¿Noche buena? Mas bien la peor de mi vida.
Angela había insistido en que llegáramos a casa de su tía, y habíamos aceptado después de que Rose tenia un tobillo lastimado y no habíamos comido nada.
Llegamos al atardecer, tocamos la puerta y nos recibió una mujer de unos 36 años con cabello rubio corto, Angela se encargo de lo demás. Me lleve una gran sorpresa al descubrir que día era. 24 de Diciembre, Noche Buena.
Nos encontrábamos sentados frente a la chimenea, comiendo la cena que había preparado la tía de Angela. La tía de Angela se encontraba sola antes de que llegáramos, cuando vio a su sobrina del otro lado de la puerta sus planes para la noche decidieron cambiar y se había puesto a cocinar. Angela nos había explicado que su tía era viuda y que jamas pudo tener hijos así que a ella la trataba como su hija y era la única familia que le quedaba.
La tía de Angela había preparado pollo que olía bastante bien, para mi suerte yo ya era incapaz de comer algún animal sin antes escuchar las palabras de mi abuela retumbando en mi cabeza "Los animales son nuestros hermanos pequeños, debemos cuidarlos". Al final decidí a comer ensalada solamente y aunque el hambre me estaba tentando a engullir cualquier cosa que pareciera comestible pensé que gracias a mis pesadillas la comida solo iba a terminar saliendo por mi boca de nuevo.
Angela y su tía platicaban animosamente y Chris y Rose parecían integrarse en la platica bastante bien. Yo por otro lado no entendía ni una palabra, en mi mente solo estaban mis padres (que ahora no sabia si realmente lo eran), mis hermanos (que no había hablado con ellos en bastante tiempo y no sabía si podría volver a llamarlos mis hermanos), Will (que ahora tenia la sensación de que realmente me odiaba)... y Percy.
Todos terminamos de comer y decidimos ir a dormir, la casa de la tía de Angela no tenia mas que dos habitación, pero decidimos dormir en la sala, eso seria mejor que dormir afuera.
Tome los restos de pollo y salí de la casa a dárselos a Danger, Kina y Nox.
Me senté un rato afuera solo observando las estrellas hasta que Angela salió.
—Los odio —dice solamente viendo como Kina destroza un pequeño hueso.
—No son tan malos —le digo solamente.
Ella permanece callada, mas callada de que se consideraría normal en una hija de Afrodita.
—Tu no sabes lo que yo de ellos —dice rompiendo el silencio.
La miro y observo que su acostumbrado aire de fantasía y coqueteo se ha ido, ahora hay una chica mas seria, mas rota.
—Una noche mi padre y yo habíamos salido de la casa a ver los fuegos artificiales de la fiesta de la ciudad —dice mirando hacia el cielo—. Llego una de esas cosas e intento atacarme.
Miro instintivamente a los tres perros que estaban tirados frente a la casa como cachorritos.
—Yo solo tenia 7 años —dice y su voz tiembla—. Mi padre lo enfrento. Esa cosa lo mato y justo cuando iba hacia mi... desapareció.
La chica agacha la cabeza y su cabello le oculta el rostro.
—No lo sabia —le digo tratando se disculparme.
—No es algo de lo que me guste hablar —responde mirándome.
—Lo siento, Angie —le digo solamente.
—No —dice forzando una sonrisa—. Ya quedo en el pasado. Ahora tengo 16 años, ya no soy una niña, ahora se defenderme.
Me siento culpable por una vez pensar que por ser hija de Afrodita seria una chica bastante molesta. Angela era una guerrera, una semidiosa valiente y muy inteligente. Angela había sufrido una perdida irreemplazable y no por eso se la pasaba lamentándose.
—Las personas me daban el pésame incluso después de 5 años de su muerte —dice de repente—. El murió hace 9 años y no hay nada que lo traiga de vuelta. No tienen que recordármelo cada que se acuerdan.
—Eres la mejor hija de Afrodita que he conocido —le digo.
