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Aburrimiento inmortal
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El dios de la oscuridad, deidad de mil pueblos, demonio de muchos otros, plaga de la humanidad, devorador de almas, hijo de Luzbel, rey de los demonios, la cristalización de las lágrimas de dios, el primero y el ultimo de su especie. Vlado Uchiha Drakul Sasuke. Mejor conocido en esta era por "El chupa vacas".
Un apodo vulgar en opinión de Sasuke. Pero no es como si le importara. Ya no más.
Se hallaba tomando su baño mensual de luna llena, en la torre más alta de su castillo. Las ventanas con vidrieras rojas abiertas de par en par, iluminaban una amplia sala vacía. Lisas paredes de piedra, sin ningún adorno; sólo un viejo sillón y Sasuke, "El chupa vacas" con su capa negra y sus ojos azabache mirando el blanco de la luna.
—¡Amo! ¡Amo! —gritó una ronca voz femenina desde las escaleras. Sonidos de fuertes pisadas de botas se acercaban como las pisadas de un elefante corriendo en un corredor estrecho— ¡Amo! —de la puerta asomó un ser deforme y jorobado, brazos demasiado largos para su cuerpo, piernas pequeñas y regordetas, torso redondo y abultado, cabello rosa y enmarañado como una mata de malas hierbas creciendo en un edificio abandonado.
Haruno Ygor Sakura.
—¿Por qué haces tanto escándalo? —dijo Sasuke con voz aburrida.
—¡Amo! ¡Hay alguien en las puertas buscándolo!
—¿Y qué quiere? —dijo sin dejar de mirar la luna.
—¡Dice… ¡Dice que viene a matarlo!
Algo se asomó con timidez en los ojos de Sasuke. Algo que hacía mucho había olvidado ¿Qué es lo que era? ¿Cómo era llamado? ¿Curiosidad? ¿Emoción? ¿Expectativa? ¿Diversión? No tuvo tiempo de recordarlo, la emoción, tan rápido como apareció volvió a ocultarse, tal vez por otros mil años.
—Déjalo entrar.
—¿Amo?
—Que lo dejes entrar.
—¡Pero amo…
—Sakura… —No alzó la voz, no la contaminó con ira, aprensión o autoritarismo. Eso requeriría una acción y un esfuerzo que no quería, ni recordaba, como hacer. Sólo dejo salir un poco, una pizca, un grano de sal del oceánico poder que poseía. La piel y el cabello se le cubrieron de un denso humo, tinta negra que se movía como el fuego. Sólo fue por un momento, una fracción de segundo…
Sakura se encogió en su sitio y se puso de rodillas.
—En seguida Amo. Lo lamento muchísimo —dijo con la voz de un perro callejero apaleado. Se levantó y salió corriendo a cumplir sus órdenes. Los pechos moviéndose dentro de los harapos como verrugas gigantes.
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—Amo. Le he tr… —un hombre con botas altas y armadura de cuero empujó a un lado a Sakura y entró en la habitación como un ciclón.
—¡Mi nombre es Uzumaki Van Helsing Naruto! ¡Cazador de monstruos! ¡Y vengo a cortar tu cabeza, comerme tus corazones y robarme tus testículos! —gritó emocionado un hombre de ojos azules y una hirsuta mata de cabello color paja, todo debajo de un sombrero de ala ancha.
—¿Uzumaki Van Helsing? —susurró Sasuke sin siquiera mirar al hombre— ¿Por qué me es tan familiar ese apellido? ¿Tú lo sabes Sakura?
—¡Este hombre…¡Este hombre debe ser descendiente de los Van Helsing, amo! ¡Sus más acérrimos enemigos! —dijo Sakura temblando de rabia y miedo al recordar tan blasfemo apellido.
—¿Eh? ¿Dónde está el monstruo chupa vacas? ¿Me dijiste que estaría aquí? —dijo Naruto, buscando con la mirada en todos los rincones de la enorme habitación.
—Ya recuerdo. Sí, los Uzumaki Van Helsing. Así que el imbécil de Minato sobrevivió. Me alegro por él.
