Capítulo XX
Parte II
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By R. S.a.s.u.N.a.r.u.H.o.t.s
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…oooO*Oooo…
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Con una agradable sonrisa en el rostro, Kushina se encontraba pendiente del jugo de naranja que estaba preparando. A su lado, Mikoto revolvía en el sartén algunos huevos para completar el desayuno de todos los demás. Ambas mujeres se mantenían calladas, pero con un agradable ambiente que se podía respirar en el aire. Aunque su agradable mañana fue interrumpida por el sonido de un golpe en la puerta.
Kushina volteo a ver a Mikoto, ésta sólo le negó con la cabeza comprendiendo que no sabía de quien se trataba. A la bermeja se le hizo algo raro ya que no esperaban a nadie, ni siquiera al hijo mayor de su amiga (quien les había dicho que llegarían después de desayunar). Sin tomarle más importancia, dejo lo que estaba haciendo para ir a ver quien tocaba.
-. Yo voy.- dijo pasando a un lado de la morena.
La cual, asintió ligeramente mientras volvía a posar sus ojos sobre lo que preparaba.
…o…
Mientras del otro lado de la puerta. Naruto se mantenía algo nervioso al ser consciente del hecho de que sus padres estaban en ese lugar. Y no sólo eso, sino que su tía Mikoto también se encontraba con ellos. Ante tal idea, no pudo evitar observar al moreno de reojo, quien parecía no haberse dado cuenta de su actual situación, ya que se mantenía tan sereno como siempre.
Fue entonces, que sus azules ojos dejaron de estar sobre él para posarlos sobre el anillo que relucía en una de sus manos. Al contemplarlo, sintió que no era momento de ponerse nervioso, al contrario, tenía que estar al lado de Sasuke para lo que tenían que enfrentar. Ambos juntos.
Sin más, dejo a un lado sus dudas y alzo la mano para tomar la de su ahora, esposo.
Sasuke se sorprendió por el repentino acto, pero aun así, rio de medio lado al observar el rostro algo colorado de su rubio. Apretó un poco más aquel agarre en el mismo momento en que alguien abría la puerta.
Ante dicho acto, los azules ojos de Naruto se despegaron de Sasuke, sólo para encontrarse con un par de iris verdes que lo observaban algo sorprendidos.
Kushina, frente a ellos, se mantenía perpleja. Cómo si de repente le hubieran arrogado un balde de agua helada, ya que su cuerpo tiritaba un poco, y sus ojos habían dejado de mirarlos para esconderlos detrás de su rojo flequillo.
-. ¿Mamá?.- fue lo único que puedo preguntar el rubio con algo de escepticismo. Ya que Sasuke se mantenía al margen.
Al escuchar la voz de su hijo, Kushina por fin pudo reaccionar.
Muy al contrario de lo que esperaban (que se soltara a llorar a mares o algo por el estilo), Naruto trago grueso, al observar como el cabello de su madre comenzaba a ondularse y levantarse, formando algo así como las colas del dios zorro (ella había sido la guardiana de Kyuubi, antes que él). El blondo sabía que cuando reaccionaba así, era porque estaba realmente molesta.
Por instinto (y por temor a que le hiciera algo a Sasuke), retrocedió un paso. Pero el Uchiha pareció no comprender la gravedad del asunto, ya que se soltó de su mano y fue hacerle frente. Al parecer su orgullo de Uchiha no lo dejaba retroceder así de fácil.
Sasuke no estaba seguro de lo que ocurría. Para él, ese era el momento adecuado de arreglar las cosas. Sin embargo, la Uzumaki parecía no tener la misma opinión, ya que en el instante en que el moreno estuvo a su alcance, entrecerró sus ojos con molestia.
-. ¿Podemos hablar?.- pregunto el azabache de manera serena, con su típico semblante serio.
Kushina soltó una ligera risita. ¿Hablar?, claro que tenían mucho de qué hablar, pero necesitaba realizar "algo" antes de continuar. Algo que había tenido en su cabeza desde el momento en que supo todo lo que a su querido hijo le pasaba.
Y antes de que reaccionaran, la bermeja no se contuvo en soltarle un certero puñetazo en el pálido rostro de Sasuke.
Para el Uchiha fue un ligero deja'vu, al recordar como Naruto también le había metido un golpe el primer día que se conocieron, aunque tenia que admitir que la pelirroja tenía bastante fuerza. Ya que casi lo dejaba en el piso, sino fuera por Naruto que lo sostuvo antes de caer.
-. ¡Mamá! ¡¿Por qué hiciste eso-ttebayo?.- grito al rubio algo descolocado, mientras ayudaba al moreno a ponerse en pie.
Al ver lo que había hecho (y sintiéndose más relajada al soltar un poco de tensión), sus cabellos volvieron a su lugar, respiro con normalidad y su rostro formo un gesto tranquilo.
-. Se lo merecía por hacer que me preocupara de esa manera, cariño.- dijo excusándose con voz tierna mientras observaba a su hijo.
Naruto negó con la cabeza, nunca terminaría de comprender a su progenitora, pero aun así se sintió aliviado al comprender que al menos, los escucharía, eso ya era un gran avance. Y estaba seguro que su padre tenía mucho que ver con eso.
-. Ahora sí, pueden pasar, tenemos mucho de qué hablar.- el tono que utilizo Kushina se había suavizado ligeramente, como si nada de lo anterior hubiese pasado.
Si, después de desquitarse, definitivamente se sentía mejor.
La pelirroja se hizo un lado dejando espacio para que ambos entraran. Ellos no dijeron nada más y se apresuraron a ir, ya que no querían volver a enojarla. Kushina arrugo ligeramente su entrecejo al ver como su pequeño abrazaba a Sasuke para ayudarlo a caminar. Como buena madre sobreprotectora, aun no terminaba de convencerle aquel muchacho. Bien, tenía que admitir que su hijo tenía buen gusto, ya que el moreno no era nada feo. ¡Está bien!, era muy guapo y destilaba elegancia innata como su amiga Mikoto, sin duda se trataba de su hijo…
Abrió ampliamente sus verdes ojos al recordar a su amiga. Sin embargo, cuando dirigió su mirada al interior de la habitación era demasiado tarde. Frente a ellos tres, se encontraba la Uchiha, quien seguramente había salido al escuchar todo el alboroto que había provocado.
Tanto la pelirroja como Naruto estaban sorprendidos de ver a la morena parada en medio de la sala, pero definitivamente el más sorprendido, era Sasuke. Ya que en el momento en que sus oscuros ojos se posaron sobre ella, sus pasos se quedaron pegados al piso por un momento.
Un minuto después, el Uchiha avanzo uno poco más sin la ayuda de su ángel. Quería acercase mas a ella para saber si se trataba de alguna broma o algo así, ya que aquella hermosa mujer de larga cabellera negra, no era otra, más que su… madre.
-. Hola, Sasuke.- hablo Mikoto casi en un susurro adornado con una triste sonrisa.
Naruto quiso ir junto a él, pero el brazo de su madre lo detuvo. Giro para observarla y ella negó ligeramente con la cabeza regalándole una sonrisa, la cual dedujo al instante. Comprendiendo que aquel momento era sólo para ellos dos.
