PARA TI, QUE TE DAS UNAS HORAS PARA LEER ESTE FIC, TODO MI AMOR.
LOS PERSONAJES DE SCC NO ME PERTECEN, SON OBRA DE LAS CLAMP
EL PERSONAJE DE NATSUKI, ASURA, RUSSELL, ESTEFAN SON DE MI AUTORIA.
DESCONOCIDO.
CAPITULO XXI
Syaoran
Las horas pasan lentas, puedo ver desde mi lugar como es que el segundero y minutero del reloj de la pared se han detenido, pero eso no impide que pueda contar mentalmente las horas que llevo aquí, es cuestión de días, quizá horas, pero estoy seguro de que llegara el momento en que el timbre sonara, y yo saldré corriendo a abrir la puerta, a recibirla con una gran sonrisa y abrirle mis brazos de par en par, decirle que todo estará bien, que seré un buen marido, que seremos felices siempre, que no la dejaré nunca más.
— Nunca más, es mucho tiempo— escucho que dice una voz femenina.
No quiero voltear, sé que esta a mis espaldas, aunque no hay suficiente espacio entre mi sillón y la pared como para que alguien pueda caber ahí, pero su presencia es fuerte, lo siento en el aire, se vuelve frio y además un olor a putrefacción invade el lugar.
— Se supone que estás muerta— digo sin quitar los ojos del reloj malogrado.
— Sigo viva en tu mente— susurra en mi oreja.
— Mente— repito.
Sí, mi mente, la peor de las enemigas, la que hace que tenga estas heridas en el cuerpo, pero sé que yo no tengo la culpa, no, la culpa es de Tsubasa, sí, él fue quien dijo que estaba bien hacerlo, él fue quien contrató a esas personas, él ordeno que matarán a Meiling apenas ella salió de aquí.
Yo no quería, en serio que no, sólo la había llamado para cenar, me sentía sólo. Pero Tsubasa había sido astuto y me hizo dormir, no supe nada hasta el día siguiente, pero no pude hacer nada, ella estaba muerta.
— Yo no fui—susurro—, yo no tuve la culpa...
Comienzo a temblar, siento frio, me sirvo otro vaso de coñac, es lo más fuerte que tengo entre mis bebidas, debo beber mientras pueda, Hien se enojara si sabe que he estado bebiendo más de lo permitido y me golpeara y dirá que soy un chico malo. Tsubasa se quedara viendo mientras me golpean, se reirá a carcajadas, porque soy débil y no puedo ir contra la fuerza de Hien. Ninguno de los dos me deja sólo mucho tiempo, escucho una risa, está vez estoy temblando pero es por lo fuerte que es la risa, esa risa no es mía pero proviene de mi cuerpo, es Tsubasa, pero no tengo ánimos de hablar con él, así que decido ignorarlo mientras pienso en que puedo hablar con Meiling.
— ¿Dolió mucho? —pregunto sin atreverme a enfrentar su espectro.
— Depende de a que te refieras.
— ¿Cómo que depende? —no logró entender de qué habla.
— Si las violaciones o el que cortarán mi cuerpo en pedazos.
— Dijeron que estabas muerta.
— No.
Algo frio pasa por la parte posterior de mi cuello y me estremezco, de entre todos los que están a mi lado, Meiling es la menos dañina, aunque a veces no pierde tiempo con sus comentarios desdeñosos, pero al menos no tiene la fuerza para herirme. Veo los moratones que hay en mi brazo izquierdo, ya están menos morados y duelen poco. Seguramente Hien aprovechara para golpearme otra vez, por eso quiero embriagarme lo suficiente, cómo para que no sienta mucho dolor.
— Tú dime— hablo—, no puedo encontrar diferencia entre los dos.
— Creo que lo peor fue cuando seccionaron mi cuerpo, no es agradable sentir como una motocierra va cortando las partes de tu cuerpo.
— ¿No se supone que terminaste muerta después de tanta vejación?
— Sólo terminé algo inconsciente. Pero me dieron por muerta.
— Tsubasa hizo cosas malas— susurro— él no debió hacer eso...
— Ambos sabemos que en realidad fuiste tú— dice Meiling.
— ¡No es cierto! —grito y levanto la mirada de mi vaso.
La imagen ante mí es algo horroroso, puedo suponer que se trata de Meiling por el cabello negro, lleva el mismo vestido que se puso para el cumpleaños de Sakura, pero sus piernas y brazos parecen estar bañados en sangre, su rostro es un completo desastre con tantos cortes que hay en él.
— ¡Yo sólo quise cenar contigo!
— Syaoran, sabes que Tsubasa y Hien no existen— su boca forma algo parecido a una sonrisa.
— ¡No los llames! —le lanzo mi vaso sin importarme el ruido que pueda hacer.
