Capítulo 21: Mi regreso a casa.

Era de mañana y todos acompañaban a Rin en el desayuno, junto con el odio de ambos hermanos al estar en el mismo lugar, ya que Sesshomaru quería llevarse a su Rin pronto, decidiendo esperarla en la cabaña sin importarle lo demás. Rin se tomaba su tiempo disfrutando de todo, hablando con sus amigas y jugando con las niñas de Sango, cosa que a Sesshomaru le agradaba verla de ese modo, alegre, sin demostrar que estuviera abrumada o preocupada por algo.

Terminando el desayuno, todos la despedían abrazándola cariñosamente antes de irse, Rin no se preocupaba de ello sabiendo que pronto podría verlos, o ellos a ella, cosa que después arreglaría con Sesshomaru, notando muy claro el comportamiento de ambos hermanos. Sosteniéndola de la cintura Sesshomaru se eleva saliendo a gran velocidad del lugar, siendo un viaje que solo duraría un par de horas, saludando a sus amigos con sus manos.

El viaje de la aldea a la casa era silencioso, Rin no podía hablarle debido a que se encontraba pensando en varias cosas sobre su futuro hijo, Sesshomaru seguía como siempre siendo una persona callada y de pocas palabras. Al estar en la mitad del camino Rin abre los ojos al ver una aldea demasiado conocida para ella, observando el palacio rodeado por árboles de cerezos y las inmensas puertas rojas frente de ellas.

-(esa, esa es mi casa, tal vez no se moleste si nos retrasamos un poco, quiero ver a mi familia) –Sesshomaru al percatarse de que Rin miraba hacia abajo, con su mirada perdida.

-Rin ¿te sucede algo? –ella levanta la vista, sosteniéndose fuerte de él tapándose la boca con una mano libre.

-baja por favor

Obedeciéndole a su petición desciende cerca de la aldea, al soltar a Rin, ella sale corriendo un poco más alejado de él, mareada, luego de mirar hacia abajo en un movimiento brusco, esperando por ella vigilando la zona con sus agudos sentidos cubriéndola del peligro. Rin al regresar con él sonriéndole, lo abraza un tanto débil después de su repentino deseo de vomitar, reparando profundamente recobrando la compostura.

-me siento mejor…

-de acuerdo, sujétate –sosteniéndola de la cintura Rin lo besa en la mejilla llamándole la atención.

-¿podríamos hacer una parada corta?

-sabes que si la hacemos llegaremos demasiado tarde, nos atacaran los demonios que rondan por esta región, sabes muy bien tu condición

-lo sé, pero es importante para mí, al igual que para ti y nuestro futuro hijo, hazlo por nosotros –juntando sus manos en forma de súplica, Sesshomaru no le quedaba de otra que aceptar lo que ella quería.

Elevándose a la aldea Rin le indicaba como tenía que entrar, dando un par de saltos entre los árboles para no ser vistos se acercan al palacio, al ver a los guardias recuerda aquel momento y de su fatal muerte dándole una gran tristeza. Evadiendo a los guardias llegan al jardín, por lo que no esperaba Rin era que su hermanita, Yuzuki, gritara y saliera huyendo al ver que un demonio había entrado al palacio, Rin intento detenerla pero era demasiado tarde.

-Rin ¿Qué diablos hacemos aquí?

-bueno, esta es mi casa –hablándole frente de si, riendo al ver aquel error- esa niña que viste era mi pequeña hermana, al parecer se asustó al verte

-me trajiste a ver a tu familia, haberlo dicho antes… -al notarlo unos cuantos guardias se acercan al lugar, Sesshomaru le toma la muñeca colocándola atrás para protegerla.

-Sesshomaru no los mates, te lo ruego

-Rin…

Uno de los guardias se acerca atacándolo con su espada, utilizando a Tenseiga los golpea alejándolo de él, ya que no les podía hacer daño, luego de caer aquel guardia los demás se abalanzan sobre Sesshomaru atacándolo con las espadas. Rin sin ver a su padre o algunos de sus conocidos, decide quedarse tras de él ya que la alejarían de él y no escucharían a sus órdenes solo porque era un demonio al que defendía, sobre todo Sesshomaru era muy orgulloso como para que lo defendiera.


A lo lejos el padre de Rin veía como sus guardias atacaban al invasor pero, algo le llamaba la atención, y era que los guardias que eran atacados por el demonio no morían levantándose como, si nada hubiera pasado, dirigiéndose a donde estaban sus guardias uno de ellos lo detiene siendo peligroso para él.

