LA SANGRE AZUL - NaruHina

CAPÍTULO 21: ¿UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD?

POR Menma - KUN.

¿CON QUE NARUTO SE MURIÓ? JAJAJAJAJAJAJA. MEJOR SIGAN LEYENDO ESTA HISTORIA.

¿hmmmm? - Me inmuto un segundo por la repentina voz que me dirije la palabra.

Lo siento. Perdona que me meta. Es que aquí a veces vienen muchos hombres y beben tanto que ya es muy común para mí verlos ébrios y con una pena en sus caras. Pero lo que sí es extraño es ver a una chica como tú en las mismas condiciones. No es normal que alguien esté bebiendo de esa forma, ni siquiera en los hombres que vienen aquí. ¿Por qué no me cuentas qué pasa linda? - me dijo la cantinera.

Le llamó mucho la atención mi trágico aspecto. Así que obligada por el inportunio, escondo de nuevo en mi bolsillo izquierdo el frasco de pastillas. Tengo que considerar que esto también podía suceder. El ir a una cantina y tomar como un hombre y no pasar desapercibida. No es común que eso ocurra.

No... ...¡Hipp!... ...no. Usted no querría oir mi historia. Es tan horrible... ¡Hipp!... ...¡yo solo me quiero morir...! - le dije con excelente acento de borracho.

¡Oh vamos linda! ¿Cómo vas a decir eso? Eres muy joven todavía. Tienes una vida por delante. No puede ser el fin del mundo. - me dice ella.

No, si... ¡Hipp!... ...¡si es el fin del mundo. Y si,.. ...si también es... ...que yo ya no tengo vida. Yo... ...estoy muerta.. ...¡Hipp!... ...estoy muerta en vida. Hice algo muy horrible... ...y nunca lo voy a recuperar. - termino de decirle a la cantinera.

Parece ella piensa, que se trata de otro asunto. Mas sin tomar mis palabras en broma, la señora me contesta, con voz muy amable.

Linda, cualquiera que sean los motivos por los que estás bebiendo, no es para que te eches a morir así. Uno no está destinado a las cosas malas. Siempre podemos elegir y tomar las decisiones correctas, no importa lo que hallamos hecho atrás. - me dijo la cantinera.

Al oir esto, mis ojos se alzan y ahora miran a la mujer de ojos y cabello color gris, piel blanca, labios rojos y figura delgada. Viendo ella lo perpleja que quedo de sus palabras, entonces me dice.

Soy Kurenai. Puedes confiar en mí, linda. Somos mujeres, así que tu situación no es ajena a mis intereses. Y por supuesto puedes contar conmigo. - dijo ella.

¡Dios! ¿Cómo me sigues enviando ángeles a sabiendas que por lo general te los termino devolviendo en ataúdes? Acabo de asesinarte a uno muy bieno y tú sigues poniéndomelos en el camino.

Kurenai. Yo... ...no quiero decirlo. No quiero hablar de eso. - le contesto muy segura.

Vamos, no puede ser tan malo. - me dice muy confiada.

Es en serio... ¡Hipp! Si te dijera qué fué lo que hice, saldrías corriendo de mí gritando ayuda. - le digo con un poco de seriedad.

Creo que no tomó en serio lo último, pero sí lo de no querrer decirle nada, así que me responde.

Ok, linda. Como quieras. No voy a obligarte a que me lo digas. Respeto tus razones. Pero al menos dejame decirte una cosa cosa antes: Jamás es tarde para componer nuestras vidas, aun si es en el último momento. Te contaré mi historia:

