A/N: Gracias por el review . Me alegra saber que hay gente que lo lee a pesar de los años sin escribir. Me disculpo de nuevo. Aquí termina la historia de Hikifune. Algunos puntos se conectan y ahora sabemos porque el odio entre los dos hombres. Como autora me disculpo si los personajes son OoC, pero como dije antes. La escencia quiero mantenerla. Byakuya lo siento como un hombre de mucho orgullo. No es una mala persona pero si tiene mucho orgullo. Aizen por otra parte siempre esconde algo y le gusta desafiar… pero creo que busca algo. Y en mi fic decidí que buscaba compañía cansado de sentirse sólo… cough cough…
"By the time you swear you are his, shivering and sighing, And he vows his passion is infinite and undying- Lady, make a note of this: One of you is lying (En el momento que le juras que eres suya, temblando y suspirando, y él te promete que su pasión es infinita y eterna.- Señorita, tomé nota de los siguiente: uno de los dos esta mintiendo)" Dorothy Parker
"Friendship may often, and does, grow into love, but love never subsides into friendship (La Amistad muchas veces puede, y lo hace, convertirse en amor, pero el amor nunca se reduce a Amistad)" Lord Byron
Cinco años atrás: una carta nunca entregada
Hikifune abrió sus ojos lentamente. La luz de la mañana hacia que le dolieran, así que se tapo con las manos. Estaba confundida. No sabía donde estaba. Sentía que su cuerpo estaba pesado. Fue levantándose poco a poco. Regreso a ver a los lados y vio a Aizen dormido en un mueble que este probablemente había movido al frente de la cama. Se vio a si misma y miro que llevaba la camisa de él. "Perdí el conocimiento de nuevo…" pensó amargamente. Luego el recuerdo de lo que había pasado la noche anterior le vino. – El funeral!- dijo en vos alta y se levantó de la cama. El cuerpo le dolia. No entendía porque sus musculos se sentían así. Apenas tenia control en ellos.
-Aizen! Levantate! Tengo que regresar a Tokio ahora mismo!- le dijo mientras trataba de agarrar su ropa pero los dedos se sentían entumecidos, sus piernas se sentían débiles, así que se tuvo que sentar "Qué me pasa?.
Aizen se fue levantanto confundido. – Como?
Ella se sentó por un rato respiro profundo y se agacho de nuevo para recoger su ropa. Regreso a verlo – Tengo que regresar a Tokio ahora mismo…- le dijo.
Este se paro de la silla y comenzó a mover su cuerpo para aflojar las contracturas que tenia de haber dormido en el sillón. – Quedaté quieta, anoche no sólo perdiste el conocimiento tuviste convulsiones.
Ella se sorprendió. "Por eso se siente así mi cuerpo" pensó. Comenzó a ponerse su ropa con un poco de problemas. Aizen se quedó parada viéndola, con una cara un poco triste le preguntó – Quieres que te ayude?
Ella dijo que no con la cabeza. Con un tonó muy triste le dijo -Lo siento… Los padres de Byakuya murieron anoche. Tengo que regresar a estar con él.
Él se acercó a ella y la detuvo. – Tranquila… si es lo quieres eso haremos. Pero tranquilízate y mira el menú. No saldremos de aquí hasta que no comas algo. Iré a llamar a Kira para que nos consiga dos asientos en el próximo vuelo a Tokio.- le dijo este con una sonrisa.
Ella sonrio y lo abrazó. – Gracias… gracias por todo…- le dijo. Él se separó de ella y se fue a hacer la llamada. Ella comenzó a arreglarse más tranquila.
En casa de los padres de Rukia y Byakuya un grupo de personas de la morgue trabajaban para preparar el velorio. Rukia estaba sentada cerca de la pequeña laguna que tenían en el jardín. Ya había dejado de llorar, pero tenía bolsas en los ojos por pasar toda la noche despierta. Uryu llegaba a la casa. La vio sentada a lo lejos y puso una cara triste. Era algo muy difícil de pasar. Él lo sabía porque después de todo había perdido a su madre de pequeño. Caminó hasta ella. Rukia regresó el rostro para ver quien venía.
-Uryu…
Uryu le sonrió. Se sentó al lado de ella y la abrazo. – Están en un mejor lugar ahora…- le dijo.
- Lo sé… pero igual los extraño…- le dijo y lo apretó fuerte para que no se fuera. Así se quedaron en silencio por un rato. Uryu le sobaba el cabello tratando de hacerla sentir mejor. – Ya esta todo listo?- le preguntó.
Ella se levantó de su regazó.- No lo sé. Byakuya está organizando todo. Le pregunté si quería ayuda, pero contestó que no. Parece estar de muy mal humor.
-Bueno… a cada persona nos afecta diferente algo como esto.
-No, no es la muerte de nuestros padres. Está triste por nuestros padres… lo sé porque lo conozco. Pero hay algo más que lo esta afectando y creo que es Hikifune.
Uryu miró hacia todos lados. –No esta aquí?- le preguntó a Rukia.
-No sabemos donde está… desapareció desde ayer y mi hermano no me quiere decir donde está… Sé que está bien. Hable con ella un poco.
-No crees que…
Rukia dijo que no con la cabeza. – Hikifune no es así…
Uryu no dijo nada. Abrazó a Rukia y con una sonrisa le dijo – Vamos a buscarte algo de comer. – No quería agregar más a la conversación. No era el tiempo de hacerlo, además no conocía a su concuñada. Rukia le tomó la mano y los dos se fueron adentro de la casa. Byakuya tomaba café mientras miraba como las personas la morgue decoraban el cuarto donde el velorio ocurriría. Ponian flores blancas por todos lados.
Yoruichi entraba junto con Urahara. – Lo siento mucho…- le dijo Urahara. Byakuya no dijo nada. – Hable con todas las revistas y los diseñadores, cancelé todos los contratos que tenían tú y Rukia… Espero que este bien.
-Gracias – dijo Byakuya. – Yoruichi, crees que puedes ponerme en contacto con alguien para conseguirle un apartamento a Rukia? Creo que venderé esta casa. Es muy grande para ella sola. Si puedes busca algo cerca de Uryu.
- Creo que puedo hacer algo. Haz hablado con Hikifune?- Yoruichi fue al punto que más le preocupada.
- No… esperaré que aparezca…- le dijo.
-Pero escucharás lo que ella tenga que decirte?- le preguntó.
-Creo que mejor los dejo solos, iré a buscar a Rukia.- dijo Urahara y salió del cuarto.
-No sé si hay algo que escuchar.- dijo Byakuya cuando uno de los hombres que estaba organizando todo entró al cuarto para hacerle preguntas a Byakuya. Este se despidió de Yoruichi y se fue con el señor.
Yoruichi se quedo en el cuarto viendo através de la puerta abierta. Las cosas cambiarían ese día. Ella lo sabía y algo le decía que no cambiarían para bien.
