar, aunque imaginaba que así era.

Tomó aire lentamente antes de salir por completo de la habitación.

El sudor frio le recorría la sien, así como su corazón latía con nerviosismo.

Quería que el día acabara pronto.

Caminar por la ciudad con Yang y Blake parecía ser más tortuoso de lo que había sido con anterioridad. Si bien siempre fue difícil entablar conversaciones con la pelinegra, normalmente no tenía problemas para sacarle algún tema, pero ahora estaba todo tan tenso que no recibía más de tres palabras como respuesta.

No iba a hablar siquiera de Yang. Ella no estaba callada, cada tanto segundo decía alguna cosa para sí misma, en tono quejumbroso. Eso realmente la exasperaba.

Solo quería ver a Weiss. Se sentía segura con ella.

Era su pilar.

Se detuvo en la puerta del restaurante.

Sus acompañantes también se detuvieron, aunque no por la misma razón.

Vio a Weiss ahí dentro desde la ventanilla de la puerta principal. Podía reconocerla en cualquier lado, así había sido siempre, pero su corazón se detuvo cuando se fijó que la ropa de la teniente también era una reminiscencia de la ropa que vestía aquel día. Completamente blanco, completamente puro.

No pudo evitar sonreír al recordar su pensamiento en el que asociaba la pureza del cuarto de Weiss y ella misma, la mancha negro y rojo que perpetraba aquel lugar.

Los ojos de la teniente la encontraron de casualidad.

Sus ojos azules parecían tan inigualables, no importaba el tiempo que trascurriera.

Era perfecta.

Dio un salto al ver como el rostro de Weiss pasaba al asombro, así como de inmediato sintió el cuerpo de su hermana pasar al lado suyo sin siquiera evitar chocarla. Se metió al restaurante dando tropezones, con una imprudencia que pensaba que ya había superado con los años.

Sintió el miedo.

Incluso sintió a Blake a su lado, poniendo quizás la misma mueca de horror que la suya.

Una cosa es que estuviese de acuerdo con la opinión de su novia, y otra muy diferente era que estuviese de acuerdo con ponerse violenta y hacer un escándalo en un restaurante de Atlas. Si bien era un lugar tranquilo, con la intención de pasar desapercibidas por la prensa, si Yang se ponía a gritar la gente del mismo restaurante estaría al pendiente de ellas.

"¡WEISS SCHNEE!"

Demasiado tarde para evitarlo.

La gente, si bien no era demasiada, se volteó a ver lo ocurrido, a ver el escándalo, sobre todo escuchando el apellido más famoso del momento ser nombrado con tanta rabia.

Sus piernas empezaron a correr apenas vio las manos de Yang sobre la ropa de Weiss.

Era exactamente lo que quería evitar. ¡Mierda!

"¡Yang! ¿¡Que haces!? ¡Suéltala!"

Solo pudo gritar en respuesta, aunque dudaba que su hermana la escuchara, ya que segundos antes ya había empezado a rugir.

"¿¡Destrozas el corazón de mi hermana y luego te apareces después de dos años como si no hubiese pasado nada!? ¿¡No tienes vergüenza!?"

No había forma.

Yang no soltaba a Weiss.

Metió sus brazos entre ambas, intentando que el agarre fuese cediendo, pero no fue así. Yang seguía atacando sin darse respiro siquiera. Intentó ser un escudo humano entre ambas, pero ni así cedía. No iba a permitir que lastimase a la teniente, aunque era difícil hacer algo al respecto siendo Yang el triple de grande y fuerte que ella. Su entrenamiento con suerte podía controlar su avance.

"¿¡Acaso te crees tan importante como para hacerle algo así a Ruby!? ¿¡Acaso te crees tan especial!?"

"¡Yang, basta!"

"Yang, es suficiente."

Incluso Blake tenía sus manos en el brazo prostético de Yang, intentando apaciguarla, pero era imposible. Su rabia era demasiada. Podía sentir el calor emanando de ella como si se tratase de una fogata.

Le dio una mirada a Weiss, la cual quiso evitar ante el alboroto por la vergüenza y el miedo, pero se sorprendió al verla con una calma absoluta. Era como si toda la paciencia que tenía la estuviese aplicando en ese preciso momento, y por un segundo se preguntó porque la teniente perdía la paciencia tan rápido con ella y no con Yang.

Aunque ese era otro tema.

Al parecer su hermana no se tomaba muy bien esa calma, como si eso la irritara aún más. Yang estaba perdiendo los estribos.

