Capítulo Veinte
Preguntas
"¿Hermione?" dijo Harry deteniéndose a la entrada de la cocina. "Quiero hablar con Ginny un momento; ¿estarás bien?"
Hermione sonrió. "Puedo aguantar a Malfoy unos pocos minutos, Harry, no te preocupes."
"¿Estás segura?" dijo Ginny con una sonrisa misteriosa. "Hay mucha comida en las cocinas, ya sabes."
"Oh, ja, ja," dijo Hermione, rodando sus ojos. "Sólo date prisa¿vale?" Se inclinó y le hizo cosquillas a la pera para que le dejara entrar en las cocinas; Draco, que nunca antes había estado abajo en las cocinas, observó con interés antes de seguirla dentro.
"¿Entonces, de qué quieres hablar conmigo?" preguntó Ginny, de repente nerviosa. Dudaba que Harry fuera a hacerle un cumplido sobre su pelo o a preguntarle su opinión sobre los derechos de los elfos domésticos.
Harry se inclinó sobre el marco de la puerta de las cocinas, mirándole con una expresión que le dijo que no iba a dejarle escapar sin responder. "Habla, Gin," dijo Harry. "Ahora."
"Um… ¿sobre qué?"
"Tú sabes sobre qué," dijo Harry severamente. "Tú y Hermione sois amigas. A ti te cuenta un montón de cosas que no nos dice a Ron y a mí. Cosas de chicas."
"Bueno, hay algunas cosas que no son para compartir con tus amigos chicos," dijo Ginny, tragando saliva.
"Creo que es hora de que compartas algunas de las cosas de Hermione con este amigo chico en particular," dijo, estrechando los ojos. "Como qué pasa entre ella y Wood, por ejemplo. O por qué las dos olvidasteis contarme lo de Snape."
"Harry, no voy a traicionar la confianza de Hermione," dijo Ginny. "Sus secretos son suyos, y no los contaría antes que los míos. Ni siquiera a ti."
"Ella iba a contármelo de todos modos, antes de que… eh… inflara accidentalmente a Malfoy," replicó Harry.
"Lo cual quizá no habría hecho si no la hubieras acorralado entre el lago y tú," replicó Ginny, que había escuchado toda la historia aquella mañana mientras Hermione se estaba vistiendo y Draco se estaba duchando, después de que Harry, Ron y Oliver se fueran del cuarto de baño. Hermione le había dicho, sin embargo, que tenía pensado decírselo a Harry tan pronto como encontrara las palabras adecuadas; Ginny sabía que Hermione estaría más agradecida que enfadada si Ginny se ocupara de decírselo por ella.
"Me lo habría dicho tarde o temprano, de todos modos," discutió Harry. "Tú sabes que lo habría hecho."
Ginny se mordió el labio y suspiró, consciente de que, por lo menos, Hermione estaría agradecida de que Ginny hubiera salvado a Hermione de la vergüenza. "Bien, Harry, si debes saberlo… ¿estás seguro de que quieres? Quizá no quieras. De verdad."
"Gin, la expresión 'de verdad' se está convirtiendo en una especie de tabú¿estás de acuerdo? Cuéntamelo. Empieza por el Mundial de quidditch… no puedo recordar que Hermione estuviera a solas con Wood en ningún momento."
Ginny tomó una profunda bocanada de aire. "Bueno, lo estuvo, dos veces. Cuando dejó la cola de ese grifo de agua, se encontró con él y charlaron durante un rato. Luego, la noche después del mundial, no podía dormir y se fue deambulando por ahí-"
"Estás bromeando!" Ginny meneó su cabeza. "¿Estaba loca? Salió por ahí sola con todos esos mortífagos por ahí sueltos?"
"Dijo que estaba tan preocupada y disgustada que tenía que salir de la tienda. Pensó que los Mortífagos estaban demasiado agitados, y después el Ministerio estaba tan vigilante que estaría bien. Pensó que los mortífagos estaban reservándose para otra ocasión, y estaba en lo cierto. Luego… bueno, mientras estuvo fuera, se encontró con Oliver, que también estaba dando un paseo. Los dos pasaron un tiempo juntos y… para ser breves, Oliver la acompañó hasta la tienda y acabaron besándose. Un montón."
"¿Así que Hermione le enseñó el tatuaje justo en el camino que había enfrente de la tienda?"