Por su parte, Sasuke, al escuchar la voz de su madre (aquella que nunca había oído) se quedo de piedra. Sus ojos negros examinaban con incredulidad a la mujer que tenía frente a él, y simplemente no sabía que sentir. Nunca se imagino que algún día la tendría junto a él. La conocía físicamente por aquel cuadro que su padre mantenía oculto en aquella oscura habitación (y que fue algunas veces, su única compañía). Era cómo sentirse tan cerca de ella, pero realmente sin conocerla. Por eso no sabía cómo reaccionar o que sentir, era tan diferente, tan confuso…
Y sin esperarlo, ahora la tenía en persona. Podía apreciar a la perfección aquella aura tan cálida que la mujer emanaba, escuchar su voz y ver su tenue sonrisa.
Mikoto lo veía con algo de culpa. Él se mantenía ahí parado, sin expresión alguna. Trato de contener las lagrimas, pero estas le traicionaron, ya que sin previo aviso, comenzaron a caer de sus ojos humedeciendo sus pálidas mejillas. Ya no quiso contenerse más. Quería acercarse a él, y así lo hizo; abrazándolo con fuerza. Aunque él la rechazara, necesitaba sentirlo cerca como la primera vez que lo sostuvo entre sus brazos.
Al sentir aquellos brazos que lo rodeaban, el azabache salió de su asombro y mutismo. Percibió aquel dulce aroma y regreso a la realidad. Porque aquel no era un sueño o un espejismo, sino su autentica realidad.
Sus brazos se fueron levantando lentamente. Por un momento en los ojos de los Namikaze, se preocuparon por algún rechazo. Pero para su alivio (y felicidad de la Uchiha), Sasuke correspondió el abrazo.
Al percibir que le correspondía, la morena se sintió completamente feliz. Cómo si le hubieran quitado un gran peso de encima al sentir los brazos de su pequeño hijo.
-. Te amo, Sasuke.- dijo Mikoto con la voz entrecortada, como se lo había prometido en aquella carta. Un te amo, serian las primeras palabras que le diría cuando lo viera.-. Te amo tanto, Sasuke.- volvió a repetir apretando más su agarre.-. Perdóname, por favor, cariño.-
Sasuke no era un sentimental, pero tenía que admitir que aquellas palabras lo habían desarmado, por un momento sintió que se le humedecieron los ojos, pero no salió ninguna lágrima. Aun estaba un poco reticente a mostrase débil, pero realmente se sentía feliz.
-. Y yo a ti, madre.- expreso con la voz un poco baja.
Mikoto sonrió al escuchar como la llamaba. Tanto tiempo había soñado con escuchar aquella palabra de sus labios, que ahora verdaderamente se sentía completa. Pero lo siguiente que le dijo, definitivamente la dejó sin palabras.
-. No tienes que pedir perdón por nada.- volvió a hablar, abrazándola mas fuerte. Ya que era verdad, él no era quien para juzgarla.
Ella amplio su sonrisa.-. Gracias, cariño.- esta vez volvió a llorar, pero se detuvo al acercar a su mejilla y depositar un beso sobre ésta.
Kushina, quien veía la escena algo enternecida también comenzó a hipar, mientras se tallaba una de las manos sobre sus ojos, para después ver de reojo a su retoño y abrazarlo con fuerza. Naruto le palmeo la espalda y rio ante aquel gesto infantil de su madre. Ya que apenas unos minutos atrás parecía una fiera, y ahora lloraba como magdalena.
Por su parte, Minato, se encontraba en el marco de la puerta de la habitación. Se mantenía callado observando la situación. Se había despertado por tanto ruido, y se sorprendió al ver tanta gente en la sala, aunque no se tenía que ser un gran genio para saber de qué se trataba el asunto. Así que espero paciente y no quiso interrumpir. Tenía que admitir, que se sintió realmente tranquilo al comprobar que aquel muchacho no era tan malo, y que a pesar de todo tenía un gran corazón que sabía perdonar. Sin duda, su hijo había hecho una correcta elección.
Pasaron unos minutos, la Uchiha trato de recomponer su semblante, se separo de su hijo, limpio sus lágrimas y le regalo una gran sonrisa al moreno, quien la recibió con gusto. Ella lo tomo del brazo y camino hacia el ángel rubio que tranquilizaba a su madre.
-. Naruto-kun.- lo llamo Mikoto con esa voz tan dulce que la caracterizaba.
El aludido al escuchar su nombre se fijo en ella, Kushina se aparto de él, para que llegara a su lado.
-. Tía Mikoto, misión cumplida-ttebayo.- dijo el rubio con una gran sonrisa.
Ella asintió devolviendo el gesto, tomo la mano de su hijo y la unió con la de Naruto.-. Gracias.-
Sasuke rio ligeramente, mientras Naruto aumento su sonrisa, tan radiante cómo solo él podía sonreír. Provocando que su padres también hicieran lo mismo. Aunque no por mucho tiempo, ya que era hora de contar todo lo que habían hecho durante su "secuestro".
Cosa que sabían, no les haría mucha gracia.
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El semblante tranquilo que habían mantenido sus padres, se fue deformando poco a poco hasta mostrar un rictus de incredulidad. Desde el principio, Naruto se imagino que su sonrisa no les duraría demasiado, pero tampoco espero que desapareciera tan pronto. Ahora, sentados unos frente a los otros, se decidió a comenzar.
Ya lo habían hecho, les soltaron la bomba (aunque prácticamente, el rubio fue el único que hablaba).
Un poco inquieto, les conto todo lo que habían hecho durante su ausencia. Está bien, no todo, había omitido algunos detalles como su noche de bodas (tampoco quería que lo dejaran viudo tan joven), sólo les había dicho que el moreno lo había llevado al infierno, para después salir de ese lugar y casarse. Todo resumido en simples palabras, que sabían no les convencían de mucho, sobre todo por aquel gesto que se posaba en sus rostros.
Naruto termino de contar su relato, se quedo callado, esperando alguna respuesta por parte de sus progenitores, pero al parecer aun estaban asimilando la información. La sala había quedado en completo silencio, hasta que la voz de la pelirroja se escucho por fin.
-. ¡Noo!.- soltó de repente la pelirroja sobresaltando a todos. Se levanto de su lugar, y fue hacia el frente donde se encontraban sentados tanto el rubio como el moreno, que por un momento se imagino otro golpe sobre su rostro, pero para su sorpresa, lo ignoro yendo directo hacia Naruto y abrazarlo con fuerza.
-. ¿Mamá?.- el rubio menor simplemente no entendía. La verdad es que esperaba que su madre se fuera otra vez contra Sasuke y no que se soltara a llorar como lo había imaginado con su primer encuentro. Como había dicho antes, no terminaba de entender a su progenitora.
Tanto Minato como Mikoto se mantenían aun en silencio, ellos no eran tan impulsivos como la de ojos verdes, por lo que aun analizaban con detalle la información. Ambos eran consientes de que todo lo que sus hijos habían pasado les serviría de algo. El rubio mayor se sentía un tanto sorprendido por las palabras de su hijo, pero la sonrisa que mantenía en su rostro, y el semblante tranquilo del moreno, le decía que podía confiar en ellos, por eso él los apoyaría, aunque por el momento dejaría que su esposa se desahogara por completo, ya tendría tiempo de dar su opinión.
Por su parte, la Uzumaki seguía aferrada a su pequeño hijo, no podía creer lo que acababa de escuchar. Sobre todo por una parte en específico, una que ella siempre había soñado con planear. Y ahora le decían que ya no había forma de hacerlo, porque ya lo habían hecho.-. ¿Por qué no nos invitaste a la boda?...- lloro la bermeja como niña pequeña, haciendo un gesto de berrinche al reclamarle por dicha osadía.-. Yo…yo quería organizar todo.- volvió a apretarlo con fuerza.-. O al menos estar presente-ttebane.- termino por decir en un susurro.