Aizen y Hikifune habían salido en el avión de las siete de la mañana. El avión comenzó a aterrizar en el aeropuerto de Tokio casi a las tres del tarde. Hikifune miraba a su reloj intranquila. – Estas seguro que nos estarán esperando en el aeropuerto?- le preguntó a Aizen.
-Si, te dije que Kira mandaría a alguien de la revista con ropa para que te cambies. Yo te llevaré al velorio.- le dijo.
Ella dio un suspiró- No estoy segura que sea la mejor idea… pero supongo que no importa. Sólo esperame afuera, esta bien?- le preguntó preocupada.
Él le sonrió – Quieres decir que no puedo entrar a provocar a Byakuya?- bromeó.
Hikifune rió un poco. – No es el momento…- le dijo. Las puertas de abrieron y esta salió prácticamente corriendo del avión. Aizen se levantó detrás de ella. Era obvió para él que ella no sabía estar tranquila.
Afuera Matsumoto los esperaba con cara de desesperada por estar allí y cargar la ropa para Hikifune. Al ver a Hikifune salir con Aizen se sorprendió – Esa no es la prometida de Kuchiki?- le preguntó a ella misma en un murmullo.
- Así que Gin te envió para ver la situación?- le dijo Aizen sin saludar a Matsumoto.
Matsumoto puso una mala cara. – No tienes nada que agredecer Aizen. Esta es la bolsa con la ropa que pediste. Pero porque necesitas ropa de mujer negra tan urgente.- Preguntó Matsumoto curiosa.
-Es para mí…- dijo Hikifune. Y dio una reverencia a Matsumoto.- Muchas gracias y lo siento mucho por las molestias.
Matsumoto se sorprendió. Sonrió por lo dulce de la mujer.-No… no te preocupes.- le dijo. Luego se volteó para Aizen y dejo la sonrisa ir. – Gin dijo que le hablaras cuando puedas. Dijo que estaba curioso con los últimos avances.- Aizen le incomodo que hablará de esa manera frente a Hikifune. Había cosas que prefería que ella no supiera. Como la relación que llevaba con Gin.
Matsumoto notó la expresión en la cara de Aizen. –Bueno supongo que mejor regreso a la revista. Tengo muchas cosas que hacer.- Se regreso a ver a Hikifune que estaba chequeando los contenidos de la bolsa. – Que tenga un buen futura señora Kuchiki.- le dijo Matsumoto mientras regresaba a ver a Aizen.
Aizen pusó una risa irónica. Matsumoto y él nunca se habían llevado bien. La vió alejarse con una mirada fría. – No te cae muy bien no?- le dijo Hikifune sin regresar a verlo.
-Podrías decirlo así…
-Mejor vamos, tengo que llegar antes que se lleven los cuerpos del velorio para el entierro…- le dijo. No quería hacer preguntas. No era su problema.
La casa de los padres de Byakuya estaba llena de personas. Compañeros de negocios de su padre. Amigas de su madre. Algunos de sus familiares. Muchas personas hablaban con Byakuya y entre ellos. Algunas personas lloraban. Otros sólo estaban curiosos si Byakuya tomaría las riendas de los negocios de la familia. Pero más que ese murmurllo, todos se preguntaban donde estaba la prometida de Byakuya. Murmuraban entre ellos, pero Byakuya no respondía a la pregunta. Sino que cambia el tema.
- Yoruichi tomará la representación de las acciones de la compañía.- le decía Byakuya a un señor acompañado de su esposa.
-Pero no le parece que usted con su Maestria en Negocios podría tomar posesición. Nadie mejor que usted puede llevar los intereses de la familia.- le dijo el señor.
-Si tiene miedo que con las acciones de su familia y las de mi familia tenga más poder que usted… Lo siento mucho. No tengo ningún deseo de entrar en el negocio ahora y en todo caso mi voto es que ella lo re-emplace como CEO de la compañía.- le contesto fríamente Byakuya mientras ponía su copa de vino en una mesa.- Ahora si me disculpa tengo que atender los detalles del velorio.
Los dos el señor y su esposa se sintieron ofendidos.- No estoy seguro que su padre hubiese deseado eso…- le dijo el señor.
Byakuya dio un suspiro – Pobrablemente no… pero todo después de un tiempo necesita cambios… con su permiso…- Byakuya se fue.
-No puedo creer que sea tan directo… decirte eso aquí… ni siquiera espera que su padre sea enterrado.- dijo la esposa del señor.
-La verdad es que Kuchiki también tenía los mismos planes… sólo esperaba que el hijo fuese más fácil de manipular…
Los de la morque le decían a Byakuya que ya era tiempo de que comenzaran a llevar a los cuerpos para ser enterrado. Los invitados comenzaban a murmurar entre ellos – No deberíamos comenzar a ir al cementerio?- preguntaban algunos.
-Pero no han hecho ningún aviso?- preguntaban otros.
- Podemos esperar un poco más por favor. Serán compensado por los retrasos…- les dijo Byakuya "Te tardas porque quieres evitar darme un trago más amargo?" le preguntó con sus pensamientos Byakuya a Hikifune mientras miraba para afuera. "Vendrás?" preguntó de nuevo. Cerró los ojos por un momento. Luego levantó la vista por un rato y vió a Rukia rodeada de gente. Dio un suspiró y luego fue donde su hermana.
En el auto de Aizen Hikifune se cambia en el asiento de atrás mientras Aizen manejaba velozmente en las carreteras desde el aeropuerto.
- Sabes que a esta velocidad una distracción nos puede matar a los dos? Te dije que era mejor si te cambias en el baño.- le dijo Aizen mientras hacia un cambio.
-Simplemente no te distraigas… no puedo perder más tiempo.- dijo mientras se ponía el vestido negro de Alexander Wang que Matsumoto le había traido. –No estoy segura que esto sea lo más apropiado para un velorio.- dijo a lo que se pasaba al lado de enfrente.
- No trajo más opciones?- le preguntó mientras regresaba a verla. – No esta mal. Me parece bastante sobrio para haber sido escogido por Matsumoto.
-No estaba mal… es sólo que sea falda corta y luego se haga larga atrás… preferiría que fuera toda larga. Es muy corta por aquí.- dijo mientras se jalaba la falda para abajo.
-Pues a mi me gusta como te ves.- le dijo.
Ella se estaba haciendo una trenza. – A caballo regalado no se le ve el diente – supongo. – Aizen te molestaría quedarte afuera de la casa?- le preguntó ella.
- No entiendo por que le dijiste que yo estaba contigo. No hubiese sigo más fácil mentir?
-Si… pero no hubiese sido lo correcto… ni lo más justo con él. La gente hace lo que es más fácil siempre. La verdad duele una vez, las mentiras duelen cada vez que las recuerdas…- le dijo ella mientras se ponía los aretes.