Yo nací aquí en ésta taberna. ¡En este mismo sitio! Mi madre trabajó en éste lugar. Mi padre fué un camionero al igual que todos los que vienen aquí. Conoció a mi madre en este lugar y se quedó un tiempo viviendo cerca de aquí. Venía todos los días a verla y así se enamoraron. Un día ella quedó embarazada; y luego de que él lo supo, se marchó sin decir más, y jamás volvió a aparecer. Mi madre pasó por momentos muy difíciles, pero a puro tesón logró salir adelante. Siguió trabajando en esta taberna estando embarazada por un tiempo. Meses después naci yo, y mi madre, aún con dificultades, supo valerselas por si sola y me crió de buena manera. Tiempo después la despidieron y por un par de meses vivimos a la deriva prácticamente. Mi madre pasó un tiempo trabajando en casas de familia haciendo de todo y mientras que yo me quedaba en una guardería comunitaria siendo muy chiquita. Pero incluso en esas adversidades mi madre no se rindió y con mucho sacrificio y lágrimas, de alguna manera se preparó y volvió a estudiar. Y después de dos años, mi madre se graduó de secretaria con honores y recibió una oferta de trabajo en una empresa de automóviles de la capital. Ella siempre deseó trabajar muy duro y sin descanso. A veces no comía, pero todo era con el fin de que su única hija tuviera una mejor vida que ella; que por sobre todas las cosas, nunca, pero nunca, su hija terminara trabajando en lo mismo que trabajó ella, de cantinera en una taberna, para que no pasara las mismas situaciones que ella pasó. Y así fue por muchos años. Esa hija creció y se hizo una hermosa señorita de alta clase social, muy fina, acostumbrada a los lujos, vanidosa, arrogante, despreciante y humilladora del más débil. Niña caprichosa, que estudió en el mejor Colegio y en la mejor Univesidad de todo Tokyo. Tuve todo lo que quería y sin importar el precio y ni por encima de la cabeza de quién pasara. Le hacía mucho daño a las personas y no me importaba nada en lo absoluto. Despreciaba y odiaba a la gente más humilde y a menudo humillaba y me burlaba de ellos. Era bastante cruel. Incluso la gente pobre del mercado, me conocían como "La princesa cruel". Me sentía la reina del mundo rodeada de tantas comodidades. Fué tal lo grande de mi orgullo, que nunca me dejó ver, que aquel paraiso en que yo vivía, estaba a punto de llegar a su fin. Mi madre enfermó. Le habían diagnosticado cáncer de seno, que por desgracia, ya estaba muy avanzado. Ella me lo había ocultado porque no quería preocuparme. Los últimos momentos de buena salud que le quedaban, vivió hablándome, a que reconsiderara mi vida y mi forma de tratar a las personas. Siempre aconsejandome y siempre tratando de que cambiara el camino, pero también así de siempre la intraté diciendole cosas muy feas con enojo y desprecio. Decía : "Eres una molestia" "Siempre estás fastidiando" "No te metas en mi vida" "Déjame en paz". Luego, todo se convirtió en un infierno para mí. Solo hasta que no ví a mi madre postrada en la cama de un hospital conectada a esos aparatos, su cabeza calva y su cuerpo demacrado por el cáncer, fué que entendí, que toda mi vida la había llevado mal. Lloré mucho por ella y me sentí muy mal por todo lo que había hecho. Mi madre escuchó todo aquello y también lloro conmigo. Creo que en el fondo supo que lo había dicho de corazón, y con una lágrima y una sonrisa en su rostro, mi madre murió. Yo sostuve su mano cuando dió su ultimo aliento. Mi alma se hizo pedazos ese día, pero la muerte de mi madre solo sería el principio de mi sufrimiento. Por cuanto nunca quería trabajar, perdí la casa que mi madre había comprado. Después sólo fué cuestión de tiempo para que perdiera todo lo demás. Ni siquiera para conseguir un oficio serví, pues no encontré nada para vivir y mantenerme, aunque sea para no dejarme morir de hambre. Todos mis amigos luego de que mi madre murió, me dieron la espalda y jamás volvieron a hablarme. Y a las personas que tanto daño les había hecho, estaban tan resentidos conmigo, que todos a una, veía como me cerraban la puerta en la cara. Caminé por última vez en el vencindario donde viví y llegué hasta el sector del mercado, donde viven la mayoría de personas pobres. Todos los muchachos, hombre y mujeres, me reconocieron como la chica que siempre los humilló e irrespetó. Así que en ese lugar, las personas del mercado tomaron venganza de la "La princesa cruel", que por tanto tiempo los había tratado mal. Basura, comida podrida y restos de ella, tomates y toda clase de desperdicios lanzaron hacia mí, hasta las suciesas del baño después de usarlo me tiraron encima. Ante todas las personas del sector del mercado, aquella hija de la madre trabajadora, fué humillada y pisoteada su dignidad. Luego de recibir todo aquello, tomé la decisión de suicidarme. Busqué el primer puente que encontré en el camino, esperé a que no estuviera nadie cerca y luego subí a la baranda, para finalmente querer tirarme al vacio. El puente no estaba muy lejos del mercado, así que no fué díficil encontrarlo después de sufrir aquella ignomínia. Pero justo antes de lanzarme del puente, Dios me envió un ángel a salvarme de cometer una locura. Y esa es la razón por la que estoy aquí. El nombre de aquel "ángel" es Asuma y es el hijo del dueño de ésta taberna. El también vivía en el sector del mercado y por supuesto que también a él lo intraté, sin embargo él jamás fué malo conmigo como yo lo fuí con él. A pesar que es el hijo del dueño de este lugar, ellos no habían tenido buenas relaciones y Asuma tuvo que trabajar muy duro para poder ganarse un puesto. Después su padre se enfermó y ahí lo volvió a llamar para ahora ocupar su puesto que tiene hoy en día. Y por causa de Asuma es que ahora trabajo aquí. Y esa es mi historia, linda. - me contó Kurenai.