El rubio suspiro ligeramente mientras palmeaba la espalda de su madre. Se sentía un poco culpable, pero la situación en la que se encontraron no les dejó hacerlo de otra manera. Tomando en cuenta la situación actual de su tía Mikoto, no podían dejar que les pasara lo mismo. Sasuke, al igual que él, ya no podrían estar separados. Así que arriesgarse y hacerlo a escondidas era la única solución; a casos extremos, medidas extremas.
Y aunque se sintiera mal por su progenitora, no se arrepentía de haberlo hecho.
-. Lo siento mamá, pero no quería que nos separaran-ttebayo.- hablo el rubio para poder consolarla. Y Sasuke asintió dándole la razón.
Ante tales palabras, Kushina dejo de llorar por un instante separándose de su hijo para observarlo a los ojos.-. ¿Y quien dijo que haríamos eso?.- pregunto algo incrédula.
Los más jóvenes se miraron entre sí, para después posar sus ojos sobre la otra.
-. ¿A, no?.- pregunto aun sin comprender.
Ella sólo negó.-. Claro que no, hijo.-
Naruto observo a la morena que también negó con la cabeza. Ahora sí, que se había perdido por completo.- Pero a tía Mikoto la encerraron por enamorarse de un demonio-ttebayo.-
Kushina, coloco una sonrisa algo apagada y se separo del menor. Fue otra vez a sentarse al lado de su esposo, mientras la morena tomaba aire para comenzar a hablar. La bermeja sabía que su amiga era la única que podía resolver esa duda. Tenía que darle espacio.
-. No, Naruto-kun, yo te lo explico...- hablo Mikoto con voz tranquila, llamando la atención de ambos jóvenes.-…ellos no me encerraron, fui yo quien pidió un castigo porque sentía que lo merecía al haber abandonado a mi familia, no me sentía digna de proteger a nadie en la tierra por qué no había sido lo suficientemente fuerte para cuidarlos a ellos.-
Ante aquella respuesta se quedaron sin palabras, ambos habían sacado conclusiones apresuradas, y al final resulto que era su imaginación, pero que a su vez parecía tan real, ya que Naruto siempre estuvo consiente de la tristeza que la morena sentía, sin embargo tuvo que haber preguntado. Aun así, con el pequeño lapso de silencio que les habían ofrecido para procesar dicha información, pensó que no se arrepentían de su boda. Después de todo, cierto o falso, ya no los podrían separar. Con eso pensamiento, el rubio recordó otra de las cosas por lo que estaban ahí, observo a Sasuke que u aún seguía hundido en sus pensamientos y decidió que él tenía que seguir hablando.
-. Mamá, hay otra cosa que tengo que decirles.- pronuncio el blondo ángel, cambiando un poco la línea de la conversación.
-. ¿Qué pasa cariño?.-
Aquella cuestión no se hizo esperar, lo que puso al rubio algo tenso, pero sabía que se los tenían que decir, era una decisión que ambos habían tomado, y ellos tenían que saberlo.-. Sasuke y yo, hemos decidido que nos quedaremos a vivir en la tierra…- la pelirroja iba a abrir la boca, pero Naruto siguió hablando.-… no queremos separarnos, y Sasuke no puede vivir en el cielo y yo no puedo vivir en el infierno, por lo que la tierra es el único lugar que puede ser nuestro hogar-ttebayo.-
-. Pero hijo...-
Kushina estuvo a punto de volver a levantarse, pero la mano de su esposo la detuvo.
-. Yo te apoyo, hijo.- y por primera vez en todo el rato, se escuchó la voz de Minato.-. Si eso es lo que decidieron, yo te apoyo, quiero que seas feliz, y sé que allá arriba no lo serás, por eso confió en tu decisión.-
Naruto sintió las sinceras palabras de su padre y no pudo evitar sonreír, su padre siempre había confiado en él, y ahora se lo demostraba con creces.-. Gracias papá.-
-. Pero…- la sonrisa tranquila del rubio mayor cambio a una amenazante.-. Sí, Sasuke-kun te hace algo, no sólo Kushina se irá contra él.- hablo posando sus azules ojos contra los negros de su nuevo "hijo".
Y el Uchiha en vez de intimidarse, le sostuvo la mirada a su suegro.
-. Yo siempre cuidare de Naruto, señor.- dijo con Sasuke con firmeza.
Kushina suspiro rendida sin decir una palabra más, su querido esposo ya lo había aprobado, y tenía que admitir que el rubio no era alguien tan fácil de convencer, así que confiaría en la decisión de apoyar a su hijo. Aunque no le gustara la idea de ya no tenerlo en el cielo, sabía que su querubín ya no sería feliz, y ella no sería capaz de borrarle esa radiante sonrisa que mantenía en esos momentos. Soltó un nuevo suspiro, al pensar en los reclamos de Tsunade, pero ya se las arreglarían, después de todo ella velaría por su felicidad, no de en balde la llamaban el habanero sangriento.
Y si trataban de hacerle algo a su hijito, la pelirroja les demostraría el porqué de dicho sobrenombre.
Rio ligeramente ante dicho pensamiento, apretó la mano de Minato, observo la sonrisa de Mikoto. Y supo que por fin había encontrado la respuesta a la pregunta de su amiga.
Dejaría que Naruto fuera feliz, con la persona que tanto amaba…
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En la azotea del mismo edificio, se encontraban un par de siluetas disfrutando del agradable aire de la mañana. Estaban completamente solos, y eso en verdad les agradaba. El castaño sonrió con alegría al sentir que todo estaba tranquilo, mientras el peliplateado lo observaba con detenimiento.
Iruka había salido del departamento, en el instante que supo que Naruto había regresado, y por lo que pudo escuchar, no lo había hecho solo, así que ese momento era importante para los mayores, por lo que no se quiso meter en asuntos ajenos, aunque eso no quería decir que no tuviera unas enormes ganas de ir a saludar a su rubio alumno verificando que estuviera realmente bien. Lo que no se imagino, fue que al llegar a la azotea (obviamente no salió por la puerta principal, sino por la escalera de emergencias) se encontrara con aquel demonio que le quitaba el sueño.
Ahora, ambos con las manos entrelazadas, disfrutaban de un momento de tranquilidad.
E Iruka, no podía estar más que feliz y satisfecho.
-. Esta vez será diferente…te prometo que regresare.- dijo de repente el Umino, terminando con el grato silencio.
El Hatake rio bajo su máscara entendiendo aquellas palabras, él no había preguntado nada, pero estaba seguro que el castaño sabía lo que pensaba.- Y yo te dije, que si no es así, yo mismo iré a buscarte.- soltó su mano, sólo para abrazo con fuerza.-. No me perdonaría volver a perderte.- termino en voz baja, atrayéndolo lo más cerca de él.
Iruka asintió ligeramente correspondiendo gustoso, tenía que admitir que le agradaba la actitud tan sobreprotectora de su querido demonio, pero a pesar de todo también entendía sus miedos, ya que él también los había experimentado.-. Gracias.-
Sin más, lo apretó mas fuerte percibiendo su dulce aroma.
Por ahora, querían estar así…juntos.
