Hola un día más y bienvenidos a esta historia. Hoy no me enrollo y os dejo directamente con el capítulo, así que... ¡a leer!
Capítulo 21 - "Reencuentro en Dressrosa"
La tripulación, que ahora estaba con Kinemon, Momonosuke y Caesar, tres personas que conocieron en Punk Hazard, se alegraron mucho al encontrar el nuevo cartel de recompensa de Serujio, ya que esto significaba que seguía con vida. Luffy, Zoro, Sanji, Franky, Brook, Robin, Law, Kinemon y Momo festejaban la gran cifra, aunque los dos últimos festejaban por festejar, mientras que Nami, Usopp y Chopper, aunque felices por saber que el guerrero estaba con vida, estaban aterrados, y el prisionero, Caesar, estaba ciertamente impresionado de que un joven de 20 años haya llegado a las cifras que rondan los yonkos.
- Con esa recompensa nos van a encontrar y nos van a matar... - dijo Usopp deprimido.
- ESE ES MI HERMANITO, ESE ES MI HERMANITO - relataba el capitán abrazado a Zoro y Brook.
- Chicos... ha sido muy bonito viajar con vosotros... - dijo Chopper casi llorando.
- Ese tío acaba de llegar a la altura de los yonkos, es impresionante. - dijo Sanji alucinado.
- La Marina y los cazarrecompensas no nos van a dejar en paz hasta que nos maten. - sentenció Nami con voz deprimida.
- Serujio-ya... - dijo Law mirando al cielo y casi en un susurro.
Mientras, con Serujio:
El chico seguía el rumbo de la Brújula Eterna que robó en Marineford y viendo también su parte de Vivre Card, que le unía a su hermanito de goma.
- Así que 1 300 000 000 de berries, ¿eh? - se decía a si mismo consigo mismo - Creo que se han pasado un pelín. - dijo con cierta ironía, he hizo una pausa - Aunque... esta recompensa realmente me ha hecho pensar en los chicos, porque ahora pueden pasar dos cosas... o me pasa lo mismo que a los yonko y me dejan en paz, o van a ir a por mí con todo, y entonces no podré protegerlos, y no podré cumplir mi objetivo de ayudar a Luffy, y lo peor, no lo podré proteger de todo, y aunque él es muy fuerte... - hizo una larga pausa, largando un gran suspiro - Y no solo es al capitán a quien no podría proteger, sino a todos mis nakamas... y si no puede proteger a Luffy o a Nami, o a cualquiera de los otros... no me lo perdonaría jamás. - de repente una idea se le pasó por la cabeza, aunque era una idea que no quería tener, pero quizás fuese una solución - No sé si debería... dejar la banda... aunque fuese por un tiempo... - sus pensamientos se detuvieron de repente - ¿¡Pero qué digo!? Cuando alguien le jura lealtad a su capitán no puede traicionar esa lealtad por muy feas que se pongan las cosas, así que ya me las apañaré. - estaba sentado, tranquilamente, y de pronto hizo un gesto de dolor - Gññ... de momento debo recuperarme de todo esto. - se agarró el pecho con fuerza y rabia - Debo hablar a Chopper en cuanto los vea... - sus pensamientos fueron interrumpidos por la caída de un periódico - ¿La gaviota del periódico? - cogió el papel y lo extendió. Quedó bastante sorprendido por la primera noticia - "Donquixote Doflamingo abandona su puesto como Shichibukai". - leyó - Algo muy gordo está pasando al sitio donde voy a ir...
El chico llegó a su destino por la mañana, antes de la hora de comer, y desembarcó despacio.
- Así que esto es Dressrosa... - dijo el chico contemplando toda la isla - Es muy bonito.
El guerrero quedó embriagado por el aroma a flores y a comida de aquel país.
Las mujeres también eran hermosas y muy atractivas, pero el chico no tenía ojos para nadie que no fuese la pelirroja que estaba de camino para allá. Serujio tenía todo el cuerpo vendado, incluso la parte derecha de la cara y la cabeza. Su ropa había quedado bastante mal parada de su combate, y debido a su abultada recompensa, debería pasar desapercibido.
Decidió pasarse por una tienda de ropa para comprarse algo que le hiciese pasar desapercibido.
Se sorprendió gratamente al encontrar su cartera repleta de dinero en uno de los bolsillos de su pantalón. Pensaba que el dinero se habría derretido, o explotado, o rajado, o cualquier otra cosa que lo pudo hacer desaparecer, pero por suerte no.
Compró un traje muy elegante, y en una tienda de disfraces se compró unas gafas de sol de espejo negras cuadradas muy modernas, según el vendedor, y también una barba falsa. Con todo eso supuso que no le pillarían. Cogió su ropa sucia y destrozada en una bolsa de deporte que también compró y se la llevó a una tintorería.
Entró despacio en el establecimiento y saludó educadamente.
- Buenos días, buen hombre. - dijo Serujio distorsionando un poco la voz.
- Hola "quillo". ¿Qué se te ofrece? - preguntó el tendero alegremente.
Serujio se quedó muy pensativo por la expresión del hombre.
- Mm... "quillo"...
- ¿Qué te pasa "mi arma", que pareces que has visto a un fantasma? - preguntó el dueño de la tienda.
- Mm... recuerdo haber visto esas expresiones en algún sitio... y esta isla se parece mucho a aquel lugar... - dijo el guerrero pensativo.
- ¿Y qué sitio es ese, "quillo"? - preguntó el tendero insistente.
- Lo leí en un libro de cuentos, se llamaba... España. - recordó el chico.
- ¿España? - repitió el otro pensativo - Qué nombre más raro. - dijo entre carcajadas.
- Supongo que sí... - contestó Serujio echándose mano a la barbilla.
- Bueno, y ¿qué se te ofrece? - repitió el dueño.
- Me gustaría que me arreglaran y me limpiasen esta ropa. - explicó Serujio poniendo la bolsa en el mostrador.
- A ver, chiquillo, esto es una tintorería, lo de arreglarla... - empezó a explicar el tendero.
- Por favor, esta ropa es importante para mí. El dinero no importa. - explicó el guerrero.
- Mm... está bien, pero arreglarla te costará 50 berries más.
- No es problema. - dijo el chico contento.
- Bueno, date una vuelta, tendremos la ropa en una horas. - informó el tendero.
- Genial, muchas gracias. - dijo el castaño saliendo del establecimiento.
El chico dio una vuelta por aquella bonita ciudad. Le envolvió un aroma que nunca antes había olido. Se acercó a aquel embriagador olor que parecía llamarlo. Ese aroma lo llevó hasta un pequeño puesto de comida de la calle.
- Huele estupendamente bien. - dijo Serujio observando con curiosidad el contenido de la sartén del cocinero.
- Muchas gracias. - dijo alagado.
- Y... ¿qué es? - pregunto mientras el cocinero añadía unas aceitunas con muy buena pinta.
- Se llama paella. - informó el hombre de buen grado.
- Tiene muy buena pinta... - dijo Serujio casi babeando.