Su imagen desaparece y el vaso se estrella contra la pared, los pedazos de vidrio caen por todas partes y la pared se queda manchada con el líquido. La puerta de mi despacho se abre de repente, unos pasos lentos se escuchan en el absoluto silencio que hay. Sé que ha venido a buscarme para llevarme a dormir, pero no quiero dormir aún, he estado bien todos estos días sin su vigilancia.
— Señor— escucho que dice Wei con cansancio—, prometió que tomaría sus medicinas.
— No Wei, te dije que trataría de recordar que las debía tomar.
La risa de Wei es suave, me gusta saber que al menos lo tengo a él para lograr mantenerme dentro de la poca cordura que me queda, la presencia de Wei me ayuda a alejar por completo las alucinaciones, y comienzo a tomar conciencia de lo que en verdad hice. Siento que mi cuerpo tiembla, pero esta vez es a causa del llanto, Wei pasa sus brazos a través de mi abdomen y me ayuda a desplazarme hacia fuera.
— He sido una mala persona Wei— digo cuando el llanto se detiene.
— No señor, simplemente ha tomado malas decisiones.
Quiero refutar su respuesta, decirle que yo enloquecí, más de lo que ya estoy, cuándo me enteré de que Meiling había sido la mente siniestra detrás del atropello de Sakura, no me importo que el verdadero objetivo fuera Russell, ella había sido la responsable y debía de pagar por eso. Más que por el accidente, era porque por culpa de eso Sakura ya no estaba a mi lado, se había ido de mi vida sin dejar rastro, sin despedirse. Y eso me enfureció peor cuando me llegaron los papeles de la solicitud de divorcio, que digo solicitud, era sólo una orden de que firmara el papel y todo quedaría resuelto. Termine despidiendo a toda la servidumbre luego de mi cena con Meiling, no debía dejar rastro de nada. Había tenido que amarrarme las manos para no estrechar su suave y esbelto cuello en cuanto la vi, sonreí y bromee con ella, pero no tuve sexo como las otras veces, ni siquiera la toque.
Cuando ella salió de mi casa, llame a quienes se encargarían de hacer el trabajo sucio, la atraparon en su departamento, cuando tenía las maletas listas y el pasaporte con un boleto de avión en la mano, la amordazaron y doparon, se enseñaron con ella tanto que su rostro quedo casi irreconocible, la violaron en reiteradas ocasiones y para cuando me notificaron que estaba muerta, ordene que seccionaran su cuerpo y lo repartieran en lugares remotos, que fueran difíciles de encontrar y llegar, pero antes que todo debía tener un trofeo, así que elegí su cabeza. La tenía guardada en el sótano de la casa, en un gran embase de vidrio con cloroformo.
Me doy cuenta que ya estamos dentro de mi habitación, desde que Sakura se fue deje de dormir en la habitación que compartíamos, Wei me deja sobre la cama y escucho como comienza a buscar en los cajones de la mesita de noche, me tiro sobre el cubrecama a espera de que Wei encuentre lo que busca.
— Bien, señor— dice Wei, mientras escucho como llena un vaso con agua— va a tomar sus medicinas y descansará, mañana debe de estar presentable.
— ¿Mañana que hay? —pregunto mientras me vuelvo a sentar.
— Mañana tiene una cita en el juzgado.
— ¿Juzgado?
— Señor, debe presentarse para que logre obtener al menos un régimen de visitas. Además de que tiene que visitar la oficina del detective Godo, hace quince días han encontrado algo que ayudaría a encontrar a la señorita Meiling.
— Quince días...
— Sí, por favor tome esto, así podrá descansar.
— Sí— le recibo una cantidad de pastillas sorprendente y luego un vaso de agua.
Me llevo la primera capsula a la boca, y luego un sorbo de agua, repito la acción hasta que llego a contar seis cápsulas y siento que me faltan unas cuantas más, las primeras van haciendo efecto y siento que mi cuerpo se va relajando, seguramente Wei me dio alguna droga para dormir.
— Sabes Wei, yo soy una mala persona— digo mientras me sirve otro vaso de agua, y antes de que logre callarme continuo—, ¿pudieras imaginar que yo soy quien fue el que hizo desaparecer a Meiling?
El rostro de Wei parece impasible, pero puedo notar de todas maneras como es que está luchando por no creerme, mientras tanto me entrega el vaso de agua lleno hasta el tope otra vez, me pongo a trabajar con el resto de pastillas que tengo en la mano, Wei me observa, analiza mis movimientos y aún se debate entre creerme o no. Pero ya he abierto la boca y creo que Wei va a ser el único que podrá ayudarme, al menos antes de que pierda completamente la cordura. Termino todas las pastillas y puedo sentir como es que mi cuerpo se va relajando, y además de que tengo muchas ganas de hablar.