-Pero los humanos también llenamos las líneas que no conocemos de una historia y porque somos presimistas en un 80% tendemos a llenarlos con los peores escenarios.
-Si, pero es cuando tenemos que confiar que la otra persona nos conoce…- le dijo ella con una sonrisa medio amarga.
-Pero puedes pasar una vida con una persona y nunca conocerla. Todo el mundo lo sabe. Por eso nunca confiamos un 100%. Todos tenemos nuestra guardía arriba. Muy pocas personas no la tienen.
Ella rió. – Pues quiero ser una de esas personas. Es cierto que últimamente he visto una parte de Byakuya que no conocía. Pero aún así confió que me conoce aunque sea un poco y que me escuchará.
Aizen suspiró. – Por el bien de los dos?
Ella sonrió y le dijo que sí.
- Y cuando vas a pensar en tu bien? En la condición que estas no deberías estar pasando estos estreses.
-Pensaré en mi condición cuando tenga que hacerlo.- regreso a verlo. – Muchas personas mueren mentalmente antes que sus cuerpos lo hacen. Quiero pasar lo que me queda felizmente…
- Y él es parte de tu felicidad?- le dijo Aizen mientras apretaba el volante con sus manos. Las venas le salieron por un momento.
-Sí…- contestó ella con una sonrisa.
Cuando llegaron como habían quedado Aizen se quedo afuera esperando adentro del auto. Ella corrió adentro de la casa. Mientras corría en por el patio suspiraba más relajada al ver que todavía estaban en la casa. –No es fácil correr con estos zapatos…- dijo en voz alta Hikifune. Cuando llego a la puerta se detuvo y trato de recuperar el aliento un poco antes de entrar. Se arreglo el cabello.
Entro en la casa y se sorprendió al ver a tantos desconocidos. La verdad es que nunca había conocido a muchos de los relativos de Byakuya. Sonreía mientras saludaba con reverencias a la personas mayores. Caminaba entre las personas buscando a Byakuya. Vio a Uryu parado junto a una puerta en el pasillo.
Dio un suspiro sonrió y se acercó a Uryu.- Uryu, no?- le extendió la mano.
-Señorita Hikifune.- se sorprendió.- Dónde a estado?
-Una larga historia… Dónde están Rukia y Bya?
-Estan en el cuarto al final del pasillo con los cuerpos de sus padres. – le dijo señalando donde estaban.
Ella le dijo gracias y se dirigió para allá. Yoruichi la vio pasar y salió detrás de ella. Cuando la alcanzó la detuvo. – Espera… no vayas ahora. Iré yo y le diré que estas aquí.
Hikifune dio un suspiro – Así que si esta muy molesto…
-Que esperabas?- le preguntó Yoruichi.
-Un poco de confianza.- dijo viendo para otro lado para que esta no viera los ojos que se le ponían llorosos.
-La confianza es algo que se gana Hikifune.- le dijo Yoruichi tratando de sonar dulce en su reclamo.
-Yo diría que más bien es algo que se pierde- le dijo mientras regresaba a verla con una sonrisa amarga.
Yoruichi puso una cara más triste. – Ya regreso.- le dijo y se fue donde Byakuya.
En el cuarto Byakuya ya había dado la orden que se llevaran los cuerpos. Ya era mucho tiempo y temía que iban a comenzar a descomponerse en cualquier momento. La puerta se abrió a lo que Yoruichi llegaba a ella y los ataúdes comenzaron a salir. Ella se apartó para darles espacio. La gente en el cuarto salió detrás de ellos. Rukia y Byakuya eran los últimos en el cuarto. Yoruichi entró con una sonrisa medio triste.
-Uryu esta en la entrada de la casa Rukia. Por qué no vas a buscarlo?- le dijo a Rukia.
Rukia regresó a ver a Byakuya. Este le sonrió – Ve.- fue todo lo que le dijo. Esta lo hizo. – Ya llego?- le preguntó a Yoruichi.
-Si, nos esta esperando. Pero creo que tal vez deberíamos esperar a que todo el mundo se fuera antes que hables con ella. No quieres más murmullos. Este es el día de tus padres…
-Lo sé. Esperaremos…
Hikifune vio los ataúdes que pasaban frente a ella. Una lágrima le resbaló por la mejilla mientras daba una reverencia para decirles adiós a sus suegros. "Lo siento mucho… por darle más tristeza a su hijo que no merece." Se disculpo mentalmente con los dos cuerpos que dejaban el lugar. A Rukia le pareció ver a Hikifune haciendo una reverencia, pero no estaba segura. Siguió caminando detrás de los cuerpos y se encontró con Uryu.
Este le agarró el abrazo y los dos siguieron caminando junto con Urahara por el patio hasta el porton de salida.
Afuera un guardía se le acercó a Aizen. Le tocó la ventana del auto. – Disculpe señor puede mover el auto por favor. Necesitamos poner el carro fúnebre aquí para meter los cuerpos.
-Claro…- dijo y encendio el auto moviéndolo hasta la esquina. Se bajo del auto después de moverlo y regreso a ver como metían los ataúdes en el carro fúnebre. – No importa cuanto hagamos… todos terminaremos así algún día…- dijo en vos alta.
Rukia se secaba las lágrimas mientras miraba como metían a los ataúdes de sus padres. Luego sin saber porque sintió una mirada. Regreso y vió a lo lejos a un hombre alto y muy atractivo que los miraba a todos desde lo lejos. Ella también le llamo la atención a este y los dos desde lo lejos se quedarón viendo a los ojos. Era la primera vez que miraba a Aizen. – Rukia, vamos al auto. Yo los llevaré al cementerio.- le dijo Urahara y ella perdió la atención de aquel hombre que luego regresaría a su vida.
-Es atractiva la hermana de Kuchiki- dijo Aizen en un todo burlista. Luego siguió viendo a la gente pasar y le llamo la atención como no miraba ni a Byakuya ni a Hikifune. Se fue acercando a la casa a medida que la gente se iba.
Adentro Byakuya y Yoruichi llegaban a donde estaba Hikifune. Hikifune tenía los ojos llenos de lágrimas. Dio un paso mientras abría los brazos para abrazarlo. –No te acerques.- le dijo Byakuya. No tenía un tono grosero ni molesto en su voz. Más bien frio.
Las dos Yoruichi y Hikifune se sorprendieron. – Creo que iré con Rukia y Kisuke… Byakuya, escucha lo que ella te tiene que decir.- le dijo y se fue. Le sonrio a Hikifune mientras le tomaba la mano. Hikifune le sonrió de regreso.
Esperó a que Yoruichi se fuera. – No es lo que tú debes estar pensando…
-Entonces que fue Hikifune?- le preguntó.
