.:La defensa del guardapelo:.

Repasaba por tercera vez el pergamino que Luna le había entregado, era claro que la rubia no había perdido sus habilidades periodísticas, había conseguido toda la información esencial sobre la familia Black. Desde el momento en que tuvo lugar su breve encuentro con el tal Sirius, Harry supo que ese hombre de melena larga y desaliñada barba sabía más sobre él de lo que aparentaba, y eso no le agradaba, desde que decidió declararse como un bando más en la guerra, supo que sus dos principales enemigos lo conocían mejor que lo que él podía decir de Dumbledore y Voldemort.

La familia de sangre pura de los Black era una de las más antiguas y prestigiosas, no era un secreto que varios miembros de dicha familia practicaban artes obscuras, debido a su ideal de la pureza en la sangre, y no sólo eso, sino también eran considerados como una de las familias más poderosas y ricas del mundo mágico. En el pergamino se describía a detalle sobre los miembros más importantes de dicha familia. Harry leyó de forma superficial aquella información, le interesaba llegar a Sirius. Cuando finalmente dio con su nombre, se decepcionó al encontrar un mísero párrafo, en él se destacaba a sus padres y hermano, así como la mención de que había roto lazos con su familia y desaparecido de los círculos aristocráticos de los magos puros.

La forma en que los penetrantes ojos de Black lo miraron le causaba escalofríos. Había una forma de saber más sobre aquel misterioso mago, Hermione, había considerado seriamente la posibilidad de llamarla para obtener información, apostaba a que ella no le ocultaría nada que pudiera dañarlo, pero al mismo tiempo sabía que si él formaba parte del ejército de Dumbledore, ella no develaría ninguna pista que pudiera ayudar a encontrar el nexo que los unía. Pocos conocían a Albus, era un mago que sabía ocultar sus huellas y por consiguiente aquellos cercanos a él también.

–Harry- Luna interrumpió los pensamientos del mago-. Es momento. ¿Estás seguro de esto?

Harry se levantó, tomó la espada que reposaba en su escritorio y se encaminó hacia la salida. No necesitó responder la pregunta de Luna, ella comprendió y lo siguió. Luna lo dirigió hacia un pequeño claro en el bosque, Harry había olvidado en dónde se encontraban, quizá así era mejor. Estaba decidido a destruir el guardapelo que Dumbledore le había entregado. En el lugar elegido ya se encontraban Ron y Neville, Potter notaba la tensión entre ambos magos, era clara su rivalidad, pero le tranquilizaba saber que ambos eran capaces de mantener sus emociones separadas de sus deberes para con la causa. Luna había sugerido, casi rogado, que no lo hiciera, la bruja había tardado en averiguar lo que una vez Harry le explicó.

Meses antes de huir, él había descubierto la verdad de su origen y lo sucedido con sus padres, sabía que lo dicho por Voldemort era mentira, los Potter jamás habían sido partidarios del Señor Tenebroso y él los había asesinado, Harry lo descubrió y quiso actuar de inmediato y asesinarlo, pero guardó la calma, como rara vez lo hacía, esperó el momento idóneo para atacar, tuvo que adelantar su partida cuando tiempo después de aquella impactante verdad encontró la clave del poder y destrucción del Señor Tenebroso. Su incursión en la casa muggle donde vivía Tom no pasó desapercibida y ese mismo día, Voldemort fue tras él para asesinarlo y evitar que divulgara su secreto. Así fue como comenzó su huida y se dio el encuentro que cambió su vida al aparecer en ese nevado bosque.

Luna no estaba convencida de destruir el guardapelo. Aquel artefacto emanaba una magia obscura bastante potente, de cierta forma le aterraba, era como estar en presencia de un dementor, el panorama lucía desolador cuando estaban en presencia del guardapelo. Harry había sido muy reservado con respecto al origen y propósito del artilugio, el moreno se había limitado a mencionarles que la destrucción de aquel objeto sería un importante paso en el camino hacia la derrota de Voldemort. La rubia sabía que Harry había solicitado al ejército del Fénix, como condición para dejar ir a Ron y Hermione, una ventaja estratégica que pudieran usar contra el Señor Tenebroso, por ello cuando Harry abrió la caja y vio el guardapelo su rostro denotó sorpresa más no confusión, él sabía qué significaba el guardapelo, más no esperaba tenerlo en sus manos.

–Sé que últimamente he sido reservado en mis decisiones y agradezco que no cuestionaran ninguna de mis instrucciones- Harry habló al pequeño grupo-, el pedirles que me acompañen en este momento los sitúa en un peligro potencial.

