Los personajes son de la gran Steph!!! las locuras mías...


El amor es verdad


Sentir sus cabellos entre mis dedos era la gloria, suaves, sedosos y con un aroma enloquecedor que inundaba mi nariz, deleitándome como un chiquillo que huele una flor, un olor que nunca había sentido antes… fresias y lilas, exquisito. Acaricié con mis dedos la parte de atrás de su cabeza, preguntándome qué había sucedido cuando estábamos a punto de terminar… yo me había visto como ella me veía en su mente, ella de alguna manera se había metido en mi cabeza para regalarme las imágenes de nuestros explosivos orgasmos, mostrándome lo que ella veía, lo que ella pensaba y el placer que eso le había provocado.

La sentí suspirar sobre mi pecho y a pesar de que aún estábamos vestidos un frío intenso se coló por las fibras de mi camisa haciéndome erizar el bello de mi piel… habíamos hecho el amor, tan desesperada y salvajemente como en otras ocasiones, en todas ellas yo terminé sudado y respirando entrecortadamente tratando de recuperar el aire en mis pulmones, ella terminó fría y con una calma inmensa…

Alcé mis manos en un impulso para tocarle la piel de sus mejillas, deberían haber estado calientes y sonrosadas por la actividad que acabábamos de hacer, yo mismo sentía mi cuerpo como un volcán en erupción y las partes que habían sufrido la deliciosa explosión del placer de mi orgasmo estaban sonrosadas y calientes en contacto con la fría piel de mi diosa… ¿por qué?.

Ella levantó su cabeza y se percató de mi preocupación, sus dedos blancos y finos se posaron en mi frente y acariciaron aquel lugar donde mi piel se fruncía con mi inquietud.

_Debemos levantarnos_ murmuró dándome un beso en los labios _ tu madre debe estar pensando que aún no encontré el cuarto de baño_ sonrió levemente, yo asentí quedadamente mientras le acariciaba la frente, aquel lugar donde estaba esa mente tan prodigiosa y misteriosa al mismo tiempo,

_Quiero saber cómo lo hiciste, quiero que me cuentes todo de ti…_ murmuré mirándola a los ojos, ella me miró por largos segundos hasta que ladeo la cabeza hacia un costado como si estuviera escuchando algo que sucedía en el corredor,

_Te lo explicaré_ dijo al mismo tiempo que se levantaba de mi pecho, _te prometo que lo haré, hoy… solo que vayámonos lejos de tu habitación, solo tenemos tiempo hasta que Alice regrese con James_

Lo siguiente que hizo fue separarse de mí sacando mi miembro de su interior y acomodándose las bragas y la falda, era tan sensual verla así que tuve que reprimir la imagen y cerrar los ojos para no tener una nueva erección. Me levanté de mi cama a regañadientes y me acomodé los pantalones,

_Saldré yo, tu madre está en su habitación. Me gustaría conocer tu patio trasero… una vez más_ dijo de manera sugerente, la seguí con la mirada hasta que salió de mi habitación, sus piernas y su perfecto trasero se contorneaban llamándome a seguirla, que fácil era para ella manejarme.

Ella ya conocía mi patio trasero, el día en que Emmett y Rosalie se habían casado… la única manera que sabía que ella quería conocerlo por segunda vez era para hacer algo, no me tomó mucho tiempo saber lo que ella quería… y tampoco me tomó mucho tiempo determinar que la complacería.

Cuando llegué a la cocina Bella estaba conversando amistosamente con mi madre, Carlisle estaba leyendo un libro en el salón y Alice y el tipo ese aún no regresaban, me comencé a preocupar por mi pequeña hermana, ese tipo me daba mala espina y si hubiese estado en lugar que mis padres no la hubiera dejado salir sola con él… tendría que hablar seriamente con ella cuando volviera aunque por otra parte agradecía que lo alejara de nosotros, Alice no estaba dando nuestro momento juntos y ese tipo, aún sin saberlo, también nos lo estaba dando,

_Hijo… ya te sientes mejor_ murmuró mi madre cuando entré a la cocina, Bella me miró suspicaz curvando la comisura de sus labios reteniendo una sonrisa,

_Si madre… lo siento, el almuerzo me cayó un poco mal al estómago_ dije a modo de disculpa, no era la culpa de mi madre el haberme sentido como un torbellino de celos y haber corrido a mi habitación como un adolescente despechado, sentí mis mejillas sonrojarse.