"Oh, no seas estúpido!" exclamó Ginny. "Por supuesto que no lo hizo. Además, ni siquiera tenía el tatuaje por aquel entonces. Se lo hizo el verano pasado¿recuerdas?"
"¿Entonces cuándo lo vio?" preguntó Harry con impaciencia.
"Bueno," dijo Ginny lentamente, tratando de pensar cuánto debía decir, "¿recuerdas cuando te dijimos que Oliver se había unido a la Orden antes de que vinieras a Grimmauld Place?"
Harry asintió. En las charlas que él había tenido con Fred, George, Ron, Hermione y Ginny sobre la Orden durante el verano previo a su quinto año, había aprendido que varias personas que él conocía se habían convertido en miembros de la Orden, Oliver era uno de ellos. El padre de Oliver estaba en el Departamento de la aplicación correcta de la ley mágica, y Oliver había perdido varios familiares a manos de Voldemort, así que inmediatamente había ido a buscar a Dumbledore para ver si los rumores eran ciertos. Cuando Dumbledore se los hubo confirmado, le ofreció a Oliver la oportunidad de convertirse en miembro de la Orden del Fénix, y Oliver había aceptado inmediatamente.
"Cuando Oliver se unió por primera vez, pasó algún tiempo en Grimmauld Place –aprendiendo, asistiendo a reuniones, ese tipo de cosas. Luego empezó la pretemporada de Puddlemere, y no tenía tanto tiempo… pero, bueno, cuando pasaba tiempo en Grimmauld Place, él y Hermione… bueno, pasaban un poco de tiempo solos." Ginny reprimió una sonrisa ante el gesto de la cara de Harry y siguió hablando. "Aparentemente, casi todas las veces que Oliver se pasaba en vacaciones por Grimmauld Place durante los dos años que Ya-sabes-quién estuvo merodeando, él y Hermione… pasaban tiempo juntos.
"Pero… ella empezó a salir con Ron el pasado verano. Cómo –ella no-"
"Ella no engañó a Ron, no. Tras la guerra, Hermione le dijo a Oliver que estaba pasando algo de tiempo con su familia y con sus amigos muggle. Y Oliver de vez en cuando salía con ella y sus amigos –a fiestas y yo qué sé qué más. No lo hacía a menudo, ya que él es un sangre limpia y era difícil mantener en secreto su origen alrededor de todos los muggles, pero sé que lo hizo algunas veces. En cuando a cómo vio su tatuaje… no lo sé. Él pudo haber estado allí cuando ella se hizo el tatuaje, dado que estaban saliendo juntos. Pasaron bastante tiempo juntos hasta que ella se unió a nosotros en el cuartel general para tu cumpleaños. Puede que él nunca lo viera, de hecho; puede que ella sólo se lo dijera."
"Entonces… espera. Cuando empezó a salir con Ron¿ella estaba engañando a Oliver?"
"Nunca estuvo saliendo con Oliver. No exactamente. Ellos… ellos se gustaban, y luego salían, pero no eran una pareja. Hermione no quería salir con nadie durante la guerra, y estando ella en la escuela y él fuera jugando al quidditch profesional… simplemente no era práctico, y ya sabes cómo es Hermione con la falta de sentido práctico. Empezó a salir con Ron pocas semanas antes de que empezara el curso, bastante después de la última vez que había visto a Oliver, y luego le dijo a Oliver lo de Ron, cuando se enteró de que él iba a dar clase este año." Su cara se suavizó. "Pobre Oliver, creo que pensó que dar clase aquí les acercaría más. Creo que a Oliver todavía le gusta, realmente, pero entre que ella tiene novio y Oliver es profesor, básicamente sólo han tenido conversaciones incómodas.
Harry estaba teniendo problemas para asimilar todo. "Así que… a ver si nos entendemos. ¿Quieres decir que se han estado acostando juntos desde antes de nuestro cuarto año sin ni siquiera salir juntos?"
"No!" dijo Ginny exasperada. "Vamos, Harry; Hermione ni siquiera tenía quince años por aquel entonces¿Realmente crees que se acostaría con Oliver cuando tenía catorce?"
"En realidad, nunca pensé que haría algo con Oliver," dijo Harry sin rodeos.