Neville y Ron se miraron el uno al otro con un dejo de preocupación. Luna miraba fijamente a Harry, esperando que él pudiera explicarse mejor.

–La magia que rodea a este objeto es muy antigua y obscura. Ni siquiera yo sé todo lo que implica, conozco el principio básico.

–Ve al grano Potter, es claro que no nos dirás lo que sabes, así que ¿por qué nos reuniste aquí?- Ron interrumpió el discurso de su nuevo líder.

Harry sonrió al ver que su pésima actuación no rindió frutos.

–Una de las formas de destruirlo es con esto- alzó la espada que cargaba consigo-. Lo que puedo asegurarles es que esa cosa no pondrá las cosas sencillas, se defenderá, no sé cómo lo hará, pero estoy seguro que lo hará. Por lo que si en la lucha que pueda tener con eso- señaló al guardapelo- perezco, les pido que terminen lo que comenzaré, es de vital importancia que se destruya y una vez que esté destruido debemos dejar este sitio de forma inmediata, todo el personal del campamento ya está listo para emprender la retirada de este punto.

– ¿Así que nos pides arriesgar nuestra vida por algo que no sabemos por qué es vital?- Luna fue quién cuestionó a Harry esta vez. Ella confiaba plenamente en él, pero no podía evitar sentir un poco de rencor por no tenerle la confianza suficiente y contarle de que iba todo aquello, ¿es que no valió para nada todo lo que pasaron juntos?

–Es injusto lo sé, dar la vida por algo que no conocemos, pero de nuevo apelo a su confianza, si ustedes supieran lo que yo sé, jamás los dejarían de cazar como lo hicieron conmigo.

Miró a los tres magos que habían formado un semicírculo con el guardapelo en el centro sobre una roca.

– ¿Puedo iniciar o alguien quiere retirarse ahora?- preguntó y pasó su mirada por cada uno de los ahí presentes.

Ninguno dijo o hizo algo por retirarse. En silencio habían aceptado los términos de un contrato potencialmente suicida. Antes de continuar Ron alzó levemente la mano para pedir permiso, que no era necesario solicitar, para hablar.

–Antes de continuar, si sobrevivimos todos- dijo con un ligero toque optimista-, recuerda siempre este momento en el futuro- Harry frunció el ceño con suma confusión-. Recuerda como nos pediste un salto de fe, nos pediste que confiáramos en tus acciones y motivos para la toma de decisiones, nunca olvides que todos tenemos razones por las cuales hacemos lo que hacemos. Recuérdanos aquí y ahora cuando quieras juzgarnos y condenarnos.

–Muy bien- Harry dijo después de un minuto de silencio, las palabras de Ron se le clavaron en la mente y si lograban salir de esa, lo vigilaría con mayor cautela.

Harry se acercó con paso firme hacia el guardapelo, algo en su interior se agitaba, era como si él fuera quién iba a ser ejecutado, el miedo a la muerte se manifestó como pocas veces lo había sentido. Desenvainó la espada, dejando caer la vaina a un lado, tomó el arma con ambas manos y la alzó sobre su cabeza. Los otros tres magos sacaron sus varitas, listos para lo que pudiese venir. Con toda la fuerza que poseía dejó caer la hoja sobre el artefacto. Pensó que se partiría a la mitad tan rápido como el acero lo tocará, pero la espada dio un pequeño rebote. Todos se quedaron expectantes, el bosque pareció callar también esperando que algo sucediera. Repentinamente el silencio se interrumpió con leve crujido del cristal estrellándose.

Sin esperárselo una explosión de neblina negra se desprendió del guardapelo, la fuerza del impacto los arrojó lejos de la roca. Salieron volando en diferentes direcciones. Harry cayó de espaldas, el golpe que recibió le obligó a soltar la espada y abrazarse ante el dolor. Intentó levantarse y buscar el arma que había soltado, ya que era su único medio de defensa, no tenía su varita con él. Con su antebrazo cubrió su rostro ante un fuerte viento que se arremolinó a su alrededor, toda la neblina comenzó a concentrarse sobre la roca donde yacía el guardapelo. Harry no pudo evitar mirarla con fascinación, la amorfa nube negra tomó la forma de una mujer de cabellos rebeldes castaños; Hermione.

–Harry- su voz lo llamaba. Él se quedó embelesado, como si fuera la primera vez que la escuchaba llamarlo-. ¿Estás bien? ¿No estás herido?

–No- él repuso suavemente.

