¡Buenas a todos! Es de día, bueno, casi la 1 de la tarde, pero es que me han acabao pillando pa limpiar un rato... =_= Mala suerte la mía...
Aquí os va un capi nuevo, os dejo con él antes que alguien me atrape escribiendo :p
Cap.24: Viaje al fondo del mar
En la playa, Neptunemon abrió un paso por el que condujo a Gallantmon hacia adentro. Muchos de los que iban sobre el escudo miraban maravillados el camino entre las aguas que iban tomando. No se había separado el agua, simplemente se había abierto un túnel y alrededor nadaban los peces. Al final del pasadizo había una única estancia con una gran butaca. Neptunemon se sentó y pidió a Gallantmon que dejase el escudo cerca. La impresión del descenso provocó que muchos se tambaleasen y temblasen incluso unos segundos después de haberse quedado todo completamente quieto.
-¡Más cuidado, Gallantmon! –chilló una vocecita desde el escudo.
-Lo siento, lo siento –rió el Caballero Real.
-Supongo que en el estado en el que os encontráis no podéis hacer nada, ¿cierto? –les preguntó Neptunemon.
-Ni tan siquiera una pequeña llamita para encender hogueras –se quejó Agumon.
-Lo único que logramos hacer es volar –dijo Biyomon.
-Pero los que no volamos, nos quedamos en tierra –finalizó Palmon.
-Ya veo. En ese caso, veamos qué podemos hacer.
Se levantó de la butaca y puso una mano sobre el grupito que seguía sentado en el escudo. Poco a poco, todos iban recuperando energías e incluso se sentían más fuertes.
-Probad a hacer algo –les animó Neptunemon.
-Venga, hombre, como si pudiésemos cambiar el mundo con este tamaño –se burló JP.
-¡Deja de protestar, hombre! –le regañó Zoe.
-Mejor dejádmelo a mí. Patamon superdigievoluciona en… MagnaAngemon.
-¡Ha funcionado! –se alegró TK.
-Perfecto pues. Me toca a mí. ¡Time control: Time back!
Poco a poco, el cuerpo de MagnaAngemon fue creciendo hasta llegar a su tamaño normal. Concentró energía y logró devolver a todos a su tamaño.
-¿Y no podías haberlo hecho de primeras, MagnaAngemon? –fue el agradecimiento de Davis.
-Sí, claro, desde mi posición de miniatura os hago enormes a todos y mientras me pisáis –protestó el ángel.
-Pues entonces CrossTimemon, que te ha hecho grande. ¿Y los demás qué? ¿Somos tan diferentes de MagnaAngemon? –esta vez se encaró a ella.
-Pues sí –contestó ella sin molestias −. Él es un digimon y tú un humano. Otra diferencia es que él es agradecido y tú un ruidoso. Por no decir que tantos me agotáis.
-¿Agradecido él? ¿Ruidoso yo?
-Admite, Davis, que estás armando un jaleo ante Neptunemon –le silenció Kari.
Con todos ya más relajados, Gallantmon recogió su escudo del suelo y se sentó con ellos para escuchar a Neptunemon.
-Como ya habéis podido comprobar, todo digimon maligno ha obtenido nuevos poderes gracias a los objetos robados. Supongo que si han atacado donde se encontraba Kuzuhamon era porque querían obtener las campanillas.
-Es lo más lógico. Sakuyamon y yo fuimos personalmente a buscarlas al templo donde estaban guardadas antes de que ella se marchase del Digimundo. Éste es uno de los dos orbes de cascabeles –mostró la digimon, haciendo tintinear algunos cascabeles −. El otro se lo llevó Sakuyamon consigo.
-¿A dónde fue Sakuyamon? –preguntó Jin.
-Marchó a través de una grieta espacial que apareció de repente ante nuestro bosque. Aprovechó ese agujero para escapar de este mundo y proteger al menos uno de los dos orbes.
-Pero la vimos en el lago –recordó Willis.
-Eso es por los orbes. Cada una tiene uno y están comunicados el uno con el otro. Puede haber comunicación entre ambas, así como nos podemos ver la una a la otra si nos situamos ante algo que nos pueda reflejar, como un espejo o el agua.
-¿Eso no podría llevar a que, si no hubiésemos estado contigo y Etemon te hubiese quitado el orbe, pudiesen alcanzar a Sakuyamon?
-Aunque sepas dónde está Sakuyamon, no podrías alcanzarla tan fácilmente. Los orbes no proporcionan la información. Es como llamaros entre vosotros a los teléfonos inalámbricos: tan pronto pillas a alguien en su casa como en mitad de una compra. Podrías oír algún ruido de donde está, pero no la ves y, cuando se refleja en un espejo, sólo ves al portador del orbe, ni tan siquiera el lugar donde se encuentra –explicó la digimon.