— Será mejor que se acueste— me dice Wei quitándome el vaso vacío y dándome un leve empujón para que yo caiga sobre el cubrecama.
— No— digo y luego sonrío—, no, no, no...
Mi risa es estúpida, lo sé pero no me puedo detener, sé que después de reír va a venir lo peor. Me incorporó de nuevo y Wei denota preocupación en su rostro.
— Señor, es mejor que duerma...—me vuelve a dar un empujón.
Quiero volver a sentarme, pero eso no estaría bien, así que dejo que Wei haga su trabajo, me quita la ropa que tengo y luego me pone una más limpia y que huele bastante bien, creo que he olvidado bañarme en estos días, pero eso es algo sin importancia, tengo que luchar contra las drogas, pues de lo contrario me quedare dormido y no tendré otra oportunidad de soltar esto que tengo atorado en la garganta.
— Listo, va a descansar y mañana vendré a llevarlo para ir al juzgado.
— No iré— digo de mala gana tapándome con las colchas hasta la nariz.
— Tiene qué— me dice Wei.
— No hay sentido en eso, ambos sabemos que ya he perdido. No voy a ser capaz de controlarme si es que la veo ahí, voy a querer estrechar ese hermoso cuello blanco entre mis manos, ver como sus ojos poco a poco van perdiendo su brillo, querré que su último aliento sea sólo mío, y créeme Wei, que me he estado controlando muy bien ante tanta tentación.
— Señor, me temo que sus palabras están fuera de contexto, usted ama a la Señora Sakura.
— La amo tanto, Wei— suelto un suspiro—, que no quiero que este con nadie más— siento que mi cuerpo se relaja un poco más—. Te voy a contar un secreto Wei, pero debes prometer que si Tsubasa te pregunta, le dirás que yo no dije nada.
Dirijo mi atención al techo de la habitación, saco mi brazo derecho de debajo de las colchas y comienzo a hacer trazos en el aire. Cosas amorfas y sin sentido, es sólo para entretener mi mente y estar seguro de lo que voy a hablar, si Tsubasa llega a darse cuenta de que Wei sabe nuestro secreto, puede que le haga lo mismo que Meiling.
— Lo prometo— me dice Wei después de que yo falle tratando de dibujar un gato.
— Bien— digo sin dejar de hacer mis trazos en el aire—, la verdad es que es un secreto, ya sabes, no se pueden revelar los secretos de tus amigos—detengo mi mano y frunzo el ceño—. Pero, Tsubasa no es mi amigo.
— ¿Quién es Tsubasa? —pregunta Wei.
Quiero reírme ante lo tonta de su pregunta, no es posible que no sepa quién es Tsubasa, bueno, yo tampoco sé muy bien quien es, sólo sé que es muy malo y cruel, se parece mucho a mí, en lo físico, pero él tiene el alma podrida, disfruta con el dolor ajeno, por eso es que él no interviene cuando Hien hace aparición para poner orden.
— Tsubasa está aquí— le digo mientras me toco la cabeza y suelto una risa estúpida—, pero hoy lo he encerrado, seguro no va a estar muy feliz cuando se enteré, pero era necesario hacerlo. A lo que iba— digo bajando mi mano bruscamente hacia las colchas—. Tsubasa no es una buena persona, él...
— ¿Qué hizo Tsubasa?
— Él mando matar a Meiling, yo no sabía nada Wei, ¡te lo juro! Yo sólo quería hablar con ella, pero Tsubasa me hizo dormir ese día...
— ¿Cómo es que la mato?
El silencio se instaló entre nosotros, y sentí como una sonrisa se formaba en mi rostro, ¡no podía ser! Tsubasa había estado todo este tiempo escuchándome hablar con Wei, escuche como mi voz salía de mi boca.
— Fue fácil— ese era Tsubasa, su voz era siniestra—, sólo tuve que aprovechar sus debilidades. Una de ellas era su posición de mujer—sentí que la sonrisa era más grande—. La hubieras visto como es que gritaba mientras esos hombres la ultrajaban una y otra vez, lo tengo todo grabado. Es fascinante poder analizar cada minuto su patética manera de suplicar por su vida, los humanos pueden llegar a dar tanta lástima— se oye una carcajada—, ¿sabes qué fue lo mejor de todo? ¡Que me quede con su cabeza!
— Señor...— la voz de Wei denota sorpresa.
— Tsubasa— escucho que dice mi voz—, soy Tsubasa. ¿Debo de suponer que puedo confiar en ti? O debería de planificar tu muerte con detenimiento, trataré de que no sufras tanto como aquella puta.
— No diré nada...
— Eres un hombre inteligente.
Debo luchar, puedo sentir como es que Tsubasa está calculando cuanta fuerza debería ejercer en su puño para lograr derribar a Wei, cierro mi mano alrededor de las mantas, voy a poner tanta resistencia como pueda.