_Espero que estés mejor_ mi madre me palpó mi frente cual medico con su paciente o más bien como una madre con su niño pequeño, se preocupó un tanto cuando vió mi sonrojo pero yo podía asegurar que eso se debía a la vergüenza y no porque tenía fiebre.

Bella bajó la mirada con una sonrisa en los labios, era irreal verla en la cocina de mi casa, interactuando con mi madre y actuando como si ese lugar fuera su elemento, sonreí al pensar en ella en un futuro no muy lejano en una cocina similar, pero en su propia casa, una en donde yo tendría el privilegio de estar para despertar cada día con ella a mi lado, donde yo tendría la dicha de verla desnuda recorriendo los corredores y donde solo yo tuviera el privilegio de hacerle el amor en la alfombra de la sala. Sonreí ante ese futuro cercano…

Sus manos estaban mezclando algo en un recipiente y a su lado sobre la mesada vi huevos, harina y leche. Ella mezclaba todo con sincronía y suavidad… con movimientos envolventes que me hacía recordar otras cosas que ella sabía hacer muy bien. Me acerqué lentamente a ella hipnotizado por esos movimientos cuasi mortificantes, sus senos se apretaban entre sus brazos al tiempo que mezclaba lo que contenía el recipiente, una sonrisa suspicaz recorrió su rostro, si ella continuaba con esos movimientos no iba a poder ser capaz de mirar a mi madre a los ojos.

_Edward…_ advirtió ella _si me miras de ese modo harás que me avergüence delante de tu madre_ palabras vacías en mi ya excitado cerebro… ¿en qué momento me había convertido en un adolescente precoz y adicto por el sexo?... pero no al sexo con cualquier, era orgullosamente feliz de ser adicto al sexo con Bella. Miré alrededor de la cocina y vi a mi madre adentrarse en la pequeña despensa tarareando alguna canción, miré de nuevo a Bella y la vi justo en el momento en que tomaba con el dedo un poco de la mezcla del recipiente y se lo llevaba a la boca, ella cerró los ojos y gimió casi inaudiblemente, aunque no lo pude ver sabía que su lengua estaba tomando todo lo que tenía su dedo y se me hizo agua la boca deseando que esa boca y lengua se cerraran alrededor de otra cosa… ¿Por qué tenía que ser jodidamente sensual?

_Deja de hacer eso y vamos al jardín_ dije en un susurro entrecortado _¿no era que lo querías conocer?... mi madre tiene una linda plantación de manzaneros allí, apuesto a que te gustarán_ murmuré despacio, en la cocina sonaban las teclas de un piano… seguramente mi madre había puesto a rodar una de mis composiciones. Ella dejó de hacer lo que estaba haciendo con una sonrisa de suficiencia y se lavó las manos mientras me miraba mordiéndose el labio… reprimí un gemido.

_Madre…_ llamé sin separar la mirada de mi diosa _Bella quiere conocer los manzaneros que tienes en el patio, tal vez yo… podría acompañarla_ murmuré inseguro.

Mi madre que tarareaba en algún lugar de la cocina comenzó a alardear de sus árboles de fruto, dejando en claro que eran los mejores en muchas hectáreas a la redonda y que se hacían con esas frutas los más deliciosos dulces y postres,

_Madre, deja que Bella lo vea por sí misma_ murmuré lanzándole una mirada de reproche

_Bien… bien, vallan y de paso me traen unas cuantas manzanas así le pongo al pie_ dijo alcanzándole una pequeña canasta a Bella.

Salimos de la casa bajo el cielo casi despejado, unas cuantas nubes tapaban el cielo y el sol que se perfilaba en el horizonte, nos daba calor y una tarde tranquila, bellísima diría yo al tener a mi lado tan hermosa criatura.

