SE QUE ME VAN A MATAR CON ESTA BOMBA.

Capítulo 21:

El abuelo y una clienta más…

Esa mañana, notó que las llaves del carro de Sasuke, un Jeep wrangler, color negro, del año 2014, cuestionándose así de la ausencia de su compañero. Probablemente, andaría en uno de esos tantos club nocturnos, desahogándose de sus presiones y problemas. Preparó una taza de café y caminó hasta la sala, tomado asiento en el futon que estaba del televisor de plasma, carca Sony, de 65 pulgadas. Suspiró, tomo el control remoto en manos y prendió en televisor, sintonizando así en Tokio news. La Lapto de Sasuke aun se encontraba prendida y en el mismo lugar de la noche anterior, puesta en la mesa de centro, frente al sofá, hecha en cristal y caoba, junto a centenares de papeleó a lo largo de la mesa. Supo de inmediato que Sasuke estaba trabajando en un nuevo proyecto, o tal vez eso intentaba, y pensó en la idea de echarle una rápida mirada, pero, se detuvo y decidió apagar la laptop…Sasuke era de las personas que no le agradaban la introversión de otros en sus proyectos sin su consentimiento. Conocía a Sasuke de una manera que a veces podía definirse como algo raro ya que ni siquiera en la definición de amigos, o hermanos postizos, podía identificar bien el tipo de relación que ambos tenían, siendo así vistos como algo más que simple "amigos". Era cierto, conocía sus secretos, lo conocía tan bien que a veces le parecía algo grotesco, inapropiado e incomodo conocerlo de esa manera, saber sus secretos, gustos y paciones. No tenían nada en común cuando se trataba en el tema de gustos o pasatiempos, pero, ambos compartían algo y era…la pasión por el "Arte pornográfico". Así fue que lo conoció, a través de esa pasión que ambos tenían en común, y, la realidad es que, cuando se cuestionaba, una y otra vez, el como fue que llego a ser amigo de Sasuke, una notoria sonrisa resalía en sus labios ante la historia que carecía de cordura, en su totalidad absoluta.

La historia remontaba hace seis años atrás, a sus 18 años, cuando empezó en la Daidaku Tokio a estudiar medicina. Fue idea de un grupo de compañeros de salón en visitar ese club nocturno. A él no le interesaba la idea, pero, no supo el porque, asistió a la idea y decidió ir con el grupo. Cuando entro allí, su vida dio un giro inexplicable. Ver todo ese erotismo, en cada esquina, las mujeres bailando, deleitando a los hombres con sus voluptuosas curvas, ver todo aquello le fascinó de tal manera que una potente erección resurgió en sus pantalones. Evitando pasar una desagradable noche frente a sus compañeros, decidió ir hasta el baño y encerrarse en uno de los compartimientos, hasta calmarse. ¡Dios! Apenas y podía calmar su respiración. No era que considerara virgen, ¡Vamos!, ya lo había hecho con una mujer, pero, aquello, ver esa ropa, ajustada en esas carnes, las mujeres, con sus cuerpos amarrados en cadenas y desfilando así, en cuatro, con prensas de bondaje, todo aquello, encendió su cuerpo, y empezó a maquinar las mil y un descabelladas fantasías sexuales de apresar una mujer, azotarla con su pal en su trasero mientras penetraba su pequeño ano con un dildo de ocho pulgadas, y a la vez la penetraba con su pene en la vagina.

Tenía que calmarse. No era un niño de trece años. Inhaló y exhaló con fuerza, escuchándose la puerta abrirse renuente, escuchando coqueta risa de una mujer entrar, acompañada de un hombre. No supo que hacer. Al principio, se dispuso a quitar el pestillo de la puerta y salir como si nada pasara, como si no hubiera visto nada, pero, al escuchar las palabras de aquella mujer, su mano se paralizó.

—Anda, métemelo. —Murmuró la mujer, en voz ronca y un liviano gemido.

No se consideraba un enfermo, uno de esos pervertido que andaban mirando y escuchando a otras personas teniendo sexo, pero, algo dentro de él, le obligo a aproximar su rostro entre la alargada y pequeña abertura de la puerta y su maco, observándolos.

El hombre prometía ser uno alto, un poco más que él, de piel blanca, lisa y limpia a toda perfección, manos delgadas y dedos finos, largos, labios color carnis pálido, labios finos, delineados, de perfecta dentadura. Su cabello era negro, revuelto por los alrededores de su frente, en un estilo salvaje, como eso de acostumbran tener los cantantes de metal rock en Japón. Su físico no solo le impactó, sino esa siniestra mirada, fría y calculadora, de ojos color azabache.

El hombre, cuyo nombre era desconocido aun, fulminó con su mirada al lugar que Naruto se escondía, sobresaltándolo. De inmediato, retrocedió y contuvo la respiración, esperando así lo peor…tal vez y una golpiza de ese hombre que lo juzgaría como un enfermo de baños.

