Ufff! Luego de tragarme un dia entero leyendo un —Bello, hermoso, esplendoroso, agraciado y mucho sinónimos más— fic que me han pasado, les dejo el nombre por aqui, realmente se los recomiendo, su historia te atrapa.

Continuando con nuestras vidas - De la maravillosa "Astron".

¡Astron! ¡Adore mucho tu fic! y espero que hayas pensado respecto al matrimonio.

¡Cami-rin-chan! Tu siempre dejando reviews, muchas gracias! ¡Cuando necesites ayuda con alguno de tus fics, mandame un mensajito que yo te ayudaré cuanto pueda!

¡Yuli! Ohhh claro que va a haber lemon e.e nunca lo dudes, y me alegra que te haya agradado Kikyo :)

Ahora sin más preámbulos comencemos!

Coff, Coff, pero antes les informare algo, como ya me he acostumbrado tanto a usar expresiones en japonés me temo que las volveré a usar puesto que las he extrañado mucho en el capítulo anterior.

Comenzado el 05/03/2015 a las 23:18


Había llegado la hora de despedirse, tras una alocada semana en la prefectura de Shizuoka en donde disfrutaron de una hermosa playa, bronceados, vistas exquisitas —Según Miroku—, deliciosos platillos preparado por la Señora Okumura, películas de terror, hasta una pizca de romance apasionado y una infinidad de cosas más, pero ahora tocaba volver a Tokio.

Cuando terminaron de subir el equipaje al vehículo de Koga todos procedieron a despedirse de las mujeres de la familia, Kikyo lucía verdaderamente triste, Kagome sonrió y envolvió su cuerpo entre sus brazos siendo inmediatamente correspondida.

—Te extrañaré. —Gimoteó en su pecho.

—Yo también. —Susurró Kagome acariciando su largo y sedoso cabello ébano.

—Oye. —Intervino Inuyasha, ambas chicas se separaron y lo observaron, el peliplata con una sonrisa se agachó levemente para estar a la altura de la pre-adolescente. — ¿Vendrás a visitarnos? ¿Verdad?—Preguntó esbozando una amplia sonrisa.

— ¡Hai!—Exclamó la pelinegra mientras una gran sonrisa adornaba su rostro acompañado por unas mejillas levemente sonrosadas. Las lágrimas habían desaparecido por completo, al notar esto el ambarino estiro su mano y acarició la cabeza de la sonriente chica, Kagome al notar esto sonrió enternecida

— ¿Que le parecería ir durante una temporada a Tokio se… Natsuki?—Se corrigió al ver la ceja alzada de la bronceada mujer.

— ¡Me pareceria estupendo! Había estado pensando seriamente en darle una visita a mi querido hermano Takasu. —Gritó la mujer en respuesta mientras alzaba los brazos, le emocionada de sobre manera el volver a su adorado Tokio.

—Chicos, la carretera nos espera, si no nos vamos ahora quedaremos atascados en el tráfico. —Informó Koga mientras besaba rápidamente la mejilla de su tía y abrazaba fuertemente a su prima.

— ¡Sayonara!—Se despidieron todos mientras partían viendo como ambas mujeres agitaban sus brazos sonriendo.


— ¡He llegado!—Informó la azabache dejando su equipaje en la sala, en menos de dos segundos un emocionado Sota apareció por la puerta lanzando a los brazos de su hermana.

— ¡Hermana!—Exclamó el pelinegro mientras era correspondido por su hermana.

—Vaya, pero si solo me he ido una semana Sota, ¿De verdad me extrañaste tanto?—Preguntó enternecida cuando se separaron,

— ¿Que? ¿Cómo esperas que extrañe tus gritos y tu humor de adolescente? ¡Madre ha estado obligándome a hacer TUS tareas!—Se quejó mientras levantaba los brazos y los agitaba para darle más emoción a sus palabras.

—Ya me parecía. —Murmuró mientras una gruesa gota resbalaba por su sien.

—Bienvenida Kagome. —Saludo Sonomi apareciendo en la escena. Se acercó con una sonrisa en el rostro mientras abrazaba a su hija. —Te dejé los quehaceres en una nota sobre la encimera. —Dijo mientras pellizcaba una de sus mejillas.