—Exacto. Soy hija de Afrodita y el amor no se supone que sea gris, el amor salva —dice sonriendo orgullosa.
Después de charlar un rato mas entramos a la casa y me recosté en uno de los sillones. Por primera vez en mi vida extrañe las camas del instituto en Seattle.
Chris roncaba un poco y Rose se movía demasiado, creí que en cualquier momento ella iba empezar a dar manotazos.
Angela había tomado su vieja habitación, ella había dicho que se quedaría con nosotros en la sala pero después de una discusión nada fácil de ganar, ya que estaba hablando con la chica mas testaruda, ella accedió a que se quedaría en su cuarto.
No había sido fácil quedarme dormida, pero después de unas horas lo conseguí.
Me encontraba en la entrada de la casa de la tía de Angela, todo estaba congelado y la casa parecía haber envejecido varias décadas.
—Tus amigos están en peligro —dice una voz familiar.
—¿Joan? —digo reconociendo la voz y la bruja aparece.
—Te dije que esta era solo tu misión —dice la bruja.
—¿Estoy soñando? —le pregunto.
—Solo así te podía contactar —responde.
—Dime lo que ocultan mis padres —digo.
—Eso es algo que tu les debes preguntar —dice la bruja sentándose en los escalones de la entrada.
—Mis poderes están creciendo —le digo sentándome a su lado.
—Lo puedo percibir —dice en tono preocupado—. Tu madre podría explicártelo, la verdadera.
—¿Podrías decirme a que te refieres? —le pregunto.
Ella mira el horizonte sin decir nada.
—Sarah es tu tía —dice con un suspiro—. No quería ser yo quien te lo dijera.
—¿Y mi madre? —pregunto.
—Ella murió al darte a luz —dice solamente—. Su nombre era Serena y era la hermana menor de Sarah.
—¿Pero entonces mi padre...?
—Tu actual padre no es el verdadero —dice—. Tu tía te crió como su hija después de la muerte de tu madre, prefirió no decirte nada porque creyó que todo seria mas fácil para ti.
—Entonces Kat y Nick son mis primos —digo.
—Así es —responde—. No pretendo que esto no te duela pero de algún modo sentías que no pertenecías a nada de eso, que no era tu lugar...
—¿Por qué mi abuela no me lo dijo?
—Maggie tenia miedo de que lo supieras y tus poderes explotaran —explica—. Tu madre antes de morir te paso todo su poder, ella era una bruja muy poderosa, la mejor. A tu tía nunca le gusto cargar con el secreto de la familia, ella jamas quiso hacer crecer sus poderes, así que estos simplemente se quedaron enterrados en ella. Sarah sabia el peso que tenias que cargar con todo el poder que tenias y creyó que si te ocultaba todo ese poder no crecería en ti.
—No es la gran cosa —digo molesta—. No es como si fuera a destruir el mundo.
—¿Estas segura de eso? —me pregunta Joan—. Yo vi tu destino, tu has presenciado el poder que tienes y eso es solo el mínimo. La señora te ha dado su bendición, es algo que no puedes ocultar. Gaia sabe que le conviene tenerte de su lado, eso quiere decir que eres una pieza importante en el tablero.
—No se que es lo quiero hacer, Joan —le digo y mis manos comienzan a temblar.
—Puedes empezar por poner a salvo a tus amigos —dice solamente—. Eres una granada, y ya has quitado el seguro...
Despierto agitada. Rose y Chris siguen durmiendo. Me levanto y cojo una hoja de papel y un lápiz. Escribo una nota disculpándome con ellos y explicando las razones.
Cuelgo mi mochila al hombro y salgo de la casa corriendo.
—Danger, Kina —les llamo a los perros—. Están bajo las ordenes de Angela, Rose y Chris. Harán lo que estos les ordenen y los llevaran de vuelta el campamento.
Los perros parecieron entender y soltaron un ladrido.
—Los veré después —digo—. Nox, es hora de irnos.
Hooola! ¿Qué les ha parecido?