Vaya, tu historia es hermosa. Debiste pasarla muy mal en ese entonces. - le dije.

Naaaaaaahhh... ...cuando recuerdo las cosas buenas que me han pasado después de aquella vida gris, me consuela todas las lágrimas que he derramado. Antes iba al cementerio donde está enterrada mi madre y lloraba con amargura; ahora voy allá y... ...¡Todavia sigo llorando! (Risas entre dientes). Pero, ahora todo es distinto. Ahora mis lágrimas son de felicidad y de agradecimiento por ella. Sé que ya no puede verme, pero estoy segura que en alguna parte, ella debe estar orgullosa de su hija. Porque perdí las riquezas, pero se restauró un corazón que estaba muerto y eso es lo que más importa. Así que por eso te digo a tí, linda, que no importa lo que hayas hecho o lo que te haya pasado, todos podemos resurgir y reconvenir las cosas. Reconozco que algunas veces dudo de mí sobre si de verdad merecí esta segunda oportunidad, pero creo, que eso es lo más hermoso de seguir adelante. Merecida o no, lo que ahora sé, es que volví a ser feliz y estoy en paz conmigo misma. Aprendí mi lección y hoy soy mejor persona. Pero... ...(Suelta una risa)... ¡qué estoy diciendo! No sé siquiera que te ha sucedido. Debo estar exagerando. - puntualiza ella y me deja un momento para atender otro cliente.

Aquellas palabras hicieron eco en mi interior. Esta mujer construyó su propia desgracia y aún después de que reconoce que no se lo merece, vive en paz y sin remordimientos. Todo me lo contó con toda naturalidad, fué tan genuina y tan noble, que me quedé por momentos enbobada de su propia forma de hablar. Era su vida la que me contó, tan triste y lamentable, con muchos errores, pero me los relató con tanta madurez, sin ninguna vergúenza y culpabilidad, sino que por el contrario, me hablaba de sus fallas como lecciones de vida, que la han hecho ser la persona que es hoy. ¿Esto podría aplicar también conmigo? ¿Después de tantas cosas que he hecho? ¿Cómo reconvendría mi vida luego de lo que hice? ¿Por qué no pensé en esto antes de dejarme lavar el cerebro? ¿Por qué me pasa esto ahora que he perdido a Naruto para siempre por mi propia mano?

Analizaba todas estas cosas, cuando en la televisión de la taberna, irrumpe un boletín noticioso de última hora, quitando la programación habitual, y no sabía por qué motivo, esa noticia tenía que ver conmigo y me interesaba oir, como si fuera una espécie de señal. Así que le pido a Kurenai la cantinera, que por favor le suba el volúmen del televisor. Amablemente ella toma el control remoto y sube el volúmen. La noticia se trata de un reporte extraordinario acerca de "Una macabra y terrorífica escena del crimen" cerca al distrito del Puerto. En un edificio en construcción, una ambulancia había llegado al lugar a atender una llamada de emergencia y los paramédicos encontraron decenas de cuerpos de personas muertas, asesinadas a bala, otras inmoladas y algunas despedazadas por lo que parece ser explosiones causadas por bombas. El lugar está ahora inpasable por el gran acordonamiento de la Policía al lugar. La escena es de "muerte absoluta" dice la reportera. La Policía arroja un numero aun no confirmado del todo, que son más de 140 personas muertas. La noticia se toma todoa los canales nacionales anúncian. "Es una conmoción total". Nunca se había visto algo parecido en la historia de Japón", dicen en la noticia. No me asombra el relato por supuesto, ya que la responsable de ese hecho, está sentada viendo la televisión. Pero de repente, ese asombro perdido, vuelve a aparecer dentro de mi corazón como núnca, al oir el siguiente reporte:

"La Policía pronuncia que hay alrededor de 140 personas muertas. Y esto es oficial. Sólo fué hallada una persona con vida en toda esta masacre. Es un hombre joven de entre 25 a 30 años. Esta persona fué encontrada primeramente en una construcción vecina a la que fueron halladas las personas muertas, que es a donde fueron los paramédicos, producto de una llamada al servicio de emergencias, que reportaron a la Policía, luego que recogieron a esta persona y uno de ellos vió a lo lejos unos cuerpos tirados en el suelo (...). El sujeto en mención tuvo que ser reanimado nos reportan, este hombre sufrió un paro respiratorio producto de un impacto de bala en el pecho. Esta persona, afortunadamente reaccionó, pero se encuentra muy grave y en delicado estado de salud."

Me corto las venas si había escuchado mal aquella noticia. Era el relato verídico y la prueba reina de que Naruto, el hombre al que le disparé por una maldita estupidez, y que hasta hace poco yo daba por muerto, estaba muy probablemente luchando entre la vida y la muerte en algún hospital. ¡Tiene que ser él! ¡¿Porque quién quedó abandonado por mí en un edificio aledaño tras una explosión en la azotea de otro edificio similar?!

Mientras confirmaba que se trataba de Naruto, el mismo reporte termina por anunciar el milagro que había ocurrido en este día. Fué hallada una motocicleta cerca al lugar de los hechos; además fué encontrado un teléfono celular cerca a la persona herida.

Ahora sí ya no cabe ninguna duda. Naruto... ... ¿está vivo?

¡Está vivo! - grité y abriendo mis ojos del asombro.

Me levanto de repente al corroborar que en verdad era Naruto el único sobreviviente de mi propia masacre. Al hacerlo tropiezo la botella de whisky y cae al piso, rompiéndose y regando el licor en en piso. El estrupicio es imposible no escucharse. Tambaleo un poco y parezco que voy a caer al suelo. Me sostengo de la barra, aun así me voy de lado. Tuvo que sostenerme un hombre que pasaba en el momento. Me alza y me ayuda a ponerme de nuevo en pie. Kurenai se da cuenta de lo que me pasa y se apresuta para ir hacia mí. Sin embargo, el milagro de vida de Naruto, sumado a las palabras que la cantinera hija de la madre trabajadora me había dicho, desencadenó la decisión más fuerte de toda mi vida. Estaba muy arrepentida por haber tratado de matar a Naruto. Ahora tengo la oportunidad de corregir ese error tan garrafal. No me importa si esta vez jamás me perdone, aunque dudo que me escuche en su estado actual, pero tengo que verlo aunque sea por última vez. Quiero que al menos sienta que reconozco que le fallé y hasta en cierta forma le maté, pero que ya no volveré a hacerlo más. Ya que él está vivo... ...volveré a tener fuerzas para ahora sí, seguir adelante.

En el reporte dijeron en qué hospital habían llevado a Naruto. "La unica persona herida y sobreviviente de la masacre, fué trasladada de urgencia hacia el Hospital General del distrito de Shibuya". No voy a quedar en paz conmigo misma si no le veo otra vez. ¡Tengo que decirle como sea, que lo siento mucho, qué soy una estúpida y que ese recuerdo nunca se borrará de mi cabeza. Qué lo que voy a hacer, es poder vivir lo que me resta en componer ese error, hasta la hora en que me muera.

Debo irme. - dije a Kurenai mientras casi llegaba a donde mí.

Espera, ¿A donde vás? - me dice preocupada por mi estado.

Gracias por todo. Gracias por tus palabras. Voy a hacerles caso. De veras muchas gracias. - le dije muy sinceramente.

Linda, espera. ¡Tú no te puedes irte así como estás! - me dijo algo asustada por mí.