— ¡Debes irte Wei! —logro decir, mi voz denota tanto pánico como el que siento—, Tsubasa está planeando como acabar contigo. ¡VETE!
— S-Señor...—Wei me mira con miedo.
— ¡LARGATE! —grito.
Wei se pone de pie rápidamente y camina hacia la salida, Tsubasa se ha ido, pero algo me dice que regresará dentro de poco y que no será algo que me agrade mucho.
— ¡NO REGRESES! —grito cuando veo a Wei cerrar la puerta detrás de él.
La habitación se queda en silencio, pero eso sólo dura unos minutos, escucho pasos que se acercan, carcajadas que parecen provenir del mismo demonio. Y luego los veo ante mí, Tsubasa se cruza de brazos y sonríe de manera siniestra, a su lado esta Hien y tiene los brazos cruzados, sus ojos arden de maldad pura, y comienzo a prepararme para lo que se viene.
Me quito las cobijas y salgo de la cama, no es necesario que él diga algo, automáticamente sé qué debo hacer así que me dirijo hacia la pared libre cuadros.
— Empieza— escucho que dice Hien junto con un gruñido.
Doy un golpe a la pared con mi frente, no tan fuerte ni tan suave, lo suficiente como para no hacerme daño, así como me ha enseñado Hien. Sigo en mi labor hasta que llego a contar doscientos golpes, es mucho más de lo que he soportado antes, escucho la risa burlona de Tsubasa y luego caigo al suelo, esto no ha terminado aún, me dirijo hasta la cama y comienzo a dar rodillazos en el borde de ésta. Después de varios minutos siento las dos rodillas bastante adoloridas, siento que ya no puedo continuar, pero Hien no me ha pedido que me detenga aún así que voy por lo que seguramente me hará merecedor de por fin irme a dormir. Arrastro los pies hasta la pequeña cómoda que hay, de uno de los cajones saco una fusta, la encontré mientras Tsubasa dejaba la cabeza en el sótano y fue él quien pensó que sería una gran idea tenerla a la mano, me quito la parte superior del pijama y tomo el mango de la fusta con fuerza, cuento hasta cinco antes de dar el primer golpe.
El dolor se expande por toda la espalda, siento que podría desmayarme en ese mismo instante, pero me obligo a alejar la somnolencia de las pastillas y doy el segundo golpe, la técnica de esto es tratar de no dar en el mismo lugar continuamente, mientras en una zona se va recuperando es propicio dar el golpe en otra parte para que el dolor del primero se disipe mucho más rápido. Y así es como llego a contar cien golpes, seguramente debo tener toda la espalda irritada, me mantengo en pie por pura buena voluntad.
— Ha sido un buen espectáculo— dice Hien.
— Me has sorprendido— agrega Tsubasa y luego aplaude sin ganas.
Resto importancia a sus comentarios y comienzo a deslizarme a la cama. Llego ahí y me acuesto boca abajo sobre todas las mantas, comienzo a escuchar un llanto, giro mi cabeza hacia donde proviene el sonido y a ese lado de la cama, parada de pie ante mí esta Meiling, pero no es el espectro que me visita la mayoría de veces, es la niña, la que siempre recuerdo.
— ¿Qué te pasa? —le pregunto con la poca fuerza que tengo.
— Te has hecho daño— dice sin dejar de llorar.
— Ya acabo. Ven aquí conmigo...
Meiling se limpia los ojos con las manos y entre pequeños hipidos y suspiros sube a la cama, se acomoda cerca de mí, y luego cierra sus ojos.
— ¿Ya no lo harás? —pregunta sin abrir sus ojos.
— No lo haré— respondo yo, cierro mis ojos también.
— Xiao Lang— dice con su dulce voz de niña— ¿por qué te comportas así?
— Porque he enloquecido por amor.
— ¿Es eso posible? —escucho que bosteza.
— Creo que sí, pequeña. Creo que sí...
Siento que mi cuerpo se relaja y poco a poco soy secuestrado por Morfeo y espero con muchas ganas que esta vez sea por un tiempo indeterminado.
— No enloquezcas más— escucho que dice Meiling entre las neblinas de mi mente.
— Trataré— digo antes de por fin caer inconsciente.
Sakura
Estoy sentada en esta gran cama, el reloj digital marca las ocho de la noche y aun Eriol no llega, hace diez días llegamos a Hong Kong, sabía que al dejar Tomoeda todo se vendría encima, aparte de los medios de comunicación, todo se complicaría, pero nada me hubiera preparado para lo que me tendrían que comunicar a los dos días que llegue.
Habíamos decidido quedarnos en la casa que Eriol tenía aquí, Asura había elegido una habitación y yo me quede en la habitación de al lado de la de Eriol, una vez instalados nos dedicamos a descansar, Tomoyo había querido viajar con nosotros, pero me negué totalmente, sobre todo porque sabía cómo serian las cosas al llegar aquí, al día siguiente de mi llegada fui a la empresa del centro y todos me recibieron con mucha alegría.