Gran sorpresa se llevó cuando no vio ni escuchó nada por parte del hombre, y casi dudoso de su acción, se acercó, una vez más, a la puerta, observando al hombre quien aun miraba hacia su dirección, con sus labios curvados, observando Expectante a su dirección. Se estremeció y masculló entre dientes un "maldición" para luego observar al hombre una vez más. Vio que llevó sus manos hasta la hebilla de su pantalón, lo desajusto para luego desabotonar su pantalón y bajar el zíper. Naruto, observó aquello con gran desagrado y enojo… ¿Si sabia que estaba allí, porque hacia eso? Sus labios se curvearon más y sin esperarlo, sacó a la vista su pene que fácilmente podía medir unas ocho pulgadas de largo, y su anchura, eso ni se diga. Aguantó su pene con su mano izquierda y llevó su mano derecha hasta su rostro, metiendo su dedo índice y corazón en su boca. Lo succionó para luego humectarlos con su saliva y bajar su mano hasta su pene, paseando sus dedos por el meato y la glande. Levantó su rostro, conservando siempre esa posición estoica, y curveó sus labios para luego voltearse, tomar a la mujer, quien se encontraba de espalda, con sus piernas bien abiertas y su pecho recostado en la mesa que tenia adelante, por las caderas y la penetró con gran vigor, gimoteando ella su nombre…! Sasuke!

¡Rápido!,!Así!, ¡No te detengas!, ¡Cógeme fuerte!, la voz de esa mujer, gimoteando y gritando, en su delirio, esas palabras, no ayudaban en nada, y lo peor era que…podía ver sus expresiones reflejadas en el cristal y a ese hombre, de nombre Sasuke, sonriendo y mirándole a través del cristal.

La intrusión de otro hombre, por la puerta, lo alerto, pero, a Sasuke, quien aun seguía penetrando a esa mujer, se inmuto a parar, continuando lo que Naruto veía como un acto indecoroso. El otro hombre, quien por su apariencia daba a entender que era un empleado del club, llevaba puesta una ampliada sonrisa en sus labios, se desajusto el pantalón y sacó su pene, justo en el momento que Naruto pensó que el hombre les diría algo. El hombre se acercó, levanto sus manos y tomó, con vigor, a Sasuke por el rostro, besándole. Aquello era tan bochornoso que Naruto cerró sus ojos con fuerza, pero algo dentro de él, quizás esa interna curiosidad que habitaba en su subconsciente, le obligo a abrir los ojos y continuar observando, como aquel hombre se colocaba detrás de Sasuke y se restregaba. Dejó de penetrar a la mujer y hombre se agacho. Sasuke coloco sus manos en el bolsillo y dejó tranquilamente que aquel hombre le chupara la polla mientras la mujer, satisfecha, les miraba y a la vez se masturbaba, relamiendo sus labios a cada instante. El empleado, luego de haberle chupado la polla aquel sujeto y tragado su semen, se dispuso a entrar a uno de los baños y encerrarse, con la compañía de aquella mujer, saliendo el sujeto por la puerta, como si nada hubiera pasado, pero antes, miró hacia donde Naruto se escondía, dejándole saber que de su travesura.

Salió de su escondite, con su rostro contraído, y sin más, salió del baño, dejando atrás los gemidos y gritos de aquel par de depravados. Caminó en silencio por el amplio pasillo, atravesando lo que parecía ser la otra parte del club, donde solo hombres bailaban y sus clientes variaban, al igual que sus edades, entre mujeres y hombres. No supo en que momento, pero alguien le empujó detrás y le tomó del brazo derecho, llevándole hasta uno de los cuartos de servicio privado. Traspié y cayó de rodillas al suelo, frente una mesa de centro, hecha en metal, y un sofá de color rojo vivas. Volteó, con desagrado, su rostro hasta la salida cuya puerta era inexistente, remplazada por una alargada y ancha cortina de color roja que fácilmente machaba con las paredes y la alfombra, de igual color.

Vio aquella mano, de color blanca, escabullirse entre las cortinas, checándolas aun lado mientras, calmadamente y en silencio, entraba al cuarta, mirándole Naruto con gran sorpresa.

—¡Pero!, ¡¿Qué coños?! —Murmuró y ala vez le miró con desagrado. Sasuke sonrió y rio bajito.

—¡oye tío!, ¡Te juro que no he visto nada! —Soltó de inmediato al ver que las expresiones de Sasuke había cambiado por completo, tornándose su semblante en un serio, lúgubre.

—cállate. —espetó Sasuke, con tranquilidad, siempre conservando su tono frio.