El cocinero empezó a reír ante la cara del chico.
- Ahora te sirvo un plato.
- ¡Genial! - exclamó Serujio echándose mano a la cartera - ¿A cuánto se pagan?
El cocinero volvió a reír.
- Nada nada, ya que no has oído hablar de ella te dejaré un platito gratis. - dijo con una amplia sonrisa.
- ¡Hala! ¿De verdad? - el cocinero asintió y los ojos del chico hicieron destellos - ¡Muchas gracias!
El chico esperó unos 20 minutos más y el hombre le sirvió el plato. El guerrero felicitó a l cocinero por lo rico que estaba el plato y, cuando lo acabó, decidió seguir su paseo por la ciudad. Pensó en volver a la costa, para esperar a su hermano y estar más tranquilo, aunque antes se pasó a por su ropa. A cada paso seguía extrañado por los juguetes vivientes. Sentía que algo muy extraño y oscuro estaba sucediendo en aquella isla, y si no lo pensaba antes, lo descubriría de camino a la costa.
Todos los habitantes de la isla estaban reunidos ante un pequeño grupo de pinta extraña y ropas extravagantes. El chico supo inmediatamente quiénes eran y no pudo evitar ponerse nervioso, lo que le hizo tragar pesadamente.
- "¿Qué hace aquí el Chiper Pol 0?" - pensó algo tenso.
El chico se ocultó tras la esquina de un edificio, donde podía escucharlo todo perfectamente.
- Por favor, gente de Dressrosa, tranquilícense. - decía un de los agentes.
El joven había notado ya que los habitantes de aquel país estaban agitados por algo, pero no sabía la razón.
- No deben preocuparse, la noticia extra de esta mañana fue un simple error. Su rey, Donquixote Doflamingo, no ha abandonado el puesto de Shichibukai, por tanto, sigue siendo el rey de Dressrosa. - informó el agente.
Toda la gente que estaba reunida allí suspiraron aliviados y celebraron la noticia entre gritos de "¡Muchas gracias Doflamingo-sama!", mientras que por la frente del guerrero corrían gotas de sudor frío.
- "Definitivamente, algo muy malo está pasando aquí... Si ha venido el mismísimo CP0... y esa noticia falsa salió a la luz..." - pensó el chico - "Este es el mejor grupo de agentes del Gobierno Mundial, y los más imporatntes, no habrían actuado si no fuese algo de extrema importancia".
Después de eso, el chico cogió otro camino para no cruzarse con los agentes especiales del gobierno, y llegó a la costa, con la bolsa de deporte en su mano. Allí decidió cambiarse de ropa, ya que hacía mucho calor y allí no había nadie que lo pudiese reconocer. Primero se cambió los pantalones y, mientras se cambiaba la camiseta, con sumo cuidado, divisó el Thousand Sunny a lo lejos. No pudo evitar que una gran sonrisa invadiese su rostro.
Cuando los chicos llegaron a la costa, Luffy, Nami, Usopp, Franky y Brook se lanzaron a por Serujio. Law le salvó la vida usando una Room y cambiándole de sitio con una pequeña piedrecita de por allí. Los demás se quejaron enérgicamente.
- OE, TORAO, ¿¡QUÉ HACES!? - preguntó Luffy gritando.
- ¿¡Pero es que no veis cómo está!? - obvió el reno.
- Es verdad, con tantos vendajes parece una momia. Incluso te tapa la mitad de la cara. - añadió el peliverde.
- Serujio-ya... tú... - dijo Law.
- Y ¿qué tal vosotros? - interrumpió Serujio rápidamente.
- Bien... - comentó el cirujano.
El guerrero se fijó en las otras tres personas que estaban con la tripulación.
- ¿Quién es esta gente? - preguntó con curiosidad.
- Hola, yo soy Kinemon. - dijo el samurái - Mucho gusto. - le puso una mano en la nuca al niño que estaba a su lado - Y este es mi hijo, Momonosuke.
- Ya veo, encantado. - dijo con tono agradable.
Sanji subió de nuevo al barco y bajó agarrando a alguien, era un hombre con cuernos de cabra en la cabeza, un aspecto algo desaliñado y gesto serio y preocupado.
- ¿Y este? - preguntó Serujio al ver que estaba esposado.
- Este es nuestro prisionero, Caesar Clown. - explicó Law.
- ¿¡Caesar Clown!? - dijo Serujio atónito - ¿¡Ese científico loco ayudante de Vegapunk!? - preguntó casi afirmando.
- ¿Lo conoces? - dijo Law algo extrañado.
Serujio agarró del pecho al prisionero repentinamente y lo llevó contra una piedra, empotrándolo allí. Caesar quedó sentado en el suelo, algo dolorido.
- ¿¡Qué locura has hecho esta vez!? - preguntó el guerrero muy enfadado.
- Verás, Serujio, hay unas akuma no mi artificiales, de tipo Zoan, que Caesar crea para una persona. - comenzó a explicar el cirujano.
- Sí, el crea los Smile para Joker, lo sé. - dijo Serujio dejando a todos boquiabiertos.
- ¿Cómo sabes tanto del bajo mundo? - preguntó Law con un tono algo asustado.
- Nunca queráis saber todo lo que he hecho en el pasado... - dijo el castaño con aire de misterio.
- Bueno... nuestra alianza surgió con el fin de acabar con uno de los yonko, ¿recuerdas? - preguntó Law.
- Sí, con Kaido. - aseguró Serujio.
- Bueno, pues hemos pensado en hacer que Kaido venga a por Doflamingo. - informó el cirujano.
- Ya entiendo... Kaido tiene un gran ejército de Smiles, y el suministro le procede de Joker, es decir, Doflamingo, y si cortamos su suministro, Kaido vendrá a por Doflamingo. - explicó el propio Serujio.
- Exacto. - afirmó Law sorprendido.
- Pero Law, parecías muy agitado cuando me llamaste la última vez... - se preocupó el chico mientras seguía agarrando al prisionero.
- Sí, es que... por primera vez Caesar consiguió confeccionar una fruta de tipo Logia... - explicó Law - Y no fue otra que la Mera Mera no mi... (la fruta flamígera, la de Ace).
El rostro de Serujio cambió por completo y volvió a agarrar con mucha rabia al científico.
- ¿Y no habrás creado alguna otra locura? - dijo con los ojos inyectados en sangre.
- Serujio no Haikyo... ¿qué es lo que tienes en tu poder? - preguntó Caesar horrorizado.
- ¡Contesta! - dijo Serujio casi sin paciencia. Estaba haciendo esfuerzos con su cuerpo que no debía, y los doctores se estaban preocupando.
- ¿Acaso tienes el proyecto G? - preguntó el científico algo asustado.
Serujio no dijo nada, solo le miró con odio.
- Se supone que estaba creciendo en una pequeña isla... - dijo Caesar con tono irónico.
- Sí, tengo la Gura Gura no mi... - contestó Serujio finalmente. Todos, incluso el propio Caesar quedaron atónitos - ¿Sabes, Caesar...? - dijo arrimándose a él con gesto de rabia - Estas personas como tú, que juegan a ser Dios... se las acaba llevando el Demonio. - dijo mostrándole la palabra "AKUMA" (demonio) de su camiseta.