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La mirada miel de Sasori se mantenía atenta a alguna actividad extraña de su acompañante. Junto a él, sencillamente ya no sabía que esperar, podría comportarse como un chiquillo caprichoso y un instante después, como todo un sádico demonio. Suspiro un tanto cansado mientras daba un sorbo a la bebida que mantenía en una de sus manos. Mientras Tobi, jugueteaba distraídamente con la lata vacía de la suya.
Parecía ser que el destino se empeñaba juntarlos a toda costa, por la mañana, cuando el pelirrojo decidió salir junto con Gaara (después de ser consientes de la situación que se mantenía en la sala, ellos no se consideraban unos metiches, por lo que decidieron seguir los pasos del Umino y salir por las escaleras de emergencia), se separaron al llegar a la calle. El bermejo de ojos aguamarina decidió su rumbo, y él siguió el suyo, pensó que sería un camino tranquilo. Pero, al caminar unas cuantas cuadras, se dio cuenta que lo seguían. Giro lentamente, sólo para toparse con su inseparable dolor de cabeza.
Suspiro derrotado, al saber que no se lo quitaría tan fácil, así que cuando el moreno lo arrastro a una maquina de bebidas, lo único que pudo hacer fue elegir su sabor favorito.
Aunque había algo raro, ya que en todo ese lapso de tiempo, parecía que el demonio se había quedado muy metido en sus pensamientos, era realmente extraño verlo de esa manera, y no era que le importara mucho, pero en verdad era raro.
Mientras Tobi, se debatía entre si abrazarlo o hacer otra cosa. Él nunca había sido bueno con las despedidas, aunque sinceramente nunca se había despedido de alguien que en verdad apreciara, por eso era que no sabía que decir.
Le hubiese gustado tomarlo entre sus brazos y apretarlo con fuerza. Pero al final decido que con tenerlo cerca le bastaba.
Sólo era cuestión de encontrar las palabras indicadas.
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Cuando Gaara decido dar una vuelta mientras los demás se encontraban el departamento, nunca espero que inconscientemente (según él), llegara al frente del edifico que era del albino. En el momento en que sus orbes verdes observaron la construcción, quiso dar media vuelta y regresar por el mismo camino, sin embargo, su intento de huida fue interceptada por la voz alegre del moreno de sonrisa falsa.
Tenía que admitir que tenerlo frente a él, hizo que su corazón diera un brinco de alegría, uno que obviamente nunca admitirá frente al otro (aun quería mantener su orgullo intacto). Pero para ellos ya no hacían falta palabras. Con una caricia, un beso o un abrazo, podían entenderse a la perfección.
Y sabiendo su carácter, era más que apreciado.
¿Palabras?. ¿Para qué?
Despedida o bienvenida, ellos sabían que para eso no las necesitaban.
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Por la tarde, después de todo lo ocurrido, se habían reunido en el departamento. Deidara nunca se imagino que ese lugar serviría para tanta gente, las cuales, la mayoría de ellas sonreían, por lo que él también se sentía aliviado. Cuando llego a su hogar junto con Itachi, jamás se imagino encontrase con Naruto y Sasuke en el lugar, y sobre todo, parecía que ya habían arreglado la situación. Realmente se sintió feliz, por Itachi, ya que también se encontraba un poco incrédulo al estar junto con su madre y su hermano. Ambos Uchiha se sentían realmente cómodos al lado de Mikoto.
Pero lo que realmente los dejo con la boca abierta, fue el hecho de saber que Sasuke y Naruto ya se habían casado.
Eso sí que no se lo esperaban, aunque el Uchiha mayor dijera lo contrario.
Un rato después, aparecieron los demás, Sasori y Gaara, al igual que Kakashi junto con Iruka y Tobi y Sai.
Con todos ellos en un mismo lugar, pasaron un "ameno" día en el pequeño departamento.
Y después de varias risas, reclamos y alguna que otra amenaza. Los mayores habían decidido que ya era hora de que ellos regresaran. No habían solucionado mucho, pero al menos sabían que sus hijos estarían bien, ellos ya habían tomado una decisión y la respetarían.
-. Bien, creo que es hora de regresar.- dijo de manera tranquila Kushina.-. Pero quedas advertido, Sasuke-kun, le haces algo a mi bebé y no te la acabas-ttebane.- dijo de manera amenazante mostrando un puño en alto.
La mayoría rio con nerviosismo por la actitud de la pelirroja.
Todos ya se habían despedido. Cada uno de ellos les habían deseado lo mejor, y que esperaban volver a verlos pronto. Habían recibido varios abrazos y algunas sonrisas de despedida. La bermeja se adelanto para abrir la puerta, pero sus intenciones de cruzarla fueron interrumpidas por la presencia de una nueva persona parada frente a ella.
Una "persona", que sinceramente ninguno se esperaba encontrar.
-. Fugaku.- dijo Mikoto en un ligero susurro.
Mientras Sasuke e Itachi, también se sorprendieron de ver a su padre en ese lugar.
La Uzumaki observo al hombre aun en el marco y se hizo a un lado para que entrara. De inmediato, el Uchiha mayor, dio unos pasos e ingreso a la habitación. Pasó sus oscuros ojos por ésta, encontrándose con la mirada incrédula de aquella mujer que aun seguía queriendo, y también la de sus hijos. Aunque no estaban solos. En aquel lugar se encontraban más individuos, reconoció de inmediato a Kakashi, Sai y Tobi, pero a los demás no los reconoció, seguramente eran los amigos de Mikoto. Un detalle llego rápido a su campo visual, al tener en cuenta como sus dos hijos apretaban con fuerza la mano de los ángeles rubios.
Y no sólo eso, en la mano de su hijo menor, relucía con gran presencia un anillo de unión.
Camino otros pasos y se coloco frente a Sasuke. Ninguno de los demás presentes se había movido de su lugar, a excepción de Kushina que había ido al lado de Minato.
Fugaku, se mantenía tan serio como siempre. No se veía ni molesto, ni con ninguna otra reacción. Su rostro se mantenía inexpresivo. Pero el silencio que se había formado fue roto por él mismo.
-. Al parecer, ya has tomado una decisión, Sasuke.-
El menor no dejo de verlo, tampoco se inmuto por la gruesa voz de su padre, al contrario formo una media sonrisa, y apretó con más fuerza la mano que sostenía de Naruto.-. Te dije que no iba a permitir que sucediera la misma historia, padre.-
Muy al contrario que los demás esperaban, Fugaku formo una ligera sonrisa. La cual desconcertó a la mayoría, menos a Mikoto.
-. Me alegra que hayas madurado, hijo.- hablo con sinceridad, mientras ponía una de sus manos sobre el hombro del menor.-. En verdad hubieses sido un gran gobernante.-
Sasuke se sintió algo complacido por el gesto y las palabras de su padre, pero aun así volvió a sonreír de lado, y negó un par de veces con la cabeza. Tiempo atrás, hubiera sonreído con prepotencia al tener la aprobación del mayor, pero eso ya no le servía de nada. Ahora tenía algo mucho más importante junto a él.
Fugaku se separo de él, observo a Naruto y éste le sostuvo la mirada. Al parecer, su hijo menor había sido cautivado por alguien interesante. Tanto, como Mikoto lo había hecho con él. No tardo mucho para volver a girarse y darle la cara a su primogénito, el cual también se encontraba igual de tranquilo ante el semblante de su padre.