Perdona, pero no puedo esperar. Tengo que hacer algo ahora mismo o jamás tendré el valor para poder hacerlo. Corregiré mis errores y recompondré mi camino. Como tú dijiste: "...todos podemos resurguir y reconvenir las cosas". Ya es hora de que yo también reconvenga las mías. De nuevo gracias Kurenai. ¡Muchas gracias! - le dije muy agradecida.

No fué nada. Espero haberte ayudado un poco con lo que sea que estés pasando. - me dijo ella.

¡Lo hiciste! - le dije efusivamente mientras me iba.

¡Al menos pide un taxi, linda! - es lo último que me alcanza a decir.

Con la mente renovada y ahora llena de esperanzas, voy hacia el hospital a ver a Naruto. Empezaré a cambiar las cosas a partir de ahora, ya no como La Sangre Azúl, sino como Hinata Hyuga, la nueva.

¡Awwwm! Siento mucha pena por aquella cantinera de hace un rato. Haciendo un sobresfuerzo tenaz por no chocar en el coche gracias a los grados de alcohol que aún llevo en la cabeza, pienso que el momento de irme de la taberna, pasaban el informe policial del probable responsable de la masacre. No lo escuché , mas adivino que pudo decir, que se trató de un enfrentamiento entre mafias. Pero si es así, lógicamente habrán mencionado a Kankuro Tanaka. Y si no son brutos los policías, de seguro habrán sabido quien es la asesina que está involucrada en su fallecimiento y la que muy probablemente está metida en ese asunto, como obviamente lo és. Y si eso es así y está ocurriendo ahora, ya debe de estar circulando mi fotografía por televisión, con un anuncio que dirá mas o menos algo como:

"Esta puede ser la asesina que estaría involucrada en la masacre cerca del distrito del Puerto. Su nombre real es Hinata Hyuga. Es una de las personas de confianza del temible jefe de la mafia, Kankuro Tanaka. Circulamos su imagen para que usted, si llega a ver o a reconocer a esta mujer en alguna parte, llame de inmediato a las autoridades para dar con su ubicación. Esta persona está relacionada con cientos de asesinatos alrededor del mundo y varias autoridades internacionales hacen esfuerzos por capturarla. Esta mujer está armada y es muy peligrosa". (Risa irónica) Creo que me salió muy bien. Quizas ningún reportero lo diga mejor que yo. Pero si así son las cosas, es probable que ahora sí me estén buscando en serio. Lo más sensato sería huir de Japón, sin embargo, el quedarme pese a que puedo incluso ser asesinada aquí, hace parte del cambio que quiero hacer con mi vida. Y ahora mismo, voy directo a cumplir el primer paso.

Llego al hospital y de una vez invento una cuartada para entrar sin tener el problema de los vigilantes. Y mientras lo hacía, un recuerdo familiar llega a mi memoria al pisar este hospital: Es el mismo sitio al que me habían llevado hace 10 años después del trágico pasado de mi violación. El mismo hospital, del que también huí y comencé a vivir en las calles. Es el mismo lugar, del que salí, para luego terminar siendo una asesina. Han cambiado varias cosas en este hospital. La pintura obviamente transforma un poco la imagen que tenía de este lugar, pero veo que también hay más espacio. Unos ambientes se han modificado, ciertas oficinas y consultorios han cambiado de aspecto, de lugar y hay más herramientas y aparatos propios de un hospital. Pero el detalle malicioso que cargo encima, el cual noto como más importante, es el que todos los pasillos y rincones del hospital tienen cámaras de seguridad. Pasar de un lugar a otro sin que te vea una cámara es imposible. Pero bueno, esto también lo había previsto; supuse que podría pasar, y es mejor que así sea. Ayudará mucho para lo que tengo planeado. Todo es parte de mi cambio. Encontrarlo por mi cuenta es complicado; más que por el tiempo que me lleve o las restricciones que me pongan, puedo llamar la atención de Seguridad y la habré fastidiado. Así que debo ser lista nuevamente y usar mi ingenio para entrar hasta donde él se encuentra.