"Oh, vamos, es una chica, no una monja!" le espetó Ginny. "Quiero decir que seguramente la viste enrollándose con Viktor una o dos veces-"
"No, no lo hice," la interrumpió Harry frunciendo el ceño. Hermione siempre le había parecido del tipo no-me-toques-a-no-ser-que-estemos-casados-o-no-volverás-a-querer-usar-tus-manos-nunca-más.
Ginny resopló. "Realmente eres un ingenuo¿lo sabías¿Por qué crees que la invitó a su casa en Bulgaria –en la que vive completamente solo, por cierto¿Para tener a alguien con quien jugar al quidditch?"
La mandíbula de Harry se descolgó. "¿Lo dices en serio?"
"Sí, Harry," dijo Ginny, rodando sus ojos. "Vamos, el señor nunca-me-había-sentido-así le pidió que fuera a su casa, en un país diferente, lo que normalmente implica algo más que una excursión. No sé cuáles eran sus intenciones, pero dudo mucho que fueran muy inocentes."
"Pero Hermione consideró la posibilidad de ir!"
"Sip."
"Pero… pero…"
"Saca tu cabeza de tu culo, Harry," dijo Ginny con un suspiro. "Viktor era famoso, rico, dulce, inteligente, un buen bailarín, y bastante guapo."
"La propia Hermione dijo que no era tan guapo!"
"Sí, bueno –ella dijo 'tan guapo', lo que significa que al menos es ligeramente guapo para ella. Y las chicas no siempre piensan lo que dicen cuando están hablando de chicos, Harry. Especialmente cuando están hablando con otros chicos. Uno de tus mejores amigos es una chica¿cómo puedes no saber eso¿Hace cuánto tiempo que eres amigo de Hermione?
"Hermione no es una chica de verdad, ella es… una…una… Hermione."
Ginny se dio un golpe en la frente. "En cualquier caso, Harry… ¿podemos volver al tema en cuestión? Tengo hambre." Harry frunció los labios y asintió. "De veras no creo que se hayan acostado, pero si lo hicieron, dudo mucho que fuera durante el mundial. Puede que al final durmieran juntos, para que lo sepas, pero nunca le he hecho demasiadas preguntas a Hermione. No lo sé. Y son cosas de ella, no nuestras. Aunque, como te he dicho, ni siquiera sé si él ha visto su tatuaje."
"Lo ha visto," dijo Harry con seguridad. "Han estado actuando raro en presencia del otro durante todo el año. Nunca pensé demasiado en ello, pero echando la vista atrás, más o menos tiene sentido. Quiero decir que ella nunca habla mucho en su presencia, él siempre la mira de manera extraña… entonces no le di importancia, pero ahora… bueno."
"En realidad no es de tu incumbencia, Harry," dijo Ginny tranquilamente. "Me refiero a con quién se acueste ella, lo que ha hecho con éste chico o este otro… no es algo que tenga la obligación de compartir."
"Puede que sí, puede que no," replicó Harry con terquedad, "¿pero cómo te sentirías tú si tu mejor amigo ha estado teniendo una relación secreta durante casi dos años sin decírtelo?"
Ginny suspiró. "Sé a qué te refieres, Harry. De todos modos…¿podemos ir a comer algo ahora?"
"Todavía no -¿qué pasó entre ella y Snape?"
"Oh, por el amor de dios, Harry, sólo estaba burlándose de Malfoy!" exclamó Ginny, alzando las manos. "No fue nada. Ha estado tan decidida a ganar esta guerra, y tú sabes cómo es, lo duro que trabaja por algo-"
"¿Dejó que Snape le hiciera chupones sólo para vengarse de Malfoy?" dijo Harry con incredulidad.
"Harry," dijo Ginny lentamente, "¿te das cuenta de los tremendos líos en los que se metería si se descubriera que Hermione chantajeó a Rita Skeeter para impedir que escribiera artículos perjudiciales? El chantaje es ilegal, sin importar si es pequeño o moral… Y cuando tú sabes que alguien ha cometido un crimen estás obligado, por ley, a entregarlo, o tú mismo has cometido un crimen. Pero a Hermione no le importa, porque a) no piensa que la van a pillar y b) desprecia tanto a Skeeter que vale la pena el riesgo de tener que compartir una celda en Azkaban con ella. Ella ha chantajeado a Skeeter dos veces ya –una para escribir esa entrevista, y otra para que no escribiera en un año. Dos chantajes y sólo el cielo sabe cuántos cargos se le imputarían por no entregar a un animago ilegal. No sé si todavía puede ser inculpada tras haber pasado tanto tiempo desde que cometió el crimen, pero… escucha, mi teoría es que Snape no ha sido nada más que un complicado plan de venganza y una ayuda para conseguir ideas para las bromas. Sé que suena a cuento chino, pero la idea de que haya cualquier otra razón es aún más absurda. Tiene que ver con la guerra de las bromas, con nada más. Simplemente no os lo contó todo a ti y a Ron porque presupuso que vosotros, chicos, ibais a alucinar –y tenía razón¿verdad?"