Ya ni siquiera quería mirar alrededor, no quería ver esos ojos curiosos y expectantes de desconocidos. No soportaría la vergüenza.

El agarre seguía firme, incluso con su cuerpo como una barrera entre su hermana y Weiss. Aun así, sentía toda la presión.

"¿¡Y a que nos has invitado!? ¿¡Que nos vas a presumir ahora!? ¡Probablemente de los abusos que has hecho contra mi hermana! ¡Eres una-…!"

Weiss sonrió.

Mierda.

Weiss sonrió.

¡Mierda!

Yang se quedó en silencio, sin terminar de decir aquel insulto que probablemente iba a decir, su cara en un estado de shock.

Weiss estaba sonriendo.

¿Cómo era posible que alguien sonriera de esa forma cuando alguien está amenazándote e insultándote en un lugar público?

Y no era cualquier sonrisa, era una sonrisa autentica. Eran esas sonrisas tan cálidas y tranquilizadoras que en un principio era difícil de creer que Weiss Schnee pudiese hacer, pero ella la conocía lo suficiente, y había visto esa sonrisa varias veces. No era cualquier sonrisa.

¿Pero qué significaba en ese preciso instante?

Se quedó inerte, mirándola, así como su hermana y su cuñada, y quizás algunos de los consumidores del restaurante y alguno que otro mesero. Si lo hacía para calmar la situación, lo había logrado.

"Quería aprovechar de que están ambas en Atlas para pedirles algo."

Weiss habló por primera vez, sin alejar esa sonrisa de sus labios.

Yang solo frunció el ceño, así como ella misma lo había hecho.

No entendía nada.

"¿Qué quieres de nosotras?"

Blake habló con calma, aunque podía sentir ese veneno y desconfianza. El agarre ya perdía fuerza, así que Weiss logró zafarse luego de un rato. Arregló su ropa con toda la elegancia que era portadora, así como alisó su vestido, para luego mirar fijamente a Yang, y luego mirar a Blake. Las observó a ambas simultáneamente.

"Quiero que me des tu bendición. Que ambas lo hagan."

Probablemente todos los presentes fruncieron el ceño en confusión.

¿Bendición?

Yang movió sus manos de un lado a otro, para finalizar su movimiento al cruzarse de brazos. No la estaba mirando, pero sus propias manos estaban agarradas al brazo autentico de su hermana, así que sintió todo el movimiento irracional. Se soltó del agarre, dejando que sus manos colgaran a los costados de su propio cuerpo. Ya no tenía que sujetar a su hermana, y sentía tanta confusión que ni siquiera tenía cerebro para hacer algo con ellas.

"En serio no tengo idea de que estas hablando, Schnee."

Ni ella misma entendía sus palabras.

Sintió una corriente eléctrica por todo su cuerpo cuando la mano de la teniente se posó en la suya. La miró, buscando con sus grises los ojos azules, los cuales la miraban con calidez. Sintió su corazón subir por su garganta.

Algo no andaba bien.

Sentía su corazón latir con rapidez.

No podía ser que…

"Quiero pedir la mano de Ruby en matrimonio."

No podía ser verdad.

Eso debía ser una broma.


Capítulo 22: La revelación.

Estaba segura de que aquella era la peor broma en la historia de la humanidad. No podía ser que la vida diese un vuelto tan exagerado. Había cosas que podía soportar, pero vamos, ya era demasiado. Siempre había adorado los cuentos de hadas, pero le dijeron hasta el cansancio que su vida no sería como esos libros. ¿Podía finalmente tener su final feliz?


OH.

Esto no lo pude prever, solo ocurrió. No estaba en el guion. De acuerdo, no tengo guion, las cosas solo van ocurriendo y avanzando casi impredeciblemente. Hey, pero si tengo algunas ideas claras, y si, esto no iba a ocurrir, pero vamos, hagamos a nuestra protagonista feliz. ¿O será una broma? Me pregunto si Weiss será el tipo de persona que podría hacer una broma así de cruel, ¿Qué opinan ustedes? Yo no lo creo.

Los capítulos se van reduciendo. ¿Tendremos final feliz o me las arreglaré para joder todo? Tengamos fe.

Gracias a todos los que se han mantenido leyendo esta historia, lo agradezco mucho. Recuerden seguirme en Instagram o Facebook para que sepan cuando hay actualización o nuevos proyectos, y tengo una wacom así que a veces pido request para dibujar en mis historias, por si les interesa.

Bueno, como sea, me despido.

Nos leemos pronto.