— ¡Pero mamá!—Trataba de decir la azabache. — ¡Acabo de llegar!

—Y yo tengo que salir a trabajar, volveré a eso de las ocho y media, tu padre llegará un rato antes, cuida de la casa y dale de comer a Sota ¿Esta bien?—Dijo mientras besaba la frente de su hijo recibiendo un no muy alegre Esta bien de parte de la azabache. —Adiós. —Dijo mientras se calzaba apresuradamente sus tacones en el genkan para luego salir disparada por la puerta.


Los hijos de la familia Higurashi trabajaban amenamente, Sota limpiaba el salón, mientras que Kagome lavaba los trastes. El timbre interrumpió aquel ameno silencio.

— ¡Oi Sota, ve a abrir la puerta!—Pidió Kagome girando su cabeza en dirección a la sala.

— ¡Ocupado!—Gritó en contestación el pelinegro mientras inclinaba su cuerpo junto con el mando entre sus manos como si eso influyera al vehículo dentro del videojuego. Soltando un suspiro exasperado la muchacha secó sus manos en un trapo mientras corría en dirección a la puerta principal, la abrió y sus ojos se iluminaron al ver a aquella persona.

—H-Hola Kagome. —Murmuró el peliplata, su cabello recogido en una coleta alta, su camiseta roja, sus jeans negros y sus mejillas levemente sonrojadas causaban que la azabache se perdiera observándolo, ¿¡Por qué era tan endemoniadamente atractivo!? Exclamó la azabache en su interior mordiendo su labio inferior. —P-Pensé que estarías durmiendo. —Continuó mientras rascaba su nuca, parecía algo nervioso. — ¿Lo estabas?—Preguntó preocupado alzando sus ojos y enfocándonos en los azules de ella.

—No Inuyasha, estaba haciendo las tareas que me encargó mi madre y si hubiera estado durmiendo no me importaría que tú me despertaras.—Contestó esbozando una sonrisa que descolocó al peliplata, se inclinó levemente mientras extendía sus brazos hasta atrapar la cabeza del ambarino, sus labios se apoderaron de los del chico, el escalón del genkan le permitía a Kagome estar a la misma altura de Inuyasha, por lo cual este no tenía que inclinarse, subió sus manos hasta posarlas en su estrecha cintura para abrazarla y apagarla así a su cuerpo. Se separaron minutos después debido a que cierto adolescente se aclaró la garganta tras ellos, incómodo.

—H-Hola Sota. —Saludo Inuyasha rascando su nuca mientras le sonreía nervioso al chico.

—Si van a hacer eso mejor vayan a un motel. —Murmuró el pelinegro con una sonrisa traviesa mientras corría al interior de la casa antes de que su hermana procesara sus palabras.

Segundos después la pareja se miró extrañada pero cuando sus hormonas adolescentes les hicieron pensar en ciertas cosas que podrían hacer en un motel voltearon sus rostros totalmente sonrojados.

— ¿Q-Qui-Quieres pasar?—Preguntó nerviosamente la azabache haciéndose hacia un lado.

—Etto, en realidad tengo que ir a otro sitio Kagome. —Se excusó el ambarino con la mirada gacha. —Vine a decirte que en tres días será mi cumpleaños y bueno, vendrán los chicos y quería saber si tu...—Dijo el peliplata muy sonrojado, sintió como las manos de la chica se posaban nuevamente sus mejillas obligándolo a levantar la mirada, entrecerró los ojos al notar su rostro muy cercano el suyo.

—Estaré allí. —Contestó mientras besaba suavemente los labios del peliplata para luego separarse, fue casto y corto, se miraron a los ojos y sonrieron, el peliplata se apartó y con un 'Adiós' se dirigió hacia las escaleras del templo.


—¡Sango-Chan!—Exclamó la azabache haciendo un puchero mientras se arrojaba sobre su cama, mañana era el cumpleaños de Inuyasha y no tenía ni la más mínima idea de cuál podría ser el regalo perfecto para su peliplata.—¡Tasukete Kudasai!—Rogó mientras agitaba sus piernas en el aire. Escucho la risa de su amiga a través del aparato y bufo enojada en contestación.

