Bueno, he vuelto. Que es que nadie escribía... (yo y Huntress-616 juntas, pero eso no cuenta) pues he pensado que ya era hora de actualizar. Así que me he puesto manos a la obra. Y aunque no me ha quedado un capitulo muy allá (a cuenta de que he tenido que reescribirlo porque lo tenía todo en papel y se ha ido todo a reciclar. Si, todo los fics que había escrito desaparecieron)

Tomároslo como un pequeño descanso antes de retomar la acción y un capitulo dedicado a definir la relación y personalidad entre Edge y MVP. O si no, tomároslo como os de la gana.

Se que muchas veces me quejo de la falta de "escenificación" de los fics, y soy plenamente consciente de que esta historia tiene precisamente ese fallo. Pero empecé a escribirla así, y cambiar ahora de estilo no me parece adecuado, porque dejaría de parecer la misma historia.

Kairi Minamoto, me alegro de que sigas adorando a Jeff a pesar de todo, aunque supongo que este capitulo no te gustara porque no aparece. Y por Adam no te preocupes, solo son colegas del alma y tal XD En cuanto a Alvin... creo el vive en su mundo y todavía no se ha dado cuenta de lo que pasa en realidad con los dos hermanos. Pero ya se dará cuenta, ya XD

I_am_Momo ¿Qué Alvin te da asco?... a eso solo responderé: ¬¬"

Huntress-616, también conocida como la desaparecida, y bueno, Adam no sabía donde estaba el coche porque no conocía el pueblo ¿Vale? XDD Y lo de la boda... no me des ideas, que ya tengo bastantes.


Aquella noche, Matt lo pasó realmente mal. Desde el momento en el que Alvin salió al ring como MVP, el mayor de los Hardy supo automáticamente que su amigo iba a perder. Algo en su expresión se lo decía, pero al fin y al cabo, el había decidido firmar aquel contrato y estaba obligado a cumplirlo. Lo que no se esperaba es que le dieran semejante paliza. En más de una ocasión tuvo que apartar la mirada. Ahora comprendía porque su familia decía que la lucha libre era algo brutal y se negaban a verlo. Verle sufrir de esa manera, y no poder hacer nada por ayudarle... Ni si quiera cuando su hermano luchaba había sentido semejante impotencia. Y además, Jeff estaba en la otra parte del país, en una firma de autógrafos o algo así. Así que estaba solo con aquella tortura. Y no se atrevía a quitar la televisión, ni a cambiar de canal. Pero era capaz de mirar durante más de cinco segundos sin apartar el rostro. Y no fue un alivio cuando el combate termino...ver a Alvin subir la rampa cojeando formó un nudo en la garganta de Matt. ¿Por qué se sometía a semejantes torturas voluntariamente? El moreno era capaz de mucho mas de lo que mostraba sobre el ring ¿Por qué permitía aquello? ¡Oh!, pero sabía porque lo hacía.

El contrato.

Todo por el dichoso contrato. ¿Y si llamaba a Vince y le decía que lo sabía todo y le hacía a Alvin un contrato normal o se despedía de los Hardys? Pues...posiblemente le mandara a la mierda y le buscara un problema al latino. Entonces ¿Tenía que fingir que no sabia nada? Desde luego era lo más prudente pero, también lo más doloroso. No entendía cómo Alvin era capaz de ponerse esa careta y mantenérsela puesta durante tantísimo tiempo. No entendía como nunca cometía un desliz.

Pero si lo había cometido.

Con él. Con su hermano. Con Adam, que estaba atrapado en el mismo juego que él. Alvin cometía errores. ¿O eso no había sido un error?

Bien mirado, Jeff y el se habían enterado por pura casualidad, y nada de lo que el moreno pudiera hacer o dejar de hacer hubiera evitado aquello... ¿No?

Visto así, casi parecía cosa del destino.

Destino...