-. ¿Y tu Itachi? Tienes algo que decir.-
El mencionado asintió con firmeza, él había encontrado algo tan valioso como lo había hecho Sasuke, y definitivamente no lo dejaría ir así de fácil, al igual que su ototou, ya había tomado una decisión.
-. Claro que si padre, Sasuke ya tomo su decisión, y yo también lo hice…-miro de reojo a Deidara, y hablo con firmeza.-. No me sirve de nada aquel trono, para ti lo es todo, pero yo he encontrado algo mucho más valioso.-
-. Una resolución bastante interesante- fue lo único que dijo, para después alejarse de Itachi y llegar junto a Mikoto. Y para sorpresa de ésta, él le sonrió ligeramente.-. Mikoto, tus hijos sacaron mucho de ti…su corazón es tan noble como el tuyo.- y levanto una mano para acariciar ligeramente su pálida mejilla. Tenía que admitir que aun la seguía queriendo, la había extrañado demasiado, y tenerla frente a sus ojos, tan hermosa como la primera vez que la vio, hizo que su corazón latiera con fuerza, por lo que sabía a la perfección lo que sus hijos sentían al no querer separarse de la persona que amaban. Él no había sido lo suficientemente fuerte, había elegido seguir el legado de su padre antes que a su familia, y ese era un error que estaba pagando con creses. Por lo que al escuchar la decisión de sus hijos, supo que ellos lograrían lo que él no pudo; ser feliz con ese ser especial.
Por su parte, la morena ya no aguanto más y lo abrazo con fuerza, sorprendiendo al demonio, quien no dudo en corresponderle.-. Y me alegro que hayan sacado tu fortaleza, Fugaku.-
Ambos tenían grandes cualidades, pero juntas les habían dado un gran regalo a sus hijos. Estaban seguros, que sus retoños no se darían por vencido como ellos lo habían hecho. Como había dicho Sasuke, no repetirían la misma historia.
Sólo pasaron unos minutos, Fugaku se separo de Mikoto lentamente, muy a su pesar, era hora de retirarse. Su deber de padre ya había sido cumplido, y era hora de regresar a sus labores del rey del inframundo.
-. Me tengo que ir, pero no olvidare este momento.- dijo en voz baja sólo para la morena, quien se acerco nuevamente a él, besándolo ligeramente en los labios.
-. Te amo, Fugaku, nunca lo olvides.-
Él negó ligeramente, y se separo por completo de ella. Observo a sus hijos, y también a su esposa. -. Han tomado su elección.- hablo fuerte para llamar la atención de los morenos.-. Al parecer me toca dar una gran explicación a los ancianos del consejo, se quedaron sin sucesor…pero no sin príncipes.-
Ambos hermanos, enarcaron una ceja ante lo ultimo dicho por su padre, pero antes de que pudieran decir una palabra, apareció una columna de humo en donde el demonio desapareció en unos segundos.
-. Mikoto.- hablo Kushina llegando a su lado.
Ella le sonrió.- Estoy bien, no te preocupes, creo que ahora si es hora de irnos.-
Sintiéndose más tranquilos, se volvieron a despedir con un "nos vemos pronto", y salieron del lugar para desaparecer unos segundos después.
Todos los demás también se retiraron, con la partida de Minato, Kushina y Mikoto, no tardarían mucho para que ellos también regresaran. Al final, en aquella habitación que horas antes había estado repleta de personas, sólo se encontraban dos de ellas.
-. ¿Estás bien?.- pregunto, sentándose con cansancio sobre el sillón.
El otro asintió y se sentó junto a él.-. Claro que si, te dije que no me importaba eso, además aun sigue siendo mi padre, dobe.-
Naruto lo miro mal por lo ultimo dicho, pero aun así le dio la razón. Al final, Fugaku había aceptado su elección.
-. Ya es tarde, ¿por qué mejor no vamos a dormir-ttebayo?.-dijo cambiando completamente de tema, y es que la verdad ya estaba cansado.
Sasuke asintió, tal vez por esa noche, era mejor descansar, después de todo, tendría muchas noches junto a su adorado ángel.
No pudo evitar sonreír ligeramente ante tal panorama.
Ya nadie lo separaría de su preciado ángel.
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Pasaron unos cuantos días para que todo en la ciudad de Konoha volviera a la normalidad…
O al menos, eso era lo esperaban.
Al final, Sasuke y Naruto, como se lo habían dicho a sus padres, se quedaron a vivir en la tierra. Itachi también, él sólo por unos días, ya que Deidara tenía que ir a reportarse al cielo junto con los demás. Así que también Iruka y Sasori, tuvieron que regresar. Así, mientras el ángel se ausentaba, el moreno regreso al infierno por algunas cosas, pero no tardo mucho para que el rubio volviera junto a Itachi y vivieran juntos.
Por su parte, Iruka regresaba de vez en cuando, trataba de hacer sus misiones rápido, ya que no eran difícil ni peligrosas, pero con esas misiones tenia puntos extra para ganarse largos periodos de vacaciones, los cuales pasaba con Kakashi en la tierra, eso era mientras el demonio hacia un convenio con Tsunade para que por fin le asignara una misión permanente en la tierra (convenio con sake de por medio). Sólo que eso era un secreto para el Umino, y no quería arruinarle el regalo.
Para Sasori era diferente, a él nunca le había gustado ir a la tierra, pero por la insistencias (y claro, por la amenazas de intentar entrar en el cielo si él no iba), era que tenía que pasar por Konoha de vez en cuando. Ya que Tobi también se mantenía en el infierno y sólo regresaba para verlo. Se habían mantenido como amigos, o al menos eso quería el pelirrojo, cosa que no consiguió cuando sin querer, se dio cuenta que le comenzaban a gustar los besos de ese demonio bipolar, aunque no se lo diría, al menos por ahora.
En cuanto a Sai y Gaara; a pesar de que el pelirrojo fue el primero en aceptar lo que sentía por el albino, aun así no pensaban tener familia por ahora. No se veían cuidando a un pequeño, tal vez con el tiempo lo pensarían, pero por ahora se concentraban en su relación (sobre todo Gaara, que se controlaba de golpear a su demonio). Además, al ser el ángel guardián del dios Shukaku, tenia mayor privilegio como Naruto, así que él también se mantenía en la tierra, vivía con Sai, el cual aun mantenía su lealtad con Fugaku, alegando que se quedaría en ese lugar para cuidar y vigilar a los príncipes (aunque obviamente no lo necesitaban), se había instalado para cumplir su "misión" de niñera. Aunque se concentraba mas en cierto ángel pelirrojo que en mantener sus ojos sobre sus protegidos.
De esa manera, fue como algunos caminos se fueron uniendo y otros fortaleciendo…
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Aquel día era como cualquier otro en el departamento del mayor de los Uchiha. Después de un tiempo, Sasuke se había ido a vivir con Naruto, a una casa que habían comprado (a pesar todo y según su padre, aun seguían siendo los príncipes del infierno, por lo consiguiente, tenían bastante dinero para utilizarlo en la tierra). El menor compro aquella casa y él se quedo con el departamento que compartían desde en un principio. Cualquiera pensaría que era mucho espacio para él, sin embargo no estaba solo, no tardo mucho para que su adoración rubia terminara viviendo con él. Pero ese día en especial, parecía que algo incomodaba al de hebras doradas. Que ni el mismo sabía en realidad de que se trataba.
Deidara se encontraba sentado en el sofá, últimamente se sentía muy cansado y eso preocupaba al moreno. Itachi se acerco a él, lo tomo del rostro y pego su frente a la del ángel. Necesitaba verificar que no tuviera fiebre o algo así. El blondo cerró sus ojos ante la acción, pero no protesto.