-Es algo complicado… que preferíria dejar hasta después del entierro de tus padres. – de verdad Hikifune no quería darle más tristezas. No sabía como decirle a alguien que había perdido a alguien muy importante para él que en unos meses probablemente perdería a alguien más. – Si tan sólo confiaz un poco en mí y tienes paciencia…
Byakuya dio un suspiro. – Confianza… paciencia… me has dicho mucho que confíe en ti… pero en el momento que más te necesitaba estabas con él… no conmgio… con él.
Hikifune vió los ojos de Byakuya, estaban rojos. Sabía que había lágrimas que querían salir pero este no las dejaría. Era muy orgulloso. Ella bajo la cabeza. Él tenía razón. – Lo siento…- dijo está con lágrimas saliendo de sus ojos.
Byakuya regreso a ver al otro lado. Aunque esta lo había herido, talvez como nadie lo había hecho, aún así le dolía verla llorar. – Por qué te fuiste con él?- le preguntó de nuevo.
- Byakuya… en serio… sólo espera…- le suplicó levantado la cara para verlo viendo fríamente hacía un lado.
-Entonces no tenemos nada más que hablar.- le dijo y sin verla comenzó a caminar pasando al lado de ella.
Ella lo agarró del brazo deteniéndolo – Espera! Por favor…- le suplicó. Este regreso a verla.
-Entonces dime…- le dijo ya en un reclamo. Ella se quedó callada. Byakuya comenzó a molestarse. – Me pides que confie en ti, pero no puedo cerrar los ojos y cegarme como lo haces tu! Quieres que piense que un hombre que te llevá a Singapore sólo quiere ser tu amigo! Pasaron la noche en el mismo cuarto?- le preguntó.
Ella le apretó la manga.- Si…- le dijo. Este jalo su brazó para dejarse ir. – Pero ni siquiera dormimos en la misma cama!- le grito ella.
-Pero porque crees que ese hombre no pidió dos cuartos? No me digas que porque crees que no tiene el dinero! O ni siquiera lo pensaste?- le dijo.
Ella en realidad nunca se puso a pensarlo. Ni siquiera había notado que era cierto. Cuando habían llegado al hotel el nunca preguntó si tenían dos cuartos. Desde el comienzo el pidió una sola suite. – No, no lo pensé…- dijo esta apretándose las manos contra el pecho.
Byakuya apartó la vista, no quería que ella viera toda la cólera en su cara. – Y aún así piensas que él no siente nada por ti?- le preguntó.
-Tienes razón…- se escuchó la voz de Aizen que había entrado en la casa cuando ellos no habían sálido.
-Aizen…- dijo Hikifune sorprendida que no esperaba a Aizen entrar.
-Me la lleve a Singapore porque siento más que amistad… de cierta manera se puede decir esperaba seducirla mientras estábamos allá. – le dijo con una voz casi fría.
Hikifune no podía creer lo que escuchaba. Se tapo el cuerpo pensando que había estado desnuda frente a él pensando que sólo eran amigos. "Cuan tonta que soy…" pensó.
Luego la voz de Aizen se volvió un poco más dulce.- Amo a tu prometida Kuchiki… la amo desde hace un tiempo. Al principio me atrajó, luego se convirtió en una curisiodad… un reto. Era la prometida de Byakuya Kuchiki. Pero a medida que pase más tiempo con ella no pude apartarla de mi pensamiento… y cuando pase el día con ella... el día que nos fuimos a Singapore, me dí cuenta que quería hacerla feliz. Aunque fuera desde un lado, esperando… como amigo…
Hikifune regresó a verlo. Por primera vez desde que lo había conocido vio toda la soledad en los ojos de Aizen y se dio cuenta que no conocía a esa persona. Aunque habían tenido muchas conversaciones. Nunca había conocido la escencia de esa persona.
Byakuya se lleno de cólera. - Esperando a que algún día ella sintiera más confianza y pudieras seducirla?
Aizen puso una sonrisa un poco sínica – Voltaire dijo "No es suficiente con conquistar; uno también debe saber como seducir…"
Byakuya no pudo más, toda la frustración acumulada, toda la cólera. Se lanzó a darle un puñetazo a Aizen. –Byakuya!- gritó Hikifune.
Aizen lo esquivo y se movio a las espaldas de Byakuya – Eres rápido. – le dijo.
-Y no has visto nada.- le dijo Byakuya sacándose rápidamente el saco y tirandoló al suelo.
Hikifune se puso entre Byakuya y Aizen. –Ya no más! Detente!- le gritó.
Byakuya se detuvo. Apretó el puño y lo bajo.- Alejate de él y no es una opción. No quiero que lo vuelvas a ver nunca más en tu vida…- le dijo fríamente y viéndola a los ojos.
Aizen dio un suspiro. Pensó que iba a ser el adiós cuando la escuchó hablar.- Lo siento Bya, pero no puedo hacer eso.- Byakuya se sorprendió. Igualmente Aizen. Hikifune trago saliva.- Él a estado conmigo cuando más lo he necesitado y ahora entiendo lo sólo que esta… aún sabiendo que no lo puedo amar se quedo a mí lado, aceptando ser mi amigo. Sólo mi amigo. No puedo alejarme de él cuando él estaba dispuesto a hacer ese sacrificio.
Los dos Aizen y Byakuya se sorprendieron al escuchar la respuesta de Hikifune. Byakuya se agacho a recoger su saco. –Entonces no quiero volver a verte. Recuerdas que le dijiste a mi padre que estarías en mi vida mientras yo te quisiera allí… Si él esta en tu vida, yo no quiero estar. Así que puedes sentirte liberada. Se ve que este hombre significa más en tu vida que yo.
-No!- le gritó Hikifune con lágrimás. –Escuchame!- le suplico. Aizen la retuvo para que está no corriera a Byakuya.
-Ya estoy cansado de escuchar.- le dijo. Miro a los ojos a Aizen. Los ojos de Byakuya estaban llenos de cólera. Se dio la vuelta y se fue.
-Byakuya!- le gritó una última vez. Este no se dio la vuelta y se fue. Los guardias de la casa quedaron viendo mientras este se iba. Habian visto todo desde lo lejos.
-Dejalo ir por ahora… no te escuchará…- le dijo Aizen.
Ella sólo se dejo caer al suelo mientras lloraba con todo lo que tenía. No era justo. "Si tan sólo me entendieras un poco" lloraba. Comenzó a hiperventilar.- No puedo respirar…- dijo sin aire.
Aizen se alarmo y se agacho poniéndola en el suelo. – Tranquila respira…- le dijo mientras le aflojaba el brasiel por arriba del vestido. Ella abria la boca como tratando de agarrar aire y comenzó a convulsionar. Aizen gritó por ayuda y los guardias se acercaron corriendo.
Byakuya ya se había ido del lugar. Conducía a toda velocidad al funeral. Saco su teléfono y lo vio. Tenía siete llamadas perdidas. Llamo a Rukia.- Ya voy para alla… no… Hikifune no viene conmigo…
En el hospital ya habían controlado a Hikifune. Aizen estaba afuera hablando con el doctor mientras miraba a Hikifune conectada a todos los tubos y con la mascarilla de oxígeno.