–Me alegra- la castaña dejó salir el aire aliviada. Lo miró tan intensamente, como pocas veces había visto el moreno-. No sabes el gusto que me da que estés bien, porque lo más importante siempre ha sido tu bienestar antes que el de los demás.

Harry la miraba extrañado, algo no andaba bien pero no era capaz de saber qué. Ella era su Hermione, no podía explicarse como había llegado ahí y no le importaba, porque lo sentía en el fondo, la bruja había vuelto a él como lo prometió.

–Tu cobardía ha sido tu mejor forma de supervivencia- Hermione se acercó y se acuclilló frente a él, colocando su mano en su mejilla-. Estás vivo a costa de la vida de tus padres que murieron por darte una segunda oportunidad. Gracias a la vida de mis padres tuviste tu tercera escapatoria y ni hablar de la vida de mi hija la cual cambiaste con tal de huir de Draco en aquel bosque; y justo ahora estás vivo gracias al sacrificio de tus amigos.

La bruja acariciaba con ternura la barba de la mejilla del mago. Harry estaba en shock.

– ¡Harry!- una voz lo llamaba. Se escuchaba tan distante que no podía reconocer a quién le pertenecía-. ¡Debes alejarte!

–Con esto me has arrebatado mi última oportunidad de ser feliz- Hermione apuntó hacia la roca donde el guardapelo estaba abierto, el chico de ojos verdes no comprendía-. Ron ahora está muerto y con él se ha ido la única persona que he amado en verdad. Lo has asesinado porque no soportabas la idea de que lo amo.

–No es verdad. Tú me amas a mí- la tomó de los brazos suplicante-. Me lo dijiste, te enamoraste de mí.

–Jamás lo creíste, por ello aún después de haberme entregado a ti, pensabas en como asesinar a Ron, por eso se ganó tan rápido tu confianza ¿no? Así podrías mandarlo a misiones donde podría morir y nadie sospecharía, creerían que fue una muerte en cumplimiento de su deber. Y por fin, después de tanto te habrías desecho de él.

–No- Harry negaba, meneando su cabeza lentamente.

–Sí. Tú antes que los demás, como siempre ha sido.

–Harry no la escuches- la misma voz lo trataba de aconsejar.

Finalmente, el moreno la soltó, dejando caer sus brazos a su lado. Sus ojos verdes estaban fijos en el suelo.

–Déjame terminar con tu pesar- lo tomó por el rostro y lo obligó a mirarla. Él se dejó hacer-. Te perdono por todo el daño que me has causado- le dijo con sinceridad y un enorme pesó se esfumó de él.

Separó su mano derecha del rostro del joven y la colocó a la altura del pecho, sobre su corazón. Harry no apartó la vista de la mujer que amaba. Potter sintió como una espada le atravesaba y su pecho comenzaba a sentirse caliente, su camisa comenzaba a humedecerse. Miró hacia el origen de todas esas sensaciones y se sorprendió al no notar nada. Volcó su atención en Hermione y ella ya no estaba frente a él, era Lily su pequeña, había olvidado los detalles de su pequeño rostro, las pecas que lo adornaban, como sus rizos rojizos caían de forma irregular sobre sus mejillas, sus castaños ojos con esos detalles verdes. La abrazó, como hacía años no lo hacía. Cuando sus brazos se cerraron en su espalda, notó la espada que estaba incrustada. Con horror se separó de ella y la miro de frente, tenía el mismo rostro pálido y sin luz como cuando la perdió, cuando Draco le arrebató la vida.

–Papá- escuchó su vocecilla llamándolo. Estaba aterrada-. Tengo miedo.

– ¡No!- gritó.

El cuerpo de la niña se desplomó hacia delante, él abrió los brazos para recibirla, esta vez estaría ahí, evitaría que su cuerpo inerte se golpeará contra el suelo, al menos tendría la satisfacción de hacer eso, ya que en aquella ocasión no le dieron esa oportunidad. Justo antes de que sus brazos pudieran recibirla se había esfumado.

Se quedó jadeando sin comprender nada. Lily se había convertido en humo negro que desapareció a la menor brisa. No bajó los brazos, los mantuvo ahí por si ella volvía a aparecer. Levantó su vista y a la distancia miró a Ron que tenía la espada clavada en el guardapelo. El pelirrojo parecía agotado, como si hubiese estado librando su propia batalla. La impresión no había abandonado a Harry, seguía quieto en su lugar. Ronald lo observaba esperando algún tipo de respuesta de su parte, pero él no era capaz de articular palabra alguna.