Tuve una reunión con los ejecutivos, Estefan y Russell me pusieron al tanto de todas las cosas que habían ocurrido dentro y fuera, como también de cómo es que iban las investigaciones, supe que había algo mal al notar el semblante demacrado de Russell, y luego también cuando recibí la llamada del detective a cargo. Pidiéndome que me acercara a su oficina lo antes posible.
Esa noche no pude dormir bien, y me desperté mucho antes que todos los demás en la casa, sobre todo por la llegada de Yue desde Francia, Neko y Kokoro se habían quedado allá, nos encontramos todos en la oficina del detective, Asura se había quedado bajo el cuidado de Natsuki, y Eriol había dejado todos sus compromisos para estar presente en aquella reunión.
Llegamos e inmediatamente me arrepentí de no haber traído a los guardaespaldas, había muchos periodistas en las afueras del edificio de la policía, y por si fuera poco todo se puso peor cuando notaron la presencia de Eriol y mía. Se arremolinaron a nuestro alrededor y de no ser por la ayuda de algunos policías de seguro que no hubiéramos logrado llegar hasta el interior del edificio, los periodistas gritaban preguntas que no lograba entender, pero entre todos podía distinguir las palabras, muerte, Meiling, Syaoran, cuerpo.
Una vez en la oficina del detective, nada se puso fácil, fueron directo al punto, había un cuerpo, o al menos parte de él, y también ya habían dado con quien era la persona, Meiling. En ese momento logre entender todo, el nerviosismo de Eriol, la tristeza de Yue y la decaída total de Russell.
El detective Godo, un hombre con cabello negro, ojos marrones y piel blanca, nos explico cómo es que encontraron esas partes del cuerpo, y como es que habían logrado dar con algunas más, pero aun faltaba muchas más, obviamente todo indicaba ser un asesinato por venganza, y también que había una persona lo suficientemente enferma para hacer ese tipo de cosas. Luego de eso me interrogaron por al menos tres horas, repitiendo preguntas y lugares, al final regresamos a casa y yo tuve que tomarme un sedante para lograr dormir.
Desde ese día deje de dormir sola, Eriol siempre encontraba la manera de llevarme a su cama, ya fuera porque terminaba dormida en el sofá o el sillón de la biblioteca o simplemente porque las pastillas hacían efecto demasiado rápido. Pero hoy no he tomado nada, ni me he cansado lo suficiente, por lo que espero a que llegue, me preocupo cuando no me envía un mensaje de texto avisando que ya está de regreso o cuando no realiza su habitual llamada a la hora del almuerzo.
Los dos seguimos con nuestras vidas normales, pero con mucha mas precaución y sobre todo con muchos guardaespaldas a nuestro alrededor, poco a poco las demás partes del cuerpo han ido apareciendo, pero a pesar de ello no se logra hallar una huella digital o algo que indique quien fue el asesino. Lo que nos indica que debemos de tener ojos hasta en nuestras espaldas.
Asura se retiro solo hace unos minutos a su habitación, me ha dado un beso en la frente y me ha asegurado que todo saldrá bien, y aunque sé que ha querido consolarme sus palabras solo han logrado preocuparme aun más, siento que no estoy protegiéndola lo suficiente, hay una voz que me dice que aun tengo que hacer algo más por mi hija. Estoy pensando en eso cuando siento que la puerta principal es abierta, me pongo un abrigo y salgo de la habitación, corro por el pasillo y luego me asomo por las escaleras, ahí abajo esta Eriol y a su costado esta Wei.
No espero ni un segundo para bajar las escaleras a toda velocidad y aferrarme a Eriol, el se ha convertido como mi ancla en el mundo real, quien me permite seguir de pie, porque aunque no quiera, sé que de no ser por su apoyo en estos momentos estaría al borde de la locura, sus brazos se deslizan suavemente por la tela del abrigo y me abraza por la cintura, su contacto se siente tan bien y dejo que ese sentimiento de seguridad me reponga y reconforte.
— Debemos hablar—susurra en mi oreja suavemente.
No quiero responder, no quiero decir nada, tengo las lagrimas en los ojos, tantas cosas acumuladas y tantas cosas ocultas que no le he dicho aun, no quiero separarme de él, no quiero que vea lo débil que estoy, no quiero nada que no sea él en estos momentos. Pero mi conciencia me dice que debo de hacerlo, no puedo seguir ocultando mis acciones, debo admitir que he regresado a ese lugar en el que viví mucho tiempo y que vi algo que jamás pensé llegaría a suceder.
— Vamos a la biblioteca—digo sin separarme de él.