—¿Eh? ¿Cómo sabes el nombre de mi padre?
—¿Acaso tu padre tiene… No lo sé… ¿Hace cuánto tiempo fue Sakura?
—Quinientos setenta y siete años, amo. —dijo la jorobada con prontitud.
—Sí ¿Acaso tu padre tiene esa edad? —dijo Sasuke con la mirada perdida aun en la luna.
—¿Eh? No —dijo dubitativo.
—Entonces supongo que será tu tátara-tátara-tátara-tátara-tátara abuelo o algo así.
—¿De qué hablas?
—De cosas sin importancia —dijo Sasuke desdeñando la conversación con un gesto de la mano—. Entonces ¿Has venido por mi cabeza?
—¿Eh? No, no por la tuya sino por la del monstruo chupa vacas.
—Ese soy yo.
—¿Eh? —Naruto se acercó a mirarlo mejor—. ¡No es posible! ¡Los monstruos son más… monstruosos! Tiene grandes dientes y brazos y piernas retorcidos como… como… esa cosa rosa —dijo señalando a Sakura. Esta lo miró con odio, no por el obvio insulto sino por la larga y sangrienta relación que tenía su amo con la familia Uzumaki Van Helsing. En silencio se estaba preparando para atacarlo.
—¿Nunca has visto a un monstruo con apariencia humana? —preguntó Sasuke con desinterés.
—No ¿Acaso existe algo así?
—Supongo que no debería sorprenderme. Tiempo atrás quedaron los tiempos donde los monstruos ancestrales podían cambiar de forma y aterrorizar a una ciudad entera. Sus vástagos no son más que simples ratas de alcantarilla, meras plagas que pueden ser exterminadas como cucarachas. Ahora todos los grandes poderes han muerto o están sellados, perdidos para siempre en la inevitabilidad del tiempo.
—No entiendo de lo que hablas —dijo Naruto que si estuviera mirando a un demonio predicar la biblia—. ¿Me estás diciendo que tú eres el chupa vacas? Según la gente del pueblo es un monstruo de más de dos metros de altura, dos hileras dientes, colmillos del tamaño de un niño y ojos rojos como el fuego del infierno.
—Una descripción pintoresca, sin duda. Pero como puedes ver, esa descripción no se ajusta con mi persona, ni con la de mi verdadera forma.
—¿Tu verdadera forma?
—No importa —dijo Sasuke volviendo a alzar la mano con desdén—. Tengo curiosidad, descendiente de Van Helsign. Si venias por mi cabeza ¿Por qué tocaste a mi puerta? ¿Por qué viniste de frente? Tu ancestro era un maestro a la hora de atacar por sorpresa, de tender trampas y golpear desde el lugar menos esperado. Espero tú tengas un talento similar.
—No es de caballeros atacar por la espalda. Siempre voy de frente para que mi oponente pueda verme y tener así un combate digno.
Sasuke volteó a verlo por primera vez. Una sonrisa idiota adornaba sus labios. Había un fuego travieso en sus ojos y despedía un aura brillante, la misma que tendría un niño al darle su comida a un mendigo. Inocencia. Eso era. Nunca la había visto en un adulto.
—Esa es la cosa más estúpida que oído jamás.
—Sí, me lo dicen seguido —dijo sobándose la nuca.
—¿Cómo es que sigues vivo?
—Bueno —Naruto mostró una sonrisa orgullosa—. No es por presumir, pero soy muy fuerte. No hay monstruo que no pueda vencer.
—Ya veo —dijo Sasuke volviendo a ver la luna.
—Pero, de todas formas, no parece que haya ningún monstruo aquí.
—Ya te lo dije. Yo soy "El chupa vacas".
—¡¿Tú?! ¡¿Acaso tú vas por las noches y te bebes la sangre de las vacas de los campesinos?!
—No. Ya no bebo sangre de animales. Tiene un aroma demasiado fuerte para mi gusto. Ahora sólo bebo sangre de mi esclava ¿Cierto, Sakura?
Sakura asintió orgullosa.