-El ataque de pánico no ayudo con su condición. La falta de oxígeno fue mucho estrés para el cerebro y eso resulto en las convulsiones. Ella tiene que hacerse la operación… sino estamos hablando de probablemente dos meses de vida…- le dijo.
Aizen dio un suspiro y se puso la mano en la frente.- Lo siento…- le dijo el doctor y se alejo de Aizen.
Aizen camino al lado de la cama de Hikifune. Esta abrió los ojos y regreso a verlo.- Lo siento…- le dijo Aizen.
Ella dijo que no con la cabeza y levantó la mano como pidiendo la mano de Aizen. Este lo entendió. Se agachó y se la dio. Ella le apretó la mano. Aizen bajo la cara y dejo las lágrimas salir. – No te mueras por favor…- le suplicó a Hikifune.
Ya dos días habían pasado desde el funeral. A Hikifune le habían dado de alta. Aizen se la había llevado a su apartamento. Esta no había reclamado ni dicho nada acerca de aquel día. Era de mañana un día y ella estaba sentada en un camisón de Aizen frente a la gran ventana del apartamento de Aizen. Aizen dormía en su sofa. Ella miraba a su teléfono que no había recibido ni una llamada de Byakuya. Dio un suspiro y llamo a la compañía de teléfono. – Si bueno… quisiera cambiar mi número de teléfono por favor…- les dijo.
Más tarde en la mañana Aizen abrió los ojos. Sintió olor de comida venir desde la cocina. Se levantó y camino a la cocina – Buenos días.- le dijo.
Ella le sonrió. –Buen día. Me sorprende cuanto duermes…- le dijo.
Él sonrió.- Nunca he sido muy mañanero.- le dijo. – Veo que te sientes mejor.
-Si… decidí que es hora de seguir caminando…
-Seguir caminando?- le preguntó.
-Si… de decir adiós y seguir caminando…- dijo con un tonó triste mientras ponía tocino en un plato.
Él entendió a lo que se refería. – Cuando vamos a ir al doctor para arreglar lo de tu operación?- le preguntó.
-No me operaré.- le dijo seria mientras ponía el plato frente a él.
-Cómo?- le pregunto.
-Sé que sólo tengo dos meses… sé que me iré poniendo peor… pero quiero vivir lo que me queda viviendo. Tal vez la operación me cure, pero tal vez no lo haga. No quiero pasar lo último que me queda amarrada a una cama sin hacer todo lo que siempre quize hacer… Lo siento por ser egoísta de esta manera.- le dijo triste y viéndolo a los ojos.
Él sintió como si le jalaran algo dentro de su pecho.- No te disculpes…- dijo ella notó como le temblaban las manos a Aizen mientras este trataba de cortar el huevo.
-También creo que es mejor que nos digamos adiós… no es justo que haga que nadie pase por esto conmigo. Es mi descisión. Me iré de regreso a Irlanda y allí pasaré en paz en casa de mi abuela. Creo que la pequeña casa debe seguir allí en la villa.- dijo con una sonrisa casi amarga sin tocar sus cosas.
-No. Quien dijo que me importa lo que quieres… yo también soy egoísta. Siempre lo he sido.- le dijo Aizen. Esta regreso a verlo sorprendida.- Estaré contigo hasta el final así no lo quieras. Te seguiré. Te acosaré si así quieres llamarlo. Acamparé al lado de la casa de tu abuela si tengo que hacerlo…- le dijo serio.
Ella comenzó a reir. –Las cabras se comerán la casa de campaña.- le dijo entre risas. Y se acercó a él. – Gracias.- le dijo mientras lo abrazaba.
Él la apretó. – Llamaré a mi representate. Cancelaré todo lo que tengo para los próximos dos meses.
-No! No quiero que detengas tu vida por mí.- le dijo ella.
-Ya te dije que no me importa lo que quieras.- le dijo él. – Tendremos que ir de compras antes del viaje.
Ella quedo viendo a lo que llevaba.- Qué tiene de malo esto?- pregunto sacando la lengua. Él se rió.- En realidad me llevarías a la oficina antes? Quiero arreglar todo y decirles que me voy esta semana.
-Está bien- le contestó este.
En la oficina de Yoruichi, esta, Rukia y Byakuya estaban reunidos. Estaban sentados en una mesa grande de reuniones con unos cuantos agentes de bienes raíces.
-Entiendo que quieras vender la casa de papá, pero tu condominio Byakuya. Simplemente no lo entiendo.- decía Rukia un poco ofuzcada.
-Rukia tiene razón Byakuya. Estas siendo muy apresurado. No tiene quieres hablar con Hikifune antes de tomar una descisión.- dijo Yoruichi más calmada pero triste.
-No tengo nada que pensar. Ya lo decidí. Hikifune está afuera de mí vida y no quiero nada que recuerde a ella.- dijo.
-Y que quieres que hagamos con sus cosas.- preguntó Yoruichi.
- Empaquenlas y envíenselas a él.- respondió casi sin demostrar emoción.
-Quien es él? Por qué nadie me dice nada? Qué paso para que terminarás con ella?- les preguntó Rukia. Ninguno, ni Yoruichi, ni Byakuya dijeron nada.
Yoruichi se dirigió a Byakuya.- Estás seguro?- le preguntó.
-Si…
-No me parece que estás siendo justo con ella!- Rukia sólo se ofuzco y salió del cuarto. Agarro su teléfono y llamo a Hikifune.
– El número que esta llamando ya no existe. Vuelva a intentar si cree que este mensaje es un error. Muchas gracias.- se escuchó al otro lado de la línea.- Cambio su número.- dijo Rukia triste. Trató de llamar a su oficina.
En su oficina Hikifune escucho el teléfono sonar. Estaba trabajando en su computadora y hablando con otra empleada enseñándole era el proceso de adopción. La empleada y ella regresaron a ver al teléfono. Hikifune vio que era el número de Rukia. –No lo va a contestar?- le preguntó la empleada.
-No- dijo Hikifune ignorando la llamada. "Lo siento Rukia" pensó Hikifune.
La semana paso. Hikifune y Aizen compraron los tickets para irse juntos a Irlanda. El día afuera era lluvioso. Pocas personas caminaban por las calles. Arriba en el apartamento de Aizen los dos hacían las maletas en el cuarto de Aizen.
-Estas segura que eso es suficiente con tan poca ropa?- le preguntó Aizen.
-Tendrá que ser. No quiero gastar más dinero en ropa. Me tiene que ajustar con lo tengo para vivir dos o tres meses…- dijo mientras doblaba ropa.
-Te dije que te puedo comprar más- le dijo Aizen.
-Y yo te dije que haz hecho suficiente. No quiero que me mantengas.- le dijo ella con una sonrisa cuando escucharon alguien tocar la puerta.