-Así que es como un teléfono…
-¿Y a dónde llevaba esa grieta por la que saltó? –se interesó Codi.
-A otro mundo. No fue la única que saltó por una grieta, por lo que me comentó.
-¿Está al menos a salvo? –preguntó por primera vez Neptunemon.
-Sí. Están preparando una línea defensiva, por no decir que desde allí está intentando también abrir canales para reestablecer el contacto entre nosotros.
-Eso es buena señal. En cualquier momento podemos vernos obligados a saltar por una de esas grietas para ir con ella –señaló Neptunemon.
-¿Por qué decís eso? –preguntó irritándose Davis −. ¿Es que acaso no sois digimons de rango supremo? ¿A qué teméis?
-A nada, jovencito. Únicamente digo que, muy posiblemente, Lucemon habrá logrado rasgar las cadenas que en su tiempo Timemon puso sobre los espíritus del espacio. Y una vez ocurra eso, la batalla será muy dura y la dominación del universo entero, ya no solo este mundo, será algo relativamente sencillo. Si logra abrir un vórtice que le lleve a obtener el poder de otros mundos, sin nadie que lo detenga, será el fin.
-Y eso me recuerda que no hay mucho tiempo que perder –interrumpió el Caballero Real.
-Tienes razón, Gallantmon. De acuerdo, os entregaré energía para poder avanzar hasta el final, así como total protección en las aguas.
Uno a uno, salieron de la guarida de Neptunemon tras recibir la energía y continuaron el camino por los túneles submarinos que el dios digimon les había abierto. Era un camino más frío y oscuro que el de la superficie, pero más seguro que las sendas terrestres, muy probablemente ya vigiladas por servidores de los malignos.
-Debo admitir que las cosas están poniéndose muy feas.
-¿Antes no lo pensabas, Davis? –le miró Ken.
-Bueno, creí que estaban mal, pero no a tal nivel como para que unos digimons de rango superior deban huir.
-O sea, que antes no pensaste nada –suspiró Yolei.
-Eh, no he dicho eso, Yolei.
-Chicos, lo que sí es seguro es que tardaremos mucho en regresar a nuestras casas.
-Joe tiene razón. Pero a demás, habremos de estar mucho más preparados –dijo Takuya −. En el pasado luchamos y fuimos poderosos, pero también éramos más pequeños. Ahora, el enemigo no es tan fácil como nos pueden parecer por lo que recordamos. Ellos también han mejorado y nos lo volverán a poner difícil.
-Siendo sincera, me da algo de miedo –sonrió tímidamente Miyako.
-¿Por qué?
-Bueno, nunca antes he visto a esos digimons. Si vosotros decís que os ha costado sudor y sangre vencerles una vez, ahora que tienen reliquias y objetos sagrados en su poder será más complicado.
-Aunque tengan todo eso siguen teniendo un punto débil –dijo Zen.
-¿Cuál?
-Que les falta mi poder, el espíritu del tiempo. Y mientras ellos no lo obtienen, nosotros estamos recibiendo el poder de los dioses y su protección. Llegará un momento en el que habremos visitado a todos los dioses y tendremos nuevos poderes, seremos más poderosos –habló CrossTimemon.
-¿Pero qué hay del posible bloqueo que te puedan hacer, CrossTimemon? –preguntó de pronto Zoe.
-No saben cómo hacerlo –sonrió el ave dorada.
-¿Y cómo estás tan segura? –preguntaron Jin y Davis.
-Porque no pueden, bloqueé el espacio.
-Si logran hacerlo, te quedarás sin tu espíritu y…
-Tranquila, Mimi. Sólo yo puedo hacer un sello eterno sobre el portador del espacio.
-¿Y por qué no lo haces ahora? –quiso saber Izzy.
-Porque lo detecto. No se han soltado de las cadenas que le puse cuando marché al mundo humano. Pero de notar que se están rompiendo, me encargaría de detenerlo nuevamente. Aunque eso conlleva ciertos riesgos… –susurró lo último.
-Entonces aún hay tiempo.
-Sí. Aunque no me hagáis deciros cuánto.
-De momento lo que hemos de hacer es salir de aquí –dijo Tai quitándole importancia a todo −. Cuanto antes salgamos, antes nos encontraremos con los otros dioses y pobremos vencer a todos esos.
-Tai, tan lanzado como siempre –rió su hermana.
Pues nada, ya vuelven a ser todos normalitos en tamaño, no tendrán que pasarse meses para lograr alcanzar al siguiente personaje xD
Ahí van las preguntas de hoy:
¿Quién aparecerá próximamente? ¿Davis se calmará algún día? ¿Dónde está Sakuyamon exactamente? (esto a través de un shot lo sabréis) ¿Los esbirros de Lucemon dejarán al grupo en paz hasta el final?
Las respuestas, como siempre, en el próximo capítulo ^^ ¡Hasta el miércoles!