Bella me lanzaba de vez en cuando miradas furtivas y a la vez preocupadas, su cabello caía suelto y libre por su espalda provocando que sus ojos quedaran ocultos tras ese velo castaño cada vez que agachaba la cabeza. Su tan preciado secreto estaba por ser descubierto, me iba a confesar en calidad de su… ¿amante?, ¿novio?... ¿amigo con derechos?, no me importaba, lo importante era que al fin iba a exponer todo lo que guardaba en su interior y yo no podía estar más deseoso de escucharla.

_Amor… ¿me dirás?_ le dije sin poder soportar, ella no dijo palabra alguna. El sendero que salía de la puerta trasera de mi casa nos llevaba a el área de plantaciones que había en el patio trasero, las higueras y limoneros que se esparcían por allí nos daba un marco sobrecogedor, Bella entre ellos y entre el esplendor del bosque era una visión digna de admirar. Cuando nos adentramos al área de los manzanos Bella se detuvo de pronto y volteó a mirarme, su rostro imposiblemente pálido mostraba señales de preocupación y tristeza, tuve el impulso de estrecharla entre mis brazos y con un intento sobrenatural alejar de ella todas las preocupaciones, pero no me esperaba que lo sobrenatural estuviera a punto de venir.

_Debo comenzar por saber qué notas de diferente en mí, _ exigió mirando al suelo, su respiración era pausada y profunda…. parecía tener miedo. _ ¿Hay algo que notes que es extraño en mí?_ murmuró entrelazando las manos y jugando nerviosamente con sus dedos.

No sabía a qué se debía ese repentino miedo, ni esa rara forma de reaccionar. Nunca la había notado nerviosa y debía registrar ese momento en mi cabeza como recordatorio de que Bella si podía sentirse inquieta como una persona normal.

_Bella, no sé muy bien a qué te refieras con eso, pero…_ pensé un instante antes de contestar, lo que menos quería era herirla pero al mismo tiempo era a lo que habíamos venido ¿no?, a que ella de una vez me dijera sus secretos… ¿cómo decirle que efectivamente notaba cosas raras en ella? _Si… encuentro algunas cosas raras en ti, pero más allá de eso amor, nada de lo que sea que debas decirme me hará dejar de amarte_ murmuré con sincera seguridad. Ella cerró los ojos ante mi actitud, supongo que no se esperaba eso…

_Lo único que te pido es que no te eches a correr, no te asustes… no soy capaz de hacerte daño_ terminó la oración con un dejo lastimoso y cargado de una profunda tristeza… ¿por qué querría hacerme daño?, iba a replicar pero en el mismo momento en que me acercaba a ella, un zumbido en el aire me aturdió y me dejó parado frente a… ¿nada?. Cuando volví del aturdimiento busqué a mí alrededor, la buscaba a ella ya que delante de mí no estaba.

_¿Bella?_ pregunté mientras la buscaba entre los árboles, ella no respondió en cuanto la llamé, ni lo hizo desde algún lugar escondido… prefirió las alturas para hacerlo. Por la comisura del ojo vi una figura reclinarse en un alto abeto, cuando miré no supe qué pensar… Bella me miraba desde arriba de una de las gruesas ramas.

_¿Qué cosas raras descubriste en mí?_ dijo con un tono firme que nunca la había escuchado utilizar. Registré en mi memoria hasta los más sutiles detalles, hasta lo ultimo que habìa hecho conmigo, manipular de tal manera mi mente hasta hacerme terminar al tener su orgasmo…

"…unos orbes color topacio se toparon con mi mirada, unos hermosos ojos con un tenue color dorado me hicieron olvidar… todo…"

Evocaciones de mis momentos con ella vinieron a mí… había sido hace tan poco pero a mí me parecían siglos…

"…gruñí cuando sentí su piel debajo de su camisa, era fría pero sumamente suave y lisa…"

Palabras al viento que ahora volvían para susurrarme detalles al oído…

"…mi mano bajo su camisa y tocando su piel, que aunque era tan suave como la recordaba seguía siendo igual de fría…"

Momentos en los que la pude amar sin reparar en los detalles, en el contexto ni en el daño que podíamos hacer…

"…ella se separó de mí bruscamente y rebuscó entre la ropa que había a los pies de la cama, me sorprendió su velocidad…"

Señales y más señales de lo que debería haber visto en su momento venían a mi mente, pero que solo se presentaban ante mí como trozos, momentos… partes que conformaban un todo.