Los dos regresaron a ver. – Yo voy a abrirla.- dijo Aizen.
Se fue a la puerta. Hikifune vino detrás de él. "Será Byakuya" se preguntó por un momento. Mientras Aizen abria la puerta, Hikifune inconcientemente aspiro y dejo de respirar esperando. Luego respiró de nuevo decepcionada cuando vio de quien se trataba.
-Un paquete para la señora Hikifune Makoto.- dijo el muchacho de envíos después que Aizen abriera la puerta.
-Para mí?- se acercó ella. – Quién lo envía?- preguntó.
-Un señor Byakuya Kuchiki, señora.- le contestó mientras Aizen firmaba.- Muchas gracias señor.
-Byakuya sabía que estaba aquí.- pensó ella triste.
-Yo diría más bien que lo sospechaba- dijo Aizen cerrando la puerta.
Ella se acercó y quedó viendo la caja. – Quieres abrirla?- le preguntó él.
Ella suspiro y dijo que si. El fue por un cuchillo a la cocina y regreso. Ella se agacho a ver las etiquetas de envió. Quedó viendo el nombre de Byakuya algo triste. Aizen comenzó a abrir la caja. Al abrirla se dio cuenta que eran las cosas de Hikifune. –Supongo que al menos no tendras que comprar más ropa.- le dijo un poco sarcástico Aizen.
Hikifune no dijo nada. Vio que había una nota en la caja. La recogió. Se levantó y camino mientras la leía. "Si estás leyendo esto es porque como pensé estas en casa de ese hombre. Espero que estes satisfecha con tu decisión" Hikifune dio un suspiro. "Estas son todas tus cosas. Con tu "hijo". Lo siento pero lo lleve a la sociedad protectora. No dejaba meterse en la caja. Si quieres ir por él esta es la dirección de donde lo deje". Ella arrugo el papel con cólera. "Esa es tu manera de decir adiós" luego se puso triste y comenzó llorar.
-Estás bien?- le preguntó Aizen.
Ella se secó las lágrimas y regreso a verlo. – Si lo estoy. Vamos. Hay que terminar de empacar.- le dijo.
-Quieres que lleve la caja?- le preguntó.
- Por favor- le dijo ella con una sonrisa.
Esa tarde los dos dejaron Japon. En el aeropuerto un paparazzi que estaba esperando por su avión reconoció a Hikifune de otros artículos acerca de ella y Byakuya. En el momento sin que ellos se dieran cuenta les comenzó a tomar fotos.
Una semana después Rukia y Uryu iban caminando por la calle. Rukia llevaba lentes oscuros con una blusa de encaje blanca, unos shorts corrugados negros y una chaqueta de curo rosa con suffle de Valentino. Iban caminando por la calle mientras comían helado.
- Quieres que te ayude desempacando?- le preguntó Uryu a Rukia.
-No es mala idea. Así conoces mi apartamento desde ahora.- le dijo Rukia con una sonrisa. Levanto la vista a un estante de revista y lo que vio la dejo en shock.
Uryu notó la cara de sorpresa de Rukia – Qué paso?- le preguntó.
-Esa es Hikifune.- dijo Rukia acercándose al estante y tomando una de las revistas.
"Es el fin de la relación de Byakuya Kuchiki y su novia de años" se leía en la portada con la foto de Hikifune agarrada del brazo de Aizen. –No puedes ser…- dijo Rukia mientras abría la revista para ir al reportaje.
Byakuya estaba en un set de fotografía en una de las revistas de Gin cuando noto a una de las asistentes de maquillaje murmurando con otros de los que estaban trabajando allí. Tenía una revista en las manos. Matsumoto les quitó la revista y les ordenó regresar a trabajar. Vio el artículo. – Así que Aizen lo hizo…- dijo ella con una sonrisa amarga. – Hey llevate esto…- le ordenó a un chico que caminaba con unos cables. El chico le dijo que si y se llevo la revista. "No puedo evitar sentirme mal por Kuchiki…" pensó Matsumoto y vio a Byakuya posando con la modelo.
Cuando el fotógrafo dijo que se había terminado, Byakuya camino hasta donde Matsumoto. – Donde está esa revista? – le preguntó.
Matsumoto comenzó a reir nerviosa.- Pero de que revista estas hablando? Aquí tenemos miles de revistas… ja ja- le dijo haciéndose la tonta.
Gin quien también había visto la revista se fue hasta el set para ver la reacción de Byakuya. – Debe estar hablando de esta revista, no señor Kuchiki?- le dijo Gin mientras le pasaba la revista.
-Gin!- le reclamo Matsumoto.
-Qué? No es como que esta revista no esta en cada estante de Tokio. La iba a ver en algún momento…- mientras observaba los ojos de cólera de Byakuya quien a pesar de estar hirviendo por dentro mantenía un exterior frio.
-Tiene razón Matsumoto. Además no me sorprende.- Le dio la revista de regreso a Gin y sin decir más salió del cuarto.
"Mueres por dentro, no Kuchiki?" pensó Gin mientras ponía un sonrisa maléfica.
-Ni siquiera se molesto…- dijo sorprendida Matsumoto que no había detectado la cólera de Byakuya.
-Ah… me pregunto si no. Desaste de esta revista.- le dijo Gin dándole la revista y se fue de regreso a su cuarto.
Byakuya se encerró en el baño. Allí por fin sólo y sin más pretenciones se hecho a llorar.
En Irlanda Hikifune y Aizen caminaban por las calles de Cork. Las tiendas estaban abiertas en el centro comercial. Como otras ciudades en Europa la ciudad tenia partes clásicas y viejas y otras más modernas. Muchas personas caminaban alrededor. A Hikifune le llama la atención la cantidad de bares y panaderías.
-Con el olor me esta dando hambre… No puedo creer que ya estuvieras por aquí antes.- le dijo Hikifune a Aizen.
-Por que te sorprendes? Irlanda es perfecto para photo shots.
-Bueno tienes razón. Pero no estoy segura que encontremos un lugar para Skydiving en Cork.
-Te sorprenderías… sólo necesitamos una agencia de Turismo. Ellos deben saber.
-Si me dejaras usar el internet, no necesitaríamos la agencia.
-Y si te encuentras con noticias de Byakuya? No quiero que pases más estrés.- le dijo este mientras se paraba frente a la vitrina de una joyería.
Ella se regreso a verlo. Este tenía los ojos clavados en un anillo con flores hechas de diamantes blancos, negros y rosas. –Ven…- Aizen le agarro la mano. Los dos entraron. – Quiero ese anillo en la vitrina. – le dijo al joyero.
-Hey Aizen… no es para mí o sí? Digo no es como que lo usaré por mucho… las convulciones y mi condición se ha estado poniendo peor…- le dijo esta siendo realista.