Deduzco que Naruto está en la U.C.I. por el estado en el que está. Pero el reto es qué me invento para pasar sin problemas. En ese momento veo pasar a una doctora con una tablilla y a varios estudiantes de Medicina detrás recibiendo sus instrucciones, y es cuando se me prende una idea. Ya había dejado de ser la Asistente Personal del señor Uzumaki, pero es probable que aún no sepan esa situación en el hospital. Es un riesgo grande, mas debo intentarlo, si no quería dar explicaciones y luego terminar huyendo de los guardias, con el agravante de que llamen a la Policía. Dudo un segundo sobre decir mi nombre, sin embargo, puede que no todos sepan quien soy en realidad. ¡No! ¡Es una mala idea! De pronto no, mas por tratarse de un paciente herido de bala ya es seguro que habrá un reporte a las autoridades sobre el hecho, y ya que es tan mencionado, la Policía puede estar aquí en poco tiempo. Mis sospechas son ciertas y Naruto está en Cuidados Intensivos. No veo policías ni guardias alrededor, pero el problema mayor es encontrar al médico que está al frente del caso. Si no está a la vista, obligadamente tengo que dar mi nombre si quiero alguna información y me harían esperar. La otra opción es vestirme como enfermera y entrar a la habitación donde él está, con el peligro de ser descubierta enseguida por las cámaras y ser sorprendida por un guardia. Pero como si la situación estuviera a mi favor, tengo la oportunidad más ingeniosa y preparada para entrar allá.

Un paciente mayor que pasaba por el pasillo se tropezó y cayó al suelo; de la caida la aguja que lo tenía canalizado con un suelo que transportaba se le partió y la sangre se le devolvió empezando a derramarse en el piso de a poco. Yo le ayudé de inmediato a incorporarse y pedí ayuda. Vinieron dos enfermeros que de una vez lo atendieron. Yo fuí con ellos y al verme con el anciano me preguntaron si era familiar de el señor. Yo mentí y dije que sí con la cabeza para que el abuelo no me desenmascare. Los dos tipos se confiaron de mi palabra y me dejaron con el anciano en un cuarto pequeño ya con la canalización curada. Dijeron que tenían que atender a otra persona, pero que no tardaban mucho, apenas salgan del deber venían para acá. El cuarto pequeño es un sitio donde suministran las batas para los pacientes y las visitas que entran a ver los pacientes de la U.C.I.; Me visto rápidamente y dejo al anciano en el cuarto diciéndole que ya volvía, pues el señor me vió y pensó que era una enfermera y me pidió una sabana porque tenía frío. Al acercarme a mi destino ví a tres personas vestidas igual que yo. Iban a ingresar autorizadas frente a un vigilante que cuidaba la puerta. Pero una de ellas parece haber olvidado algo y se regresa por su camino. Alcancé a escuchar lo que decían:

"Ya regreso. Vayan siguiendo. Enseguida las alcanzo". - dijo una.

"Ok, nosotras vamos. Te esperamos acá dentro". - dijeron las otras.

Y estas entraron. Todas llevaban tapabocas y gorro. Es un requisito para entrar a Cuidados Intensivos. No hay mejor oportunidad para entrar allá. Es ahora o nunca. Tomo el sentido que llevaba la chica de antes y camino en sentido contrario del que fué y llego hasta donde el vigilante que no se percató de mi presencia.

Y-ya vine - dije con voz timida. Temía un poco que sospechara de mí.

¿Ya, listo? ¿No hay problema? - me pregunta el vigilante.

Yo le asiento con la cabeza.

Bien, siga. Recuerde que solo pueden estar media hora. - me dice de nuevo.

Nuevamente le asiento con la cabaza.

Y así es como pude entrar a la U.C.I. Es un pasillo dividido por cortinas separadoras. No era como las sitio era abierto y amplio, con el fin de tratar con libertad al paciente y actuar rapido ante cualquier complicación. Y allí en la tercera camilla a mano izquierda, veo a Naruto, conectado a un respirador, con monitores dando sus signos vitales, bolsas de sangre canalizada con Suero fisiológico, y con alguna droga para tratar alguna infección. Lo supuse pues la bolsa de suero no está tan transparente. Le inyectaron la droga en el suero y así lo trataban y lo dejaban en observación.

Al verlo se me conmueven mis entrañas, que empiezo a llorar en el lugar. Ver su estado me ha puesto muy mal. ¡Con que así se siente ver las consecuencias del daño causado cuando se está arrepentido! Este es el dolor que provoco cuando acabo con la vida de un ser humano. Siempre he matado gente de mala muerte por lo general. Solo han sido pocos los que no eran tan "malos", pues no tenían que ver con asuntos de la mafia.