Que palabra tan romántica. Si. Le gustaba. Le gustaba pensar que él y Alvin estaban destinados a conocerse de verdad. Destinados a, como mínimo, ser buenos amigos.

Y tal vez, solo tal vez, el estaba destinado a salvar a la persona que amaba de semejantes humillaciones.

Alvin se dejó caer en el sofá de su camerino, dolorido y cerrando los ojos. Se limpio distraídamente con el dorso de la mano el hilillo de sangre que escapaba de su nariz. Se permitió descansar unos minutos, dejar que su corazón se calmara, antes de bajarse la cremallera de su mono, de color azulado en aquella ocasión, y dirigirse a la ducha. Emitió un gemido ahogado cuando el agua le golpeo en los hombros, en uno de los cuales estaba convencido de que le saldría un moratón.

Y había recibido suficientes palizas a lo largo de su vida como para saber cuando le iba a salir un moratón. Cerró los ojos, apoyando la cabeza en las blancas baldosas de cerámica, que contrastaban con su piel oscura. Le dolía todo, y cuando respiraba casi sentía sus propias costillas. Pero no creía que se hubiera roto algo, ni siquiera fisurado. No, solo era por la cantidad de golpes recibidos. En unos días Estiria bien.

El agua resonaba contra el suelo, y las paredes y su cuerpo, que lo recibía a modo de relajante y calmante. Su mente también se relajó, contrayendo sus horizontes hasta aquella ducha, menguando su mundo a su propio cuerpo, olvidando los pensamientos y sentimientos. Procesando tan solo las sensaciones de su cuerpo.

Sus manos atraparon el gel sin necesidad de que sus ojos se abrieran. Sabía de memoria donde estaba. Fuera quienes fueran los que trasladaban las cosas de su camerino de un lado a otro, siempre dejaban las cosas en los mismos lugares. Se lo agradecía, fueran quienes fueran.

El gel, frío y espeso acarició su magullada piel, haciendo que se pusiera de gallina por el contraste con el agua caliente. Se frotó con cuidado, con lo que la espuma cubrió su cuerpo. Dejo que el agua le aclarara sin moverse demasiado, atento a lo que sabía que iba a ocurrir.

Tardo un poco más de lo que esperaba, pero tampoco se hizo demasiado de esperar.

Allí estaban, los golpes en la puerta. Inquietos, veloces, preocupados. Sonrío. Le gustaba que siempre fuera a verle después de un combate. Que se preocupara así por él. Si, a veces era una pesadez gigantesca pero, que demonios, le hacía sentirse bien.

—Pasa, rubia.

Adam entró sin contestar el habitual "que no me llames rubia" o alguno de sus derivados. Mala señal. El rubio abrió un poco la puerta del baño, para que pudieran hablar sin problemas.

— ¿Estás bien? —preguntó con precaución

—Molido, pero me pondré bien. Ya me conoces.

Su amigo guardo silencio. Mala señal. Abrió los ojos, cerró el grifo y cogió una toalla para envolvérsela a la cintura.

—No te referías a eso ¿Verdad? — preguntó saliendo para hablar con él.

Pasaba algo serio. Algo que no tenía nada que ver con el trabajo. Lo sabía. No necesitaba verle, le bastaba con oír su voz. Y fuera lo que fuera, era algo que hacía que el rubio temiera por su salud seriamente, no como esa leve preocupación que veía en sus ojos cada vez que le miraba.

Tuvo la confirmación en cuanto abrió la puerta y se encontró con el rubio cara a cara. Su expresión era más que suficiente para delatarle.

—Creo que deberías sentarte —sugirió Adam con precaución.

Alvin asintió y obedeció. Se sentó en el sofá, empapando el respaldo con su espalda mojada. Sabía que su amigo no le diría nada hasta que se asegurara que la noticia no le impactaría hasta el punto de mandarle al hospital, pero, su paciencia en esos momentos brillaba por su ausencia. Estaba cansado y le dolía todo. Cuanto antes terminaran mejor.