Naturo se levantó y se dispuso salir, rosando su hombro con el de él al momento de salir, y sin esperarlo, Sasuke lo aventó al sofá. Cayó sentado y sin idea de lo que estaba ocurriendo.

—Siéntate. —Ordenó Sasuke al ver que se disponía a levantarse.

—Oye tío. ¡Juro que no vi nada! —Interrumpió Naruto.

—Me gustas…¿Quieres trabajar para mi? —los ojos de Naruto sobresalieron de gran sorpresa para luego mirarle con indignación.

—¡Qué!, ¡Joder!, ¡No soy uno de esos!, ¡Me confundes! —Sasuke sonrió.

—¿Te gusto lo que viste? —Le tentó. Caminó hasta Naruto y se detuvo entre sus piernas, con sus manos aun metidas en su bolsillo.

Sasuke le miro en silencio, siendo más incomodo aquella situación a Naruto.

—No soy maricon. —Soltó Naruto al tenerlo frente a él.

—Bien…al menos, tomate una copa conmigo. —Pidió Sasuke, y llevó su mirada hasta la copa que tenia servida en la mesa de centro.

Su mirada penetrante e fría lo obligo a tomarse la coma…después de todo, seria una y como él dijo, olvidaremos lo que paso en el baño. Una copa se convirtieron en dos, luego tres, y como aperitivos, dos mujeres que, a petición de Sasuke, le bailaron para luego desaparecer. Lo que paso después, él mismo lo pudo haber evitado. ¡Vamos!, no estaba tan ebrio y aquello paso en la segunda copa, antes de que la fiesta empezara y las mujeres vinieran a bailar. Sasuke dejó su copa en la mesa ce centro y se arrodilló entre sus piernas y empezó a desajustar su pantalón. Naruto le empujó, aun así, ya era tarde. Había tomado su pene en manos, y descubrió que este estaba erecto, tal vez porque aun tenía en mente las imágenes de lo que paso en el baño. Le chupó la verga. Naruto, estiró sus manos por los alrededores del sofá y hecho su cabeza hacia atrás mientras aquel desconocido, cuyo nombre era lo único que sabia, le chupaba la verga. Una mujer entró. Vistiendo solo unas diminutas bragas. Sasuke se hecho aun lado y la mujer tomo riendas sobre él.

Aquella noche fue el inicio de su cordura. No había día en que no dejara de asistir en aquel lugar, y pronto, aceptó la petición de Sasuke quien vio en él puro éxito. Aquel lugar se había convertido en su vicio personal. Cuantas mujeres no se cogió en aquel lugar, a cuantas no le practico sus aberrantes fantasías pidiéndole a una de ellas que le colocara una correa alrededor de su cuello y mientras le sofocaba, le montara con salvajismos.

Por su puesto, nadie sabia la historia de como ambos se conocieron, a excepción de Ino quien por supuesto, fue la mujer que entró aquella noche a aquel cuarto y se la chupo con gran vigor. Probablemente, sin contara esa historia, le juzgarían fácilmente como un homosexual o bisexual, pero, ¿Realmente era eso?. Naruto simplemente utilizaba un terminó para definir toda esa locura…Polisexual.

¡ME CAGO EN LA PUTA! —Exclamó la voz mayor de un hombre frente a su puerta, y Naruto rogo de que no fuera otro más de sus inquilinos con alguna queja.

¡Que yo puedo cargarla sola! —Exclamó casi eufórico.

—¡Pero coño!, ¡TE dije ya! —Continuó con sus quejas aquel hombre

—¡Abuelo!, ¡Carajo ya!, ¡Tienes que controlarte un poco! —Naruto reconoció al instante aquella voz que no podía traer nada bueno.

—A estas alturas me sorprende que no te hayas infartado. —Añadió Sasuke, exasperado, luego de una pausa.

—Tengo un dolor de cólico que me lleva el diablo. —Se quejó.

—¡Sasuke!, ¡Carajo!, ¡Me estoy cagando!, ¡Apúrate coño! —Gritó, llamando la atención de los inquilinos quienes se asomaron, curiosos, por la puerta a ver. Sasuke les observó de reojo, y con gran fastidio.

—¡Te voy a tajear la verga que tienes coño si no te avanzas! —Si sus quejas exasperaban a Susuke, a Naruto le parecían del orto.

Naruto, se aproximó hasta la puerta y la abrió de una sola movida, embistiéndole la gran sorpresa directo a la cara.

Pero, p-pero…¿Qué coños? —Les miró confundido.

Sasuke se llevó la mano derecha detrás de la nuca y se rascó mientras miraba a Naruto, con un a sonrisa curveada y el ceño fruncido de gracia, como si aquello se tratase de una broma.

El viejo le miró desde los pies hasta la cabeza.

—¿Y este? —Inquirió el abuelo.