Naruto... - dije llamandolo entre lágrimas. - Jamás olvidaré lo que te hice. Jamás me podré reponer de haberte disparado. - le dije llorando.

Estoy tan devastada que se me escapan las lágrimas. Me siento terrible. Mi corazón está arrugado por dentro que es imposible no llevarme una mano al pecho y la otra a la boca.

Jamás debí haberte hecho lo que te hice. Debí alejarme de tí en cuanto pude. Y peor aún jamás debí aceptar la orden de Tanaka. Y menos haber sido tan bruta de dehpjarme llevar por las circunstancias. Naruto, tu jamás debiste perder todo lo que yo te he quitado. ¡Perdoname! (Sniff... Sniff...). Así como tampoco debiste perder a tus padres. Es injusto todo lo que te ha pasado. Y sin embargo... ...(Sniff)... ...me abriste tu corazón y me diste la oportunidad de dejarme compartir tu vida. Naruto... ...eres un hombre muy bueno. Bueno y maravilloso. Tuviste amor por mí siendo una asesina. ¡Incluso me seguiste amando a pesar de que le quité la vida a tu padrino! (¡Sniff!). Creiste en mí como persona. Jamás viste a una asesina, sino a una chica buena con sentimientos, y eso para mí fué maravilloso... ...(Sniff). Siempre te estaré agradecida por eso. Y también por los momentos que tu y yo pasamos juntos. ¡Eso sí que tampoco lo voy a olvidar! Lo recordaré... ...por toda la eternidad. Mas sin embargo soy consecuente con mis actos, y sé que yo, debo pagar por las cosas malas que he hecho. Ha llegado el momento en que deba reconvenir mi camino. Y es por eso que yo, he decidido que voy a terminar de una vez por todas, con todo lo que te ha hecho y aún puede hacerte daño hoy.

Me enfrentaré a Tanaka y acabaré con la amenaza que ha jurado contra tí. Es muy probable que muera, pero es lo que he decidido. Puede que esto no sea lo que quieras que haga y si estuvieras escuchandome, eso sea precisamente lo que fueras a decirme. Pero no quiero que te sientas mal por mí. Si yo muero, moriré feliz, porque al menos te conocí. Y contigo, también conocí de nuevo lo que es el amor. Contigo, volví a saber lo que es tener sentimientos. ¡Cosas que había creido muertas o que no existían dentro de mí volvieron a aparecer! Y eso nunca tendré como pagartelo Naruto. ¡Estoy tan feliz de que estés vivo! ¡No sabes lo mucho que me alegro de que no estés muerto! (¡Sniff, Sniff...!). Así que por eso quiero pedirte una última cosa antes de partir para siempre, Naruto. Y como sé que no podrás escuchar lo que te quiero decir, te la voy a escribir y dejaré cerca de tí para cuando vuelvas a reaccionar la leas. (¡Sniff, Sniff, Sniff!). - le dije al oido a Naruto.

Acto seguido, escribo una nota con mis últimas palabras para Naruto. Fueron palabras cargadas de mucho sentimiento, de coraje, de llanto y con toda la sinceridad. Pero por encima de todo esto, las palabras que le escribí, fueron hechas con todo mi amor por él. Acabada de escribir la nota, la dejo metida en un bolsillo de su chaqueta, que estaba puesta junto con sus cosas en orden debajo de la camilla. Mis lágrimas mojaron un poco el papel, mas se entiende la letra y el papel se puede secar. Irónicamente sonrío un poco y pienso que eso puede ser mi toque personal. Ahora vuelvo hacia Naruto, para verlo ahora sí, por última vez, en mi despedida de "adios".

Naruto, ya me tengo que ir. Es la hora de despedirme para siempre... ...(¡Sniff, Sniff, Sniff!). ¡Dios! ¡No quiero, no quisiera despedirme! ¡No quiero irme de su lado! (¡Sniff, Sniff!). ¡Ay! - exclamo para desahogarme un poco. Y finalmente le digo:

Adios Naruto. Te amaré por siempre, mi hermoso rubio. -

(«Chu» Le beso en la boca) -

Te quiero, Naruto. - Pone de relieve.

Y de esta manera, así es que veo a Naruto por última vez en este mundo.