—Así es. Así es, mi amo no tiene necesidad alimentarse de sucias vacas —dijo Sakura mostrándole a Naruto una cicatriz roja y fresca en su muñeca derecha—. Yo lo alimento cada noche con una copa de mi propia sangre.
Naruto miró con repulsión la cicatriz de la jorobada al imaginarse la escena.
—¿Qué es lo que pasa con esos aldeanos? Primero me ponen ese apodo tan insultante y después me acusan injustificadamente ¿Por qué se volvieron tan insolentes? —dijo Sasuke intentando sonar ofendido, aunque no le importaba realmente.
—Debe ser porque hace mucho que no bajamos al pueblo a pedir tributo. Amo. Debieron cometer el terrible pecado de olvidarlo.
—¿De verdad? ¿Hace cuánto que no visitamos el pueblo?
—Noventa y tres años señor.
—Pues debe ser cierto que no recuerdan quien soy realmente. A veces olvido que los humanos tienen una vida tan efímera.
—Espera un momento… —dijo la voz inquisitiva de Naruto. Cuya mente por fin había empezado a procesar las palabras que le llegaban—. Te alimentas de sangre… Al parecer has vivido cientos de años… Dices que eres un monstruo con apariencia humana… y te gusta mirar la luna… Acaso… Acaso… ¡¿Eres un hombre lobo?! —anunció Naruto dando un paso al frente y desenfundado un largo cuchillo de reluciente plata.
Sakura iba a arrancarle el cuello a mordidas a Naruto, pero su amo la detuvo con un gesto de la mano.
—Soy un vampiro, descendiente de Van Helsing.
—¿Un vampiro? No puede ser, los vampiros se extinguieron hace cientos de años.
—Pues supongo que debo ser el último. Lo que me sorprende es que aun haya hombres lobo —dijo sin sorprenderse realmente—. ¿Era fuerte?
Naruto asintió en silencio y sin bajar la guardia.
—Lo era. Uno de los monstruos más fuertes a los que me he enfrentado.
—¿De verdad? ¿Cómo era? ¿Qué era capaz de hacer?
—Bueno, su forma humana era algo llamativa pero normal. Tenía un aspecto algo salvaje, un despeinado pelo castaño, piel trigueña, ojos negros, con pupilas verticales como hendidura, pronunciados dientes caninos, y marcas de color rojo en sus mejillas. Pero cuando se transformaba, se convertía en un monstruo peludo de más de dos metros, podía quebrar piedras con sus dientes y saltar grandes distancias sin esfuerzo. Podía partir a un hombre por la mitad con sus garras y derribar una torre de piedra con pura fuerza bruta.
—Ya veo. Una lástima. No era tan fuerte entonces.
—¡¿Cómo dices?!
—¿Tan bien le quitaste los testículos?
—¿Eh?
—Cuándo entraste aquí dijiste que venias por mi cabeza, mis corazones y mis testículos.
—Sí, bueno se los quite.
—¿Por qué?
—¿Que por qué? Pues porque valen un montón de dinero.
—¿Eh? —dijo Sasuke genuinamente intrigado— ¿Por qué alguien pagaría por una parte de algún monstruo? Su carne y su sangre son venenosos para los humanos. Sus restos vuelven infértil la tierra y el olor de su muerte atrae a otros monstruos. Lo más sensato es quemar sus cuerpos.
Naruto se encogió de hombros.
—Que su sangre y su carne son venenosos, dices. Pues para eso se utilizan, para hacer venenos —Sasuke lo volteó a ver con sorpresa—. Además, sólo son venenosos en grandes cantidades, pero en pequeñas dosis y preparados de cierta forma, tiene propiedades interesantes; por ejemplo, una pisca de polvo de escamas de sirena cura la impotencia en hombres. La infusión de ojo de ciclope, aplicada regularmente en los ojos cura las cataratas. El extracto de hígado de hombre lobo incrementa la fuerza temporalmente, etc. Además, sus huesos son muy resistentes y se usan para fabricar diversas herramientas. Mi jefa, Tsunade, dice que los monstruos son el futuro de la medicina.
—¿Tu jefa?