El Weasley soltó la espada y dejó de esperar algo por parte de Harry, corrió hasta Luna. La chica estaba inconsciente, cerca de un árbol. Neville tampoco parecía moverse.

–Con un carajo, ¡ayúdame Harry!

Harry despertó poco a poco de su ensoñación. Todo había sido tan real. Caminó desconcertado hasta donde Ron lo había llamado. Se colocó a su lado y observó a Luna. Quiso hacer algo, pero no sabía qué.

–Te recuerdo que según tus propias palabras debemos movernos- lo tomó de la manga y lo jaló para terminar de despertarlo-. Lo que sea que nos obligue a movernos debe estar en camino.

Harry asintió. Agitó su cabeza con vehemencia tratando de alejar todas las imágenes y palabras que le atosigaban. Miró a su alrededor y localizó a Neville. Corrió a su lado y buscó la varita del mago castaño, la encontró y la tomó. Debido a su diferencia de estaturas cargar al mago inconsciente no era una opción, lo hechizó para hacerlo flotar y llevarlo hasta el campamento. Se giró para cerciorarse que Ron no necesitaba ayuda, pero el pelirrojo ya cargaba con Luna, la espada y el guardapelo destrozado.

–Vamos- Ronald había tomado el control de aquella misión y lideró el regreso.

Harry no sabía cuánto habían tardado en regresar, pero esperaba no hubiese tomado demasiado, el tiempo estaba encima de ellos, debían emprender la retirada cuanto antes. Un grupo de magos los estaban esperando a la entrada.

–Hannah- Harry la notó entre la multitud-. Lleva a Neville y a Luna a la enfermería, procura que les den las atenciones básicas necesarias para partir.

La rubia había dejado de observarlo cuando él colocó con cuidado a Neville sobre el suelo. Sus marrones ojos se concentraban en el castaño. Sin responder a la orden de Harry se arrodilló junto a Neville, revisándolo con preocupación de su estado, de no saber qué había sucedido.

–Hannah- Harry le volvió a llamar-. Permite que lo lleven- el Potter señalo a un par de magos que iban a cargar a Neville hasta la enfermería. Ella asintió con un poco de vergüenza.

Se levantó y permitió que sus compañeros lo tomaran y se lo llevaran. Ron iba tras ellos, pero antes de seguir su camino, se detuvo a un lado de Harry y le tendió la espada para que la tomara. El moreno así lo hizo, asintió levemente la cabeza en un agradecimiento discreto por haberles salvado la vida, Ron respondió con igual sutileza. Una vez que el pelirrojo salió de su campo de visión, notó que en la empuñadura estaba también el guardapelo. Guardó el objeto destruido en un bolsillo de su túnica.

–Él estará bien- colocó su mano sobre el hombro de la chica, en un intento por calmarla -. Por ahora debemos reunir a todos para movernos- Hannah asintió.

Harry se disponía a marcharse cuanto la bruja lo sostuvo del brazo.

–Casi lo olvido- se secó una lagrimilla rebelde que escapó-. Alguien vino a verlo. Gente de Dumbledore lo espera en su tienda.

Harry se sorprendió y sin perder más minutos fue hacia aquel encuentro. Tenía una esperanza en su corazón. Hermione le había dicho que se verían antes del tiempo que ella estableció. Su corazón latía aprisa, quizá por la corta carrera que pegaba o por el nerviosismo de verla, sentía que habían pasado meses desde que la vio en el cuartel de la Orden. Se detuvo en seco frente a su tienda. De repente toda la emoción que sintió por verla se desvaneció ante el recuerdo de lo sucedido en el bosque, aquella imagen de ella recriminándole por todo lo que había sucedido, las culpas que quizá ella había guardado. Sólo una vez la había escuchado decirle cosas tan hirientes, cuando la obligó a huir con Ron una vez que Luna y su gente lo habían acorralado. Después de aquello nunca se atrevió a preguntarle a Hermione que otras cosas terribles pensaba de él. No se creía lo suficientemente fuerte para soportarlo. Quizá todo lo que escuchó en el bosque no era nada comparado con los verdaderos sentimientos que ella guardaba para él. Tomó aire y entró a la tienda.

Un ser encapuchado estaba husmeando en los papeles que tenía sobre el escritorio. Harry aferró su mano a la espada que tenía, quizá no fuera un emisario de Dumbledore, tal vez no calculó con precisión el tiempo para su escape, quizá fuera gente de Voldemort.

– ¿Quién eres tú?- preguntó con sigilo. El encapuchado se detuvo y dejó los papeles que había estado leyendo.