Itachi no sintió nada fuera de lo común, pero se dio cuenta que los cabellos rubios del flequillo de su ángel le estovaban, así que los hizo a un lado para tener mayor contacto con su piel. Al sentir ese rose, el rubio abrió sus azules gemas para toparse con aquella intensa mirada oscura que le fascinaba. Por su parte, el azabache enarco una ceja al darse cuenta de un detalle bastante curioso en el ojo derecho de Deidara. Casi parecía como si poseyera el Mangekyou sharingan. Una estrella que abarcaba su iris color cielo, era de un tono un poco más clara. Eso en verdad lo intrigo, pero tenía que admitir que aquel detalle era bastante llamativo.
-. Deidara, ¿qué tienes en el ojo?.-
El susodicho no supo a lo que se refería, instintivamente se separo del otro y paso una de sus manos sobre su ojo, cerrándolo en el acto. Él no sentía nada raro.
-. ¿A qué te refieres?, esta como siempre.-
El otro negó con seguridad -. No, parece como si tuvieras una estrella dibujada, algo así como mi Mangekyou sharingan.-
Ante tal mención, el rubio abrió los ojos con sorpresa y se presiono el área con mayor fuerza.-. Estas bromeando, ¿cierto?.-
Itachi volvió a negar, busco algo que le sirviera de espejo y encontró la placa de un portarretratos, lo tomo y se lo acerco.-. No, mira.-
Cuando Deidara observo su reflejo, se quiso desmayar. Ahora entendía mucho de los malestares que había tenido últimamente, la respuesta a todo eso estaba en la pupila de su ojo.-. No puedo creerlo.- dijo en voz baja, casi para sí mismo.
-. ¿Qué pasa?, ¿es algo malo?.- preguntaba Itachi con algo de insistencia, pero el rubio sólo negaba con la cabeza.- Vamos, Deidara, contesta.-
El ángel pareció relajarse un poco ante su descubrimiento, rio ligeramente y se acerco a él (a su oído). Y le susurro unas simples palabras.
Aquellas cuatro palabras, se convirtieron en el nuevo detonante para que fuera el turno de Itachi de abrir sus ojos negros como nunca antes lo había hecho. Aun en shock, pudo articular una simple pregunta.
-. ¿Es en serio?.- fue lo único que pudo articular.
Deidara arrugo levemente su seño.
-. Por supuesto que si idiota, como crees que haría una broma como está, pero si no lo quieres aceptar esta bien, yo….-
Pero ni siquiera le dio tiempo de continuar, cuando Itachi lo abrazo, para después besarlo como nunca antes lo había hecho. Las palabras seguían resonando en su cabeza.
-. Vas a ser papá.-
Cuando el moreno por fin dejo respirar al rubio, éste le explico que en el momento en que un ángel iba a dar vida a un nuevo ser. Dicha alegría se reflejaba en los ojos de estos. Aquella estrella plasmada en su mirada, era la prueba de que una nueva vida iba a nacer pronto, y su brillo era representado con esa forma por que simbolizaba una nueva estrella en el cielo.
Al terminar de escuchar dichas palabras, Itachi lo volvió a abrazar con más fuerza (evitando lastimarlo), le dio unos cuantos besos en las mejillas y después se apodero de sus labios. Deidara por su parte sólo se dejo hacer. Ambos estaban tan contentos, que por el momento sólo querían compartir su felicidad ellos mismos.
Ya habría tiempo para los demás.
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La tranquilidad en su hogar se podía respirar en el aire, hacía varias semanas habían dejado el departamento de Itachi, y con la nueva casa que habían comprado, estaban más que satisfechos. Ambos dejaron la farsa de la escuela y desde entonces se habían dedicado a ellos.
Tocaron la puerta (o prácticamente fue derribada), mostrando una cabellera pelirroja entrar con apuración. Buscando con prisa a una persona, y encontrándola de inmediato sentada en su cómodo sillón mientras se disponía a comer un buen tazón de ramen. El cual, sin siquiera darle el primer bocado, había ido a parar al suelo manchando la alfombra, aunque a una de ellas pareció no darle importancia.
-. ¿Es cierto-ttebane?.- pregunto Kushina de la nada colocándose frente a Naruto. Sus ojos prácticamente brillaban.
Naruto se extrañó ante dicha cuestión, pero por laguna razón sabía a que se refería su madre. Quien no tardo en acercarse más a su pequeño bebé, y observar con detalle aquella estrella en su ojo, lo que indicaba que iba a ser abuela. De inmediato lo abrazo con fuerza.
-. No puedo creer que mi pequeño vaya a tener un bebé, ¿Por qué no me lo dijiste antes?, me tuve que enterar por casualidad.- dijo con algo de reproche, pero después volvió a sonreír.-. Pero no importa, muchas felicidades, cariño.- dijo con mayor alegría apretándolo un poco más.
El pobre rubio, intentaba zafarse.-. Mamá no te emociones tanto, me estas dejando sin aire-ttebayo.-
Kushina se dio cuenta de su descuido y de inmediato lo soltó.-. Lo siento hijo, pero es que estoy muy emocionada.-
-. Nosotros también.- escucho la voz de Sasuke en la habitación, el cual permanecía sentado en el otro sillón.
En todo ese momento, Kushina había ignorado la presencia de Sasuke, aun seguía enojada con él por robarse a su querubín, y planear aquella boda a escondidas. Por lo que aun no la convencía de todo. Minato le había dicho que se estaba comportando de forma infantil pero a ella no le importaba, no le hablaría bien hasta que se le bajara el coraje. Por su parte, Naruto había decidido pasar de largo aquella rabieta de su madre y no prestarle mucha atención, sabía que pronto se le pasaría.
La bermeja, ignoro las palabras de su "querido yerno", y se apresuro a sacar una caja que traía consigo.
-. Cariño, esto es para ti, es un regalo.-
Cuando se entero de la nueva "condición" de Naruto, no dudo en pensar en un regalo y aquel era el indicado. Sabía que en la tierra no era normal que un hombre concibiera vida, por lo que ella realizo con toda su energía, la de su esposo y también la Mikoto un hechizo para ellos. Era tan simple; consistía en que cualquiera que se acerca a ellos (o los que estuvieran a su alrededor, en un radio bastante amplio), lo verían como lo más normal. Así no sufrirían por las palabras de la gente, aunque sabían que ambos eran fuertes, no querían que los dañaran, además ninguno aceptaría regresar ni al cielo ni al infierno. Por lo que eso era lo único que podían hacer por sus hijos.
-. Toma.- le entrego la pequeña caja.-. A Deidara también se lo dimos, aunque de él ya sabíamos desde hace un mes, teníamos que esperar para poder hacer ambos.-
Tanto Naruto como Sasuke se quedaron un tanto sorprendidos por aquellas palabras de la pelirroja.
-. ¿Deidara, está en la misma situación que yo?.-
-. Si, ¿acaso no lo sabían?.-
Ambos negaron.
-. Bueno, como apenas tiene un mes es claro que no se le note, aunque me sorprende que no le hayan visto la estrella en su ojo izquierdo.-
Sasuke se quedo algo pensativo, tratando de recordar algo, pero simplemente no podía.-. Ha estado de vacaciones con mi hermano, y las pocas veces que los hemos visto, ese ojo lo cubre con uno de sus mechones.-
Naruto le dio la razón al moreno en ese aspecto.-. Como siempre anda así, no se me hizo raro-ttebayo.-
Kushina se encogió de hombros -. Tal vez les querían dar una sorpresa.-
-. Y vaya que si.- dijeron los dos.