- ¿E-Es una amenaza? - dijo Caesar muy asustado.
- Es una promesa... - dijo algo siniestro.
Law le puso una mano en el hombro al guerrero para tranquilizarlo.
- Serujio-ya, debemos curar esas heridas del todo...
- Lo sé, yo me las curé un poco, para no morir desangrado, pero necesitaba veros a vosotros. - dijo Serujio con una media sonrisa.
- Vamos al barco. - dijo Chopper.
Los médicos fueron al Sunny junto al guerrero para curarlo. Mientras, los demás preparaban su misión en la isla.
Los médicos le cambiaron sus aparatosas vendas por unas más limpias y mejor puestas.
Después del tratamiento, Serujio le pidió a Law que abandonase la sala, después de darle las gracias, para hablar con Chopper a solas.
- Chopper... dímelo sin rodeos, ¿cuánto? - Serujio simplemente preguntó eso, con gesto serio.
Chopper se encontraba a punto de llorar.
- S-Serujio... tú... con el Master Style... - comenzó a explicar.
- Bueno, es que no solo fue eso, cuando os fuisteis, yo tuve que usar otras dos técnicas que... bueno, para otro cualquiera, esas técnicas simplemente les causarían daño físico, pero a mí... - explicó con una sonrisa, para intentar tranquilizar al reno.
- A ti te afectan a tu enfermedad del corazón... - dedujo el doctor.
- Sí, pero sabía en lo que me metía cuando fui a por vosotros. - explicó Serujio.
- Ya veo... y por cierto, grac...
- Entonces, ¿cuánto? - volvió a preguntar interrumpiendo al doctor.
- Seis... meses... - dijo con lágrimas en los ojos – Sin contar... lo que puedan acortar ese tiempo tus técnicas...
Serujio tragó saliva pero enseguida sonrió.
- Bueno, gracias, Chopper.
- P-Pero... S-Serujio... tú... - las lágrimas casi le saltaron cuando el guerrero de repente lo abrazó.
- No pasa nada, Chopper. Ya verás como mucho antes de seis meses hago de Luffy el rey de los piratas. - dijo con una amplia sonrisa.
- Sí... - dijo asintiendo, mientras se aguantaba el llanto.
Serujio y Chopper salieron de la enfermería y se reunieron con los demás.
El guerrero le acarició la cabeza, descolocándole un poco el sombrero, mientras los demás se ponían en círculo.
- Y bien, ¿cuál es el plan? - preguntó Serujio con una sonrisa de oreja a oreja, inexplicable para el renito.
- Bueno, pues... Law, Usopp y Robin van a entregar a Caesar a Mingo, para negociar con él que deje su puesto de Shichibukai; Zoro, Franky, Kinemon, tú y yo, exploraremos la isla y buscaremos pistas sobre la fábrica de Smile y la Mera Mera no mi; y por último, Sanji, Nami, Brook, Usopp, Chopper y Momo se quedarán en el Sunny. - explicó el capitán.
- Perfecto, vamos allá, ¿no? - dijo Serujio muy animado.
Al rato, Sanji y Luffy salieron corriendo debido al embriagador olor de la ciudad, por lo que los protectores del Sunny se quedaron con uno menos, y los demás siguieron el plan. Antes de entrar en la ciudad, Kinemon usó su poder de cambiar de ropa para disfrazar a los chicos con trajes y barbas falsas, excepto a Serujio, que ya se había comprado un disfraz.
La navegante cogió de la mano al castaño mientras el grupo de protección del Sunny subía al barco y los demás avanzaban.
- Oe, Serujio... - dijo con la cabeza algo agachada.
- Dime, Nami-swan. - dijo levantádole la barbilla dulcemente con su mano.
- No vuelvas a hacerme esto, ¿vale? - dijo golpeándole en el hombro con suavidad.
El chico hizo un falso y exagerado gesto de dolor agarrándose el hombro con una media sonrisa irónica.
- No te preocupes, intentaré que no vuelva a pasar. - dijo poniendo énfasis en "intentaré".
- ¿"Intentaré"? - repitió Nami con tono de ligero enfado.
Serujio rió sin abrir la boca.
- Sí, eso he dicho. - dijo con una media sonrisa.
Nami fue a decir algo más, pero Serujio la calló con un tierno beso, que la pelirroja rápidamente correspondió.
Al rato se separaron y el castaño la agarró de ambas manos.
- No debes preocuparte por mí, ¿vale? - dijo en tono tranquilizador.
Nami suspiró profundamente.
- Vaaale. - dijo con voz cansada.
De repente el renito bajó del barco a toda prisa.
- Oe, Serujio, estamos en territorio enemigo y ya nos conocemos, así que te lo diré solo una vez: no hagas grandes esfuerzos, ¿está bien? - advirtió el médico.
- Está bieeen. - dijo con la misma voz cansada que Nami antes - Bueno, chicos, debo irme o me dejarán atrás. - le dio otro dulce beso a Nami, esta vez más corto, y se despidió.
El equipo de entrega de Caesar se fue hacia Green Bit. Aunque gracias a Serujio, ahora sabían que Doflamingo no había renunciado a los Shichibukais, intentarían negociar algo.
Mientras, Luffy, Zoro, Franky, Sanji, Kinemon y Serujio se encontraban dando vueltas por la ciudad, cuando encontraron un restaurante.
- Oe, chicos, quiero comer allí. - dijo Luffy apuntando hacia el establecimiento.
- Oe, Luffy, yo he comido hace poco, ¿te importa si voy a hacer una cosa en la ciudad? - preguntó Serujio apuntando hacia atrás con el pulgar.
- Mm... vale, no hay problema. - dijo el capitán sonriente.
El guerrero le devolvió la sonrisa y volvió sobre sus pasos.
El chico llevaba un papel en la mano, doblado y redoblado para que ocupase poco y que no se pudiese ver el contenido de su interior. Caminaba por las calles leyendo los carteles de las tiendas.
- "Mm... frutería... pescadería... floristería..." - repasaba mentalmente los carteles -"Estudio de tatuaje, ahí". - encontró finalmente lo que buscaba.
El castaño entró con una media sonrisa en el establecimiento.
- Hola, joven, ¿qué se le ofrece? - dijo una chica.
Era una chica morena, con las puntas del pelo de un tono azul oscuro. Llevaba contados tatuajes visibles, uno en el hombro derecho, y otro en la clavícula. Éstos se veían porque la mujer portaba una camiseta de tirantes negra. También iba vestida con unas mallas sobre las que llevaba una falda. De esa falda vaquera colgaban tres cadenas por el lado izquierdo.
- Buenas tardes, señorita. - dijo Serujio amablemente - Venía a hacerme un par de tatuajes.
- Entonces has venido al mejor lugar. - la tendera hizo una pausa con una amplia sonrisa - ¿Tienes algo en mente o te muestro el catálogo? - ofreció amablemente.