"Aún así, nos lo habríamos tomado mejor si nos lo hubiera contado Hermione y no Malfoy."
"Bueno, estoy segura de que os lo habría contado si hubiera podido predecir que iba a tener a Malfoy atado a su brazo en un futuro cercano," dijo Ginny rodando los ojos. "Mira –Hermione lo ha pasado mal últimamente. ¿No podrías dejarlo pasar? Ella no necesita esto ahora mismo, no de Ron, y especialmente no de ti."
Harry asintió dinámicamente. "Bien. Vamos a entrar ahí y a asegurarnos de que no se están peleando otra vez."
Cuando Harry y Ginny entraron en las cocinas, sin embargo, se sorprendieron bastante al ver que no sólo Hemrione y Draco no estaban peleando, sino que Draco estaba sentado en una mesa cerca de Dobby, hablando con él como si fueran viejos amigos.
"¿Qué está pasando?" le susurró Harry a Hermione mientras Draco le ignoraba. Dobby todavía no había notado su llegada.
"No lo sé… han sido muy agradables uno con otro," le contestó Hermione susurrando. "También estuvieron así en el cuarto de baño; no sé por qué."
"¿Malfoy siendo agradable con un elfo doméstico¿Con su antiguo elfo doméstico?" siseó Ginny.
"Más tarde, cuando tenga la oportunidad, hablaré con Dobby y veré de qué se trata," dijo Harry, y los tres dejaron la discusión y se sumergieron en un pequeño banquete que se celebró en una mesa entre Hermione y Draco.
El lunes por la mañana amaneció luminoso y temprano, y Harry, Hermione y Draco se levantaron y se vistieron, todos nerviosos y callados. Draco no ni siquiera se estaba preocupando en hacer comentarios sarcásticos. Hoy tendrían que ir a las clases, y ninguno de ellos tenía ganas de ello. Entre los rumores que ya estaban flotando por todo el colegio y la manera en que Hermione y Draco habían estado pasando tiempo juntos, estar acompañados de otros estudiantes no parecía una buena idea.
"¿Qué clases tenéis hoy?" preguntó Harry a Hermione mientras los tres abandonaban temprano la habitación, esperando bajar a desayunar, comer, y salir antes de que el comedor estuviera demasiado lleno.
"Pociones, encantamientos y luego transfiguración," le dijo Hermione.
"Eh, chicos," los llamó Ginny cuando alcanzaron la sala común. "Justo iba a veros… ¿hoy vamos a desafiar al gran comedor?"
"Sí," dijo Harry. "Neville nos dijo anoche que Filch se ha recuperado del catarro, y no queremos que descubra que sabemos dónde están las cocinas. Así que vamos a desayunar temprano."
"Demasiado temprano," murmuró Draco siguiéndoles por el hueco del retrato.
"Entonces¿estáis preparados para los exámenes?" preguntó Hermione a Harry y a Ginny. Harry asintió nerviosamente y Ginny se encogió de hombros. "Tengo un test de transfiguración hoy, pero creo que estoy preparada… ¿queréis que estudiemos juntos esta noche, chicos¿O tienes entrenamiento de quidditch?"
"No, los Slytherins han reservado el campo –oh,oh." Los cuatro dejaron de andar. Draco se dio una palmada en la frente.
"No puedo creer que me haya olvidado del entrenamiento de quidditch de esta noche!" se quejó Draco.
"Bueno, puedes perdértelo," dijo Harry con frialdad, "tampoco es que vayáis a ganar la copa."
"Nos ganasteis por cincuenta puntos, Potter," le espetó Draco- "Todo lo que tenemos que hacer es aplastar a Hufflepuff y luego-"
"Nunca conseguiréis vencer a Hufflepuff, ahora que tienen a Macmillan de capitán y-"
"Hey, el único equipo que ha perdido alguna vez contra Hufflepuff es Gryffindor, Potter."