-Takuma-sama es muy peligroso

-no se preocupe…

-Takuma-sama, insisto el demonio no se ha movido, de seguro debe estar esperando por algo más importante…-el soldado se para frente de él impidiéndole el paso.

-por favor…-colocándole una mano en el hombro lo hace a un lado- quiero descubrir una cosa, si necesito sus servicios los llamare

-estaremos en guardia Takuma-sama –haciendo una reverencia, lo deja pasar.

-¡deténganse!

Los guardias al oír la vos de su señor se detienen dejando de atacar a Sesshomaru, Rin dándose cuenta de que su padre los obligo a detenerse se tranquiliza un poco, mirando como Sesshomaru estaba tranquilo sin hacer ningún movimiento ya que, le rogo que no lo hiciera. Takuma hace que los guardias se hicieran a un lado dejando ver al demonio que "atacaba" el palacio, acercándose a él con tranquilidad se detiene a una distancia prudente. Sesshomaru lo observaba viendo algunos parentescos con Rin, sabiendo fácilmente que esa persona era su padre pero, Rin no se mostraba ante él, escondida tras de sí como si no quisiera verle.

-dime demonio ¿Qué buscas? Si es a mi hija no tendrá sentido, ella muro hace varios meses…

-no vengo por eso –escuchando eso Rin se inmoviliza si querer creer que su padre la creía muerta, queriendo moverse pero era tanta su sorpresa que no permitía su cuerpo moverse.

-entonces ¿Qué es lo que quieres?

-no quiero nada, que puedan ofrecerme ustedes

-entonces lárgate, demonios como tú ya tendrían que saber que mi hija murió a causa de sus ambiciones

-¿crees que está muerta? Rin esta con vida… -ella seguía tras de él sin expresión en su rostro.

-¿Cómo sabes su nombre? ¡¿Acaso tú? la tienes! Si es así te daré lo que quieras, te daré todo lo que tengo, solo devuelve a mi hija

-¡papá! –las ansias de abrazarlo llegaron a ella, corriendo a su padre lo abraza llorando de volver a verlo.

No podía creer que ante sus ojos Rin estaba con vida, hacía meses atrás un mensajero del palacio había visto como Rin caía de un acantilado sin tener opciones para salvarse, el mensajero días más adelante llaga con la dura noticia, cosa que su hija menor Yuzuki se le rompió su frágil corazón. Yuzuki al recibir la noticia lloraba en los jardines, mirando siempre al cielo diciendo que si miraba fijamente, podría ver a su hermana saludándola desde una de las nubes del cielo, sin querer jugar o divertirse, haciéndolo todo los días de mirar al cielo. Su padre no podría enfrentar que su primera hija muriera, a causa de esos demonios que la perseguían solo por una espada que les traería la muerte, colocando siempre un ramo de flores en la habitación de ella, ya que siempre lo hacía en su cumpleaños.

Teniendo a Rin en sus brazos otra vez lloraba de la alegría, besando su cabeza si poder estar de pie se sienta en el suelo con Rin aun abrazada, que lloraba en el pecho de su amado padre. Una de las nanas de Yuzuki ve la tierna escena, sorprendiéndose de ver a la princesa con vida, corriendo a uno de los cuartos del palacio donde Yuzuki estaba bajo protección.

-princesa, princesa Yuzuki –la nana de la niña entra corriendo con una hermosa sonrisa.

-hola nana ¿Qué sucede? –decía la niña con inocencia en su mirada, reflejando al mismo tiempo su tristeza.

-su hermana, Rin, está viva, su señor padre esta con ella en el jardín

-¡Rin!

Saliendo del lugar de donde estaba, corriendo se dirige al jardín, la pobre niña después de estar llorando todos los días sonreía, intentando de no llorar más ya que su hermana estaba de vuelta, sin perder las esperanzas de que ella estuviera con vida. Dando una vuelta en una esquina ve a su padre con Rin en brazos justo en el suelo, llorando, Yuzuki no podía retener sus lágrimas acercándose a ellos con todas esas lágrimas de felicidad en su rostro.

-¡Rin, hermana! ¡Rin!

Rin separándose de su padre se encuentra con Yuzuki quien le lloraba, arrojándose a sus brazos su hermanita se sostenía de su kimono sin querer soltarla después de estar demasiado tiempo separadas. Rin se dedicaba a besarla en la frente con toda la felicidad de verlos, mientras su padre abrazaba a ambas.

-te quiero hermana, no te vuelvas a ir

-Yuzuki…

-Rin te extrañe…

-yo a ti princesita –el alivio de tener a su familia la llenaba de paz, sonriendo con ese momento.