— ¿Qué ha pasado?

El rubio se sentó a su lado, apoyando la mano sobre el hombro de su amigo sin saber como empezar. Alvin esperó. Era consciente de como se habían oscurecido los claros ojos de Adam, como tenía sus labios levemente apretados, y como sus músculos estaban tensos. No sabía como empezar, y eso era más que evidente.

—Verás, Alvin... a pasado algo—el rubio hizo una pequeña pausa— Ha pasado algo... con Mike.

Inmediatamente el corazón del otro empezó a latir con fuerza, mientras su mirada se volvía mucho mas seria, inquisitiva... y asustada. Adam le apretó con más fuerza el hombro. Temía su reacción. Su amigo guardo silencio, invitándole a seguir pero sin presionarle, lo cual le agradeció. Alvin siempre había parecido saber que hacer en cada momento, cuando contenerse y cuando no.

—Ha recuperado la consciencia... —otra pausa, calibrando su reacción e intentando averiguar como decirle lo siguiente. Notaba la tensión de su cuerpo, y, aunque encubierto, también su miedo. Sabía que todo lo que tuviera que ver con Mike le afectaba profundamente— y se ha escapado del hospital. La policía lo está buscando—empezó a hablar mas deprisa, temiendo parar ahora, como si así el daño fuera menor—pero no tienen ni idea de donde pueden estar. Cuando volvió en si lo primero que dijo, es que iba a encontrarte y terminar lo que empezó— aguantó la respiración, apretando más el dolorido hombro de su amigo.

Alvin le hizo que le soltara, para después ponerse en pie, dándole la espalda. Adam no pudo menos que imitarle y avanzar un paso hacia él, temeroso de lo que podría estar pasando. No veía su expresión, pero podía ver su respiración y la tensión de los músculos de su espalda. No pudo evitar que la adrenalina inundara su organismo, preparado para reaccionar en cuanto su amigo diera la minima señal de encontrarse mal.

—Adam, déjame solo.

Trago saliva. Aquella voz tan fría, controlada... Fingía. Estaba seguro. Fingía, actuaba para no preocuparle. Porque estaba mal. Y solo podía hacer una cosa en semejante situación.

—No—contestó con seriedad —vuelve a sentarte, por favor. A mi no puedes engañarme.

—Por eso mismo—contraatacó su amigo girándose y dedicándole una mirada penetrante y una sonrisa amarga.

Adam parpadeó confundido. A veces no comprendía a su amigo, tenía que admitirlo. Era un gigantesco enigma andante para él. A veces se preguntaba... si no hubiera pasado por todo eso... Si hubiera nacido en una familia acomodada... ¿Qué hubiera sido de él? Un hombre capaz de salir de la miseria, la delincuencia y las bandas armadas, con esa inteligencia desaprovechada... Hubiera llegado muy lejos. Y su corazón y sus ojos no serían tan duros. Podría entender que pasaba por su cabeza, porque su coraza no existiría. No existirían sus mascaras.

Pero las cosas no eran así, e imaginarse algo que no era no serviría para nada.

—No puedo dejarte solo... —insistió.

Alvin suspiro y cerró los ojos unos instantes.

— ¿Ni si quiera para que me vista, rubia? Que cualquiera que nos vea va a pensar mal—comentó con una sonrisa que su amigo sabía falsa.

Le soltó un puñetazo, mandándole al sofá del golpe. Eso si que no. ¿¡Como se atrevía a actuar tan descaradamente delante de él!?

— ¡Deja de hacerte el fuerte, maldita sea! — estalló.

Era demasiado tiempo. Demasiado tiempo viéndole tragarse su dolor, fingir que todo iba bien y que nada le afectaba. Incluso delante de él, su mejor amigo. O quien decía que era su mejor amigo. Maldita sea ¡incluso él tenéa que dejar de actuar en algún momento!

— ¡Oh!, pero Adam, yo soy fuerte.