"Oh, por favor –por lo menos yo era el mejor buscador. Tú no podrías ganar ni aunque lo intentaras."
"¿Podéis dejar de discutir?" demandó Hermione, cortando a Malfoy. "No hay nada que podamos hacer sobre el entrenamiento de quidditch. No hay manera de que puedas ir, Malfoy. Yo no me voy a subir a una escoba y a volar a tu lado."
"¿Ah, sí? Eso ya lo veremos," gruñó Draco, y marchó hacia el gran comedor, arrastrando con él a Hermione por la cadena.
Afortunadamente, el gran comedor estaba bastante vacío cuando llegaron, aunque algunos profesores ya estaban allí. Draco pasó de largo la mesa de Gryffindor y desfiló hacia la de los profesores, Harry y Ginny quedándose rezagados.
"Profesor," llamó a Dumbledore interrumpiendo la conversación de Dumbledore con Flitwick, "tengo entrenamiento de quidditch esta noche, y realmente necesito ir… ¿hay algo que pueda hacer?"
Dumbledore sonrió. "¿Por qué no se lleva a la señorita Granger con usted, señor Malfoy?"
"¿Yo¿Volar con él¿Durante el entrenamiento de Slytherin?" dijo Hermione con voz aguda.
"Me doy cuenta de que eso podría ser altamente peligroso," dijo Dumbledore lentamente. "No está muy acostumbrada a volar¿verdad?"
"No," dijo Hermione, que odiaba volar y sólo lo hacía cuando era absolutamente necesario.
"Bueno, entonces pediré a alguno de los profesores que vigile el entrenamiento," le dijo Dumbledore. "Para asegurarnos de que no haya ningún percance."
"Pero… pero…pero…"
Draco sonrió ante tartamudeo de Hermione. "Gracias, profesor," dijo, inmediatamente tramando maneras de hacerle pasar una noche miserable. Draco echó una mirada arriba y abajo de la mesa en busca de Madam Hooch, pero no la vio; su silla, ubicada entre la de Sprout y la de Oliver, estaba vacía, y Draco se acordó vagamente de haber escuchado que ella había pillado el catarro de Filch. "Eh… ¿está Madam Hooch por aquí? Tendremos que tomar prestada una escoba del colegio para Granger."
"Oh, eso no sería nada seguro," dijo Dumbledore, todavía sonriéndoles. "Es demasiado difícil volar justo al lado de alguien, especialmente cuando uno de ellos es un volador inexperto y hay bludgers volando alrededor. La señorita Granger tendrá que compartir su escoba."
"¿Qué?" exclamaron los dos estudiantes.
"Será mucho más seguro de esa manera, creo," continuó Dumbledore.
Hermione y Draco volvieron a la mesa de Gryffindor, Hermione se sentó con enfado entre Harry y Ginny, Draco dejándose caer a su otro lado, enfadado. Justo cuando pensó que algo estaba saliendo como él quería, le habían dicho que tendría que compartir una escoba con Granger.
"¿Qué ha sido todo eso?" le preguntó Harry a Hermione.
"Se supone que tengo que volar con Malfoy!" protestó Hermione con furia, aplastando su cuchillo de untar mantequilla tan fuertemente contra su tostada que trozos de mermelada salpicaron la mesa. "Dumbledore espera que vaya al entrenamiento de Quidditch con Malfoy!"
"Nosotros iremos también," dijo Harry con compasión. Ginny asintió.
"No, no lo haréis, Potter!" le espetó Draco.
"No puedes detenerme."
"Siete jugadores de quidditch de Slytherin dicen que sí puedo."
Hermione suspiró, cansada de todas las peleas provocadas por Malfoy. "No te preocupes por eso, Harry- Dumbledore va a mandar a uno de los profesores para vigilarnos," dijo ella con recelo.
Harry frunció el ceño, no quería señalar todas las razones por las cuales él debería estar allí –todas las cuales involucraban escenarios que provocarían que Hermione estuviera aún más aterrorizada. "Está bien, Harry, de verdad," dijo Hermione más firmemente. "Estudia para tus exámenes."
"Bien," dijo Harry malhumoradamente. Ginny parecía igual de infeliz por ello.