- Pues... tenía algo ya en mente. - dijo el chico ofreciéndole el papel de sus manos.
La chica- se sorprendió un poco al ver los dibujos del papel.
- Oye... ¿estás seguro de que quieres estos tatuajes en tu cuerpo? Te pueden causar problemas... - dijo la tatuadora con tono algo preocupado.
Serujio esbozó una media sonrisa.
- Sí, no se preocupe.
- Bueno... es tu elección. - hizo una pausa aún algo sorprendida – Y puedes tutearme. - añadió con una sonrisa - ¿Dónde quieres los tatuajes? - preguntó finalmente.
- Pues, la calavera de los Mugiwara me la haces en grande, en la espalda. - dijo empezando a quitarse la camiseta y las vendas - Y el tatuaje de "SERUJIO" me lo haces en vertical, en el brazo izquierdo. - explicó el guerrero – El de "LUFFY" en los nudillos de la mano derecha, y el de "SABO" en los de la mano izquierda, por favor.
- Mm... ya veo. ¿Con qué tipo de letra? - preguntó la chica.
Serujio, tras retirarse un poco las vendas de la espalda y del brazo izquierdo, se quitó las del brazo derecho para mostrar su tatuaje de "ASCE" con la "S" tachada.
- Con este tipo de letra, por favor.
- Este tatuaje... ¿no es el que lleva Hi ken no Ace en su brazo izquierdo? - preguntó con curiosidad.
- Sí. - afirmó Serujio rotundamente.
- Mm... nunca entendí por qué tiene la "S" tachada... - dijo la chica más para sí que para el joven.
Serujio sonrió de medio lado ante ese comentario.
- Yo creo que me hago una ligera idea... - susurró y de repente se acordó de algo - ¡Ah, sí! La "S" del tatuaje de "SERUJIO" táchala con una X igual que en este tatuaje, por favor. - pidió encarecidamente.
- Sí, claro, como mandes. - dijo la tendera. Cuando lo tenía todo preparado para empezar le hizo una última pregunta - Debes de ser muy fan de estos piratas para hacerte estos tatuajes, ¿no? Te pueden causar problemas si te ven con ellos. - dijo con curiosidad.
- Sí, dejémoslo en que soy fan. - dijo con una media sonrisa.
Debido a su disfraz, la tendera no lo había reconocido, y menos mal que así era, ya que con su nueva recompensa podría tener problemas si lo reconocían.
Cuando terminó de hacerse los tatuajes salió del establecimiento pagando y dando las gracias. Se volvió a poner las vendas y, por encima, su traje como disfraz. Era un traje negro parecido al de los demás, y con una corbata blanca que, junto a los vendajes, la barba falsa y las gafas de sol, conseguía no ser reconocido por nadie.
Se fue a reunir con los demás cuando vio un extraño cartel.
- "Gran Campeonato hoy en el Coliseo Corrida, premio: Mera Mera no mi" - leyó Serujio el cartel para sí - "Así que estaba aquí, ¿eh, Caesar?" - pensó - "Lo siento, Luffy, pero no voy a dejar que caiga en malas manos, sé que debemos encontrar la fábrica de Smile y destruirla, pero... bueno, también dijimos que debíamos encontrar la Mera Mera no mi... Voy a ir allí." - decidió.
Se encamino hacia el Coliseo cuando se tropezó con algo que iba a gran velocidad. Cuando se recuperó del golpe vio a un juguete dándole cachetes en la cara.
- Perdón, perdón, ¿estás bien? - dijo el soldado de juguete.
Serujio se incorporó poco a poco.
- Uff... sí, sí, no pasa nada... - dijo rascándose la cabeza.
De repente aparecieron dos guardias, y uno de ellos, sin delicadez alguna, agarró al juguete del brazo.
- ¿Así que ahora encima le haces daño a los humanos? ¿¡Es que no vas a dejar de saltarte las reglas!? - exclamó el guardia en tono amenazante - Se acabó, te vienes con nosotros. - dijo tirando de él.
- "¿Reglas? ¿Daño a los humanos? Algo muy gordo está pasando aquí..." - pensó Serujio - No, no se preocupe, guardia, ha sido culpa mía.
- No intentes defenderlo, este maldito juguete no deja de molestar. - replicó el otro guardia.
- Yo eso no lo sé. Lo único que sé es que yo me he chocado con él por no ir atento al camino... - mintió el chico. Por suerte, estaba muy entrenado para cosas como esta y nadie le pilló.
- Mm... ¿seguro? - el guerrero asintió - Grñ... por esta vez te libras, Soldado de Juguete. - dijo el guardia soltándolo en el suelo.
Después de esto, los guardias se fueron.
- Muchas gracias, joven. ¿Podría saber tu nombre? - preguntó amablemente el soldado de juguete.
- Mm... - el castaño dudó un momento - Por el bien de ambos, mejor si no te lo digo... - comentó Serujio.
- Mm... comprendo, no pasa nada.
- ¿Y tú? Aunque comprendo si no me lo dices...
- Como tú bien has dicho, por el bien de los dos, mejor si no te lo digo... - dijo el juguete desviando la vista hacia el Coliseo.
- Bueno, ambos tenemos secretos... - dijo Serujio arrugando en su mano el cartel que había leído y cogido antes - Por cierto, ¿cómo puedes ira tan rápido con solo una pierna? - preguntó con mucha curiosidad al fijarse en que le faltaba la izquierda.
Sin decir palabra, del pie del soldado de juguete salió un patín a reacción que le hizo dar una vuelta entera al Coliseo a toda velocidad
- Pues por eso. - dijo al estar de nuevo al lado de Serujio.
- ¡Increíble! - dijo el guerrero con los ojos como estrellas.
- Por cierto, ¿te vas a apuntar al torneo? - preguntó el juguete con curiosidad.
- Sí. - dijo Serujio haciendo notar su sonrisa por su lado izquierdo de la cara, que era el que no tenía vendado.
- Hay gente muy fuerte en este torneo, además... no parece que tengas buen aspecto... - dijo fijándose en todas las vendas del cuerpo del guerrero - ¿Estás seguro de ello? - preguntó algo preocupado.
- Por supuesto. No voy a dejar que el poder del premio caiga en malas manos. - dijo el castaño sin dudar.
- Ya veo... eres un joven muy decidido. - el soldado hizo una pausa - Pues te puedes apuntar allí. - dijo señalando un puesto en el que estaba una chica.
- Muchas gracias. - dijo Serujio con una media sonrisa.
El guerrero llegó hasta el puesto de inscripción y pidió apuntarse al torneo.
- Hola señor. - dijo la recepcionista educadamente, ya que por su barba falsa y sus gafas de sol parecía mucho mayor de lo que era - ¿Qué desea?
- Me gustaría inscribirme en el torneo. - dijo con gesto serio.
- Emm... de acuerdo... - dijo la secretaria con un gesto de sorpresa entregándole uno de los dorsales, con el número 555.
- ¿Qué le ocurre, señorita? - preguntó Serujio al ver su gesto de sorpresa.