— Bien…
Siento como Eriol se separa de mi, quiero poner resistencia e incluso abrazarme más a él, pero parece adivinar mis intenciones y me toma de las muñecas con la fuerza suficiente como para que yo no pueda hacer ningún movimiento. Dirijo mi mirada a la suya y siento como una corriente eléctrica recorre toda mi columna vertebral al notar en su mirada el deseo y la pasión. Pero eso se va opacando conforme se va separando cada vez más de mí.
— Wei, creo que puedes adivinar dónde está la biblioteca—dice Eriol apenas moviendo los labios.
— Sí. Con su permiso.
Escucho las pisadas de Wei, y luego una puerta abriéndose y cerrándose posteriormente, el ambiente se vuelve pesado y siento que la garganta se me comienza a cerrar, un ataque de pánico no es la mejor cosa que me pueda pasar en estos momentos, pero es difícil controlar mis nervios viendo como Eriol va cambiando de actitud, tanto que da miedo estar cerca de él.
— No te hare daño—dice mirándome a los ojos—, muy aparte de lo que puedas leer en mis ojos—agrega—, no estoy enojado contigo, sino con tus acciones.
Abro los ojos en señal de sorpresa, porque de pronto las palabras me han abandonado y siento como que solo pudiera llegar a comunicarme mediante señas por el resto de mi vida, porque tengo miedo, demasiado, y algo se rompe dentro de mí. Lagrimas caen por mis mejillas sin que yo pueda hacer algo, siento que gemidos lastimeros salen desde lo profundo de mi garganta, y luego ya son gritos de dolor y desamparo. Voy cayendo lentamente hacia el piso, siento la frialdad de la cerámica, pero Eriol no deja de tomarme de las muñecas, el pecho se me contrae de dolor, pero no puedo detenerme, aunque el dolor que siento en el centro me diga que pare, no puedo, soy como un niño abandonado apropósito. Y unas ganas terribles de infringirme dolor se apoderan de mi, quiero buscar algo que me ayude a calmar esto que siento, provocarme dolor para calmar el dolor.
— Siento que quiero hacerme daño—digo entre dientes.
— No lo hagas—me dice Eriol—, porque si te haces daños, nos lo haces a nosotros.
— ¡No lo soporto! ¡No quiero esto! ¡Jamás lo quise! ¡Jamás lo necesite!
Y vuelvo a llorar, y siento que perderé el conocimiento en cualquier instante, pero mi cerebro esta más despierto que nunca y trae más y más imágenes a mi mente, y ya no quiero, no puedo soportarlo, estoy siendo envuelta por la oscuridad y quiero hacerme daño, quiero dolor.
— No me dejes caer—suplico a la oscuridad—, no otra vez…
— Aquí estoy… aquí estoy, pequeña.
Y siento que Eriol me suelta las muñecas para luego abrazarme con delicadeza, y el llanto se hace más fuerte y el dolor en el pecho aumenta, aun quiero hacerme daño por lo que opto por morderme el labio inferior, y siento que puedo hacerme un corte con los propios dientes en cualquier instante pero no veo momento en que pueda lograr mi objetivo, y así como el dolor se hizo fuerte, va menguando, lentamente, y luego son pequeños sollozos los que salen de mi garganta.
Siento como que me libero de algo, que algún tipo de ente maligno sale de mi interior y por fin me siento libre y en paz. Noto que Eriol está conmigo en el piso y me tiene sentada en sus rodillas, como una niña pequeña que necesita consuelo, y así es como me siento, una niña perdida y sin saber qué hacer.
— Yo no lo quise hacer—digo mientras me abrazo al cuello de Eriol, hundo mi nariz en su camisa y aspiro su suave olor a manzanilla—, no fue mi intención que te preocuparas, pero necesitaba cerrar ese capítulo, quería comenzar bien, no quería arrastrar nada del pasado a mi presente, pero no medí consecuencias.
— Me asustaste—me dice mientras acaricia mi cabello—, pensé que nunca te vería salir de ese lugar, estuve a punto de entrar ahí y sacarte con mis propias manos si fuera posible. No debiste hacer eso, no porque no quisiera que fueras, simplemente es que no soportaría que algo te pasara. He estado lejos de ti durante ocho años Sakura, y en estos cortos meses que he vivido contigo no he podido hacer nada ni decirte nada, he tenido miedo de que si demostraba todo lo que siento por ti realmente pudieras terminar asustándote de la intensidad de mis sentimientos. Estoy loco por ti, pequeña, y soy capaz de ir al mismísimo infierno si es que me lo pides. Tienes mi corazón y mi alma en tus manos, puede que tu no lo notes, pero soy como un simple títere cuando estas a mi lado, me pareces tan fascinante, hermosa, fuerte, vital, y sobre todo tan pura, que si te pierdo de nuevo no podría soportarlo. Eres el timón de mi vida, todo lo que hago es por ti, lo que decido es por ti, me vuelves loco con tus pequeños trajes que a veces usas, y más de una vez me he tenido que refrenar para no hacerte mía ahí mismo, pero sé que eso tomara tiempo, y no me importa tomar tres baños de agua helada al día, quiero hacer esto bien, quiero que disfrutemos de todo, porque antes que mi placer, quiero tu bienestar y quiero que realmente llegues a amarme, no por los recuerdos que has recuperado, quiero que ames a este Eriol que tienes en frente, a este hombre que se vuelve loco de pasión con un simple roce de tus manos, he esperado ocho años, cariño mío, y lamento si es que llego a parecer agobiante por tener tanto cuidado contigo, pero es que ya nada es suficiente si tengo que protegerte.