Se giró lentamente hasta quedar de frente al moreno. Colocó sus manos sobre la capucha para descubrirse el rostro, pero Harry respondió alzando levemente la espada para hacerle notar que no estaba indefenso, deseó no haber entregado la varita de Neville a Hannah, una varita que no te responde en su totalidad es mejor que no tener una.

–Pensé que había sido un buen anfitrión Harry- el hombre se descubrió, dejando ver un rostro demacrado y con notables ojeras.

–Sirius Black- Harry se sintió aliviado de verlo, pero no por ello bajó la guardia-. ¿Qué hace usted aquí?

–Vine en una misión de acompañamiento.

– ¿Dumbledore?

–No- Hermione negó tras de él.

Harry se giró inmediatamente al escucharla. Ella también bajó la capucha de su cabeza y le sonrió. El rostro de ambos se iluminó al verse al uno al otro. Hermione acortó la pequeña distancia que los separaba y lo abrazó con fuerza. Él hundió la cabeza en su hombro. Estando ahí con ella olvidó momentáneamente las dudas que el guardapelo sembró, estaba feliz.

– ¿Qué haces aquí?- le preguntó separándose de ella.

–Tenía que verte. Aún con mi buena administración, dos semanas parecían mucho tiempo.

La besó y ella respondió con satisfacción. Estando así con él no dejaba de arrepentirse por haber desperdiciado tantos años sin permitirle besarla. Ahora no parecía tener suficiente.

–Creo que es mejor si me retiro- Sirius interrumpió a la pareja.

–Tú no te apartarás de mi vista- le regañó Hermione, como sólo ella sabía hacerlo.

Harry había olvidado al sujeto que había estado interrogando previamente.

–Supongo que hay otra razón además de extrañarme por lo que estás aquí.

–Sí.

– ¿Cuál es?

–Harry- Hannah irrumpió en la tienda del mago. La rubia calmó el ánimo con el que interrumpió-. Estamos listos para partir.

– ¿Partir?- Hermione lo miró-. ¿A dónde irás?

–No hay tiempo de explicar- Harry no olvidaba la premura de abandonar aquel lugar-. Ven conmigo y ahí me contarás todo.

–No puedo seguirte, debo volver a los cuarteles de la Orden.

–No es una petición, debemos irnos de aquí antes de que Voldemort venga.

Ante la mención del Señor Tenebroso Hannah se sobresaltó. Sirius y Hermione se tensaron. Harry tomó de la mano a Hermione y la sacó de la tienda. Sirius los siguió. En cuanto la última persona abandonó la tienda, le pidió a Hermione su varita y ella se la dio sin preguntar. Él hizo un movimiento rápido y la carpa comenzó a girar, una vez que detuvo las vueltas se convirtió en un pequeño saco que bien podría contener frijoles. Harry se apresuró a tomarlo y colocarlo dentro de su túnica. Caminaron hasta la multitud. Se abrió paso entre la gente aun con Hermione sostenida de su mano. Una vez que estuvo en el centro, Harry miró a su alrededor en busca de Neville y Luna, encontró sus cuerpos aun sin recuperar la conciencia sobre unas camillas, a lado de ellos estaban Hannah y Ron, cada uno tomaba a un mago por la mano.

–Cuando lo indique tomen en los grupos establecidos el traslador como en los simulacros. Nos veremos del otro lado.

Harry afianzó la mano de Hermione a la suya. Con un leve gesto indicó a Sirius tomar la mano de alguien de su grupo. Así lo hizo el hombre.

–Ahora- Harry ordenó y todos obedecieron, desapareciendo.

Hermione creía que sin importar cuantas veces un mago se trasladara, jamás lograría sentirse cómodo con la experiencia. En cuanto sintió el mundo estabilizarse a su alrededor. Buscó a Harry con la mirada, éste aun sostenía su mano, pero sus esmeraldas ojos miraban a su gente correr. Ella siguió con su mirada lo que los demás hacían, un grupo de diversos magos y brujas se dedicaron a colocar velozmente hechizos de protección en lo que sería su nuevo perímetro. La organización de aquel grupo la sorprendió. No tardaron más que un par de minutos en proteger aquella zona. A diferencia de su ubicación anterior, la falta de grandes árboles era notoria en su lugar se encontraban rodeados de grandes estructuras rocosas.

– ¿En dónde estamos?- le preguntó a su marido.

–No puedo darte esa información- la miró serio.

– ¿Por qué?- le preguntó desconcertada-. Debo saber dónde estoy para poder moverme y volver con la Orden.