Sasuke volvió a meditarlo, tenía que ir a reclamarle a su hermano por no decirle que sería tío. Pero ahora que lo pensaba mejor, eso quería decir que su hermano le había ganado. Deidara ya tenía un mes y medio, y Naruto apenas dos semanas.
Era cierto que ya no competían por el trono, pero no le gustaba perder con su hermano; otra vez.
Suspiro ligeramente para sacar eso de su cabeza, se suponía que había dejado de lado aquella infantil rivalidad con su aniki, así que en vez de estar pensando en eso, quería concentrarse en su futuro primogénito y en su pequeño sobrino o sobrina que venían en camino.
-. Gracias, mamá.- dijo Naruto, sacándolo se sus pensamientos.
Después de la repentina visita de su madre (la cual se había salido de escondidas, mientras Tsunade era distraída por Minato y Mikoto, ya que faltaba un mes para el día de visitas, y no quería esperar), le dio un beso y se aseguro de que Sasuke lo cuidara, o si no se enfrentaría a su furia contenida, así que el moreno no demostró su nerviosismo, pero en el interior se repitió que no era bueno hacerle enojar, por lo que asintió con mucha convicción.
Y con la noticia (amenaza, para Sasuke), de que regresaría el mes entrante, se despidió de ellos con una gran sonrisa en su rostro.
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Después de aquella visita por parte de Kushina. Los demás no tardaron en llegar a su casa para felicitarlos, aunque a Naruto le agradaba mucho aquella situación, a Sasuke no le pareció en lo absoluto, sobre todo porque no los dejaban solos ni un segundo.
Así, todo parecía ir como de costumbre, apenas habían pasado unos siete meses desde todo aquel enredo de sus padres, y claro también de su boda a escondidas. Ahora, él estaba esperando a su primer hijo, la verdad era que ni se le notaba, se ponía unas playeras algo anchas pero parecía tan normal como siempre.
Todo parecía ir bien.
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Aquella pequeña sala de espera (tan inquietante y sofocante como sólo una sala de hospital puede ser), en aquel instante se encontraba llena de gente, más de lo acostumbrado, pero todos ahí con un bien en común, o mejor dicho por una "persona" de cabellos rubios y ojos azules.
Si, al parecer era hora de que el primer nieto de Uchiha Fugaku, aquel tan anhelado y por lo cual había comenzado todo, viera la luz del día.
Era por eso, que un impaciente moreno se paseaba de un lado a otro como león enjaulado mientras lo observaban todos los presentes.
Y no, para sorpresa de todos, aquel rubio de ojos azules no era Deidara y mucho menos el irritante moreno que caminaba en la sala, era Itachi. Ya que sin esperarlo, Naruto (sorprendiendo a todos cómo siempre) se había adelantado a la fecha. Dos meses antes de lo previsto.
Habían llamado a Tsunade (les debía el favor después de ocultarles todo), para que lo atendiera, y ella a pesar de todo había aceptado gustosa, ya que consideraba a Naruto como un nieto. Pero aun así, el menor de los Uchiha no dejaba de andar de un lado a otro como animal confinado. Después de todo, no tienes a tu primer hijo todos los días. Sin embargo, aquel curioso semblante de nerviosismo no pasaba desapercibido para los reunidos en aquella sala, sobre todo para su querido hermano mayor.
-. Vamos, ototou, que nos van a cobrar el piso por nuevo, lo estas gastando de tanto ir de un lado al otro.- se quejo burlón Itachi, esperando que con eso, Sasuke por fin se sentara en su lugar.
Aunque eso era mucho pedir, y sabía que no funcionaria así de fácil.
-. Cállate Itachi.- dijo de manera molesta el otro, para después formar una cínica sonrisa, desviando su mirada a Deidara, el cual ya tenía ocho meses.- Ya te quiero ver yo, cuando te pase lo mismo.-
Itachi también observo a su rubio, quien platicaba distraídamente con su amigo Sasori, pero se dio cuenta que su hermanito tenía razón. Era verdad, a él también le faltaba poco para estar las mismas circunstancias, pero por alguna razón no quería pensar en eso, lo más probable es que se pusiera nervioso antes de tiempo y ver como Sasuke se mofaba de él, así que decidió cambiar el tema, no por nada seguía siendo considerado un genio.
-. Pues deberías estar orgulloso.- hablo como si nada volviendo a tener la atención del menor, quien seguía al pendiente de la dirección del área de partos.
-. ¿A qué te refieres?.- pregunto sin entender.
El mayor coloco una sonrisa en su rostro y siguió hablando.-. A que después de todo, me ganaste ototou.-
Pero Sasuke que estaba más pendiente del nacimiento de su hijo, seguía sin entender, tal vez en otros momentos hubiese captado la indirecta de su aniki, pero ahora su razonamiento no estaba al cien por ciento, por lo que seguía sin tomarle sentido a sus palabras.
Aquel mutismo dio paso para que Itachi siguiera hablando.-. Si, al final, tú vas a tener primero a tu hijo, sólo unos meses, pero va a nacer antes que el mío.-
Itachi tenía razón, pero tampoco era para festejar el hecho de que su hijo apenas tenía siete meses. ¿Qué tal si le pasaba algo?, había escuchado que los bebes que nacen antes de la hora se complica todo, hasta podía…
Sacudió la cabeza como si con ello pudiera sacar aquellas ideas de su cabeza.
Pero aun repitiendo eso, no pudo evitar formar una media sonrisa al darse cuenta que Itachi tenía razón. Y cuando escucho el llanto de un bebé dentro de aquella habitación, casi salió corriendo, ignorando la tranquilidad que los ojos de Uchiha mayor reflejaban, se sentía contento por el nuevo miembro de la familia.
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En el interior de aquella blanca habitación (que eran los cuneros), se encontraban dos hombres observando al pequeño Uchiha. Aprovechando que los demás estaban en la habitación de Naruto, Fugaku decidió que era hora de visitar al nuevo miembro del clan.
Pero al llegar ahí, no se encontró solo, a su lado se mantenía Kakashi, quien era el único que se había dado cuenta de su presencia. El peliplateado observo con algo de curiosidad el gesto que mostraba el Uchiha.
-. ¿Por qué sonríe Fugaku-san?, se supone que se quedo sin herederos, ninguno de los dos quiso el trono.-
Fugaku, sin despegar su vista de su nieto, contesto con simpleza.-. Bueno, a mi no me importa gobernar por otros mil años, la verdad el retiro era por exigencia de los ancianos del concejo…- se detuvo un momento.- Además, no me importa esperar a que alguno de mis nietos tome el lugar, después de todo, llevan sangre Uchiha corriendo por sus venas.-
Kakashi suspiro ligeramente ante la respuesta, mientras el recién abuelo Fugaku, observaba con más atención a su primer nietecito.
-. ¿Verdad que serás un buen gobernante?.- le decía al pequeño bebé que se encontraba en el interior de la incubadora y que ni siquiera había abiertos los ojos.
El peliplateado negó ligeramente con la cabeza, si Naruto o Sasuke se enteraban, lo más seguro era que no dejaran que ni lo cargara… pero ¿para qué preocuparlos?, después de todo, aun faltaba mucho, por ahora dejaría las cosas tranquilas.