— Eriol…
— Shh…—me da una sonrisa que hace que todos mis temores se desvanezcan, que el cielo me parezca más azul y que mi corazón lata rápidamente pero esta vez no es por miedo—, no digas nada, ya has dicho y hecho suficiente. Deja que yo tome las decisiones, y lamento si es que no fui lo suficientemente valiente como para decirte lo ocurrido con Meiling—sus ojos me dicen que en verdad lo siente—, pero es que tuve miedo de poder causarte algún malestar, es que eres tan importante para mi Sakura, mas importante que el mismo oxigeno, pero aun así sigo actuando como un niño asustado. Se supone que debo ser un hombre, uno que te proteja, te ame y haga cada cosa solo por ti, pero sigo pensando egoístamente en mí, en no querer salir herido. Y no sabes cómo me cuesta admitir eso, pero prefiero ser sincero desde ahora.
Sonrió tímidamente, y sigo aspirando su suave aroma, sus palabras en lugar de causarme algún malestar, me dan consuelo, porque me hace ver a Eriol como el hombre que es, uno que puede tener miedos aterradores pero que no dudara en admitirlos en algún momento. Y eso provoca que lo que voy sintiendo dentro de mi corazón se abra paso a fuego lento, es algo que me genera un leve cosquilleo en el dedo meñique y se va expandiendo por todo mi cuerpo, el sentimiento es liberador y amenazador, los dos a igual manera y magnitud.
Quiero que siga creciendo, para poder darle de una vez nombre a esto que siento cada vez que él me toma de la mano, me mira con sus ojos llenos de adoración, quiero poder decir que lo amo, decirle que quiero pasar el resto de mi vida a su lado. Y cuando estoy en medio de estos pensamientos es que el recuerdo fuerte de aquella mañana me golpea directamente en la mente. Todo había sido sin ninguna intención de ponerme en peligro, pero es que había escuchado tantas cosas en la oficina del detective, que necesitaba comprobar por mis propios ojos la situación.
Fue así como me dirigí a la mansión en la que alguna vez había vivido junto a Syaoran, de alguna manera la edificación se las ingeniaba para no perder su encanto a pesar de que se notaba claramente descuidada, para que nadie me descubriera había usado una peluca negra y lentes de sol, había salido de casa apenas Eriol se dirigió rumbo a la empresa, me prepare mentalmente para lo que podría encontrar en el interior. Abrí la puerta lentamente, pero eso no evito que un chirrido tenebroso se expandiera por toda la casa, ingrese y lo que primero percibí fue el terrible olor a alcohol y putrefacción, seguramente la basura estaría estancada como por una semana, las paredes estaban con polvo y había telarañas en las esquinas, tuve la sensación de que no era una buena idea seguir aquí.
Me di media vuelta dispuesta a salir de ese lugar, desde hace mucho que había aprendido, de un mala manera si es que hay que aclarar, que debía de hacer caso de mis presentimientos, y en estos momentos todo mi cuerpo gritaba "¡sal de aquí ahora mismo!", además que no era necesario que visitara el resto de la casa para notar que estaba prácticamente inhabitable. Cuando mi mano llego hasta el pomo de la puerta fue que todo mi cuerpo se tenso y sentí que las manos me comenzaban a sudar.
— ¿Quién anda ahí? —escuche que preguntaba una voz terriblemente familiar.
Sentí que el oxigeno escapaba de mis pulmones rápidamente, y que se me estaba comenzando a bajar la temperatura, hice todo lo posible por tranquilizarme y cuando pude por fin ver que mis manos no temblaban mucho, agarre el pomo de la puerta y abrí con toda la fuerza que tenía en esos momentos, debió de haber sido porque no llevaba bien puesta la estúpida peluca o porque simplemente algún fantasma había hecho que cayera, la peluca cayó al piso, pero decidí que ya no importaba y me dispuse a salir, fue que una voz me detuvo.
— ¿Sakura?