Comieron rápido, pero el comedor se estaba empezando a llenar y todavía no habían acabado su desayuno. Justo cuando Hermione estaba a punto de sugerir que fueran temprano a Pociones, alguien aclaró su garganta. Hermione miró hacia arriba para ver a dos chicas muy feas, vestidas de rosa, de pie tras Draco.
"¿Malfoy?" dijo una de las chicas, la más alta, cuyo pelo estaba prendido en dos coletas. Vestía con un vestido de volantes, de corte bajo y, como su compañera, era enorme, e incluso tenía una mezcla de músculos y gordura. Hermione se le quedó mirando un instante antes de girarse para mirar a la chica más baja. La segunda chica tenía una corta minifalda que dejaba ver un par de largas piernas peludas y una camiseta con letras de color arcoiris que mostraban la leyenda "orgullosa de ser lesbiana."
Draco se giró y se quedó mirando a las chicas con sorpresa durante un momento, preguntándose por qué estaban hablando con él, antes de que el reconocimiento despertara en él.
"Crabbe?" jadeó en dirección a la chica con la minifalda. Miró a la otra. "¿Goyle?"
"No podemos despegar nuestras manos," dijo Crabbe con su voz profunda mientras Harry, Hermione y Ginny estallaban en carcajadas. Crabbe alzó su varita, que estaba agarrada firmemente a la de Goyle.
"¿Quién os ha hecho esto?" preguntó Draco, riéndose ligeramente mientras sacaba su varita.
"No pudimos verlo bien," dijo Goyle. "Estábamos ocupados 'hablando' con Longbottom. Aunque eran dos, y eran pelirrojos."
"Supongo que Fred y George todavía no se han ido, entonces," se asfixió Harry, lágrimas corriendo por su cara de reírse tanto.
"Maldita sea, chicos¿qué os he dicho? Evitad a los Gryffindors," dijo Draco con enfado, meneando su cabeza.
"Sólo nos estábamos divirtiendo un poco," insistió Goyle.
Draco puso sus ojos en blanco y golpeó sus manos juntadas con su varita; Crabbe y Goyle soltaron sus dedos y los frotaron contra sus muñecas. "Tened más cuidado¿sí? Podrías acabar pegados uno al otro permanentemente," dijo Draco, echando una ojeada a su propia muñeca, en donde la esposa invisible le unía a Hermione. "O algo peor."
"¿Puedes arreglar nuestras ropas?" preguntó Crabbe lastimeramente.
"No tengo tiempo para eso," dijo Draco con frialdad. "Cambiaros."
"¿Vas a volver pronto?" lloriqueó Goyle.
Draco encogió los hombros. "Eso espero. Ahora iros y cambiaos. No olvidéis el entrenamiento de esta noche."
Crabbe y Goyle se dieron prisa en salir del comedor; las risas de todos lo que pasaban de largo sonaban. "Oh, eso no ha tenido precio," dijo Hermione, agarrándose la barriga.
"Por muy molestos que puedan llegar a ser los gemelos, no se puede negar que son graciosos," jadeó Ginny.
Harry, Hermione y Draco fueron los primeros tres estudiantes en llegar a Pociones aquella mañana, tras haber dejado el gran comedor tan rápido como pudieron. Entraron directamente en la habitación, eligiendo una mesa en el rincón más alejado, en el que, con suerte, esperaban llamar menos la atención.
Los Slytherins ocuparon sus asientos primero, automáticamente sentándose lejos de Harry y Hermione, la mayoría sin notar la presencia de Draco, que estaba desplomado en su silla, prácticamente escondido tras la mesa y su caldero. Lavender y Parvati fueron las siguientes, susurrando y sonriendo hacia Harry y Hermione, antes de elegir la mesa que había enfrente de ellos.
"Todo bien, Hermione?" dijo Lavender.
"Genial," dijo Hermione secamente.
"Entonces," dijo Parvati en un tono que dejaba claro que Hermione probablemente iba a querer abofetearla por lo que fuera que estaba a punto de decir, "dinos, Hermione-"
"Parvati! Lavender!" las llamó Dean, que acababa de entrar con Seamus y Neville. "¿Habéis oído lo que les pasó a Crabbe y Goyle?"
"No! Cuéntanos!" exclamó Lavender.