- Emm... nada, nada, sólo que me sorprende un poco que alguien con su edad y sus heridas se apunte a semejante torneo... - dijo la chica con voz de complicidad.
- Las apariencias engañan, señorita, no se preocupe por mí. - dijo Serujio con una media sonrisa.
- ¡Oh! ¡Se me olvidó! Debes poner tu nombre en el dorsal y en esta hoja. - dijo la secretaria dándole un formulario – Será también el nombre que aparecerá en el dorsal.
- Ah, claro. - el chico cogió el formulario con una mueca de duda - Emm... esto... amm... - dudaba el chico con un bolígrafo en la mano.
La secretaria tenía una mueca de complicidad en la cara.
- No... ¿no se sabe su nombre? - preguntó escuetamente.
- Emm... ¡claro! Ser... - el chico escribió esa parte y se paró en seco - "Mierda..." - pensó - Emm... - el chico siguió escribiendo con una mueca de duda en la cara y le entregó el papel a la chica.
Ésta lo miró de inmediato.
- Emm... ¿entonces es... "Serus"? - leyó el nombre escrito en el papel.
- Sí. - afirmó el castaño un poco dudoso.
- Bueno... vale... pues ya puede ir pasando al Coliseo. - dijo extendiendo su mano.
- Gracias, señorita. - sonrió amablemente.
El guerrero se fue a la entrada del Coliseo Corrida, cuando alguien le paró.
- ¡Hola Serujio! - dijo Luffy alegre.
Serujio de repente vio como todo su universo se le caía encima, pues no le dejaban hacer esfuerzos, y mucho menos le dejarían apuntarse a un torneo.
- Hola Luffy, hola Franky. - dijo Serujio con una falsa sonrisa.
- ¿Qué haces por aquí? - preguntó el cyborg con curiosidad.
- Pues me estaba dando una vuelta a la ciudad y descubrí que estaba aquí la Mera Mera no mi creada por Caesar. - informó.
- Sí, lo sabemos. He venido a apuntarme. - explicó el chico de goma.
- Allí te puedes apuntar. - dijo el castaño señalando el lugar donde estaba la secretaria.
- ¡Ah! ¡Perfecto! Ahora vengo. - dijo Luffy mientras corría hacia el puesto.
Franky y Serujio lo siguieron rápidamente.
- Oh, hola, ¿viene usted a apuntarse, señor? - dijo la secretaria refiriéndose a Luffy, que también parecía mayor con su disfraz.
- ¡Sí! - contestó él decidido.
- Oe, Luffy, tienes que pasar desapercibido, no dejes que descubran quién eres de verdad, ¿vale? - explicó el cyborg en voz baja al capitán mientras la secretaria le entregaba a Luffy un formulario.
- Vale. - el capitán empezó a rellenar el formulario - Luf...
- ¡IDIOTA! - exclamaron Franky y Serujio pegándole un capón doble, haciendo que Luffy corrigiera su nombre.
- ¿Entonces es "Lucy"? - preguntó.
- Mm... sí. - contestó Luffy definitivamente.
La secretaria le entregó un dorsal con el nombre de Lucy y el dorsal número 556.
Luffy ingresó en el Coliseo y la secretaria le hizo un gesto a Serujio para que entrase también.
- Oe, Franky, ¿sabes qué? Creo que para encontrar la fábrica deberíamos dividirnos. - mintió el guerrero.
- Mm... sí, es buena idea. - dijo Franky algo pensativo.
- Bien, yo iré por este lado. - dijo Serujio apuntando cerca de la entrada del Coliseo - Franky, creo que deberías hablar con ese juguete de allí... - dijo apuntando al soldado.
- ¿Por qué? - preguntó Franky sin entender nada.
- Creo que tiene... algo... - dijo Serujio con gesto serio.
- Está bien, confío en ti. - dijo el cyborg mirando hacia el soldado de juguete.
Serujio, al ver que Franky se alejaba un poco, suspiró aliviado.
- "Me he librado..."
- ¡Por cierto! - Franky se giró de repente haciendo que Serujio se pusiese algo tenso de nuevo - Suerte en el torneo.
Una gota de sudor frío recorrió la sien del guerrero.
- ¿Cómo has...?
- Es el poder de tu hermano, sé que no te quedarías quieto. - dijo el cyborg sonriente.
- Bueno, pues me has pillado. - contestó él con una risa cómplice.
Después, Serujio se metió en el Coliseo acompañado de una secretaria. Esta le acompañó hasta una de las dependencias.
- Este es tu sitio, el bloque A. - explicó con un gesto de su mano.
- Gracias. - dijo el chico sonriente.
Al entrar, se encontró mucha gente muy grande, muy fuerte, muy ágil, pero no le impresionó. Estudiaba a sus contrincantes con gesto pensativo y se sentó a esperar en uno de los bancos. Uno de los contrincantes le llamó la atención. Era un hombre alto y muy corpulento, llevaba una bolsa de papel en la cabeza para ocultar su rostro, pero a Serujio le sonaba mucho, le sonaba de... ¿Marineford? ¿Podría ser...?
- ¡Oye, viejo canijo! - dijo sacándolo de sus pensamientos uno de los concursantes gigantescos, con brazos iguales que los cuerpos de algunos participantes.
- Dígame, señor. - contestó Serujio muy amablemente, sacando de quicio al otro.
- ¿Te crees que vas a poder pasar del primer minuto del torneo? - preguntó con ironía.
- Sí, señor. Tengo pensado ganarlo. - informó Serujio de buen grado.
- ¡Te voy a matar a los dos segundos! - amenazó el luchador.
- Lo siento, pero para ganar tendré que vencerlo, señor... - dijo el castaño con gesto de fastidio.
- ¿¡Me estás vacilando, viejo!? - dijo cargando su enorme puño - ¡Acabaré contigo aquí mismo!
El puño se acercó peligrosamente a Serujio. Ese enorme puño ocupaba toda la cabeza y parte del cuerpo del guerrero. De repente sonó un enorme estruendo procedente de otra habitación, pero el participante molesto no se detuvo. Cuando ya estaba a punto de dar a Serujio, este subió su mano izquierda y paró el golpe en seco, sacando una media sonrisa.
- ¿Cómo puede tener tanta fuerza...? - murmuró el participante mientras sentía que los huesos de su mano se desintegraban ante la presión del chico.
De repente irrumpieron algunos guardias en la sala del bloque A, ante el barullo formado por los gritos de impresión ante la acción de Serujio.
- ¡Eh! ¡Eh! ¡Separaos! - dijo un guardia avanzando hacia el guerrero y el otro participante.
Serujio redujo la presión de sus dedos sobre el puño del otro, y el participante molesto se retiró instantáneamente y completamente asustado.
- ¿¡Qué está pasando aquí!? - dijo el otro guardia tratando de poner orden.
El guerrero no dijo nada y el participante molesto solo podía respirar entrecortadamente.
- Si nadie quiere hablar tendré que expulsaros a los dos. - sentenció uno de los guardias..
- No, empezó ese grande. - saltó uno de los otros participantes desde atrás.