Este no le hizo caso. El joyero le trajo el anillo. Aizen lo tomó y se regresó a verla. – Dame tu mano.
Ella se rió por lo necio que era Aizen. Se la dio. Él le puso el anillo en el dedo de casados.- Hikifune Makoto… le consederias a este hombre el honor de convertirse en tu esposo… hasta que la muerte nos separé?- le dijo viéndola a los ojos.
Hikifune abrió los ojos como platos. – Aizen…- hasta ese entonces no habían tocado ni una vez los sentimientos de Aizen. Los dos lo habían ignorado. Ella pensó que el se había rendido y como había dicho había decido estar al lado de ella solamente con amigo. Viendoló así a los ojos, aún con todo el dolor de lo de Byakuya adentro de ella, decidió que al menos a una persona dejaría siendo feliz. Le sonrió – Sí… casemonos Aizen…- le contestó. Dio un paso adelante y cerrando los ojos lo beso.
Después de eso se fueron a las cortes de la ciudad de Cork y se casarón oficialmente. En la noche se fueron al hotel. Los dos entraron callados a la suite. Ella se paro frente a él en medio de la sala. Y se fue desamarrando las cintas que estaban atadas al frente de su camisa blanca. Aizen la miraba a los ojos mientras se desabotonaba su camisa. Ella se quito la camisa dejándola caer en el suelo. Era la primera vez que la miraba así desde Singapore. Se acercó a ella y la levantó entre sus brazos mientras le plantaba un beso. Así se la llevo al cuarto.
La bajo al lado de la cama dejándola en pie. La abrazó mientras le daba besos en el cuello. Ninguno decía nada. Lo único que se escuchaba era las respiraciones entre cortadas de los dos y los suspiros que se le escapaban a Hikifune. El la apretaba contra su cuerpo mientras esta le besaba el pecho desnudo. Ella bajo sus manos mientras se besaban y le abrió el cierre. Saco el pene de este con sus manos y comenzó a masajearlo con una de sus manos.
-Uhmmm.- dijo este mientras le mordía el labio a Hikifune y la apretaba más contra él. Dio unos pasos adelante dejándola caer en la cama. Él se puso encima de ella. Le beso el pecho mientras le quitaba el brasier. Ella suspiraba y le arrañaba la espalda.
Ella se fue metiendo más en la cama. Él sonrio y la siguió. Hikifune se puso de rodillas en la cama frente a él y se fue bajando los shorts que llevaba. Él se acercó a ella para abrazarla. Pero ella puso un brazó para deternelo. Lo vió a los ojos y puso una sonrisa picara mientras bajaba su mirada al pene de Aizen. Poniendose en cuatro agarro el miembro de este que estaba completamente erecto y se lo metió en la cama. – Uhmmm…- Aizen dejo salir un gruñido. Le agarro la cabeza a Hikifune mientras ella chupaba en el miembro de este. Aizen miraba al cuerpo de Hikifune desde donde estaba. Tal como lo recordaba. Con curvas pero delgada y muscular. Las piernas largas y delgadas. Hikifune usaba su lengua para apretar en la punta del pene de Aizen. – Espera…- le dijo separándola de él.- No quiero terminar así la primera vez.- dijo mientras la atraía a su rostro y la besaba fuerte mente mientras la empujaba para que esta se acostará. Se separó de ella y se bajo el pantalón mientras la miraba.
Ella lo miraba a él. "Tiene un gran cuerpo" pensó Hikifune mientras lo veía. "Igual que él…" pensó un tonó de tristeza le invadió los ojos. Antes de seguir pensando en Byakuya se levantó y empujo a Aizen haciéndolo sentarse. Le agarró el pene mientras ella se sentaba arriba de él. Se metió el pene de este dentro. – Aaaahhhh…- dijo esta. Este le clavo los dedos en la espalda. Moviendose de adeltante para atrás la fricción en los miembros aumentaba. Aizen le mordió el hombro a esta mientras con las manos en las caderas de ella la hacia estar más apretada mientras hacía los movimientos más bruscos. Hikifune comenzó a dejar gemidos salir de su boca. –Aizen… Aizen…- llamo su nombre. Aizen sonrió y la apretó más. Ella lo abrazó fuertemente y lo beso mientras sentía como todo dentro de ella se iba haciendo más estrecho. Ella movio sus manos de los hombros de Aizen al rostro de este para intensificar el beso mientras se venía. – Uhmmmmmmmm- gruño en la boca de Aizen al venirse.
Ella se quedó quieta por un momento y comenzó a besarle la boca. Una lágrima le rodó por la mejilla – Gracias…- le dijo a Aizen entre sus respiraciones entre cortadas. Aizen la acostó en la cama sorprendiéndola. – Yo aún no vengo…- le dijo este y comenzó a empujar su miembro dentro de ella.
Ella aún estaba sensible y las paderes de su vagina comenzaron a apretarse de nuevo. Él le movió las piernas para entrar más profundo. Empujaba con más ganas mientras sentía como él también venía all límite. –Aizen…- lo llamó de nuevo mientras apretaba las sabanas con sus dedos. – Me vengo… - le dijo.
-Yo… también… aaarrrrrggg….- le dijo y los dos se vinieron juntos. Él cayó jadeando al lado de ella luego de salir. Ella se acercó a él y lo abrazó. Esté le comenzó a sobar el cabello y besárselo. De la nada de rrepente habló. – Te amo… de verdad lo hagó.- le dijo este apretándola contra él.
-Lo sé…- le dijo está con una sonrisa en la boca mientras se quedaba dormida entre los brazos de este.
La siguiente noche los dos fueron a un evento en el castillo "Blackrock" en honor al comité de historia y artes. Alli los anunciaron por primera vez los llamaron – Señor y Señora Sousuke…
En Tokio Byakuya estaba en su nuevo condominio viendo en el internet las fotos de Hikifune y Aizen en el evento. Por curiosidad había hecho una búsqueda en el internet usando en nombre de ella. "Hikifune Sousuke…" leyó en la descripción de la foto. El teléfono comenzó a sonar. Este lo contestó. – Diga?
-Señor Kuchiki, la señora Urahara está aquí abajo buscándolo. Puedo dejarla pasar?- le preguntó la seguridad del edificio.
-Si, hágala subir. Digale que estoy en la oficina. Ella sabe donde es.- le contestó y luego colgó. Dio click en la foto para hacerla más grande. Y vio el anillo en el dedo de Hikifune. Agudizo la mirada. "Te casaste con él…" pensó y luego cerró la ventana del buscador. Le había dolido. Eran sólo un mes y medio desde que separan. No había pensado que Aizen la conquistaría tan rápido. "No es suficiente con conquistar; uno también debe saber como seducir…" las palabras de Aizen le resonaron en la mente. Se arrecostó en el asiento y se puso la mano en los ojos. Cuando escuchó que la puerta de la oficina se abría.