_¿Que pretendes insinuar con eso Bella?_ pregunté algo perturbado ante los descubrimientos que acababa de hacer, ella me miró aún desde el árbol. La rama estaba lo suficientemente alta como para que alguien de mediana edad y del peso de Bella cayera de allí y terminara con un brazo roto, ella se acuclilló y dio una saltó hasta el suelo, sus piernas se asemejaban a las extremidades de un puma o un leopardo, fuertes y dóciles… llegó al suelo limpiamente con las piernas derechas para luego flexionarse amortiguando el impacto, jamás la vi trastabillar y no alcancé a ver en ella ni un gesto de dolor…

¿Qué estaba pasando?.

Se acercó a mí con movimientos lentos y calculados, como si fuera un animal salvaje que estuviera acechando a su presa,

_No soy lo que tú piensas que soy_ murmuró con una voz que me hizo estremecer, pero no supe si por su sensualidad o por lo sombría que había sonado. Sacudí la cabeza tratando de ahuyentar las ideas que se estaban comenzando a formar en mi cabeza, ideas inverosímiles, absurdas y sin sentido… pero tan posibles aún.

_Bella, amor… sea lo que sea ya dímelo_ murmuré con determinación, no quería preámbulo, ni más introducción… pronto volvería James con Alice y si ella debía decir su verdad, debía hacerlo ahora.

_Edward… ¿crees en las criaturas sobrenaturales?_ dijo cerca de mí, su boca despedía su frío y dulce aliento sobre mis labios, había escuchado su pregunta… lo había hecho, pero con ella tan cerca de mí, no me quedaba cordura para poder responder de manera lógica y racional.

_¿Te refieres a hadas, brujas y gnomos?_ dije sonriendo, solo podía ver sus labios tan cerca de los míos, ¿cómo una mujer me podía manejar de tal manera?... ¿cómo era posible que ella pudiera tanto poder en mí?...

_Me refiero a vampiros…_ murmuró suavemente llevando una de sus manos a mi espalda por debajo de mi camisa, _¿crees en ellos?_

Vampiros… bebedores de sangre… inmortales… leyendas… mitos… invenciones del credo popular y habladurías de gente sin culto para dar terror e infundir miedo a los pueblos…

¿A caso ella…?

No…

Caí en la cuenta de que su lengua había comenzado a recorrer la línea de mi mandíbula, su mano acariciaba mi espalda y yo comenzaba a respirar entrecortadamente, la palabra vampiro me alertó de pronto y tomándola de los brazos la aparté de mí… no iba a caer en su juego de seducción hasta saber realmente qué era lo que ella quería insinuar. ¿Seres sobrenaturales?... eran invenciones, ¡claro que eran invenciones de aquellos débiles de corazón!... de aquellos pueblos paganos que no tenían la enseñanza de las escrituras. Ella me miraba un miedo súbito, con ojos suplicantes… pero yo quería saber…

_Dime_ exigí, ella se acercó lentamente a mí como cuidando que yo no me asustara… suplicaba con su cuerpo, con su mirada, con sus movimientos… se aferró a mis brazos con sus manos como garras y nerviosa comenzó a negar con la cabeza,

_No me temas por favor… no te alejes, yo…_

_ ¿Tú qué Bella… dime?_ reclamé, sus manos tomaban tan fuerte mi camisa que pensé que de un momento a otro iba a rasgar la tela,

_Yo soy… vampira_

Me quedé atónito mirándola, esperando que en cualquier momento riera y me dijera que era una broma… una muy pesada broma. Al contrario de eso ella no cambió su postura, no se retractó ni se mofó de su sentido del humor, solo se limitó a mirarme con esos ojos que parecían pedir… ¿perdón?.