—Sí, mi jefa. Dirige la compañía de cazadores de monstruos y preparados farmacéuticos "Van Helsing Company S.A. de C.V." Todos los derechos reservados.
—¿Me estás diciendo que hay un grupo de humanos que se dedica a cazar monstruos para convertirlos en medicinas?
Naruto asintió orgulloso.
—Sí, es un trabajo peligroso, pero muy bien pagado, con excelentes prestaciones, seguro dental y además te vuelve un imán de muje…
Una escalofriante sonrisa apareció en el rostro de Sasuke. Hace tanto que su rostro no mostraba expresión alguna que los músculos de su cara crujieron y se quejaron como maquinaria oxidada.
Era gracioso. Irónicamente graciosísimo.
Los humanos, que habían pasado más de dos mil años escondiéndose y siendo alimento de monstruos, ahora se dedicaban a cazarlos para curar la impotencia sexual. Era absurdo. Estúpidamente absurdo.
Sasuke carcajeó. Rió como nunca había reído. Una risa insondable y penetrante. Sus dientes y sus colmillos blancos volvieron a ver la luz después de más de trescientos años. Era una risa demoniaca que crispó la piel de Naruto y le arrancó lagrimas a Sakura.
La risa reverberó en la habitación como el aleteo de un enjambre de murciélagos. Sasuke se tapó los ojos con una mano y apoyó su pecho en las piernas. Mientras seguía riendo, las vidrieras de rojo rubí se resquebrajaron, los perros y los lobos de las cercanías aullaron. Los murciélagos chillaron. Los conejos salieron de sus madrigueras, las ratas y las alimañas salieron debajo de sus rocas y corrieron en dirección contraria. Los bebes lloraron en sus cunas y los niños tuvieron pesadillas. Los hombres se despertaron sobresaltados y con las pupilas dilatadas. Las mujeres tuvieron sueños húmedos.
El humo de llamas negras brotó con la risa de Sasuke y cubrió su piel. Una tenue niebla roja se sumó a la mezcla y una columna de arcano poder se elevó al cielo. El castillo tembló y el suelo alrededor de la columna de poder comenzó a agrietarse.
La noche acarició el oscuro poder y recordó a los dioses olvidados. La lluvia de sangre y muerte. Los mil años de guerra. El cristal de las vidrieras reventó y los trozos rojos volaron al cielo igual que lagrimas rojas. El cielo lloró y la tierra rugió.
El rey había vuelto.
El silencio cayó con aplomo sobre el castillo y sus alrededores. El viento desapareció y una calma muerta reino con tiránico dominio.
Sasuke se levantó de su asiento por primera vez en cien años. Una luz olvidada brilló en sus ojos.
—Parece que el mundo aún tiene cosas que mostrarme —dijo peinándose el pelo con una mano—. Vamos. Te acompañare —dijo poniendo una sonrisa en sus rojos labios y una mano amistosa en el hombro de Naruto.
—¡¿Qué?! ¡¿Vamos a dónde?!
—Te ayudare a atrapar al monstruo que ha estado desangrando a las vacas de los aldeanos —dijo sonriéndole con los ojos y dirigiéndose a la puerta—. Y esperó que puedas mostrarme más —dijo deteniéndose en el umbral de la puerta.
—¿Eh? ¿Más de qué? —dijo Naruto mirándolo patidifuso.
—Más de esta diversión —Sasuke comenzó a bajar las escaleras, sus pasos tranquilos y pacientes alejándose de los oídos de un Naruto que se quedó plantado en su sitio sin saber qué hacer.
—¡Que te muevas humano imbécil! —dijo Sakura pateándole el trasero a Naruto— ¡¿Qué no escuchaste a mi amo?! ¡Muévete! ¡Muévete!
—¡Sí! ¡Ya escuché! ¡Ya voy! ¡Ya voy! —se quejó Naruto que comenzó a moverse a trompicones—¡No me pegues jorobada!
—¡¿A quién llamas jorobada?!
Naruto no lo sabría hasta después, pero había liberado, sin querer, la peste sobre la tierra.