Se le quedó mirando. Alvin, con la mano en la zona golpeada, con la toalla abierta tapándole apenas, aquella mirada intensa y una sonrisa socarrona, como si en vez de haberle golpeado, Adam hubiera tenido que soportar una broma pesada. Su voz había sonado confiada, tranquila, observadora. Como cuando se sentaban en cualquier bar y el le hacía notar de cosas que le habían pasado por alto.

Sí... el era muy fuerte. En todo el sentido de la palabra.

Tal vez fuera eso lo que le sacara de quicio. Que, aunque confiaran el uno en el otro, aunque se tuvieran cariño... Alvin no le necesitaba para nada. Oh, si le protegería y le dolería que le pasara algo o si su amistad terminara. Pero no perdería ni un segundo en lamentarse. En última instancia, no le afectaría. Solo Mike tenía el privilegio de afectar a su amigo en lo más profundo de su mente. Alvin podía haber seguido solo o haber tenido un millón de amigos, y seguiría siendo el mismo. Inalcanzable. Así sentía ahora a su amigo. Inalcanzable, frío, fuerte. Aunque acabara de darle un puñetazo.

—Ese es el problema —murmuró con tristeza, dejando que su rabia se esfumara —Eres demasiado fuerte para tu propio bien— aseguró. Sonrió internamente con amargura cuando una expresión de perplejidad apareció en su rostro. Eso no solía verlo — Eres tan fuerte que nadie se da cuenta de cuando algo te hace sufrir, y tu sigues aguantando—ahora si permitió que sus labios se curvaran en aquella sonrisa amarga —Y seguirás aguantando golpe tras golpe. Hasta que te rompas en pedazos

—Es posible —admitió sin ningún problema Alvin — Pero yo soy así. Además, siempre te tendré a ti sosteniéndome, y si llegamos a esa situación tu me ayudarías a rehacerme.

Esa respuesta le dejo mudo, mas por lo que estaba implícito y oculto en aquella afirmación que parecía casi de desden que por las palabras en si.

Confianza. Total y absoluta.

No necesitaba pedirle ayuda, porque confiaba en que el acudiría sin necesidad de llamarle. ¿No lo había estado haciendo durante todo aquel tiempo? Si, eso era una confianza absoluta... y muy arrogante. Le hacia sentirse usado. Pero, reflexionando un poco mas antes de ofenderse, se dio cuenta de que Alvin tampoco esperaba a que le pidiera ayuda. A veces simplemente aparecía casi por arte de magia, se iban a tomar algo y el se sentaba a su lado, apoyándole y reconfortándole aunque no tocaran el tema. Otras buscaban quedarse a solas y se desahogaba con él, a veces, incluso liberaba su rabia y frustración soltándole un puñetazo o incluso dos. Como acababa de hacer.

Y el nunca se los había devuelto, ni se había quejado. Si Alvin le estaba usando, el no se quedaba atrás. Pero el nunca había sentido que le estuviera usando. Aquello era realmente complicado.

Su relación era así... y así estaba bien.

—Vale, voy a salir y me quedaré en la puerta —aseguró —Asíque vístete, que nos vamos a tomar algo y a hablar seriamente.

Alvin asintió, poniéndose en pie y sosteniendo bien la toalla alrededor de su cintura mientras su amigo salía. Solo cuando se quedo solo, se apoyo en el respaldo del sofá y apretó los dientes con rabia... y miedo. Permitió que su pecho se descontrolara y su respiración se agitara por la tormenta de emociones que tenía dentro.

Mike. Mike. Mike. Mike.

Mike estaba libre. E iba a por él, e incluso tal vez a por quienes le rodeaban. Sintió una dolorosa punzada en el corazón y se obligó a volver a dominarse. Estaba a salvo. Mientras estuviera con Matt y Jeff estaría a salvo. Y Adam no corría ningún peligro. Todo iría bien.

Si. Todo iría bien.