–Listo señor- un mago rubio le indicó a Harry que habían terminado de colocar las protecciones. Interrumpiendo a Hermione.

–Gracias- ignoró a la castaña-, continúen con la instalación del campamento. Busca a Weasley y dile que en cuanto tenga noticias de Luna y Neville me informe.

–Sí señor- el mago se retiró.

–Vamos- el moreno apartó a Hermione del grupo.

Caminaron hacia un rincón del perímetro asegurado. Hermione, con un leve movimiento de cabeza, le indicó a Sirius que los siguiera. Cuando notó un área despejada del demás bullicio se detuvo, sacó lo que era su tienda y la dejó sobre el suelo. Le pidió a Hermione su varita y ella se la prestó de nueva cuenta. Él conjuró el hechizo y su carpa se extendió justo como la habían abandonado.

–Has mejorado con ese hechizo- le dijo sonriente recordando que ella le había enseñado como hacer encantamientos expansivos y reductores.

–Tuve una buena enseñanza- le sonrió de vuelta.

– ¿Qué le sucedió a tu varita? ¿Por qué no la tienes contigo?

–La dejé en mi tienda, no la necesitaba a donde fui.

– ¿Qué le sucedió a Luna y Neville? ¿Están bien?

–El último reporte que tengo es que están bien, sólo que aún no recuperan la consciencia después de un incidente que tuvimos.

– ¿Qué ocurrió?- Harry apretó los labios y no respondió-. ¿Harry?

–Nada importante, gajes de la batalla- dijo a medias-, pero dime a qué han venido- el moreno miró hacia Sirius que fingía un interés en la zona donde habían llegado.

A Potter no le agradaba tener a ese hombre cerca, no conocía nada de él, el reporte que le había dado Luna no era suficiente para poder tener una ventaja sobre Black. Lo que ahora le intrigaba era porque Hermione parecía querer tenerlo cerca en todo momento.

–Es mejor que hablemos en la tienda.

Harry comprendió y se acercó hasta la entrada y la sostuvo para Hermione pasara, después de ella, él se metió dejando a Sirius atrás. La castaña se adentró hasta la altura del escritorio que él usaba, se acercó a ella para poder susurrarle.

– ¿Por qué Black es tu guardaespaldas?- habló en un tono bajo.

–Soy su niñera- le respondió en el mismo tenor-. Debo vigilarlo para que no cometa una tontería.

–Entonces ni hablar de poder pasar tiempo a solas- le susurró al oído, lo que hizo que la piel de Hermione se estremeciera, no estaba segura si era por el cálido aliento de Harry y por la intención de sus palabras.

–Lastimosamente no podrá ser- se giró para hablarle también al oído a él, contenta de que surtiera el mismo efecto que ella experimentó, se separó y volvió a elevar la voz-. Canuto entra por favor.

El aludido ingresó con pereza, claramente él no estaba nada contento con aquella situación de tener alguien que le jalara la correa.

– ¿Canuto?- Harry preguntó a nadie en particular-. Anteriormente, en los cuarteles de la orden te llamarón así, ¿es tu nombre en clave?- ahora sí se dirigía a Sirius.

–Evitamos usar nombres que podrían delatarnos cuando estamos fuera de un círculo de confianza- habló la castaña antes de que Canuto pudiera responder.

–Lo entiendo- Harry alzó levemente la cabeza al tiempo que se llevaba las manos a la espalda-, ahora creo que podemos hablar tranquilos ¿en qué puedo ayudarles?

–Antes que eso, me podrás decir en donde nos encontramos.

–Ya te lo mencioné, no puedo hacerlo. Debo primero cerciorarme que esté lugar es seguro antes de develar su ubicación, además si lo hiciera probablemente volverías aquí y quizá no lo hagas sola.

Harry amaba a Hermione, confiaba plenamente en ella, pero no podía decir lo mismo de las personas para las cuales ella trabajaba. La última vez que su esposa confió en ellos se desencadenó una trampa que había guiado a su familia a las manos de Draco Malfoy.

–Harry- dijo con una leve suplica.

–Así que no podrás abandonar este lugar hasta mañana a primera hora- el mago no estaba molesto, pero su decisión era firme-. Mientras esperas que llegue la hora, podrás decirme a qué has venido.

–Dumbledore necesita saber si estás dispuesto a colaborar con él- le contó finalmente, resignada a no obtener una respuesta favorable a su pregunta.

– ¿De verdad han venido sólo a eso?

–Él no te pide que te conviertas en parte de sus hombres, sólo quiere tu ayuda para terminar con el Señor Tenebroso. Tú tienes un arma lo suficientemente poderosa para dañarlo.