_Soy lo que tu iglesia aborrece, soy con lo que te enseñaron que debías luchar… soy un demonio Edward_ su mirada bajó al suelo, ¿qué estaba diciendo?... ella no era ningún demonio, no al menos los que amenazaban a la Iglesia, ella era para mí algo celestial que por más que no mostrara sus alas y fuera otra su naturaleza, amaba más que a mi propia vida. Me costó mucho comprender su punto y di media vuelta para pensar con claridad sin ser influenciado por sus miedos, su mirada agónica, ni su adictiva belleza.

_Eso… no es posible, Bella…_ dije llevando una mano a mi cabello jalándolo fuertemente, gesto que hacía cada vez que me ponía nervioso _Esas cosas no existen_ dije con determinación.

_Existen en mi mundo... tú sabes de mi frialdad, la sientes cada vez que me tocas, cada vez que tus dedos calientes recorren mi piel…_ cerré los ojos tratando de reprimir las imágenes, ella lo estaba haciendo más difícil… _sabes de mi velocidad, me haz visto correr lejos de ti, escapando de tu amor…_

_Lo sé_ murmuré sin ganas _también noté el color de tus ojos… son inusuales_ sentí rozar una de sus manos en mi espalda,

_Toman ese color gracias a la dieta que sigo_ su voz había flaqueado, se había roto en algún momento de esa confesión, no pude más que tratar de confirmar mis sospechas,

_¿Tomas sangre humana?_ apreté mis puños asqueado ante su posible respuesta, ella recargó su frente en mi espalada, su frío aliento penetraba mi camisa y un extraño escalofrío recorrió mi piel, un impulso hizo quererme alejar de ella pero sus fuertes brazos me retuvieron entrelazándose en mi cintura,

_No!_ dijo con voz quebrada _ no bebo sangre humana, tanto James como yo nos alimentamos de sangre animal. Si bebiéramos de humanos nuestros ojos serían…_

_¿James?_ le corté. Claro… allí caí en la cuenta del su miedo a nuestro encuentro, de su temor demencial a su "novio", y de su inexplicable lealtad hacia él, maldito bastardo…

_Él también es como tú?_ mi pregunta fue más como una confirmación, su silencio me otorgó la verdad… _¿Desde hace cuanto tiempo lo eres?_ dije con vos áspera, todavía me seguía siendo inverosímil que estuviera creyéndole lo que ella me decía, pero después de todo ese era el efecto que ella siempre causaba en mí…

_Él me convirtió cuando yo tenía 21 años_ sentí su aliento sobre mi espalda y cerré mis puños para evitar voltear y doblegarme ante ella. _Hace ya… _ la sentí titubear detrás de mí, _Hace ya 80 años_

No tenía palabras para decir, las que tenía preparada, si es que habían palabras coherentes en mi cabeza para decir, se habían esfumado por arte de magia. Largué todo el aire que había contenido en mis pulmones mientras ella hablaba, ella pareció esperar por una respuesta mía, una reacción tal vez… mi huída si era eso a lo que más le temía, pero no reaccioné… por más que mi primer impulso fuera correr mis piernas parecían no querer responder.

_¿Por qué no me lo dijiste antes?_ reproché volteándome a enfrentándola, su mirada seguía siendo temerosa y pestañaba nerviosa _¿Por qué no confiaste en mí desde la primera vez que estuvimos juntos? Bella… yo te entregué mi corazón y tu no me diste sinceridad… al menos eso era lo mínimo que yo esperaba, no pedía más…_ ella negaba nerviosa con la cabeza y se aferraba con sus manos a mi camisa, tomé sus muñecas y las sostuve lejos de mí.

_Perdóname Edward por favor mi amor, no lo hice porque no quería que sucediera lo que precisamente está pasando, sabía que si te lo decía te apartarías de mi lado…_

_Claro Bella… tenías que esperar que me involucrara más y más contigo… al punto de no poder respirar si no te tengo a mi lado ¿verdad?_ ella me miró un poco más calmada, sabía… ella sabía que a pesar de mi molestia sería incapaz de dejarla.