- Es cierto, yo también lo he visto. - espetó otro.
- Está bien. ¡Tú! - dijo un guardia señalando al grandullón - Quedas expulsado.
El participante molesto se fue y Serujio siguió sentado plácidamente, como si nada hubiera pasado, hasta que intervino.
- ¿Qué ha pasado en el otro cuarto? Es el del bloque C, ¿no? - preguntó Serujio con una media sonrisa.
- Nada, una pequeña pelea entre dos participantes. - informó el guardia.
- ¿Le importa decirme sus nombres? - pidió Serujio amablemente.
- Pues... Spartan y... Lucy. - dijo ojeando unos papeles.
- Vale, gracias. - dijo el chico - "Ya la está liando..." - pensó con una sonrisa.
Al rato, otro guardia irrumpió en la habitación y avisó de que ya debían prepararse para la batalla.
Serujio, en la sala de armas y armaduras, se puso una capa de color azul oscuro, un casco de estilo griego de plata, con una cresta de pelo, las vendas le cubrían el resto del cuerpo y la mitad de la cara, pero le permitían luchar, aunque no debía esforzarse mucho.
Diez minutos más tarde, empezó la batalla del bloque A, turno de Serujio.
Luffy fue a ver la batalla desde uno de los balcones.
- ¡SEÑORAS Y SEÑORES! HOY, TENEMOS UN TORNEO, UN GRAN TORNEO. ¡NUESTRO REY ES MUY GENEROSO Y TIENE UN GRAN PREMIO FINAL PARA EL GANADOR! - gritaba el comentarista - CLARO, QUE DOFLAMINGO-SAMA NO LO VA A PONER FÁCIL... - se dispuso a explicar - TENEMOS CUATRO BLOQUES, A, B, C Y D, EL GANADOR DE CADA BLOQUE PASARÁ A LA FASE FINAL PERO ESTA NO SERÁ NADA FÁCIL, YA QUE DEBERÁN SUPERAR A... ¡LOS EJECUTIVOS DEL EQUIPO DIAMANTE DE LA DOFLAMINGO FAMILY! - todos los espectadores vitorearon - Y SON... ¡MACHVISE! ¡LAO-G! ¡DELLINGER! ¡SEÑOR PINK! Y POR SUPUESTO... EL ÚNICO... EL INIGUALABLE... EL ACTUAL HÉROE DEL COLISEO... ¡DIAMANTE! - los espectadores aplaudieron y vitorearon como si les fuera la vida en ello - Y SIN MÁS DILACIÓN... ¡ES LA HORA DE MATAR O MORIR! ¡BLOQUEEE... A!
Los participantes entraron a la arena como locos, excepto Serujio que entró con calma.
- Bueno... 3... 2... 1... ¡YA! - dijo el comentarista.
Los contendientes empezaron a pelear como bestias. Serujio estudiaba la escena con atención, a un lado del campo de batalla. Vigilaba sobretodo a ese tal Mr. Store, realmente le sonaba ese enmascarado...
De repente un participante fue a darle un severo puñetazo, pero él lo esquivó sin ningún esfuerzo. Como Serujio estaba al lado del borde del ring, del impulso, el participante que le atacó se cayó al agua y quedó eliminado.
- ¡IMPRESIONANTE! ESE PARTICIPANTE MISTERIOSO, SERUS, ¡HA ELIMINADO A ALGUIEN SIN INMUTARSE! ¡Y MR. STORE SIGUE REPARTIENDO A DIESTRO Y SINIESTRO! ¡ESTO ES EL COLISEO CORRIDA! - gritaba el comentarista emocionado.
Serujio eliminó otros tantos usando un poco el haki, pero sin esforzarse mucho. Cuando ya solo quedaban él y Mr. Store en el ring, y se miraron fijamente. Mr. Store comenzó a atacarle a base de potentes puñetazos que Serujio esquivaba sin apuros.
- Pensaba no usar esta técnica tan pronto, pero... - dijo el luchador cargando su codo hacia atrás para atacar.
Serujio estudió el artilugio que llevaba en su brazo, y con el haki descubrió que era un arma explosiva. El guerrero decidió hacer algo y puso sus dedos índice y corazón juntos, y separados, sus dedos anular y meñique y el pulgar también separado. Por último, dobló sus dedos, formando garras.
- "Por un lado, esta técnica me trae malos recuerdos, pero por otro lado me trae muy buenos recuerdos. No paraba de entrenar esta técnica con... él..." - pensaba el chico con nostalgia.
Rápidamente, Mr. Store lanzó su codazo y Serujio activó el haki en su mano derecha, que era donde había formado la garra. El guerrero detuvo en seco el golpe, creando una súper onda expansiva. El artilugio del brazo de Mr. Store se rompió. Serujio echó una media sonrisa triunfal, aunque con cierto gesto de nostalgia.
- Estos dedos no son dedos, son las garras de un dragón, capaces de partir cuerpos humanos enteros como si fueran palillos. - explicó Serujio con voz amenazante y rasgada.
Dicho esto, aumentó la presión de su garra y destrozó el arma de Mr. Store.
- ¡N-No puede ser...! - dijo Mr. Store aterrado.
- Tanto te sorprende, ¿¡Jesus Burgess!? - dijo Serujio quitándole la máscara de papel.
- Wijajajajaja. - rió Burgess irritantemente - Muy listo, viejo. ¿Quién eres?
- Eso no te importa. - dijo el castaño algo irritado.
Finalmente le rompió el codo a Burgess y le pegó un puñetazo con el otro puño, echándolo fuera del ring.
- ¡TENEMOS UN GANADOR! EL PARTICIPANTE MISTERIOSO... EL GLADIADOR SUSURRANTE... ¡SERUS! - dijo el comentarista emocionado mientras los espectadores aplaudían efusivamente.
El chico dejó la arena de batalla mientras se preparaba el bloque B.
Se fue directamente a la sala donde se preparaban los guerreros, ya que una extraña estatua le había llamado la atención. Sabía que Luffy estaba esperando en el balcón para esperar a ver el bloque B así que no tenía miedo de cruzarse con él. Cuando llegó hasta la estatua se paró frente a ella, y se quedó un rato pensativo leyendo la inscripción de la estatua.
De repente una chica habló detrás de él.
- "Esta es una estatua en memoria del héroe del coliseo, el gladiador que logró 3.000 victorias sin ser derrotado, Kyros." - dijo la chica de memoria.
A Serujio le llamó la atención que alguien se supiese cada palabra de aquella inscripción.
- Este hombre... ¿existió de verdad? - preguntó Serujio sin girarse.
La chica llegó a la altura de Serujio y se quitó el casco que llevaba.
- Nadie lo sabe...
Serujio echó un vistazo a su izquierda y se encontró con una hermosa joven de cabellos rosas y recogidos en una trenza; llevaba una capa de color verde, una gran espada y de armadura solo llevaba ropa interior almohadillada.
- ¿Eres una gladiadora? - preguntó Serujio.
- Sí, me llamo Rebecca. - dijo la chica sonriendo y ofreciendo su mano.