Harry exhaló aire molesto. Aquel hombre nunca se rendía.

–La espada.

–Harry, sabes lo poderosa que es, sólo será temporal, hasta que puedan debilitar lo suficiente a quién tú sabes, una vez que esté vulnerable la Orden podrá atacar y derrotarlo.

Quiso gritar un par de injurias, pero no sería justo hacerle eso a Hermione, ella era sólo un soldado más, no tenía ninguna culpa o intervenía en las decisiones de su grupo.

–Lo siento, Hermione, no lo haré- la castaña esta por decir algo cuando Harry continuó para evitar que ella lo interrumpiera-. Sé que no soy el legítimo dueño de la espada, por lo que decidir que puedo y no hacer con ella no es justo, pero de igual forma Dumbledore no tiene ningún derecho sobre ella, así que por ahora está en mi poder y mientras sea así yo decidiré que hacer con ella.

–Comprendo- aunque su rostro claramente no estaba conforme con lo que había dicho Harry-. Quizá Dumbledore puso demasiada fe en que podría hacerte cambiar de opinión, sólo que él no te conoce tan bien como yo.

– ¿Se lo mencionaste cuando te encomendó esta misión?

–No, de haberlo hecho no podría haberte visto- le sonrió con ternura. Harry respondió al gesto.

–Uno de mis magos los llevará hasta sus tiendas, descansen, hoy hubo muchas emociones.

Harry se encaminó hacia la salida para guiarlos y poder dejarlos con uno de sus brujos de confianza.

Se movía incomodo sobre su cama. No podía conciliar el sueño. Su cabeza no dejaba de pensar en lo ocurrido en el bosque, todas aquellas verdades que le habían escupido en la cara. Si bien todo había sido parte de la defensa que oponía el artefacto obscuro, no por ello dejaba de ser cierto y el hecho de saber que Hermione estaba cerca de él y no poder estar con ella también lo consumía. Ahora más que nunca detestaba al tal Canuto, gracias a él no podía pasar más tiempo con la bruja.

El ruido de las rocas siendo golpeadas lo alertó y con rapidez tomó la varita con la que dormía. Esperó paciente recostado en su cama. No atacaría sin estar seguro, podría ser algún animal que merodeaba, pero pronto descartó esa opción al saber que en aquel lugar rocoso la fauna era escasa.

–Harry- el susurro de Hermione lo relajó.

– ¿Hermione?- se incorporó de golpe. Cuando la vislumbró en la entrada de su tienda dejó de apuntar hacia su dirección, pero no soltó su varita-. ¿Qué haces aquí?

–No podía dormir pensando en cómo estaba desperdiciando la oportunidad de pasar tiempo juntos- le confesaba mientras se acercaba hasta su cama-. He mal gastado muchos años de momentos, ya no más.

Llegó hasta donde yacía el mago sentado, se subió hasta quedar en horcajadas sobre él. Bajó su mano derecha hasta la que sostenía la varita y con la otra lo tomó del rostro.

–Soy yo, no hay nada que temer- le dijo mirándolo intensamente-. Confía en mí.

Harry no dejó de observarla, quería estar seguro de que era ella, no podía bajar la guardia, podría ser algún enemigo bajo los efectos de la poción multijugos. Lentamente su agarre se relajó y soltó la varita, ahora sus brazos se aferraban a la cintura de Hermione.

– ¿Qué sucedió con Black?

–Lo paralicé.

– ¿Qué?- se acomodó mejor sin soltarla-. ¿Cómo?

–Tenía que asegurarme que no haría nada tonto o arriesgado, pero no podría sin dejarlo fuera de combate, una poción del sueño no serviría, no aceptaría ningún alimento o bebida de mi parte o de la de alguien más. Así que tuve que hechizarlo, pensé en aplicar un encantamiento aturdidor, pero creí que sería un poco agresivo.

Harry sonrió ante las ocurrencias de su mujer. Sólo ella creía que era peor aturdir a alguien y dejarlo inconsciente a paralizarlo en su totalidad dejándolo despierto siendo capaz de percibir todo lo que sucede a su alrededor. La bruja no tenía muy en claro sus prioridades.

La besó sin más preámbulos. Necesitaba sentirla completamente. Los besos sólo fueron el inicio de lo que sucedería esa noche. Mientras la pegaba más a él no podía evitar pensar en las ideas que lo atormentaron minutos antes. Quería detenerse y preguntarle todas las dudas que le surgían, pero decidió esperar; ya habría tiempo de atormentarse después, ahora debía aprovechar los pequeños momentos de luz que llegaban a su vida. Se dejó llevar por el amor que sentía por Hermione.