Mientras Neville se sentaba con Harry, Dean y Seamus se sentaron enfrente de Parvati y Lavender, y empezaron a informarlas con impaciencia sobre la última broma de los gemelos Weasley. Hermione se sentía tan aliviada de que Dean hubiera desviado la atención de Parvati y Lavender que le perdonó de inmediato por el duelo y sus efectos secundarios.
A medida que los cuatro Gryffindors se reían de Crabbe y Goyle, Hermione se ponía más nerviosa; si la clase no empezaba pronto, se iban a quedar sin cosas que criticar (incluso si había mucho que criticar en relación a Crabbe y Goyle) y volverían a interrogar a Hermione. Comprobó su reloj y se asustó al ver que ya pasaban cinco minutos desde el comienzo de la clase.
"¿Dónde está Snape?" se le escapó. "Llega tarde."
"¿Por qué te quejas?" preguntó Harry.
"Yo no… es sólo que es raro. ¿Cuántas veces ha llegado Snape tarde a clase?"
"Bueno… nunca," admitió Harry.
"¿No crees que es un poco raro?" dijo Hermione.
"También estuvo desaparecido todo el fin de semana," elevó la voz Neville desde el otro lado de Harry. "Todo el colegio lo sabe. Madam Hooch estaba especialmente disgustaba porque se suponía que iba a elaborar una poción Pepper- Up para Madam Pomfrey y ahora no tienen nada, y Madam Hooch ha cogido un catarro descomunal de Filch."
Harry frunció el ceño. "Piensas que pueden haber sido… 'negocios'?" le preguntó a Hermione. Aunque Voldemort estaba muerto, la Orden todavía tenía un montón de trabajo, ayudar en la captura de los mortífagos y la protección de gente como Harry, Ron y Hermione, que todavía estaban en peligro por culpa de los mortífagos huidos, que habían escapado tanto de la muerte como del Ministerio tras la batalla final. La impresión de Harry y Hermione era que la Orden nunca había estado totalmente inactiva en la lucha contra las artes oscuras.
Hermione meneó la cabeza, recordando lo que Oliver había dicho sobre la confusión de los profesores sobre la desaparición de Snape durante el fin de semana. "McGonagall también lo estaba buscando¿recuerdas? La mayoría de los profesores lo sabrían si se tratara de eso."
Harry se encogió de hombros. "Probablemente en realidad no sea nada."
"Granger sólo echa de menos a su amiguito," dijo Draco sarcásticamente. Hermione frunció sus labios y Harry le miró con furia, aunque los dos hicieron todo lo posible por ignorarle.
"Hablando de gente desaparecida," dijo Neville, quien no había escuchado el comentario de Draco sobre Snape, "¿dónde se ha metido Ron?"
Hermione pestañeó. No se había dado cuenta de que Ron estaba desaparecido; había tratado de impedir pensar en él, y el hecho de que probablemente nunca la perdonaría hacía que quisiera estallar en lágrimas. "No lo sé," dijo, mirando en dirección a Harry con preocupación.
"Yo tampoco," dijo Harry.
Neville frunció el ceño. "¿Vosotros tres habéis discutido?"
"No quiero hablar de ello," dijo Hermione tratando por todos los medios de apartar su mente del paradero de Ron, pero ansiosa por él de todas maneras.
Oliver estaba sentado en su escritorio completamente restaurado, evaluando apresuradamente los últimos trabajos para su primera clase, que empezaba justo tras la comida. Las redacciones no estaban mal –la mayoría recibieron notas altas- pero había demasiadas variaciones en el tema de los monstruos de agua. La mayoría de los estudiantes habían escrito sobre los grindylows; la redacción más ingeniosa hasta el momento era la de Luna Lovegood, que parecía creer que las sirenas eran altamente peligrosas y que había algo llamado "griados" que se comían los dedos gordos del pie de los bañistas y vivían en todos los lagos (lo cual explicaba por qué Luna siempre llevaba sus zapatos puestos cuando nadaba). Estaba empezando una de las últimas tres redacciones cuando la puerta de su despacho se abrió. Asustado, Oliver levantó la vista.
Ron Weasley estaba de pie en el umbral de la puerta con una mirada de asesino en su cara.
Nota de la traductora: Y el 21¡¡¡ Creo que he cumplido mis votos de esta semana, chicos. Asi que... hasta la que viene, que seguro que habra mas¡¡¡