_Te amo… tanto, que si me hubieran dado a elegir por una vida normal y una eterna no dudaría en elegir la eterna, la inmortal por más dolorosa y torturante que esta fuera… porque solo de esa manera volvería a conocerte_ su miraba repetía lo mismo que me acababa de decir con palabras, una vida dolorosa a cambio de conocerme… lo mismo que yo hubiese elegido. Tomé su pequeño rostro entre mis manos obligándola a mirarme a los ojos, ya había decidido por ella dejar lo que había sido lo más importante en la vida para mí… mi sacerdocio, ahora la elegía a ella, con su inmortalidad, su necesidad por la sangre, su edad física y real, sus escapadas, todo… ella lo era todo para mí y no me importaba nada más.

_Bella… no te voy a decir que acepto lo que eres, porque ni siquiera aún lo creo_ dije mirándola directamente a los ojos, dentro… muy dentro de esos hermosos y electrizantes ojos dorados veía lágrimas que gritaban por salir, producidas por una devastadora tristeza… sin embargo nunca salieron, nunca pudieron bañar sus secos ojos.

_Lo único que te pido es tiempo, solo un poco de tiempo para acomodar esto que me dices en mi interior… no te dejaré porque no soy capaz de hacerlo, pero…_

_Edward… si me dices que me amas ahora mismo, haremos lo posible para que esto funcione, sea lo que sea que tengamos solo nos lleva a una cosa… a estar juntos._ murmuró acariciando mis labios con sus dedos _no hay fuerza sobrehumana que me aleje de ti, ni lo que soy, ni lo que fui, ni lo que seré… puede frenarme, solo tú… dime si me amas o no, dime si lo haces aún sabiendo lo que soy, solo así sabré si vale la pena luchar por nuestro amor_ murmuró. Por mis venas sentí correr raudamente un torrente de sangre que llegaba a mi corazón, como pidiéndome que no la dejara ir… que no le permitiera marcharse… que luchara por ella,

_Te amo… de aquí al final de los tiempos y estoy dispuesto a luchar a tu lado con lo que sea y con quién sea…_ dije totalmente seguro de mis palabras por primera vez en mi vida _aunque soy un simple hombre… espero ser suficiente para tí_ murmuré.

Ella sonrió de repente, sus ojos cristalinos me llamaban a besarla, a demostrarle con gestos todo lo que mi corazón sentía, entonces sin dudarlo choqué mis labios contra los suyos desesperadamente, ella me respondió de igual manera… con ansias, codicia y urgencia. Mi lengua no dejó sin recorrer ni un centímetro de su boca, ni un ápice de sus fríos y duros labios que, sin embargo, parecían tan vivos y tan exquisitamente adictivos. Nuestros jadeos se confundieron allí, en ese claro repleto de manzanos y bajo el cálido aire de Seatlle. Mis ansiosas manos se ciñeron a su fina cintura acercándola hacia mí, la besé, la abracé, la toqué y la hice tan mía como podía en ese lugar.

Había mucho que hablar, muchas preguntas que responder y misterios que revelar pero en ese preciso momento no sentí necesidad más que de ella, lo demás podía esperar… todo tenía su momento en la vida, y en ese momento mi lugar era junto a ella. Nos separamos a regañadientes, jadeantes, y deseosos… recargamos nuestras frentes en la del otro y nos miramos profundamente a los ojos,

_Amor, debemos ir…_ dije haciendo uso de la poca cordura que me quedaba _Alice y… tu novio llegarán en cualquier momento_ sentí cómo de repente todo el brillo que sus ojos conservaban se iba esfumado luego de mencionara a ese malnacido.