–Potter- la voz de un hombre irrumpió su sueño.

Harry se levantó con pesadez, sentía un dolor de cabeza, así como una extraña molestia por los pequeños rayos de sol que se filtraban en su tienda. Se sentó y llevó sus manos a la cabeza, revolviendo su incontrolable cabello negro. Tardó unos momentos en ubicarse y recordar que hacía en aquel lugar.

–Como solicitaste Hermione y su acompañante han partido y traigo noticias de Luna- Ron se había cansado de esperar a que Harry hablara.

Entonces una serie de borrosas imágenes trataban de manifestarse en su mente, pero parecía que su cerebro se negaba a dejarlas mostrarse con claridad. Se obligó a concentrarse y escuchó con claridad la voz de Hermione disculpándose "Lo siento Harry, sé que cuando todo haya terminado, comprenderás lo que he hecho, debo hacerlo, es la única forma de derrotarlo"

Abrió desmesuradamente los ojos una vez que comprendió lo que había sucedido. Hermione de alguna forma lo había engañado para poder cumplir con su éxito su encargo asignado. Quería levantarse de inmediato e ir en busca de lo que sabía ella había tomado; se detuvo al recordar que estaba desnudo. Miró con premura a Ron y este se asustó un poco al ver la reacción violenta de Harry.

–Algo malo pasó, ¿cierto?

–La espada- tomó con fuerza parte de la sabana que lo cubría-. Se la llevó.

Ron no entendía del todo lo que Harry le decía, pero algo era seguro; las cosas se pondrían difíciles para el ejército Potterico y peor aún para el matrimonio Potter-Granger.

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Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K. Rowling y a los correspondientes.

Nota post publicación

Lamento a los que hayan leído la historia en esa extraña versión o a los que no hayan podido porque de verdad era ilegible. Pero sobretodo muchísimas gracias a DDRR y a FaoHHr que me comentaron que el capítulo no se veía bien, pero sobretodo un enorme reconocimiento y agradecimiento por haberlo leído aún con lo imposible que estaba.

Fin Nota post publicación

Sin importar cuantas veces escriba esto, siempre el resultado es el mismo: agradezco su eterna paciencia y prometo cambiar y actualizar seguido y termino fracasando horriblemente; pero nunca dejan de sorprenderme al ver que después de tanto tiempo la gente sigue leyendo esta historia, dándole amor y apoyo, y pues no los merezco. Así que sin más aquí dejó algunos puntos del capi en general.

Me di cuenta que creo que los personajes preguntaron muchas cosas durante este capítulo supongo que no estaban seguros de nada o estaban confundidos de volver a esta historia después de tanto tiempo.

Cambié un poco la versión de la destrucción del guardapelo (la de los libros no recuerdo como era) y la versión de la película primero Harry abre el guardapelo y se le muestran varias imágenes y cosas que a Ron le afectan y ya después lo destruye aquí, primero Harry ataca y después se le muestran las imágenes, por lo que Ron debe rematarlas.

Como en anteriores ocasiones, este capítulo sólo tendrá una revisión (muy rápida) porque me emociona y quiero que ya esté publicado, tanto por el tiempo que tardé en subirlo, porque de verdad sólo me tomó dos días escribirlo, la inspiración no me abandonó, además de que el día anterior a escribir estas notas y subirlo me dormí tarde y no quiero volver a desvelarme y tampoco quiero esperar a mañana para subirlo, so, lo siento por cualquier error ortográfico o gramatical que esté presente.

Sin más vuelvo a agradecerles a quienes comentan, colocan esta historia en sus favoritas o quienes le dan follow para no perderse ningún capítulo.

Respondiendo comentarios del capítulo anterior y/o recientes

FaoHHr: De verdad lamento estar respondiendo esto con más de un año de diferencia. Quiero agradecerte porque siempre veo un comentario tuyo en esta historia, de verdad no sabes cuanto apreció eso. Sirius volvió, quizá no dijo mucho pero aquí estuvo, y bueno el con respecto al espejo, sólo diré sí.

Crushcrush12: Gracias por tus comentarios en los capítulos pasados, siempre es una enorme alegría saber que lo que escribo gusta a la gente. En parte debo agradecerte porque al ver las notificaciones de nuevos comentarios en esta historia que tenía ya un poco olvidada, me dio el envión anímico que necesitaba. Y aquí está el resultado.