—Lo siento, lo siento. —Dijo la castaña ya más calmada. —No lo sé Kagome-Chan, tu eres su novia. —Contestó Sango esbozando una sonrisa. —Nos vemos Kagome, Kohaku está pidiendo que lo alimente, ¡Bye bye!—Se despidió antes de oír la protesta de su amiga.

Se revolvió en su cama exasperada, por más que pensara en un regalo perfecto ¡No había nada! ¡Su mente estaba en blanco! De repente se sintió iluminada por Kami, se sentó en su cama y sus ojos brillaron con felicidad, esbozó una suave sonrisa y pensó en qué momento le daría su obsequio.

De acuerdo, mañana seria el cumpleaños de Inuyasha y ella había buscado en un sinfín de lugares su regalo, suspiro y se armó de valor para entrar a aquella tienda, tomo la tela entre sus manos y se sonrojó, no sabía si sería muy atrevido de su parte hacer eso, pero era lo único que se le ocurría, suspiró tratando de armarse de valor, tomó la prenda y se dirigió al mostrador para pagar por ella. Salió de la tienda con una bolsa en mano, la observó y un fuerte sonrojo cubrió su rostro, y en el mismo instante en que alguien tocó su hombro corrió despavorida en dirección a su hogar, dejando a un desconcertado Miroku en medio de la calle.

Cerró la puerta de su habitación, se recostó en ella y se dejó caer lentamente al suelo. Colocó su mano en su corazón sintiéndolo latir descontrolado. Exhaló exhausta debido a la loca carrera que había emprendido desde la tienda hasta su casa. Se levantó y se dirigió a su armario donde escondió en las profundidades de este, bajo un par de cajas y media docena de peludos animalitos de felpa. Luego de sentirse satisfecha con el escondite de aquel dichoso regalo procedió a escoger la ropa que usaría mañana, luego de una larga hora, donde se probó casi todo su armario se decidió por un vestido hasta las rodillas de color rosa viejo que dejaba al descubierto sus brazos y unas sandalias blancas con un poco de tacón. Sonrió satisfecha y se arrojó a su cama abrazando su almohada imaginando que era su adorado ambarino.


Ya era el día, él peliplata fue despertado por su alegre madre, quien le sonrió y lo felicitó, este le contestó de igual forma, se levantó de un salto y se colocó sus gafas para bajar a desayunar, saludo a su padre y a su hermano, quienes lo felicitaron, el solamente les sonrió, desayunaron con tranquilidad cuando alguien llamo a la puerta, Izayoi se apresuró a dirigirse a la entrada, para segundos después aparecerse junto a un eufórico Miroku, quien se arrojó a su brazo cual damisela mientras exageradas lágrimas de felicidad recorrían su rostro.

— ¡Cuánto has crecido mi pequeño Inuyasha! —Exclamó Miroku sin soltar al medio sonrojado peliplata quien aun sostenía la tostada a medio camino de su boca.

— Etto, Miroku. —Contestó el chico intentado zafarse del agarre de su amigo.

— Luego te daré tu obsequio. —Murmuró el pelinegro con una voz digna de temer en el oído de su amigo. Sin saber por qué el oji dorado se sonrojó, ese tono que había utilizado no le daba buena espina.

— Inuyasha. —Llamó su madre cuando el pelinegro finalmente lo soltó para luego robar su tostada. — Me temo que podremos estar contigo hoy. —Contó la pelinegra algo triste. — Tu tía Irasue acaba de tener a su bebe y sentimos que debemos visitarla. — Agregó algo apenada por no estar aquel día junto a su hijo.

—No te preocupes, okaasan. — Contestó el chico restándole importancia. —Dale mis felicitaciones a tía Irasue. — Dijo mientras agitaba su brazo despidiendo a sus padres mientras estos se alejaban en coche. Ahora quedaba a cargo de Sesshomaru, y no sabía si eso era algo bueno o malo.