—Es mi amigo, Naruto. El dueño del edificio y…— Sasuke, cortarle ya y dime solo es tu mujercita. —Le cortó el abuelo, dejando a Naruto estérico al gritar aquello, escuchándolo los curioso que pretendían andar por el pasillo.

—viene a quedarse unos días con nosotros. —Explicó Sasuke.

—A vivir. —le corrigió el abuelo.

ah. —murmuró Naruto, con el celebro aun infartado como para reaccionar correctamente.

—¡JA!, ¡Adoro el espíritu festivo del muchacho!—Exclamó con sarcasmo al ver que Naruto ni siquiera reaccionó para nada, echándole aun lado.

Sasuke metió las maletas al apartamento y cerró la puerta, siendo encarado por la mirada de Naruto quien estaba de brazos cruzados.

—Sasuke. —le llamó, serio.

¿Por qué no me dijiste que traías al abuelo Tazuna? —Le murmuró casi molesto mientras observaba como el abuelo se sentaba en el sofá y se apoderaba del control remoto.

Tranquilo…serán un par de semanas. —contestó.

—A ver…ayudadme a preparar el cuarto del abuelo y el otro cuarto. Mi tía Tsunami viene para aquí. —Sentenció.

El abuelo, Sasuke, Ino y Karin de visitantes arrimados, todos ellos, las 24 horas, en la casa…le volverán loco…Esto estaba del carajo. Tenía que salir de allí antes de volverse "loco". Salió del apartamento, dejando atrás a Sasuke y todo su embrollo de mierda. ¡Caro!, apenas y tenía dinero para sostenerse. Era cierto que poseía las escrituras de edificio que su abuelo le había dejado y varios apartamento en la parte de atrás del edificios que nunca se habían terminado, pero muchos de los inquilinos eran propietarios de los apartamentos que su abuelo les había vendido, y otros eran alquilados. Estaba tan adeudado que empezó a dar servicios a personas adineradas…Playboy. Hacerles el sueño realidad a esas mujeres necesitadas.

Una mujer, de cabellos oscuros, largos y lisos, salió del apartamento de Sakura, sollozando. Naruto había apretado el botón del elevador, ignorando a la mujer quien aun continuaba sollozando detrás de ella. No era su estilo involucrarse en problemas personales. La puerta del elevador se abrió y la mujer se adelantó, empujándolo aun lado. Naruto entro y percató que la mujer había levantado la vista y echado una mirada rápida para luego bajar su rostro.

Había parado de sollozar y ahora le miraba de reojo, por encima del hombro, a Naruto quien se encontraba detrás de ella. Se apretó los labios y apretó sus dedos contra su cartera, de cuero, color negra. El ambiente se tornó tenso, y Naruto se percato de ello. Metió sus manos en los bolsillos de su pijama y esperó que ella dijera algo, fulminándole detrás con la mirada…con el tiempo, había aprendido a conocer y leer las expresiones y acciones de cada persona, sobre todo los movimientos corporales.

La mujer, bajó la cabeza y sin más, abrió sus labios.

—S-Se. Se quien eres. —soltó la mujer, con gran timidez, casi con torpeza.

Naruto no dijo nada, no mas continúo observándola, con esa expresión fría y calculadora.

— "Dilo" —Pensó Naruto.

—¿Cuánto pagas? —Se atrevió a preguntarle. Naruto, curveó los labios y sacó su mano derecha del bolsillo, atrapando a la mujer por la cintura,

La atrajo hacia él, apretándola con fuerza, moviendo su pelvis contra ese redondeado trasero. Acercó sus labios al oído derecho de ella, y le susurró.

Dime tu nombre. —le pidió, delineando con la punta de su lengua su oreja. Ella gimió bajito y apretó sus labios.

—Hi-Hinata. —Separó sus labios temblorosos y logro decir, casi con torpeza.

Bien, Hi-Na-Ta, bajete la ropa interior. —ella levantó su mirada, casi sorprendida, con sus mejillas enrojecida y aun sus ojos cristalizados.

Aquí no hay SasuNaru. Los artistas pornográficos interpretan un personaje, y no por eso son lo que son. No obstante, si podemos ver que Naruto, al igual que Sasuke, disfrutan el placer que les ofrecen eso que ellos llaman "El arte pornográfico". Son prostitutos, claro esta, al igual que una Striper, ya que a pesar que no se acuestan con sus clientes, los placen con sus delicias visuales. Lo mismo es con un actor pornográfico, se acuestan y hacen escenas, como todo actor, por dinero. Naruto se ha visto con una gran denuda, y mas al querer levantar los apartamentos Konoha y terminar el sueño de su abuelo, gastándose todos sus ahorros.

Se que me mataran por este capítulo, pero muchos me han preguntado ¿Cómo es que Naruto termino trabajando con Sasuke?

Espero leer sus opiniones, comentarios y sus agrados sobre este fic, a través de sus reviews.