_¿Bella?_ dije ansioso, _¿él te hace daño?_ pregunté casi dudando, no quería oír…. Si lo hacía y escuchaba lo que me estaba imaginando, no sería capaz de responder de mí. Ella suspiró profundamente y negó con la cabeza,

_Técnicamente no, no puede hacerme daño, soy un vampiro ¿recuerdas?_ un jadeo involuntario se escapó de mis labios, _no me daña pero a veces es muy impulsivo y…_ no quise escuchar más, la solté y comencé a caminar hacia la casa, no me importaba nada realmente morir en el intento, pero me encargaría por mí mismo de que ese tipo de pacotilla no le volviera a tocar ni un solo pelo. Sentí las manos de Bella aferrarse con fuerza a mi antebrazo, me detuve en seco… no porque yo quise sino porque ella lo había provocado,

_No tengo la suficiente fuerza como para luchar contra él_ murmuró a mis espaldas _si yo no puedo vencerlo tú menos lo harás, él es realmente fuerte y a la hora de cazar es el mejor… esa es su habilidad, la mía ya la viste en tu cama hace un rato, no tengo fuerza para luchar con un vampiro de igual a igual, pero si puedo transmitir mis pensamientos tan nitidamente como tu los viste... no tenemos posibilidades... _ dijo casi para sí misma. Me quedé pensando en su habilidad y era verdad, no nos servía de mucho...

_Dime como sacárnoslo de encima y haré todo lo posible para hacerlo._ dije volteando a verla, si James era el único impedimento para estar juntos entonces… bueno, habían muchos más impedimentos pero eran cosas que se podían resolver sin luchar, éste ere el prioritario para mí… que mi Bella fuese libre de ese maldito.

_Edward ¿a caso no me conoces?_ dijo con voz queda _yo jamás sería capaz de permitir que James te hiciera daño de alguna manera, yo veré cómo deshacerme de él_

_No, tú pediste mi ayuda y yo te la voy a dar, solo dime cómo_ dije de manera determinante, de una cosa estaba seguro, no iba a ser capaz de dormir tranquilo sabiendo que ese maldito podría estar haciéndole daño a mi diosa, por más fuerte que ella fuera… mi obligación y mi corazón pedían a gritos defenderla, aunque yo solo fuera un insignificante hombre.

Ella se alarmó de pronto, miró hacia los árboles que estaban en dirección a mi casa,

_Ellos vienen_ dijo antes de tomar del suelo la canasta que le había entregado Esme y dar unos pasos hacia atrás, la tomé del brazo y la volteé hacia mí, debía obtener una respuesta de ella,

_Dime, ¿qué debo hacer?... dímelo_ exigí mientras ella me miraba con un gesto de pura sorpresa, negó con la cabeza y se acercó a mí, solo a centímetros de mi boca susurró…

_No hables, él nos puede oír… eso que dije fue porque estaba desesperada, porque tuve debilidad… pero ahora que lo sabes no quiero que te involucres más de lo que ya estas_ luego posó por una milésima de segundo sus labios en los míos, haciéndolos sufrir por más… _veremos cómo hacer, solo déjame tratar a mi manera_ murmuró aún mirando a los árboles, como si en cualquier momento se colara por allí el mismísimo demonio.

No podía ponerla en peligro, no más de lo que ya estaba… ella ya sabía cuáles eran mis intenciones y yo sabía cuáles eran las suyas, solo me bastaba con tragarme mi orgullo y esperar… esperar por el siguiente paso.

Sentí murmullos a mi espalda, distinguí la voz de Alice y del malnacido de James, sabía que debía controlarme, abstenerme de no tocarla, de no besarla y ahora de no abalanzarme encima de ese tipo para al menos intentar matarlo. ¿Hasta cuándo tendría que esperar para amarla plenamente?... ¿Hasta cuando tenía que esperar para matarlo, para que el maldito saliera de nuestras vidas?...

Miré hacia el bosque cercano mientras Bella recogía las manzanas y una Alice muy contenta salía de la fronda de los árboles seguida por el petulante novio de mi diosa, no separé mi mirada de él, del maldito que la amenazaba… entonces una mirada dorada se fijó largo y tendido sobre mí, una mirada que me decía muchas cosas, pero que lo que más gritaba era "Ella es mía"…


Gracias por los reviews!!! Muchas gracias, por los alertas y favoritos… besotes y aún falta un buen trecho para terminar con este fic, nos vemosssss….