Yoruichi entró con unas flores y en compañía de una mujer. Era Soi Fong. – Sigues con esa cara larga! Te traje flores para darle un poco de vida a este lugar. Dónde las pongo?- le preguntó.
-Donde quieras…- le dijo y quedo viendo a Soi Fong.
-Oh cierto, ustedes dos no se conocen. Esta es una de mis primas que se muda aquí para trabajar en la compañía.- le dijo mientras se iba a poner unas flores en un florero.
-No me llame esta! Al menos diga Soi Fong es mi prima…- le reclamó Soi Fong.
-Ya ya… la traje porque Soi Fong tiene un crush en ti y pensé que tal vez si la llevabas a conocer la ciudad te distraerías un poco…- dijo Yoruichi. Se dio la vuelta y vio una cartera dirigirse en contra de ella a grandes velocidades.
Soi Fong respiraba agitada totalmente roja y enojada – Como se le ocurre decirle eso!- luego se regresó a Byakuya.- Ella sólo está bromeando y no se sienta obligado. Yo puedo conocer la ciudad sola.
-Está bien. No tengo ningún plan para el día.- Byakuya respondió mientras se levantaba de la silla. – Byakuya Kuchiki.- le dijo a Soi Fong mientras le extendia la mano para presentarse.
- Soi Fong- le contestó esta mientras miraba para arriba. Estaba sorprendida de cuan alto era Byakuya. Lo vio a los ojos y vio toda la amargura y la tristeza que tenia esa mirada.
Yoruichi sonrió mientras los miraba desde donde estaba.
En Irlanda Aizen y Hikifune se habían regresado a la isla de donde Hikifune era originaria. La cabaña era pequeña con sólo una sala que se unía a la cocina. El comedor era una pequeña mesa en el centro de la cocina. Habían dos cuartos y un baño. Uno de los cuartos tenia dos camas y el otro el cuarto principal que estaba decorado con papel tapiz de flores. Todo el cuarto estaba decorado de igual forma.
En las fotos se miraba la abuela de Hikifune cuando era joven caminando por un camino rodeado de flores de Sakura. – Así que tu abuelo era Japones.- le dijo Aizen mientras miraba los álbumes de fotografías en la casa.
-Si, mi abuela tuvo una pequeña aventura mientras estaba en Japón. Siempre escuché las historias desde pequeña y por eso tenias esta obseción con Japón.- le dijo esta mientras secaba un plato. Momentaneamente perdió la sensación y la fuerza en la mano y dejo el plato caer.
Aizen se dio la vuelta al escuchar el plato. Hikifune puso una cara de frustración mientras se agachaba a recoger las piezas.- Deja allí yo lo limpiaré.- le dijo él acercándose y agachándose para limpiar.
-Me estoy volviendo una inútil…- dijo.
-Hey, estas mucho mejor de lo que los doctores predijeron…- le dijo para hacerla sentir mejor.
Ella sonrió.- Supongo…- le dijo. – Iré al cuarto a dormir.
-Dale, yo te alcanzó.- le dijo Aizen y se quedó limpiando la cocina. Después de un rato se fue al cuarto principal y la encontró dormida en la cama. Se acostó al lado de ella. Le sobó el cabello. – Gracias por dejarme compartir este tiempo contigo…- le dijo. Le dio un beso en el cabello y se durmió al lado de ella.
En la mañana ella se levantó sintiéndose muy mal. Estaba como confundida. Miraba borroso y le costaba respirar. Vio a un lado. Aizen estaba todavía dormido. Se quitó el brazo que este tenia alrededor de ella y se salió de la cama. Fue al escritorio en el cuarto de niños y agarro un sobre y algo de papel. Camino hasta la sala y se puso a escribir entre lágrimas. Le costaba agarrar el lápiz. De repente se había puesto muy mal. El lápiz se le caia de la mano. Ella se apretaba los dientes mientras se obligaba a ella misma a terminar la carta. Terminó de escribirla. Cerro el sobre y escribió el nombre de Byakuya y la dirección del condominio donde vivian antes en el sobre. Lo dejo sobre la mesa y con dificultad se regresó a la cama.
En la cama Aizen seguía dormido sin notar la ausencia de Hikifune. Ella se metió de nuevo en la cama y se metió en los brazos de Aizen. Este sonrió dormido mientras la apretaba encontra de él. Ella no dejaba de llorar mientras sus manos temblaban incontrolablemente. "No… no…" pensó esta mientras lagrimas salian de sus ojos. Comenzó a convulsionar.
Aizen se despertó – Hikifune!- gritó mientras trataba de sostenerla en la cama. Los ojos de esta estaban completamente desorbitados. –Hikifune!- Aizen no dejaba de llamarla. Después de un buen rato el cuerpo dejo de contraerse y ella cayó sin respirar en la cama. Aizen se apresuró a poner su rostro cerca de la nariz para ver si esta respiraba. "No respira!" pensó. Al momento comenzó a darle respiración artificial y reanimación. –No te vayas! No te vayas!- le gritaba mientras desesperado trataba de revivirla. Lagrimas le llenaban los ojos. Después de un rato se dio por vencido. Llorando la apretó contra si.
En japon los sakuras estaban florecidos. Byakuya caminaba con Soi Fong sin escuchar en realidad lo que esta le decía y respondiendo monosílabos de vez en cuando. Habian decidido salir de nuevo el siguiente día. Él no quería quedarse en su casa. Buscaría de nuevo acerca de ella. Viendo a los petalos de Sakura caer por un momento a Byakuya le pareció ver a Hikifune toda de blanco parada al lado de un árbol. Parpadeo y la imagen se fue. Byakuya se quedó parado sorprendido. Soi Fong se dio la vuelta. –Esta todo bien?- le preguntó.
- No fue nada…- le dijo este mientras la alcazaba caminando.
Aizen salió entre lágrimas del cuarto. Fue a la sala a buscar su teléfono para llamar al hospital o a alguien para arreglar el entierro. Vio el sobre en la mesa de la sala. Lo levantó, leyó la dirección en el sobre. Apretó el sobre y luego abrió la mano. "Hasta la última noche pensaste en él…" pensó. Puso el sobre en un maletín que tenia al lado de la mesa e hizo la llamada.
Hikifune la enterraron en Irlanda y Byakuya no se dio cuenta hasta varios meses después que Aizen regresó a Japón. Nunca supo los detalles de la muerte de esta y en realidad nunca preguntó. Aunque si le dolió saber que había muerto tan joven.
En el hotel Rukia sorprendida escuchaba la versión de Byakuya con Yoruichi confirmando los hechos.
-Aizen… se casó con Hikifune…- murmuró Rukia sorprendida. Después que le dijeran la historia recordaría el rostro del hombre al lado de Hikifune en la foto en la revista.
"Me uso para hacerle más daño a Byakuya… pero porque?" pensó amargamente Rukia.