- Yo me llamo Seruj... digo... Serus. - dijo el guerrero estrechando su mano con la de ella.
- Encantada, Serus. - la pelirrosa miró a la estatua - Nadie sabe si es verdad, pero yo creo que sí es cierto...
- Mm... - Serujio se quedó un rato pensativo - Parece que lo conoces...
- No sé por qué... pero tengo la sensación de que lo conozco desde siempre... - dijo Rebecca con cierto aire de nostalgia.
Serujio sintió el impulso de consolarla de alguna manera, por la melancolía de sus palabras, así que le dio una pequeña palmadita en la espalda.
- No te preocupes... yo también creo que es real. - dijo Serujio sonriente.
Rebecca se sorprendió de que alguien fuese amable con ella.
- Gracias Serus... - dijo casi llorando, de repente le abrazó muy rápido.
Serujio se sorprendió por ese gesto de una completa desconocida.
- Oe, oe... - dijo intentando separarla un poco - Vamos al baño, refréscate un poco.
El guerrero se la llevó hacia una habitación que él pensaba que era el baño y entraron. Al ingresar en la habitación, el chico se sorprendió al ver una gran jaula llena de gladiadores. Por suerte, había lavabos y Rebecca pudo refrescarse. Cuando se calmó un poco, la chica se fue al balcón en el que estaba Luffy, que ya se conocían y querían ver al bloque B junto a otra gente del bloque C y D. Serujio se quedó en esa sala, con aquella gente.
- Quién eres tú, ¿chico? - preguntó uno de los que estaba en la jaula.
- Me llamo Serus. - hizo una pausa - ¿Qué le pasa a esa chiquilla? - preguntó pensando en la reacción de Rebecca.
- ¿Qué le ha pasado a Rebecca? - preguntó con curiosidad.
- No lo sé. La vi algo triste, le di una palmadita en la espalda y de pronto se puso así como la habéis visto al entrar aquí. - explicó Serujio tomando asiento en un banco de la habitación.
- ¿Tú fuiste amable con ella? - dijo el gladiador algo sorprendido.
- Sí, bueno, no veo por qué no. Además no fue nada del otro mundo... - contestó el castaño - ¿Qué le pasa?
- Verás, Serus, Rebecca es la nieta del antiguo rey de Dressrosa, el Rey Riku. - comenzó a explicar.
- ¿Tiene sangre noble? - preguntó Serujio sorprendido.
- Sí. Pero, en la fatídica noche de hace 10 años... - el gladiador empezó a hablar con un nudo en la garganta mientras los demás ponían gesto de rabia - Doflamingo vino y controló con sus poderes al Rey Riku y a sus guardias... que éramos nosotros... e hizo que el Rey, que era idolatrado por todos los habitantes, matase a todo el mundo y arrasase los pueblos, y nosotros, sus guardias, también. - explicó con mucha rabia.
Los ojos del chico se abrieron como platos.
- ¿¡Doflamingo hizo eso!?
- Sí... Y luego él y su familia aparecieron como héroes, y Doflamingo quedó como rey de Dressrosa, y la gente empezó a odiarnos, a nosotros, al Rey Riku y a toda su familia, por tanto a Rebecca también. Doflamingo nos ha obligado a luchar aquí hasta conseguir 1.000 victorias seguidas. - concluyó el guardia - Por eso Rebecca quiere ganar este torneo, para conseguir la Mera Mera no mi, y acabar con Doflamingo.
- Entiendo... Pero yo voy a tener que ganar esa fruta. - ante el silencio de los gladiadores, el guerrero se levantó y continuó - Pero tranquilos, yo le patearé el trasero a Doffy. - dijo con una media sonrisa.
- ¿T-Tú? - todos los gladiadores levantaron la cabeza a la vez.
No os preocupéis, tendré ayuda... - informó con cierto aire misterioso - Voy a ver quién gana en el bloque B. Hasta luego.
- Igual que ese chico que vino antes... - murmuró el gladiador - Lo puedes ver en esta televisión. - añadió señalando una gran pantalla que estaba por dentro de la jaula.
- No te preocupes, prefiero verlo en vivo. - dijo Serujio despidiéndose.
- Hasta luego, Serus, eres alguien valiente, espero que consigas lo que te propones. - dijo el gladiador.
- Gracias. - dijo saliendo de la habitación.
El guerrero fue a otro balcón distinto del de Luffy para ver la pelea. Justo en ese momento, un chico con el pelo verde en forma de cresta y con dientes en forma de colmillo estaba orinando desde el ring. Serujio se echó a reír y, a saber si fue por ese gesto irreverente o ese pasotismo, ese idiota le cayó bien.
Al final, ese tipo de la cresta, llamado Bartolomeo, fue el ganador del bloque B, gracias al poder de sus barreras.
Luffy, a la vez que sucedía la pelea del bloque B, se peleó con otro participante del bloque C, Don Chinjao, que descubrió su identidad y quería matarlo por odio hacia Garp.
Más tarde, Serujio tubo que ir al baño. Cuando salió fue a ver la batalla del bloque C, en la que participaba Luffy. De camino se encontró con Bartolomeo y se chocaron. A Serujio se le cayó el casco del choque y parte de la venda de la cabeza.
- S-S-S-S-S-S-Se-Se... - tartamudeaba el chico de la cresta.
- Ay... au... - se quejaba Serujio rascándose la cabeza.
- ¡S-S-S-SERUJIO-SENPAI! - vociferó Bartolomeo.
Un escalofrío recorrió toda la espalda de Serujio y enseguida le tapó la boca.
- ¡Calla! - dijo nervioso.
- Mpmemrmdmomnm – dijo Bartolomeo como pudo.
Serujio le retiró la mano de la boca y volvió a colocarse los vendajes y el casco.
- ¿Qué has dicho?
Bartolomeo desvió la mirada muy nervioso.
- He d-dicho q-que lo s-siento... S-Serujio-senpai...
- ¿Por qué hablas así? Puedes mirarme a los ojos... porque tenga semejante recompensa no significa que... - el chico no pudo acabar la frase al sentirse observado.
Bartolomeo le miraba fijamente, bastante nervioso.
- Entonces ¿usted era Serus desde el principio? - preguntó Bartolomeo emocionado.
- No hace falta que me llames de usted... Y sí, era yo... pero no digas nada, o me meterás en problemas... - explicó Serujio con voz cansada.
Bartolomeo desvió de nuevo la mirada.
- D-De acuerdo Serujio-senpai... - hizo una pausa - Es increíble... he conocido Luffy-senpai y ahora a Serujio-senpai... ¡esto es increíble! - dijo muy emocionado, más para sí mismo que para su oyente – Con razón fue capaz de acabar con esa bestia de un sólo golpe.
- Bueno, vamos a ver la batalla, mi hermano tiene que ganar. - dijo Serujio invitándole a ir con él.
- ¡P-Por supuesto! - dijo Bartolomeo tremendamente emocionado.