Paso una hora en la cual ya había llegado Koga quien lo había tomado por el cuello y revuelto su cabello con su puño, sonrojado se dejó hacer, luego de aquella vergonzosa escena su 'Agresor' procedió a entregarle su presente, el cual consistía en un par de boxers ajustado, sintió una gota de sudor resbalar por su cuello, unos minutos después llegó Rin, a quien había invitado debido al pedido, o mejor dicho mandato, de su querido hermano, esta con una sonrisa y su característica jovialidad le había dicho 'Tanjoubi omedetou gozaimasu' para luego entregarle una pequeña caja que contenía un reloj bastante caro a simple vista, se sorprendió ante esto y estaba a punto de decir que no podía aceptar algo así cuando su hermano tomo la mano de la castaña arrastrándola al patio de la casa. Escuchó como llamaban a la puerta y corrió esperando que fuera su azabache, mas se encontró con la pelirroja y la castaña, ambas se arrojaron sobre él felicitándolo, Ayame le entregó una bolsa, la cual contenía una preciosa camisa blanca y una chaqueta roja, luego Sango le otorgó otra bolsa, en la cual se encontraban unos DC blancos. Sonrió y les agradeció a todos, pero luego se dio cuenta de algo, ¡Se había olvidado por completo del pastel! Avisó a sus amigos que saldría un momento, calzó sus zapatos en el genkan y abrió la puerta encontrándose con la azabache que lo miraba sorprendido con una caja de tamaño mediano en sus manos, la invito a pasar y cuando volvía a sacarse sus zapatos la ojiazul lo tomó desprevenido cuando lo abrazó desde atrás besando su cuello, sintió todos los cabellos de su nuca erizarse ante el suave contacto. Entrecerró sus ojos y se dio la vuelta aún entre los brazos de la azabache para luego ahuecar el rostro de la chica con sus manos, lentamente se acercó a su rostro depositando un suave beso sobre sus labios, ladeó levemente su cabeza hacia un costado mientras mordía el labio inferior de la chica, la miró a los ojos y esta le sonrió, se separaron levemente y la chica acercó su cabeza al pecho del muchacho.

— Tabjoubi omedetou… Inuyasha. — Susurró mientras besaba el pecho del chico sintiendo sus rápidos latidos bajo sus labios. Mientras se fundían en otro beso no se percataron que eran observados atentamente por cuatro personas, dos que sonreían enternecidas, uno que se sentía orgulloso por su amigo mientras que el ultimo sonreía pervertidamente. — Lamento que tenga que darte tu presente después. —Dijo con un intenso sonrojo en sus mejillas.

— ¿Y de que se trata ese obsequio? — Preguntó Miroku interrumpiendo la tierna escena, causando que ambos se separaran abruptamente, ante esto el pelinegro de la coleta recibió un fuerte golpe de parte de su novia y de Ayame.

Luego de aquel acontecimiento todos volvieron a la sala a disfrutar del delicioso pastel de chocolate que había traído la azabache. Quien se encontraba sonrojada mientras comía en silencio su porción.

— ¡Oh tu regalo! —Exclamó Miroku mientras saltaba de su asiento, con una extraña sonrisa se paró frente a Inuyasha y le entrego una pequeña caja, con una ceja alzada el ambarino la abrió, su corazón latió frenéticamente y sus mejillas se tiñeron de un fuerte carmín cuando vio el contenido de este. Rápidamente y antes de que nadie más viera su 'Obsequio' volvió acerrar la caja.

— ¿Qué es? —Preguntó Koga intrigado.

— Es un…—Respondía el pelinegro con una sonrisa cuando Inuyasha se arrojó sobre el cubriendo su boca totalmente sonrojado. Inuyasha oyó como alguien dejaba su plato sobre la mesa del centro y se asustó, giró su cabeza y observó como Kagome se estiraba para alcanzar la caja, abrió sus ojos de par en par y el tiempo se detuvo, él soltó a Miroku, Kagome tomo la caja, él estiró su brazo mientras gritaba '¡NO!' y la azabache quitó la tapa. Inuyasha se petrificó en su lugar, y sintió cierto miedo al ver como con lentitud volvía a dejar el pequeño paquete sobre el sofá mientras que su rostro entero se tornaba rojo cual manzana.

— ¿Qué es Kagome? — Preguntaron ambas mujeres al unísono, logrando sorprendentemente que la pareja se sonrojara hasta límites insospechables. Con gran valentía la ojiazul se levantó de su asiento acercándose hasta el par de intrigadas muchachas susurrándoles lo que había visto. Ambas se apartaron de su lado con ojos increíblemente abiertos. Sango se levantó de su asiento y tomó a un espantado Miroku quien rogaba perdón, llevándolo seguramente hasta el dojo, donde probablemente recibiría una paliza de su violenta novia.