Mi cuerpo se congelo por completo, y ante la negativa de mi cerebro, mi cabeza giro solo unos cuantos grados para poder corroborar quien era el dueño de aquella voz. Una imagen horrorosa, supe que quien estaba frente a mi era Syaoran, pero solo en cuerpo, su mente lo había abandonado hace mucho, los ojos rojos por la falta de sueño, con un traje de diseñador que seguramente no se cambiaria en muchos días y también con todo el rostro descompuesto por el cansancio y exceso de alcohol.
— No—respondí y salí de ese lugar.
Aun algunas veces podía ver al cerrar mis ojos la imagen de Syaoran, pero era preferible no pensar en eso, hacia todo lo posible por no pensar en él, pero con la llegada de Wei, provoca todo el efecto contrario en mi mente, porque sé que su presencia no es una coincidencia, es simplemente el inicio del final a estos terribles sucesos.
— Debemos hablar con Wei—escucho que me dice Eriol—, ¿puedes caminar?
— Sí—respondo, sintiendo que mi garganta me duele, pero es mejor dejar eso de lado, hay cosas más importantes.
— Vamos…
Eriol me deja en el piso por unos segundos mientras él se pone de pie, y luego con gracia que tienen las bailarinas de ballet me toma entre sus brazos y me levanta del suelo como si mi peso fuera insignificante, oculto mi rostro en su pecho, disfrutando del sonido de sus latidos y también de su calor. Escucho el eco de sus pasos mientras nos dirigimos hacia donde esta Wei, no estoy preparada para esta conversación, pero tengo que hacer un esfuerzo si es que realmente queremos poner fin a todo este asunto.
— Vamos a entrar, y vas a tener que estar preparada para lo que sea que se pueda hablar en esta habitación.
— Estoy lista—digo en un susurro.
Puedo imaginarme cómo es que Eriol sonríe con orgullo, empuja la puerta y luego me coloca suavemente sobre uno de los muebles individuales, me acomodo lo mejor que puedo y encuentro el rostro de Wei, totalmente demacrado por la preocupación y también por un secreto que se debate entre revelar o mantener oculto.
— Bien, Wei, ya estamos aquí—habla Eriol primero.
— Primero, gracias por atenderme, la verdad es que no sabía a quien más acudir.
— ¿Es tan malo? —pregunto.
— Mucho.
— ¿Qué es lo que pasa? —pregunta Eriol.
— Pues—Wei baja la mirada a sus manos y juego con un anillo que tiene en los dedos—, creo…—se detiene—. No, he descubierto quien es el asesino de Meiling.
Mis ojos se abren desmesuradamente y siento un dolor en el pecho que se insoportable por las hincadas que me da, pero mantengo la compostura, esperando que Wei siga diciéndonos algo mas, pero parece que tenemos que poner algo de presión para saber la información.
— ¿Quién es? —pregunto.
— Es…—suelta un suspiro lastimero y cansino—, es… Syaoran Li.
El mundo se detiene y luego todo comienza a darme vueltas, siento que comienzo a deslizarme de mi lugar y caigo al piso alfombrado de la biblioteca, los ojos me arden por las lagrimas que pugnan por salir. No sabría decir si es que lloro por el alivio de encontrar el culpable o por saber quién es este. Pero de algo estoy segura y es lo primero que digo cuando puedo calmarme.
— Debemos llamar al detective.
Continuara…
Hola~!
Perdón a quienes han estado esperando este capítulo con ansias, y también gracias a quienes aun siguen ahí queriendo leer. No quiero dar excusas pero la verdad es que el capitulo estaba ya listo, pero por cuestiones personales es que no podía corregirlo, pero ya está aquí, y espero que les haya gustado y que la espera les haya valido la pena. Espero sus opiniones prontamente, aunque aquí donde me encuentro ya es algo de noche, espero saber sus opiniones a la mañana xD besos.
Ahora responderé a sus grandiosos reviews.
ESTEFANY: Lo siento querida, en verdad lo siento, espero pueda estar publicando pronto ahora que me encuentro un poco mas holgada de tiempo, yo tampoco quiero que termine, y sí, habrá lemon de ellos pero aun no sé donde lo incluiré.
4SAKUR: Gracias por tus palabras, estaba a punto de tirar la toalla y bueno, espero que te guste este cap aunque creo que es demasiado... no sé, espero tu review.
ZABITAMT1975: Sí, es la verdad y creo que para la próxima tendremos un extra algo triste, espero saber que te pareció este cap :D
TANI—LOVE: Bueno, creo que el mismo lo dice, se volvió loco por amor o quizá la palabra más adecuada sea decepción o abandono.
ROXELANI: Es que no podía dejar el capitulo en una escena tan aterradora, por eso es que hice ese asuntillo de la cocina.
JOY: Lo siento si no actualice rápido xD pero espero que me digas que te pareció este capítulo. Besos.