Además, parecía que Fugaku no lo hacía de mala manera, al contario, para él sería un honor.
Con esos pensamientos, salió de la habitación dejándolo al otro solo, sabía que querría estar más tiempo con su nieto, mientras llegaban los demás.
Dejaría que disfrutara por un momento más.
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Después de varios inconvenientes y prácticamente sacando a todos de la habitación. Bueno, con excepción de sus suegros, a ellos no podía sacarlos así como a sus amigos, capaz y se llevaban a Naruto y a su hijo y no los dejaban ver. No, lo mejor era llevar la fiesta tranquila. Así que cuando ellos decidieron retirarse lo agradeció en el interior. Por fin se habían quedado solos.
Observo como Naruto dormía con una mueca de dolor. ¿Y quien no estaría así después de que hicieran una herida en el vientre?. Ya que aunque fuera un ángel, pasarían unos dos días para que desapareciera aquella herida, así que por ahora no podía hacer nada más que esperar.
Sasuke decidió que era hora de ir a visitar a su hijo…
Su hijo, el cual no lo había podido ver ya que en el instante en que nació, lo llevaron a la incubadora, y después con todo el ajetreo de visitas, se había mantenido al lado de su ángel. Sus amigos y su familia ya lo habían ido a ver a los cuneros, pero él, al estar pendiente de Naruto no había tenido la oportunidad, así que estado dormido, aprovecharía bien el tiempo.
Salió de la habitación con sigilo, encontrándose con una enfermera, quien le mostro el camino que buscaba. Cuando llego al área de cuneros, sintió que había pasado tanto tiempo desde que su padre les había dicho que quería un nieto, que esa vez le pareció una locura.
Y ahora, aquel bebé se encontraba frente a sus oscuros ojos.
Quería cargarlo, pero por su condición no podía, aun así se sentía contento de que estuviera bien, se veía tan pequeño, tan indefenso, y él daría todo por cuidarlo.
-. Es tan pequeño, pero se parece a ti.-
No se sorprendió por aquella frase, había sentido su presencia desde hace unos momentos.-. No deberías estar levantado, Naruto.-
-. No me subestimes, Uchiha, soy muy fuerte-ttebayo.- dijo eso, pero el dolor lo a bordo de inmediato.-. Creo que la anestesia se está pasando.- volvió a hablar arrugando ligeramente su entrecejo.
-. Por eso te dije que no te levantaras, dobe.- rebatió el moreno, pero se acerco al rubio para ser su soporte, sabía que por más que le dijera, Naruto no se regresaría a su habitación, tenía en cuenta las ganas de ver a su pequeño.
-. Ya quiero cargarlo-ttebayo.- el rostro del menor coloco un liguero puchero al decir dichas palabras.
-. Tendrás que esperar un poco.-
El rubio sólo asintió y Sasuke le beso en la frente.
Naruto observo esa sonrisa en el rostro de su esposo, recordando algo que aun tenia presente en sus recuerdos. Si cuando conoció a Sasuke le hubieran dicho que terminaría casado con él y con una familia, sencillamente se echaría a reír con todas las ganas del mundo. Después de todo, la impresión que tuvo del moreno no fue la mejor que uno esperaría de la persona de la cual terminaría enamorada. Pero como dicen por ahí, el amor es algo ilógico.
Sin embargo en éste momento era diferente, porque no importaba mucho su primera impresión, por alguna razón había sido bastante divertida. No pudo evitar reír un poco y volver a hablar para llamar la atención del azabache que se mantenía junto a él observando con detenimiento a su hijo.
-. Ya tienes a tu heredero.- dijo en voz baja, pero bastante audible por el apacible silencio.
Uchiha negó ligeramente con la cabeza.-. No, ya tengo a mi familia.-
El ángel sonrió ante tal comentario, se acerco a darle un beso, pero escucho un ligero sonido y se dio cuenta que su hijo estaba despierto. Pudieron ver como los observaba. Sasuke sonreía disimuladamente al contemplar aquel hermoso azul de sus pequeños ojitos.
-. ¿Cómo se llamara?.- soltó de repente el mayor.
Pareció una pregunta bastante repentina, pero Naruto ya había pensado en un nombre.-. ¿Qué tal Subaru?...Uchiha Subaru.-
Sasuke asintió, ya sabía de aquel nombre cuando observo como el rubio lo había subrayado en un pequeño libro, aunque quería comprobarlo, ya que unos días antes, a él le había gustado el mismo nombre.-. Me gusta cómo suena.- se acerco mas al cristal-. Bienvenido Subaru.-
El pequeño sólo lo quedo viendo por un segundo, para después volver a cerrar sus pequeños ojos.
-. ¿Qué te parece si tenemos otro?.- dijo Sasuke y se acerco mas a él, respirando ligeramente sobre su oído, a lo cual Naruto respondió con un ligero codazo, la punzada que sentía en su vientre no era muy alentadora en esos momentos, pero aun así sonrió ante las palabras del moreno.
Si, ya tenía a su familia completa.
No dejarían de ser lo que eran, su naturaleza nunca desaparecería.
Él era un demonio, y Naruto su adorado ángel.
Lo que realmente importaba era que ya tenía una nueva familia. Que pronto crecería más con la llegada de su nuevo sobrino o sobrina y con los próximos hermanitos que su primogénito tendría. Así que no le importaba si no había tenido aquel mentado trono.
Volvió a observar a Naruto y lo abrazó con más fuerza, lo beso en los labios y aspiro aquel sutil aroma que tanto le encantaba.
En ese momento, no pudo evitar pensar que las órdenes de su padre nunca las comprendería por completo.
Aunque al final, y gracias a sus raras ideas, había…
Conquistado a un ángel.
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FIN
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…oooO*Oooo…
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Bien, por fin el capitulo veinte, segunda y última parte u.u
Por Kami, tengo ganas de llorar TT-TT
Y todo gracias a ustedes n.n
Así que en verdad espero que les haya gustado esta historia, porque en verdad nunca imagine que mi cerebro diera para tanto XD. Por eso muchas gracias a todos ustedes por seguirla desde su comienzo, y también a las personas que la leyeron durante el proceso.
Muchas gracias por su paciencia, por sus comentarios que me ayudaron mucho a continuar capitulo a capitulo y no abandonarla a la mitad, y que a pesar de que tarde mucho en ir actualizando, aun así ustedes me esperaron y me animaron hasta el final, así que en verdad otra vez gracias n.n
Bueno, esto ya parece despedida, pero no es así u.u, sino el término de un proyecto para continuar con algo nuevo (y con los que aun me faltan por terminar XD)
Por ahora creo que es todo, pero antes de irme, me gustaría agradecerles a las personas que se tomaron su tiempo en el capitulo anterior para comentar, así que muchas gracias a: ikaros-san, saskenaru, Katari-chan, Brye, Miss-leisy, Kaii-chn, gatiuchiha-kun, Yuki2310, Yumeka, Camelia Di Vgla, Sado-Henng, Nelira, , ge-u-know uchiha uzumaki, hinamor007, YO y Lady Dark-Girl (mmm, no se si pondré epilogo u.u, pero ya veremos después XD)
Otra vez no tengo como agradecerlos, así que lo único que me queda es que les haya gustado tanto como a mi n.n
Ahora sí, que tal por último, un ultimo review? o.O?
¡Arigato Gosaimasu!
¡Muchas Gracias!