— ¡Alguien querría decirme que demonios hay dentro de la maldita ca…! — Enojado, Koga se levantó de su asiento y tomo entre sus manos aquel dichoso objeto rectangular y abrió sus ojos de par en par y estallo en carcajadas. — ¿Tantos problemas por un condón? —Dijo riendo viendo como su novia sonreía nerviosa.


Luego de cinco horas en las cuales no faltaron bromas, alguna que otra charla incómoda para Inuyasha, pastel, mucho pastel y un par de miraditas con la azabache, los chicos decidieron que era hora de partir a casa. Uno por uno se despidieron, mas la azabache se quedó puesto decía que quería ayudar al peliplata a limpiar un poco su casa. Cuando cerraron la puerta, ambos se observaron y apartaron la vista algo nerviosos. Cuando acabaron de limpiar la casa inmediatamente la azabache se despidió con un rápido beso que dejó algo aturdido al ambarino puesto que no se lo esperaba.

Cada uno se arrojó sobre su cama pensando en el otro, Kagome se acostó del lado derecho de su cuerpo abrazando a su almohada fervientemente, mientras que Inuyasha se acostó del lado izquierdo recordando como era sentir el pequeño cuerpo de la azabache entre sus brazos, sonrió la extrañaba, iba a tomar su celular para llamarla cuando este comenzó a sonar.

Mientras la azabache se dirigió hasta su armario donde arrojó un par de afelpados peluches fuera de este, movió algunas cajas y sacó aquella bolsa, la abrió y observó el contenido mordiéndose el labio inferior… ¿Habría hecho bien en comprar aquello? Lo había escuchado hablar con Miroku una vez sobre aquello, aunque no mucho, volvió a cerrar la bolsa arrojándola nuevamente hacia el interior del closet. Se sentó sobre su cama y observó su celular, suspiró y tomo el aparato entre sus manos, ingresó el código de seguridad y sonrió al ver el fondo de pantalla, eran ella e Inuyasha besándose en la playa, la fotografía la había tomado Miroku. Volvió a la realidad y digitó el número del albino, esperó tres tonos cuando fue atendida, tomo aire dándose valor.

— ¿Eres Otaku?


CAPITULO FINALIZADO EL 09/04/2015 A LAS 21:54 pm.

Bueno chicas :v Siento mucho la demora, pero con el comienzo de las clases y todo el ajetreo de adaptarse a nueva gente y uno que otro problemilla me han retrasado para escribir este cap. Así que les pido mis más sinceras disculpas.

minidraculaura3: Ohh nena siento que este cap haya demorado tanto! Prometo que en el próximo capítulo dedicare una escena para ti!

Akiko Mart: Gracias c: ajja si se que es raro ver a una Kikyo de niña cuando casi todo el mundo escriben que ella es la hermana mayor de Kagome o algo por el estilo :v Te entiendo ._./ solo dos de mis mejores amigos saben que escribo, see se siente como raro que te tomen por loca :v pero hey, hay que afrontarlo, si sin tus amigos te entenderán. See mi situación con Kikyo es algoo, difícil, es como que la quiero, pero veo una imagen de ella e Inuyasha juntos y es como que… (Rompe la pantalla de una patada). Flores y corazones para la arañita desamparada (?

Significado:

Tanjoubi Omedeto Gozaimasu: Feliz Cumpleaños (Con algo de respeto) Yo creía que era Otanjoubi, pero en todas las paginas que busque decia solamente Tanjoubi, asi que no sabria decirles cual es la forma correcta.

Bien, ahora insertar aquí una advertencia así que por favor, leer con atencion.

PUEDE SER, PUEDE SER, AUNQUE QUIZÁS NO, AUNQUE PUEDE, QUE EN EL PROXIMO CAPITULO HAYA UN POCO DE LIME, LOS SENSIBLES O LOS QUE NO LE GUSTE ESTE TIPO DE COSAS POR FAVOR LEAN CON ATENCIÓN PUESTO QUE AVISARE CUANDO COMIENCE EL LIME SI HACIA LO DESEAN.

Tras esta muy exagerada advertencia me despido.

Espero que nos leamos pronto!

Att: PockyGame.