Serujio y Bartolomeo se pusieron en uno de los balcones a ver la pelea, junto a Rebecca y otro participante del bloque D, el capitán de los Piratas Hermosos, Cavendish.
Bartolomeo explicó a Serujio su gran admiración por la banda de Luffy y todos sus participantes en tono bajo, pero emocionado.
Luffy, después de mucho esfuerzo, consiguió ganar su pelea y se convirtió en el ganador del bloque C.
Más tarde, empezó la batalla del bloque D. Cuando Rebecca entró al ring, la gente empezó a abuchearla y a pedir su cabeza. Serujio estaba dispuesto a hacer algo, cuando apareció Cavendish en el ring y puso orden.
Después empezó la batalla. Tras un largo rato de dura pelea, el gesto de la cara de Cavendish cambió drásticamente y se convirtió en una especie de demonio, muy rápido y sanguinario, llamdo Hakuba. Tras el inconsciente y devastador ataque de área Cavendish, o, mejor dicho, de Hakuba, la única que quedó en pie y por tanto ganó, fue Rebecca.
Mientras sucedía todo esto, Sanji, que había pasado casi todo el día con una bailarina de la que se enamoró, Violet, que en realidad era Viola, la hija del Rey Riku, tuvo que volver al barco por culpa de Doflamingo. Esto fue debido a que, tras el fallido intercambio de caesar, el cual fue interceptado por la Marina, Doflamingo atacó a los Mugiwara.
Law, Usopp y Robin, el equipo de entrega de Caesar, se separó en la zona de la entrega, por culpa de los marines.
Law y Doflamingo se quedaron luchando mientras Usopp y Robin ayudaban a una pequeña tribu, los tontatta, que querían acabar con Doflamingo, ya que sabían la verdad sobre la noche trágica de hace 10 años, y Nami y los demás del barco, ahora con Sanji, llegaron de nuevo hasta la costa.
Al llegar allí, la yonko Big Mom comenzó a perseguirlos en su barco, lo que hizo que éstos escapasen en dirección a Zou, la siguiente isla de su viaje.
Por otro lado, Franky, junto al soldado de juguete también fue a ayudar a los tontatta. A su vez, Zoro y Kinemon, después de recuperar la espada de Zoro, que fue robada por los mismos tontatta en el restaurante en el que comieron al entrar en la isla, fueron al Coliseo para informar a Luffy de todo lo que estaba pasando.
Cuando fueron allí, Zoro le pidió a Bartolomeo que avisase a Luffy. Este, después de varios gritos de "ZORO-SENPAI" consiguió ir a por Luffy. Cuando Luffy, Zoro y Kinemon estaban hablando, apareció Doflamingo junto a Law surcando los cielos. Los combatientes se estrellaron en el suelo y Doflamingo disparó varias veces a Law, estando ya el cirujano en el suelo. Después de eso, Doflamingo se llevó a Law y por culpa del almirante Fujitora, Zoro y Kinemo no pudieron intervenir.
Luffy salió del coliseo para salvar a Law, delegando su traje de Lucy y su responsabilidad en... alguien... muy especial.
Después de todo esto, comenzó la fase final del torneo.
- ¡SEÑORAS, SEÑORES Y JUGUETES! DESPUÉS DE TANTA ESPERA, POR FIN EMPIEZA LA... ¡FASE FINAL! - empezó a explicar el locutor - ESTA VEZ VA A SER MÁS DIFÍCIL, AUNQUE SOLO PUEDA ESTAR DIAMANTE DE LOS EJECUTIVOS YA QUE LOS DEMÁS ESTÁN MUY OCUPADOS; LO PRIMERO, ¡CAMBIO DE RING! -dicho esto, el ring circular rodeado de agua y de peces asesinos, comenzó a separarse en varios segmentos - LO SEGUNDO, ¡PECES SÚPER MORTALES! - unos nuevos peces, más grandes y más agresivos entraron en el agua que rodeaba el ring - ATENCIÓN, ¡UNO DE ELLOS LLEVA A SU ESPALDA LA MERA MERA NO MI!; Y LO TERCERO... ¡QUE EMPIECE EL COMBATE! - después de estas palabras, Lucy comenzó a dar vueltas al ring, para atraer a los peces.
Diamante, con su poder, convirtió en metal dos mazas de papel que sacó de dos de sus bolsillos y derribó a Rebecca, Bartolomeo fue a ayudarla.
Serujio estudiaba cuidadosamente a Lucy. Sus movimientos eran distintos, esa tubería blanca que llevaba a su espalda le resultaba tremendamente familiar y por un momento le pareció... ¿rubio? No, definitivamente ese no era su hermano de goma. Entonces, ¿quién era? Y ¿por qué llevaba el traje de Luffy? Serujio fue a resolver el misterio como solo él sabía.
Se iba a lanzar a por él con una serie de puñetazos, cuando una de las mazas de Diamante le dio en la cabeza, quitándole el casco y las vendas de la cara. Por un momento, se hizo el silencio... Desde esa mañana todo el mundo conocía a ese joven... Desde esa mañana, ese era el joven que con 20 años tenía el nivel de un yonko... Portgas D. Serujio...
- ¿¡PERO QUÉ VEN MIS OJOS!? ESE ES... ¿¡PORTGAS D. SERUJIO!? ¿¡EL DEMONIO QUE ATACÓ MARINEFORD SOLO!? ¡ES INCREÍBLE! - vociferó el comentarista.
Nadie del Coliseo daba crédito, excepto Diamante, que se esperaba algo como esto.
Serujio echó una intimidante mirada al ejecutivo.
- Idiota... yo que no quería meterme en problemas... - susurró Serujio. De repente se percató de que pudo darle porque Rebecca y Bartolomeo estaban derrotados – Pagarás esto, Diamante...
En un momento, usando el soru y el haki de armadura le plantó una veloz patada en la cara al ejecutivo y lo tumbó.
Ahora, el guerrero se fue a por Lucy. Este ofreció más resistencia y más fuerza. Serujio hizo su ataque de las garras del dragón con ambas manos. Y cuán fue su sorpresa al ver que Lucy ejecutaba exactamente la misma técnica, también con ambas manos. Sus técnicas chocaron, haciendo un gran despliegue de fuerza.
- Estos dedos no son dedos... son las garras de un dragón, capaces de romper cuerpos humanos enteros como si fueran palillos. - dijo Serujio con rabia.
- Estos dedos no son dedos... son las garras de un dragón capaces de romper cráneos humanos como si fueran huevos. - a medida que Lucy decía estas palabras, Serujio tragó saliva pesadamente.
Serujio, con un nudo en la garganta, dijo unas palabras débilmente.
- Solo hay una persona que yo conozca sobre la faz de la tierra que sepa ejecutar esta técnica... - dijo el castaño mientras comenzaba a tener lágrimas en los ojos.
- Ha pasado mucho tiempo, eh, Serujio... - dijo Lucy con voz calmada y sonriente.
El guerrero podría reconocer esa voz en cualquier lugar, en cualquier momento, en cualquier situación... y dos lágrimas resbalaron por sus mejillas...
- ¡SABO!
